La Biblia Moderna en Español, (haga clic en el texto en verde)     Ir al índice de la biblia   
Juan 10:10

Mostrar el Capítulo y las notas   

 10 El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengáis vida y para que la tengáis en abundancia [en una forma superior].1 [La vida, de la cual él habló, es la vida de Dios, el Espíritu de Cristo, que es la luz. Cada hombre que viene al mundo tiene una medida pequeña de la luz en su interior, encadenada por la oscuridad. Cristo vino a mostrarle al hombre cómo aumentar la vida o luz hasta la abundancia, para que el hombre ya no camine en la ciega oscuridad de su propia voluntad, sino que camine en la luz para llegar a ser hijo de la luz, realizando obras dirigidas por Dios para la gloria de Dios. De la palabra del Señor en el interior: "La obediencia lleva a la restauración de la vida. He venido para que tengáis vida, la vida superior de Dios."]

Para ver el(los) versículo(s) mostrado(s) paralelamente en Nueva Intl, Reina Valera, y La Biblia de las Américas, haga click aquí.
_______________________________________

1 Yo he venido para que tengáis vida y para que la tengáis en abundancia. Los traductores de este versículo no entendieron que había una vida completamente diferente que se podía tener en esta tierra, y que esta vida era la vida de Dios, ser restaurado a la imagen de Dios en verdadera justicia y santidad. Obviamente Jesús no vino para que podamos tener vida como nosotros la conocemos porque nosotros ya tenemos vida — estamos vivos; por lo tanto claramente él está hablando acerca de una vida que todavía no tenemos y que debe ser obtenida, y que él nos vino a enseñar cómo obtenerla.

La palabra griega para vida es zoe donde dice "para que tengan vida," y zoe podría haber sido traducida: de la absoluta plenitud de vida, tanto esencial como ética, que pertenece a Dios; por lo tanto podría de la misma manera haber sido redactado: Yo vine para que ustedes puedan tener la vida de Dios, lo cual es mucho más exacto y de acuerdo con el resto de las promesas de Jesús con respecto a la unión con Dios. Jesús es la vida de Dios, y Jesús vino para que podamos recibir su vida en nosotros, hasta que Jesús sea de verdad resucitado en nosotros — para llegar a ser una nueva criatura y que su vida esté en control de nuestras palabras y hechos.

La palabra griega para abundancia es perisson donde dice "y que la tengan en abundancia," y perisson podría haber sido traducido como: excediendo abundantemente, supremamente; superior, extraordinario, sin par, poco común; preeminencia, superioridad, más eminente, más excepcional, más excelente. Ellos escogieron abundancia, lo cual se puede entender sólo como una expresión de su vida en Adán, y no representa una vida completamente diferente, y superior. Claramente, la vida que Jesús nos ofrece es la vida de Dios, en la que Él mismo está en control de nuestras palabras y acciones; y esta vida de Dios es enormemente superior a la vida maldita que todos los hombres heredaron de Adán.

De  la Palabra del Señor en el interior, (la cual confirma todo lo anterior): "He venido para que tengáis vida, la vida superior de Dios. La nueva vida es tan radicalmente diferente como un hombre que ha vivido en un subterráneo toda su vida, que de repente sale a la superficie para ver el sol, el cielo, las plantas, los animales, el viento, las estrellas. " 

¿Qué tan superior es esta nueva forma de vida que Jesús vino a traernos? En su sermón, El Espíritu de Cristo, la única guía verdadera, Estaban Crisp nos da una magnífica comparación de cómo será nuestra vida cuando hayamos crucificado nuestro espíritu egoísta para ser verdaderamente gobernados por Cristo:

Donde hay gran cantidad de orgullo, malicia y envidia, el espíritu de Cristo los desarraigará, y todo ese mal que el enemigo ha plantado en los hombres, él lo arrancará, y traerá justicia eterna, y plantará amor en el alma, y la establecerá y se asentará. Una persona así tendrá tanto gozo, placer y deleite, bajo el gobierno del Espíritu de Cristo en un día, como lo que cualquier persona puede tener, que es gobernada por el espíritu maligno, en mil días.

Yo me estremezco al pensar como la mala traducción de este versículo es usada indebidamente por los predicadores del "evangelio de la prosperidad," quienes predican codicia y avaricia: Mirad, guardaos de toda codicia, porque la vida de uno no consiste en la abundancia de los bienes que posee. Lucas 12:15

Perdimos la vida de Dios, cuando Adán cayó en el Edén. Jesús ha venido a restaurarnos a esa vida, una vida más abundante, superior, la vida de Dios en vez de la vida de Satanás, el espíritu de Dios en vez del espíritu de Satanás, amor en vez de lujuria, humildad en vez de orgullo. Jesús dijo: ‘Yo soy la luz del mundo. El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.' Juan 8:12. ¡Tome nota! La promesa por seguir a Jesús es salir de la oscuridad, caminar en la luz, tener la luz de la vida; esto es ser restaurados a la vida de Dios, exactamente la vida que Adán y Eva perdieron en el Edén; como Dios les había dicho que ellos por cierto morirían, y murieron a la vida de Dios, ya que después vivieron en la vida de Satanás. Pero así se cumple la gloriosa promesa, que Dios restauraría al hombre otra vez a la vida de Dios — y esta es nuestra oportunidad, al creer en la Luz, que ilumina a todos los hombres, por medio de la obediencia a esa luz, podemos llegar a ser hijos de la Luz, restaurados a la luz de la vida, la vida de Dios, restaurados a la imagen espiritual de Dios.

Si usted no aumenta la medida pequeña de la luz que todos los hombres que vienen al mundo tienen, (Juan 1:7,9), usted perderá esa medida de luz en la vida siguiente. La luz es su talento, el cual si no es aumentado mientras todavía estamos en la tierra, en la próxima vida le será quitado y le será dado a alguien que ha aumentado su luz (vida de Dios, talento) para que tenga más. Las palabras que Cristo le habla desde el interior de su corazón son espíritu e imparten vida, la cual es la luz. Por lo tanto, para aumentar la luz, usted debe esperar, velar, escuchar, oír, obedecer... esperar, velar, escuchar, oír, obedecer..... buscar, escuchar, obedecer. De la palabra del Señor en el interior: "La obediencia lleva a la restauración de la vida."

La verdadera esperanza que Cristo ofrece a todos es ser liberado de la esclavitud del pecado, es salir de la oscuridad hacia la luz, en la nueva naturaleza purificada, ser restaurados a la imagen de Dios, para unirse con Dios, y vivir en el reino de los cielos para siempre como rey y sacerdote de Dios.

Isaac Penington fue un gigante en el movimiento de los primeros cuáqueros quien habitó en el reino de Dios. En su testimonio de su larga caminata hacia el reino, él nos da un vistazo de lo que significa vivir en la vida superior de Dios:

"Pero algunos pueden desear saber con qué me he encontrado al final. Yo respondo, me he encontrado con la Simiente. Entiendan esa palabra, y estarán satisfechos, y ya no preguntarán. Yo me he encontrado con Dios; me he encontrado con mi Salvador; y él no ha estado presente conmigo sin su salvación; pero yo he sentido las sanidades caer sobre mi alma desde sus alas. Me he encontrado con el verdadero conocimiento, el conocimiento de la vida, el conocimiento viviente, el conocimiento que es vida; y este ha tenido la verdadera virtud, en la cual mi alma se ha regocijado, en la presencia del Señor. Me he encontrado con el Padre de la Simiente, y en la Simiente lo he sentido [que es] mi Padre. Allí he leído su naturaleza, su amor, sus compasiones, su ternura, que han derretido, vencido, y cambiado mi corazón ante él. Me encontrado con la fe de la Simiente, la cual ha hecho y hace lo que la fe del hombre nunca puede hacer. Me he encontrado con el verdadero nacimiento, con el nacimiento que es heredero del reino, y hereda el reino. Me he encontrado con el verdadero espíritu de oración y súplica, donde el Señor ha prevalecido, y que obtiene de él cualquier cosa que la condición necesite; el alma siempre está mirando a él en la voluntad, y en el tiempo y el camino, que son aceptables ante él. ¿Qué diré? Me he encontrado con la verdadera paz, la verdadera justicia, la verdadera santidad, el verdadero reposo del alma, la morada eterna, en la cual habitan los redimidos; y yo sé que todas estas cosas son verdad, en él que es verdad, y no soy capaz de tener ninguna duda, disputa o razonamiento en mi mente acerca de ellas; ella mora allí, donde ha recibido la completa seguridad y satisfacción. Y también yo sé muy bien y muy claramente en el espíritu dónde están las dudas y las disputas, y dónde están la certeza y la seguridad completa, y en la tierna misericordia del Señor soy guardado de la una, y en la otra."

Como se ha extraído de sus memorias en este sitio, Penington también nos dejó su maravilloso consejo acerca de cómo podemos alcanzar la vida superior de Dios.

"Ahora que nos hemos encontrado así con el verdadero camino, y hemos caminado con el Señor en él, donde con detalle se obtienen diariamente la certeza, sí, y la seguridad completa de la fe y del entendimiento, no puedo estar en silencio, (el amor verdadero y la vida verdadera despiertan en mí y se mueven en mí), sino tengo la necesidad de testificar de esto a otros; y esto es: Retirarse interiormente, y esperar para sentir algo del Señor, algo de su santo espíritu y poder, descubriendo y alejándonos de aquello que es contrario a Él, y hacia su santa naturaleza e imagen celestial. Y entonces, a medida que la mente se une a esto, de alguna manera es recibido, alguna vida verdadera, alguna luz verdadera, algún discernimiento verdadero; que la criatura que no está excediendo, (sino morando en la medida de él), está segura. Pero es fácil errar alejándose de esto, pero difícil morar con ello, y no ir ante [corriendo en frente de] sus inspiraciones. Pero aquel que siente vida, y comienza en la vida, ¿acaso no comienza seguramente? Y aquel que espera y teme, y no va más allá de lo que su capitán va ante él, ¿acaso no procede seguramente? Sí, muy seguramente, aún hasta que llega a estar establecido en la virtud, la demostración, y el poder de la Verdad, ya que nada puede prevalecer para sacudirlo.

Ahora, bendito sea el Señor, hay muchos en estos días [los primeros cuáqueros] que pueden verdadera y fielmente testificar que ellos han sido llevados por el Señor a este estado. Y así nosotros hemos aprendido del Señor; a saber, no por la mente que se esfuerza mucho y aspira a lo alto; sino al ser humildes, y estar contentos con poco. Si no es más que una miga de pan (sin embargo es pan), si no es más que una gota de agua (sin embargo es agua), nos hemos contentado con eso, y también estamos agradecidos al Señor por eso; no por medio de consideración, y búsqueda sabia y profundos pensamientos con nuestra propia sabiduría y razón que lo hemos obtenido; sino en la espera silenciosa, mansa, y humilde, hemos hallado que esto es llevado a la muerte, lo cual no es conocer los misterios del reino de Dios; y aquello que es vivir, es hecho vivo, y aumenta en la vida.

Por lo tanto aquel que quisiera verdaderamente conocer al Señor, que acepte la advertencia de su propia razón y entendimiento. Yo intenté este camino muy lejos, porque lo consideré muy seria y rectamente. Yo oré, yo leí las escrituras, yo deseé de todo corazón entender y saber si es que aquello que testificaba su pueblo, llamado los cuáqueros, era el único camino y verdad de Dios, (como ellos parecían para mí estar pretendiendo). Pero por todo esto, los prejuicios se multiplicaron en mí, y fuertes razonamientos en contra de ellos, los cuales parecían ante mí como incontestables. Pero cuando el Señor reveló su Simiente en mí, y tocó mi corazón con ella, la cual administró verdadera paz y virtud en mí, yo los sentí presentemente allí como los hijos del Altísimo, y así criados en su vida, poder, y santo dominio, (como el ojo interior, al ser abierto por el Señor, ve), así produjo en mí gran reverencia de corazón, y alabanzas al Señor, quien así apareció entre los hombres en estos últimos días.

Y a medida que Dios atrae, de cualquier manera, hacia sí mismo, yo me rindo en fidelidad a Él. Desprecien la vergüenza, tomen la cruz porque de verdad es un camino que es muy enfadado para el hombre, y por su sabiduría muchos serán avergonzados de gran manera; pero esto debe ser negado y nos debemos alejar de esto, y debemos esperar y rendirnos al llamado secreto y sensible del Espíritu del Señor. Tengan en cuenta, pueblo, que aquel que quiere entrar en el nuevo pacto, debe entrar en la obediencia a él. La luz de la vida, que Dios ha escondido en el corazón, es el pacto; y de este pacto Dios no da conocimiento, para satisfacer la vasta, ambiciosa, y entendida sabiduría del hombre; sino conocimiento viviente, para alimentar aquello que es despertado [vivificado] por Él; este conocimiento es dado en la obediencia, y es muy dulce y precioso para el estado de aquel que sabe como alimentarse de él. Sí, verdaderamente, esto es de una naturaleza muy excelente, pura y preciosa; y un poco de ella pesa sobre el conocimiento grande y vasto en la parte que comprende, que el espíritu del hombre y su naturaleza tanto aprecia y se esfuerza por obtener.

Y verdaderamente, amigos, yo doy testimonio en este día de una gran diferencia entre la dulzura de comprender el conocimiento de las cosas como se expresan en las escrituras, (de esto me alimenté mucho anteriormente); y de probar la vida escondida, el maná escondido en el corazón (que es mi alimento ahora, bienaventurado para siempre sea el Señor mi Dios y Salvador). Oh, que otros tuvieran un gusto verdadero, certero y sensible de la vida, la virtud, y la bondad del Señor, como están reveladas allí. De seguro no puede más que encender el hambre verdadera; y encender la sed verdadera; las cuales nunca se pueden satisfacer sino por el pan verdadero, y por el agua de la fuente viva. Hacia esto el Señor, (en la ternura de su amor, y en las riquezas de su gracia y misericordia), nos ha llevado; y esto nosotros deseamos e intentamos de todo corazón y rectamente, para que otros puedan ser llevados a esto también; para que ellos puedan rectamente (en el verdadero silencio de la carne, y en la pura quietud del espíritu), esperar, y en el debido tiempo recibir del Señor, aquello que responde al deseo de la mente y el alma despierta, y la satisface con la verdadera y preciosa sustancia para siempre."

_______________________________________