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Juan 1

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 1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era dios.1 [Cristo es el Verbo (la Palabra) de Dios; su nombre es el Verbo de Dios. La Biblia no es el Verbo ni la palabra; la Biblia es las escrituras. "Jehovah me poseyó en el comienzo de su camino. Desde la eternidad fui establecido, desde el principio. Con él estaba yo como uno que fue criado por él, y era su delicia de día en día, regocijándome siempre ante él." Prov 8:22-30.]

 2 Él era en el principio con Dios. [La Palabra, que habitaba con Dios en el comienzo, se salió para convertirse en Jesús, el primogénito en la dimensión de la nueva creación. "Yo he salido de Dios... Yo salí del Padre." Juan 16:27-28; Jesús posee toda la plenitud del Padre, es la única representación visible del Padre (el Dios invisible), y es el Hijo unigénito, (todos los otros hijos de Dios son adoptados).]

 3 Todas las cosas fueron hechas por medio de él, y sin él no fue hecho nada de lo que ha sido hecho. [él es Jesús.]

 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.2 [La palabra, que es Jesús, es la vida de Dios y la luz de los hombres. La vida de Dios en medida para controlar a los hombres se perdió para todos los hombres cuando Adán desobedeció a Dios y cayó. Cuando usted ha crucificado su vida pecaminosa y egoísta y es restaurado a la justicia y la santidad de la imagen de Dios, Cristo — usted vive en Cristo, Cristo vive en usted, controlando todas sus palabras y hechos; y esta vida es entonces eterna. La vida eterna es ser una nueva criatura en Cristo sobre la tierra y para siempre.]

 5 La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.3 [La luz de la Palabra, Cristo, brilla en la oscuridad de los corazones de los hombres, pero los hombres no entienden que es Cristo, razonando con ellos de manera amable y anónima, intentando reprenderlos por sus caminos impíos. Efe 5:13. Si los hombres creen lo que Cristo les dice, ellos creen y aman la verdad, pero si niegan el razonamiento, amando sus caminos egoístas e impíos, ellos odian la verdad y la luz, quien es Cristo. Pedro le dijo a los creyentes: "tenemos la palabra profética [la palabra en su corazón] que es aun más firme. Hacéis bien en estar atentos a ella, como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta el día esclarezca y el lucero de la mañana [Jesús] se levante en vuestros corazones." 2 Ped 1:19.]

 6 Hubo un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. [Juan el Bautista fue enviado para preparar el camino para la Luz.]

 7 Él vino como testimonio, a fin de dar testimonio de la luz, para que todos creyesen en ella [la Luz, Cristo].4 [Juan vino a dar testimonio de la Luz (la Luz de la Palabra), para que todos los hombres pudieran creer lo que la luz revela que es verdad y así sean salvos — esto es creer en Jesús. De la Palabra del Señor en el interior: "Hagan caso a la luz, lo cual es consentir con la verdad." Jesús nos dice: "creed en la luz, para que seáis hijos de luz." Juan 12:36. Esta Luz había sido profetizada como el nuevo pacto de Dios con la salvación hasta los confines de la tierra, tanto a los judíos como a los gentiles. Isa 42:6,49:6. La luz de la vida, que Dios ha escondido en el corazón, es el nuevo pacto; aquel que quiere entrar en el nuevo pacto, hay que creer y obedecer la luz que es Cristo.]

 8 No era él la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. [Juan no era la Luz, sino que él testificó de la Luz, que era Cristo.]

 9 Aquél era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo.5 [Todos los hombres tienen una pequeña medida de la luz (Cristo) que les es dada para que puedan creer las convicciones anónimas de la luz de que nuestros malos caminos son verdaderos y eventualmente puedan ser salvos; porque Dios quiere que todos los hombres sean salvos, y por lo tanto Él le da a todos los hombres una oportunidad igual de que sean salvos con suficiente luz para guiarlos. Si nosotros hacemos caso persistentemente a la luz y la palabra en nuestros corazones que nos reprende, entonces nosotros recibimos más de su Espíritu, eventualmente somos liberados de todo pecado y vemos a Jesús trayéndonos nuestra salvación y vida eterna. Con un hambre por justicia nosotros buscamos a Dios al exponernos a nosotros mismos a sus otros mandamientos y enseñanzas al esperarle a él en humilde silencio a medida que escuchamos y velamos.]

 10 En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por medio de él, pero el mundo no le conoció.

 11 A lo suyo vino, pero los suyos no le recibieron.6

 12 Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios,7 [Cuando usted recibe la Luz y la Palabra en su corazón como Jesús hablándole y revelándole las cosas de Dios, usted lo ha recibido y lo ha identificado como Jesús. De la Palabra del Señor en el interior: "Cuando tú estás seguro de que aquel quien te habla es Cristo, le has recibido. Tú eres un hijo cuando Jesús aparece en tu corazón para guiarte."]

 13 los cuales nacieron no de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad de varón, sino de Dios.

 14 Y el Verbo se hace carne y habita en nosotros, y contemplamos su glorioso esplendor8, el glorioso esplendor del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. [Jesús, cuyo nombre es la Palabra de Dios, se hizo carne para venir a la tierra como un hombre y será hecho carne otra vez cuando esté completamente formado y haya resucitado en un creyente purificado. Este versículo ha sido mal traducido en todas las Biblias de manera que dice: Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros; y vimos su gloria. Vea la nota para este versículo que explica esta corrección en más detalle. Este versículo es una continuación del versículo 15 que explica cómo los niños han nacido de Dios. Pablo escribió: "¿Qué acuerdo puede haber entre un templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos templo del Dios viviente, como Dios dijo: "Yo habitaré en ellos y andaré en ellos; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo," 2 Cor 6:16. De la Palabra del Señor en el interior: "Permite que la palabra de Cristo more ricamente en ti. Si tú haces caso de mis palabras, yo habitaré en ti y caminaré en ti."]

 15 Juan dio testimonio de él y proclamó diciendo: "Éste es aquel de quien dije: El que viene después de mí ha llegado a ser antes de mí, porque era primero que yo."

 16 Porque de su plenitud todos nosotros recibimos, y gracia sobre gracia.

 17 La ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vienen por medio de Jesucristo.9 [Usted recibe la gracia y la verdad de Jesús, la Palabra y Luz que está dentro del corazón de cada hombre que cada hombre puede creer, a medida que usted lo escucha a Él y le obedece. Si usted continúa escuchando y obedeciendo, (lo cual es continuar en su Palabra), usted aprenderá toda la verdad y experimentará el fin de la gracia y será libre de pecado.]

 18 A Dios nadie le ha visto jamás; el Hijo unigénito quien está en el seno del Padre y ha hecho Dios conocer. [Jesucristo, quien fue parte de Dios desde el comienzo, revela a Dios por medio de sí mismo. Ver a Jesús revelado en su corazón, es ver a Dios... Dios sólo es conocido por medio de la revelación, no por medio de leer, estudiar o hablar. Jesús es la única imagen visible y sustancia del Dios invisible. Col 1:15.]

 19 Éste es el testimonio de Juan cuando los judíos le enviaron de Jerusalén unos sacerdotes y levitas para preguntarle: --¿Quién eres tú?

 20 Él confesó y no negó, sino que confesó: --Yo no soy el Cristo.

 21 Y le preguntaron: --¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías? Y dijo: --No lo soy. --¿Eres tú el profeta?10 Y respondió: --No.

 22 Le dijeron entonces: --¿Quién eres?, para que demos respuesta a los que nos han enviado. ¿Qué dices en cuanto a ti mismo?

 23 Dijo: --Yo soy la voz de uno que proclama en el desierto: "Enderezad el camino del Señor" como dijo el profeta Isaías.

 24 Y los que habían sido enviados eran de los fariseos.

 25 Le preguntaron y le dijeron: --¿Entonces, por qué bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?

 26 Juan les respondió diciendo: --Yo bautizo en agua, pero en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis.

 27 Él es el que viene después de mí, de quien yo no soy digno de desatar la correa del calzado.

 28 Estas cosas acontecieron en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

 29 Al día siguiente, Juan vio a Jesús que venía hacia él y dijo: --¡He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!

 30 Éste es aquel de quien dije: "Después de mí viene un hombre que ha llegado a ser antes de mí, porque era primero que yo."

 31 Yo no le conocía; pero para que él fuese manifestado a Israel, por eso vine yo bautizando en agua.

 32 Juan dio testimonio diciendo: --He visto al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y posó sobre él.

 33 Yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar en agua me dijo: "Aquel sobre quien veas descender el Espíritu y posar sobre él, éste es el que bautiza en el Espíritu Santo."

 34 Yo le he visto y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

 35 Al día siguiente, de nuevo estaba Juan con dos de sus discípulos.

 36 Al ver a Jesús que andaba por allí, dijo: --¡He aquí el Cordero de Dios!

 37 Los dos discípulos le oyeron hablar y siguieron a Jesús.

 38 Jesús, al dar vuelta y ver que le seguían, les dijo: --¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: --Rabí--que significa maestro--, ¿dónde moras?

 39 Les dijo: --Venid y ved. Por lo tanto, fueron y vieron dónde moraba y se quedaron con él aquel día, porque era como la hora décima.

 40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús.

 41 Éste encontró primero a su hermano Simón y le dijo: --Hemos encontrado al Mesías--que significa Cristo--.

 42 Él lo llevó a Jesús, y al verlo Jesús le dijo: --Tú eres Simón hijo de Jonás. Tú serás llamado Cefas--que significa piedra--.

 43 Al día siguiente, Jesús quiso salir para Galilea y encontró a Felipe. Y Jesús le dijo: --Sígueme.

 44 Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro.

 45 Felipe encontró a Natanael y le dijo: --Hemos encontrado a aquel de quien Moisés escribió en la Ley, y también los Profetas: a Jesús de Nazaret, el hijo de José.

 46 Y le dijo Natanael: --¿De Nazaret puede haber algo de bueno? Le dijo Felipe: --Ven y ve. [Cualquier persona que fuera de Nazaret era despreciada por el resto de Israel en esos tiempos. Debido a que Nazaret era despreciada por el resto de Israel, se puede esperar que Dios favoreciera a tal región con el origen del Mesías, para así confundir a los sabios y los que se creían santos; varias de las profecías del Antiguo Testamento hablan de la falta de consideración que recibiría Jesús.]

 47 Jesús vio que Natanael venía hacia él y dijo de él: --¡He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño!

 48 Le dijo Natanael: --¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: --Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.

 49 Le respondió Natanael: --Rabí, ¡tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el rey de Israel!

 50 Respondió Jesús y le dijo: --¿Crees porque te dije: "Te vi debajo de la higuera"? ¡Cosas mayores que éstas verás!

 51 Y les dijo: --De cierto, de cierto os digo que veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.


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Para ver el(los) versículo(s) mostrado(s) paralelamente en Nueva Intl, Reina Valera, y La Biblia de las Américas, haga click aquí.
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1 En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era dios. La traducción tradicional y generalizada más bien es "y el Verbo era Dios;" y fue escogida para evitar el uso de la palabra "dios" o "deidad," (vea la nota 3 para este versículo en la Net Bible), lo cual es más correcto pero los traductores pensaron que no apoyaba completamente la idea que Jesús era igual a Dios, (como estaba definido por su inventada "trinidad," siendo que esta palabra no se encuentra en ningún lugar en las escrituras); por lo tanto ellos sólo escribieron "el Verbo era Dios." Además, como declara este versículo, el Verbo era con Dios; y si el Verbo era con Dios, el Verbo (Jesús), no puede ser la misma entidad llamada Dios con la cual Jesús estaba. Sin embargo, Jesús posee toda la plenitud del Padre, Col 1:19.

Como Jesús dijo, defendiéndose por decir que él era el Hijo de Dios: "Jesús les respondió: --¿No está escrito en vuestra ley, (Sal 82:6), 'Yo dije: Sois dioses'? Así que él es llamó "dioses", hombres a quienes vino la palabra de Dios, y la Escritura no puede ser quebrantada", Juan 10:34-35. Ahora bien, si los hombres a quienes vino la Palabra de Dios son dioses, entonces claramente Jesús, quien es la Palabra de Dios y quien creó los cielos, los mundos, y todo lo que está en ellos, [Jesús] también es un dios, (y el unigénito Hijo de Dios es un dios mucho más grande que cualquier hombre que llegó a ser o llega a ser un dios; Jesús es, y continuará siendo, su Señor y Rey, el REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES).

Jesús nunca afirmó ser Dios; pero Jesús dijo claramente: 1) muchas veces que Él era el Hijo de Dios, Juan 10:36, Lucas 22:27, Marcos 14:61-62; y 2) "el Padre es mayor que yo", Juan 14:28, y 3) "Yo subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios". Juan 20:17. Sin duda Jesús es divino; sin duda Jesús es un dios mucho más grande que todos excepto el Padre, el único Dios, que Jesús dijo que era su Dios y nuestro Dios, y que Jesús dijo que era mayor que Él.

Jesús y Dios no son lo mismo; ellos son uno en Espíritu, pero eso no hace que sean lo mismo. Pedro, Juan y Pablo llegaron a ser uno en Espíritu con Jesús y con Dios; pero eso no hizo que Pedro, Juan y Pablo fueran lo mismo que Dios o Jesús.

Jesús también dijo, "Yo he salido de Dios... Yo salí del Padre." Juan 16:27-28; y "Jehovah me poseyó en el comienzo de su camino. Desde la eternidad fui establecido, desde el principio. Con él estaba yo como uno que fue criado por él, y era su delicia de día en día, regocijándome siempre ante él." Prov 8:22-30. En el principio, Jesús salió de la luz, el fuego y el espíritu llamado Dios, para llegar a ser la única representación visible de Dios como el primogénito (Jesús) de toda la nueva creación, para que toda la plenitud de Dios pueda morar en él, (Jesús) y después por él (Jesús) todas las cosas fueron creadas, que están en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, ya sean tronos o potestades o gobernantes o autoridades; todas las cosas fueron creadas para él y por él. Él existía antes que todas las cosas, y en él todas las cosas subsisten — para que en todo él pueda tener la supremacía. Jesús salió del Padre para ser el primogénito de una creación completamente nueva: los cielos, la tierra y todo lo que está en ellos. Todas las cosas fueron creadas a partir del Padre y para él existimos; todas las cosas fueron creadas por Jesús, para el placer de Jesús, por medio de quien existimos. Jesús es la única imagen de su persona [de Dios]; y Jesús existe en la forma de Dios, Fil 2:6; y Jesús es el Hijo unigénito, (todos los demás hijos de Dios son adoptados); y Jesús y el Padre son un espíritu; y nadie viene al Padre sino por Jesús. Antes que los cielos y la tierra fueran creados, Jesús fue parte del Padre, pero no todo el Padre.

Él es uno con Dios y en la forma de Dios, para que todos los hombres honren al Hijo así como honran al Padre, Juan 5:21-23; si vamos a honrar al Hijo como honran al Padre, entonces para nosotros el Hijo es igual a Dios. Dios ordenó a los ángeles a adorar al Hijo, Heb 1:6; y por lo tanto nosotros, siendo mucho menores que los ángeles, también debemos adorar al Hijo, nuestro único Señor, (cuando capaces de adorar adecuadamente).

Jesús nunca dijo ser Dios; él decía ser el Hijo de Dios, y él dijo que era inferior al Padre. Cuando le dijo a Felipe: "cualquiera que me haya visto a mí, ha visto al Padre," en los dos versículos siguientes Juan 14: 10-11, Jesús explicó:

¿No crees que yo soy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo; sino que el Padre que mora en mí hace sus obras.

Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creed por las mismas obras. Juan 14:10-11

Además fue porque Jesús es la única representación visible del Padre que se podía observar, "Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación;" Col 1:15.

Cuando Jesús dijo: "Yo y el Padre una cosa somos." Juan 10:30, Jesús no está diciendo que Él es el Padre; Jesús está diciendo que el Padre estaba en Él y que Él estaba en el Padre, lo cual es similar a los creyentes crucificados que pueden estar en unión con Cristo y ser uno con Él y con el Padre también, como Juan 17:20-23, describe a continuación:

"Pero no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por medio de la palabra [enseñanzas] de ellos; para que para que todos sean una cosa, así como tú, oh Padre, en mí y yo en ti, que también ellos lo sean una en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. Juan 17:20-21.

Yo les he dado la gloria que tú me has dado, para que sean una cosa, así como también nosotros somos una cosa. Juan 17:22.

Yo en ellos y tú en mí, para que sean hechos perfectos en uno; y para que el mundo conozca que tú me has enviado y que los has amado, como también a mí me has amado." Juan 17:23

(y Juan 14:20 confirma: "En aquel día vosotros conoceréis que yo soy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros.")

Un creyente crucificado en unión es uno con Jesús y uno con el Padre, pero eso no hace a esos creyentes Jesús o el Padre; ellos son uno en Espíritu, pero los creyentes no son (ni pueden ser jamás) Jesús o Dios.  Lo mismo es verdad con Jesús; él es uno con el Padre, él posee la plenitud del Padre, él es la representación visible del Padre, pero él no es el Padre; ellos son uno en Espíritu, pero Jesús no es Dios. Las escrituras nos dicen que hay un solo Dios, y Él no es el Dios de Jesús.

Un Señor, una fe, un bautismo,
Un Dios y Padre de todo, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Efe 4:5-6
.

para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y para el cual vivimos; y no hay más que un solo Señor, es decir, Jesucristo, por quien todo existe y por medio del cual vivimos. 1 Cor 8:6

Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo, 1 Tim 2:5

Vea la nota de 1 Juan 5:7 para ver muchos más versículos que detallan que Jesús es el Hijo de Dios, pero no Dios.

De la Palabra del Señor en el interior: "Aquellos que quieren creer que Jesús es Dios, pueden hacerlo hasta que Él se los aclare".

2 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Cristo es la vida; la vida es la luz; de modo que Cristo es la luz y la vida de los hombres. La luz de la vida, que Dios ha escondido en el corazón, es el nuevo pacto; aquel que quiere entrar en el nuevo pacto, hay que creer y obedecer la luz que es Cristo. Cuando Cristo dijo: Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia, Juan 10:10; la vida de la que él habló es la vida de Dios, el Espíritu de Cristo, que es la luz. Y para obtener la vida de Dios, la cual es luz más abundante, uno debe seguir a Cristo en obediencia a sus mandatos pronunciados en palabras, que usted oye desde el interior de su corazón: Las palabras que yo os he hablado son espíritu y dan vida, Juan 6:63; Yo soy la luz del mundo [de cada hombre]. El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8:12

Cristo es la luz de todos los hombres: la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo, para que por medio de la Luz, todos los hombres puedan creer. Juan 1:7,9. ¿Creer qué?—la verdad. ¿Cuál verdad?— creer la verdad de lo que la luz les muestra acerca del mal en sus caminos. Dios es luz, 1 Juan 1:5. Cristo es la luz de cada hombre del mundo. De la Palabra del Señor en el interior: "Hay una presencia dentro de ti, que es lo mismo que Dios; la luz en ti es lo mismo de lo cual se originó. Bendito aquel que afirma que la luz es verdadera. La luz nos muestra nuestra imagen, lo extravagantes que hemos llegado a ser."

Debemos trabajar para seguir a Jesús y así obtener la vida de Dios más abundantemente [de manera superior] que Él produce en nuestro corazón, y esta vida es la luz, esta luz en suficiente medida es el ungimiento, la cual es verdad y no miente — la verdad interna. Entonces tenemos la verdad; entonces conocemos todas las cosas.

3 La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron. El hombre está lleno de las tinieblas que encadenan la luz de Cristo, la cual está en cada hombre que viene al mundo, Juan 1:9. La luz brilla para tratar de razonar con nosotros, pero el hombre no entiende que es Cristo dentro de nosotros, amablemente tratando de mostrarnos un mejor camino — sin amenazas, sin intimidación — sólo un razonamiento amable con la esperanza de que él responderá a la vida piadosa. Los hombres no entienden esta persuasión; la religión ni siquiera le ha enseñado a los hombres a esperar que Dios razone con ellos ocasionalmente durante su vida. Por lo tanto no comprenden lo que es la luz e ignoran su amante consejo. La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. Juan 1:4-5. Cuando los hombres mueren y son juzgados, aquellas palabras de razonamiento anónimo de la luz de Cristo que ellos ignoraron serán recordadas, y los hombres serán juzgados por esas palabras, Juan 12:47-48; y ellos se avergonzarán de que ignoraron los suaves ruegos de su amante creador.

Todo hombre comienza en la oscuridad espiritual, caminando en oscuridad, sin la guía de la luz de Dios. La luz resplandece en la oscuridad, exponiendo nuestros pecados. Después del arrepentimiento obediente y después de muchas revelaciones acerca de oír su palabra dentro de nuestros corazones, Dios ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas para darnos la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo Jesús. Jorge Fox explica esto aún más en su documento titulado La luz explicada:

La luz verdadera que ilumina a todos los hombres que vienen al mundo, y esta luz resplandece en la oscuridad, y la oscuridad no lo sabe.

Ahora tomen nota, la luz está allí. ¿Qué? ¿Acaso resplandece en la oscuridad, y sin embargo la oscuridad no la puede extinguir? ¿No es éste el estado en el cual el mundo no lo conoció, y los fariseos no lo conocieron, aunque el reino del cielo estaba dentro de ellos, Lucas 17:21? Y la luz resplandeció en la oscuridad, y la oscuridad no pudo extinguirla; éste es el estado no convertido. De modo que él vino a los suyos, y los suyos no lo recibieron; la luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la pueden extinguir. Porque antes ustedes eran oscuridad, dijo el apóstol, Efe 5:8, pero ahora ustedes son luz en el Señor. Vivan como hijos de luz. Ahora, tomen nota, antes era tiempo de oscuridad, pero ahora ellos son la luz del Señor. Ahora, aquí estaban los convertidos y los no convertidos. Ellos no debían tener comunión con las obras infructuosas de la oscuridad. La luz resplandece en la oscuridad, aunque la oscuridad no la puede extinguir, y ustedes una vez fueron oscuridad, y la luz resplandece en la oscuridad, y la oscuridad no la puede extinguir; esto es lo que define el estado no convertido, y el estado convertido.

Dios ha mandado que la luz brille en la oscuridad, y ha brillado en nuestros corazones, para dar la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo. Ahora, tomen nota, aquí está la luz que resplandece de la oscuridad. Dios ha mandado que resplandezca de la oscuridad. ¿Qué? ¿Acaso no estaba allí antes? Ahora ha aparecido; antes estaba en la oscuridad, la luz resplandecía en la oscuridad, y Dios ha mandado que resplandezca de la oscuridad, y antes ustedes eran oscuridad, pero ahora son la luz del Señor, y esta luz que resplandece en el corazón, nos da la luz del conocimiento de la gloria de Dios; éste es el estado convertido. Ahora, cuando la luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad no puede extinguirla, ese es el estado no convertido, 2 Cor 4:4-6, Juan 1:5.

El apóstol fue enviado para convertir a la gente de las tinieblas hacia la luz, del poder de Satanás hacia Dios. Ahora, éste era el estado donde se les predicaba a ellos mientras estaban en la oscuridad, a quienes el Dios de este mundo había cegado. Ellos predicaron de tal manera que la luz del evangelio glorioso de Cristo resplandeciera en ellos. Noten, resplandeciera en ellos. Por lo tanto, el dios del mundo ha cegado sus mentes, y para ellos el evangelio está escondido. Porque las tinieblas no pueden extinguir la luz, mientras el dios del mundo ha cegado sus mentes. Por lo tanto el apóstol fue enviado a convertirlos de las tinieblas a la luz, la luz que resplandece en la oscuridad. De manera que el dios de este mundo los ha cegado, para que la luz del glorioso evangelio no resplandezca en ellos. Ahora, cuando ésta brilla en el corazón, da el conocimiento de la gloria de Dios, de donde proviene. Y cuando ésta brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la pueden extinguir, el dios de este mundo ha cegado la mente, y para los tales el evangelio está escondido, el cual es el poder de Dios; y la luz del evangelio glorioso no puede ser extinguida, que es la imagen de Dios; y no resplandece en ellos, para darles la luz del conocimiento de Dios. Ahora, a medida que los tales son llevados hacia la luz, los ojos se abren, y éstos salen de las tinieblas; y éstos salen del poder de Satanás, el dios de este mundo, que ha cegado sus ojos, y la luz del evangelio glorioso resplandece en ellos, para darles la luz del conocimiento del la gloria de Dios. Para ellos el evangelio no está escondido, por la manifestación de la Verdad, recomendándonos a toda conciencia humana en la presencia de Dios. Ahora, éste es el estado que no se ha convertido de la oscuridad a la luz, y sus ojos no se han abierto; entonces el dios de este mundo los ha cegado. Los tales están en un estado no convertido. Para los que no están convertidos, el evangelio está escondido, aunque la luz brilla en la oscuridad, y el dios de este mundo ciega sus mentes. De modo que éste es el tiempo en el cual aquellos que están en las tinieblas no se han alejado todavía de las tinieblas, y la oscuridad no extingue la luz. Ahora, cuando Dios manda a que la luz resplandezca de la oscuridad, (noten, de la oscuridad), ellos llegan a convertirse de las tinieblas a la luz, los tales testifican de la conversión, y la imagen de Dios resplandece en ellos.

La oscuridad de la cristiandad no comprende ni explica la luz. La cristiandad no entiende nada acerca de la luz; ninguno de ellos entenderá. Dan 12:10

4 Él vino como testimonio, a fin de dar testimonio de la luz, para que todos creyesen en ella. Este versículo es frecuentemente mal traducido como Él vino como testimonio, a fin de dar testimonio de la luz, para que todos creyesen por medio de él. Sin embargo, Juan no vino para que todos los hombres creyeran por medio de Juan; él sólo testificó de aquello que todos los hombres deberían creer: la luz dentro de los hombres, quien es Cristo. En el original griego de este versículo, la última palabra en griego en la frase, autou, se puede traducir como: 1) él mismo, ella misma, ellos mismos, eso mismo, 2) él, ella, eso, 3) lo mismo; y la palabra griega antes de ella es di, que se puede traducir como muchas palabras, incluyendo: por medio, en, por, etc. Debido a que los traductores todos fueron educados en las doctrinas de Babilonia (la cual ignora la luz), ellos no entendieron y siempre tradujeron las últimas dos palabras como "por medio de él", pareciendo referirse a todos los hombres que creen en el testimonio de Juan, lo cual es una importante razón por la cual la relevancia de la luz es totalmente ignorada por el cristianismo. Este versículo está correctamente traducido como "en ella," pero "por medio de él" incorrectamente insinúa que todos los hombres deben creer por medio de Juan.

¿Puede usted ser salvo al creer por medio de Juan?—¡No! ¿Puede usted ser salvo al creer que hay una luz?—¡No! El creerle a Juan o creer que hay una luz, porque Juan dijo que había una, sólo tiene valor si usted le pone atención, hace caso, y cree en la luz; y esta luz está en cada hombre que viene al mundo, (versículo 9), puesta allí para que todo hombre pueda creer en la verdad que la luz le habla a él. Si usted cree que la luz le muestra y le habla acerca de su mal comportamiento, entonces si usted cambia su comportamiento, está haciendo caso a la luz; y entonces Dios le da más de su Espíritu. Jesús nunca nos dijo que creyéramos en el testimonio de Juan o que creyéramos que hay una luz, sino que Jesús dijo: "Mientras tenéis la luz, creed en la luz, para que seáis hijos de luz," Juan 12:36; y un hijo de la luz es un hijo del Padre de las luces, quien es Dios, quien es luz, 1 Juan 1:5. Insinuar que hay un gran valor en creer a Juan apoya la falsa doctrina de Babilonia: cree en Jesús y serás salvo, lo cual ignora ligeramente muchos versículos específicos que hablan de las excepciones, requerimientos, y condiciones para calificar de la salvación.

¿Para que creyesen en qué? No en algún hecho histórico, que es el así llamado Credo de los Apóstoles la cristiandad, inventado 350 años después de la muerte de los apóstoles— NO — creer, es creer la verdad que la Luz que está en usted le mostrará. La luz es otra manifestación de la Palabra, Cristo, el Espíritu. La luz o espíritu razona con el hombre para rechazar sus malos caminos; si el hombre cree lo que la luz le muestra o que le dice que es verdad, entonces él cree en la luz, y esta es la razón por la cual Dios le dio a todo hombre la luz. La búsqueda continua de las revelaciones de la luz resultan en que la luz (o Espíritu de Cristo, o gracia) separa al hombre de sus pecados, lo cual resulta en la salvación; la cual es una liberación de todo pecado y una unión con Dios en su reino para siempre como hijo de la luz. Porque Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas. 1 Juan 1:5. Un hijo de la luz es un hijo de Dios. Los hechos históricos de la Biblia son hermosos e inspiradores, pero creer en ellos no hace al hombre aceptable ante Dios.

¿Qué es necesario para creer? Tres cosas:

1) creer que las palabras habladas que usted oye en su corazón son verdad,
2) creer que la fuente de la verdad es Cristo, quien es la palabra en su corazón, y quien es la verdad, y
3) obediencia — en temor a la desaprobación de Dios de la desobediencia — o el deseo de agradar a Dios, respetando su virtud y con el deseo de no desilusionarlo.

Sin obediencia, su creencia o fe es sólo de la boca para afuera; y su desobediencia es una negación de Jesús como Señor y Maestro.

5 Cristo es la luz, que ilumina a cada hombre que viene al mundo, dada a todos los hombres para que puedan creer la verdad. Cristo es la palabra de Dios; la luz es la luz de la palabra, también Cristo. Esta luz que nos convence cuando mentimos o robamos. Esta luz es la que suave y anónimamente razona con nosotros durante nuestra vida para que nos apartemos de nuestros caminos impíos y egoístas. Y si escuchamos a la luz, y obedecemos las convicciones de la luz, entonces amamos la luz; amamos a Cristo, y la luz o vida de Dios aumentará en nosotros. Pero si amamos nuestro estilo de vida, y odiamos las acusaciones de la luz en contra de nuestras acciones egoístas, entonces odiamos la luz; odiamos a Cristo. Cristo, la luz ha venido al mundo [cada hombre], pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que practica lo malo [pecado] aborrece la luz [por lo tanto aborrece a Cristo, quien es la luz], y no viene a la luz, por temor de que sus obras sean expuestas y reprendidas. Pero el que hace la verdad viene a la luz para que se muestre que sus obras son producidas [efectuadas, formadas, provocadas, vigorizadas] por medio de Dios. Juan 3:19-21. Cristo en la carne nos dijo que creyéramos en la Luz, el Cristo dentro de usted: Mientras tenéis la luz, creed [depender, confiar y obedecer] en la luz, para que seáis hijos de luz. Juan 12:36. (Dios es luz; llegar a ser hijo de la luz es llegar a ser hijo de Dios.)

Dios es luz, 1 Juan 1:5. De la Palabra del Señor en el interior:

Cuando usted haya mostrado obediencia a esta luz, usted recibirá una medida más grande del Espíritu Santo: el Espíritu Santo que Dios ha dado a los que le obedecen, Hechos 5:32. Si ignoramos y nos olvidamos de sus súplicas suaves y anónimas hacia nosotros para que nos alejemos del mal, en el momento de la muerte recordaremos las palabras que oímos; y para vergüenza nuestra seremos juzgados por esas palabras. Juan 12:47-48. Dios es justo, Dios es recto, Dios es puro; él le suplica a cada hombre, y desea que todos sean salvos. También la gracia de Dios, que trae salvación se ha manifestado a todos los hombres. Tit 2:11; la gracia aparece a todos, pero cada hombre debe escoger responder a la gracia para recibir salvación. Además, el Espíritu de Dios fue derramado sobre toda la humanidad en el Pentecostés, Hechos 2:14-18, y una medida del Espíritu es dado a todo hombre, 1 Cor 12:7; por lo tanto no hay hombres excluidos de los ruegos del Espíritu. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo. Apoc 3:20. Para oírle, durante la oración debemos dejar de decirle todas las cosas que queremos que él haga por nosotros, y escucharle a él decirnos lo que él quiere que nosotros hagamos. Dios no está para servir nuestros deseos y antojos; pero si nosotros tratamos de oír las cosas con las cuales nos convence, podemos llegar a ser sus siervos para servir sus deseos y mandatos; para hacer su voluntad en la tierra así como es hecha en el cielo. Debemos esperarlo a él, silenciosamente, con humildad, velando, y escuchando, para que podamos oírle y ver lo que él quiere mostrarnos acerca de los secretos de nuestro corazón; lo cual, si no lo negamos, él entonces limpia ese pecado revelado de nuestro corazón. Por medio de su gracia, él nos muestra nuestros pecados y entonces los quita de nuestro corazón, hasta que con persistencia hasta el final, él nos redime de todo pecado y nos purifica para que lleguemos a ser un pueblo peculiar con celo de buenas obras. Tit 2:11-14

Los guías ciegos, no perfeccionados la cristiandad no saben nada acerca de la luz. Ni tampoco pueden aceptar este versículo, que muestra que Cristo, la luz, está en cada hombre que viene al mundo, Juan 1:9; dada a todos los hombres para que puedan creer, Juan 1:7. Ni pueden aceptar los siguientes tres versículos que muestran lo mismo:

Pero a cada hombre le es dada manifestación del Espíritu para el bien de todos. 1 Cor 12:7
Sucederá en los últimos días, dice Dios, que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne. Hechos 2:14-18

La gracia de Dios, que trae salvación se ha manifestado a todos los hombres. Tit 2:11
(La gracia aparece a todos, pero cada hombre debe escoger responder a la gracia para recibir salvación.)

Ellos insisten en su incredulidad de que los versículos recién mencionados se aplican a todo hombre. ¿Por qué? Porque si Cristo está en cada hombre, entonces no hay diferencia entre los pecadores dentro de su secta y los pecadores afuera de su secta; ellos pierden su distinción imaginaria de que Cristo sólo está en sus creyentes; lo cual es una distinción imaginaria que es necesaria para negar el verdadero evangelio que habla de ser liberado del pecado y hecho puro por medio de la gracia de Dios. Si todo hombre en el mundo tiene la luz, y si a todo hombre en el mundo se le ha dado el espíritu, entonces ¿qué tienen las sectas para ofrecer? ¡Nada aparte de mentiras! Ellos sólo son una apariencia de piedad sin el poder para cambiar al hombre y hacerlo piadoso, puro, santo, limpio, y perfecto, mientras está en la tierra. Las sectas no entienden cómo Dios purifica al hombre, y piensan que la pureza en la tierra es imposible: Muchos serán purificados, y emblanquecidos, y probados; pero los impíos obrarán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá. Pero los sabios, sí entenderán. Dan 12:10. La mentira la cristiandad que dice que uno debe invitar a Jesús en su corazón, y el hacerlo resulta en la salvación, muestra la ignorancia de aún el entendimiento básico de Dios. Tenga cuidado de la ceguera y completa ignorancia de ellos; considere que el resto de sus enseñanzas también están equivocadas, porque sí lo están. ¡Ellos ofrecen muerte, no salvación, ni el cielo, ni la vida eterna en Dios! De la Palabra del Señor en el interior: "el medio cristiano mismo se conforma a la muerte." Pero si creemos en la luz, lo que la luz nos muestra que es verdad, podemos llegar a ser hijos de la luz. Juan 12:36

Tratando de guardar las apariencias, los ministros la cristiandad niegan que la luz es Cristo en cada hombre. Algunos la llaman la luz natural, mientras otros niegan que está en cada hombre, y afirman que la luz es una metáfora de una luz externa del conocimiento para todos; no el Espíritu de Jesús en todo hombre:

De la Palabra del Señor en el interior: "Cambiar o atacar la luz está prohibido; negar la luz es suficiente."

Si ellos no hablan de acuerdo con esta palabra, es que no les ha amanecido. Isa 8:20
Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana. Apoc 22:16

Usted puede estar pensando: "Yo no sé nada de esta luz, pero conozco a Dios; leo la Biblia todos los días."
Pero la Biblia dice que Dios sólo se conoce por medio de la revelación:

De la Palabra del Señor en el interior: "Lo conoces o sólo pretendes conocerlo; conocerlo es haberse encontrado con él y haberlo escuchado."
Dios y Jesús sólo pueden ser conocidos por medio de la revelación en su corazón: Cristo, la palabra en el interior, quien es la gracia de Dios, y quien explica los caminos de Dios;
y finalmente por Cristo, la luz de la palabra, quien le muestra la gloria de Dios en el rostro de Jesús.
Incluso la fe debe ser creada por Cristo, y esto debe ocurrir por medio de la revelación de Cristo: Pero ahora que ha venido la fe, 3:25, la fe que había de ser revelada. Gal 3:23

No confunda la luz de Cristo con la luz que los gurús orientales dicen tener, algunos de los cuales le pueden pasar su luz con sólo estar en su presencia. La luz de ellos no exige obediencia, nunca condena, nunca limpia, nunca purifica, nunca une con Dios, nunca enseña acerca de Cristo, nunca enseña acerca de la justicia, nunca lo juzga, y nunca trae salvación con la vida eterna de Dios. La luz de ellos es un viaje de placer de origen satánico. Vea la nota de 2 Pedro 1:19 para más detalles acerca de la luz satánica y falsa.

Hay dos escritos detallados acerca de la luz disponibles en este sitio para obtener más entendimiento: 1) la introducción es El misterio de la Luz, y 2) el documento más avanzado es de Jorge Fox, La Luz explicada.

6 A lo suyo vino, pero los suyos no le recibieron. Jesús fue rechazado por los judíos, su propio pueblo. Leemos esto y nos maravillamos, pero donde quiera que se levante el Espíritu de Cristo, Jesús es rechazado por esas personas también. ¿Por qué? Porque Jesús siempre estará en contra de las religiones creadas por los hombres, quienes en sus rituales y ceremonias tratan de proveer justificación para permanecer en sus estilos de vida egoístas de lujuria, orgullo y placeres. Esto es exactamente lo que sucedió cuando Jesús apareció como el Espíritu de Cristo resucitado en los primeros cuáqueros del siglo 17; las episcopales, bautistas, presbiterianos, y congregacionalistas los encarcelaron, los azotaron, tomaron sus propiedades, y los mataron — incluso ahorcándolos en Boston. Así como dijo Jesús: Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Juan 15:18... Os expulsarán de las sinagogas, y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que rinde servicio a Dios. Juan 16:2. De modo que cuando el Espíritu de Cristo sea revelado otra vez en los hombres, la cristiandad otra vez odiará y perseguirá al Cristo resucitado, a quien ellos dicen adorar y estimar.

7 Pero a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Este versículo es traducido popularmente como: Pero a todos los que le recibieron, les dio poder de llegar a ser hijos de Dios, "aún" aquellos que creen en su nombre. La palabra "aún" no está en el texto griego, ni siquiera se insinúa, y la mayoría de las traducciones la dejan fuera o notan que ha sido añadida para más clarificación; pero fue añadida por traductores que no tenían entendimiento del Espíritu Santo, y que sólo tenían sus doctrinas babilónicas para guiarlos.

Al quitar la palabra "aún" de este versículo, dice lo siguiente: Pero a todos los que le recibieron, aquellos que creen en su nombre, él les dio poder de llegar a ser hijos de Dios. De acuerdo con Jorge Fox, esta no es una declaración de limitada a dos opciones. Esta es una distinción fundamental, que dice: creer en su nombre, como normalmente definimos que significa creer que Jesús es el Hijo de Dios, no es creer en su nombre como Fox ha descrito; y claramente no es suficiente tener el poder o derecho de llegar a ser un Hijo de Dios. Usted debe haberle recibido, lo cual aquellos que creen en su nombre hacen. La frase aquellos que creen en su nombre es una frase positiva para todos los que le han recibido. Jorge Fox escribe que debemos primero ver al mediador y el pacto antes de que tengamos el poder o derecho de llegar a ser hijos de Dios:

¿Acaso no es la palabra, Cristo, el autor de la fe, por quien todas las cosas fueron hechas y creadas? ¿Acaso no es esa la poderosa palabra de fe? ¿Acaso no es él el autor de ella? La fe que viene de él nos da victoria sobre el mundo. ¿Acaso no es el hijo de Dios Aquel a quien el Padre ha sellado, ‘que ilumina a todo hombre que viene al mundo?’ Y ‘todo el que en él crea no perezca sino tenga vida eterna,’ y están sellados. Por lo tanto todo hombre en la luz verá el nuevo pacto, y al mediador, antes que él tenga el poder de llegar a ser un hijo de Dios; y hay profecía antes de que nazca el hijo, e inspiraciones del Señor, y esas son cosas de Dios.

Por lo tanto usted debe esperar a Dios antes de que usted vea al pacto y mediador, (ambos son Cristo la luz y la palabra en usted), antes de que usted tanga el poder para llegar a ser hijo de Dios; y después usted debe tener muchas más revelaciones antes que nazca un hijo. Su espera se ve muy favorable ante Dios, como se oye de la Palabra del Señor en el interior: "Sin nuestras promesas el alma está afligida; con ellas el alma se establece en un tributo vigilante al Señor." El Señor nos está diciendo que al esperar, escuchar, y velar por él diariamente, usted está mostrando su respeto y admiración por Él.

La siguiente pregunta permanece: ¿qué significa "creer en su nombre"? Ya hemos visto que no es "creer que Jesús es el Hijo de Dios," como el cristianismo quiere creer, junto con creer que son automáticamente hijos de Dios. Fox escribe que cuando la luz y la palabra le es revelada a usted como Jesús, el hijo de Dios, y usted cree que la luz se llama Jesús, usted le ha recibido y usted ha identificado que la luz y la palabra se llaman Jesús: usted ha creído en Su nombre. Entonces usted tiene el derecho y poder para llegar a ser un hijo de Dios, pero no ser inmediatamente un hijo de Dios. Recibir a Jesús es oírle hablar palabras y ver lo que él le revela desde el interior de su corazón y creer que él es quien le está hablando a usted y revelando por su luz que él es el Hijo de Dios, Jesús. "La palabra (Jesús) está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón [para que la puedas oír y obedecer];" esta es la palabra de fe que predicamos. Por esto, la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios [del interior de su corazón], Rom 10:8,17, Deu 30:10-14. Él es la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo. Juan 1:7,9. Jesús, la luz y palabra, estaba siempre allí con usted desde el día que usted nació; pero usted no le había "recibido", como usted recibe a alguien en su casa con una bienvenida y dándole su atención. Ahora, después que usted le oiga, después que usted vea lo que Él le está revelando a usted, a veces usted ve después que los eventos son ciertos que Él le ha mostrado antes; pero Él siempre es benigno, veraz, misericordioso, humilde, firme, imparcial, serio, fácil de aceptar; de modo que usted está encantado, infundido con esperanza, feliz, aliviado, y agradecido, a medida que usted le recibe con una bienvenida, su atención, y gratitud, reconociendo que él es Jesús, el Hijo de Dios, en su corazón que le está hablando.

De modo que vamos a él y escuchamos su voz y esperamos lo que él nos muestre acera de nosotros mismos y lo que está en nuestro corazón.
Si usted ama la Luz y la Palabra como Cristo, usted obedece y se arrepiente de cualquier cosa mala que le sea mostrada; y usted ha cambiado para ser mejor.
Al amar la Luz como Jesús que le muestra su condición, y la Palabra que le ordena, usted está reconociendo a su Maestro dentro de usted como Cristo.
De la Palabra del Señor en el interior: "Cuando tú estás seguro que aquel que te está hablando es Cristo, tú le has recibido."
Cuando hayamos "recibido" la Luz y reconocido que la Luz es Cristo, creemos en la Luz como Jesús nos mandó a creer.
Así como cuando Cristo le preguntó a Pedro: ¿quién decís que soy yo? y Pedro contestó: ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente!
Cristo entonces dijo: Bienaventurado eres, Simón hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Mas yo también te digo que tú eres Pedro; y sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.
Mat 16:15-18
— el entendimiento sólido como la roca de que aquel que habla es el Hijo de Dios, contra quien las puertas del infierno no pueden prevalecer.

Ahora mire lo que Jesús dice además acerca de como sólido como una roca se aplica a nosotros:
Yo os mostraré a qué es semejante todo aquel que viene a mí y oye mis palabras, y las hace [las practica y las obedece].
Es semejante a un hombre que al edificar una casa cavó profundo y puso los cimientos sobre la roca.
Y cuando vino una inundación, el torrente golpeó con ímpetu contra aquella casa, y no la pudo sacudir, porque estaba fundada sobre una roca.
Lucas 6:47-48
Él edifica su iglesia sobre un fundamento sólido como la roca. Él se edifica a sí mismo en usted sobre un fundamento sólido como una roca.
Si usted va a él (dentro de usted), escucha sus palabras, y después las obedece, usted ha identificado al que habla como Cristo —
así como Pedro lo hizo en el mundo físico, con la diferencia que su identificación con Cristo es el mundo espiritual dentro de usted.

Pablo dijo: Conforme a la gracia (la donación especial para mi tarea) de Dios que me ha sido dada, como perito arquitecto he puesto el fundamento, y otro [hombre] está edificando encima. Pero cada uno mire cómo edifica encima, 1 Cor 3:10
El fundamento correcto es muy importante y la clave para nuestro crecimiento potencial. Su fundamento debe venir de Cristo mismo, no de leer la Biblia, no de alguien que le predica, no lo que alguien le dice. Para esto es revelado el Hijo de Dios [en nosotros]: para deshacer [en nosotros] las obras [pecado] del diablo. 1 Juan 3:8

8 el Verbo se hace carne y habita en nosotros; y contemplamos su glorioso esplendor. Todas las traducciones dicen entre nosotros en vez de en nosotros. Jorge Fox dijo que este era uno de los errores de los traductores, que en el original griego decía "en" en lugar de "entre"; este error ocurrió porque los traductores eran hombres no redimidos, sin conocimiento del verdadero evangelio ni de la promesa de que Jesús habitaría en el hombre. Y por lo tanto, al examinar el versículo en el original griego, la palabra era "en", que típicamente significa en. Note en el versículo 26, Juan el Bautista le dice a los judíos: en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis; y esta palabra en el original griego era mesos, completamente diferente que en; y mesos significa medio, entre medio, en medio — entre. Una vez que uno cambia en medio a en nosotros, el verbo pasado para habitar no tiene sentido porque una vez que Jesús habitó en Juan, Él no dejó a Juan y los otros; lo cual indica aún más errores por los traductores, sólo entrenados por hombres en las doctrinas de Babilonia.

La palabra griega (eskhnwsen, 4637), traducida como "habitó" tiene un tiempo aorista(5656), el puede ser pasado, presente o futuro, por lo tanto puede de la misma manera ser traducido como "habita" en nosotros. El mismo tiempo variable fue usado para la palabra griega (egeneto, 1096), traducida como "se hizo" carne podría también haber sido traducida como "se hace" carne. Por lo tanto este versículo se puede entender mucho mejor como: la Palabra se hace carne y habita en nosotros, lo cual es exactamente lo que sucede al final de su caminata al buscar el reino de Dios y su justicia: como Dios ha dicho: "Yo habitaré en ellos y andaré en ellos; y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo." ¿Como se se hace carne el Verbo?

Las palabras que yo os he hablado son espíritu e imparten la vida de Dios a nosotros, Juan 6:63;
y esa vida de Dios es Cristo, Juan 1:5,14:6, por lo tanto Cristo se forma dentro de usted, Gal 4:19.
Hasta que finalmente Cristo está completamente formado e incluso ha resucitado en usted. 2 Cor 4:14,Col 2:11-12,3:1,Efe 2:5-6
Entonces usted ve [contempla] a Cristo, la gloria de Dios, aparecer en corazón y lo ve trayéndole su salvación y vida eterna.

Además, la palabra para contemplamos su gloria, traducida del griego (eyeasameya, 2300), también tenía un tiempo aorista (5622); pero Jesús no fue glorificado mientras estuvo en la tierra. En la última cena de Juan 17:5, Jesús oró: "Ahora pues, Padre, glorifícame tú en tu misma presencia, con la gloria que yo tenía en tu presencia antes que existiera el mundo;" (Jesús había abandonado su gloria para venir a la tierra como un hombre humilde);  y entonces en Juan 17:24, Jesús además oró para que los discípulos estuvieran con Él en el cielo, capaces de ver Su gloria: "Padre, quiero que donde yo esté, también estén conmigo aquellos que me has dado,  para que vean mi gloria." Los discípulos, quienes fueron más adelante trasladados hacia el reino, como Juan testificó, aunque todavía caminaban en la tierra, en consciencia y en visión estuvieron en la presencia de Jesús y del Padre contemplando su gloria; por lo tanto este versículo debería decir "contemplamos su glorioso esplendor." Si Jesús hubiera estado en su glorioso esplendor en la tierra, los judíos hubieran todos estado aterrados porque los judíos habían tenido temor de acercarse a Moisés cuando su rostro brillaba por haber hablado con Dios; y el glorioso resplandor de Jesús excede en gran manera lo que Moisés desplegó. Sin embargo, cuando un discípulo se ha preparado por mucho tiempo para entrar en el reino, él acoge la calidez del fuego consumador de Jesús y su brillo, habitando en su luz inaccesible mientras está sentado con Él en el cielo. "Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros irreprensibles delante de su gloria con grande alegría," Judas 1:24. De la Palabra del Señor en el interior: "Estamos en su presencia; en el reino estamos ante Dios y sus santos ángeles; contemplamos Su belleza. Estamos en la presencia de Dios pronunciando sus palabras como él manda. Tú puedes vivir en el cielo y aún caminar en la tierra. Yo volveré otra vez a los elegidos; yo será una corona para liderarlos y guiarlos."

Este versículo explica cómo los hijos son nacidos de Dios y es una continuación de Juan 1:13 que dice: "los cuales nacieron no de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad de varón, sino de Dios." ¿Cómo nacen? "Y el verbo se hace carne y mora en nosotros; y nosotros contemplamos su glorioso esplendor, el glorioso esplendor como del unigénito del Padre, lleno de gracia."

Pablo escribió: "¿Qué acuerdo puede haber entre un templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos templo del Dios viviente, como Dios dijo: Yo habitaré en ellos y andaré en ellos; y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo." 2 Cor 6:16.

De la Palabra del Señor en el interior: "Que la palabra de Cristo more ricamente en ustedes. Si ustedes hacen caso de mis palabras, yo moraré en ustedes y caminaré en ustedes. Cristo en realidad es resucitado en toda persona que viene a Él y le obedece repetidamente."

9 la gracia y la verdad vienen por medio de Jesucristo. Este versículo típicamente se traduce como "vino" y no "viene". Sin embargo la palabra original en griego is egeneto en la conjugación aorista, la cual es variable en conjugación, pero generalmente se usa en el tiempo presente. Había gracia antes de la venida de Jesús a la tierra, como se menciona en el Antiguo Testamento; había verdad antes de la venida de Jesús a la tierra, como se menciona muchas veces en el Antiguo Testamento. Había salvación antes que Jesús viniera a la tierra; había salvación por medio la gracia a través de la adherencia a la ley. Jesús hizo que la gracia estuviera disponible por medio de la fe sin las obras de la ley; pero no una fe de que Jesús es el Hijo de Dios, más bien la fe de la cual Jesús es el autor y él la hace crecer hasta la perfección a medida que usted le oye hablar desde el interior de su corazón para que pueda obedecer; esa es la palabra de fe que los Apóstoles predicaron. Ya que Jesús es la gracia de Dios, y ya que Jesús es la verdad, es fácil entender que la gracia y la verdad tienen que venir, vienen, y vendrán por medio de Jesucristo, quien es la luz que ilumina a todo hombre que viene al mundo, dada a todos los hombres para que puedan creer. Juan 1:9,7. Jesús creó la tierra y los cielos, y todo lo que está en ellos; Jesús era el Dios de Abraham; Jesús era la Roca en el desierto de la cual bebieron los judíos. 1 Cor 10:4. Por lo tanto la venida de Jesús a la tierra no creó la gracia y la verdad; pero lo que él sí hizo fue lo siguiente:

Debemos aferrarnos a la esperanza de estas maravillosas promesas para ser motivados a destruir nuestra naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia, la cual no es fácil y requiere paciencia y resistencia. Así es como nosotros seguimos a Jesús para crucificar nuestra naturaleza pecaminosa y recibir la vida de Dios, cuando vemos el fin de la gracia y vemos a Jesús que nos trae nuestra salvación.

La "Edad de la gracia" que es traída a nosotros por Jesús es sólo otro invento de la iglesia falsa, haciendo que su abominable salvación instantánea por la gracia suene mejor.

10 Los judíos le preguntaron a Juan si él era el profeta; el profeta (Jesús) de quien Moisés se refería: "El Señor vuestro Dios os levantará, de entre vuestros hermanos, un profeta como yo. A él escucharéis en todas las cosas que os hable. Y sucederá que cualquier persona que no escuche y obedezca a aquel profeta será destruida y alejada del pueblo.'"

El alma es esa parte del hombre que es capaz de unirse con Dios para llegar a ser una criatura completamente nueva, participando en la naturaleza divina, unida con Dios, quien mora dentro ese hombre. Parte del alma es la luz, que ilumina a cada hombre que viene al mundo; es el talento, que debe ser aumentado, de otra manera es quitado y dado a otro. El alma es lo que debe primero ser purificado antes de que Dios pueda unirse con el hombre, para que el alma pueda alcanzar vida eterna.

¡Note! Los judíos conocían las escrituras. Los judíos estaban buscando al Profeta. Los judíos tenían las escrituras, pero no tenían el Espíritu que dio las escrituras; por lo tanto no podían aplicar apropiadamente las escrituras a eventos que fueran diferentes. Ellos tenían las escrituras, pero no habían estado escuchando la Palabra del Señor, la Palabra del Señor en su interior. Sin embargo, sus propias escrituras del Antiguo Testamento contenían montones de severas advertencias y consecuencias para aquellos que no escucharan la voz de Dios; por lo tanto su entendimiento de las escrituras era superficial y defectuoso, careciendo las enseñanzas personales del Espíritu. Ellos no reconocieron a Jesús cuando vino porque no habían escuchado al Padre, cuya palabra estaba en su corazón para que la obedecieran; y por lo tanto, las palabras de Jesús eran extrañas, e irreconocibles. Y hoy, si no ha sido enseñado por el Espíritu Santo, usted es incapaz de oír: el hombre natural no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede comprender, porque se han de discernir espiritualmente. 1 Cor 2:14; el hombre natural no puede entender el pecado, la justicia, o el juicio. Y así cuando el Espíritu de Jesús habla en contra la cristiandad por medio de sus santos, a menos que usted haya sido enseñado por el Espíritu Santo, no puede entender: Muchos serán purificados, y emblanquecidos, y probados; pero los impíos obrarán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá. Pero los sabios, sí entenderán. Dan 12:10. Y este entendimiento no viene de leer, debe venir de sus palabras habladas por el Espíritu de Dios directamente a usted.

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