La Biblia Moderna en Español, (haga clic en el texto en verde)     Ir al índice de la biblia   
1 Juan 3:2-3

Mostrar el Capítulo y las notas   

 2 Amados, ahora debemos ser hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Pero sabemos que cuando él sea revelado, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. [Un hijo de Dios es como Jesús, quien es santo, inocente, puro, separado de los pecadores, y sin pecado en Él; y cuando lo vemaos a Él, seremos como Él. Jesús aparece en los corazones de los creyentes purificados. Jesús es visto. Jesús es revelado. Aquel que ha estado escondido es revelado, Cristo en ustedes, la esperanza de gloria. De la Palabra del Señor en el interior: "Tú eres un hijo cuando Jesús aparece en tu corazón para guiarte." Usted sea como Él: santo, inocente, puro, sin ningún pecado.]

 3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él [Jesús] también es puro.2 [¿Cuál esperanza? La esperanza de ver a Jesús venir a su corazón, es la esperanza que lo salva y lo purifica. Usted debe tener la esperanza de que el poder de Dios será liberado en usted para que pueda ser purificado. Porque esto lo sabéis muy bien: que ningún inmoralidad sexual ni impuro ni codiciosa, el cual es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Efe 5:5. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Mat 5:8. — Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.]

Para ver el(los) versículo(s) mostrado(s) paralelamente en Nueva Intl, Reina Valera, y La Biblia de las Américas, haga click aquí.
_______________________________________

2 La esperanza en el evangelio verdadero es lo que libera el poder de Dios para purificarle. El corazón es purficado por la fe. El alma es purificada por la obediencia a la verdad. Su esperanza es ser liberado del pecado, para ver a Cristo revelado en usted, y ser trasladado al reino de Cristo, para estar en unión con Dios, para estar en su presencia continuamente, sirviéndoles en santidad. El misterio entre las naciones, Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. Col 1:27. Porque fuimos salvos con esperanza, Rom 8:24.

Para que, por dos cosas inmutables [la promesa seguida por el juramento] en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta por delante. Tenemos esta esperanza como ancla del alma, segura y firme, y que penetra aun dentro del velo, Hebreos 6:18-19.

Hay dos etapas de la perfección; vea la nota 6 de Gálatas 5 para detalles.

_______________________________________