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1 Pedro 4:1-2

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 1 Puesto que Cristo ha padecido en la carne por nosotros, armaos también vosotros con la misma mentalidad, porque el que ha padecido en la carne ha terminado con el pecado, [De la Palabra del Señor en el interior: "Cualquiera de ustedes que tenga un aguijón duro que soportar, use estos hechos: 1) todos han sufrido antes que ustedes; 2) el pecado es censurado; 3) Dios quitará la carga a su tiempo; y 4) lo mismo es experimentado por todo corazón que desea la pureza en las naciones."]

 2 para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino [vivir] a la voluntad de Dios.1

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1 Puesto que Cristo ha padecido en la carne, armaos también vosotros con la misma mentalidad, porque el que ha padecido en la carne ha terminado con el pecado, para no vivir el tiempo que resta en la carne, conforme a las concupiscencias de los hombres, sino en la voluntad de Dios. Cuando él considere que usted está listo, usted entrará en la tribulación. Esto es parte de la cruz, destruir la naturaleza pecaminosa dentro de usted por medio del sufrimiento. Esto produce paciencia, perdón, fe, mansedumbre, confianza, humildad, y aún esperanza; porque aún el dolor nos puede dar una seguridad de su amor: "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento."

A continuación viene una explicación acerca de cómo el sufrimiento le ayuda a deshacerse del pecado.

Cuando Adán cayó en el jardín, (él había comido del árbol del conocimiento del bien y del mal), comenzó a pensar por sí mismo, a decidir lo que era bueno y malo; en vez de confiar en la guía de Dios, Adán comenzó a confiar en su propia mente, decidiendo por sí mismo lo que era bueno y lo que era malo. De allí en adelante los pensamientos y decisiones de las mentes de los hombres y sus imaginaciones dirigieron sus vidas; pero la imaginación del hombre el impía y la mente carnal del hombre es enemistad contra Dios e incapaz de someterse a la ley de Dios, Rom 8:7, y por lo tanto ellos deben ser eliminados por la crucifixión en la cruz interna de la negación propia y renovados para llegar a ser la mente de Cristo.

Cuando Dios permite que el dolor y el sufrimiento sean aplicado en nosotros, nuestras mentes carnales dicen "esto es ¡MALO!!!"; nuestro impulso es ofendernos y retroceder de eso. Sin embargo, si hemos sido preparados por el Señor para esperar el dolor y el sufrimiento como parte del camino para deshacernos del pecado, entonces por fe negamos nuestra mente. Nos sometemos a la voluntad de Dios por fe; de esta manera estamos viviendo por fe, en vez de por nuestra propia voluntad egoísta: "el justo (o recto) vivirá por la fe," Gal 3:11. Mientras más vivamos por la fe, menos viviremos por nuestra naturaleza pecaminosa y egoísta; hasta que finalmente esa naturaleza pecaminosa esté muerta, y nosotros vivimos completamente por fe.

Después de que hemos negado persistentemente nuestro impulso de ofendernos y salir corriendo cuando estemos constreñidos, más bien silenciosamente sometiéndonos al dolor y el sufrimiento, la sumisión a la voluntad de Dios es muy fácil en circunstancias normales. Nuestra fe ha sido probada; y se ha probado que somos dignos de confianza de que permaneceremos fieles a Él en toda circunstancia, lo cual es necesario antes de que estemos calificados para recibir el verdadero tesoro.

Pero la puerta es estrecha (contraída por la presión) y angosto el camino que lleva a la vida, y son pocos los que la hallan. Mat 7:14. (La tribulación y el sufrimiento es presión; a medida que usted se acerca a la puerta, la presión se intensifica). La tribulación no es un día difícil en la oficina, un accidente vehicular, cuando alguien le roba algo, cuando usted es arrestado por quebrantar la ley, una muerte en la familia, un divorcio, o alguna dificultad natural; la tribulación es impuesta de manera inconfundible y sobrenatural. Algunos de ustedes están atribuyendo erróneamente eventos naturales como la pérdida de las llaves del vehículo o ser víctima de un robo como una tribulación.

Para que este sufrimiento sea efectivo, usted debe comprender tres cosas:

  1. Este sufrimiento es impuesto sobrenaturalmente. No es una enfermedad natural, como las enfermedades cardíacas o el cáncer.* No se puede curar. No puede ser detenido con ninguna cosa que usted haga.
  2. A pesar de la aflicción impuesto sobrenaturalmente en su cuerpo, esto no resultará en ningún daño—excepto a su naturaleza espiritual egoísta.

  3. Le complace a Dios que usted pase por el sufrimiento porque así usted está entregando su vida por él—el único sacrificio verdadero.

Yo sé que esto es extremadamente extraño y ajeno para la mayoría de los lectores. Pero recuerde, Jesús le dijo a Pedro: Simón, Simón (Pedro), he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo. Todos ellos fueron entregados a Satanás para ser probados. A Satanás se le permitirá probarlo y zarandearlo, (un proceso lento), como también infligirle sufrimiento para probarlo, y desarrollar el amor dentro de usted. Cuando usted puede sufrir con fe y aceptar que el sufrimiento es su cruz, pero nunca tan doloroso como la cruz de Jesús, su dolor es mucho, mucho menos. Este es el ministerio de la condenación que destruye la mente carnal, que es enemistad contra Dios por no sujetarse a la ley de Dios, ni puede hacerlo. Rom 8:7. De la Palabra del Señor en el interior: "Confía en él. Él te guiará y te guardará continuamente. Él nunca te dejará." Una vez que usted entra en la tribulación, que es la mayor parte de la crucifixión de sus deseos y sus afectos, usted está en Cristo. Los mismos sufrimientos se van cumpliendo entre vuestros hermanos en todo el mundo. 1 Ped 5:9. Porque considero que los padecimientos del tiempo presente no son dignos de comparar con la gloria que pronto nos ha de ser revelada. Rom 8:18.

De la Palabra del Señor en el interior:

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