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Juan 17

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 1 [Este capítulo (Juan 17) junto con Juan 14 son dos de los más grandes capítulos de la Biblia para describir la esperanza verdadera y las buenas nuevas verdaderas que Jesús vino a predicar.]

 1 Jesús habló de estas cosas, y levantando los ojos al cielo, dijo: "Padre, la hora ha llegado. Glorifica a tu Hijo para que el Hijo te glorifique a ti,

 2 así como le diste autoridad sobre todo hombre, para que dé vida eterna a todos los que le has dado.

 3 Y ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado.

 4 Yo te he glorificado en la tierra, habiendo acabado la obra que me has dado que hiciera.

 5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú en tu misma presencia, con la gloria que yo tenía en tu presencia antes que existiera el mundo.

 6 "He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste. Tuyos eran, y me los diste; y han guardado tu palabra.

 7 Ahora han conocido que todo lo que me has dado procede de ti;

 8 porque les he dado las palabras que me diste, y ellos las recibieron [en sus corazones]; y conocieron verdaderamente que provengo de ti, y creyeron que tú me enviaste.

 9 "Yo ruego por ellos. No ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque tuyos son.

 10 Todo lo mío es tuyo, y todo lo tuyo es mío; y he sido glorificado en ellos.

 11 Ya no estoy más en el mundo; pero ellos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, guárdalos en tu nombre que me has dado, para que sean una cosa, así como nosotros lo somos.

 12 Cuando yo estaba con ellos, yo los guardaba en tu nombre que me has dado. Y los cuidé, y ninguno de ellos se perdió excepto el hijo de perdición, para que se cumpliese la Escritura.

 13 Pero ahora voy a ti y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo completo en sí mismos.

 14 "Yo les he dado tu palabra, y el mundo los aborreció; porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

 15 No ruego que los quites del mundo,1 sino que los guardes del maligno. [Su vista y su conciencia están en el cielo, pero usted todavía está en la tierra sirviendo al Señor. De la Palabra del Señor en el interior: "Puedes vivir en el cielo y aun caminar en la tierra. Yo vendré otra vez a los elegidos; yo seré una corona para liderarlos y guiarlos."]

 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

 17 Santifícalos [hazlos santos, purifícalos, conságralos] a través de tu verdad; tu palabra es verdad.

 18 Así como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo.

 19 Por ellos yo me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados [purificados, santificados, consagrados] a través de la verdad.2

 20 "Pero no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por medio de la palabra [enseñanzas] de ellos;

 21 para que todos sean una cosa, así como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos lo sean una en nosotros;3 para que el mundo crea que tú me enviaste.

 22 Yo les he dado la gloria que tú me has dado, para que sean una cosa, así como también nosotros somos una cosa.

 23 Yo en ellos4 y tú en mí, para que sean hechos perfectos en uno; y para que el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado, como también a mí me has amado.

 24 "Padre, quiero que donde yo esté, también estén conmigo aquellos que me has dado, 5 para que vean mi gloria que me has dado, porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. [Esto se aplica a todos sus discípulos, ahora y entonces. Se refiere a ser trasladados hacia el reino de los cielos, y ser resucitados con Cristo para sentarse en los lugares celestiales en Cristo; sin embargo ellos no son quitados del mundo (versículo 15 más arriba), físicamente; sus conciencias y su vista están en la paz del cielo, y ven la tierra desde lejos (un abismo espiritual inmenso), a través de los ojos de Dios. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estoy, allí también estará mi siervo. Juan 12:26. De la Palabra del Señor en el interior: "Puedes vivir en el cielo y aun caminar en la tierra. Yo vendré otra vez a los elegidos; yo seré una corona para liderarlos y guiarlos." Mientras Jorge Fox ministró en la tierra, él fue trasladado al paraíso; y entonces él vivió en el paraíso.]

 25 Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste.

 26 Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo daré a conocer todavía, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo en ellos."6


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Para ver el(los) versículo(s) mostrado(s) paralelamente en Nueva Intl, Reina Valera, y La Biblia de las Américas, haga click aquí.
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1 Jesús está orando al Padre en la última cena, pidiéndole al Padre que hiciera que sus discípulos y todos los que creerían en él por causa de ellos (20) no fueran quitados del mundo sino que fueran protegidos del mal (15), para ser santificados [hechos santos] (17), para ser hechos uno con el Padre y con Cristo (21), para estar unidos los unos con los otros, (21, 22), para ser glorificados igual que Jesús (23), para ser perfectos como uno (23), para estar con Jesús en el cielo y ver su gloria (24), para recibir el amor dado a Jesús por el Padre (26), para tener a Jesús dentro de ellos. Así como Jesús es uno con el Padre, sus discípulos serán uno los unos con los otros, y uno con Cristo y el Padre (21), [menos que Dios pero llegando a la medida de Dios]. Obviamente estas promesas son para aquellos discípulos maduros que están en la conclusión de su discipulado; ellos han crucificado sus deseos y afectos en la cruz interna de la negación propia. De la Palabra del Señor en el interior: "Puedes vivir en el cielo y aun caminar en la tierra. Yo vendré otra vez a los elegidos; yo seré una corona para liderarlos y guiarlos."

2 Ser santificados por la verdad, lo cual es ser hecho santo. Jesús dijo: Santifícalos con la verdad; tu palabra es verdad (17). Jesús está hablando acerca de la palabra de verdad que es oída en el interior del hombre, la palabra que mora dentro del corazón del hombre. La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón [para que la puedas oír y obedecer]; esta es la palabra de fe que predicamos. Rom 10:8. Por esto, la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios. Rom 10:17. ¿Con qué limpiará el joven su camino? Al hacer caso y velar por tu palabra [que me hablas a mí]... En mi corazón he guardado tus dichos [los mandatos que me has dicho] para no pecar contra ti. Sal 119:9,11. En ningún momento quites de mi boca la palabra de verdad, porque en tu juicio tengo puesta mi esperanza. Sal 119:43, y Esposos, amad a vuestras esposas, así como también Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla y purificarla [la iglesia de creyentes] en el lavamiento del agua con la palabra. Efe 5:25-26, y Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Juan 15:3 (De modo que al escuchar las palabras que están dentro de su corazón, y al obedecerle, usted está siendo limpiado y santificado).

3 Para que todos sean una cosa, así como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos lo sean una en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. Juan 17:21. Esta es la unión de los santos con Cristo y con Dios [asistente capaz, pero al nivel de sus estándares].

Entonces, ¿debemos aspirar a ser Dios? ¡Absolutamente NO!!!! Debemos aspirar a ser como Dios, a ser piadosos, a ser puros, a ser amables, a ser misericordiosos, a ser rectos; y cuando somos rectos, Dios nos dice todo lo que debemos decir y nos ordena todo lo que debemos hacer. Nuestro deseo debe ser llegar a ser un instrumento apto par ser usado por Él, pero definitivamente no una copia de Él. NO, no debemos desear ser Dios; hemos tenido una vida entera de fracaso siendo nuestro propio Dios. Esa fue la promesa original del diablo a Eva: "serás como Dios, conociendo el bien y el mal;" y hemos tenido suficiente con tratar de vivir de acuerdo a nuestra propia voluntad, nuestra propia mente carnal, nuestra propia imaginación impía, nuestra conducta en tiempos pasados en los deseos de nuestra propia carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de los pensamientos de nuestra mente, caminando de acuerdo a los caminos de este mundo, de acuerdo al príncipe de las potestades del aire [Satanás]. NO, debemos desear hacer la voluntad de Dios — para hacer su voluntad en la tierra así como en el cielo, siguiendo órdenes, siguiendo a Jesús. Debemos odiar o desconfiar de nuestra propia voluntad. Debemos desear servir a Dios, así como su dedo opera de acuerdo a su voluntad, sólo que nosotros debemos desear ser otro de los dedos de Él, operados por Él. Debemos desear representar al único Dios; y para representarle a Él, debemos ser como Él pero menos que Él.

Nuestro deseo deber ser directamente lo opuesto de llegar a ser como Dios; debemos desear llegar a ser completamente dirigidos por Dios, y así llegamos a ser esclavos de la justicia, esclavos de la perfección, esclavos del amor perfecto, esclavos de la benignidad, esclavos de la misericordia, esclavos de la bondad, esclavos de la humildad, esclavos de la fidelidad, esclavos de la santidad, esclavos de la paz, esclavos de la sabiduría, esclavos de la gloria, esclavos del poder, y esclavos de la virtud; como siervos cuyas palabras y acciones siempre son perfectas, virtuosas, amantes, misericordiosas, sabias, puras, santas y verdaderas. Como esclavos de la perfección y la justicia, tenemos entusiasmo ilimitado, gozo inefable, paz más allá del entendimiento, confianza eterna, y placeres a su diestra para siempre — para esto fuimos llamados. (¿Hay otra meta comparable para su vida?) Así que, amados, ya que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda impureza de cuerpo y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. 2 Cor 7:1.  Porque somos hechos partícipes de Cristosi de veras retenemos firme el principio de nuestra confianza hasta el fin. Heb 3:14.

4 Yo en ellos y tú en mí, para que sean hechos perfectos en uno. Juan 17:23. Estas promesas están más allá de la habilidad de la mayoría de los hombres para oír, entender, y creer; sin embargo aquí ellos son claramente solicitados por Jesús, y sabemos que todas las oraciones de Jesús son indudablemente garantizadas. Estas son las buenas nuevas que Jesús vino a predicar — la disponibilidad de la restauración del hombre a la imagen de Dios, perdida en el jardín; pero aún más allá de eso — a la unión con Dios, trasladados al Reino del cielo dentro de ellos y alrededor de ellos, mientras todavía están vivos en la tierra.

5 Donde yo estoy, ellos también estén. Jesús dijo lo mismo en el capítulo 12. Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estoy, allí también estará mi siervo. Juan 12:26. Esto era para que sus discípulos estuvieran con él, en su compañía, en el reino de los cielos, mientras están vivos en la tierra y para siempre. Esto es ser trasladado al reino del cielo porque Dios nos ha librado del poder de la oscuridad, y nos ha trasladado hacia el reino de su amado Hijo; para ser partícipes de la herencia de los santos en luz. Col 1:12-13, y en esta luz tenemos comunión con otros santos, y con el Padre y el Hijo, 1 Juan 1:3,7. De la Palabra del Señor en el interior: "Puedes vivir en el cielo y aun caminar en la tierra. Yo vendré otra vez a los elegidos; yo seré una corona para liderarlos y guiarlos."

Ser trasladado al reino
para estar con Jesús, pero todavía permaneciendo en la tierra (15): ¿cómo? Cuando usted es trasladado al reino de los cielos, como Pablo y otros lo fueron, su vista y su conciencia ya no están en la dimensión de este mundo físico. El apóstol Pablo nos ayuda a entender el reino de Dios en el interior y entre nosotros, al escribir en el libro de Hechos en la Biblia: Dios .. no está lejos de ninguno de nosotros, porque en él vivimos, nos movemos y somos, (Hechos 17:27-28) - pero no estamos conscientes de esto, porque estamos en una dimensión física más baja. La dimensión física comparte el mismo espacio que las dimensiones espirituales más altas; un Dios y Padre de todos, quien está sobre todo y a través de todo y en todo. Efe 4:6. Porque entrar en el reino de Dios en el interior y alrededor de nosotros, es ser trasladado dramáticamente a la dimensión espiritual de la conciencia y la vista, en unión con Cristo y con Dios, pero caminando sobre la tierra por medio de la luz de Dios; caminando en la tierra con los ojos de Dios. El mundo pasa de nuestra vista cuando entramos en el reino. Pablo dijo: Ya no andamos por vista, sino por fe obediente, como el Espíritu de Dios nos ordena y nos guía. Jesús le preguntó al Padre que no quitara a sus seguidores del mundo, pero que él quería que estuvieran con él, para que vieran su gloria; por lo tanto caminamos sobre la tierra, pero nuestra vista está en el reino de los cielos.

De su Diario, el testimonio cristiano maravillosamente inspirador y sin paralelos de Jorge Fox acerca de ser trasladado al paraíso, el reino:

"También vi las montañas ardiendo, y los escombros, y las sendas y los lugares escabrosos y torcidos hacerse parejos y planos, para que el Señor pueda venir a su tabernáculo. Estas cosas se encuentran en el corazón del hombre; pero hablar de estas cosas que son internas parece extraño a los que son toscos, torcidos y a los montañosos. Aún así el Señor dijo, 'ah tierra, ¡escucha la palabra del Señor!'"

*Todo valle será rellenado, toda montaña y colina será allanada. Los caminos torcidos se enderezarán, las sendas escabrosas quedarán llanas. Lucas 3:5

......
"Entonces me elevé en espíritu, por medio de la espada encendida,* al paraíso de Dios. Todas las cosas eran nuevas, y toda la creación tenía otra fragancia para mí, más allá de lo que las palabras puedan expresar. Yo no conocía nada más que la pureza, la inocencia, la justicia, y el ser renovado a la imagen de Dios en Cristo Jesús; de manera que alcancé el estado de Adán, el estado en que se encontraba antes de la caída. La creación fue abierta a mí, y se me mostró cómo se le dio nombre a todas las cosas de acuerdo con su naturaleza y su virtud. Llegué a un punto en mi mente, en el cual debatía si debía practicar medicina para el bien de la humanidad, viendo que la naturaleza y la virtud de las criaturas me habían sido reveladas de tal manera por el Señor. Pero fui llevado inmediatamente en el espíritu, para ver otro estado más inquebrantable que el estado de inocencia de Adán, a saber, el estado de Cristo Jesús, que nunca caería.** Y el Señor me mostró que los que eran fieles a él, en el poder y la luz de Cristo, podían alcanzar el estado en que se encontraba Adán antes de caer; en el cual las obras admirables y las virtudes de la creación pueden ser conocidas, por las revelaciones de esa palabra divina de sabiduría y por el poder por el cual fueron hechas. El Señor me guió a grandes cosas y profundidades maravillosas me fueron reveladas, más allá de lo que las palabras pueden expresar; pero a medida que la gente comience a someterse al espíritu de Dios, y a crecer en la imagen y el poder del Todopoderoso, ellos pueden recibir la palabra de sabiduría que abre todas las cosas, y llegar a conocer la unidad oculta en el Ser Eterno."

* Expulsó [Dios], pues, al hombre; [Adán y Eva del paraíso, el Jardín del Edén] y al oriente del huerto del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones, para guardar el camino del árbol de la vida. Gén 3:24

**  Hay dos pasos en la perfección a través de la gracia de Cristo: 1º) ser levantado hacia la perfección de Adán y Eva en el paraíso, pero todavía capaz de caer en la tentación, y 2º), ser levantado a la unión con Cristo Jesús, una perfección eterna, que es incapaz de caer en el pecado o la tentación. Esteban Crisp, otro eminente cuáquero, escribe más de esta perfección en dos fases:

Porque ya sabéis que mientras la vasija está llena de ira, envidia, o con injusticia de cualquier tipo, los tales todavía no son aptos para que la gloria de Dios brille en ellos. Cuando esto sea quitado por medio del juicio; y Sión sea liberada de la opresión , entonces la criatura vuelve a Dios como un vaso puro en la justicia que existía antes de la caída. Así que un hombre o una mujer pueden llegar al estado en el que Adán se encontraba antes de caer, que era sin pecado. Contra los tales no se pronuncia el juicio de Dios, sino que tienen paz con Dios, y comunión en lo que es puro, antes que existieran el pecado y la transgresión. Los que vienen a este estado, puede ser atrapados otra vez; al igual que Eva, y si no velan, pueden ser atrapados otra vez; pero si son fieles al poder que los redimió del pecado, y en el poder resisten la tentación, entonces tales reciben el sello de la vida eterna en Cristo Jesús, quien nunca cayó, a pesar de que fue tentado, y así llegan a un establecimiento en aquel que nunca cambia.

.......
"Además el Señor me dejó ver, cuando fui elevado a su imagen en justicia y santidad y fui llevado al estado del paraíso de Dios, cómo Adán fue hecho un alma viviente; y también a la estatura de Cristo, el misterio que había estado oculto desde las edades y las generaciones; las cuales cosas son difíciles de pronunciar, y muchos no las pueden resistir. Porque de todas las así llamadas sectas de la cristiandad con las cuales discutí, no encontré a nadie que pudiera resistir que le dijeran que cualquiera puede crecer espiritualmente a la perfección de Adán (es decir, a la imagen de Dios, y justicia y santidad en la cual estaba Adán antes de la caída), para ser limpiopuro, y sin pecado como él estaba. Por lo tanto, ¿cómo podrían resistir que se les diga que alguien debe crecer espiritualmente a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, cuando se sienten amenazados de oír que alguien debe, mientras está en la tierra, llegar al mismo poder y espíritu en el que estaban los apóstoles y los profetas? Aunque es una verdad absoluta que nadie puede entender los escritos de los apóstoles correctamente sin el mismo espíritu por el cual fueron escritos.

El Señor Dios me reveló por su poder invisible como 'cada hombre era iluminado por la luz divina de Cristo'. La vi brillar en todos, y vi que los que creyeron en ella salieron de la condenación a la luz de la vida, y fueron hechos hijos de ella; pero los que la odiaron y no creyeron en ella, fueron condenados por ella, aunque hacían profesión de Cristo. Esto lo vi en las revelaciones puras de la luz sin la ayuda de ningún hombre; ni tampoco sabía en ese tiempo dónde encontrarlo en las escrituras; aunque después, escudriñando las escrituras, lo encontré. Porque vi en esa luz y ese espíritu que existían antes que las escrituras fueran dadas y que guió a los hombres santos de Dios a escribirlas, que todos deben venir a ese espíritu si quieren conocer a Dios o a Cristo, o las escrituras correctamente, por el cual fueron enseñados y guiados aquellos que nos las dieron."

Y de los escritos de otro de los primeros cuáqueros, William Dewsbury: (escrito en 1655)

En ese día y hora de tentación, yo fui testigo de esas Escrituras que se cumplieron en mí con respecto a la condición de Pablo, en la cual él se quejó como entonces lo hice yo. Yo hallé la ley en mis miembros, peleando en contra de la ley de mi mente, de manera que cuando hacía el bien, el mal estaba presente en mí; el sentido de lo cual me hizo clamar:  "¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?" A medida que clamaba al Señor, para librarme de la carga bajo la cual gemía, vino a mí la Palabra del Señor, diciendo: "Bástate mi gracia, yo te libraré." Y por medio del poder de su palabra, fui armado con paciencia para esperar en su consejo; gimiendo bajo el cuerpo de pecado en el día y la hora de la tentación, hasta que el Señor se agradó en manifestar su poder para liberarme, lo cual sucedió en el año 1651.

Así a través de la justa ley del Espíritu de la Vida en Cristo Jesús," dice él, "fui y soy hecho libre del cuerpo de pecado y muerte; y por medio de estas grandes tribulaciones, mis ropas son lavadas y emblanquecidas en la sangre del Cordero, quien me ha llevado a la nueva Jerusalén, donde nadie entra de los que obran abominación o dicen mentiras, sino aquellos cuyos nombres han sido escritos en el libro de la vida del Cordero. Aquí mi alma ahora se alimenta del árbol de vida, del cual yo había tenido tanta hambre y tanta sed, el cual está en el paraíso de Dios. Aquí ya no hay más maldición ni más noche; sino que el Señor Dios y el Cordero son mi luz y mi vida para siempre eternamente. Y yo testifico que he sido regenerado y nacido otra vez de la simiente inmortal, y habiendo tomado parte de la primera resurrección, sobre tal la segunda muerte no tiene potestad.

Y esto yo le declaro a todos los habitantes de Inglaterra, y a todos los que moran sobre la tierra, que sólo Dios es el maestro de su pueblo. Él le ha dado a todos una medida de su gracia, la cual es la luz que viene de Cristo. Ésta revisa y reprende por causa del pecado, en el secreto del corazón y la conciencia. Todos los que esperan en esa luz, que viene de Cristo, y que es la gracia libre de Dios, por el poder de Jesucristo para destruir el pecado y para guiarlos en obediencia a la luz, llegarán a conocer el único Dios verdadero y Padre de luz en Cristo Jesús, quien es el camino hacia él. De esto yo doy testimonio a todos los hijos de los hombres, de que yo no llegué al conocimiento de la vida eterna por medio de la letra de las Escrituras, ni al oír a los hombres hablar del nombre de Dios. Yo llegué al conocimiento verdadero de las Escrituras y el reposo eterno del cual ellos testifican en Cristo, por la inspiración del espíritu de Jesús, el león de la tribu de Judá, quien es el único que es digno de abrir los sellos del libro.

Sean todos fieles en su propia medida, y con paciencia esperen el espíritu ilimitado de Cristo, su vida, para abrir los sellos del libro, y darles a conocer el misterio de la vida eterna.

Dewsbury, en el mensaje anterior, habla claramente de: 1) sufrir bajo la carga del pecado, 2) experimentar gran tribulación, 3) ser liberado del pecado, 4) Cristo es resucitado en él, 5) ser trasladado al Reino de Dios, 6) estar en la Nueva Jerusalén, y 7) comer del árbol de la vida que está en el paraíso (reino) de Dios. Así él testificó que todas las promesas de las escrituras fueron cumplidas.

6 el amor con que me has amado esté en ellos, y yo en ellos. El mismo amor que el Padre le otorgó a Jesús, es dado a su verdaderos seguidores, y Jesús también estaría en ellos. Dios es amor. Nosotros sabemos que él le ha dado una cantidad infinita de amor a Jesús; ahora Jesús le pide al Padre que haga lo mismo con sus seguidores verdaderos. Esta es al prueba de que uno es un verdadero seguidor de Jesús:

Y Pablo nos dijo que el amor era el don más grande de todos.

Estas son las promesas de unión con Cristo y el Padre, unión con todos los otros discípulos, y estar en el cielo mientras todavía estamos vivos — tener comunión en el Espíritu con el Padre, el Hijo, y otros santos que fueron santificados en el pasado. Una vez que usted se agarra de las promesas verdaderas, la esperanza verdadera, el evangelio verdadero — entonces todas las escrituras comenzarán a tener sentido, sin tener que desechar las exclusiones o los requerimientos de limpieza, pureza, perfección, y santidad.

¿Y cómo se cumplen estas promesas? ¿Cómo puede uno ser limpiado del pecado? ¿Cómo es purificado el corazón? ¿Cómo se puede llegar a ser capaz de estar unidos con el santo, puro y perfecto Jesús como parte integral de su cuerpo bajo control de la cabeza? Bienaventurados son los que oyen la palabra de Dios [dentro de su corazón] y la guardan [la practican, obedecen]. Lucas 11:28; al ser obedientes a la palabra de verdad que oímos; las palabras que les oigo hablar son espíritu y dan vida. Juan 6:63. Al esperar a Dios, humildemente, esperando en silencio cualquier cosa que él desee enseñar o mandar. Al escuchar. Al caminar en conformidad a los mandatos recibidos de él. Haga esto y usted será limpiado de todo pecado por la sangre de Jesús, su corazón será purificado por la fe, su alma será purificada por la obediencia a la palabra de la verdad. La fe es oír la palabra de Dios pronunciada dentro de usted, y creer que es pronunciada por Dios, y obedecer los mandatos que usted ha oído. Espere, vele, escuche, oiga, obedezca... espere, vele, escuche, oiga, obedezca....busque, escuche, obedezca.

Juan describe este proceso de purificación en 1 Juan:

Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros,
y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia [purifica] de todo pecado. 1 Juan 1:7

Juan, en los siguientes versículos, explica cómo la sangre de Cristo nos purifica a todos del pecado. Él dijo:

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. (Comenzamos como pecadores, antes de ser limpiados.)
Si no negamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos [purificarnos] de toda injusticia. (toda injusticia es pecado).
Pero si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. 1 Juan 1:8-10


Cuando usted examina estos versículos en lugar de los versículos que vienen antes y después de los tres recién citados, este es el significado:
Con fe nosotros vamos a la Luz (Jesús) para escuchar y observar silenciosamente, esperando la purificación por su sangre y su gracia.
Si andamos diciendo que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, no tenemos humildad, y n obtenemos ayuda, la verdad no está en nosotros.
Si cuando él (la Luz) nos muestra nuestros pecados y los no negamos, él nos perdonará y nos purificará.
Pero, si cuando él (la Luz) nos muestra nuestros pecados, y si decimos que no tenemos el pecado que él nos ha mostrado,
pensando que Él no es la Verdad, pensando que el que oímos es un mentiroso, no recibimos ninguna ayuda de Él; entonces no nos hemos arrepentido de nuestros pecados;
y Su palabra no es plantada en nuestro corazón, para que pueda controlarnos en el futuro.
Así, hemos rechazado a Cristo como un mentiroso y hemos mostrado nuestro oído hacia Él, Juan 3:19-20
Pero si aceptamos su convicción como verdadera, Él nos perdona, nos limpia de pecado, y su palabra permanece en nuestro corazón para guardarnos del pecado.

Así es como somos limpiados de nuestros pecados hasta que estamos limpios y purificados. Creemos lo que la Luz nos muestra, y que la luz es Cristo.
Nosotros creemos en Jesús en el interior, la Luz verdadera, que ilumina a cada hombre que viene al mundo. Juan 1:9

No es suficiente creer que Jesús es el Hijo de Dios, nacido de una virgen, y resucitado de los muertos.
Debemos creer lo que él dice es verdad y actuar de acuerdo a esto. 
La fe sin obras de obediencia amante hacia Dios está muerta. Santiago 2:20, Gal 5:6
 
Jesús también nos dijo que "creamos en la luz para que podamos llegar a ser hijos de la luz." Juan 12:36
No es suficiente creer que hay una luz, debemos creer lo que la luz nos muestra y que nos dice que es verdad, y después actuar de acuerdo a esto.

Es por medio de la gracia a través de la fe que somos salvos, (liberados del pecado). 
Al esperar a Dios, recibimos las enseñanzas de la gracialas convicciones de la gracia, y la eliminación del pecado por medio la gracia, lo cual termina en nuestra salvación por medio de la gracia.

Juan, en los versos siguiente, continúa:

Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis.
Y si alguno peca, abogado tenemos delante del Padre, a Jesucristo el justo.
Él es la sacrificio expiatorio por nuestros pecados, y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.
En esto sabemos que nosotros le hemos conocido: en que guardamos [obedecemos] sus mandatos.
El que dice: "Yo le conozco" y no guarda sus mandatos es mentiroso, y la verdad no está en él.
Pero en el que guarda su palabra [obedece los mandatos que el Señor le habla a él], verdaderamente el amor de Dios ha sido perfeccionado en él.
Por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él debe andar como él anduvo. Juan 2:1-6

Comenzando como hijos espirituales, si obedecemos la Palabra que le oímos que nos habla o que él nos muestra en la Luz,
(y Jesús es la Luz y la Palabra), y si permanecemos en Él, somos de la verdad y sabemos que estamos en Él. 
Y el amor de Dios es perfeccionado en nosotros, lo cual resulta en que nosotros caminamos como Jesús caminó, en amor y verdad.
Progresamos de ser hijos pequeños para llegar a ser hombres jóvenes que han vencido al maligno, para después convertirnos en Padres en la verdad;
crecemos hasta llegar a ser un hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo. Efe 4:13

Juan continúa:

Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él también es puro. 1 Juan 3:3
Todo aquel que comete pecado también infringe la ley, pues el pecado es infracción de la ley. 1 Juan 3:4
Y sabéis que él aparece para quitar los pecados y que en él no hay pecado. 1 Juan 3:5
Todo aquel que permanece en Él, no peca. Todo aquel que peca, no le ha visto ni le ha conocido. 1 Juan 3:6
Para esto es revelado el Hijo de Dios [en nosotros]: para deshacer [en nosotros] las obras [pecado] del diablo. 1 Juan 3:8
El propósito del Hijo es destruir al diablo y sus obras [pecado] en nosotros — si vamos a él.
Todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él,
y no puede seguir pecando, porque ha nacido de Dios. 1 Juan 3:9

Y Sus semillas son las palabras que él ha plantado en su corazón, palabras que usted ha oído hablarle a usted, la Palabra de Dios. Lucas 8:15

Las palabras son implantadas en su corazón, formando a Cristo dentro de usted, hasta que Él está completamente formado y ha resucitado en usted.

Esas palabras que le oímos hablarnos a nosotros están implantadas en nuestro corazón, Santiago 1:21;
y esas palabras que le oímos hablarnos a nosotros son Espíritu y nos imparten la vida de Dios, Juan 6:63;
y esta vida de Dios es Cristo, Juan 1:5, 14:6, de modo que Cristo es formado dentro de usted, Gal 4:19

Hasta que finalmente Cristo está completamente formado e incluso ha resucitado dentro de usted. 2 Cor 4:14,Col 2:11-12,3:1,Efe 2:5-6,Rom 8:11
Entonces usted ve a Cristo, la gloria de Dios, aparecer en su corazón y es testigo de que él le trae su salvación y vida eterna.

De la Palabra del Señor en el interior: "Nosotros vamos a Él, y Él hace caer lluvia sobre nosotros; este ejercicio de Dios purifica bien a aquellos que lo hacen."

Los falsos profetas toman 1 Juan 1:8 fuera de contexto:  Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros, y dicen que esto prueba que nadie puede estar sin pecado; ignorando las siguientes afirmaciones e ignorando el contexto del proceso de purificación al que se hace referencia. Para ser purificado usted tiene que tener pecado para empezar, o la purificación no es ni siquiera necesaria. Juan se refiere al pecado que debe ser destruido, no llevado a la tumba.

Así es como se mortifica (se hace morir, se le priva el poder) las obras del cuerpo que son de la vida terrenal: fornicación, impureza, bajas pasiones, malos deseos de la carne, y la codicia, que es idolatría (la deificación del yo y otras cosas creadas en vez de a Dios). Col 3:5.

Muchos versículos prueban que el evangelio del Señor es destruir el pecado, y muchos otros muestran que el pecado fue destruido. Vea Cómo recibir el poder de Dios que produce cambio para más información acerca de la destrucción del pecado dentro de usted.

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