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Efesios 6:18

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 18 orando en todo tiempo en el Espíritu con toda oración y ruego,1 vigilando con toda perseverancia y ruego por todos los santos. [Muéstranos qué le hemos de decir, pues no podemos organizar nuestras ideas a causa de las tinieblas. Job 37:19. Si usted cree lo que usted ha oído que el Señor le dice que ore, entonces usted recibirá lo que usted pide en oración, como Juan describe cuidadosamente: "Y ésta es la confianza que tenemos delante de él: que si pedimos algo conforme a su voluntad, él nos oye. Y sabemos que si él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hemos hecho." 1 Juan 5:14-1. A menos que usted haya crucificado su naturaleza pecaminosa, para recibir su Espíritu en suficiente medida para revelar su voluntad, usted no tiene idea cuál es su voluntad. Esta es la razón por la cual la gran mayoría de las oraciones, hechas en la mente carnal de los creyentes principiantes, nunca son contestadas. Cuando podemos hacer Su voluntad, oímos de Él qué debemos orar, y sabemos con certeza que esas oraciones son oídas y serán concedidas. Un verdadero cristiano es crucificado y purificado por la gracia de Dios, capaz de hacer la voluntad de Dios sobre la tierra como en el cielo; ese es el único propósito de un verdadero cristiano: orar, hablar, y actuar como Dios dirige, para así traer placer, honor y gloria a Dios. De la Palabra del Señor en el interior: "Si se les dice por qué deben orar, ellos pueden ser extremadamente efectivos; orar de la manera en que uno oye: justa expectativa. Ora sólo de la manera que se te dice."]

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1 Orando en todo tiempo con toda oración en el espíritu pero sólo si estamos en el espíritu. Las oraciones de su mente carnal son una abominación para Dios. Las oraciones del Espíritu, son oraciones con palabras proveídas por el Espíritu de Dios dentro de usted.  Y asimismo, también el Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades; porque cómo debiéramos orar, no lo sabemos; pero el Espíritu mismo intercede con gemidos indecibles. Rom 8:26. Muéstranos qué le hemos de decir, pues no podemos organizar nuestras ideas a causa de las tinieblas. Job 37:19. Un verdadero cristiano es crucificado y purificado por la gracia de Dios, capaz de hacer la voluntad de Dios sobre la tierra como en el cielo; ese es el único propósito de un verdadero cristiano: orar, hablar, y actuar como Dios los dirige de acuerdo a su voluntad. Cuando usted puede orar verdaderamente en el Espíritu, todas las palabras deben venir del Espíritu, como describe Isaac Penington:

"Orando en todo tiempo en el Espíritu con toda oración y ruego." Efe 6:18. Tome nota: toda oración y ruego debe ser en el Espíritu; sí, debe ser siempre en el Espíritu, que habla en el corazón a Dios, y hace intercesión, o si no, no es oración. Si un hombre habla así de su propio espíritu, con un fervor y un afecto tal, sin embargo no es una oración, no una oración verdadera, sino sólo mientras el Espíritu la inspire, y tanto como el Espíritu la conduzca y la guíe. Si un hombre comienza sin el Espíritu, o continúa sin el Espíritu, esto está fuera de la adoración; esto es en su propia voluntad, y por lo tanto es una adoración de la voluntad; y de acuerdo a su propio entendimiento, y por lo tanto es una adoración carnal; ambas deben ser crucificadas, y no deben ser seguidas en ninguna cosa bajo el evangelio. "Nosotros somos la circuncisión, los que adoramos a Dios en el Espíritu," (estos son los verdaderos adoradores, "la circuncisión;" y esta es la verdadera adoración, "en el Espíritu;" y ellos no tienen límites en la carne, en la cual su fortaleza y su confianza son quebrantadas), "y no confiamos en la carne." Si un hombre se dirige a sí mismo en cualquier adoración de Dios sin su Espíritu, ¿acaso no tiene confianza en la carne? Si él comienza sin la inspiración de su Espíritu, ¿acaso no comienza en la carne? Si continúa, sin la continuación del Espíritu, ¿acaso no procede en la fortaleza y la confianza de la carne? Pero la adoración del Espíritu está en su voluntad, y en su tiempo, y es continuada por su luz y su poder, y limita la parte del hombre del entendimiento y el afecto, en la cual todo el mundo adora, y ofrece los sacrificios inaceptables, aún el ciego y el cojo,* que el alma de Dios odia.

*[En el Antiguo Testamento, Dios no permitía que los cojos y ciegos se acercaran al altar; la restricción es una alegoría al rechazo de Dios de ser adorado por aquellos que no pueden ver por su luz ni caminar por su espíritu; los cojos y ciegos espirituales que oran y adoran con sus mentes carnales en la adoración de la voluntad son una abominación.]

Además, Jorge Fox escribió lo siguiente en su carta Una epístola a toda la gente del mundo:

Y dijo el apóstol: edificándoos sobre vuestra santísima fe y orando en el Espíritu Santo. [Tomen nota,] El edificio está en aquel que es santo, en la fe santa, y la oración en el Espíritu Santo. Ahora él habla de algunos que hablan palabras altaneras, pero ellos mismos viven en la hipocresía, y se han seguido el camino de Caín y de Balaam, y a los que deben conocer el tiempo de silencio; porque ellos no edifican entre los santos, sino son las piedras de Babilonia. Así que todos estos oradores que hablan palabras de las escrituras, pero no del Espíritu Santo que nos dio las escrituras, ellos están fuera del Espíritu en el que oran los santos; así que ellos, quienes oran fuera del Espíritu Santo, son una abominación; deben están en silencio.

Hay una excepción: Lo siguiente fue oído de parte del Señor por un lector de este sitio web, tan fuerte como si alguien estuviera parado a su lado: "Yo sólo oigo la oración de un hombre justo y la oración de un pecador que viene para arrepentirse." Dios no oye a los pecadores, Juan 9:31; Dios no oye a los pecadores que están complacientes en sus pecados, quienes no se están esforzando para arrepentirse y alejarse de sus malos caminos. Pero si un pecador va a Dios en humildad, y le pide su ayuda para llegar a estar libre de pecado, o aún le pide a Dios que le muestre si hay algo que está entre medio de ellos, entonces Dios ciertamente oirá y responderá. Porque él quiere que todos nosotros seamos libres del pecado para entrar en su reino, y para ese propósito Jesús permanece listo para redimirnos de toda iniquidad y purificarnos, para producir el fruto del Espíritu, y así dar gloria al Padre; porque cuando llevan mucho fruto, y mi Padre es honrado y glorificado, y demuestran así que son mis verdaderos seguidores. Juan 15:8. Un hombre así viene en humildad con arrepentimiento por sus pecados pasados, (pero sin preocuparse por ellos), porque como la Palabra del Señor en el interior dice: "Una vez que has expresado dolor por el pasado, es redundante sacar el tema otra vezOlvida los sentimientos de haber fallado en el pasado. Por medio de la culpa puedes llegar a enredarte otra vez. Olvidando lo que queda en el pasado, continuamos hacia adelante." 

De la Palabra del Señor en el interior: "Si se les dice por qué deben orar, ellos pueden ser extremadamente efectivos; orar de la manera en que uno oye: justa expectativa. Ora sólo de la manera que se te dice."

A menos que usted pueda oír lo que el Señor desea que usted ore, siéntese y espere en humilde silencio, con la esperanza de eventualmente llegar a ser justo: capaz de orar, alabar, adorar, hablar, y actuar perfectamente de acuerdo la voluntad de Dios, lo cual trae placer, honor y gloria a Dios.

Cuando pensamos las palabras para orar con nuestras propias mentes, eso es orar con nuestra mente carnal. ¿Por qué son las oraciones de su mente carnal una abominación? Debido a que la mente carnal pretende ser humilde y escoge palabras que piensa suenan bien, sumisas, respetuosas; pero el Señor ha oído cada uno de sus pensamientos, incluyendo sus dudas, sus resentimientos por estar en un estado impío, su manera de juzgar las injusticias de Dios hacia usted, y aun sus acusaciones en contra de Él. Por lo tanto, cuando usted ora, usted intenta representarse a sí mismo como fiel, humilde, sumiso y como alguien que le ama; debido a que esto es fingido, es una mentira y una abominación (mientras más usted es consciente de sus pensamientos, más verá la verdad de esta declaración).

Este pueblo me honra de labios, pero su corazón está lejos de mí. Marcos 7:6, Isaías 29:13

Esa es la razón por la cual usted sólo puede mostrar verdadera humildad en silencio. Él conoce todo lo que usted alguna vez haya pensado, todo lo que usted quiere, todo lo que usted desea; y usted está desperdiciando su tiempo con palabras insinceras. Debido a que Pablo nos ha dicho que nuestras mentes carnales son enemistad contra Dios y no pueden estar sujetas a la ley de Dios, entonces es comprensible que tales oraciones sean insolentes y repugnantes ante Dios. 

Como dijo la Palabra del Señor en el interior: "En el mejor de los casos sus pensamientos son un vano susurro;" y un susurro es el espíritu de la serpiente (Satanás) hablando en usted porque en varios versículos, los hombres impuros son llamados serpientes; y Cristo debe herir la cabeza de la serpiente en ustedes, como fue la promesa que le dio a Eva cuando cayóLos pensamientos de los injustos son detestables (repugnantes, desagradables) para el Señor, pero las palabras de los puros son palabras agradables. Prov 15:26. Cuando usted ha sido purificado, sus palabras serán proporcionadas por el Espíritu y serán agradables para usted y para el Señor.

A menos que usted tenga palabras proporcionadas por el Espíritu, escuchen en silencio sus enseñanzas y sus instrucciones. Cómo puede escuchar cuando usted le está diciendo a él lo que usted quiere que él haga. Porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis. Mateo 6:7-9. De la Palabra del Señor en el interior: "Sentarse en silencio esperando al Señor es llevar la cruz — en vez de pensar cómo usted podría agradar a otros."

Estad quietos y reconoced que yo soy Dios. Salmo 46:10.
Calle todo mortal delante de Jehovah. Zac 2:13.
En arrepentimiento y en reposo seréis salvos; en la quietud y en la confianza estará vuestra fortaleza. Isa 30:15.
Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Juan 6:63.

En No Cruz No Corona, William Penn escribió cómo la oración de "El Padre Nuestro" también se aplica a esta restricción:

Por lo tanto, aunque Cristo le enseñó a los discípulos a orar, ellos eran, de alguna manera, discípulos antes que Él les enseñara; no hombres mundanos, cuyas oraciones son una abominación para Dios. Y sus enseñanzas para ellos no son un argumento que todos deben decir esa oración, si él la puede decir con el mismo corazón, y bajo las mismas calificaciones, como sus pobres discípulos o seguidores hicieron, o no; como es ahora muy supersticiosa y presuntuosamente practicado; sino más bien que ellos entonces, y así ahora nosotros, no debemos orar nuestras propias oraciones, sino las de él. Es decir, las que él nos permite hacer, como Él les permitió a ellos.

Ya que si no pensamos lo que vamos a decir cuando estemos en frente de los príncipes del mundo, porque nos será dado; y que "no seremos nosotros los que hablemos, sino el Espíritu de nuestro Padre celestial que habla en nosotros" Mat 10:19-20); mucho menos se puede necesitar nuestra habilidad, ni debemos estudiar por nosotros mismos las formas de hablar en nuestras peticiones al gran Príncipe de príncipes, Rey de reyes, y Señor de señores. Porque si es por su grandeza, no debemos por el mandato de Cristo; si es por nuestra relación con Él como hijos, no necesitamos; Él nos ayudará, Él es nuestro Padre; es decir, si Él en realidad está en control de nosotros por medio de su Espíritu. Por lo tanto no sólo la boca sino el espíritu es cerrado, hasta que Dios lo abra; y por lo tanto Él ama oír su lenguaje. La oración del cuerpo [la mente carnal del hombre] nunca debe ir antes de la oración del alma. Su oído está abierto a tales peticiones, y su Espíritu intercede fuertemente por aquellos que los ofrecen.

¿Cómo recibimos esta preparación del corazón, que nos da su Espíritu para adorar en Espíritu y en Verdad?

Yo respondo: Al esperar pacientemente, pero velando y estando atentos a Dios: "Señor," dice el salmista, "el deseo de los humildes tú escuchas; tú dispones sus corazones y tienes atento tu oído " (Sal 10:17); y, dice la sabiduría: "Los planes del corazón del hombre son del Señor " (Pro 16:1). Así, usted no debe pensar sus propios pensamientos, ni hablar sus propias palabras, lo cual en realidad es el silencio de la santa cruz, sino ser secuestrado de todas las imaginaciones confusas que son aptas a atestar y presionar la mente en esos santos retiros. No es su tarea pensar vencer al Todopoderoso por medio de un asunto más compuesto, pronunciar la frase más apta; no, no; un gemido, un suspiro, de un alma herida, un corazón tocado con el verdadero remordimiento, un pesar sincero y piadoso, lo cual es la obra del Espíritu de Dios, sobresale y prevalece con Dios. Por lo tanto estén quietos en sus mentes, esperen sentir algo que es divino, para prepararlos y disponerlos a adorar a Dios verdadera y aceptablemente. Así ustedes toman la cruz, y cierran la puerta y ventanas del alma en contra de todo lo que podría interrumpir esta atención a Dios, no importa lo placentero que sea el objeto en sí mismo, lo legítimo o necesario que haya sido en otro tiempo; el poder del Todopoderoso irrumpirá, su Espíritu obrará y preparará el corazón, para que pueda ofrecer un sacrificio aceptable. Es Él quien descubre e impresiona los deseos sobre el alma; y cuando clama, es sólo Él quien las suple. Las peticiones, que no surgen del sentido y preparación del Espíritu, son formales y ficticias; no son verdaderas porque que los hombres oran en sus propios deseos ciegos, y no en la voluntad de Dios, y su oído está cerrado a ellos; "por la opresión de los pobres, por el gemido de los necesitados," Dios ha dicho, "me levantaré ahora " (Salmo 12:5)/a>; es decir, el pobre en espíritu, el alma necesitada, aquellos que necesitan su asistencia, quienes están listos para ser abrumados, que sienten una necesidad, y claman a alta voz por un libertador, y que no tienen a nadie en la tierra que los ayude; nadie en el cielo sino a Él, ni en la tierra que se compare a Él; "Librará," dijo David, "al necesitado que suplica, y al pobre que no tiene quien le socorra. De la opresión y la violencia redimirá sus vidas; la sangre de ellos será preciosa a sus ojos " (Salmo 72:12-14). "Este pobre clamó," dice él, "y Jehová le escuchó, y lo libró de todas sus angustias. El ángel de Jehová acampa en derredor de los que le temen y los libra " (Salmo 34:6-8), y entonces invita a todos a venir y probar lo bueno que es el Señor; sí, "bendecirá a los que temen a Jehová, a pequeños y a grandes " (Salmo 115:13).

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