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Hechos 2:14-21

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 14 Entonces Pedro se puso de pie con los once, levantó la voz y les declaró: --Hombres de Judea y todos los habitantes de Jerusalén, sea conocido esto a vosotros, y prestad atención a mis palabras.3

 15 Porque éstos no están embriagados, como pensáis, pues es solamente la tercera hora del día.

 16 Más bien, esto es lo que fue dicho por medio del profeta Joel:4

 17 Sucederá en los últimos días, dice Dios, que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños.

 18 De cierto, sobre mis siervos y mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

 19 Daré prodigios en el cielo arriba, y señales en la tierra abajo: sangre, fuego y vapor de humo.

 20 El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y glorioso.

 21 Y sucederá que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo.5

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5 Aquel que invoque el nombre del Señor será salvo. Pero Jesús dijo: No todo el que me dice 'Señor, Señor' entrará en el reino de los cielos, sino [sólo] el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mat 7:21-23. De modo que un llamado casual del nombre del Señor no hace ningún bien. De la Palabra del Señor en el interior: "Invoquen al Señor con un corazón puro. Ora sólo de la manera que se te dice." A menos que usted pueda oír lo que el Señor desea que usted ore, siéntese y espere en humilde silencio, con la esperanza de eventualmente llegar a ser justo: capaz de orar, alabar, adorar, hablar, y actuar perfectamente de acuerdo la voluntad de Dios, lo cual trae placer, honor y gloria a Dios.

Huye, pues, de las pasiones juveniles y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz con los que de corazón puro invocan al Señor. 2 Tim 2:22. ¡Tome nota! dice los de corazón puro; sin un corazón puro usted es como aquellos que Jesús describió como hipócritas: ¡Hipócritas! Bien profetizó Isaías de vosotros diciendo: 'Este pueblo se acerca a mí con su boca, y me honra con sus labios; pero su corazón está lejos de mí.' Isa 29:13, Mat 15:7-8. Ser salvo significa ser liberado de todos los pecados y estar en un estado sin pecado.

Él [Jesús] llegó a ser Autor de eterna salvación para todos los que le obedecen. Heb 5:9. Piénselo: los judíos mataron a los profetas pensando que le hacían un favor a Dios; llamaban el nombre del Señor regularmente, pero mataron a sus profetas. Joel 2:32 tiene el mismo versículo, y los fariseos mataron a Jesús; pero llamaron el nombre del Señor cada día, muchas veces. Jesús aún nos dijo que las personas religiosas matarían a sus verdaderos discípulos: y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que rinde servicio a Dios. Juan 16:2; y así los bautistas, presbiterianos, episcopales, y congregacionalistas mataron a 869 cuáqueros en el siglo 17, incluyendo tres hombres y una mujer que fueron ahorcados en Boston. Los sacerdotes católicos romanos y sus órdenes mataron a 9,000,000 millones de almas durante la inquisición de la edad media. Todos aquellos que mataron a los que tenían una opinión religiosa diferente, asistieron regularmente servicios de adoración, oraron, fueron bautizados, tomaron "comunión," ayunaron, y leyeron sus Biblias — obviamente llamando el nombre del Señor varias veces al día. ¡NO! Ellos no fueron salvos, lo cual es ser liberado de todos los pecados y estar en un estado sin pecado.

Este versículo se refiere a Joel 2:28-32, y sólo se aplica al remanente que ha persistido hasta el fin de llevar su cruz interna de la negación propia hacia la pureza, lo cual resulta en la venida del Señor en sus corazones para el juicio final y en que Jesús trae la salvación. Todos pasan por el fuego en ese grande y terrible día del Señor. El sol se habrá oscurecido por la luz brillante de su venida, pero entonces usted es sumergido en el fuego; en el último segundo, antes que usted sea consumido completamente por el fuego, en temor y esperanza usted llama el nombre del Señor, y él lo arranca del fuego.

Cuando seamos tan afortunados que el Señor viene a nosotros para darnos el juicio final mientras todavía estamos vivos en la tierra, estaremos llenos de esperanza y gozo. Nosotros recibiremos su venida con asombro, pero con una esperanza gozosa. Este es el bautismo de la muerte con fuego. A medida que somos rodeados con el fuego de su presencia, clamaremos con esperanza — gritaremos "Sálvame, Señor Jesús," con confianza y gozo. Siga teniendo confianza de que todo esto estará bajo Su control para su beneficio supremo. Esté conciente de que morirá en el proceso y se regocijará a la culminación de todos sus esfuerzos para llegar a este momento.

Todos los otros serán tomados completamente por sorpresa en su aterradora venida después de su muerte. Él es tan puro y santo que ellos sabrán instantáneamente que son completamente impíos. Él hará que ellos tengan pánico y pierdan la razón - sólo temor salvaje e incontrolable. Vea la descripción de Howgill de lo que le sucede a aquellos que todavía están pecando cuando mueren.

Aquellos que él ha estado cambiando hacia la pureza por medio de la gracia a través del arrepentimiento en la cruz interna de la negación propia van a haber tenido previamente el amor de Dios perfeccionado en ellos, y ellos deben acercarse al juicio con confianza y osadía - no cayendo sobre su rostro llorando y rogando perdón - ni él quiere atraerlos otra vez con temor. Ellos deben permanecer en una expectación confiada y gozosa - aún cuando contemplan su presencia temerosa y terrible. Y a medida que ellos son rodeados por el fuego, en vez de correr, ellos claman a Él para que los salve; y así Él salva al remanente a quien él ha estado purificando y limpiando, preparándolos para su venida. De la Palabra del Señor en el interior: "Yo devoraré a aquellos que no siguen, y arrancaré a los justos del fuego."

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