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Colosenses 3

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 1 Si pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la diestra de Dios.1

 2 Ocupad la mente en las cosas de arriba, no en las de la tierra;

 3 porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.2

 4 Y cuando se manifieste Cristo, vuestra vida, entonces también vosotros seréis manifestados con él en gloria.3 [¡2000 años atrás en el libro de Apocalipsis Jesús le dijo a la iglesia de Tiatira "aferraos hasta que yo venga!" Jesús no engaña a la gente, y aquellos a quienes Él se dirigió ya hace mucho tiempo que no están en esta tierra. Para que esta declaración sea verdad, Él tuvo que haber venido a ellos miles de años atrás. Él viene a todo hombre en todas las generaciones que se han esforzado mucho para seguir sus mandatos hablados a ellos. El regreso de Jesús es una experiencia personal en los corazones de los creyentes purificados; Él es visto, Él aparece, Él es revelado. De la Palabra del Señor en el interior: "Yo vendré otra vez a los elegidos; yo seré su corona para liderarlos y guiarlos."]

 5 Por lo tanto, mortificad [haced morir] las obras del cuerpo que son de la vida terrenal: fornicación, impureza, bajas pasiones, malos deseos de la carne, y la codicia, que es idolatría.4

 6 A causa de estas cosas viene la ira de Dios sobre los rebeldes.

 7 En ellas anduvisteis también vosotros en otro tiempo cuando vivíais entre ellos.

 8 Pero ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia y palabras groseras de vuestra boca.

 9 No mintáis los unos a los otros;5 porque os habéis despojado [por lo mentos en propósito y esfuerzo] del viejo hombre con sus prácticas,

 10 y os habéis [propuesto] revestido del nuevo hombre, quien es renovado en conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo creó. [vestirse del nuevo hombre es haberse quitado el viejo hombre con el cuerpo de pecado y ser renovado a la imagen espiritual de Dios, la cual el hombre perdió cuando Adán cayó en la desobediencia a Dios.]

 11 Aquí no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, esclavo ni libre; sino que Cristo es todo y en todos.

 12 Por tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, vestíos de profunda compasión, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia,

 13 soportándoos los unos a los otros y perdonándoos los unos a los otros, cuando alguien tenga queja del otro. De la manera que el Señor os perdonó, así también hacedlo vosotros.

 14 Pero sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.

 15 Y la paz de Cristo gobierne en vuestros corazones, pues a ella fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos. [De la Palabra del Señor en el interior: "Si todos los que me profesan, me poseyeran. El Rey está donde Él es rey." A menos que Jesús ordene todos sus pensamientos, palabras, y acciones, Él todavía no es su Señor, Maestro o Rey. Usted puede llamarle Señor o Maestro, pero eso mismo hizo Judas y eso mismo hizo Hitler. Para ser su Señor gobernante y Rey, Jesús primero debe venir a su corazón para entonces guiarle y gobernarle; y su venida sólo ocurre después que usted ha crucificado sus deseos, afectos, imaginación, y mente carnal en la cruz interna de la negación propia.]

 16 La palabra de Cristo habite abundantemente en vosotros en toda sabiduría, enseñándoos y amonestándoos los unos a los otros [con palabras de Cristo en sus corazones] en salmos, himnos y canciones espirituales, cantando con gracia a Dios en vuestros corazones. [De la Palabra del Señor en el interior: "Que la palabra de Cristo more ricamente en ti. Si tú haces caso a mis palabras, yo moraré en ti y caminaré en ti."]

 17 Y todo lo que hagáis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

 18 Esposas, estad sujetas a vuestros esposos, como conviene en el Señor.6

 19 Esposos, amad a vuestras esposas y no os amarguéis contra ellas.

 20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto es agradable en el Señor.7

 21 Padres, no irritéis a vuestros hijos, para que no se desanimen.

 22 Siervos, obedeced en todo a vuestros amos humanos; no sirviendo sólo cuando se os está mirando, como los que agradan a los hombres, sino con sencillez de corazón, temiendo a Dios.

 23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de buen ánimo como para el Señor y no para los hombres,8

 24 sabiendo que del Señor recibiréis la [verdadera] recompensa de la herencia. ­A Cristo el Señor servís!

 25 Pero el que comete injusticia recibirá la injusticia que haga, porque no hay distinción de personas [muestra de parcialidad de Dios hacia cualquier persona que haya hecho el mal].


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1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Pablo debe estar dirigiéndose a un grupo de colosenses que ya habían experimentado el reino, o está plantando un si hipotético, porque Pablo se dirige claramente a los corintios en el futuro: Pues como Dios levantó al Señor, también a nosotros nos levantará por medio de su poder. 1 Cor 6:14.

2 Cuando Cristo resucita en usted, nadie podrá verle. Los judíos no reconocieron a Cristo; ellos lo mataron. Le cortaron la cabeza a Santiago. Apedrearon a Esteban. Cristo no es reconocido, excepto por sus frutos; por sus frutos los conoceréis. Y el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. Gal 5:22-23.

3 Y cuando se manifieste Cristo, vuestra vida, entonces también vosotros seréis manifestados con él en gloria. Col 3:4
Cuando Cristo se manifieste en usted, trayendo su reino, usted aparecerá allí también — en el reino que está en su interior — en la gloria.
¿Como puede aparecer usted en la gloria, a menos que esté dentro de su corazón, ante la vista de su mente? Escondida del mundo.
Aparte del fruto del Espíritu, el mundo no ve a Cristo; porque la vida de una persona así está escondida en Cristo Jesús. Col 3:3
El misterio .. es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria. Col 1:27.

4 Claramente esta es una tarea para todos los creyentes que esperan la salvación: mortificad [haced morir] las obras del cuerpo que son de la vida terrenal: fornicación, impureza, bajas pasiones, malos deseos de la carne, y la codicia, que es idolatría; debido a estas cosas, la ira de Dios viene sobre los hijos de la desobediencia; Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No se mientan los unos a los otros. Gentil lector, todas estas cosas tienen que desaparecer. No hay lugar para ellas en Cristo. Nunca habrá nada impío en Cristo. Pero él nos ha mostrado el camino — la cruz; y él nos ha ordenado a negarnos diariamente, tomar nuestra cruz, y seguirle. No hay otra manera. Cualquier otra manera sería una mentira dañina, que pisotea la sangre de Jesús en el suelo. La gracia le cambiará y quitará los problemas que sean expuestos en usted. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Limpiad vuestras manos, pecadores; y purificad vuestros corazones, vosotros de doble ánimo. Santiago 4:8. Usted debe ir a él. Usted debe esperarleescuchar en silencio, con la humildad de un pecador con la necesidad de su poder que produce cambio — la gracia. Busque, escuche, obedezca...busque, escuche, obedezca....busque, escuche, obedezca. Usted debe perseverar hasta el fin, cuando Cristo trae la salvación. Usted debe morar en él. Ahora, hijitos, permaneced en él para que, cuando aparezca, tengamos confianza y no nos avergoncemos delante de él, en su venida. 1 Juan 2:28. Así que, ya que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda impureza de cuerpo y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. 2 Corintios 7:1.

5 Controle su boca, la señal de un hombre perfecto. No se mientan los unos a los otros y quiten la ira, el enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.

6 Esposas, estad sujetas a vuestros esposos, como conviene en el Señor. Como la iglesia está sujeta a Cristo, de igual manera las esposas lo estén a sus esposos en todo. Col 3:18, Efe 3:22,24. Y la esposa respete a su esposo. Que vuestro adorno no sea el exterior, con arreglos ostentosos del cabello y adornos de oro, ni en vestir ropa lujosa [elegante]; sino que sea la persona interior del corazón, en lo incorruptible de un espíritu tierno y tranquilo. Esto es de gran valor delante de Dios. 1 Ped 3:3-4. Que su belleza sea la demostración de un espíritu recatado que es reservado, casto, modesto, humilde, discreto, sin pretenciones, restringido, quieto, no autoritario, no pretencioso, manso, sobrio, de buen gusto, correcto, razonable, y reservado.

Esposas, obedezcan a sus esposos. Una enseñanza CLAVE que recibimos de la voz del Señor es: deferir (ceder su voluntad) a otros — nuestros hijos, nuestros esposos, nuestras esposas, nuestros amigos. Sólo practicar esto resulta en un progreso espiritual importante. Usted debería hacer esto en todos los casos, a menos que sea algo inmoral, peligroso, o de mayores consecuencias. Ni tampoco puede usted deferir en cuestiones religiosas si su esposo es de una persuación religiosa diferente y le pide que se una a su religión. Por lo tanto es fácil ser una esposa cristiana obediente.

7 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto es agradable en el Señor. Mientras ustedes estén viviendo con sus padres, y ellos les provean un cuarto, comida, y ropa, ustedes están bajo su autoridad; ustedes están obligados a ser obedientes a sus mandatos, a menos que sea algo obviamente inmoral o peligroso. Esta obediencia a sus padres es contada como justicia al Señor y es agradable para él. Y lo que ellos pidan, háganlo como si lo estuviera haciendo para el Señor, con su mejor esfuerzo. Si ellos les piden que caminen una milla, caminen dos millas — dénles una milla extra.

8 Cualquiera sea su trabajo, (suponiendo que es honesto), no importa lo injusto que sea su supervisor, sírvale como si él fuera el Señor; haciendo todo con su mejor esfuerzo. No como lo hacen los paganos: tratando de verse bien cuando el supervisor no esté mirando; no, sino como cristianos, debemos darle a nuestro supervisor aún más de lo que él espera, para que él no tenga nada más que admiración por su diligencia. Debemos servir a nuestros amos terrenales con nuestro mejor esfuerzo, aprendiendo así a ser buenos y fieles siervos del Señor. Y cualquier cosa que su empleador le pida, haga un esfuerzo extra.

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