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1 Juan 3

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 1 Este capítulo es maravilloso porque define la verdadera esperanza que salva, define cómo el pecado es quitado por el Señor, y cómo un hijo de Dios no puede pecar. Desafortunadamente el original griego de los verbos de este capítulo están el el tiempo aorista, el cual puede ser interpretado apropiadamente como pasado, presente o futuro en su significado. Los traductores de la Biblia, habiendo sido endoctrinados con las doctrinas de que uno es salvo y llega a ser hijo de Dios con sólo creer en Jesús, escogieron los tiempos de los verbos que apoyaban sus doctrinas erróneas, las cuales incluso califican a los demonios como hijos de Dios ya que los demonios también creen en Jesús y tiemblan. Su selección de los tiempos para los verbos sólo apoya la esperanza de los hipócritas.

Juan mismo definió lo que es necesario para nacer otra vez como un hijo de Dios en 1 Juan 5: esa persona guarda todos los mandamientos de Dios; ha vencido al mundo; ha visto en su corazón los tres testigos del agua, espíritu y sangre; no peca; tiene vida eterna, Cristo en medida completa en el interior; y está en unión con Dios. Pablo nos dice que debemos continuar esforzándonos por nuestra salvación con temor y temblor para que podamos llegar a ser hijos de Dios. Fil 2:12-15. Por lo tanto los verbos en este maravilloso capítulo deben ser traducidos para que estén de acuerdo con el resto de las escrituras porque:

Claramente en este capítulo Juan se está dirigiendo a todos aquellos que todavía no son puros, quienes todavía no han visto a Jesús, y quienes todavía no son como Él; pero ellos pueden llegar a ser puros si tienen la esperanza de verlo y ser como Él. Juan claramente señala esto en los versículos 2 y 3 sin que sea necesario ningún cambio en los tiempos de los verbos:

"aún no se ha manifestado lo que seremos. Pero sabemos que cuando Él sea revelado, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

Y todo aquel que tiene esperanza en él, se purifica a sí mismo, como Él [Jesús] también es puro."

Los tiempos de unos pocos verbos en los versículos de este capítulo pueden ser traducidos correctametne como presente, pasado o futuro. Cuando los tiempos son escogidos para conformarse con los versículos 2 y 3 recién citados (mostrados en letra cursiva en los versículos 1, 2, 5 y 8), y para conformarse al resto de los muchos versículos bíblicos, el poder, la esperanza, y la belleza de este capítulo aumentan dramáticamente, convirtiéndolo en una maravillosa inspiración para la esperaza de aquel que verdaderamente busca a Dios.

 1 Mirad cuán grande amor nos ha dado el Padre para que podamos ser llamados hijos de Dios; y lo seremos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.1 [Aunque todavía no seamos hijos de Dios nacidos otra vez, debido a que somos discúlos que nos negamos a nosotros mismos para esperar a Dios en cada oportunidad, y debido a que somos extraños a los excesos de la conversación y conducta del mundo; para aquellos que están en el mundo, nuestra cruz interna es el aroma de la muerte.]

 2 Amados, ahora debemos ser hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que seremos. Pero sabemos que cuando él sea revelado, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. [Un hijo de Dios es como Jesús, quien es santo, inocente, puro, separado de los pecadores, y sin pecado en Él; y cuando lo vemaos a Él, seremos como Él. Jesús aparece en los corazones de los creyentes purificados. Jesús es visto. Jesús es revelado. Aquel que ha estado escondido es revelado, Cristo en ustedes, la esperanza de gloria. De la Palabra del Señor en el interior: "Tú eres un hijo cuando Jesús aparece en tu corazón para guiarte." Usted sea como Él: santo, inocente, puro, sin ningún pecado.]

 3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él [Jesús] también es puro.2 [¿Cuál esperanza? La esperanza de ver a Jesús venir a su corazón, es la esperanza que lo salva y lo purifica. Usted debe tener la esperanza de que el poder de Dios será liberado en usted para que pueda ser purificado. Porque esto lo sabéis muy bien: que ningún inmoralidad sexual ni impuro ni codiciosa, el cual es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Efe 5:5. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Mat 5:8. — Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.]

 4 Todo aquel que comete pecado también infringe la ley, pues el pecado es infracción de la ley.

 5 Y sabéis que él aparece para quitar los pecados y que en él no hay pecado. [Debido a que no hay pecado en Jesús, entonces es imposible para una persona que todavía esté pecando estar en Cristo o ser una parte del cuerpo de Cristo o estar en unión con Cristo. ¿A quién viene Jesús a quitarle el pecado?—A aquellos que están esperando a Dios, quienes persistente y pacientemente se sientan en humilde silencio, escuchan su voz y sus palabras, velan para ver sus revelaciones, oyen sus mandatos, y después le obedecen. De la Palabra del Señor en el interior: "Vamos a él, y él hace llover ayuda sobre nosotros; este ejercicio de Dios purifica bien a aquellos que lo hacen."]

 6 Todo aquel que permanece en Él, no peca. Todo aquel que peca, no le ha visto ni le ha conocido. [Usted no puede estar todavía pecando y conocer a Dios o ver a Dios. El pecado incluye: ira, inmoralidad sexual, lujuria, ambición, codicia, envidia, orgullo, andar en fiestas, necedad, obscenidad, mentir, odiar, deshonestidad, engaño, etc. Cuando usted es liberado de todo pecado y es puro, usted lo ve a Él, lo cual es ver la gloria de Dios en el rostro de Cristo Jesús, la sustancia y la imagen del Dios invisible. Entonces usted realmente lo conoce. Hasta entonces: "Vosotros adoráis lo que no sabéis." Juan 4:22]

 7 Hijitos, nadie os engañe. El que practica justicia es justo, como él es justo.3 [Jesús sólo habló, juzgó, e hizo lo que Dios le había ordenado hacer; para practicar la justicia nosotros también debemos poder sólo hablar lo que le oímos que nos ordena a decir y sólo hacer lo que Dios nos ordena hacer. Esta habilidad sólo viene después que hemos crucificado nuestro espíritu egoísta y el pecado ha sido destruído por el Espíritu al llevar la cruz interna de la negación propia; entonces nosotros estamos caminando el mismo camino que Él caminó y estamos en el mundo como Él estaba con perfección, pureza, y santidad.]

 8 El que comete el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto es revelado el Hijo de Dios [en nosotros]: para deshacer [en nosotros] las obras [pecado] del diablo.4 [Que nadie lo engañe, diciendo que todavía se puede pecar y pertenecer a Dios; los que aún están pecando sirven al diablo. Cristo es revelado en nuestra carne para destruir las obras del diablo, al condenar los pecados secretos en nuestro corazón, y después destruir aún nuestro deseo de pecar. Pablo confirma a Jesús destruyendo las obras del diablo en cada creyente purificado: "el Dios de paz aplastará en breve a Satanás debajo de vuestros pies." Rom 16:20.]

 9  Todo aquel que ha nacido de Dios no comete el pecado, porque la simiente de Dios [Cristo] permanece en él, y no puede seguir pecando, porque ha nacido de Dios.5

 10 En esto se revelan [distinguen] los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano. [De la Palabra del Señor en el interior: "Si todavía estás pecando, tú perteneces al pecado y no a mí."]

 11 Porque éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos los unos a los otros.

 12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa lo mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano eran justas.

 13 Y no os maravilléis, hermanos, si el mundo os aborrece.6

 14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte.

 15 Todo aquel que odia a su hermano ha cometido asesinato [en su corazón], y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciendo en él.

 16 En esto hemos conocido el amor: en que él puso su vida por nosotros. También nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

 17 ¿Pero como puede el amor de Dios morar en alguien que tiene bienes de este mundo, ve que su hermano padece necesidad y cierra sus sentimientos de compasión por él?

 18 Hijitos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y de verdad.7 [La referencia a "hijitos" en griego de este versículo no significa hijos de Dios sino más bien es un término de saludo amable de los maestros a sus discípulos: tecknia <5040>.]

 19 En esto sabremos que somos de la verdad y tendremos nuestros corazones confiados delante de él;

 20 en caso de que nuestro corazón nos reprenda, mayor es Dios que nuestro corazón, y él conoce todas las cosas.

 21 Amados, si nuestro corazón no nos reprende, tenemos confianza delante de Dios;

 22 y cualquier cosa que pidamos, la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de él.

 23 Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos unos a otros, como él nos ha mandado.

 24 Y el que guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él. Y por esto sabemos que él permanece en nosotros: por el Espíritu que nos ha dado.


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1 Mirad cuán grande amor nos ha dado el Padre para que podamos ser llamados hijos de Dios; y lo seremos. Por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Los verbos podamos y seremos en este versículo tienen el tiempo griego variable aorista y típicamente han sido traducidos como tiempo presente en vez de futuro como acabamos de citar. Sin embargo, usted no puede ser un hijo de Dios sin que Jesús primero haya venido a usted, lo cual Juan señala como un evento futuro en el versículo siguiente: y aún no se ha manifestado lo que seremos. Pero sabemos que cuando él sea revelado, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

Uno no es un hijo, hasta que haya conquistado el pecado, hasta que haya crucificado sus deseos y afectos en la cruz interna de la negación propia, hasta que haya vencido al mundo, y hasta que Dios gobierne sus pensamientos, palabras y acciones. De la Palabra del Señor en el interior: "Tú eres un hijo cuando Jesús aparece en tu corazón para guiarte."

2 La esperanza en el evangelio verdadero es lo que libera el poder de Dios para purificarle. El corazón es purficado por la fe. El alma es purificada por la obediencia a la verdad. Su esperanza es ser liberado del pecado, para ver a Cristo revelado en usted, y ser trasladado al reino de Cristo, para estar en unión con Dios, para estar en su presencia continuamente, sirviéndoles en santidad. El misterio entre las naciones, Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. Col 1:27. Porque fuimos salvos con esperanza, Rom 8:24.

Para que, por dos cosas inmutables [la promesa seguida por el juramento] en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta por delante. Tenemos esta esperanza como ancla del alma, segura y firme, y que penetra aun dentro del velo, Hebreos 6:18-19.

Hay dos etapas de la perfección; vea la nota 6 de Gálatas 5 para detalles.

3 Hijitos, nadie os engañe. El que practica justicia es justo, como él es justo. Jesús sólo habló, juzgó, e hizo lo que Dios le había ordenado hacer; para practicar la justicia nosotros también debemos poder sólo hablar lo que le oímos que nos ordena a decir y sólo hacer lo que Dios nos ordena hacer. Esta habilidad sólo viene después que hemos crucificado nuestro espíritu egoísta y el pecado ha sido destruído por el Espíritu al llevar la cruz interna de la negación propia; entonces nosotros estamos caminando el mismo camino que Él caminó y estamos en el mundo como Él estaba con perfección, pureza, y santidad.

Juan nos está dando una advertencia. No sea engañado ni crea que usted es justo de alguna manera; porque usted no lo es, a menos que practique la justicia así como Jesús la practica. El que practica el pecado es del diablo, 1 Juan 3:8. No crea las mentiras que los ministros de las sectas deficientes le dicen a sus miembros, diciéndoles que son justos porque creen, aún cuando todavía están pecando, y el pecado es maldad. Al que dice al impío: "Eres justo", los pueblos lo maldecirán; las naciones lo detestarán. Prov 24:24. Todos los pastores y ministros serán maldecidos, que mintieron diciendo que al creer en Jesús, usted es justo mientras todavía está encadenado por el pecado. El apóstol Pablo instruye a sus apóstoles verdaderos de la siguiente manera: A los que continúan pecando, repréndelos delante de todos para que los otros tengan temor. 1 Tim 5:20. Juan también nos escribió en el capítulo 2 acerca de aquellos que estaban tratando de seducir a los creyentes, y nos dijo que no necesitamos que nadie nos enseñe, porque la unción del espíritu de Cristo nos enseña todas las cosas y es verdad, y no es mentira. 1 Juan 2:26-27. Él nos advierte otra vez, que no dejemos que ningún hombre nos engañe. Hay una justicia imputada que viene con la medida de la fe recibida con el fruto del Espíritu, el cual es dado a aquellos que han crucificado su espíritu egoísta e impío en la cruz interna de la negación propia, pero no antes. Creer en Jesús no es la fe que imputa la justicia; vea la nota 2 de Romanos 3 para detalles acerca la justicia imputada. 

Entonces Juan aclara quiénes son los que quieren seducir y engañar: cualquiera que trate de decirle que usted es justo, mientras usted todavía está caminando en su propia imaginación, por su propio cerebro, (la mente carnal), por lo tanto todavía está pecando, todavía es sujeto a la ira, la lujuria, el lenguaje profano, mentir, engañar, codiciar, la avaricia, la envida, etc. Han engañado a mi pueblo diciendo: '¡Paz!', cuando no hay paz, .. con mentiras habéis causado dolor al corazón del justo, al cual yo no causé dolor, y habéis fortalecido las manos del pecador para no apartarlo de su mal camino, al prometerle [falsamente] la vida. Eze 13:2,10,22. Como Pedro también advirtió: seducen con las pasiones sensuales de la carne a los que a duras penas se habían escapado de los que viven en el error.  Les prometen libertad, cuando ellos mismos son esclavos de la corrupción; puesto que cada cual es hecho esclavo de lo que le ha vencido. 2 Pedro 2:18-19. ¿Suena muy contemporáneo, no es así?

Hoy en día los así llamados cristianos piensan que son justos porque "creen en Jesús" o porque han sido bautizados; al hacerlo, el cristianismo ha hecho una burla de mando de el mayor prioridad del Señor en el Nuevo Testamento. Al contemplar a aquellos que piensan que tienen la justicia de Cristo porque creen que Jesús es el hijo de Dios, la Palabra del Señor en el interior dijo: "Ellos lanzan la palabra 'justicia' sin ningún entendimiento de lo que significa. Ellos son soñadores sucios.Ellos están sucios porque sus corazones están contaminados con toda clase de pecados que todavía cometen mientras desprecian las muchas advertencias y requisitos del Señor, y ellos están soñando que son justos.

¿Qué es la justicia? (la definición de la justicia [rectitud])

Es interesante que justicia [rectitud] es definida como algo justo tanto en francés como en español. Ser justo en este contexto significa hacer decisiones que son razonables y moralmente correctas. Ciertamente sabemos que las decisiones de Dios son moralmente correctas, incluso que son siempre perfectas. ¿Por qué?—porque Él recuerda cada pensamiento, cada palabra, y todo lo que alguna vez le sucedió a cualquiera que esté en frente de Él en el juicio. Si tratamos de juzgar a alguien, nosotros no tenemos un registro completo para calcular si hubieron circunstancias que lo llevaron, presionaron, o aún lo forzaron a cometer las violaciones que estamos tratando de juzgar. Por ejemplo, hubo un estudio hecho con personas dedicadas a la prostitución (tanto mujeres como hombres), en las calles de San Francisco, y la gran mayoría de ellos habían sido violados por un miembro de su familia a una edad temprana. Un niño o niña que es violado a menudo siente que de alguna manera tuvo la culpa por lo que sucedió; entonces ellos comienzan a pensar que no son buenos y que sólo son capaces de repetir el error con otros. Dios sabría todas esas circunstancias con detalles exactos, incluyendo todos los pensamientos que ellos tuvieron alguna vez. Él también tiene un registro de cada ruego anónimo que Él alguna vez nos hizo a cada uno de nosotros para aparatarnos del mal. Por lo tanto Él puede hacer una decisión correcta con respecto a tal persona, pero es imposible que nosotros hagamos lo mismo. Hay un antiguo dicho indio que dice: "nunca juzgues a un hombre hasta que hayas caminado una milla en sus mocasines." Dios ha estado con nosotros en cada paso a través de la vida de todos, pero nosotros no hemos tomado ni un paso con ellos. Por lo tanto, ser justo es dejar de hacer decisiones según nuestra mente carnal (que es enemiga de Dios), y sólo hacer lo que Dios nos dice que hagamos, sólo decir lo que Dios nos dice que digamos, y sólo juzgar como Dios nos dice que juzguemos; entonces, y sólo entonces somos justos porque hacemos lo que nos ha dicho el Dios justo y recto. Cuando hacemos decisiones con nuestra mente carnal, lo mejor que podemos hacer es una decisión menos mala o menos impía; sólo Dios es el que siempre sabe lo mejor que hacer y las mejores palabras que decir. Jesús sólo habló, juzgó, e hizo lo que Dios le inspiró y ordenó; para practicar justicia también debemos ser capaces de sólo hablar lo que le oímos a Él ordenarnos a que digamos y sólo hacer lo que Dios nos ordene hacer. Esta habilidad sólo viene después de que hemos crucificado nuestro espíritu egoísta y el pecado ha sido destruído por el Espíritu por medio de llevar la cruz interna de la negación propia; entonces estamos caminando por el mismo camino que Él caminó y estamos en el mundo como Él estuvo con perfección, pureza, y santidad. Debemos ser restaurados a la imagen de Dios que Adán perdió en el jardín del Edén; para ponernos la naturaleza recién creada [de Cristo], quien es creado a la imagen de justicia y santidad verdaderas de Dios. Cuando somos justos, todo lo que decimos y hacemos es justo, moralmente correcto, perfecto, verdadero, santo, virtuoso, bueno, y puro. Cuando somos justos, todo lo que decimos y todo lo que hacemos es correcto — justicia [rectitud].

Decir y hacer todo lo que es correcto, es ser justo, es ser guiado por Cristo la luz, dentro de nosotros, guiándonos con palabras para hablar y obras para realizar, y estas obras honran y glorifican a Dios y completarlas es nuestro gozo supremo. Ser justo es ser libre de pecado, ya no caminando en la oscuridad de nuestra mente carnal e imaginaciones impías, ya no satisfaciendo la lujuria y los deseos de nuestra carne, sino estar caminando en la luz, sirviendo y agradando al Espíritu.

Presentéis.. vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Rom 6:13

De la Palabra del Señor en el interior: "Vamos a él, y él hace llover ayuda sobre nosotros; este ejercicio de Dios purifica bien a aquellos que lo hacen. Ven a mí con la esperanza de hablar y actuar con rectitud." Dios nos hace un instrumento apto en sus manos para dirigir en obras de amor, para mostrarle al mundo el amor de Dios, para sacudir a las naciones, y para extender la palabra de vida. Las obras de Dios son realizadas por su pueblo con gran gozo porque ellos saben que todas sus palabras y acciones son perfectas y virtuosas, que le agradan a Dios y avanzan la creación; así ellos están obrando verdadera justicia [rectitud].

Ahora usted conoce el verdadero significado de las palabras de Jesús: "No todo el que me dice 'Señor, Señor' entrará en el reino de los cielos, sino [sólo] el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos." Juan 7:21. La voluntad del Padre es que usted sólo piense los pensamientos que él le proporciona, sólo hable las palabras que él le diga que hable, y haga sólo lo que Él le mande; y William Penn escribió en No Cruz No Corona que "la verdadera adoración a Dios es haciendo su voluntad."

La referencia a "hijitos" en griego de este versículo no significa hijos de Dios sino más bien es un término de saludo amable de los maestros a sus discípulos: tecknia <5040>.

4 Para esto es revelado el Hijo de Dios [en nosotros]: para deshacer [en nosotros] las obras [pecado] del diablo. Aquel, que ha estado escondido en el interior, es revelado. Como Pablo dijo: Dios tuvo a bien rvelar a su hijo en mí para que yo le anunciase. Siempre llevamos en el cuerpo [nuestro] la muerte [de la cruz interna] de Jesús por todas partes, para que también en nuestro cuerpo se manifieste la vida de Jesús. Porque nosotros que vivimos, siempre estamos expuestos a muerte [crucificando al viejo hombre] por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. 2 Cor 4:10-11.

¡Note! En el texto original griego de este versículo y el versículo 5 anteriormente, la palabra griega para revelar o manifestar es efanerwyh <5319> la cual tiene un tiempo aorista <5681><5777> que puede ser pasado, presente o futuro. El contexto de los versículos anteriores de este capítulo es Juan refiriéndose a como: 1) con la verdadera esperanza somos purificados, 2) debemos practicar la justicia como Jesús lo hizo, 3) todo pecado es del diablo, y 4) si hemos nacidos otra vez, no podemos pecar. Entonces Juan nos dice cómo somos purifcados: por Jesús que viene (versículo 5), siendo revelado en nosotros para destruir el pecado en nuestros corazones que había sido creado por el diablo (versículo 8). Pablo confirma que Jesús destruye las obras del diablo en cada uno de nosotros — un evento individual para el creyente purificado: Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás debajo de vuestros pies. Rom 16:20. Desafortunadamente casi todas las traducciones pierden esta hermosa promesa porque los traductores tenían los prejucios de las doctrinas de Babilonia y nunca experimentaron a Jesús venir en sus corazones, y nunca fueron testigos de como Él destruye el pecado en sus corazones. Por lo tanto ellos tradujeron "es revelado" como el verbo pasado "fue revelado," pensando que este versículo está simplemente señalando que Jesús vino a la tierra para destruir las obras del diablo; pero por supuesto no fue un evento único, o todos seríamos perfectos en un mundo perfecto. Algunos traductores asumen que debido a que Cristo abolió la ley mosaica, ya no hay pecado; sin embargo todavía existe la ley que está en el corazón de todo hombre, y por esta ley todos los hombres serán juzgados, (esta ley interna incluye el centro moral de la ley mosaica), y la Biblia claramente señala que: 1) aquellos que todavía están pecando y que mueren, no tendrán heredad en el reino de los cielos, y 2) todo hombre será juzgado por sus obras y sus palabras.

Pablo llamó a esta venida de Jesús en el corazón el "misterio escondido por los siglos y generaciones: Cristo en vosotros, la esperanza de gloria." Aquel que ha estado escondido en el interior es revelado a los santos purificados, Cristo en usted, Col 1:26-27.

Jesús está ansioso de destruír las obras de maldad en nosotros — ni nosotros vamos a él. Por lo tanto, haced morir lo terrenal en vuestros miembros: fornicación, impureza, bajas pasiones, malos deseos y la avaricia, que es idolatría. Col 3:5. Porque si vivís conforme a la carne, habéis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las prácticas de la carne, viviréis. Rom 8:13. Con respecto a vuestra antigua manera de vivir, despojaos del viejo hombre que está viciado por los deseos engañosos; pero renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre [Cristo] que ha sido creado a semejanza de Dios en justicia y santidad de verdad. Efe 4:22-24. Jorge Fox escribió acerca de Cristo esto es revelado en nuestra carne:

Porque Cristo es revelado en la carne, para condenar el pecado en la carne, a todos los que testifican a Cristo en ellos, hombres y mujeres; digo, Cristo esto es revelado en su carne; él condena el pecado que está en su carne; sí, y pone fin al pecado, y termina con la transgresión, y trae justicia eterna en ellos. Pero primero él condena el pecado que está en su carne, la injusticia en su carne, y la impiedad en su carne; el mentiroso, el blasfemo, que está en su carne; el adúltero, el fornicario, el idólatra, y todo pecado, sea cual sea, él lo condena en la carne. Así también Cristo se manifiesta en la carne, para condenar el pecado que está en la carne; todos los que testifican acerca de que Cristo condena el pecado en la carne, que a través de Cristo, quien condena el pecado en la carne, pueden llegar a ser justicia de Dios, y así una nueva persona [criatura] de Dios. Pero cuando el pecado está sin condenar en la carne, ellos son de la serpiente, del injusto, del impío, que adulteró de la verdad, ellos son de él. Pero si el pecado es condenado en la carne, Cristo esto es revelado en la carne, para que sean de Cristo; ellos son de Dios, y están en Cristo, quien destruye el diablo y sus obras, que están fuera de la verdad. Y estos conocen la nueva vida, en la cual sirven a Dios; y éstos conocen la nueva tierra, en la que mora la justicia; y éstos conocen la vieja tierra, en la que habita la injusticia. Y estos pueden traer a la luz las cosas viejas y nuevas.

De la Palabra del Señor en el interior: "El Espíritu de Gracia tanto acusa como quita, así como Jesús dijo 'arrepiéntanse', y también sanó. El Señor puede encontrar alternativas para cualquier problema del hombre. Yo estoy con aquellos que han sido liberados del pecado. Aquellos que son de Cristo han acabado con el pecado."

5 Cualquiera que diga que ha nacido otra vez, pero todavía esté pecando, es repudiado por Juan. Él también dice que cualquiera que no vive rectamente no es de Dios. Jesús dijo: De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado es esclavo del pecado. Juan 8:34. Aquel que comete el pecado es del diablo. 1 Juan 3:8.

6 Y no os maravilléis, hermanos, si el mundo os aborrece. Jesús dijo: viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que rinde servicio a Dios. Juan 16:2. Jesús está hablando acerca de personas religiosas: aquellos que creen que le están haciendo un servicio a Dios al matar a sus discípulos, a quienes ellos consideran como herejes. La gente del mundo, en particular la gente religiosa del mundo, odiará y perseguirá a cualquiera que verdaderamente haya nacido del Espíritu de Cristo. ¿Por qué? Porque aquellos que son nacidos del Espíritu le dirán a la gente religiosa del mundo que su religión es en vano. Así como Jesús le dijo a los judios, y ellos lo mataron. Así como los primeros cuáqueros le dijeron a los presbiterianos, episcopales, puritanos, y bautistas, quienes mataron a más de 800 de los primeros cuáqueros, ahorcando a cuatro en Boston. Pero como en aquel tiempo, el que fue engendrado según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así es ahora también. Gal 4:29. Todos los que estén decididos a vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos. 2 Tim 3:12. Y entonces cuando estos discípulos de Jesús aparezcan otra vez, quienes habrán sido verdaderamente purificados, crucificados, y perfeccionados, ellos también serán perseguidos en gran manera por los cristianos una vez más.

7 ¿Pero como puede el amor de Dios morar en alguien que tiene bienes de este mundo, ve que su hermano padece necesidad y cierra sus sentimientos de compasión por él?
Hijitos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y de verdad.
En esto sabremos que somos de la verdad y tendremos nuestros corazones confiados delante de él; 1 Juan 3:17-19

Juan está en total acuerdo con Santiago. Él está diciendo que si el amor de Dios mora en el hombre, entonces tendrá obras de amor para mostrar. Podemos parafrasear las palabras de Juan así: "el amor sin obras está muerto."

No sólo deben nuestras obras de amor aplicarse a nuestros hermanos que carecen de las necesidades básicas de la vida, sino nuestro amor por Dios debe ser evidente por más que palabras. Debemos esforzarnos para oír sus palabras: sus enseñanzas, su consejo, su sabiduría, y sus convicciones para nosotros. Debemos exponernos a nosotros mismos a oír sus mandatos, así como el padre de nuestra fe, Abraham, se expuso a sí mismo.

De la Palabra del Señor en el interior: "Sin nuestras promesas el alma está afligida; con ellas el alma se establece en un tributo vigilante al Señor."

Un tributo es algo que usted hace, dice, o construye para mostrar que usted respeta y admira algo. Un tributo vigilante es velar y esperar que su voluntad sea revelada a nosotros en sus mandatos y revelaciones habladas: Bienaventurado el hombre que me escucha, velando ante mis entradas cada día, esperando en los postes de mis puertas. Porque el que me halla, halla la vida; y él obtiene el favor de Jehovah. Prov 8:34-35. Usted ha orado "que se haga tu voluntad en el cielo como en la tierra" mil veces; para que su oración tenga sinceridad, usted debe buscar su voluntad.

Compare los siguientes dos versículos:

Desde la fundación del mundo no se ha escuchado, ni el oído ha percibido, ni el ojo ha visto a ningún Dios fuera de ti, que actúe a favor del que en él espera. Isa 64:4.

 Cosas que ojo no vio ni oído oyó, que ni han surgido en el corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. 1 Cor 2:9

La diferencia clave: Isaías dice espera, 1 Cor 2:9 dice ama. Por lo tanto el comienzo del amor a Dios es esperarle a Él: nosotros le esperamos a Él para oír sus palabras que que nos enseñan, nos convencen, nos animan, nos guían — eso es amar a Dios. Cuando le oímos que nos habla y nos da mandatos, si le amamos, le obedeceremos:

Si me amáis, obedece mis mandatos. Juan 14:15

Respondió Jesús y le dijo: -- El que me ama, mi palabra guardará [me obedecerá, practicará mis enseñanzas]. Y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada con él. Juan 14:23

Pues éste es el amor de Dios: que guardemos [obedezcamos] sus mandatos. Y sus mandatos no son gravosos. 1 Juan 5:3

Decir que usted ama a Dios y no buscar oír su voluntad para usted, es como el Señor describió:

Este pueblo me honra de labios, pero su corazón está lejos de mí. Isa 29:13, Mar 7:6

Vienen a ti como el pueblo acostumbra venir, y se sientan delante de ti como mi pueblo. Oyen tus palabras, pero no las ponen por obra. Más bien, expresan motivos sensuales con sus bocas, y su corazón va en pos de su avaricia. Eze 33:31

De la Palabra del Señor en el interior: "Hijitos, amemos no sólo en palabra sino en hechos."

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