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Gálatas 5

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 1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no os pongáis otra vez bajo el yugo de la esclavitud.

 2 He aquí yo, Pablo, os digo que si os dejáis circuncidar, de nada os aprovechará Cristo.

 3 Y otra vez declaro a todo hombre que acepta ser circuncidado, que está obligado a cumplir toda la ley.

 4 Cualquiera de vosotros que trate de ser justificado por la ley ha caído de la gracia, y Cristo ya no es de beneficio para vosotros.

 5 Porque nosotros por el Espíritu, por la fe, pacientemente aguardamos la esperanza de la justicia [rectitud].1 [La fe viene al recibir el fruto del Espíritu. Gal 5:22-23 más adelante. Sólo cuando usted haya producido fruto, caminando en amor, cumpliendo la ley, entonces usted es imputado como justo; y entonces ninguna ley se aplica a usted. Gal 5:23 más adelante. Después, cuando usted ha nacido otra vez para llegar a ser una nueva criatura que está en unión con Cristo y el Padre, entonces usted posee la justicia de Dios; ese es el fin de la imputación y la creencia. Vea la definición de justicia en la nota 3 de 1 Juan 3.]

 6 Pues en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión benefician en nada, sino la fe, que es vigorizada y demostrada por obras [por lo tanto opera a través] de amor. [La fe debe ser demostrada por obras de amor, lo cual es obediencia a los mandamientos oídos del Espíritu de Dios; así es el amor de Dios. Las primeras obras de amor por Dios son: a) esperar en humilde silencio a medida que usted escucha vela para oír sus mandatos, y b) entonces obedecer sus mandatos hablados que usted oye para arrepentirse de los pecados que Él revela en su corazón. ¡Note! Pablo está de acuerdo con Santiago, quien escribió: "la fe sin obras está muerta," Santiago 2:20-24. Pero el que hace la verdad viene a la luz para que se muestre que sus obras son producidas (efectuadas, formadas, provocadas, vigorizadas) por medio de Dios. Juan 3:21; tales obras son las únicas obras que sobreviven cuando pasan por el fuego, por el cual todo hombre debe pasar. De la Palabra del Señor en el interior: "¿Cuál es la evidencia de tu creencia? — la fe operacional. La fe es oír la Palabra de Dios y obedecer."]

 7 Corríais bien. ¿Quién os estorbó para no obedecer a la verdad?

 8 Tal persuasión no proviene de aquel que os llama [Dios].

 9 Un poquito de levadura [rituales carnales] leuda [se esparce por] toda la masa.

 10 Yo confío en el Señor con respecto a vosotros que no pensaréis de ninguna otra manera; y el que os inquieta llevará su castigo, sea quien sea.

 11 Pero con respecto a mí, hermanos, si todavía predico la circuncisión, ¿por qué aún soy perseguido? En tal caso, se habría quitado el tropiezo de la cruz.2 [La predicación de la necesidad de la cruz para la salvación ofende, tanto así que Pablo fue perseguido por predicar de ella. Cuando los primeros cuáqueros predicaron de la cruz, los episcopales, presbiterianos, bautistas y puritanos los encarcelaron, tomaron sus propiedades, y los mataron. La cristiandad niega la insistencia de Jesús de llevar la cruz como pre-requisito para la salvación para destruir sus espíritus egoístas y pecaminosos; y se ofenden mucho cuando se les recuerda.]

 12 ¡Ojalá se mutilasen los que os perturban!

 13 Vosotros fuisteis llamados a la libertad, hermanos; solamente que no uséis la libertad como pretexto para la carnalidad. Más bien, servíos los unos a los otros por medio del amor,

 14 porque toda la ley se ha resumido en un solo mandamiento: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

 15 Pero si os mordéis y os coméis los unos a los otros, mirad que no seáis consumidos los unos por los otros.

 16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y así jamás satisfaceréis los malos deseos de la carne.

 17 Porque la carne desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu lo que es contrario a la carne. Ambos se oponen mutuamente, así usted no puede hacer las cosas que desea hacer. [La carne, con sus deseos y orgullo, combate contra su alma, el Espíritu de Dios, y la ley interna de Dios en su corazón. Esta guerra debe ser ganada por usted para obtener victoria, para vencer el pecado, el mundo, y el diablo — para que usted alcance libertad del pecado y salvación. Esto sólo puede ocurrir si usted no hace las cosas que desea hacer; usted debe crucificar su lujuria y deseos carnales para después ser guiado por Dios en pensamientos, palabras, y acciones. Usted debe ser guiado por el Espíritu, siguiéndolo a Él, lo cual es hacer Su voluntad, no la de usted; el hombre de la carne, su mente carnal y su voluntad, deben morir en la cruz interna de la negación propia.]

 18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.3 [Ser guiado por el Espíritu es obedecer lo que usted ve y oye que la Palabra en el interior de su corazón le ordena a usted a hacer y hablar; cuando usted está obedeciendo completamente el Espíritu, la fe ha llegado. Gál 3:25. A menos que este don de fe por revelación haya llegado, la ley interna en el corazón de todo hombre, que incluye el centro moral de la ley mosaica, es su tutor, Gál 3:24-25. De la Palabra del Señor en el interior: "A menos que tú seas testigo de que recibes la fe de parte de Cristo, estás bajo la ley. A menos que tú atestigües la ley cumplida en ti, estás bajo la ley." Note los versículos 19-24 más adelante. A medida que usted sigue los primeros mandatos del Señor a arrepentirse de sus comportamientos impíos, (lo cual resulta en que Él le quita incluso el deseo de pecar), su confianza en alcanzar todas las promesas del evangelio aumenta dramáticamente.]

 19 Ahora bien, las obras de la carne son evidentes. Éstas son: adulterio, inmoralidad sexual, impureza, desenfreno, [Las obras de la carne son el pecado y la paga del pecado es la muerte. De la Palabra del Señor en el interior: "El pecado libre de consecuencias no existe; las consecuencias son verdaderamente asombrosas. Hay una guerra que usted debe ganar; el pecado debe ser vencido; los deseos de la carne combaten contra su alma."]

 20 idolatría [las avaricias], hechicería, odio, peleas, celos, ira, egoísmo, disensiones, divisiones,

 21 envidia, homicidios, borracheras, fiestas [con fuertes cantos, bailes, y bebidas alcohólicas] y cosas semejantes a éstas, de las cuales os advierto, como ya lo hice antes, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios.4 [Todos los hombres hacen obras de la carne porque sus corazones están contaminados hasta que ellos han sido crucificados en la cruz interna de la negación propia, y Y de ninguna manera entrará en el cielo ninguna cosa que está contaminada. Apoc 21:27]

 22 Pero el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz (quietud y confianza segura para siempre), paciencia (incluyendo longanimidad, constancia y perseverancia), amabilidad (incluyendo moralidad e integridad), bondad, fe, [De la Palabra del Señor en el interior: "a menos que testifiques acerca de recibir la fe de Cristo, estás bajo la ley." A menos que usted sea guiado por el espíritu, usted está bajo la ley, Gal 5:18; cuando usted recibe este fruto, entonces usted es guiado por el Espíritu. Aquellas ramas que no llevan fruto son echadas al fuego.]

 23 benignidad (incluyendo mansedumbre y humildad), y dominio propio (dominio de los apetitos sensuales, pasiones y deseos). Contra tales cosas no hay ley,5 [Después que usted ha mortificado y crucificado su naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia, usted recibe el fruto del espíritu. Entonces usted ya no está sujeto a la ley porque entonces usted es guiado por el Espíritu. Rom 8:14, Gal 3:25, 5:18. La ley se enseñorea del hombre hasta su muerte, Rom 7:1, y esta muerte ocurre cuando él ha sido crucificado, Rom 7:6,Gal 2:20; como el siguiente versículo enfatiza.]

 24 porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne [la naturaleza pecaminosa] con sus pasiones y deseos [concupiscencias y afectos].6 [Después que su naturaleza pecaminosa ha muerto en la cruz interna de la negación propia, entonces usted pertenece a Cristo a medida que camina en amor, siguiendo el Espíritu, cumpliendo la ley; y entonces usted recibe una justicia imputada. Habiendo sufrido en la cruz, usted ya no vive el resto de su tiempo en los deseos de los hombres, sino que usted vive para la voluntad de Dios, 1 Ped 4:1-2; lo cual es ser obedientemente liderado y guiado por el Espíritu en pensamientos, palabras, y acciones.]

 25 Ahora que vivimos en el Espíritu, andemos en el Espíritu.

 26 No seamos vanidosos, irritándonos unos a otros y envidiándonos unos a otros.


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1 nosotros por el Espíritu aguardamos pacientemente por la fe la esperanza de la justicia.

nosotros por el Espíritu aguardamos pacientemente por la fe

¿Cómo esperamos? Leyendo libros, mirando televisión, jugando juegos, leyendo la Biblia, etc. ¡No! Esta espera es como buscamos la salvación y justicia de Dios, la cual Jesús nos dijo que debería ser la prioridad más importante en la vida. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia. Mat 6:33. Esta es la espera que los profetas del Antiguo Testamento y los creyentes del Nuevo Testamento observaron. Esperar en Dios es sentarse persistentemente en silencio humilde, escuchar su voz y sus palabras, velar esperando sus revelaciones, oír sus mandatos, y después obedecerle. Esta es la clave para el crecimiento espiritual: esperar a Dios, escuchar, y velar; esto es parte de la cruz. Así es como nos sentamos a los pies del Espíritu de Jesús y escuchamos sus palabras, las cuales Jesús nos dijo que eran la "buena parte" y "lo único necesario:"

Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual se sentó a los pies del Señor y escuchaba su palabra.
Pero una sola cosa es necesaria. Pues María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. Lucas 10:39,42

Oímos su palabras desde el interior de nuestros corazones. Rom 10:8,17. Las palabras que él nos habla son espíritu y vida. Juan 6:63

La única cosa necesaria es sentarse a los pies de Jesús y escuchar sus palabras, las palabras que él nos habla desde el interior de nuestros corazones que son espíritu y son vida. Nosotros también debemos sentarnos silenciosamente y esperar al Señor, para oír, escuchar, y obedecer.

Note también: lo que ella oye no le será quitado. Aquellas enseñanzas sobrevivirán el pasar por el fuego que todos deben soportar.

Todos tus santos están en tus manos. Ellos se sientan a tus pies y cada uno recibe tus palabras. Deut 33:3

Esperar a Dios, escuchar, velar, y obedecer es la cruz, la cual es el camino a la pureza y la salvación, la liberación de todo pecado.

aguardamos la esperanza de la justicia.

Aquí Pablo está hablando de una esperanza de justicia a la cual debemos esperar pacientemente por medio del Espíritu en fe. Vea  la definición de justicia en la nota 2 de 1 Juan 3.

Hay una justicia imputada que viene con la medida de la fe recibida con el fruto del Espíritu, el cual es dado a aquellos que han crucificado su espíritu egoísta e impío en la cruz interna de la negación propia, pero no antes. Creer en Jesús no es la fe que imputa la justicia; vea la nota 2 de Romanos 3 para detalles acerca la justicia imputada.

Juan nos advierte: Hijitos, nadie os engañe. El que practica justicia es justo, como él es justo. 1 Juan 3:7. Jesús sólo habló, juzgó, e hizo lo que Dios le inspiró y ordenó; para practicar justicia también debemos ser capaces de sólo hablar lo que le oímos a Él ordenarnos a que digamos y sólo hacer lo que Dios nos ordene hacer. Esta habilidad sólo viene después de que hemos crucificado nuestro espíritu egoísta y el pecado ha sido destruido por el Espíritu por medio de llevar la cruz interna de la negación propia; entonces estamos caminando por el mismo camino que Él caminó y estamos en el mundo como Él estuvo con perfección, pureza, y santidad. Debemos ser restaurados a la imagen de Dios que Adán perdió en el jardín del Edén; para ponernos la naturaleza recién creada [de Cristo], quien es creado a la imagen de justicia y santidad verdaderas de Dios. Cuando somos justos, todo lo que decimos y hacemos es justo, moralmente correcto, perfecto, verdadero, santo, virtuoso, bueno, y puro. Cuando somos justos, todo lo que decimos y todo lo que hacemos es correcto — justicia.

Pablo está hablando del fin de la justicia imputada, con la posesión de Cristo y su justicia, lo cual viene de haber nacido otra vez en unión con Cristo, así Él es entonces nuestro Rey que nos controla, quien gobierna nuestros pensamientos, palabras, y acciones. Esta es la justicia en la nueva criatura, la resurrección de usted junto con Cristo en el creyente crucificado. Y Pablo ha definido la fe como la obediencia a la guía del Espíritu, y esta fe viene con el fruto del Espíritu, (versículo 22), y este fruto viene a aquellos que han crucificado sus naturalezas pecaminosas. Vea también las notas de Gal 3:24-25. De la Palabra del Señor en el interior:

La justicia es imputada cuando usted recibe la fe con el fruto del Espíritu, en contra de lo cual no hay ley, para entonces caminar en amor, obedeciendo los mandatos continuos de Cristo; esto ocurre en el momento de la muerte de su espíritu egoísta en la cruz interna de la negación propia. Cuando usted posee la plenitud de Cristo, que termina en la imputación, y usted es justo como Él es justo. Hasta entonces nosotros, por medio del Espíritu, aguardamos la esperanza de la justicia por la fe, Gal. 5:5. Esperamos al oír al Señor hablarnos desde el interior de nuestro corazón y creyendo lo que él dice. Nosotros ejercitamos nuestra fe para cargar la cruz interna de la negación propia, la cual es obedecer los mandamientos que oímos a Dios que nos habla a medida que esperamos, velamos, y escuchamos en silencio sus instrucciones, enseñanzas, mandatos, palabras de aliento, convicciones, y la destrucción del pecado en nuestros corazones.

2 el tropiezo de la cruz. ¿Cuál tropiezo? Porque para Dios somos olor fragante de Cristo en los que se salvan y en los que se pierden. A los unos, olor de muerte para muerte; mientras que a los otros, olor de vida para vida. 2 Cor 2:15-16. Porque para los que se pierden, el mensaje de la cruz es locura; pero para nosotros que somos salvos, es poder de Dios. 1 Cor 1:18.

El cristianismo niega que la cruz sea necesaria. El cristianismo dice que creer en la cruz es necesario para negar que Jesús haya salvado a todos los creyentes por su muerte. Aunque la muerte de Cristo pagó por todos los pecados de los hombres, el llevar nuestra cruz no es pagar por el castigo de nuestros pecados; Cristo ya pagó por eso. No morimos físicamente en la cruz interna de la negación propia. Más bien sufrimos para que nuestro espíritu egoísta muera en la cruz interna y así terminemos con el pecado, y después por la gracia de Dios, recibimos salvación, el bautismo del Espíritu Santo, la unión con Dios, y la entrada hacia el reino de los cielos, para estar allí para siempre.

Entonces, debido a que el cristianismo niega que la cruz sea necesaria, lo cual Jesús dijo por lo menos cinco veces que era absolutamente necesario, entonces el cristianismo está pereciendo, porque el mensaje de la cruz es locura para los que se pierden. 1 Cor 1:18. Para el cristianismo, la cruz tiene olor de muerte. 2 Cor 2:15-16. Pero la cruz es el poder de Dios para ser liberados de pecado, para ser libres del pecado para siempre, lo cual es una limpieza y perfección eternas.

3 Si son guiados por el Espíritu [¡tomen nota! si son guiados por el Espíritu], no están bajo la ley. Pero a menos que sean guiados por el Espíritu, la ley moral externa es su tutor. A menos que usted sea guiado (sea obediente) al Espíritu, usted debe ser enseñado por la ley — las porciones morales de la ley que reflejan la ley interna en el corazón de cada hombre. Esta ley nos convence cuando robamos, mentimos, etc. Las leyes externas y morales nos muestran nuestras debilidades, motivándonos a buscar la gracia de Dios para ser cambiados — motivándonos a buscar el consejo, las enseñanzas, los mandamientos, y la inspiración del Espíritu. Las leyes morales externas nos llevan al Espíritu y nos llevan a Cristo.

Los siguientes versículos muestras que usted debe deshacerse de los pecados de la carne (19-21), lo cual ocurre al crucificar su espíritu egoísta e impío en la cruz interna de la negación propia (24); para después recibir de Cristo el fruto del Espíritu, incluyendo la fe (22-23). Entonces, y sólo entonces, usted está libre de la ley como su tutor; porque usted estará caminando en amor, y el amor de Dios se habrá perfeccionado en usted.

4 Pablo revela los detalles del pacto, identificando las exclusiones de "sólo creer en Jesús para ser salvado." El adulterio, la inmoralidad sexual, impureza, inmundicia, falta de restricción, idolatría [las avaricias], hechicería, odio, argumentos, celos, ira, egoísmo, disensión, divisiones, envidia, homicidios, borracheras, orgías [fiestas] y cosas semejantes a éstas, de las cuales os advierto, como ya lo hice antes, que los que hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios. Pablo también advierte, Porque esto lo sabéis muy bien: que ningún inmoralidad sexual ni impuro ni codiciosa, el cual es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con vanas palabras, porque a causa de estas cosas viene la ira de Dios sobre los que son desobedientes. Efesios 5:5-6. Y Jesús nos dice: Porque desde adentro, del corazón del hombre, salen los malos pensamientos, las inmoralidades sexuales, los robos, los homicidios, los adulterios, las avaricias, las maldades, el engaño, la sensualidad, la envidia, la blasfemia, la insolencia y la insensatez. Todas estas maldades salen de adentro y contaminan al hombre. Marcos 7:21-23. Todos los que tengan cualquiera de estos males, entre aquellos que se llaman a sí mismos cristianos, serán excluidos del cielo. Si la gente que tiene este tipo de comportamiento egoísta se le permitiera entrar al cielo, el cielo sería tan malo como la tierra. Sólo los ex pecadores entran en el cielo. No hay tal cosa como un pecador salvado que todavía peca; un pecador salvado es una contradicción. Mire a Jesús; ¿hay algún pecado en él? ¿Acaso usted espera que él una su cuerpo en matrimonio con gente impía que todavía peca? Yo le aseguro que él sólo se unirá con la novia amante y pura.

5 Pero el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz (quietud y confianza segura para siempre), paciencia (incluyendo longanimidad, constancia y perseverancia), amabilidad (incluyendo moralidad e integridad), bondad, fe, benignidad (incluyendo mansedumbre y humildad), y dominio propio (dominio de los apetitos sensuales, pasiones y deseos). Contra tales cosas no hay ley. A menos que usted produzca el fruto del Espíritu, hay una ley; a menos de que usted tenga fruto, usted no tiene libertad de la ley. Producir fruto es la muestra de un verdadero seguidor de Cristo; la muestra de un verdadero discípulo. Para producir fruto, usted debe morar [permanecer, vivir] en la palabra y la luz de Cristo, y Cristo debe permanecer en usted. Cuando usted produce mucho fruto, glorifica al Padre. A menos que produzca fruto, usted está en peligro de ser echado al fuego del infierno. A menos que usted haya producido el fruto del espíritu, usted debe obedecer la ley interna, que incluye el centro moral de la ley, como también los mandatos que usted reciba directamente del Señor. Después que su espíritu egoísta haya sido crucificado en la cruz interna de la negación propia, entonces todos sus pensamientos, palabras, y acciones son ordenadas por Dios; y usted ya no está sujeto a la ley. De la Palabra del Señor en el interior: "No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida. A menos que tú presencies que recibes la fe de Cristo, estás bajo la ley. "

La recepción de este nivel de fe dentro de la recepción del fruto del Espíritu es:

Esta fe no es la fe que todos asumen que tienen al creer en Jesús.

6 Los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne [la naturaleza pecaminosa] con sus pasiones y deseos [concupiscencias y afectos]. La cruz perdida que lleva a dar fruto, que lleva a la pureza, que lleva a la salvación, que lleva a la unión, que lleva al reino — para tener cualquiera de estas, usted primero debe crucificar su carne (la naturaleza pecaminosa, los deseos, los afectos) en la cruz interna de la negación propia.

Así que, los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Rom 8:8
Porque si vivís conforme a la carne, habéis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las prácticas de la carne, viviréis. 8:13
Porque los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Gal 5:24.

A menos que usted haya destruido la naturaleza pecaminosa dentro de usted, por supuesto que seguirá pecando. Como Jesús dijo: De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado es esclavo del pecado. Juan 8:34. Y si usted muere mientras todavía está pecando, usted no tiene herencia en el reino de Dios; más bien usted será excluido del cielo para que aprenda acerca del mal en sí mismo de la manera más difícil con muchas menos recompensas que vienen de quitarse el cuerpo de pecado de la carne por medio de la circuncisión realizada por Cristo mientras todavía estamos vivos en la tierra.

Note que usted no pertenece a Cristo a menos que usted haya crucificado su naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia. Usted no está en Cristo hasta que haya crucificado su naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia. Usted no es una de sus ovejas hasta que haya crucificado su naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia. Usted no tiene la salvación hasta que usted haya crucificado su naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia.

Hay dos etapas de la perfección, las cuales tanto Fox como Crisp describieron:

De la Palabra del Señor en el interior:

Basado en las escrituras y los escritos de los primeros cuáqueros, podemos separar las varias descripciones de la madurez espiritual en dos etapas:

Las dos etapas de la perfección
Estado o suceso

Después de la crucifixión

(1era etapa de perfección)


El "fin"

(2da etapa de perfección)

Libertad del pecado*
 
Fruto del espíritu
 
Justicia imputada
 
Entrar en el paraíso
 
Santo*
 
Pureza*
 
Ver al Señor*
 
Santidad*
 
Renovado a la imagen de Dios*
 
Paz con Dios*
 
Libertad de la ley
 
Caminar en la luz
 
Caminar en el Espíritu
 
Adorar en Espíritu y en verdad
 
Capaz de hacer la mayor parte de la obra de Dios
 
Verdadera comunión*
 
Perfección temporal*
 
   
 
Entrar en el reino
 
Mortificación
 
Heredar la sustancia — Cristo
 
Justicia
(sin imputación)
 
Vida eterna de Dios
 
Perfección permanente
 
Santificación
 
Redención
 
Justificación
 
Hijo de Dios
 
Nacer otra vez
 
Estar protegido de pecar otra vez
 
Unión
 
Sentarse en Cristo en el reposo
 
Gloria
 

* Estos sucesos también son alcanzables en el Antiguo Pacto [Antiguo Testamento].
De acuerdo a la Palabra del Señor en el interior, el primer paso no es ni siquiera una sombra de lo que usted heredará en el segundo paso.

En su Diario cartas Jorge Fox declaró que el paraíso en el cual él entró al principio era el estado del cual Adán y Eva habían caído, y aquellos que están en ese estado estaban sujetos a caer en la tentación, así como Adán y Eva habían caído. Él también escribió que la luz surgió dentro de él algún tiempo antes de que fuera llevado al paraíso; y en su documento Que todos conozcan el camino al reino:

"Cristo dijo que a menos que el hombre nazca otra vez del agua y del espíritu [agua espiritual], no puede ver el reino de Dios, ni entrar en él, Juan 3:3,5,8. Por lo tanto ningún hombre en su primer nacimiento natural puede ver el reino de Dios, ni entrar en él, ni conocer las cosas de Dios."

Por lo tanto, debido a que sólo un hijo que ha nacido otra vez puede entrar en el reino, y debido a que un hijo que ha nacido otra vez está protegido y no puede pecar, entonces el reino no es el paraíso de la primera etapa de la perfección; el reino de los cielos debe estar un paso más allá de la primera etapa de la perfección y más allá del paraíso de donde Adán y Eva fueron expulsados; este paso del paraíso bajo el reino de los cielos es aparentemente lo mismo que el atrio exterior en Nueva Jerusalén.

Además: a pesar del versículo del Antiguo Testamento que se refiere a los hijos de Dios, (aunque poco), acerca de lo cual Jorge Fox escribió en su carta 246, Fox declaró allí que un hijo ha nacido otra vez; debido a que uno que ha nacido otra vez es protegido y no puede pecar, el hijo del nuevo pacto es radicalmente diferente a los hijos a los que hace referencia el Antiguo Testamento.

De acuerdo a la Palabra del Señor en el interior, la primera etapa no es ni siquiera una sombra de lo que usted heredará en la segunda etapa.

Después que usted ha recibido y crucificado su naturaleza egoísta y diabólica, (la primera etapa de la perfección), usted debe estar continuamente vigilante (en contra de la tentación), mientras camina de acuerdo a la guía del Señor porque sin vigilancia usted podría caer en la tentación, así como Eva cayó.

Cuando Jorge Fox fue elevado a esta primera etapa, él fue inmediatamente tentado a practicar medicina como lo relata su diario a continuación:

Entonces me elevé en espíritu, por medio de la espada encendida, al paraíso de Dios. Todas las cosas eran nuevas, y toda la creación tenía otra fragancia para mí, más allá de lo que las palabras pueden expresar. Yo no conocía nada más que la pureza, la inocencia, y la justicia, y el ser renovado a la imagen de Dios en Cristo Jesús; de manera que alcancé el estado de Adán, en el cual él se encontraba antes de la caída. La creación fue abierta a mí; y se me mostró cómo se le dio nombre a todas las cosas de acuerdo a su naturaleza y virtud. Llegué a un punto en mi mente, en el cual debatía si debía practicar medicina para el bien de la humanidad, viendo que la naturaleza y la virtud de las criaturas me habían sido reveladas de tal manera por el Señor.

Él fue tentado a practicar medicina de acuerdo a sus propios deseos; su mente carnal estaba debatiendo, pero todavía no estaba destruida. Aquellos de nosotros que alcanzamos esta primera etapa de perfección seremos tentados severamente de la misma manera; pero podemos minimizar nuestro riesgo de caer si recordamos: 1) continuar obedeciendo cualquier mandamiento que hemos recibido en el pasado, y 2) rechazamos cualquier cosa que queremos hacer, y sólo hacemos lo que el Señor nos ordena a hacer. Si caemos, podemos todavía escoger arrepentirnos a medida que caminamos en la luz y la sangre de Jesús nos limpia de todo pecado. Mientras menos caemos, más pronto alcanzamos la segunda etapa y heredamos la sustancia, Cristo.

De la Palabra del Señor en el interior: "Muchos cayeron y erraron de la verdadera fe. Cuando el fruto se marchita, yo quito la protección."

Quisiera someter las siguientes amonestaciones a vigilar en contra de caer en el pecado en esta etapa, (lecciones aprendidas de las fallas tristes y no intencionales de James Naylor, quien después se arrepintió completamente):

Con respecto al riesgo de pérdida en la primera etapa de la perfección, la Palabra del Señor en el interior dijo: "habla lentamente, para siempre callando." Previamente Él ha dicho:

La muerte de James Naylor, quien fue uno de los primeros cuáqueros, aparece como el ejemplo clásico de la protección que es quitada debido a la desobediencia voluntaria después de alcanzar la primera etapa de la perfección. James Naylor era eminente predicador entre los primeros cuáqueros quien aparentemente había alcanzado la primera etapa de la perfección. Sin embargo, él tristemente abandonó su vigilancia y rehusó el orden escrito de la Sociedad junto con las advertencias escritas y en persona de Jorge Fox a que se disociara de un grupo de admiradores aduladores que estaban fuera de la verdad. Por escrito Fox le advirtió de la Palabra del Señor que él estaba "en contra de la Verdad en voluntad y terquedad." Poco después, Naylor precipitó un gran escándalo, el cual resultó en que él sufrió un castigo severo y encarcelamiento; cuando él regresaba a su casa, fue golpeado, le robaron, lo dejaron atado y desnudo en un campo, fue hallado por un transeúnte, y fue llevado a un doctor cuáquero donde él murió un día después a la edad de 42 años. Estos eventos están detallados en la página web de James Naylor.

Mientras revisaba la falla de James Naylor en mi mente, escuché la Palabra del Señor en el interior decir: "increíble terquedad." Si usted está familiarizado con lo eminente que era James Naylor entre los primeros cuáqueros, es en realidad increíble lo que él hizo y que continuó haciendo por un período de tiempo importante.

Antes de que Jorge Fox hubiera entrado en la primera etapa de la perfección y el paraíso, por alrededor de tres años fue enviado en misiones limitadas y específicas por el Señor. Pero él sólo hizo lo que se le dijo específicamente que hiciera, exactamente de la manera en que se le dijo que hiciera; después él regresó a su residencia y continuó esperando al Señor. Además, él fue perfeccionado lo suficiente como para ser capaz de hablar y orar con palabras proporcionadas por el Espíritu Santo; tan poderosas eran sus palabras que aún las iglesias se sacudieron cuando oraron con ellas. De modo que el Señor le puede dar instrucciones de hacer una cantidad limitada de enseñanza o predicación antes de que usted sea completamente perfeccionado; pero tenga cuidado de sólo hacer lo que él le dice que haga, nada más, nada menos; y después regrese a su casa para continuar esperando que el Señor le imparta más de su Espíritu por medio de las palabras que usted le oye hablarle a usted.

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