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1 Juan 1:3,7

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 3 lo que hemos visto y oído lo anunciamos también a vosotros, para que vosotros también tengáis comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.2

 7 Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Cristo Jesús nos limpia de todo pecado.3 [Caminar en la luz es ser guiados por Dios, (quien es luz), en lo que debemos decir y hacer. Todos los hombres se sientan en las tinieblas y caminan en las tinieblas hasta que la luz se levanta en sus corazones. De la Palabra del Señor en el interior: "La luz proviene de la fe en la voz." Usted puede estar caminando en la luz y en la comunión, y después por falta de vigilancia tener una caída involuntaria; pero eso puede ser perdonado y limpiado.]

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3 Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros. Andar en la luz es ya no andar en la luz del sol o de la luna. Andar en la luz es ver por medio de la luz de Dios.

Al principio de nuestra caminata hacia la unión con Dios, la luz brilla en nuestra oscuridad suave y anónimamente, razonando con nosotros para que nos alejemos de nuestros malos caminos; pero los hombres no comprenden la luz y aborrecen que se les muestre que su vida es impía. Por lo tanto todos los hombres caminan en oscuridad sin la luz de Dios para guiarles. Con suficiente espera en Dios y obediencia a lo que vemos y oímos de Él, la luz surge en nuestros corazones como el lucero de la mañana que se levanta en la tierra; Jesús, el lucero de la mañana, aparece en nuestros corazones para guiarnos a través de la vida con con lo que debemos hacer y decir. Entonces ya no caminamos en oscuridad; estamos caminando de acuerdo a la luz de Dios. Ya no caminamos de acuerdo a lo que vimos previamente por medio de la luz natural, sino que estamos caminando por la luz de Dios, la cual nos muestra qué hacer y nos dice qué decir. Todos los hombres se sientan en oscuridad y caminan en oscuridad hasta que sus corazones han sido limpiados del mal que los contamina.

De la Palabra de Dios en el interior:

Cuando usted está caminando en la luz con creencia y obediencia, entonces usted es justo; y entonces usted está haciendo la voluntad del Padre en la tierra como en el cielo.

Después de ver, después de oír, después de ser fielmente obediente por un período de tiempo, Dios hará que su luz brille en su corazón, dándole conocimiento de Dios en el rostro de Cristo Jesús, cuyo rostro ustedes contemplan, como un espejo, a medida que son restaurados a la imagen de Dios en la gloria que va en aumento.

Juan está hablando de una comunión en el espíritu con otros creyentes, lo cual en una carta a nuevos creyentes, Francis Howgill nos describe un poco más:

Y esperen el discernimiento, para tener sal en sí mismos, para conocerse y saborearse los unos a los otros en el espíritu, y la operación, y la obra de él; para que al ser sensibles, y sentir la condición de otros en el espíritu, ustedes puedan hablar para informarse los unos a los otros, para la edificación de los unos a los otros, en la preciosa fe. Pero sean lentos para hablar, y rápidos para oír; no alimenten la sabiduría sensual de otros, la cual es la sede de la serpiente. Porque las palabras sin conocimiento oscurecen el consejo, y traicionan la simpleza.

y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia de todo pecado.
Juan, en los siguientes versículos, explica cómo la sangre de Cristo nos purifica a todos del pecado. Él dijo:

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. (Comenzamos como pecadores, antes de ser limpiados.)
Si no negamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos [purificarnos] de toda injusticia. (toda injusticia es pecado).
Pero si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. 1 Juan 1:8-10


Cuando usted examina estos versículos en lugar de los versículos que vienen antes y después de los tres recién citados, este es el significado:
Con fe nosotros vamos a la Luz (Jesús) para escuchar y observar silenciosamente, esperando la purificación por su sangre y su gracia.
Si andamos diciendo que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, no tenemos humildad, y n obtenemos ayuda, la verdad no está en nosotros.
Si cuando él (la Luz) nos muestra nuestros pecados y los no negamos, él nos perdonará y nos purificará.
Pero, si cuando él (la Luz) nos muestra nuestros pecados, y si decimos que no tenemos el pecado que él nos ha mostrado,
pensando que Él no es la Verdad, pensando que el que oímos es un mentiroso, no recibimos ninguna ayuda de Él; entonces no nos hemos arrepentido de nuestros pecados;
y Su palabra no es plantada en nuestro corazón, para que pueda controlarnos en el futuro.
Así, hemos rechazado a Cristo como un mentiroso y hemos mostrado nuestro oido hacia Él, Juan 3:19-20
Pero si aceptamos su convicción como verdadera, Él nos perdona, nos limpia de pecado, y su palabra permanece en nuestro corazón para guardarnos del pecado.

Así es como somos limpiados de nuestros pecados hasta que estamos limpios y purificados. Creemos lo que la Luz nos muestra, y que la luz es Cristo.
Nosotros creemos en Jesús en el interior, la Luz verdadera, que ilumina a cada hombre que viene al mundo. Juan 1:9

No es suficiente creer que Jesús es el Hijo de Dios, nacido de una vírgen, y resucitado de los muertos.
Debemos creer lo que él dice es verdad y actuar de acuerdo a esto. 
La fe sin obras de obediencia amante hacia Dios está muerta. Santiago 2:20, Gal 5:6
 
Jesús también nos dijo que "creamos en la luz para que podamos llegar a ser hijos de la luz." Juan 12:36
No es suficiente creer que hay una luz, debemos creer lo que la luz nos muestra y que nos dice que es verdad, y después actuar de acuerdo a esto.

Es por medio de la gracia a través de la fe que somos salvos, (liberados del pecado). 
Al esperar a Dios, recibimos las enseñanzas de la gracialas convicciones de la gracia, y la eliminación del pecado por medio la gracia, lo cual termina en nuestra salvación por medio de la gracia.

Juan, en los versos siguiente, continúa:

Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis.
Y si alguno peca, abogado tenemos delante del Padre, a Jesucristo el justo.
Él es la sacrificio expiatorio por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
En esto sabemos que nosotros le hemos conocido: en que guardamos [obedecemos] sus mandatos.
El que dice: "Yo le conozco" y no guarda sus mandatos es mentiroso, y la verdad no está en él.
Pero en el que guarda su palabra [obedece los mandatos que el Señor le habla a él], verdaderamente el amor de Dios ha sido perfeccionado en él.
Por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él debe andar como él anduvo. Juan 2:1-6

Comenzando como hijos espirituales, si obedecemos la Palabra que le oímos que nos habla o que él nos muestra en la Luz,
(y Jesús es la Luz y la Palabra), y si permanecemos en Él, somos de la verdad y sabemos que estamos en Él. 
Y el amor de Dios es perfeccionado en nosotros, lo cual resulta en que nosotros caminamos como Jesús caminó, en amor y verdad.
Progresamos de ser hijos pequeños para llegar a ser hombres jóvenes que han vencido al maligno, para después convertirnos en Padres en la verdad;
crecemos hasta llegar a ser un hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Efe 4:13

Juan continúa:

Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él también es puro. 1 Juan 3:3
Todo aquel que comete pecado también infringe la ley, pues el pecado es infracción de la ley. 1 Juan 3:4
Y sabéis que él aparece para quitar los pecados y que en él no hay pecado. 1 Juan 3:5
Todo aquel que permanece en Él, no peca. Todo aquel que peca, no le ha visto ni le ha conocido. 1 Juan 3:6
Para esto es revelado el Hijo de Dios [en nosotros]: para deshacer [en nosotros] las obras [pecado] del diablo. 1 Juan 3:8
El propósito del Hijo es destruír al diablo y sus obras [pecado] en nosotros — si vamos a él.
Todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él,
y no puede seguir pecando, porque ha nacido de Dios. 1 Juan 3:9

Y Sus semillas son las palabras que él ha plantado en su corazón, palabras que usted ha oído hablarle a usted, la Palabra de Dios. Lucas 8:15

Las palabras son implantadas en su corazón, formando a Cristo dentro de usted, hasta que Él está completamente formado y ha resucitado en usted.

Esas palabras que le oímos hablarnos a nosotros están implantadas en nuestro corazón, Santiago 1:21;
y esas palabras que le oímos hablarnos a nosotros son Espíritu y nos imparten la vida de Dios, Juan 6:63;
y esta vida de Dios es Cristo, Juan 1:5, 14:6, de modo que Cristo es formado dentro de usted, Gal 4:19

Hasta que finalmente Cristo está completamente formado e incluso ha resucitado dentro de usted. 2 Cor 4:14,Col 2:11-12,3:1,Efe 2:5-6,Rom 8:11
Entonces usted ve a Cristo, la gloria de Dios, aparecer en su corazón y es testigo de que él le trae su salvación y vida eterna.

De la Palabra del Señor en el interior: "Nosotros vamos a Él, y Él hace caer lluvia sobre nosotros; este ejercicio de Dios purifica bien a aquellos que lo hacen."

Los falsos profetas toman 1 Juan 1:8 fuera de contexto:  Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros, y dicen que esto prueba que nadie puede estar sin pecado; ignorando las siguientes afirmaciones e ignorando el contexto del proceso de purificación al que se hace referencia. Para ser purificado usted tiene que tener pecado para empezar, o la purificación no es ni siquiera necesaria. Juan se refiere al pecado que debe ser destruido, no llevado a la tumba.

Así es como se mortifica (se hace morir, se le priva el poder) las obras del cuerpo que son de la vida terrenal: fornicación, impureza, bajas pasiones, malos deseos de la carne, y la codicia, que es idolatría (la deificación del yo y otras cosas creadas en vez de a Dios). Col 3:5.

Muchos versículos prueban que el evangelio del Señor es destruir el pecado, y muchos otros muestran que el pecado fue destruído. Vea Cómo recibir el poder de Dios que produce cambio para más información acerca de la destrucción del pecado dentro de usted.

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