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2 Corintios 4

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 1 Por esto, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que nos fue dada, no desmayamos.

 2 Pero rechazamos los tapujos de vergüenza, no procediendo con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino que, por la clara demostración de la verdad, nos recomendamos a nosotros mismos a toda conciencia humana delante de Dios.

 3 Pero aun si nuestro evangelio está encubierto, entre los que se pierden está encubierto. [¿Quién está pereciendo? Porque para los que están pereciendo, el mensaje de la cruz es locura, 1 Cor 1:18; aquellos que están pereciendo son los que no creen el verdadero evangelio y no están en la cruz interna de la negación propia. El verdadero evangelio es llegar a ser liberados por medio del arrepentimiento y liberados de la esclavitud del pecado, (aún del deseo de pecar), para alcanzar la unión con Dios y con Cristo, y ser transladados al reino de Dios — todo mientras estamos en la tierra antes de la muerte física. Este evangelio está escondido del cristianismo, y aquellos que están en el cristianismo están pereciendo. La creencia en el verdadero evangelio, el poder de Dios para salvación, crea esperanza de logro, y esta esperanza lo motiva a llevar la cruz interna que lleva a la salvación.]

 4 Pues el dios de esta mundo [Satanás] ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no les ilumine el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, quien es la imagen de Dios.

 5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor; y a nosotros, como siervos vuestros por causa de Jesús.

 6 Porque Dios, quien mandó a que la luz resplandeciera de las tinieblas, ha resplandecido en nuestros corazones, para dar la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo.1 [Jesús aparece en el corazón purificado de los creyentes — y allí es visto. En Mateo, Marcos, y Lucas, se registra a Jesús diciendo que algunos de los que estaban con él en ese entonces, 2000 años atrás, verían su gloriosa venida en las nubes con el reino antes de morir. Después Pablo, Jesús en Apocalipsis, Pedro, Santiago, y Juan, — todos dijeron pronto, el tiempo está cerca, un corto tiempo, él está a las puertas. Sería un engaño cruel estar esperando que Él aparezca, si las 100 generaciones pasadas de creyentes en realidad no tenían ninguna esperanza de verlo alguna vez.]

 7 Con todo, tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.

 8 Estamos atribulados en todo, pero no angustiados; perplejos, pero no desesperados;

 9 perseguidos, pero no desamparados; abatidos, pero no destruidos.

 10 Siempre llevamos en el cuerpo [nuestro] la misma muerte [de la cruz interna] del Señor Jesús, para que también la vida de Jesús sea revelada en nuestra cuerpo. 2

 11 Porque nosotros que vivimos constantemente progresando hacia la muerte [crucificando al viejo hombre] por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús sea revelada en nuestra carne mortal. [A medida que nuestro espíritu egoísta, el viejo hombre, muere sobre la cruz interna de la negación propia, Jesús aumenta en nosotros, como el pan que es leudado.]

 12 De manera que en nosotros actúa la muerte, pero en vosotros actúa la vida [Jesús es la Vida].

 13 Sin embargo, tenemos el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí; por lo tanto hablé. Nosotros también creemos; por lo tanto también hablamos,

 14 sabiendo que el que resucitó al Señor Jesús también nos resucitará a nosotros con Jesús y nos presentará a su lado juntamente con vosotros [en su presencia].

 15 Porque todas estas cosas suceden por causa vuestra para que, mientras aumente la gracia por medio de muchos, abunde la acción de gracias para la gloria de Dios.

 16 Por tanto, no desmayamos; más bien, aunque se va desgastando nuestro hombre exterior, el interior, sin embargo, se va renovando de día en día.

 17 Porque nuestra momentánea y leve tribulación produce para nosotros un eterno peso de gloria más que incomparable;

 18 no fijando nosotros la vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las que se ven son temporales, mientras que las que no se ven son eternas.


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1 Porque Dios, quien mandó a que la luz resplandeciera de las tinieblas, ha resplandecido en nuestros corazones, para dar la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo. Después que usted alcanza la pureza, usted ve a Dios en el rostro de Cristo Jesús. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Mat 5:8. Sin un corazón puro, usted está, y estará, excluído del cielo. Él aparece en el corazón purificado del creyente — él es visto. Esta es su segunda venida — esta vez en los puros de corazón. Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo. 2 Cor 4:6. Cristo es revelado en su corazón; usted ve, y tiene conocimiento de la gloria de Dios. El lucero de la mañana replandece en sus corazones. 2 Ped 1:19. Jesus es resucitado en nosotros para ser nuestro verdadero Señor. 2 Cor 4:14, Col 2:11-12,3:1, Efe 2:6.

Cuando él sea manifestado, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él también es puro. 1 Juan 3:2-3
Sólo aquellos que son puros como él le verán manifestarse. Invoque al Señor con un corazón puro. 2 Tim 2:22
Sus almas están purificadas al obedecer la verdad, por medio del espíritu. 1 Ped 1:22. Sus corazones están purificados por la fe. Hechos 15:9
Las sectas deficientes enseñan que usted no tiene que ser puro, no tiene que ser perfecto, no tiene que ser santo.
Si, como ellos enseñan incorrectamente, él vino para todo le mundo, entonces ninguno de ellos lo hubiera visto, porque no estaban purificados.
El mundo no me verá más; pero vosotros me veréis. Juan 14:19.
Porque si alguno tiene la esperanza de pureza y de ver a su salvador, entonces purificará su corazón, por fe y gracia, para ver a Dios aparecer dentro de su corazón.

De la Palabra del Señor en el interior: "Busquen su rostro. Busquen su rostro en la gloria que está siempre aumentando."

Todo hombre comienza en la oscuridad espiritual, caminando en oscuridad, sin la guía de la luz de Dios. La luz resplandece en la oscuridad, exponiendo nuestros pecados. Después del arrepentimiento obediente y después de muchas revelaciones acerca de oír su palabra dentro de nuestros corazones, Dios ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas para darnos la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo Jesús. Jorge Fox explica esto aún más en su documento titulado La luz explicada:

La luz verdadera que ilumina a todos los hombres que vienen al mundo, y esta luz resplandece en la oscuridad, y la oscuridad no lo sabe.

Ahora tomen nota, la luz está allí. ¿Qué? ¿Acaso resplandece en la oscuridad, y sin embargo la oscuridad no la puede extinguir? ¿No es éste el estado en el cual el mundo no lo conoció, y los fariseos no lo conocieron, aunque el reino del cielo estaba dentro de ellos, Lucas 17:21? Y la luz resplandeció en la oscuridad, y la oscuridad no pudo extinguirla; éste es el estado no convertido. De modo que él vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron; la luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la pueden extinguir. Porque antes ustedes eran oscuridad, dijo el apóstol, Efe 5:8, pero ahora ustedes son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz. Ahora, tomen nota, antes era tiempo de oscuridad, pero ahora ellos son la luz del Señor. Ahora, aquí estaban los convertidos y los no convertidos. Ellos no debían tener comunión con las obras infructuosas de la oscuridad. La luz resplandece en la oscuridad, aunque la oscuridad no la puede extinguir, y ustedes una vez fueron oscuridad, y la luz resplandece en la oscuridad, y la oscuridad no la puede extinguir; esto es lo que define el estado no convertido, y el estado convertido.

Dios ha mandado que la luz brille en la oscuridad, y ha brillado en nuestros corazones, para dar la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo. Ahora, tomen nota, aquí está la luz que resplandece de la oscuridad. Dios ha mandado que resplandezca de la oscuridad. ¿Qué? ¿Acaso no estaba allí antes? Ahora ha aparecido; antes estaba en la oscuridad, la luz resplandecía en la oscuridad, y Dios ha mandado que resplandezca de la oscuridad, y antes ustedes eran oscuridad, pero ahora son la luz del Señor, y esta luz que resplandece en el corazón, nos da la luz del conocimiento de la gloria de Dios; éste es el estado convertido. Ahora, cuando la luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad no puede extinguirla, ese es el estado no convertido, 2 Cor 4:4-6, Juan 1:5.

El apóstol fue enviado para convertir a la gente de las tinieblas hacia la luz, del poder de Satanás hacia Dios. Ahora, éste era el estado donde se les predicaba a ellos mientras estaban en la oscuridad, a quienes el Dios de este mundo había cegado. Ellos predicaron de tal manera que la luz del evangelio glorioso de Cristo resplandeciera en ellos. Noten, replandeciera en ellos. Por lo tanto, el dios del mundo ha cegado sus mentes, y para ellos el evangelio está escondido. Porque las tinieblas no pueden extinguir la luz, mientras el dios del mundo ha cegado sus mentes. Por lo tanto el apóstol fue enviado a convertirlos de las tinieblas a la luz, la luz que resplandece en la oscuridad. De manera que el dios de este mundo los ha cegado, para que la luz del glorioso evangelio no resplandezca en ellos. Ahora, cuando ésta brilla en el corazón, da el conocimiento de la gloria de Dios, de donde proviene. Y cuando ésta brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la pueden extinguir, el dios de este mundo ha cegado la mente, y para los tales el evangelio está escondido, el cual es el poder de Dios; y la luz del evangelio glorioso no puede ser extinguida, que es la imagen de Dios; y no resplandece en ellos, para darles la luz del conocimiento de Dios. Ahora, a medida que los tales son llevados hacia la luz, los ojos se abren, y éstos salen de las tinieblas; y éstos salen del poder de Satanás, el dios de este mundo, que ha cegado sus ojos, y la luz del evangelio glorioso resplandece en ellos, para darles la luz del conocimiento del la gloria de Dios. Para ellos el evangelio no está escondido, por la manifestación de la Verdad, recomendándonos a toda conciencia humana en la presencia de Dios. Ahora, éste es el estado que no se ha convertido de la oscuridad a la luz, y sus ojos no se han abierto; entonces el dios de este mundo los ha cegado. Los tales están en un estado no convertido. Para los que no están convertidos, el evangelio está escondido, aunque la luz brilla en la oscuridad, y el dios de este mundo ciega sus mentes. De modo que éste es el tiempo en el cual aquellos que están en las tinieblas no se han alejado todavía de las tinieblas, y la oscuridad no extingue la luz. Ahora, cuando Dios manda a que la luz resplandezca de la oscuridad, (noten, de la oscuridad), ellos llegan a convertirse de las tinieblas a la luz, los tales testifican de la conversión, y la imagen de Dios resplandece en ellos.

Y de los escritos de otro de los primeros cuáqueros, Francis Howgill: (escrito en 1676)

La aparición de Dios, quien es vida eterna, en su día, en su Luz inmensurable, es un gran gozo, y una fuente de gozo para los justos. Porque él es para su pueblo una luz eterna, y en su luz ellos llegan a ver la luz. Él revela los misterios secretos de su reino en aquellos que ven su día aparecer en sus corazones, el cual pone de manifiesto todas las cosas, aún los secretos del Señor, y su tesoro escondido, y sus riquezas duraderas, que nunca se corrompen ni se oxidan, sino que son frescas, y mantienen su imagen y su impresión pura. Por medio de esta Luz todos los justos, que han esperado la aparición de Dios, ven a verlo. Como está escrito: “He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación.¿Viene en realidad aquel a quien ustedes han esperado? Sí, viene, “y su recompensa con Él;” y los que le ven encuentran satisfacción en Él, y en su recompensa. ¿Y cuál es su recompensa? Gozo, alegría, paz en la conciencia, seguridad del amor de Dios sellado en lo corazones por el puro Espíritu del Señor, las corrientes de la vida que fluyen continuamente de las grandes profundidades, que refrescan y nos mantienen refrescados en los extremos más grandes del calor de la tentación; y aquellos que lo han esperado y lo esperan las esperan; aún en el cuerpo ellos testifican de Él y de su venida. ¿Cuál fue el testimonio de sus discípulos? "El Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento." ¿De qué? De Dios, de su día, de su venida, de su poder, de su sabiduría, de esperanza, de fe, de seguridad, de paz, de gozo, de consolación. ¿Qué? ¿En esta vida? Sí, yo podría traer una nube de testigos de las edades pasadas, y también de esta época, bendito sea el Señor; pero mi testigo que me da seguridad está mas cerca de mí que todos los testigos de ellos, aunque todos ellos son verdaderos. Abrahán, el padre de los fieles, y de los justos, quien creyó en Dios y fue aceptado, vio el día de Cristo y estuvo feliz; esto es, por fe; sí, él y todos los que alguna vez vieron el día de Cristo, o del Padre, lo vieron por fe; por fe ellos lo vieron a aquel que es invisible: "He aquí Dios es mi salvación." Isaías 12:2. ¡Qué! ¿Usted ya lo disfruta? Sí, Él se ha convertido en mi salvación; y Simeón, quien esperó la consolación de Israel, dijo: "Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, porque han visto mis ojos tu salvación." Lucas 2:30. Y ésto dijo aquel que conocía la confortación y el consuelo: "Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación." Ellos fueron hechos partícipes de su naturaleza divina, y se sentaron juntos en los lugares celestiales en Cristo Jesús: y aquellos que están en Él, y disfrutan de Él, quien es el poder de Dios, y la sabiduría de Dios, conocen el reposo; y paz, y salvación, de la culpa y de los pecados.... Y aquellos que no han venido al día, no conocen las obras de Dios en sí mismos; y aquellos que no hacen caso de esto en sí mismos, lo cual pone de manifiesto todas las cosas que son reprochables, y que reprocha, todavía no han llegado a conocer la apariencia de la luz tenue o del día en sí mismos, lo cual los santos testifican en sí mismos, aún todos aquellos que son santificados.

2 Para que también la vida de Jesús sea revelada en nuestra cuepro. (10). Para que también la vida de Jesús se revelada en nuestra carne mortal. (11). Esta es la segunda venida, la revelación de Jesucristo, en el corazón de los creyentes individuales; en aquellos que han preparado el camino para él en sus corazones, para que entre el Señor, para que sea revelado, y gobierne como Señor. Aquel que ha estado escondido en el interior, es revelado. Pablo está hablando a la iglesia completa que está esperando a Dios para que revele a Jesús en ellos; pero Pablo ya había experimentado esta revelación: Dios tuvo a bien revelar a su Hijo en mí, para que yo lo predicase. Pablo dice nuevamente: Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Gal 2:20. Esta revelación de Jesucristo es simultánea a la salvación, la entrada en el reino, y la unión de Cristo con un creyente purificado, lo que resulta en una criatura completamente nueva, y todas las cosas antiguas han pasado. Sin embargo, el mundo no ve a Jesús, porque la nueva vida resucitada de Cristo en el creyente está escondida del mundo. El mundo no me verá más; pero vosotros me veréis. Juan 14:19. Aparte del fruto del Espíritu, el mundo no ve a Cristo; porque la vida de una persona tal está escondida en Cristo Jesús. Col 3:3. Y cuando se manifieste Cristo, vuestra vida, entonces también vosotros seréis manifestados con él en gloria. Col 3:4. Cuando Cristo se manifiesta en usted, trayendo su reino, usted llega a estar allí también — en el reino que está en su interior — en la gloria. ¿Cómo va a aparecer usted en la gloria a menos que esté dentro de su corazón, ante los ojos de su mente? Su vida en Cristo está escondida del mundo; incluso la vida de Jesús estaba escondida del mundo; ellos le crucificaron, y también mataron a los apóstoles.

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