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1 Timoteo 6:10

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 10 Porque el amor al dinero es raz de todos los males;2 el cual codiciando algunos, fueron descarriados de la fe y se traspasaron a s mismos con muchos dolores.

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2 Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males. No es el dinero lo que es la raíz de todos los males; es el amor al dinero. Ricos o pobres pueden tener dinero. Ricos o pobres pueden tener poca consideración por el dinero. Este versículo está en el contexto de cuidado con el deseo de ser rico, lo cual resulta en la caída en la tentación y las trampas, y en muchos deseos necios y dañinos, que ahogan a los hombres en la destrucción y la completa perdición.

De la Palabra del Señor en el interior: "defiende a los ricos." ¿Por qué?—porque en el mundo de hoy, con los gobiernos que han llegado a tener grandes deudas y que buscan ingresos en vez de cortar los gastos, los políticos están promoviendo el incremento de los impuestos sólo en los pocos que son ricos; lo cual nuestra sociedad ha denominado como impuestos progresivos, mientras que ha denominado los impuestos que se aplican a todos de manera equitativa como regresivos. Con esa definición, Dios es regresivo porque Él ordenó impuestos regresivos en el Pacto Antiguo al requerir diezmos de 10% de la cosecha de todos los dueños de tierras, sin importar sus ganancias anuales; (los diezmos eran para mantener a los pobres y los levitas). Nosotros debemos tratar a otros como queramos que nos traten a nosotros; nosotros debemos tratar a todos los hombres imparcialmente para evitar el pecado; y "desquitarse con los ricos" es claramente lo opuesto de amar a tu prójimo como a tí mismo. La promoción de impuestos discriminatorios por clase de ingresos es promover envidia entre las clases, y la envidia es un pecado.

Los ricos son, y serán cada vez más, la víctima propiciatoria de los políticos despilfarradores: una minoría oprimida por los impuestos envidiosos promovidos por políticos que están tratando de aumentar los ingresos sin que la mayoría vote en contra de ellos y pierda sus puestos. Como cristianos, demos defender a los oprimidos — aún si son ricos, ellos son nuestro prójimo.

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