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Hebreos 7:26

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 26 Porque tal sumo sacerdote nos convenía: [Jesús] santo, inocente, puro, apartado de los pecadores2 y exaltado más allá de los cielos. [De la Palabra del Señor en el interior: "Veanme a mí — por lo tanto el pecado no tiene lugar en mi." Si Jesús se uniera con alguien que todavía está pecando y que está contaminado, todos los que están en su cuerpo, incluyendo a Jesús mismo, estarían contaminados. El pecado tiene que desaparecer antes que ustedes puedan tomar parte de la naturaleza divina.]

Efesios 4:17

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 17 Esto digo e insisto en el Señor: que no os conduzcáis más como se conducen los gentiles, en la vanidad de sus mentes, [la cual es la mente carnal del hombre, que debe ser destruida, para ser reemplazada con la mente de Cristo. De la Palabra del Señor en el interior: "Tus pensamientos no son mis pensamientos. En el mejor de los casos, sus pensamientos son como un vano silbido. Son los muchos pensamientos lo que hacen al hombre mortal. Aquellos que siguen su propia mente llorarán y se lamentarán; habrá un gran dolor. La mente es una cosa terrible."]

Salmos 50:21

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 21 Estas cosas has hecho, y yo he callado. Ciertamente pensabas que yo sería como tú,1 pero yo te reprenderé y las pondré ante tus ojos.

1 Pedro 4:3

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 3 Porque ya es suficiente el haber hecho en el tiempo pasado los deseos de los gentiles, habiendo andado en sensualidad, en bajas pasiones, en codicia, en borracheras, en fiestas [con fuertes cantos, bailes, y bebidas alcohólicas], en banqueteos y en abominables idolatrías. [De la Palabra del Señor en el interior: "Modestia: sé modesto en todas las cosas.]

Efesios 2:3

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 3 En tiempos pasados todos nosotros tuvimos nuestra conducta entre ellos en la lujuria de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y los pensamientos de nuestra mente; y por naturaleza éramos hijos de ira y el objeto de su indignación, como el resto de la humanidad.1 [¡Tome nota! Toda la humanidad camina en deseos pecaminosos, de acuerdo a los deseos de su carne y los pensamientos de su mente, la cual está bajo la guía de Satanás. Sin embargo, Pablo le está hablando a los creyentes crucificados, quienes ya no están controlados por los deseos de su carne; quienes ya no piensan sus propios pensamientos, cuya naturaleza pecaminosa ha sido destruída, incluyendo su mente carnal, remplazada por la mente de Cristo.]

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