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1 Pedro 4

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 1 Puesto que Cristo ha padecido en la carne por nosotros, armaos también vosotros con la misma mentalidad, porque el que ha padecido en la carne ha terminado con el pecado, [De la Palabra del Señor en el interior: "Cualquiera de ustedes que tenga un aguijón duro que soportar, use estos hechos: 1) todos han sufrido antes que ustedes; 2) el pecado es censurado; 3) Dios quitará la carga a su tiempo; y 4) lo mismo es experimentado por todo corazón que desea la pureza en las naciones."]

 2 para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino [vivir] a la voluntad de Dios.1

 3 Porque ya es suficiente el haber hecho en el tiempo pasado los deseos de los gentiles, habiendo andado en sensualidad, en bajas pasiones, en codicia, en borracheras, en fiestas [con fuertes cantos, bailes, y bebidas alcohólicas], en banqueteos y en abominables idolatrías. [De la Palabra del Señor en el interior: "Modestia: sé modesto en todas las cosas.]

 4 A ellos les parece cosa extraña que vosotros ya no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y hablan mal de usted.2

 5 Ellos darán cuenta a quien ha de juzgar a los vivos y a los muertos.

 6 Porque por esto ha sido anunciado el evangelio aun a los muertos, para que sean juzgados en la carne como los hombres, pero vivan en espíritu según Dios.

 7 Pero el fin de todas las cosas se ha acercado. Sed, pues, sobrios y velad en la oración.

 8 Sobre todo, tened entre vosotros un ferviente amor, porque el amor cubre una multitud de pecados.

 9 Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones.

 10 Cada uno ponga al servicio de los demás el don que ha recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

 11 Si alguien habla, que hable conforme a las palabras [oráculos] de Dios. Si algún hombre ministra, que lo haga conforme a la habilidad que Dios le da,3 para que en todas las cosas Dios sea glorificado por medio de Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Amén. [Oráculo - un mensaje de los dioses dado por medio de un oráculo. De la Palabra del Señor en el interior: "Una palabra que es pronunciada por parte del Espíritu requiere que usted oiga lo que el Espíritu le dice a usted. Todas las palabras de Él y sólo sus palabras deben ser pronunciadas." Jesús dijo: "lo que yo hablo, lo hablo tal y como el Padre me dice que hablar. El que habla de sí mismo busca su propia gloria, pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y en él no hay injusticia." Juan 12:50,7:18.]

 12 Amados, no os sorprendáis por las pruebas de fuego que arden entre vosotros para poneros a prueba, como si os aconteciera cosa extraña.

 13 Antes bien, gozaos a medida que participáis de las aflicciones de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con regocijo.4

 14 Cuando sois injuriados en el nombre de Cristo, sois bienaventurados; porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros.

 15 Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entrometerse en asuntos ajenos.

 16 Pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence; más bien, glorifique a Dios en este nombre.

 17 Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios.5 Y si primero comienza por nosotros, ¿cómo será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?

 18 Y si el justo a duras penas se salva, ¿en qué irá a parar el impío y pecador?6

 19 Por eso, los que sufren según la voluntad de Dios, que encomienden sus almas al fiel Creador, haciendo el bien.


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1 Puesto que Cristo ha padecido en la carne, armaos también vosotros con la misma mentalidad, porque el que ha padecido en la carne ha terminado con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino en la voluntad de Dios. Cuando él considere que usted está listo, usted entrará en la tribulación. Esto es parte de la cruz, destruir la naturaleza pecaminosa dentro de usted por medio del sufrimiento. Esto produce paciencia, perdón, fe, mansedumbre, confianza, humildad, y aún esperanza; porque aún el dolor nos puede dar una seguridad de su amor: "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento."

A continuación viene una explicación acerca de cómo el sufrimiento le ayuda a deshacerse del pecado.

Cuando Adán cayó en el jardín, (él había comido del árbol del conocimiento del bien y del mal), comenzó a pensar por sí mismo, a decidir lo que era bueno y malo; en vez de confiar en la guía de Dios, Adán comenzó a confiar en su propia mente, decidiendo por sí mismo lo que era bueno y lo que era malo. De allí en adelante los pensamientos y decisiones de las mentes de los hombres y sus imaginaciones dirigieron sus vidas; pero la imaginación del hombre el impía y la mente carnal del hombre es enemistad contra Dios e incapaz de someterse a la ley de Dios, Rom 8:7, y por lo tanto ellos deben ser eliminados por la crucifixión en la cruz interna de la negación propia y renovados para llegar a ser la mente de Cristo.

Cuando Dios permite que el dolor y el sufrimiento sean aplicado en nosotros, nuestras mentes carnales dicen "esto es ¡MALO!!!"; nuestro impulso es ofendernos y retroceder de eso. Sin embargo, si hemos sido preparados por el Señor para esperar el dolor y el sufrimiento como parte del camino para deshacernos del pecado, entonces por fe negamos nuestra mente. Nos sometemos a la voluntad de Dios por fe; de esta manera estamos viviendo por fe, en vez de por nuestra propia voluntad egoísta: "el justo (o recto) vivirá por la fe," Gal 3:11. Mientras más vivamos por la fe, menos viviremos por nuestra naturaleza pecaminosa y egoísta; hasta que finalmente esa naturaleza pecaminosa esté muerta, y nosotros vivimos completamente por fe.

Después de que hemos negado persistentemente nuestro impulso de ofendernos y salir corriendo cuando estemos constreñidos, más bien silenciosamente sometiéndonos al dolor y el sufrimiento, la sumisión a la voluntad de Dios es muy fácil en circunstancias normales. Nuestra fe ha sido probada; y se ha probado que somos dignos de confianza de que permaneceremos fieles a Él en toda circunstancia, lo cual es necesario antes de que estemos calificados para recibir el verdadero tesoro.

Pero la puerta es estrecha (contraída por la presión) y angosto el camino que lleva a la vida, y son pocos los que la hallan. Mat 7:14. (La tribulación y el sufrimiento es presión; a medida que usted se acerca a la puerta, la presión se intensifica). La tribulación no es un día difícil en la oficina, un accidente vehicular, cuando alguien le roba algo, cuando usted es arrestado por quebrantar la ley, una muerte en la familia, un divorcio, o alguna dificultad natural; la tribulación es impuesta de manera inconfundible y sobrenatural. Algunos de ustedes están atribuyendo erróneamente eventos naturales como la pérdida de las llaves del vehículo o ser víctima de un robo como una tribulación.

Para que este sufrimiento sea efectivo, usted debe comprender tres cosas:

  1. Este sufrimiento es impuesto sobrenaturalmente. No es una enfermedad natural, como las enfermedades cardíacas o el cáncer.* No se puede curar. No puede ser detenido con ninguna cosa que usted haga.
  2. A pesar de la aflicción impuesto sobrenaturalmente en su cuerpo, esto no resultará en ningún daño—excepto a su naturaleza espiritual egoísta.

  3. Le complace a Dios que usted pase por el sufrimiento porque así usted está entregando su vida por él—el único sacrificio verdadero.

Yo sé que esto es extremadamente extraño y ajeno para la mayoría de los lectores. Pero recuerde, Jesús le dijo a Pedro: Simón, Simón (Pedro), he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo. Todos ellos fueron entregados a Satanás para ser probados. A Satanás se le permitirá probarlo y zarandearlo, (un proceso lento), como también infligirle sufrimiento para probarlo, y desarrollar el amor dentro de usted. Cuando usted puede sufrir con fe y aceptar que el sufrimiento es su cruz, pero nunca tan doloroso como la cruz de Jesús, su dolor es mucho, mucho menos. Este es el ministerio de la condenación que destruye la mente carnal, que es enemistad contra Dios por no sujetarse a la ley de Dios, ni puede hacerlo. Rom 8:7. De la Palabra del Señor en el interior: "Confía en él. Él te guiará y te guardará continuamente. Él nunca te dejará." Una vez que usted entra en la tribulación, que es la mayor parte de la crucifixión de sus deseos y sus afectos, usted está en Cristo. Los mismos sufrimientos se van cumpliendo entre vuestros hermanos en todo el mundo. 1 Ped 5:9. Porque considero que los padecimientos del tiempo presente no son dignos de comparar con la gloria que pronto nos ha de ser revelada. Rom 8:18.

De la Palabra del Señor en el interior:

2 A medida que usted niega sus actividades impías anteriores en el mundo, la base para sus amistades disminuirá. A medida que usted niegue el lenguaje indecente, las parrandas, la bebida, la disipación, etc., sus amigos llegarán a sentirse incómodos y comenzarán a atacar su compromiso con lo bueno. Usted ya no tendrá nada que ganar al socializar con ellos. Porque ¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas? Sí, a ellos les parece cosa extraña que vosotros ya no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y hablan mal de usted. Sus antiguos amigos necesariamente desaparecerán, o si no, ellos le odiarán y le perseguirán; o peor, lo llevarán de vuelta al mundo cuando usted busque su aprobación. ¿Está usted tratando de ganar la aprobación de los hombres o de Dios? Esto no significa que usted no va a ser amable y cortés con aquellas personas del mundo con las cuales usted se asocie por su ocupación; sólo significa que usted no socializará con ellos, porque sería algo doloroso. No os dejéis engañar: "Las malas compañías corrompen las buenas costumbres." 1 Cor 15:33

3 Que hable conforme a los oráculos [las palabras] de Dios. De la Palabra del Señor en el interior: "una palabra pronunciada del Espíritu requiere que tú oigas lo que el Espíritu te dice." Las palabras que usted habla deben ser oídas de parte del Espíritu en el mismo momento antes de que usted hable, no las palabras que usted oyó un mes atrás, una semana atrás, o una hora atrás.

Como Jesús dijo: El que habla de sí mismo busca su propia gloria; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y en él no hay injusticia. Juan 7:18. Por lo tanto, cualquier hombre que hable de Dios o de Cristo sin que las palabras que son proporcionadas específicamente por el Espíritu, está buscando su propia gloria. No estéis preocupados de cómo o qué responderéis, o qué habréis de decir. Porque el Espíritu Santo os enseñará en esos momentos lo que se debe decir. Lucas 12:12. ¡Note! Usted no puede solamente abrir su boca y comenzar a hablar extemporáneamente, suponiendo que el Espíritu Santo está hablando por medio de usted; usted debe oír lo que el Espíritu Santo le dice que diga primero. Mucha gente lee esto y asume que si ellos no planean un discurso, el Espíritu Santo controlará sus bocas - ¡no es verdad! Jesús dijo: no estéis preocupados; esto sólo es posible después que el Espíritu Santo haya destruido su mente carnal, la cual es enemistad contra Dios, y su mente haya sido renovada para que sea como la mente de Cristo. Todas las palabras que son habladas primero deben ser oídas; y sólo las palabras oídas en ese momento deben ser habladas. Piénselo: si no son todas las palabras, ¿es una palabra de Él y después cien provenientes de su mente carnal; o son diez palabras de Él y después diez de su mente carnal? De la Palabra del Señor en el interior: "todas las palabras y solamente las palabras de Él deben ser habladas;" y sólo en ese momento. Dese cuenta que usted será tentado por el enemigo muchas veces para predicar antes que usted pueda oír tan bien como para hablar sólo las palabras que oye en ese momento porque hay muchas voces; tengan cuidado con los falsos profetas; y tengan cuidado de que ustedes lleguen a ser falsos profetas, que hablen con la memoria de su mente carnal acerca de Jesús o Dios. Las palabras que son habladas con el Espíritu alcanzan el corazón del oyente; las palabras habladas con la mente carnal no alcanzan el corazón del oyente y más bien esparcen porque usted no está recogiendo con Él.

Para ministrar usted debe hablar sólo las palabras que el Espíritu le da y le instruye a que hable, en el momento antes que usted hable. Como Pablo confirma: De estas cosas estamos hablando, no con las palabras enseñadas por la sabiduría humana, sino con las enseñadas por el Espíritu, 1 Cor 2:13.

Si alguien presta servicio, sirva conforme al poder que Dios le da. Esto no significa tener talento para hablar — eso es natural. Pedro está hablando de la habilidad de ayudar a la gente sólo a medida que usted reciba dones del espíritu para ayudarles: económicamente, o en la exhortación, o en la reprensión, o en animar, o en corregir, etc. Como dijo Pablo: Dios tuvo a bien.. revelar a su Hijo en mí para que yo lo anunciase. Gal 1:15-16.

Jorge Whitehead escribió sobre este tema en su Diario:

Por lo tanto guardar silencio ante el Señor, y acercarse a él en un espíritu verdaderamente silencioso, para primero oír lo que el Señor nos dice a nosotros antes que hablemos con otros, ya sea juicio o misericordia, es la manera de renovar nuestra fortaleza, y ser sus ministros, para hablar con otros sólo lo que él nos diga primero. ¡Oh! Que la gente fuera realmente consciente de esto; que ellos consideraran esto seriamente; entonces no seguirían ni irían tras tales ministros, sacerdotes o profetas como los que tienen, quienes corrieron a predicar cuando Dios nunca los había enviado; y quienes dicen, '"Así dice el Señor,” cuando Dios no les ha hablado; y, "quienes no serán de ningún provecho para el pueblo."

De la Palabra del Señor en el interior:

Es una cosa ser llevado a una conversación acerca de Dios o Jesús con un amigo o asociado (lo cual se debe evitar); pero es un error muy serio el hablarle a otros deliberadamente acerca de Dios o de Jesús, lo cual es peligroso para su vida.

4 No os sorprendáis por el fuego que arde entre vosotros para poneros a prueba, como si os aconteciera cosa extraña. Antes bien, gozaos a medida que participáis de las aflicciones de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con regocijo.

No os sorprendáis por el fuego que arde entre vosotros para poneros a prueba, como si os aconteciera cosa extraña. Antes bien, gozaos a medida que participáis de las aflicciones de Cristo,

El sufrimiento sobrenatural es doloroso. Esta es la tribulación: Es preciso que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios. Hechos 14:22. Como Juan confirma: Yo Juan, vuestro hermano y copartícipe en la tribulación y en el reino y en la perseverancia en Jesús. Apoc 1:9.

William Dewsbury tiene una escritura excepcional a la todos los afligidos y los heridos en espíritu.

Querido hijo, que lloras sobre todo el mundo, y más allá de todo placer, pompa, y vanidad que hay en él, para disfrutar de la luz y el semblante de Dios;—no temas, ni te desanimes, por causa de los violentos asaltos del enemigo, quien busca alejarte hacia los razonamientos carnales de tu espíritu, y en él encender un fuego para ti mismo, y causa que tú camines en la luz de las antorchas que tú has encendido;—y esto tú recibes de la mano del Señor, al alejarte de su consejo, te acuestas en pesar. Pocos conocen tu gran angustia; pero para el Señor es conocida, y para aquellos que han caminado en los mismos caminos. Oh, querida alma afligida, que vives en el sentido profundo de la obra del maligno en tu mente, y muchas veces estás listo para decir: — Nunca fue uno así para mí, ni tampoco ningún pesar como mi pesar:—y en este duelo lánguido y desesperado de tu alma, todas las cosas son hechas amargas para ti como las aguas de Mara. Así tú eres alejado de todo consuelo, como un niño sin padre, una viuda desolada sin esposo o un forastero de quien ningún ojo tiene lástima, en tu aprehensión; a veces dices en tu corazón, en el calor de la tentación, y el fuego que tú has encendido: ¡Oh, que yo hubiera sido cualquier criatura en vez de la que soy! O, ¡si fuera la voluntad de Dios, que él pueda acortar mis días, para que yo no esté ya más en la tierra para pecar contra él! Porque en tu propio sentido y sentimiento, tú, caminando en las antorchas que tú has encendido, en razonamientos carnales, no disciernes nada sino ira, en cada lado, horror, miseria, y angustia, y gran languidez; clamando secretamente en tu corazón: —Oh, que yo estuviera solo en el desierto, o en una cueva, o en una guarida de la tierra, de manera que yo no pueda ver ni oír a ninguno de los hijos de los hombres ya más, sino en un retiro secreto, aún rugir y llorar todos mis días hasta que muera. Oh, tú hijo de la mañana del día puro y eterno del Dios de Israel, ya no prestes atención al enemigo, quien dijo que nadie ha viajado hacia donde tú estás [viajando,] ni ha bebido de la copa de la que tú estás bebiendo. Él es un mentiroso, quien sale para destruir tu alma preciosa. En la palabra del Señor Dios, yo te declaro, yo bebí de la misma copa, con mis fieles amigos, quienes han nacido de la simiente real, cada uno en su medida han viajado por el mismo camino, y han soportado las mismas tentaciones, y caminado en la luz de las mismas antorchas, y se han acostado en pesar, en el sentido de la misma miseria como tú lloras hasta este día. Ya no le des oído al enemigo, ni a los pensamientos de tu corazón. Levántate, levántate, en la luz del pacto, y quédate en tu corazón; y el Señor Dios, él derribará el enemigo de tu paz, destruirá los razonamientos carnales de tu mente, y apagará el fuego que tú has encendido. Él te liberará de la horrible fosa, y pondrá tus pies sobre la Roca Eterna. Tú pisotearás al enemigo de tu alma, en el sentimiento sensible del seno del amor del Padre, quien se manifestará a sí mismo como un padre para lo huérfano en ti, y un esposo para la viuda en luto, y un consuelo para el bebé inmortal que lloró en ti, en la rectitud de tu corazón, para hacer la voluntad del Dios viviente. Por lo tanto, en el poder de su fuerza, mantiene tu corazón; y pisotea todas las dudas, temores, pensamientos desesperados, cuestionamientos, razonamientos, contemplaciones, imaginaciones, y consultas. Levántate sobre todas ellas en la luz de Cristo. Él te guiará hacia el banquete del placer de nuestro Dios, donde tú te sentarás conmigo y todos los redimidos de mi Padre, quienes han nacido de la simiente inmortal, y han pasado por grandes tribulaciones, y han lavado sus ropas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por lo tanto ahora estamos de pie ante el trono de Dios, alabándolo día y noche en su santo templo. Y esta será la porción de tu copa, si tú diligentemente oyes el consejo del Señor, que te llama a confiar en él. Él te abrazará en los brazos de su amor, ¡y tú alabarás su nombre para siempre! Dios Todopoderoso, en su luz y vida, levantará tu alma, y establecerá tu corazón el su consejo, firmemente para esperar que su poder los guíe, en la cruz, fuera de toda incredulidad, y haga que te acuestes en reposo en la obediencia a su voluntad: donde tú beberás de la copa de la salvación de Dios para siempre.

William Dewsbury

para que también en la revelación de su gloria os gocéis con regocijo. Pedro está hablando acerca de Jesús revelado como un evento inminente, no miles de años más tarde. Porque la revelación de Jesucristo es una experiencia personal de los creyentes individuales purificados: En Mateo, Marcos, y Lucas, se registra a Jesús diciendo que algunos de los que estaban con él en ese entonces, hace 2000 años atrás, verían su gloriosa venida con el reino antes de morir. En Mateo, Marcos, y Lucas, se registra a Jesús diciendo todas las profecías de los últimos tiempos se cumplirían antes que la generación de 2000 años atrás muriera, (ha clic aquí para verlas todas).

5 es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios. Su sufrimiento es parte del juicio; no el juicio final, pero no obstante, el juicio. Todos deben pasar por el fuego — en la tierra el fuego insaciable del bautismo de muerte purificador del Espíritu Santo, que es parte del juicio final. Aquellos que se sometieron a la cruz en la casa de Dios pasan por el juicio final mientras todavía están vivos en la tierra; el resto de los hombres son juzgados después de su muerte física.

Mensajes de la Palabra del Señor en el interior que se aplica a el juicio final son los siguientes:

En gran error, el cristianismo le enseña a sus oyentes que ellos evitarán el juicio porque creen en Jesús. El juicio final se describe con más detalle en la nota a continuación.

6 Y si el justo a duras penas se salva, ¿en qué irá a parar el impío y pecador? Aquellos que están crucificados y purificados para llegar a ser justos, experimentan el Día del Señor, que para ellos es el bautismo de fuego, el bautismo de la muerte. El Señor aparece, él viene, y él trae salvación; pero primero él tiene que quemar literalmente todo el pecado que queda en ellos, y él los arrebata del fuego en el último minuto; ellos apenas son salvos.

Él os bautizará en el Espíritu Santo y fuego.
Su aventador está en su mano, y limpiará su era.
Recogerá su trigo en el granero
y quemará la paja en el fuego que nunca se apagará. Mateo 3:11-12

El Señor separa el trigo de la paja, lo precioso de lo vil. El trigo es las palabras de vida que él le ha hablado, y estas palabras son implantadas en su corazón para formar a Cristo en el interior; la paja es su naturaleza egoísta y pecaminosa de sus deseos, afectos, y orgullo, la cual después de la separación es quemada hasta el olvido por el fuego devorador y las llamas eternas de Jesús, la palabra pura de la vida, la cual es fuego. Este el bautismo de la muerte, para luego ser resucitado con Cristo como una nueva criatura.

Amable lector, no piense que este bautismo de muerte es extraño porque: 1) el Señor nos dijo varias veces que debemos perder nuestra vida para salvar nuestra vida; 2) el bautismo de la muerte y subsiguiente entierro están declarados en las escrituras, y 3) somos llamados a presentar nuestros cuerpos como un sacrificio vivo, santo y aceptable a Dios, lo cual es nuestro servicio espiritual y adoración, Rom 12:1. El Señor le preparará para este día, y le enseñará a mantener su mente quieta, y le dará la confianza de su eventual entrada en el reino. Él quiere que nuestras mentes estén quietas como un hábito y que estén llenas de confianza. Este el paso final antes de la traslación hacia el reino de Dios, para estar allí mientras estamos en la tierra y después para siempre.

Todos pasan por el fuego en ese grande y terrible día del Señor. El sol se habrá oscurecido por la luz brillante de su venida, pero entonces usted es sumergido en el fuego; en el último segundo, antes que usted sea consumido completamente por el fuego, en temor y esperanza usted llama el nombre del Señor, y él lo arranca del fuego. Dése cuenta y esté consciente que la luz brillante que aparece en usted no lo perjudica, es el comienzo de su entrada hacia el reino, que comienza con la luz que expone y juzga el mal que permanece en usted. De la Palabra del Señor en el interior: "La luz nos muestra nuestra imagen, lo extravagantes que hemos llegado a ser; ni es agradable lo que la luz expone. El surgimiento de la luz será inconfundible; es una experiencia que destruye el ego".

Cuando el Día del Señor aparezca en usted, y la luz revele el mal restante en usted (antes que el Señor lo queme todo), no se enfade ni se sorprenda; más bien, maravíllese con la luz que le ha dado una visison de esas cosas que están usted y que deben ser quemadas. De la Palabra del Señor en el interior: "Esto ocurre, no para producir temor, sino para producir arrepentimiento. No tengas miedo, no desmayes, mantén la calma y ten valor. Sé sumiso. Ten buen ánimo. Sigue sonriendo hasta que entres en el reino y lo intercambies por una corona".

Nosotros debemos abordar este juicio con confianza y audacia — sin caer sobre nuestro rostro llorando y rogando por perdón — ni Él quiere que nosotros retrocedamos con temor. Debemos mantenernos en expectación confiada y gozosa — incluso mientras contemplamos su presencia aterradora e imponente. Y a medida que somos rodeados de fuego, en vez de correr, seguimos confiando en que Él nos salvará; y así Él salva al remanente a quien él ha estado purificando y limpiando, preparándolo para esto, su venida. De la Palabra del Señor en el interior: "Yo devoraré a aquellos que no siguen, y arrebataré a los justos del fuego".

¿No es mi palabra como el fuego y como el martillo que despedaza la roca?, dice Jehovah. Jer 23:29

Porque nuestro Dios es fuego consumidor. Heb 12:29

¿Quién podrá resistir el día de su venida? o ¿quién podrá mantenerse en pie cuando él se manifieste.
Porque él es como fuego purificador y como lejía de lavanderos.
Él se sentará para afinar y purificar la plata, porque purificará a los hijos de Leví [sacerdotes]. Los afinará como a oro y como a plata, y ofrecerán a Jehovah ofrenda en justicia. Mal 3:2-3

Este es el Día del Señor, con juicio final, en el cual el Señor pone fin al pecado que está en usted con fuego; donde usted muere y es sepultado; pero luego usted es rápidamente resucitado con Cristo como nueva criatura, un hijo de Dios, y trasladado al reino; esta es la finalización de su salvación. Sin embargo, aún para los justos que han estado esperando, con esperanza y expectativa de salvación, este día comienza sin gozo ni paz. El brillo de la luz expone todo el mal que aún permanece en usted, el cual es tristeza y dolor; pero esa tristeza puede ser controlada si usted se enfoca en la luz que le está mostrando los pecados que permanecen en usted, sin preocuparse acerca de lo que podría perder; y aún más importante, nunca pierda de vista que este día terminará en gran gozo, paz, salvación, ver al Señor, oír su voz por primera vez, y entrar en el reino. Si usted encuentra que su mente se está ahogando en tristeza, vuelva a la realidad de que este día es para su éxito, y vuelva a estar en quietud.

En este día de juicio, es posible que se le muestren otros pecados que usted había olvidado; además usted oirá todas las palabras malas (no edificantes) que alguna vez pronunció, por las cuales usted no debe mortificarse; más bien enfóquese con acción de gracias en lo diferente que usted es ahora, y que será para siempre — mucho más puro. Permanezca confiado que todo esto está bajo el control de Él para el supremo beneficio de usted.

De la Palabra del Señor en el interior: "El fin es un juicio compasivo y la liberación del pecado. Toda la ayuda de la palabra probada no puede sobrepasar la del juicio".

Toda la ayuda que hemos recibido oyendo y obedeciendo lo que hemos oído — la suma total de toda esa ayuda, (que es increíble para la mayoría de las personas), no se compara con la ayuda que produce cambio que recibimos en el juicio. En el momento del juicio, la cabeza de Satanás es aplastada, el pecado restante es quemado por el resplandor de su venida, nuestro corazón es completamente circuncidado, la purificación está completa — y entonces recibimos el fruto del Espíritu, que nos libera de las leyes que se nos han dado, y deja que nuestro corazón oiga, vea, y sienta al Espíritu continuamente — de manera que caminamos en amor, de acuerdo a los mandatos continuos del Espíritu, mientras somos vigorizados por el Espíritu — cesamos de nuestras propias obras, nuestra mente es completamente destruida y cesa de operar, a medida que recibimos un nuevo corazón, mente y Espíritu.

El Señor quiere que aquellos que han caminado hasta el fin de la gracia, se acerquen a su juicio con confianza y seguridad, animados por las operaciones maravillosas y purificadoras de su gracia que ya han sido recibidas, y seguros de que recibirán ayuda aún más grande en el juicio final.

Uno de los primeros cuáqueros, Francis Howgill, quien habitó en el reino, fue testigo (por su propia experiencia) de los justos cuando conocieron por primera vez el terror del Día del Señor en sí mismos:

"Aquellos que no han visto todavía este día de la venganza del Señor en sí mismos, nunca han visto el día de la salvación. El profeta clamó: '¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste'? Y muchos han sido testigos oculares del día terrible del Señor, que ha aparecido en ellos, en el cual toda la paz ha sido escondida de sus ojos: y todos los que alguna vez llegaron a ver el día de gozo y felicidad, primero conocieron el terror y el día terrible del Señor en sí mismos. Por lo tanto el apóstol dijo: 'Conociendo el temor del Señor, persuadimos a los hombres'".

De la Palabra del Señor en el interior: "Primero el terror, luego el sospechoso". El sospechoso es "el hombre de pecado es revelado, el hijo de perdición; Quien se opone y se exalta a sí mismo por encima de todo lo que se llama Dios o que se adora, tanto que se sentará como Dios en el templo de Dios [tu corazón] proclamándose como Dios". 2 Tes 3-4. Esto se refiere al espíritu maligno en usted, el hombre de pecado, que es revelado. Cada hombre comienza con el espíritu de Satanás que es sembrado en su propio corazón. Este espíritu egoísta debe ser crucificado antes de que Cristo pueda reinar. Antes de que Cristo sea revelado, el hombre de pecado es revelado, que le muestra toda clase de mal sobre la tierra; esta es la abominación desoladora, que está en el templo de su corazón, donde no debería estar. Pero este es el fin de su yo carnal, cuando Cristo después viene y destruye lo que queda del espíritu de Satanás dentro de usted con el brillo de su venida, con su aliento, y el resplandor de su venida, y aplasta la cabeza de Satanás bajo su calcañar. De la Palabra del Señor en el interior: "Cuando veas la abominación de la desolación, no tengas miedo; defiendan su posición; yo vendré en cinco minutos para destruirlo".

Entonces, como Howgill continúa, el día se convierte en uno de gran gozo.

"La aparición de Dios, quien es vida eterna, en su día, en su Luz inmensurable, es un gran gozo, y una fuente de gozo para los justos. Porque él es para su pueblo una luz eterna, y en su luz ellos llegan a ver la luz. Él revela los misterios secretos de su reino en aquellos que ven su día aparecer en sus corazones, el cual pone de manifiesto todas las cosas, aún los secretos del Señor, y su tesoro escondido, y sus riquezas duraderas, que nunca se corrompen ni se oxidan, sino que son frescas, y mantienen su imagen y su impresión pura. Por medio de esta Luz todos los justos, que han esperado la aparición de Dios, ven a verlo. Como está escrito: 'He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación'. ¿Viene en realidad aquel a quien ustedes han esperado? Sí, viene, 'y su recompensa con Él'; y los que le ven encuentran satisfacción en Él, y en su recompensa. ¿Y cuál es su recompensa? Gozo, alegría, paz en la conciencia, seguridad del amor de Dios sellado en lo corazones por el puro Espíritu del Señor, las corrientes de la vida que fluyen continuamente de las grandes profundidades, que refrescan y nos mantienen refrescados en los extremos más grandes del calor de la tentación; y aquellos que lo han esperado y lo esperan las esperan; aún en el cuerpo ellos testifican de Él y de su venida".

William Dewsbury, otro de los primeros cuáqueros que habitó en el reino, también dejó un testimonio del terror en el Día del Señor:

"Yo morí y fui bautizado, y fui como un niño pequeño bajo sus amonestaciones celestiales; tan pronto como mi alma fue llevada a esto, en mi humillación, ¡Oh! entonces, el temible juicio fue quitado, y el libro de la vida fue abierto ante mí, y el Señor me habló tranquilamente: 'con amor eterno te he amado'; y me hice cristiano por medio del día de venganza, y de un ardor como en un horno; y la arrogancia y el orgullo de hombre en mí fue derribado".

Sepa que usted morirá en este proceso y se regocijará en la culminación de todos sus esfuerzos para llegar a este momento. Debido a que odiamos nuestra vida, no tenemos temor de perder nuestra vida; porque cuando perdemos nuestra vida, salvamos nuestra vida, la nueva vida, la vida eterna de Dios. Alégrese porque el Señor va a eliminar completamente esa mente y espíritu que moran en el mal; espere que eso sea el fin completo de su antiguo ser. El hombre de la carne muere, pero el hombre nuevo se levanta.

Los mensajes que se aplican a este bautismo de muerte de la Palabra del Señor en el interior son los siguientes:

El cuerpo muere en este bautismo de muerte, pero el creyente es elevado (resucitado) con Cristo y trasladado hacia el reino de Dios. Aunque resucitado con Cristo para vivir en los cielos, usted todavía camina en la tierra, juntos en unión con el Señor, como una nueva criatura mostrando el poder y amor de Dios para el mundo, para su gran gozo y para el placer, honor, y gloria de Dios.

La siguiente cita es de La Necesidad de Una Vida y Conducta Santas de Esteban Crisp, quien era uno de los primeros cuáqueros y quien moraba en el reino, y este documento nos da más conocimiento de primera mano del bautismo de fuego y la resurrección del creyente con Cristo:

"No se puede llegar a obtener este bautismo, sino por medio de sumergirse en lo que los destruye, lo que los mata. Pero hay cambio tal para salvar la vida de uno, hay tantos retorcimientos y entretejimientos de las personas para salvar sus vidas, que al fin se pierden. Pero nadie puede encontrar la vida que es eterna, sino los que están dispuestos a ser entregados a los muertos, y sometidos a este bautismo - es decir, por el Espíritu Santo y el fuego. Sólo los tales vienen a la vida; vienen a la resurrección. Para nunca se supo que alguno de ellos murió esta muerte, sino que resucitaron; porque es imposible que la muerte detenga a los que son enterrados en este bautismo,* así como fue imposible detener a Cristo, cuando estuvo en la tumba. El mismo poder que resucitó a Cristo nuestro Señor de entre los muertos, el mismo poder es que nos despierta, mientras permanecemos en estos cuerpos mortales, después de haber soportado esta muerte y crucifixión".

(* Su resurrección es muy rápida, y su entierro no es en este mundo físico.)

Los mensajes de la Palabra del Señor en el interior que se aplican a este día son los siguientes:

Todos los otros serán tomados completamente por sorpresa en su aterradora venida después de su muerte. Él es tan puro y santo que ellos sabrán instantáneamente que son completamente impíos. Él hará que ellos tengan pánico y pierdan la razón — sólo temor salvaje e incontrolable. Vea la descripción de Howgill de lo que le sucede a aquellos que todavía están pecando cuando mueren.

Esto es lo que Cristo vino a predicar: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Mire todas sus parábolas. La mayoría tienen que ver con el Reino de los Cielos. Esta es la perla escondida; no escondida en las escrituras, sino escondida en el entendimiento acerca de lo que significa. Antes de que Cristo sea revelado, el hombre de pecado es revelado, y les mostrará todo tipo de impiedad sobre la tierra; ésta es la abominación desoladora, que se encuentra en el templo de su corazón, donde no debería estar. Este es el fin del yo carnal, a medida que Cristo viene y destruye el residuo del espíritu de Satanás que está en usted por el brillo de su venida, por su aliento, y el esplendor de su venida, por su acto de herir la cabeza de Satanás bajo sus pies. El juicio final. El verdadero bautismo del Espíritu Santo: en la muerte de Cristo. El compartir su muerte. Jesús es resucitado en usted para que él sea su verdadero Señor. 2 Cor 4:14,Col 2:11-12, 3:1, Efe 2:6,Rom 8:11.

Del Diario de Jorge Fox:

Debemos tener comunión con Cristo en sus padecimientos; 1 Ped 4:12-13
si vamos a reinar con él, debemos sufrir con él; 2 Tim 2:12

si vamos a vivir con él, debemos morir con él;
2 Tim 2:11
y si morimos con él, debemos ser sepultados con él, Rom 6:4
y al ser sepultados con él en el verdadero bautismo, también seremos levantados con él. Col 2:12

Jorge Fox del Diario de Cambridge:

Si ustedes esperan en aquello que es puro en ustedes, ustedes podrán encontrar y ver, porque Dios les ha dado una medida de su espíritu, por el cual ustedes pueden comprender las cosas y ver los engaños. Ahora cuando la mente se sale de esa medida pura, la cual les permite ver los engaños, la simplicidad es atrapada, y Dios ya no está en los pensamientos de ustedes; en cambio, el hijo de perdición que está en ustedes se sienta en el templo de Dios, donde no debe sentarse. Con el nacimiento del Señor [en ustedes], este hijo de perdición es descubierto, y con el brillo de la venida del Señor [en ustedes], él es consumado; ese hombre de pecado es revelado [en ustedes], y así ustedes testificarán el cumplimiento de las escrituras. Pero ustedes deben esperar en aquello que es puro, lo que les mostrará cuando su mente se aleje en desobediencia, estableciendo los sacerdotes (externos) de Baal ante Dios, y aquello que provee una distracción en la mente donde ha habido una detención entre los dos (ustedes y Dios); porque todas las dificultades están afuera en el mundo, pero Cristo dijo "en mí tendrán paz perfecta." Esperen en Cristo y preocúpense que él esté en ustedes, (allí es donde ustedes esperan su venida). Manténganse enfocados en su interior, (manténganse buscando a Cristo dentro de ustedes), y no sigan las afirmaciones de he aquí que Cristo está aquí o he aquí Cristo está allá, que los distraen de la búsqueda exterior, ustedes tendrán paz en un corto tiempo. Después ustedes testificarán de Cristo, quien es la sustancia de los profetas y los apóstoles. Las escrituras son enseñadas en ustedes dentro de ustedes (por Cristo) para guiarles al Padre, el Señor Dios del cielo y de la tierra. Al esperar al Espíritu del Señor dentro de ustedes para guiar sus mentes, ustedes encontrarán su fortaleza renovada diariamente por el Espíritu que nos dio las escrituras. No hay confusión, sino paz perfecta. Por este Espíritu somos bautizados en un cuerpo, y este Espíritu es la unidad de los santos, quienes aunque estén ausentes en el cuerpo, están presentes en el Espíritu, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. Este Espíritu circuncida y quita el cuerpo de pecado de ustedes, y ustedes son santificados por medio de su obediencia al Espíritu. Ustedes llegarán a testificar que las escrituras son puras y claras, ya que son sin mezcla [de las interpretaciones de los hombres], como los hombres santos que las poseían y nos las dieron. Así los hombres santos las poseen y nos las dan otra vez y las testifican otra vez.

Esto es el regreso de Cristo a usted que trae su Reino y la salvación. Esto es ver a su Salvador, ver a Dios. Esto resulta en Jesús resucitado en usted (de acuerdo con la terminología de hoy, una clonación espiritual), y el tener su Reino glorioso establecido en su corazón. El mundo como usted lo conoce se termina. Desaparece. Usted no lo verá otra vez. Usted entra en otra dimensión, y camina en la luz de Dios, no en la del sol ni la de la luna. Esto es Él y el Padre en comunión con usted. Usted no sólo es restaurado a la imagen de Dios, como lo estaban originalmente Adán y Eva, sino que usted es elevado más allá del estado de ellos, más allá de la tentación. Nosotros nos sentamos en Cristo para entrar en el reposo, para entrar en el reposo después de pelear contra nuestros enemigos; como el pueblo de Israel que entró en el reposo después de pelear y limpiar la tierra de los pueblos paganos que la rodeaban. Con la diferencia de que nuestros enemigos son espirituales: lujuria, ira, orgullo, egoísmo, envidia, codicia, avaricia, celos, mentiras, engaño, robos, inmoralidad sexual, lenguaje profano, y malos pensamientos, etc. La salvación es ser liberado del pecado y ser protegidos del mal, santificados de nuestros enemigos de pecado; para nunca caer en la tentación otra vez.

Para concedernos que,
una vez rescatados de las manos de los enemigos,
le sirvamos sin temor, en santidad y en justicia delante de él todos nuestros días. Lucas 1:74-5

Usted entrará en el reposo, para dejar todas sus labores, para caminar en el espíritu, bajo el poder y la inspiración del Padre, por medio de Cristo, con quien ustedes se han unido; esta es la iglesia pura, santificada, lavada con el agua de la palabra, en la cena de las bodas. Esto es tener a Cristo como su Rey para siempre. Esto es ser un sacerdote de Dios para siempre y estar a su lado mientras le adora. Esto es adorarle en espíritu y en verdad. Esto es amar a Dios y ser amado por Él. Esto es ser trasladado al paraíso mientras todavía se vive en la tierra — entrar a otra dimensión de vista, conciencia y conocimiento. Ser santificado, separado, protegido. Esto es paz eterna y gozo. Esta es la recomensa de la creación; usted es la corona de gloria de Dios. Este es el paso final en la creación. Esta es la razón por la cual el mundo fue creado. Este es el propósito de la vida. Esto es más de lo que usted había esperado, y usted será sobrecogido aún más. Esto es vencer el mal. Esto es ganar la guerra. Esto es llegar a ser uno con Cristo y con el Padre. Esto es convertirse en su agente en la tierra, un soldado bajo su mandato directo, teniéndolo a Él y a su poder como guía. Esto es cuando usted ya no vive sino que Cristo vive en usted. Usted ha perdido su vida y ha encontrado la VIDA.

De la Palabra del Señor en el interior:
"Hay un tesoro de experiencias detrás de una puerta cerrada;
nadie sabe lo que está establecido ante ellos.
Usted es resucitado a una nueva vida, no sólo una imitación.
Él es uno con nosotros y está siempre presente".


Más bien, como está escrito:
"Cosas que ojo no vio ni oído oyó, que ni han surgido en el corazón del hombre,
son las que Dios ha preparado para los que le aman". 1 Cor 2:9


Me mostrarás la senda de la vida. En tu presencia hay plenitud de gozo,
delicias en tu diestra para siempre
. Salmos 16:11

Él nos ha librado de la autoridad de las tinieblas
y nos ha trasladado al reino de su Hijo amado.
Col 1:13


2000 años atrás Jesús dijo: "De cierto os digo
que hay algunos que están aquí,
que no probarán la muerte
hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino.
"
Mat 16:27-8, Mar 9:1, Luc 9:26-7

Ahora, si aquellos que escogen sufrir al seguir obedientemente al Señor en amor apenas pueden ser salvos, imagínese lo difícil que es para aquellos que terminan su vida viviendo en sus deseos e impiedad, para entonces ser desterrados del cielo, para aprender de la manera difícil acerca del amor comparado con los deseos, el pecado comparado con la justicia, la humildad comparada con el orgullo, el bien comparado con el mal, la luz comparada con la oscuridad.

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