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Hebreos 5:9

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 9 Y habiendo sido perfeccionado, [Jesús] llegó a ser Autor y fuente de eterna salvación para todos los que presten atención y le obedezcan,1 [La salvación es ser liberados (hechos libres) de todo pecado, aún los deseos, por medio de la obediencia persistente al Espíritu que crucifica al espíritu egoísta humano en la cruz interna de la negación propia. Usted debe esperarle persistente y pacientemente en silencio para oír sus mandatos, a medida que usted oye y vela; entonces le presta atención y le  obedece.]

Jeremías 7:23

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 23 Pero yo les había mandado diciendo: 'Escuchad y obedecer mi voz; y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo. Andad completamente en todo camino que os he mandado, para que os vaya bien.'2 [Para oír la voz del Señor nosotros debemos escuchar paciente y persistentemente en silencio humilde; entonces debemos obedecer completamente lo que él nos ordena. Obedecer es seguir al Señor, lo cual todos deben hacer para poder ser un verdadero discípulo. De la Palabra del Señor en el interior: "Sigue de manera precisa; no te desvíes."]

Lucas 6:46-49

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 46 "¿Por qué me llamáis: 'Señor, Señor', y no hacéis lo que digo?6 [Para que Jesús pueda ser su Señor, usted debe obedecerle. Un Señor o Maestro le dice a su siervo lo que debe hacer; un siervo escucha a su Señor y Maestro y después le obedece. De la Palabra del Señor en el interior: "Recuerda, cada persona que peca lo niega a Él como Señor y Maestro. El Rey está donde él es rey." Le llamamos nuestro Señor mientras ni siquiera buscamos oír sus palabras para que nos dirijan; más bien le decimos todo lo que queremos que Él haga, hablamos acerca de Él, cantamos acerca de Él, y leemos acerca de Él en un libro, pensando que esta es la manera como le agradamos. Como dijo Jesús: Vosotros escudriñáis las Escrituras, porque os parece que en ellas tenéis vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí. Juan 5:37-40. Venir a Él es pensar en su nombre a medida que se sienta paciente y persistentemente en humilde silencio, esperándolo a medida que usted escucha, vela, oye, y obedece. Las palabras que usted le oye hablarle a usted son Espíritu y le imparten la vida de Dios a medida que son implantadas en su corazón. Juan 6:63, Santiago 1:21. Nosotros le esperamos para oírle obedecerle, nosotros le mostramos nuestro amor por Él.]

 47 Yo os mostraré a qué es semejante todo aquel que viene a mí y oye mis palabras hablada, y las hace [las practica y las obedece].7 [Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida, Juan 6:63; note, no las palabras leídas en un libro, sino las palabras que Cristo le habla a usted, la Palabra en su corazón, para ser oída y obedecida. Jesús nos dijo que estudiar la Biblia no era ir a Él. Juan 5:39-40. Ir a Él es sentarse en humilde silencioy esperar en Él, a medida que usted escucha y vela; cuando usted le oye a Él hablar, si usted le obedece, usted está siguiendo a Jesús. "Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí..." Mat 11:29. Esta es la buena parte, la única cosa necesaria: sentarse a sus pies y escuchar sus palabras que Él nos habla, Lucas 10:39-42. "Todos sus santos están en su poder. Ellos se postran a tus pies y reciben tus palabras." Deut 33:3]

 48 Es semejante a un hombre que al edificar una casa cavó profundo y puso los cimientos de manera segura sobre una roca. Y cuando vino una inundación, el torrente golpeó con ímpetu contra aquella casa, y no la pudo sacudir, porque estaba fundada sobre una roca. [El hombre que viene a Él, escucha las palabras que él habla, y entonces obedece lo que él oye, edifica el templo de Dios, (Cristo), en su corazón; y cuando Cristo está complemetamente formado a través de la persistencia hasta el fin, el día del Señor viene mientras él todavía está vivo en la tierra, (lo cual es una ocasión gozosa para la obediencia), y sus obras de obediencia sobreviven el fuego por el cual todos los hombres deben pasar, y estas obras entonces son para siempre acreditadas a él, y son para su reputación y recompensa.]

 49 Pero el que oye y no hace es semejante a un hombre que edificó su casa sobre tierra, sin cimientos. El torrente golpeó con ímpetu contra ella; en seguida cayó, y fue grande la ruina de aquella casa." [Pero aquellos que oyen sus palabras y no obedecen, para ellos el día del Señor en el momento de su muerte (la cual viene a todos los hombres), es una experiencia horrible y aterradora; todas las obras de su vida son quemadas en el fuego por el que todos los hombres deben pasar. Las palabras que ellos oyeron, que les rogaba que se apartaran del mal, pero que ellos no obedecieron, los juzgarán en los últimos días, Juan 12:48. Debido a su desobediencia, su vida terrenal fue gastada sin beneficio para ellos, y sus muchos actos vergonzosos son su remordimiento eterno. De la Palabra del Señor en el interior: "Soy el terror para la mayoría de la gente. Todos serán conocidos por lo que ellos han hecho y dicho."]

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