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Juan 15

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 1 "Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

 2 Toda rama que en mí no está llevando fruto, la quita; y toda rama que está llevando fruto, la limpia para que lleve más fruto.

 3 Ahora vosotros estaréis limpios por la palabra que os he hablado.1 [Aquellas palabras que usted oye que el Señor le habla a usted son Espíritu y dan vida; esas palabras habladas que usted oye están implantadas en su corazón, limpiándolo un poco más. De la Palabra del Señor en el interior: "Así como los apóstoles, tú también debes ser limpiado. Sólo aquellos que quieren ser limpios pueden oír. Sólo me alcanzan aquellos que tienen un corazón penitente. El Espíritu da la vida con cada palabra que es oída. Escucha y vive."]

 4 "Permaneced [morar, continuar] en mí, y yo en vosotros. Como la rama no puede llevar fruto por sí sola, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.

 5 Yo soy la vid, vosotros las ramas. El que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto. Pero separados de mí, nada podéis hacer.

 6 Si alguien no permanece en mí, es echado fuera como rama, y se seca. Y las recogen y las echan en el fuego, y son quemadas.

 7 "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis, y os será hecho.

 8 Si vosotros producís mucho fruto, mi Padre es honrado y glorificado, y ustedes muestran que son verdaderamente mis discípulos [verdaderos seguidores].2 [El fruto que este versículo menciona es el fruto del Espíritu Santo: amor, gozo, paz (quietud y confianza segura para siempre), paciencia (incluyendo longanimidad, constancia y perseverancia), amabilidad, bondad, fe, benignidad, (incluyendo mansedumbre y humildad), y dominio propio (dominio de los apetitos sensuales, deseos y pasiones). Gal 5:22-23. Todo aquel que no produce el fruto del Espíritu Santo en esta vida es echado en el fuego, así como las ramas de un árbol son podadas y echadas en el fuego. Esta es la prueba de un verdadero discípulo o seguidor de Jesús: producir fruto; y cuando un verdadero seguidor produce fruto, ¡el Padre es honorado y glorificado! Yo le pregunto: "¿alguna vez a oído de una meta más digna que traer honor y gloria a su creador?"]

 9 Como el Padre me amó, también yo os he amado; permaneced en mi amor.

 10 Si guardáis mis mandatos [los mandatos que usted le oye a él hablarle desde el interior de su corazón], , permaneceréis en mi amor;3 como yo también he guardado los mandatos de mi Padre [que Jesús oyó que se le hablaron a él], y permanezco en su amor.

 11 "Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea completo.

 12 Éste es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado.

 13 Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos.

 14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

 15 Ya no os llamo más siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor. Pero os he llamado amigos, porque os he dado a conocer todas las cosas que oí de mi Padre.

 16 "Vosotros no me elegisteis a mí; más bien, yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y para que vuestro fruto permanezca; a fin de que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre él os lo dé.

 17 Esto os mando: que os améis unos a otros.

 18 "Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.

 19  Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo. Pero ya no sois del mundo, sino que yo os elegí del mundo; por eso el mundo os aborrece.

 20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: 'El siervo no es mayor que su señor.' Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán. Si han guardado mi palabra [y practicado mis enseñanzas], también guardarán la vuestra.

 21 Pero todo esto os harán por causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.

 22 Si yo no hubiera venido ni les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa por su pecado.

 23 El que me aborrece, también aborrece a mi Padre.

 24 Si yo no hubiese hecho entre ellos obras como ningún otro ha hecho, no tendrían pecado. Y ahora las han visto, y también han aborrecido tanto a mí como a mi Padre.

 25 Pero esto sucedió para cumplir la palabra que está escrita en la ley de ellos: Sin causa me aborrecieron.

 26 "Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad que yo os enviaré de parte del Padre, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí.

 27 Además, vosotros también testificaréis, porque habéis estado conmigo desde el principio.


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1 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. ¿Con qué limpiará el joven su camino? Al hacer caso y velar por tu palabra.
En mi corazón he guardado tus dichos [mandatos hablados], para no pecar contra ti. Salmos 119:9,11
. (Guardar tu palabra, es oír, poner atención, y obedecer las palabras que hemos oído.) Esposos, amad a vuestras esposas, así como también Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, a fin de santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua con la palabra, Efe 5:25-26. (Por lo tanto al oír sus palabra, y obedecerlas, usted es limpiado y santificado). Santifícalos [hazlos santos, purifícalos, conságralos] a través de tu verdad; tu palabra es verdad. Juan 17:17. Jesús le habló a sus discípulos por tres años, noche y día; y entonces ellos fueron limpiados porque él dijo: El Espíritu es el que da vida... Las palabras que yo os he hablado son espíritu y dan vida. Juan 6:63. La salvación instantánea es una mentira, pero él todavía habla, él todavía limpia; él está en su corazón, tocando: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo. Apoc 3:20. Para oírle usted debe esperar y oír silenciosamente, con la humildad de un pecador, deseando ser limpiado.

Este versículo ha sido universalmente traducido como Y vosotros estáis limpios o Vosotros ya estáis limpios. Sin embargo, los discípulos todavía no habían recibido el sello del Espíritu Santo, Juan 20:22, ni el bautismo del Espíritu Santo, Hechos 2:1-4. Además los discípulos no habían sido probados por Satanás, lo cual comenzó la noche antes de la crucifixión de Jesús, cuando Pedro negó a Jesús tres veces, lo cual claramente está en conflicto con que Pedro estuviera limpio. Por lo tanto si ellos estuvieron limpios, sólo fue parcial y muy temporalmente en el mejor de los casos.

El contexto de este versículo es acerca de las ramas de la vid que han producido fruto, las cuales el Padre limpia (poda), para que aún más fruto pueda producirse en el futuro. Siguiendo esta secuencia, los discípulos habían sido limpiados suficientemente para producir un fruto al principio, pero ahora ellos estaban a punto de ser cortados sustancialmente hasta tener ningún fruto y estar impuros otra vez. Esto es exactamente lo que sucede con cada uno de nosotros en nuestra caminata espiritual: es como dar dos pasos hacia adelante y un paso hacia atrás, y cada paso hacia atrás es una poda traumática y dolorosa de la evidencia de nuestro progreso.

Sin embargo, las palabras de Jesús en este versículo no indican una limpieza parcial. Por lo tanto, buscando otra explicación, el original griego de este versículo muestra la palabra griega hdh (2235, 5815) traducida como ahora o ya "como una referencia sugerida para algún otro tiempo o alguna expectación;" y la definición para la palabra griega este (1510), traducida como son, en realidad es ser. Para que este versículo sea compatible con el mensaje de limpieza y pureza, aquí se interpreta como ahora ustedes deben estar limpios.

2 Si vosotros producís mucho fruto, mi Padre es honrado y glorificado, y ustedes muestran que son verdaderamente mis discípulos [verdaderos seguidores]. Usted debe morar en Cristo, es decir permanecer en su luz y su palabra, y pasar tiempo esperando y escuchándolo en silencio. La obra del Espíritu Santo es escudriñar su corazón, convencerlo de pecado, y matar el pecado en usted. A medida que él mata los pecados en su corazón, los reemplaza con más de sí mismo. A medida que usted guarda sus palabras, usted edifica a Cristo en sí mismo, lo cual es producir fruto. El fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz (quietud y confianza segura para siempre), paciencia (incluyendo longanimidad, constancia y perseverancia), amabilidad, bondad, fe, benignidad (incluyendo mansedumbre y humildad) y domino propio (dominio de los apetitos sensuales, deseos y pasiones). Gal 5:22-23. Todos los que no producen el fruto del Espíritu Santo en esta vida son echados en el fuego, como ramas que son podadas y echadas en el fuego. Esta es la prueba de un discípulo verdadero o seguidor de Jesús: producir fruto. ¡Un verdadero creyente le trae gloria a Dios!

Y si usted aprecia su vida, si usted aprecia su aliento, si usted aprecia el don del latido de su corazón, si usted aprecia sus ojos, que pueden ver la belleza de la creación — entonces usted probablemente tiene el deseo de agradar a su creador. Jesús nos ha dicho que al producir mucho fruto podemos traer gloria al Padre. Yo le pregunto: ¿hay alguna cosa que usted haya oído que sea más digan que la oportunidad de darle la gloria a su creador?

3 Si guardas mis mandatos, permanecerás en mi amor. La Biblia entera habla acerca de la obediencia. Para tener algún progreso espiritual usted debe oír al Señor y obedecer. Para oír al Señor, usted debe esperar a Dios, humildemente, en silencio, escuchando cualquier cosa que él le enseñe o le mande. Cristo es la luz que ilumina a cada hombre que viene al mundo; a cada hombre le es dada manifestación del Espíritu para el bien de todos. Usted debe oír para progresar: bienaventurados son los que oyen la palabra de Dios [dentro de su corazón] y la guardan [la practican, obedecen]. Lucas 11:28. Jesús está hablando acerca de la palabra de verdad oída en el interior del hombre, la palabra que mora dentro del corazón del hombre. La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón [para que la puedas oír y obedecer]; esta es la palabra de fe que predicamos. Rom 10:8. Por esto, la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios. Rom 10:17. La fe es oír la palabra de Dios pronunciada dentro de usted, y creer que fue pronunciada por Dios, y obedecer los mandatos que ha oído. Espere, vele, escuche, oiga, obedezca... espere, vele, escuche, oiga, obedezca....busque, escuche, obedezca.

Y a menos que podamos oír al Señor y sigamos su consejo para ser cambiados, la ley externa es nuestra guía: no mientas, no mates (o no odies), no robes (o engañes), no cometas adulterio (o tengas deseos por alguien), no desees dinero ni cosas, perdona a los otros por sus ofensas injustas hacia ti, haz por otros lo que quisieras que ellos hicieran por ti; leyes morales que reflejan lo que está en el corazón y la consciencia de cada uno. Y a menos que usted pueda oír los mandatos individuales del Señor para usted, estas leyes externas son un recordatorio para nosotros de nuestros problemas, y una motivación para arrepentirnos de nuestros viejos caminos y buscar ayuda divina para ser aún más diferentes, y así llegar a agradar a Dios. Mientras la ley sea nuestra guía, conocemos los estados en los que Pablo describió que estuvo alguna vez: "porque no hago lo que tengo la intención de hacer; pero lo que no tengo la intención de hacer, eso es lo que termino haciendo." Rom 7:15, y "de manera que ya no soy yo el que peco, sino el pecado que permanece en mí. Rom 7:17." Pablo pasó por ambos estados, y todos deben pasar por estas etapas antes de llegar a la libertad de los hijos de Dios y disfrutar la libertad cristiana. (El estado final de Pablo era: ya no vivo yo, sino Cristo vive en mí.)

Sin obediencia, usted no puede conocer a Jesús: En esto sabemos que nosotros le hemos conocido: en que guardamos [obedecemos] sus mandatos. 1 Juan 2:3
Sin obediencia, usted no puede amar a Jesús: El que me ama, mi palabra guardará [me obedecerá, practicará mis enseñanzas]. Juan 14:23
Sin obediencia usted no es amigo de Jesús: Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Juan 15:14
Sin obediencia, usted no puede nacer otra vez mientras todavía peca: Todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado. 1 Juan 3:9

Escuchar la voz del Señor silenciosamente es parte de la cruz porque es una cruz para su voluntad; usted no quiere sentarse en silencio y esperar al Señor. Es parte de la cruz interna de la negación propia.

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