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Hebreos 9:28

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 28 así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos. Y Él aparecerá una segunda vez, ya no para llevar el pecado, sino para traer completa salvación a los que le esperan persistente y pacientemente.3[Aquellos que están persistente y pacientemente esperando a Dios, ven a Jesús aparecer en sus corazones, y ven a Jesús traer sus salvación, lo cual es ser liberado de todo pecado. Esperar a Dios es sentarse persistentemente en humilde silencio, escuchar su voz y sus palabras, velar sus revelaciones, oír sus mandatos, y después obedecerle; sólo aquellos que le hacen caso y le obedecen reciben salvación eterna. Heb 5:9. Pero si esperamos lo que no aun vemos, entonces lo aguardamos [la salvación] con paciente perseverancia, Rom 8:25; esperamos a la salvación. De la Palabra del Señor en el interior: "Usted debe esperar en el Señor para recibir la salvación."]

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3 Y Él aparecerá una segunda vez, ya no para llevar el pecado, sino para traer completa salvación a los que le esperan persistente y pacientemente.

a los que le esperan persistente y pacientemente.

Este versículo ha sido traducido típicamente como los que le esperan; por supuesto, los traductores eran de toda Babilonia y no tenían enseñanzas del Espíritu Santo, por lo tanto no entendían lo que signicaba "esperar a Dios", a pesar de que existían muchas referencias en el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. El original griego para este versículo muestra que la palabra griega que se traduce como esperan es apekdecomenoiv la cual significa "esperar aplicada y pacientemente," y "aplicadamente" significa "persistentemente;" por lo tanto la traducción correcta es "los que le esperan persistente y pacientemente." Esperar a Dos es sentarse persistente y pacientemente en humilde silencio, escuchar su voz y sus palabras, velar para ver sus revelaciones, oír sus mandatos, y después obedecerle. Esta es la clave para el crecimiento espiritual: esperar a Dios, escuchar, y velar; esto es parte de la cruz. Así es como nos sentamos a los pies de Jesús y escuchar sus palabras, las cuales Jesús nos dijo que era la "mejor parte" y "lo único necesario:"

Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual se sentó a los pies del Señor y escuchaba su palabra.
Pero una sola cosa es necesaria. Pues María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada. Lucas 10:39,42


Oímos sus palabras desde el interior de nuestros corazones. Rom 10:8,17. Las palabras que él habla son espíritu y vida. Juan 6:63

La única cosa necesaria es sentarse a los pies de Jesús y oír sus palabars, las palabras que él nos habla desde el interior de nuestros corazones que son espíritu y vida. Nosotros también debemos sentarnos en silencio y esperar al Señor, para oír, para escuchar, y obedecer.

Note también: lo que ella oye no le será quitado. Esas enseñanzas sobrevivirán al pasar por el fuego que todos deben soportar.

todos tus santos están en tus manos. Ellos se sientan a tus pies y cada uno recibe tus palabras. Deut 33:3

Esperar a Dios, escuchar, velar, y obedecer es la cruz, la cual es el camino a la pureza y salvación, la liberación de todo pecado.

A pesar del hecho que la Biblia está llena de testimonios acerca de esperar a Dios tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento; y esa espera como la clave para la salvación en el Antiguo y Nuevo Testamento también se menciona muchas veces; el cristianismo lee este versículo y piensa que esperarle es esperar que Él venga físicamente a la tierra para juzgar a todos o esperar para que sus oraciones fueran contestadas. Entonces la espera del cristianismo es cantar de la venida de Jesús, esperando que una guerra en el medio oriente pueda señalar su pronto regreso, especulando como la marca de la bestia será forzada sobre todos, especulando acerca de quién es el anticristo, etc. Por muchos siglos el cristianismo ha extrañado a Jesús, esperando que él se revele a sí mismo en cada hombre que presta antención y le obedece, así como los judíos no reconocieron a Jesús porque ellos estaban esperando a un rey en forma física para que venga y gobierne. El Nuevo Testamento está lleno de referencias a la segunda venida de Jesús como entonces, no miles de años más tarde. En Mateo, Marcos, y Lucas, se registra a Jesús diciendo que algunos de los que estaban con él en ese entonces, 2000 años atrás, verían su gloriosa venida en las nubes con el reino antes de morir. Después Pablo, Jesús en Apocalipsis, Pedro, Santiago, y Juan, — todos dijeron pronto, el tiempo está cerca, un corto tiempo, él está a las puertas. El cristianismo despreocupadamente ignora esta enorme incongruencia entre lo que la Biblia dice claramente en contraste con lo que sus propios guías ciegos les enseñan. Sería un engaño cruel estar esperando que Él aparezca, si las 100 generaciones pasadas de creyentes en realidad no tenían ninguna esperanza de verlo alguna vez.

Él aparecerá una segunda vez pero sólo a aquellos que han estado esperándole, escuchándole, y obedeciéndole persistentemente. El rostro de Jesús aparece en sus corazones:

La gracia es un proceso de purificación, el fin del cual es ver a Jesús trayéndole su salvación y vida eterna:

Por eso, sean resueltos de la mente, sean sobrios, y esperan hasta el final la gracia que os es traída en la revelación de Jesucristo. 1 Ped 1:13

Pero usted debe soportar hasta el fin. Soportar es difícil porque despues de soportar por un tiempo, todos las personas experimentarán pruebas tribulaciones con sufrimiento y persecución; algunos se ofenden y retroceden — dejan de soportar. Otros están distraídos de su búsqueda dedicada de Dios por los cuidados de este mundo, el engaño de las riquezas, los placeres de esta vida, y los deseos de otras cosas.

Él sólo aparece a aquellos que, habiendo obedecido sus mandamientos en amor del Señor, llegan a ser puros. Jesús claramente explica esto en Juan 14:21-24 a continuación:

El que tiene mis mandatos y los obedece, él es quien me ama. Y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él.
Le dijo Judas, no el Iscariote: --Señor, ¿cómo es que te has de manifestara nosotros y no al mundo?
Respondió Jesús y le dijo: -- El que me ama, mi palabra guardará [me obedecerá, practicará mis enseñanzas]. Y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos nuestra morada con él.
El que no me ama no guarda [y obedece] mis enseñanzas. Y las enseñanzas que escucháis no son mías, sino del Padre que me envió. Juan 14:21-24

Hay una pagina web entera en este sitio dedicado a esta segunda venida: La segunda venida de Jesús está en el interior de los corazones de los creyentes purificados.

él viene para traer salvación.

El original griego para este versículo para la palabra que es traducida como salvación es swthrian, que significa: liberación, preservación, seguridad, salvación.
La salvación es ser liberado de todo pecado. Jesús aparece, usted le ve, para traerle salvación; la recepción de la salvación se ve claramente y se siente dentro de su corazón. Él lo libera de todo pecado a medida que usted ve a Jesús, el Dios de paz, aplastar a Satanás bajo su pies, Rom 16:22, para destruir el residuo de su naturaleza pecaminosa que por medio del Espíritu usted ha hecho morir en la cruz interna de la negación propia.

Y habiendo sido perfeccionado, [Jesús] llegó a ser Autor y fuente de eterna salvación para todos los que presten atención y le obedezcan, Heb 5:9

Pero él no le trae salvación a todo el mundo - sólo aquellos que prestan atención y le obedecen a medida que persistente y pacientemente le esperan. La salvación ocurre cuando Él aparece en el interior para traer salvación a aquellos que le han esperado, escuchado, oído, y obedecido — aquellos que le aman, y que son guardados por el poder de Dios mediante la fe, para la salvación preparada para ser revelada en el tiempo final. 1 Ped 1:5. Cuando él sea manifestado, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él también es puro. 1 Juan 3:2-3.

¡He aquí, éste es nuestro Dios! En él hemos esperado, y él nos salvará: ¡Éste es Jehovah! En él hemos esperado. ¡Gocémonos y alegrémonos en su salvación! Isaías 25:9


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