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Efesios 2

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 1 [La carta de Pablo a la iglesia de Efeso es uno de los capítulos más mal entendido de la Bilbia. La gente lee este capítulo y asume que se aplica a ellos también; pero Pablo le está hablando a los creyentes que han crecido espiritualmente para vencer el pecado, el mundo y el diablo. Estos creyentes han sido resucitados con Cristo para llegar a la unión y la comunión con él, en los cielos donde ellos se sientan en Cristo. Estas personas han experimentado la verdadera salvación por la gracia — liberados del pecado, resucitados con Cristo para llegar a ser una nueva criatura, trasladados hacia el reino del cielo, donde ellos tienen comunión con Cristo y el Padre. Vea las notas más abajo para ver la prueba bíblica y la aclaración acerca de la gracia y las obras.]

 1 Y él os ha llevado hacia la vida, a vosotros que estabais muertos en vuestros delitos y pecados, [Todos estamos en el estado caído de Adán, muertos a la vida de Dios, viviendo en pecado; hasta que hayamos crucificado al hombre viejo, y seamos renovados a la imagen, la luz, la vida, la dirección y poder de Dios.]

 2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, conforme a la corriente de este mundo y al príncipe de la potestad del aire [Satanás], que es el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia. [Hasta que usted sea obedientemente guiado por el Espíritu de Cristo en todos sus pensamientos, palabras, y acciones, usted es un hijo de la desobediencia: un descendiente de Adán, el hombre caído y desobediente; y a menos que usted haya crucificado ese espíritu satánico y egoísta dentro de usted, usted está caminando de acuerdo a la dirección de Satanás, lo cual es caminar en lujuria, satisfaciendo los deseos de su carne y los pensamientos de su mente carnal.]

 3 En tiempos pasados todos nosotros tuvimos nuestra conducta entre ellos en la lujuria de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y los pensamientos de nuestra mente; y por naturaleza éramos hijos de ira y el objeto de su indignación, como el resto de la humanidad.1 [¡Tome nota! Toda la humanidad camina en deseos pecaminosos, de acuerdo a los deseos de su carne y los pensamientos de su mente, la cual está bajo la guía de Satanás. Sin embargo, Pablo le está hablando a los creyentes crucificados, quienes ya no están controlados por los deseos de su carne; quienes ya no piensan sus propios pensamientos, cuya naturaleza pecaminosa ha sido destruída, incluyendo su mente carnal, remplazada por la mente de Cristo.]

 4 Pero Dios, quien es rico en misericordia, a causa de su gran amor con que nos amó,

 5 y cuando estábamos muertos por nuestros pecados, nos dio vida en unión y comunión con Cristo.2 ¡Por gracia sois salvos! [pero usted no ha sido salvo por gracia hasta que haya sido llevado a la vida en unión y comunión con Cristo, habiendo sido resucitado junto con Cristo hacia el cielo]

 6 Y nos resucitó juntamente [con Cristo], y nos hizo sentar en los lugares celestiales en Cristo Jesús,3 [Esto es haber experimentado ser trasladado hacia el reino de los cielos, donde usted está con Cristo en vista y en conciencia. De la Palabra del Señor en el interior: "Yo trabajo con el ciego; pero si tú piensas que puedes ver, y no estás conmigo en el cielo, yo te haré un hazmerreír.]

 7 para mostrar en las edades venideras las superabundantes riquezas de su gracia, por su bondad hacia nosotros en Cristo Jesús.

 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues [la fe] es don de Dios.4 [La fe no es creer en Jesús basado en la veracidad histórica de la Biblia; la fe es escuchar la palabra de Dios desde dentro de tu corazón, porque la fe es el don de Dios y es dada por revelación de Jesucristo.]

 9 No es por obras, para que nadie se gloríe.5 [Pablo está hablando de las obras muertas de la ley: la circuncisión, el lavamiento, sacrificios, comidas especiales, las restricciones del sábado, días, fiestas, el diezmo, etc, pero no excluye las leyes morales, escritas en el corazón de cada hombre, o las obras de amor, la obediencia amante a los mandatos que usted oye a Dios pronunciar en su corazón, las cuales son vigorizadas por la fe, y son esenciales. Pablo dijo: gloria, honor, y paz, son para todo aquel que obra el bien. Rom 2:10. Pablo dijo: él le dará la vida eterna a los que por su perseverancia en las buenas obras buscan gloria, honra e incorrupción. Rom 2:7.]

 10 Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas [haciendo buenas obras].6 [Cuando usted es liberado del pecado y del mal en su corazón, la luz de Dios brillará en su corazón, para guiar sus pensamientos, palabras, y obras. Dios nos hace un instrumento apto en sus manos para dirigir en obras de amor, para mostrarle al mundo el amor de Dios, para sacudir a las naciones, y para extender la palabra de vida. Caminando bajo el completo control del Espíritu, caminamos como Jesús caminó, y hacemos las obras de justicia como Jesús obró justicia; entonces somos justos.]

 11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en la carne, erais llamados incircuncisión por los de la llamada circuncisión [los judíos] que es hecha con mano en la carne.

 12 Y acordaos de que en aquel tiempo estabais sin Cristo, apartados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, estando sin esperanza y sin Dios en el mundo.

 13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos habéis sido acercados por la sangre de Cristo.

 14 Porque él es nuestra paz, quien de ambos [judíos y gentiles] nos hizo uno. Él derribó en su carne la barrera de división, es decir, la hostilidad;

 15 y abolió la ley de los mandamientos formulados en ordenanzas, para crear en sí mismo de los dos hombres un solo hombre nuevo, haciendo así la paz. [el hombre nuevo es su alma purificada, que se une con el Espíritu de Cristo, para formar una criatura completamente nueva cuyos pensamientos, palabras, y obras están controladas por el Espíritu de Cristo; creados a semajanza de Dios en justicia y santidad de verdad.

La ley sólo termina cuando el espíritu egoísta del hombre ha sido crucificado en la cruz interna de la negación propia, y Cristo Jesús ha resucitado en él para controlar completamente sus pensamientos, palabras, y acciones con la Ley del Espíritu de la Vida. De la Palabra del Señor en el interior: "No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida." Vea la nota 5 más adelante para más información acerca de por qué las leyes morales todavía deben ser observadas y son su tutor hasta que usted ha producido el fruto del Espíritu, en contral del cual no hay ley, Gal 5:22-23, porque entonces usted está caminando en amor, cumpliendo la ley.]

 16 También reconcilió con Dios a ambos en un solo cuerpo, por medio de la cruz, dando muerte en ella a la enemistad. [La cruz interna de la negación propia, que ha de escuchar en silencio, y oír, y obedecer los mandamientos de Cristo, destruye el espíritu egoísta del hombre y la mente carnal, que es enemistad contra Dios.]

 17 Y vino y anunció las buenas nuevas: paz para vosotros que estabais lejos y paz para los que estaban cerca,

 18 ya que por medio de él, ambos tenemos acceso al Padre en un solo Espíritu.

 19 Por lo tanto, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios.

 20 Habéis sido edificados sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas, siendo Jesucristo mismo la piedra angular.

 21 En él todo el edificio, bien ensamblado, va creciendo hasta ser un templo santo en el Señor.

 22 En él también vosotros sois juntamente edificados para morada de Dios7 en el Espíritu.


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1 En los cuales anduvisteis en otro tiempo, conforme a la corriente de este mundo y al príncipe de la potestad del aire [Satanás], el espíritu que ahora actúa en los hijos de desobediencia. Pablo está diciendo que todos los hombres comienzan viviendo de acuerdo al camino del mundo, que son los caminos de Satanás, y cuyo espíritu está obrando en todos los hombres que no son controlados en pensamiento, habla, y acciones por el Espíritu de Dios. Ahora, amable lector, entienda, a menos que su espíritu egoísta haya sido crucificado en la cruz interna de la negación propia, usted también está caminando bajo el control de Satanás; él es el engañador, y al continuar pecando, usted lo sirve a él sin darse cuenta. Usted puede decir cualquier oración que quiera, ser bautizado en agua tantas veces como se pueda imaginar, ir a los servicios de las sectas continuamente, memorizar la Biblia; y todavía estará sirviendo a Satanás sin darse cuenta. Como dijo Pablo: sois esclavos del que obedecéis; ya sea del pecado para muerte o de la obediencia para justicia. Porque así como presentasteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y a la iniquidad cada vez mayor, así presentad ahora vuestros miembros como esclavos a la justicia para la santidad. Rom 6:16-19. ¡Note! Aquellos que no caminan de acuerdo a la inspiración de Dios con respecto a qué decir y qué hacer son hijos de desobediencia. En otro tiempo todos nosotros vivimos entre ellos en las pasiones de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne los pensamientos de nuestra mente; y por naturaleza éramos hijos de ira, como los demás.

Pablo le está hablando a los hombres que han crucificado su naturaleza egoísta; usted no puede leer las cartas de Pablo y asumir que se aplican a usted también. Aquellos que no han sido crucificados, caminan en los deseos de la carne, satisfaciendo los deseos de la carne y los pensamientos de la mente. Caminar por la vida de acuerdo a sus propios pensamientos es peor que adorar ídolos porque usted se hace a sí mismo como un dios. Caminar de acuerdo a sus propios pensamientos es exactamente lo que Satanás le prometió a Adán y Eva — ellos llegarían a ser sabios como Dios y conocer el bien y el mal; ellos podrían decidir por sí mismos lo que era bueno y lo que era malo. Lo primero que decidieron era que estaban desnudos y eso era malo. Cuando usted camina de acuerdo a sus propios pensamientos, usted está haciendo sus propias decisiones, basadas en racionalizaciones egoístas — en el mejor de los casos, usted sólo es capaz de hacer la decisión menos mala; sin la dirección de Dios, usted no tiene idea de qué puede hacer que sea su voluntad y sea realmente bueno.

2 Pablo se dirige a la gente que ha sido liberada de sus pecados: y cuando estábamos muertos en nuestros pecados. Pero, gentil lector, si está pecando, usted es esclavo del pecado y está muerto [a la vida de Dios] en sus pecados.

Nos dio vida en unión y comunión con Cristo. Dios no toma a la gente mientras todavía están pecando, resucitándolos a la vida [la Vida de Dios], llevándolos al cielo, y haciendo que se sienten en Cristo Jesús. No hay pecado en Cristo; ¿por qué querría él estar en compañía de pecadores en el cielo? Dios expulsó a los ángeles caídos del cielo; él expulsó a Adán de Edén, y así él excluirá del cielo a los hombres que todavía pecan. La corrupción no hereda incorrupción. Él solo quiere la compañía de aquellos que él ha limpiado, lavado, purificado, perfeccionado, y santificado; porque ¿qué compañerismo tiene la rectitud con el desorden? ¿Qué comunión tiene la luz con las tinieblas? 2 Cor 6:14. Él toma personas que estaban muertas (a la vida verdadera) en sus pecados; los libera del pecado; y después los resucita de los muertos a la vida en Dios y en Cristo.

3 Nos resucitó significa ser resucitado con Cristo; Cristo es resucitado en usted, y entonces usted, (en unión con él), es resucitado juntamente para ir al reino de los cielos. Para estar sentados en lugares celestiales en Cristo Jesús, uno debe estar en lugares celestiales; uno debe haber sido trasladado al reino de Cristo, como lo fue Pablo y otros estaban en el reino: Él nos ha librado de la autoridad de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo amado, Col 1:13; quien nos ha bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales. Efe 1:3. Isaac Penington, uno de los primeros cuáqueros que vivió en el reino, escribe acerca de este sentarse en Cristo en La Defensa de la Santa Verdad y el Pueblo:

Porque ninguno se sienta en ese reposo completo, antes y sin consideración de las obras de justicia obradas en ellos. Porque ese gran juicio es un tiempo de rendir a cada hombre de acuerdo a sus obras. El resposo es la recompensa del viajero, y sus viajes no son despreciados, sino considerados en su recompensa. Tome nota; todos los que aumentaron el talento, tuvieron una recompensa de su señor. "Venid benditos de mi Padre, heredad el reino que ha sido preparado para vosotros: porque tuve hambre, y me disteis de comer," etc. Mat. 25. Y el apóstol es del mismo parecer de Cristo, cuando él dijo: "De hecho es justo delante de Dios retribuir con aflicción a los que os afligen, y para tí descanso," etc. 2 Tes 1:6-7. Por lo tanto esas personas no se sientan en eterna bendición en Cristo, antes o sin la consideración de ninguna obra obrada por ellos.

Y después para sentarse en un estado celestial y divino de justicia, reposo, y paz en él aquí; es un estado glorioso al que se debe viajar. Debe haber una traslación fuera del reino de la oscuridad, hacia el reino del querido Hijo primero. El reino debe primero haber venido, y el alma preparada para entrar en él, a la puerta que el Espíritu le abre a él en el camino del evangelio. Porque una cosa es saber algo de Cristo, y comenzar a ser un discípulo; y otra cosa distinta es aprender de él para negar la sabiduría y voluntad misma del hombre, para llegar a recibir y ser nacido de lo que es verdad y que vive de él; y a aprender a esperar correctamente a que se abra la puerta, y entrar en el reino y la tierra de la vida, y a estar preparado para sentarse con él.

Porque hay un estado de discipulado, por el cual un hombre apenas conoce un convenio, tanto como saber cómo velar con Cristo justa y constantemente; pero es un gran asunto ser capaz de morar y permanecer con Él [Cristo]. Nadie puede hacer esto, sino aquel que puede morar con fuego devorador y lo que se quema eternamente porque la palabra pura de la vida es un fuego, y aquel que se sienta en el lugar celestial en él, debe sentarse en ese fuego.

(E Isaías dijo: ‘¿Quién de nosotros podrá habitar con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros podrá habitar con las llamas eternas?’ E Isaías responde su pregunta y dice: ‘El que camina en justicia y habla con rectitud, el que aborrece el lucro de la opresión, el que sacude sus manos para no recibir soborno, el que tapa sus oídos para no oír de hechos de sangre, el que cierra sus ojos para no ver la iniquidad, él vivirá en las alturas, y una fortaleza de roca será su alto refugio. Su pan le será provisto, y su agua no faltará. Tus ojos verán al Rey en su hermosura; ... Tus ojos verán una tienda que nunca será desarmada. Nunca serán arrancadas sus estacas,’ Isa 33:14-17,20.)

Es estar en el reposo, sentados juntamente en lugares celestiales, en el Reino. Al que venza, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo también he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono. Apoc 3:21. Note, este privilegio es garantizado a aquel que venza. ¿Que venza qué? Que venza al mundo y sus deseos, ¡que venza el pecado!

4 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues [la fe] es don de Dios. De modo que si usted piensa que ha sido salvo por gracia, entonces usted debe haber experimentado el estar en unión y comunión con Cristo, resucitado con Cristo, hacia el cielo, para sentarse en lugares celestiales en Cristo Jesús. Pero si usted no está sentado junto con Cristo en los cielos, entonces usted todavía no ha sido salvo por gracia. Pablo define la gracia: La gracia nos enseña renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, debemos vivir de manera prudente, justa y piadosa en la edad presente; para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí mismo un pueblo propio, ferviente para buenas obras. Tit 2:11-14. Ser salvo es ser redimido, purificado, y liberado del pecado; no sólo perdonado, sino ser liberado del pecado. Cuando usted es liberado de sus pecados, eso es salvación; y esta liberación de sus pecados es por medio de la gracia. Aquellos que dicen que la gracia les da la libertad de pecar siguen las pisadas de aquellos que Judas decribió como hombres que han entrado encubiertamente, los cuales desde antiguo habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten la gracia de nuestro Dios en libertinaje. Judas 1:4. Pablo pone en claro que si usted no obedece el corazón moral de ley, usted no tiene salvación y no tiene heredad en el reino de Dios:

Con respecto a la salvación instantánea por medio de la gracia: de la Palabra del Señor en el interior: "son mentiras torcidas y perniciosas, una falla fatal que extravía al justo."

Oír acerca de Jesús, de él crucificado, él resucitado, y creer que esos eventos son verdaderos, no es fe y no es creer en Jesús. La fe es oír la palabra de Dios, (y creer que es el Hijo de Dios quien está hablando); oír la palabra de Dios que está en su corazón, para que usted pueda obedecerla. La fe es oír, escuchar, y obedecer. La fe viene cuando usted es guiado por el Espíritu de Dios. A menos que usted sea guiado por el Espíritu de Dios, usted está bajo la ley, que es su tutor; Pablo dice en Gal 5:18 : si (y cuando) sois guiados (inspirados, ordenados, mandados) por el Espíritu, no estáis bajo la ley. La ley era nuestro tutor para llevarnos a Cristo, para que podamos ser justificados por la fe. Gal 3:24. Cuando usted oye la palabra de Dios en su corazón, y cuando usted obedece la Palabra de Dios en su corazón, entonces usted está caminando por fe.

Sois salvos por medio de la fe, y por fe usted es purificado; pero obviamente en el comienzo de la fe usted no está purificado, ni está salvo. Usted debe contender por la fe, crecer en la fe, edificar su fe, aumentar su fe, perfeccionar lo que falte en su fe, pelear la buena batalla de la fe, hasta llegar a la victoria, cuando su fe sea consumada por el consumador; la fe es un proceso y una caminata, el fin de la cual es ver a Cristo traerle la salvación, traerle la vida eterna.

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree [depende, confía, obedece] no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16. Este es el versículo más popularmente citado de la Biblia, PERO es citado fuera de contexto, sin los versículos acompañantes que califican su significado como totalmente opuesto a cómo la gente lo interpreta cuando lo leen solo. Muchos dicen que este versículo es "una Biblia entera en sí mismo." Desafortunadamente están equivocados.

Santiago corrigió este atajo de que creer en Jesús es todo lo necesario para la salvación, escribiéndole a los judíos cristianos: Tú crees que Dios es uno. Bien haces. También los demonios creen y tiemblan. Santiago 1:1,2:19; sepa que él le estaba escribiendo a los creyentes judíos que creen en Escucha, Israel: Jehovah nuestro Dios, Jehovah uno es. Deut 6:4 De modo que Santiago está diciendo en enfecto: "ustedes dicen que creen en Jesús, hacen bien, los demonios también lo hacen, pero ellos tiemblan ante su nombre — ¿y ustedes?" De la Palabra del Señor en el interior: "Todo el que le cree al hijo, será hecho perfecto;" note que el Señor no dijo: "cree en el hijo;" él dijo: "le cree al hijo." Hay una gran diferencia entre creer en que Jesús es el hijo de Dios, comparado con creer que el hijo le habla a usted desde el interior de su corazón, lo cual es la definición bíblica de la fe. Para oírle a él hablándole a usted, usted debe caminar en los pasos de la fe como lo hizo Abraham; debe esperar a Dios, escuchar en silencio, oír, creer que es el Hijo quien le está hablando, creer que lo que él le dice es verdad, y después obedecer lo que él le mande. Si usted hace esto repetidamente con dedicación persistente, él eventualmente le hará perfecto, lo cual es ser liberado aún del deseo de pecar, lo cual es recibir la salvación.

La fe es una caminata. Tiene un comienzo y un final; al escuchar y obedecer a Jesús, él es el autor y consumador de su fe. Uno no oye al Señor hablar una vez para ser justificado. Usted debe seguir oyendo y obedeciendo hasta que su naturaleza pecaminosa haya sido crucificada en la cruz interna de la negación propia, para entonces recibir la fe como parte del fruto del Espíritu, que lo libera de la ley y lo justifica. La fe debe tener como autor a Jesús, y él es su autor por medio de la revelación, pero no sólo por medio de su creencia en que la Biblia verdaderamente señala a Jesús como el Hijo de Dios. De la Palabra del Señor en el interior: "A menos que tú seas testigo de que recibes la fe de parte de Cristo, estás bajo la ley."

No se oye al Espíritu de Cristo hablarle una sola vez para ser salvo o justificado. Usted debe seguir escuchando y obedeciendo hasta que su naturaleza pecaminosa ha sido crucificada en la cruz interna de la negación propia, para después recibir la fe como parte del fruto del Espíritu, el cual lo libera de la ley y lo justifica.

Jesús consuma su fe cuando usted lo ve trayendo su salvación:

La segunda vez, ya sin relación con el pecado, aparecerá para salvación a los que le esperan. Heb 9:28
Porque la gracia salvadora de Dios.. Tit 2:11
aguardando con esperanza la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. Judas 1:21
obteniendo así el fin de vuestra fe, la salvación de vuestras almas. 1 Ped 1:9.

5 No es por obras, para que nadie se gloríe. Vea el siguiente versículo (somos hechura de Dios); pero, gentil lector, a menos que usted haya experimentado la gracia purificadora de las obras de Jesús, usted no tiene salvación. No por las obras de la ley, para que nadie se gloríe. Pero la gracia lo culpará del pecado en su corazón, y entonces usted se debe arrepetir con fe obediente para tener alguna esperanza de salvación. De acuerdo con Pablo: La gracia nos enseña que renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas, debemos vivir de manera prudente, justa y piadosa en la edad presente; para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí mismo un pueblo propio, ferviente para buenas obras. Tit 2:11-14. Esta declaración ha sido torcida por los profetas falsos para racionalizar el no hacer nada aparte de creer.

Es cierto, las obras de la ley no cuentan para nada. Las obras de la ley son la ofrenda de granos, la ofrenda de corderos, la ofrenda de bueyes, los lavamientos, no comer ciertas comidas, la circuncisión, los diezmos, la celebración de los días, los festivales, etc; estas son obras muertas de la ley, que la mente carnal y la voluntad del hombre deciden cuándo hacer.

Sin embargo, hay otra clase de obras: las obras de fe, las cuales son obras que Dios le manda a usted que haga, las cuales usted recibe cuando se expone a sí mismo para oír sus mandatos al esperar a Dios; lo cual es sentarse en humilde silencio, escuchando su voz y velando para oír sus revelaciones. La fe es oír la palabra en su corazón; esa es la palabra de fe que los apóstoles predicaron. El obedecer los mandatos de Dios que usted le oye hablarle a usted es hacer obras operacionales de fe, las cuales Pablo declaró como una necesidad y Santiago declaró que la fe sin obras es muerta. Estas no son obras muertas que usted decide hacer; estas son las obras que Dios quiere que usted haga, y cuando las hace, usted está haciendo su voluntad en la tierra así como es hecha en el cielo. Estas son obras de fe hechas en amante obediencia a los mandatos que usted le oye a Dios pronunciar desde el interior de su corazón. Estas son obras de la vida también, y el mandato para hacerlas proviene de la vida de Dios, Cristo; y las palabras que él le habla a usted imparten la vida de Dios. Juan 6:63. Repetidamente busque, espere, oiga, escuche, y obedezca — y eventualmente usted recibirá tanto de la vida de Dios que usted llegará a ser limpiado y purificado. Entonces usted es dirigido por Dios a hacer obras de amor para su gozo y la gloria de él.

Los verdaderos cristianos han crucificado su espíritu egoísta para llegar a ser una nueva criatura, cuyos pensamientos, palabras, y obras son ordenadas por Dios. El obedecer la voz de Dios y hacer las obras que él ordena es amar a Dios; esas son las obras de amor por Él.

Y ¿qué hay con respecto a los mandamientos morales de la ley: amar a su prójimo como a sí mismo; y no robar; y no comenter adulterio; y no mentir; y no codiciar; y no asesinar; y honrar a su padre y su madre? Claramente observar estos mandamientos no es hacer las obras de la ley; una obra es no asesinar el día de hoy, o no cometer adulterio esta noche, o no mentir esta tarde, o amar a su prójimo hoy, o tomar una hora para amar a Dios, etc. Estos mandamientos son el centro moral de la ley y están incluidos en la ley que está escrita en el corazón de cada hombre, cuyas conciencias dan testimonio, mientras que sus pensamientos los acusan o los excusan, Rom 2:14-16; estos mandamientos no han sido anulados y cualquiera que desee agradar a Dios debe mantenerlos en mente.

Hermanos (hablo con los que conocen la ley), ¿ignoráis que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive. Rom 7:1.

A pesar de que la sangre de Cristo hizo a la ley mosaica obsoleta, la ley interna en el corazón de todo hombre todavía está viva, nunca cancelada (y esta ley interna incluye el centro moral de la ley mosaica); y para ser liberado de la ley, por medio de la cual todos los hombres serán juzgados, usted se debe someter a Dios, condenando el pecado en su carne, con los mandatos que usted oye cuando lo espera a Él; y esos mandatos están establecidos como leyes adicionales en su corazón, en el cual están todas las leyes usted debe obedecer y continuar obedeciendo hasta que usted haya sido completamente crucificado, para entonces caminar en amor y libertad bajo ninguna ley.

Hasta que usted pierde su vida al crucificar su naturaleza pecaminosa, su mente carnal y su espíritu impío, usted todavía está bajo la ley; hasta entonces usted todavía está caminando en carne restringida; hasta entonces la ley es su tutor. Hasta que Cristo reemplace su naturaleza, mente, y espíritu con su para que tu naturaleza carnal esté muerta, usted está bajo la ley. Cuando Cristo controla sus pensamientos, palabras, y acciones, entonces la ley ya no tiene dominio sobre usted porque el "yo" egoísta ha muerto. Aún aquellos que no conocen ninguna ley, tienen la ley interna en sus corazones por la cual el hombre es juzgado y que tiene dominio sobre él hasta su muerte.

La ley en el corazón de todo hombre nos hace sentirnos mal cuando mentimos o robamos; y esta ley incluye las leyes morales externas: no robar, no mentir, no codiciar, no asesinar, no cometer adulterio, (y toda inmoralidad sexual), honrar a su padre y a su madre, amar a su prójimo como a sí mismo, hacer por otros lo que quisiéramos que hicieran por nosotros, etc. Las leyes morales de la ley interna exceden las leyes morales externas (Mosaicas) porque, como Jesús dijo, él vino a cumplir la ley; y entonces Él nos dijo cómo debía ser fortalecida, lo cual la ley interna refleja. La ley interna fortalecida puede ser entendida como habiendo sido violada cada vez que usted exhibe un fruto de la carne, los cuales incluyen: inmoralidad sexual, impureza, codicia, indecencia, tonterías, bromas groseras, obscenidad, adulterio, desenfreno, hechicería, odio, peleas, celos, iras, ambición egoísta, divisiones, envidias, homicidios, borracheras, fiestas, malos pensamientos, fornicaciones, iniquidad, engaño, blasfemia, orgullo, enojo, jactancia, lisonja, falta de modestia, inmoralidad, e insensatez. Cualquiera de estas cosas descalifica a cualquier hombre del cielo. Un hombre inocente de todos los frutos de la carne recién mencionados está en pleno cumplimiento de los requisitos rígidos de la salvación enunciados en las escrituras: debemos ser justos como Él es justo, 1 Juan 3:7. Debemos ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto, Mat 5:48. Debemos ser misericordiosos como Él es misericordioso, Lucas 6:36. Debemos llegar a ser puros como Él es puro, 1 Juan 3:2-3. Antes bien, así como aquel que os ha llamado es santo, también sed santos vosotros en todo aspecto de vuestra manera de vivir, 1 Ped 1:15. Para que andemos como él anduvo, 1 Juan 2:6; y así como él es, así seamos nosotros en este mundo, 1 Juan 4:17.

Para ser liberado de la ley, usted se debe someter a Dios, condenando el pecado en su carne, con los mandatos adaptados a las circunstancias de su vida que usted oye cuando lo espera a Él; y esos mandatos están establecidos como leyes adicionales en su corazón, en el cual están todas las leyes usted debe obedecer y continuar obedeciendo hasta que usted haya sido completamente crucificado, para entonces caminar en amor y libertad bajo ninguna ley.

De la Palabra del Señor en el interior:

Pablo pone en claro que si usted no obedece las leyes morales, usted no tiene salvación y no tiene heredad en el reino de Dios:

Claramente las leyes morales no pueden estar muertas, si la desobediencia a las leyes morales te mantiene fuera de el reino y de la salvación. La ley no está muerta y un creyende en Jesús no está exento de ser excluído del cielo mientras todavía esté pecando hasta la muerte. Los mandamientos morales no han sido anulados por la fe en Jesús o la gracia. Debemos esforzarnos para obedecer todos los mandamientos morales hasta que estemos bajo control completo del Espíritu de Dios; entonces cumplimos la ley caminando en obediencia a las órdenes del Espíritu. A menos que usted haya sido liberado de todo pecado; a menos que usted haya sido trasladado hacia el Reino de Dios, a menos que usted sea una criatura completamente nueva, a menos que Cristo haya sido revelado en usted para que contemple su rostro, a menos que usted haya producido el fruto del espíritu, usted debe esforzarse para obedecer el centro moral de la ley.

Dios juzga a cada hombre por sus palabras y sus acciones; cada hombre significa que no hay excepciones — cada hombre, incluso aquellos que creen en Jesús:

Usted no puede ser salvo y justificado tratando de observar los mandamientos o haciendo obras de la ley. La salvación y la justificación vienen por la fe que purifica su corazón y su alma a través de su gracia. Es imposible amar completamente a Dios con todo su corazón, toda su mente, toda su alma y toda su fuerza, o amar a su prójimo igual que a sí mismo a menos que el poder de Dios de verdad circuncide su corazón de todo egoísmo y maldad. Pero tratar de observar estos mandamientos morales, alejándonos del mal de la mejor manera posible, es un requisito previo para buscar sinceramente a Dios y su salvación; al comienzo usted todavía no puede controlar su mente, todavía no puede controlar completamente su boca, pero puede controlar sus manos y sus pies para que no corran ni se agarren del mal. Si usted piensa que es salvo, simplemente porque cree que Jesús es el Hijo de Dios, que fue resucitado de los muertos, etc., o porque usted también fue bautizado en el agua, entonces usted tiene una apariencia de piedad sin el poder de Dios para limpiarlo, purificarlo, circuncidar su corazón, y hacerlo santo; y cuando esto haya sido completado, el amor de Dios será perfeccionado en usted y usted estará cumpliendo la ley.

El hecho de que la cristiandad ignora los mandamientos de la ley moral como obras de la ley es ridículo; eso hace que las obras de la ley incluyan a alguien que decide "dejar el adulterio;" cuando claramente Dios mira favorablemente a alguien que se arrepiente del mal.

Peor aún, debido que: Cualquiera de vosotros que trate de ser justificado por la ley ha caído de la gracia, y Cristo ya no es de beneficio para vosotros. Gal 5:4; entonces, siguiendo esta lógica imperfecta (que dice que observar los mandamientos morales es hacer las obras de la ley), si usted decide no robar, usted ha perdido su salvación a través de la gracia y la fe en Jeús. La lógica torcida del cristiandad de sólo tener "fe en Jesús," ignorando los mandamientos morales y clasificando su observación como obras, hace que Jesús sea el autor de la iniquidad; es hacer la sangre de Jesús una cosa impía, una excusa para continuar pecando e ignorando todas las leyes, un permiso para la inmoralidad; y al enseñar esta doctrina, los guías ciegos del cristiandad se han echado la ley a la espalda para llevar a miles de millones de sus "creyentes" hacia el hoyo de la destrucción. De la Palabra del Señor en el interior: "ellos tambalean hacia el matadero;" ebrios con sus deseos, pasiones, orgullo, y placeres. Este es un error doctrinal de enorme magnitud; es un quebrantamiento del pacto de Dios.

A menos que oigamos al Espíritu de Dios enseñándonos por gracia a negar la impiedad y los deseos mundamos, y cómo vivir sobria, justa y piadosamente en este mundo presente, la ley interna, que incluye el centro moral de la ley mosaica, es nuestro tutor que nos recuerda de nuestras faltas y nos motiva a ir a Dios para obtener su gracia que produce cambio.

Las obras sin fe para obedecer lo que usted ha oido que se le manda a hacer, no cuenta para nada; pero la fe, que es vigorizada y demostrada por las obras a través del amor, es de gran beneficio. La fe sin obras, no cuenta para nada. Usted no puede sólo decir "yo creo" y vivir en su naturaleza pecaminosa sin obediencia. Las obras de la fe vigorizadas por el amor son estimadas y exigidas por Dios; esas primeras obras de arrepentimiento que usted oye que son ordenadas por Dios son vigorizadas por su amor por Dios.

Las obras de su propia voluntad son obras muertas; y a menos que su espíritu egoísta sea crucificado en la cruz de Cristo, para que el Espíritu de Cristo tome su lugar en el trono de su corazón, usted no será dirigido por Dios para saber qué obras buenas hacer.

Antes que usted pueda oír la Palabra del Señor en su corazón para guiarlo, la primera obra es el arrepentimiento, que Juan el Bautista nos dijo que era el requisito previo para buscar el reino de los cielos, al mostrar su sinceridad en buscar de Dios más enseñanzas y cambio por medio de la gracia:

Arrepiéntanse: piensen de manera diferente; cambien su pensamiento, lamentando sus pecados y cambiando su conducta. Mat 3:2
Compartan de sus excesos con aquellos que no tienen las necesidades básicas de la vida. [Esta es la clave para su éxito.]
Sea honesto en todos sus asuntos, nunca exagere y nunca se sobrepase con nadie.
No opriman a la gente o atemoricen a nadie, no mientan, no quieran tener más, no se quejen. Lucas 3:10-14

Y antes que usted pueda oír la Palabra del Señor dentro de su corazón para guiarle, la ley interna en el corazón de todo hombre (que incluye el centro moral de la ley mosaica) es su tutor.
El centro moral de la ley es: amar a su prójimo como a sí mismo; y no robar; y no cometer adulterio; y no robar; y no codiciar; y no asesinar; y honrar a su padre y a su madre.
Claramente observar estos mandamientos morales lo mejor que podamos, mientras esperamos la guía del Espíritu, no es hacer las obras de la ley.
La leyes morales nos recuerdan acerca de nuestras fallas y nos motivar a ir a Dios a recibir su gracia que purifica el corazón y el alma
para llegar a ser libres de todo pecado, aún de desear pecar,
— para poder amar al SEÑOR su Dios con todo su corazón, y con toda su alma, y con toda su fuerza, y
— poder amar a su prójimo como a sí mismo.

Cuando usted puede oír al Espíritu de Dios desde el interior de su corazón, a medida que usted espera al Señor y escucha al Señor, él le ordenará que haya más arrepentimiento en su vida.
Los mandatos que usted le oye hablarle deben ser guardados, recordados, y obedecidos; si él le ordena negar algo en su vida, usted debe seguir negándolo.
Los mandatos que usted obedece y guarda son entonces escritos en su corazón y su mente, y ellos suplementan la ley interna, que incluye el centro moral de la ley mosaica, que ya está en el corazón de cada hombre;
así se cumplen las escrituras: pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las inscribiré [un entendimiento interno]". Heb 10:16

A medida que usted continúa obedeciendo los mandatos que él le da a usted, eventualmente usted será purificado por su gracia que le enseña cómo vivir justa, sobria y piadosamente en este mundo presente, hasta que usted sea redimido de todos sus pecados y purificado para ser parte de un pueblo peculiar, con celo por buenas obras. Tit 2:11-14
De la Palabra del Señor en el interior: "Nosotros vamos a él, y él derrama su ayuda sobre nosotros; de buena manera este ejercicio de Dios purifica aquellos que lo hacen."
Nosotros buscamos, velamos, escuchamos, oímos, y obecemos la voz de Dios. Las palabras que le oímos hablarnos nos imparten la vida de Dios, Juan 6:63.
De la Palabra del Señor en el interior: "Todos el que le cree al hijo, será hecho perfecto." El creer que él le habla a usted es verdadera fe. La verdadera fe purifica.
El hacer esto repetidamente por un tiempo es como nosotros podemos acatar con los requerimientos señalados por la Biblia que la cristiandad ignora para proteger sus falsas doctrinas:
——ser perfecto como vuestro Padre celestial es perfecto, Mat 5:48
——ser misericordioso como Él es misericordioso, Lucas 6:36
——llegar a ser puro como Él es puro. 1 Juan 3:2-3
——así como aquel que os ha llamado es santo, también sed santos vosotros en todo aspecto de vuestra manera de vivir, 1 Ped 1:15
——para andar como él anduvo, 1 Juan 2:6, y
——como él es, así somos nosotros en este mundo. 1 Juan 4:17

Así es como nos deshacemos de los frutos de la carne que nos descalifican de obtener alguna herencia en el reino de Cristo.
Así es como debe hacer morir los pecados de su cuerpo y llegar a estar totalmente libres de pecado, aún el deseo de pecar.
Así es como debe cargar su cruz y seguir a Jesús, al negar de propia voluntad y obedecer los mandamientos que él le habla a usted.
Así es como testificamos acerca de pasar de la muerte a la vida (de Dios), para experimentar a Jesús trayéndole su salvación y la vida eterna de Dios.

Después de la purificación, entonces Dios le ordena a que haga buenas obras para la gloria de él y el gozo de usted.

La fe, que no motiva, ni vigoriza, ni produce obras, está muerta.
Las obras de amor, vigorizadas y ordenadas por Dios son esenciales.

Santiago dijo, "la fe sin obras está muerta." Santiago 2:17
Santiago dijo además, "Veis, pues, que el hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe." Santiago 2:24
Mucha gente piensa que Pablo contradice a Santiago; pero por supuesto Santiago y Pablo no se contradicen, y nunca lo harían.
En los siguientes versículos, Pablo está escribiendo en el contexto de las obras de la ley: sacrificios, diezmos, lavamientos, la Sábado, fiestas, restricciones en la comida, ciruncisión, etc.
——Sabiendo que ningún hombre es justificado por las obras de la ley sino por la fe de Jesucristo. Gál 2:16    (la fe es oír y obedecer)
——El hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. Rom 3:28
Pablo tiene un desprecio por las obras de la ley, pero él es terriblemente mal entendido cuando esto incluye toda la ley, incluyendo los mandamientos morales.
—— Por la ley ninguno se justifica para con Dios. Gál 3:11. Este versículo por sí mismo, sin mirar su contexto, es el error.
—— Porque el versículo previo muestra que Pablo se está refiriendo a las obras de la ley: Porque todos los que se basan en las obras de la ley están bajo maldición. Gál 3:10.

Pero Pablo deja muy en claro que las consecuencias del pecado todavía se aplican a cada hombre, y que las obras de amor vigorizadas por la fe obediente son exigidas y estimadas:

Pablo dice que la obediencia a los mandamientos morales de la ley es necesaria hasta que usted sea totalmente guiado por el Espíritu de Dios:
——Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Gál 5:18
——La ley es su tutor, hasta que haya venido su fe. Gál 3:24-25

Un cristiano maduro está lleno de amor y cumple, incluso excede, el centro moral de la ley, caminando contínuamente en obediencia a los mandamientos de Dios que él oye. De la Palabra del Señor en el interior: "No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida. A menos que tú seas testigo de que recibes la fe de parte de Cristo, estás bajo la ley." La fe que nos libera de la ley viene al recibir el fruto del Espíritu, en contra del cual no hay ley. Gál 5:22-23.

Hasta este momento, a medida que usted oye al Espíritu de Gracia en el interior convenciéndolo de pecado y enseñándole acerca de cómo vivir una vida justa, usted está en el Ministerio de Condenación, y todavía no ha recibido el ministerio de la justicia, todavía está sujeto a la Ley del Pecado y la Muerte, todavía está caminando según la carne y la mente carnal, todavía no ha recibido la Ley del Espíritu de la Vida en Cristo Jesús; todavía no está en Cristo; todavía no ha muerto a la ley a través de la ley; y todavía no camina de acuerdo a las órdenes del Espíritu en sus pensamientos, palabras, y acciones.

Lo único que cuenta es la fe que se expresa a sí misma a través del amor. Gal 5:6. (las obras activadas y vigorizadas por medio de la obediencia amante a lo que Dios le dirige para que haga)
Considerémonos los unos a los otros para estimularnos al amor y a las buenas obras. Heb 10:24

Pablo no está diciendo que usted puede ignorar el código moral de la ley — ser falto de amor, inmoral, codicioso, dado a los placeres, airado, etc.
Pablo declaró : Les he proclamado que se arrepientan y se conviertan a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. Hechos 26:20
Pablo dijo, "lleven a cabo su salvación con temor y temblor." Filipenses 2:12
Nuevamente Pablo dice que la gracia, resulta en un pueblo celoso de buenas obras. Tito 2:14
Pablo dijo: A los ricos de la edad presente manda que no sean altivos, ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios quien nos provee todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, que sean generosos y dispuestos a compartir. 1 Tim 6:17-18
Si usted vive en una nación próspera e industrializada, usted es rico en comparación al resto del mundo. De modo que sea rico en buenas obras.

Pablo dijo: gloria, honra y paz a cada uno que hace el bien. Rom 2:10
Pablo dijo: vida eterna a los que por su perseverancia en las buenas obras buscan gloria, honra e incorrupción. Rom 2:7

Pedro dijo: Él es acepto el que le teme y obra justicia. Hechos 10:35
Pedro dice otra vez: poniendo todo empeño añadid a vuestra fe, virtud .. conocimiento.. dominio propio.. perseverancia .. devoción. 2 Ped 1:5-6
Jesús dijo: Si no os arrepentís, todos perecerán igualmente. Lucas 13:3. El arrepentimiento requiere esfuerzo de su parte.
Y: Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete. Apoc 3:19 (Celoso significa con deseo ardiente, entusiasmado).
Jesús dijo además: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí. Mat 11:29
Jesús dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Lucas 9:23
En sus mensajes a las siete iglesias, Jesús menciona a cada iglesia que sus obras son clave.
Jesús dijo: No he hallado que tus obras perfectas delante de Dios. Apoc 3:2-3. Él quiere obras perfectas, vigorizadas por la fe
¡Oigan! Jesús dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Lucas 13:24
La doctrina de no hacer obras quiere hacerle creer que no es necesario esforzarse, sin embargo Jesús nos ordenó a esforzarnos, (a ejercer mucho esfuerzo).
Jesús además dice: Estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y son pocos los que la hallan...Porque muchos procurarán entrar y no podrán.
¿Acaso las advertencias de Jesús no contradicen seriamente el concepto de sólo creer en Jesús?
Gentil lector - haga caso de lo que Jesús está diciendo. El que usted diga la oración del pecador o que se haya mojado no es algo difícil de encontrar o de hacer.

La gracia y la salvación de Dios son proveídas para crear un pueblo dedicado a las buenas obras!!

Aquellos que han estado experimentando al Espíritu quitando el pecado de su corazón, aman la luz y felizmente van hacia la luz para que su pecado sea destruído aún más.
Aquellos que han sido liberados del pecado, van felizmente hacia la luz ser dirigidos por Dios a hacer obras de amor, para su gozo y para la gloria de Dios.
El hombre va a la luz al esperar a Dios en silencio, velando y escuchando con la esperanza de un cambio por medio de Jesús.
Aquellos que van a la luz aman a Cristo, como es puesto en evidencia por su obediencia a la verdad.

La fe sin obras es muerta. Aquellos que no tengan obras vigorizadas e ordenadas por Dios sufrirán la destrucción de sus almas y sus espíritus serán excluídos del cielo. Las primeras obras del creyente verdadero son las obras de arrepentimiento.

6 somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras. Somos purificdos por Jesús — sus obras — su hechura, no nuestras obras. Pero él nos purifica para que nosotros podamos hacer buenas obras, inspirados y vigorizados por él. Los hombres son purificados y perfeccionados para llegar a ser hijos para siempre, pero también para que puedan demostrar el amor de Dios al mundo. Un propósito importante de Cristo al dar su vida por nosotros, era poder purificar para sí mismo un pueblo propio [especial], celoso de buenas obra. Tito 2:13-14. Muchos serán limpiados, emblanquecidos y purificados; pero los impíos obrarán impíamente, y ninguno de ellos entenderá. Pero los sabios, sí entenderán. Dan 12:10. Los impíos (aquellos que pecan) no entenderán; la cristiandad (que todavía está en el pecado), no entiende.

7 En él también vosotros sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu. Ese es el deseo de Dios, habitar en su pueblo, habitar en el cuerpo de Cristo.
También vosotros sed edificados como piedras vivas en casa espiritual para ser un sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por medio de Jesucristo. 1 Ped 2:5.
¿No sabéis ue sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? 1 Cor 3:16.
Como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. 2 Cor 6:16
He aquí el tabernáculo de Dios está con los hombres, y él habitará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Apoc 21:3.

¿Y en qué clase de persona piensa usted que Dios morará en su plenitud? ¿Piensa usted que él desea morar con personas que todavía mienten, se enojan, sienten deseos de cosas, sienten deseos por personas, tienen envidia, son codiciosos, odian, etc.? ¿O piensa usted que él sólo mora en un corazón purificado, un alma purificada, una persona de paz, santa en su conducta? Cristo es santo, inocente, puro y separado de los pecadores. Heb 7:26. ¿Acaso usted piensa que él se contaminará a sí mismo al unirse en casamiento con un pueblo contaminado?

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