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Juan 16

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 1 "Os he dicho esto para que no os escandalicéis [y perdáis la fe].

 2 Os expulsarán de las sinagogas, y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que rinde servicio a Dios.

 3 Esto harán, porque no conocen ni al Padre ni a mí.

 4 Sin embargo, os he dicho estas cosas, para que cuando venga su hora, os acordéis de ellas, que yo os las dije. "Sin embargo, no os dije esto al principio, porque yo estaba con vosotros.

 5 Pero ahora voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: '¿A dónde vas?'

 6 Más bien, porque os he dicho esto, vuestro corazón se ha llenado de tristeza.

 7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros. Y si yo voy, os lo enviaré.

 8 "Cuando él venga, probará al mundo que están equivocados [reprobará a todos los hombres] con respecto al pecado, y la justicia y el juicio.1 [Todo hombre tiene su día de visitación del Espíritu Santo, cuando él oye las reprensiones silenciosas y anónimas del Señor. Aquellos que no creen en él, (sus palabras de reprensión), permanecen en la condenación. Pero si el hombre hace caso de su reprensión, el Señor derrama su espíritu y sus palabras sobre él, Prov 20:23,33; enseña al hombre cómo vivir sobria, justa y piadosamente, en este mundo presente; y después finalmente juzga al hombre, recogiendo su trigo (sus obras de amor, vigorizadas y motivadas por la fe operacional) en el granero y quemando la paja (las obras del pecado) con el fuego que nunca se apagará el bautismo del Espíritu Santo de la muerte al espíritu egoísta de Satanás en el hombre.]

 9 En cuanto a pecado, porque no creen en mí; [Cuando el hombre oye el llamado suave y anónimo para abandonar sus malos caminos, si él se arrepiente, Dios le da más de su espíritu y hambre para buscarlo. Aquellos que no creen en Él, (en las palabras de reprensión del Señor), y continúan pecando hasta la muerte, sufren un juicio duro; y las palabras que el hombre oyó e ignoró serán recordadas, y esa mismas palabras lo juzgará, Juan 12:47-48, para su gran vergüenza y dolor. La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron. Juan 1:5. Porque todo aquel que practica lo malo (pecado) aborrece la luz (por lo tanto aborrece a Cristo, quien es la luz) y no viene a la luz, por temor de que sus obras sean expuestas y reprendidas. Juan 3:20. Si nosotros hacemos caso a sus reprobaciones y buscamos su reino y su justicia como la prioridad más importante de nuestra vida, al hacer la única cosa necesaria, (sentarse a sus pies y escuchar sus palabras habladas, Lucas 10:39-42 ), la gracia primero nos enseña a negar la impiedad y los deseos mundanos, quitando los pecados de nuestro corazón, uno a la vez; esta función del Espíritu Santo es llamada el Ministerio de condenación.]

 10 en cuanto a justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis más; [Creer en el nombre de Jesús y que él es el Hijo de Dios, nos da acceso al poder de Dios para llegar a ser (no de ser automáticamente), un hijo de Dios. Si hacemos caso de sus reprensiones, y buscamos su Reino y su justicia como la prioridad más imporante de nuestra vida, al hacer la única cosa que es necesaria: sentarse a sus pies y escuchar las palabras que él nos habla, Lucas 10:39-42; entonces la gracia nos enseña a cómo vivir sobria, piadosa, y justamente en este mundo presente, redimiéndonos de todo pecado y purificándonos, Tit 2:11-14; para que podamos practicar la justicia, así como Jesús la practica: nadie os engañe. El que practica justicia es justo, como él (Jesús) es justo. 1 Juan 3:7. Esta función de la gracia, enseñándonos cómo practicar la justicia, es llamada el Ministerio de Justicia, que es mucho más glorioso que el Ministerio de la Condenación.]

 11 y en cuanto a juicio,2 porque el príncipe de este mundo [todo hombre] ha sido condenado. [El Espíritu de Satanás está en el corazón de cada hombre, haciendo al hombre un esclavo del pecado, hasta que el Señor purifica al hombre gradualmente; y después durante su segunda venida en su corazón, cuando él trae la salvación a aquellos que le esperan y aguardan, él aplasta a Satanás debajo de vuestros pies, y lo destruye con el resplandor de su venida. 2 Cor 4:6. Heb 9:28, Rom 16:20, 2 Tes 2:8.]

 12 "Todavía tengo que deciros muchas cosas, pero ahora no las podéis sobrellevar.

 13 Y cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad;3 pues no hablará por sí solo, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que han de venir. [De la palabra del Señor en el interior: "De cierto les digo, toda la verdad es magnífica; ustedes se maravillarán cuando la vean. Hay quienes profesan conocer la verdad, que tienen sólo conocimiento de la Biblia. No tiene valor para mí conocer las verdades y no conocer al Señor. ¿Lo conoces o simplemente pretendes conocerlo? Conocerlo es haber tenido un encuentro con él y haberlo escuchado. Busca la reunión."]

 14 Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo hará saber.

 15 Todo lo que tiene el Padre es mío. Por esta razón dije que recibirá de lo mío y os lo hará saber.

 16 "Un poquito, y no me veréis; de nuevo un poquito, y me veréis."

 17 Entonces algunos de sus discípulos se dijeron unos a otros: --¿Qué significa esto que nos dice: "Un poquito, y no me veréis; de nuevo un poquito, y me veréis" y "porque voy al Padre"?

 18 --Decían, pues--: ¿Qué significa esto que dice: "un poquito"? No entendemos lo que está diciendo.

 19 Jesús comprendió que le querían preguntar y les dijo: --¿Preguntáis entre vosotros de esto que dije: "Un poquito, y no me veréis; y de nuevo un poquito, y me veréis"?

 20 De cierto, de cierto os digo que vosotros lloraréis y lamentaréis; pero el mundo se alegrará. Vosotros tendréis angustia, pero vuestra angustia se convertirá en gozo.

 21 La mujer, cuando da a luz, tiene angustia, porque ha llegado su hora. Pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda del dolor, por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo.

 22 También vosotros, por cierto, tenéis angustia ahora; pero yo os veré otra vez. Se gozará mucho vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo.

 23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo que todo cuanto pidáis al Padre en mi nombre, él os lo dará.

 24 Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre. Pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea completo.

 25 Os he hablado de estas cosas en figuras [lenguaje impreciso]; pero viene la hora cuando ya no os hablaré más en figuras [lenguaje impreciso], sino claramente os anunciaré acerca del Padre.

 26 En aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré [por necesidad] al Padre por vosotros,

 27 pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado y habéis creído que yo he salido del Padre.

 28 Yo salí del Padre y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo y voy al Padre.

 29 Le dijeron sus discípulos: --He aquí, ahora hablas claramente y no hablas en ninguna figura [lenguaje impreciso].

 30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas,4 y no necesitas que nadie te pregunte. En esto creemos que has salido de Dios.

 31 Jesús les respondió: --¿Ahora creéis?

 32 He aquí la hora viene, y ha llegado ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado y me dejaréis solo. Pero no estoy solo, porque el Padre está conmigo.

 33 Os he hablado de estas cosas para que en mí tengáis paz.5 En el mundo tendréis aflicción, pero ¡tened valor; yo he vencido al mundo! [Para tener paz de Dios, usted debe ser liberado de todo pecado para estar en Cristo. Para estar en Cristo, el amor de Dios es perfeccionado en usted, usted es una criatura completamente nueva; de modo que usted ya no camina ni habla de acuerdo a su propia voluntad, sino el Espíritu le da todas las palabras que debe hablar y le muestra todas las obras que deben ser realizadas. La paz de Dios es superior a todos los pensamientos de su mente, guardando su corazón y su mente en quietud y sin preocupaciones.]


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1 Yo lo enviaré (al Consolador). Cuando él venga, probará al mundo que están equivocados con respecto al pecado, a la justicia y al juicio. El Santo Espíritu fue derramado sobre todos los hombres en el Pentecostés. Hay una medida adicional del Espíritu Santo, dada a aquellos que obedecen. El Espíritu de Cristo condena y convence a la persona de sus pecados, le muestra la justicia de Cristo, la cual cada uno debe alcanzar, y lo juzga.

El hombre y Dios están más lejos en caracter que una rata lo está del hombre. El hombre primero debe aprender que es un animal bajo; en ese preoceso él comienza a entender que el mundo entero está en la impiedad porque todos los hombres están sujetos al Espíritu de Satanás. El hombre es enseñado y convencido de su pecado. Entonces él comienza a entender lo que significa la justicia de Dios: él convencerá al mundo de pecado, y de justicia. Después él será juzgado en la conclusión de su caminata espiritual.

Hasta que el Espíritu le muestre al hombre el pecado, él no puede enteder o reconocer la mayoría de los pecados. Pero el hombre natural no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede comprender, porque se han de discernir espiritualmente. 1 Cor 2:14. Porque lo que se conoce acerca de Dios se revela en ellos, pues Dios se lo manifestó. Rom 1:19. Así que como en el versículo 16:8 mencionado aquí, el Espíritu Santo le enseña al hombre con respecto al pecado, con respecto a Jesús, y el juicio dentro del hombre; los ojos del alma deben ver, los oídos del alma deben oír, para aprender las cosas de Dios. Las cosas de Dios no son aprendidas leyendo la Biblia, ni escuchando a alguien hablar, a menos que ellos hablen palabras entregadas por el Espíritu de Dios en ese momento. Jesús dijo: "Pero una sola cosa es necesaria. Pues María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada." — sentarse a los pies de Jesús y oír su palabra. Lucas 10:39-42. Oír su voz y seguirle (obedecerle) es sumamente importante para su futuro — importante para obtener la vida: Las palabra que yo os he hablado son espíritu y dan vida. Juan 6:33

2 En cuanto a juicio. Todo hombre es juzgado por el Espíritu de Cristo, ya sea en la muerte cuando el hombre muere en sus pecados, o al fin de su caminata espiritual que libera del pecado por medio de Cristo a través de la operación de la gracia, que tanto cambia como quita el pecado.

De la Palabra del Señor en el interior: "El fin es un juicio compasivo y la liberación del pecado. Toda la ayuda de la palabra probada no puede sobrepasar la del juicio."

Toda la ayuda que recibimos al oír, y aceptamos después de probar que lo que oímos viene del Señor, y después obedecer - la suma total de toda esa ayuda (que es increíble para la mayoría de las personas), no se compara con la ayuda que produce cambio que recibimos en el juicio. En el momento del jucio, la cabeza de Satanás es aplastada, el pecado restante es quemado por el resplandor de su venida, nuestro corazón es completamente circuncidado, la purificación está completa — y entonces recibimos el fruto del Espíritu, que nos libera de las leyes que se nos han dado, y deja que nuestro corazón oiga, vea, y sienta al Espíritu contínuamente — de manera que caminamos en amor, de acuerdo a los mantados contínuos del Espíritu, mientras somos vigorizados por el Espíritu — cesamos de nuestras propias obras, nuestra mente es completamente destruída y cesa de operar, a medida que recibimos un nuevo corazón, mente y Espíritu.

El Señor quiere que aquellos que han caminado hasta el fin de la gracia, se acerquen a su juicio con confianza y seguridad, animados por las operaciones maravillosas y purificadoras de su gracia que ya han sido recibidas, y seguros de que recibirán ayuda aún más grande en el juicio final.

3 Cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad. De modo que cualquiera que obedezca la voz del Señor recibe una medida adicional del Espíritu Santo: el Espíritu Santo que Dios ha dado a los que le obedecen. Hechos 5:32. El Espíritu Santo también les enseñará todas las cosas: Juan 14:26. Por medio de la unción del Espíritu Santo, el hombre recibe la enseñanza de todas las cosas, y no necesita de que nadie le enseñe. 1 Juan 2:27. De modo que con la unción del Espíritu Santo, el hombre sabe todas las cosas: vosotros tenéis la unción de parte del Santo y conocéis todas las cosas. 1 Juan 2:20. Así también hacen ustedes, que dicen haber sido bautizados con el Espíritu Santo, saben todas las cosas, o todavía tienen que oír y obedecer al Espíritu Santo, para que puedan ser sellados por el Espíritu Santo, que es el paso preliminar para el bautismo.

El comienzo de conocer la verdad es entender que el hombre es un animal bajo. El hombre debe ser enseñado acerca del pecado, el egoísmo, la lujuria, la inmoralidad sexual, la lengua impía, y acerca de que el mundo entero está en la impiedad, y cada hombre es controlado por el Espíritu de Satanás que está en su interior. El hombre aprende que el cristianismo ha sido totalmente dominado por Babilonia. Cuando él ve esto, se entristece:

Oh hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan. Di a los que sólo profetizan lo que hay en sus propios corazones: 'Escuchad la palabra de Jehovah. Por tanto, porque han engañado a mi pueblo diciendo: '¡Paz!', cuando no hay paz .. habéis causado dolor al corazón del justo, al cual yo no causé dolor, y habéis fortalecido las manos del pecador para no apartarlo de su mal camino, al prometerle [falsamente] la vida.

Cuando usted conozca la verdad, y la verdad lo hará libre; si el Hijo os hace libres, seréis verdaderamente libres. Juan 8:32,36. La libertad del pecado — es salvación.

Dijo el Señor: Mi pueblo es destruido porque carece de conocimiento. Porque tú has rechazado el conocimiento. Ose 4:6
A menos que el hombre espere al Señor en silencio, nunca obtendrá el conocimiento de la verdad para llegar a ser libre.

El Espíritu entonces revela los incontables misterios de Dios y de los cielos.

De la palabra del Señor en el interior: "De cierto les digo, toda la verdad es magnífica; ustedes se maravillarán cuando la vean. Ustedes oirán la verdad en el juicio final."

4 Ahora entendemos que sabes todas las cosas. Y cuando el Espíritu Santo es dado a un seguidor de Jesús que obedece, esto es la unción, el Cristo en su carne, que le enseña todas las cosas, para que usted pueda saber todas las cosas.

5 Os he hablado de estas cosas para que en mí tengáis paz. La paz es el fruto (efecto) de la justicia, y el efecto de la justicia es tranquilidad y segura confianza (seguridad incuestionable) para siempre. Isa 32:17. Para tener la paz de la tranquilidad y seguridad incuestionable para siempre, usted debe estar primero en Cristo. Para estar en Cristo, el amor de Dios es perfeccionado en usted, usted es una criatura completamente nueva, y usted camina a través de la vida con el Espíritu dándole todas las palabras para hablar y mostrándole todas las obras que deben ser realizadas — para tener paz, usted primero debe alcanzar la unión con Cristo. Sólo entonces usted tiene la paz de Cristo que gobierna su corazón. Haga clic para ver cuando usted está en Cristo.

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