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Job 34

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 1 [Este discurso de Elihú, el más joven de los amigos de Job, no acusa a Job de ser un pecador, pero sí acusa correctamente a Job de insinuar que Dios es injusto por afligirlo; a pesar de que Elihú estaba equivocado por condenar a Job de quejarse y cuestionar lo justo que era Dios, Elihú estaba correcto en lo que había dicho. Los otros amigos de Job no podían concebir que Dios pudiera afligir deliberadamente a un hombre justo que caminaba sin pecado; y por lo tanto en su airada defensa del honor y la justicia de Dios, ellos asumieron que Job era impío, que había pecado, que estaba mintiendo, y que blasfemó en contra de Dios en el proceso de su rebelión. El haber acusado a Job de ser un pecador y de mentir era claramente incorrecto, y al final Dios dice esto de los amigos de Job en Job 42:7, "Estoy enojado contigo (Elifaz) y tus dos amigos (Zofar y Bildad) porque no has hablado lo recto acerca de mí, como mi siervo Job." Job estaba diciendo la verdad cuando dijo que no había pecado.]

    Elihú continuó diciendo:

 2 --Oíd, oh sabios, mis palabras; vosotros, los que sabéis, atendedme.

 3 Porque el oído distingue las palabras, y el paladar prueba la comida.

 4 Escojamos lo que es correcto; conozcamos entre nosotros lo bueno.

 5 Pues Job ha dicho: "Yo soy justo, pero Dios me ha quitado mi derecho.

 6 ¿He de mentir respecto a mi derecho? Mi herida es incurable a pesar de que no hubo transgresión."

 7 ¿Qué hombre hay como Job, que bebe el escarnio como agua,

 8 que va en compañía con los que obran iniquidad, y anda con los hombres impíos?

 9 Pues ha dicho: "El hombre no sacará provecho de estar de acuerdo con Dios."

 10 Por tanto, oídme, hombres entendidos. ¡Lejos esté de Dios la impiedad, y del Todopoderoso la iniquidad!

 11 Porque [en el juicio] él retribuye al hombre de acuerdo con sus obras, y hace que cada uno halle [descubra la verdad] lo que corresponde a sus caminos.1

 12 Realmente, Dios no hará injusticia; el Todopoderoso no pervertirá el derecho.

 13 ¿Quién le ha puesto a cargo de su tierra? ¿Quién le ha encomendado el mundo entero?

 14 Si él se propusiera en su corazón y retirara su espíritu y su aliento,

 15 toda carne perecería juntamente, y el hombre volvería al polvo.

 16 Si has entendido, oye esto; escucha la voz de mis palabras:

 17 ¿Acaso gobernará el que aborrece el derecho? ¿Condenarás al Justo y Poderoso?

 18 Él es el que dice al rey: "¡Perverso!" o a los nobles: "¡Impíos!"

 19 Él no hace distinción de los príncipes, ni favorece al rico ante el pobre, pues todos son obra de sus manos.

 20 En un momento morirán, a medianoche. La gente será sacudida y pasará; los poderosos serán eliminados, y no por mano.

 21 Porque los ojos de Dios están sobre los caminos del hombre; él puede ver todos sus pasos.

 22 No hay tinieblas ni oscuridad para que allí se puedan esconder los que hacen iniquidad.

 23 Pues Dios no impone plazo al hombre para que vaya a juicio ante él.

 24 Él quebranta a los fuertes sin consulta, y en lugar de ellos establece a otros.

 25 Por cuanto conoce los hechos de ellos; en una noche los trastorna, y son aplastados.

 26 Por sus maldades los castiga en un lugar donde lo vean.

 27 Porque dejaron de seguirle, y no consideraron ninguno de sus caminos,

 28 haciendo que el clamor del pobre llegase ante él, y que él oyera el clamor de los afligidos.

 29 Si él calla, ¿quién le inculpará? Si esconde su rostro, ¿quién lo contemplará? Él está igualmente sobre pueblos e individuos,

 30 para evitar que reine el hombre impío y que ponga trampas al pueblo.

 31 Porque, ¿quién ha dicho a Dios: "Ya he llevado mi castigo; no volveré a ofender.

 32 Enséñame tú lo que yo no puedo ver; y si hice maldad, no lo volveré a hacer"?

 33 ¿Acaso ha de retribuir según tus condiciones, porque tú rechazas las suyas? Pues tú eres quien escoge, y no yo; habla entonces lo que sabes.

 34 Los hombres entendidos y el varón sabio que me escucha me lo dirán:

 35 "Job no habla sabiamente; sus palabras no son con entendimiento."

 36 ¡Oh, que Job fuera examinado a fondo, pues responde como los hombres inicuos!

 37 Porque a su pecado añade la rebelión; aplaude en medio de nosotros y multiplica sus palabras contra Dios.


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1 ¡Note! Dios le dará a cada hombre lo que sus obras ameriten. Ahora el cristianismo le quiere hacer creer que si usted cree en Jesús, de alguna manera se escapará del jucio y no estará de pie ni caerá sobre la base de sus obras. Pero el Nuevo Testamento dice:

Y ésta es la condenación: que la luz ha venido al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.
Porque todo aquel que practica lo malo aborrece la luz, y no viene a la luz, para que sus obras no sean censuradas.
Pero el que hace la verdad viene a la luz para que sus obras sean manifiestas, que son hechas [efectuadas, formadas, provocadas, vigorizadas] en Dios. Juan 3:19-21.

Porque el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno conforme a sus hechos. Mat 16:27.

Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron los muertos que estaban en ellos; y fueron juzgados, cada uno según sus obras. Apoc 20:13.

Durante el juicio todos aprenderán acerca del evangelio verdadero y el Dios verdadero. Entonces ellos tendrán que ir a la oscuridad exterior para aprender acerca de la verdad dentro de sus propios corazones; Dios los saciará con los deseos de su propio corazón, para que ellos puedan ver el mal camino en el que han estado durante sus vidas.

Entonces me llamarán, y no responderé; me buscarán con diligencia y no me hallarán,
por cuanto aborrecieron el conocimiento y no escogieron el temor de Jehovah.
No quisieron mi consejo y menospreciaron toda reprensión mía.
Entonces comerán del fruto de su camino y se saciarán de sus propios consejos.
Porque su descarrío matará a los ingenuos, y su dejadez echará a perder a los necios. Prov 1:28-32
.

En esta vida o la próxima tenemos que: 1) descubrir la amargura de las pasiones y placeres que nuestros corazones desean, y 2) con el tiempo sufrir las consecuencias de nuestras pasiones y placeres, cuando estaremos deseando que sean quitados mientras buscamos desesperadamente la gracia de Dios para ser cambiados. En el infierno, nuestras pasiones son irrestringidas, de manera similar a cómo estamos sin restricción a los deseos y la violencia en nuestros sueños. Porque nuestras pasiones son los peores tiranos. Cuando estamos completamente entregados a ellas, nos atormentarán el corazón y, como un torrente, arrastran todo delante de ellas, y sin embargo nunca estamos satisfechos. Debemos descubrir que la verdadera libertad se encuentra sólo en él, cuya verdad nos hará libres, y que nos llevará a entender que sólo con acciones nobles (al servirle a él) somos realmente libres. De esta manera, cuando los defectos de nuestros corazones son quitados, uno a la vez, estamos seguros que no volveremos a pecar por voluntad propia. El amor nunca obliga a seguir su camino, sino en cambio nos ayuda a ver el error del camino incorrecto, para que podamos escoger el camino verdadero; y después nos recompensa con la gracia del cambio, que al final resulta en pureza.

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