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Juan 1:12

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 12 Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios,6 [Cuando usted recibe la Luz y la Palabra en su corazón como Jesús hablándole y revelándole las cosas de Dios, usted lo ha recibido y lo ha identificado como Jesús. De la Palabra del Señor en el interior: "Cuando tú estás seguro de que aquel quien te habla es Cristo, le has recibido. Tú eres un hijo cuando Jesús aparece en tu corazón para guiarte."]

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6 Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Este versículo es traducido popularmente como: Pero a todos los que le recibieron, les dio poder de llegar a ser hijos de Dios, "aún" aquellos que creen en su nombre. La palabra "aún" no está en el texto griego, ni siquiera se insinúa, y la mayoría de las traducciones la dejan fuera o notan que ha sido añadida para más clarificación; pero fue añadida por traductores que no tenían entendimiento del Espíritu Santo, y que sólo tenían sus doctrinas babilónicas para guiarlos.

Al quitar la palabra "aún" de este versículo, dice lo siguiente: Pero a todos los que le recibieron, aquellos que creen en su nombre, él les dio poder de llegar a ser hijos de Dios. De acuerdo con Jorge Fox, esta no es una declaración de limitada a dos opciones. Esta es una distinción fundamental, que dice: creer en su nombre, como normalmente definimos que significa creer que Jesús es el Hijo de Dios, no es creer en su nombre como Fox ha descrito; y claramente no es suficiente tener el poder o derecho de llegar a ser un Hijo de Dios. Usted debe haberle recibido, lo cual aquellos que creen en su nombre hacen. La frase aquellos que creen en su nombre es una frase positiva para todos los que le han recibido. Jorge Fox escribe que debemos primero ver al mediador y el pacto antes de que tengamos el poder o derecho de llegar a ser hijos de Dios:

¿Acaso no es la palabra, Cristo, el autor de la fe, por quien todas las cosas fueron hechas y creadas? ¿Acaso no es esa la poderosa palabra de fe? ¿Acaso no es él el autor de ella? La fe que viene de él nos da victoria sobre el mundo. ¿Acaso no es el hijo de Dios Aquel a quien el Padre ha sellado, ‘que ilumina a todo hombre que viene al mundo?’ Y ‘todo el que en él crea no perezca sino tenga vida eterna,’ y están sellados. Por lo tanto todo hombre en la luz verá el nuevo pacto, y al mediador, antes que él tenga el poder de llegar a ser un hijo de Dios; y hay profecía antes de que nazca el hijo, e inspiraciones del Señor, y esas son cosas de Dios.

Por lo tanto usted debe esperar a Dios antes de que usted vea al pacto y mediador, (ambos son Cristo la luz y la palabra en usted), antes de que usted tanga el poder para llegar a ser hijo de Dios; y después usted debe tener muchas más revelaciones antes que nazca un hijo. Su espera se ve muy favorable ante Dios, como se oye de la Palabra del Señor en el interior: "Sin nuestras promesas el alma está afligida; con ellas el alma se establece en un tributo vigilante al Señor." El Señor nos está diciendo que al esperar, escuchar, y velar por él diariamente, usted está mostrando su respeto y admiración por Él.

La siguiente pregunta permanece: ¿qué significa "creer en su nombre"? Ya hemos visto que no es "creer que Jesús es el Hijo de Dios," como el cristianismo quiere creer, junto con creer que son automáticamente hijos de Dios. Fox escribe que cuando la luz y la palabra le es revelada a usted como Jesús, el hijo de Dios, y usted cree que la luz se llama Jesús, usted le ha recibido y usted ha identificado que la luz y la palabra se llaman Jesús: usted ha creído en Su nombre. Entonces usted tiene el derecho y poder para llegar a ser un hijo de Dios, pero no ser inmediatamente un hijo de Dios. Recibir a Jesús es oírle hablar palabras y ver lo que él le revela desde el interior de su corazón y creer que él es quien le está hablando a usted y revelando por su luz que él es el Hijo de Dios, Jesús. "La palabra (Jesús) está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón [para que la puedas oír y obedecer];" esta es la palabra de fe que predicamos. Por esto, la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios [del interior de su corazón], Rom 10:8,17, Deu 30:10-14. Él es la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo. Juan 1:7,9. Jesús, la luz y palabra, estaba siempre allí con usted desde el día que usted nació; pero usted no le había "recibido", como usted recibe a alguien en su casa con una bienvenida y dándole su atención. Ahora, después que usted le oiga, después que usted vea lo que Él le está revelando a usted, a veces usted ve después que los eventos son ciertos que Él le ha mostrado antes; pero Él siempre es benigno, veraz, misericordioso, humilde, firme, imparcial, serio, fácil de aceptar; de modo que usted está encantado, infundido con esperanza, feliz, aliviado, y agradecido, a medida que usted le recibe con una bienvenida, su atención, y gratitud, reconociendo que él es Jesús, el Hijo de Dios, en su corazón que le está hablando.

De modo que vamos a él y escuchamos su voz y esperamos lo que él nos muestre acera de nosotros mismos y lo que está en nuestro corazón.
Si usted ama la Luz y la Palabra como Cristo, usted obedece y se arrepiente de cualquier cosa mala que le sea mostrada; y usted ha cambiado para ser mejor.
Al amar la Luz como Jesús que le muestra su condición, y la Palabra que le ordena, usted está reconociendo a su Maestro dentro de usted como Cristo.
De la Palabra del Señor en el interior: "Cuando tú estás seguro que aquel que te está hablando es Cristo, tú le has recibido."
Cuando hayamos "recibido" la Luz y reconocido que la Luz es Cristo, creemos en la Luz como Jesús nos mandó a creer.
Así como cuando Cristo le preguntó a Pedro: ¿quién decís que soy yo? y Pedro contestó: ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!
Cristo entonces dijo: Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Mas yo también te digo que tú eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
Mat 16:15-18
— el entendimiento sólido como la roca de que aquel que habla es el Hijo de Dios, contra quien las puertas del infierno no pueden prevalecer.

Ahora mire lo que Jesús dice además acerca de como sólido como una roca se aplica a nosotros:
Yo os mostraré a qué es semejante todo aquel que viene a mí y oye mis palabras, y las hace [las practica y las obedece].
Es semejante a un hombre que al edificar una casa cavó profundo y puso los cimientos sobre la roca.
Y cuando vino una inundación, el torrente golpeó con ímpetu contra aquella casa, y no la pudo sacudir, porque estaba fundada sobre una roca.
Lucas 6:47-48
Él edifica su iglesia sobre un fundamento sólido como la roca. Él se edifica a sí mismo en usted sobre un fundamento sólido como una roca.
Si usted va a él (dentro de usted), escucha sus palabras, y después las obedece, usted ha identificado al que habla como Cristo —
así como Pedro lo hizo en el mundo físico, con la diferencia que su identificación con Cristo es el mundo espiritual dentro de usted.

Pablo dijo: Conforme a la gracia (la donación especial para mi tarea) de Dios que me ha sido dada, como perito arquitecto he puesto el fundamento, y otro [hombre] está edificando encima. Pero cada uno mire cómo edifica encima, 1 Cor 3:10
El fundamento correcto es muy importante y la clave para nuestro crecimiento potencial. Su fundamento debe venir de Cristo mismo, no de leer la Biblia, no de alguien que le predica, no lo que alguien le dice. Para esto es revelado el Hijo de Dios [en nosotros]: para deshacer [en nosotros] las obras [pecado] del diablo. 1 Juan 3:8

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