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Juan 3

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 1 Y había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un gobernante de los judíos.

 2 Éste vino a Jesús de noche y le dijo: --Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, a menos que Dios esté con él.

 3 Respondió Jesús y le dijo: --De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios.

 4 Nicodemo le dijo: --¿Cómo puede nacer un hombre si ya es viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?

 5 Respondió Jesús: --De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.1

 6  Lo que ha nacido de la carne, carne es; y lo que ha nacido del Espíritu, espíritu es.

 7 No te maravilles de que te dije: "Os es necesario nacer de nuevo." [De la Palabra del Señor en el interior: "Saber que tú haz nacido otra vez es ver tu salvación aparecer en tu corazón."]

 8 El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; pero no sabes ni de dónde viene ni a dónde va. Así es todo aquel que ha nacido del Espíritu.

 9 Respondió Nicodemo y le dijo: --¿Cómo puede suceder eso?

 10 Respondió Jesús y le dijo: --Tú eres el maestro de Israel, ¿y no sabes esto?

 11  De cierto, de cierto te digo que hablamos de lo que sabemos; y testificamos de lo que hemos visto. Pero no recibís nuestro testimonio. [No lo que nos han dicho otros hombres, no lo que hemos leído; sino lo que sabemos por medio de la experiencia de haber visto. Y Jesús dijo además: "lo que yo hablo, lo hablo tal y como el Padre me dice que hablar. El que habla de sí mismo busca su propia gloria, pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y en él no hay injusticia." Juan 12:50,7:18.]

 12 Si os hablé de cosas terrenales y no creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las celestiales?

 13 Nadie ha subido al cielo, sino el que descendió del cielo, el Hijo del Hombre.

 14 Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,

 15 para que todo aquel que cree [depende, confía, obedece] en él pueda tener vida eterna [de Dios]. [Aún los demonios creen que Jesús es el Hijo del Altísimo, y tiemblan. No es suficiente con creer que Jesús es el Hijo de Dios, usted debe exponerse a sí mismo para oír sus mandatos hablados y persistentemente creer en Él, lo cual es puesto en evidencia por nuestra obediencia. Usted puede tener vida eterna si paciente y persistentemente espera a Dios en humilde silencio, cree en los mandatos que Jesús le habla a usted y que usted oye, y después obedece lo que Él le manda, para que eventualmente usted entre en unión con Él. De la Palabra del Señor en el interior: "¿Cuál es la evidencia de tu creencia? - la fe operacional." Debemos creer lo suficiente como para tratar de oír, escuchar, y obedecer la voz de Dios - y la evidencia de nuestra fe es producir el fruto del espíritu, y así mostrarnos como verdaderos seguidores de Cristo; y el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, benignidad [o mansedumbre o humildad], y dominio propio. Las ramas que no producen fruto son hechadas en el fuego para ser quemadas. Juan 15:6, Mat 7:19.]

 16 Porque de tal manera amó Dios al mundo [cada hombre], que ha dado a su Hijo unigénito [a cada hombre], para que todo aquel que en él cree [depende, confía, obedece] no se pierda, mas tenga vida eterna.2 [No es suficiente creer que Jesús es el Hijo de Dios; aún los demonios creen que Jesús es el Hijo del Altísimo, y tiemblan. Usted debe creer lo que Jesús, la luz y la palabra dentro de su corazón, le muestra y le dice; creer lo que Él dice y lo que Él le muestra es creer en Jesús. Cristo es la luz dada a cada hombre para que pueda creer. Juan 1:1-4,7,9. Creer es creer lo que usted le oye a Él hablarle; creer lo suficiente como para hacer caso y obedecer a Jesús, quien es la Palabra de Dios y la luz de la Palabra en el corazón de cada hombre que lo reprende anónimamente (y a cada hombre) de pecado. Como los versículos acompañantes a continuación (19,20,21) dicen: "Y ésta es la condenación, que la luz ha venido al mundo (cada hombre), pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que practica lo malo [pecado] aborrece la luz [por lo tanto aborrece a Cristo, quien es la luz], y no viene a la luz, por temor de que sus obras sean expuestas y reprendidas. Pero el que hace la verdad viene a la luz para que se muestre que sus obras son producidas [efectuadas, formadas, provocadas, vigorizadas] por medio de Dios." Tener vida eterna es haber perdido su vida carnal, habiendo persistentemente creído y obedecido los mandatos que Jesús le ha hablado a usted, para que usted entre en unión con Él, para entonces obedecer las obras que él ordena para la gloria de él y para el gozo de usted.]

 17  Porque Dios no envió a su Hijo al mundo [a cada hombre] para condenar al mundo [a cada hombre], sino para que el mundo [a cada hombre] sea salvo por él. [Porque el Hijo del Hombre no ha venido para destruir las vidas de los hombres, sino para salvarlas. Lucas 9:56. Ser salvo es ser liberado de todo pecado; aún el deseo de pecar es quitado.]

 18 El que cree en él no es condenado; pero el que no cree [depende, confía, obedece] ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. [A los que creen en su nombre, les dio poder de ser hechos hijos de Dios, Juan 1:12; la creencia en su nombre provee acceso al poder, pero uno debe ejercitar ese poder al repetidamente esperar, escuchar, oír, creer, y obedecer a Cristo, la palabra y la luz dentro de su corazón. Sin una creencia en su nombre, no hay manera de escapar la condenación; pero sólo creer que Jesús es el hijo de Dios no tiene como resultado en evitar la condenación. Si usted todavía está pecando, todavía está viviendo en la condenación que vino a todos los hombres, cuando Adán cayó y perdió la vida de Dios. Fuera de la condenación es ser liberado de todo pecado, en comunión con el Hijo y el Padre, y comer del árbol de la vida, con Jesús como su verdadero Señor, proporcionando todas las palabras que usted habla y dirigiendo todas sus acciones.]

 19 Y ésta es la condenación: que la luz ha venido al mundo [cada hombre], pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. [Todos los hombres tienen una pequeña medida de la luz (Cristo) que brilla en la oscuridad dentro de ellos para exponer el mal en sus corazones a medida que les ruega de manera anónima que alejen de sus caminos egoístas e impíos; pero los hombres, al amar sus caminos impíos, ignoran las suaves súplicas de Dios y por lo tanto permanecen en la oscuridad, cometiendo pecado, caminando de acuerdo con su mente carnal y su imaginación impía. El que me desecha y no recibe mis palabras tiene quien le juzgue: La palabra que he hablado le juzgará en el día final. Juan 12:48.]

 20 Porque todo aquel que practica lo malo [pecado] aborrece la luz [por lo tanto aborrece a Cristo, quien es la luz], y no viene a la luz, por temor de que sus obras sean expuestas y reprendidas. [La verdadera luz es dada a cada hombre que viene al mundo para que pueda creer. Juan 1:9. La luz brilla en las tinieblas pero los hombres no entienden que es Cristo razonando de manera anónima con ellos, trantando de mostrarles (reprenderles) por su impiedad. Juan 1:5, Efe 5:13. Amando su vida egoísta, y odiando la luz (que es Cristo) que intenta corregirlos (reprenderlos), los hombres impíos huyen de la luz (Cristo) y así permanecen en la condenación, caminando en oscuridad, continuando en pecado, satisfaciendo la lujuria y los deseos de su carne.]

 21 Pero el que hace la verdad viene a la luz para que se muestre que sus obras son producidas [efectuadas, formadas, provocadas, vigorizadas] por medio de Dios. [Aquellos que han estado experimentando la eliminación del pecado de sus corazones realizada por el Espíritu, aman la luz y ansiosamente vienen a la luz para que el pecado sea destruído aún más. Aquellos que han sido liberados del pecado, vienen ansiosamente a la luz para ser dirigidos por Dios a realizar obras de amor, para obtener gozo y para la gloria de Dios: Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras. Efe 2:10. El hombre viene a la luz al esperar a Dios en silencio, velando y escuchando con la esperanza de un cambio por medio de Jesús. Aquellos que vienen a la luz, aman a Cristo, como es puesto en evidencia por la obediencia a la verdad de lo que la Luz y la Palabra les revela; y ellos llegan a ver más luz, la cual los guía en todas sus palabras y acciones.]

 22 Después de esto, Jesús fue con sus discípulos a la tierra de Judea; y pasaba allí un tiempo con ellos y bautizaba.

 23 Juan también estaba bautizando en Enón, junto a Salim, porque allí había mucha agua; y muchos venían y eran bautizados,

 24 ya que Juan todavía no había sido puesto en la cárcel.

 25 Entonces surgió una discusión entre los discípulos de Juan y un judío acerca de la purificación.

 26 Fueron a Juan y le dijeron: --Rabí, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, de quien tú has dado testimonio, ¡he aquí él está bautizando, y todos van a él!3

 27 Respondió Juan y dijo: --Ningún hombre puede recibir nada a menos que le haya sido dado del cielo.

 28 Vosotros mismos me sois testigos de que dije: "Yo no soy el Cristo", sino que "he sido enviado delante de él".

 29 El que tiene a la novia es el novio; pero el amigo del novio, que ha estado de pie y le escucha, se alegra mucho a causa de la voz del novio. Así, pues, este mi gozo ha sido cumplido.

 30 A él le es preciso crecer, pero a mí menguar.

 31 El que viene de arriba está por encima de todos. El que procede de la tierra es terrenal, y su habla procede de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos.

 32 Testifica de lo que ha visto y oído, y nadie recibe [cree] su testimonio.

 33 El que recibe su testimonio [de Jesús] atestigua que Dios es veraz.

 34 Porque el que Dios envió habla las palabras de Dios, pues Dios no da el Espíritu por medida.

 35 El Padre ama al Hijo y ha puesto todas las cosas en su mano.

 36 El que cree [depende, confía, obedece] en el Hijo tiene vida eterna [de Dios]; pero el que no cree [depende, confía, obedece] en el Hijo no verá la vida [de Dios], sino que la ira de Dios permanece sobre él. [Si un hombre tiene algunas de estas cosas: preocupaciones, enojo, deseo por más cosas, depresión, deseos sexuales, orgullo, envidia, fiestas, malas palabras, mentir, borracheras, uso de droga, etc., entonces cualquier cosa que él piense acerca de ser salvo, no lo es, y la ira de Dios permanece en él. Ser salvo es ser liberado de todos esos deseos, afectos y emociones de la carne; y tener paz y gozo para siempre, habiendo sido restaurado a la vida e imagen espiritual de Dios en verdadera santidad y justicia.]


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Para ver el(los) versículo(s) mostrado(s) paralelamente en Nueva Intl, Reina Valera, y La Biblia de las Américas, haga click aquí.
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1 De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. El agua no es agua externa; es un tipo de agua santa que lo lava de adentro hacia afuera; es el agua espiritual de la palabra. De la carta 265 de Jorge Fox.

"Por lo tanto Cristo la luz le enseña a su pueblo a creer en la luz que pone de manifiesto todas las cosas; y aquellos que creen en la luz tienen el testigo de Cristo en sí mismos, en quien ellos creen, ellos tienen el testimonio en sí mismos, que él es su redentor, y salvador, y su camino, su verdad, y su vida; porque con la luz ellos lo ven, ellos creen en la luz que pone de manifiesto; y después que ellos creen en la luz, llegan a ser hijos de la luz; ellos mismos testifican, que son sellados, porque su creencia en la luz permanece en Cristo la luz, quien los ha comprado y los ha adquirido; y después que son sellados por el espíritu de la promesa, teniendo la marca o sello de Dios sobre ellos, pueden poner en sus sellos, que Dios es fiel en todas sus promesas, y todos sus profetas, con respecto a Cristo Jesús; quien les enseñó a creer en la luz. Con la luz ellos ven, y llegan a conocer a los "tres que dan testimonio en el cielo", y los "tres que dan testimonio en la tierra, el espíritu del agua, y la sangre."

Y así todo creyente verdadero cree como Cristo les ha enseñado que crea, a creer en la luz, para que puedan llegar a ser hijos de la luz. Ellos tienen estos tres testigos que dan testimonio en la tierra, que dan testimonio en sí mismos; y que pueden poner en su sello, que Dios es fiel en todas sus obras, en sus profetas y apóstoles, y su hijo; y ellos llegarán a conocer, y llegan a conocer, a los tres que dan testimonio en el cielo, y los tres que dan testimonio en la tierra."

De la Palabra del Señor en el interior: "Los tres testigos: estos tres deben ser manifestados claramente; los ojos deben germinar." Usted debe ver claramente los tres testigos con los ojos de su corazón, y los ojos de su corazón primero deben ser desarrollados, lo cual viene con esperar persistente y pacientemente a Dios en humilde silencio para oír y ver sus revelaciones de la Palabra y luz dentro de su corazón.

Ser nacido del Espíritu es primero haber muerto a la naturaleza egoísta de la cruz interna de la negación propia. Usted debe perder su vida para salvarla. Usted debe llegar a ser una criatura completamente nueva, con un corazón nuevo y una mente nueva. Esto no sucede al leer las escrituras, decir una oración, mojarse en el bautismo, o decir que Jesús es Señor. Si usted es nacido otra vez, sus deseos y lujuria han sido crucificados para la muerte del yo de la cruz interna de la negación propia. Todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente de Dios [Cristo] permanece en él, y no puede seguir pecando, porque ha nacido de Dios. 1 Juan 3:9. Este es el juicio final, el día del Señor, que ocurre con los individuos que han preparado el camino para el Señor. El verdadero baustismo del Espíritu Santo: en la muerte de Cristo. El compartir su muerte. Y cuando su espíritu egoísta ha muerto, entonces Cristo se une con su alma en las bodas del Cordero, y usted es nacido otra vez; a medida que Jesús es resucitado en usted para ser su verdadero Señor. 2 Cor 4:14, Col 2:11-12,3:1, Efe 2:6, Gál 2:20, Rom 8:11

Del Diario de Jorge Fox:

Usted debe tener comunión con Cristo en sus sufrimientos; 1 Ped 4:12-13
si usted quiere reinar con él, debe sufrir con él; 2 Tim 2:12
si usted quiere vivir con él, debe morir con él; 2 Tim 2:11

y si usted muere con él, debe ser sepultado con él, Rom 6:4
y al ser sepultado con él en el verdadero bautismo, usted también resucitará con él. Col 2:11-12

Debe haber "una venida a su muerte, un sufrimiento con Cristo;" y esta es una necesidad para la salvación;
y no temporalmente, sino contínuamente: debe haber una "muerte diaria."

En 1 Juan 5, Juan cuidadosamente define cuáles son las experiencias que califican a un creyente que ha nacido de Dios, las cuales están resumidas aquí:

  1. un creyente nacido de Dios guarda los mandatos de Dios, y éstos no son una carga; versículos 2,3
  2. el creyente nacido de Dios ha vencido al mundo al crucificar su naturaleza pecaminosa, (los antojos prohibidos, los deseos apasionados, y la lujuria de ella), versículos 4,5
  3. el creyente nacido de Dios ha visto en su corazón por la luz que manifiesta todas las cosas los tres testigos en la tierra: (Vea el versículo 8 y la nota número 3 que se encuentra aquí para más descripción de los tres testigos que se deben experimentar antes de que uno nazca otra vez.)
  4. el creyente nacido otra vez tiene vida eterna en él, la cual es ser restaurados a la imagen espirtual de Dios en verdadera justicia y santidad. versículo 12
  5. el creyente nacido otra vez no peca y no puede pecar porque está protegido por su Padre para no caer en ninguna tentación. versículo 18
  6. Jesús está presente dentro del creyente, y el creyente está en Cristo; el creyente está en unión con Cristo y el Padre. versículo 20

Aquellos que dicen que son cristianos nacidos otra vez que todavía están viviendo en los deseos carnales y placeres del mundo, y por lo tanto todavía son esclavos del pecado, están difamando la verdad y crean confusión.
De la Palabra del Señor en el interior: "Por su evidente despliegue de pecado, los cristianos causan que mi nombre sea blasfemado entre el pueblo. Saber que tú haz nacido otra vez es ver tu salvación aparecer en tu corazón."

La presunción de ser nacidos otra vez en vez de una realidad experimentada, es una cristianismo falsa.
Tal cristianismo es Babilonia y la bestia con cuernos es como un cordero a la que el mundo entero sigue.

Si usted ha nacido otra vez, Cristo ha sido revelado [visto, oído, sentido, experimentado] en usted.
Jesús es resucitado en nosotros para ser nuestro verdadero Señor. 2 Cor 4:14, Col 2:11-12,3:1, Efe 2:5-6, Gal 2:20, Rom 8:11

Pablo dijo: el Padre tuvo a bien revelar a su Hijo en mí para que yo lo anunciase. Gal 1:15-16

Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Gal 5:20
Si usted ha nacido otra vez, su naturaleza pecaminosa ya no vive, ha sido crucificada en la cruz interna de la negación propia.

El único escritura versículo, tomado fuera de contexto, que la gente usa para hacerse a sí mismos creer que han nacido otra vez, es el siguiente:

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios. 1 Juan 5:1
"Ven," dicen ellos – "las escrituras prueban que he nacido otra vez porque yo creo que Jesús es el Cristo."

Otro gran error es asumir una experiencia espiritual de ser nacido otra vez — cuando es sólo una llamada de atención — sólo Dios visitándole, dándole un hambre de más de él, y motivándolo a buscarlo con todo su corazónbuscar su rostro y estar en su presencia contínuamente.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Cor 5:17
Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión valen nada, sino la nueva criatura. Gal 6:15
Y os habéis [propuesto] revestido del nuevo hombre, quien es renovado en conocimiento, conforme a la imagen de aquel que lo creó. Col 3:10
Y vestíos del nuevo hombre [de Cristo] que ha sido creado a semejanza de Dios en justicia y santidad de verdad. Efe 4:24
Porque es necesario que esto corruptible sea vestido de incorrupción, y que esto mortal sea vestido de inmortalidad. 1 Corintios 15:53


(Juan Richardson, Ministro en el siglo 18): "A menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios." No, el hombre natural que no ha sido regenerado no puede ver el reino celestial y espiritual de Cristo, que se sostiene no sólo con poder, sino también en justicia, gozo y paz en el Espíritu Santo; y nacer otra vez no es algo que se hace imperceptiblemente, como tampoco el nacimiento natural puede ocurrir sin molestias; y prentender estar en Cristo y no ser una nueva criatura, es absurdo; pretender ser una nueva criatura y no poder dar cuenta de cómo esto sucedió, es irrazonable; porque no puede ocurrir sin nuestro conocimiento; porque nacer otra vez significa ser despertados y resucitados en una vida nueva espiritual, por medio de la cual el cuerpo de pecado de la carne muere y llega a vivir una vida de negación propia. Aquellos que están crucificados con Cristo son crucificados en sus pecados, para que así como él murió por el pecado, así nosotros debemos morir al pecado. En ese estado no vivimos según la carne, aunque vivimos, como dijo el apóstol Pablo, en la carne; pero la vida que ellos viven es por medio de la fe en el Hijo de Dios. Y suponer tener todo esto, y mucho más en nosotros, sin que nosotros lo sepamos, es inexplicable.

2 Porque de tal manera amó Dios al mundo [cada hombre], que ha dado a su Hijo unigénito [a cada hombres], para que todo aquel que en él cree [depende, confía, obedece] no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16. Este es el versículo más citado de la Biblia, PERO es citado fuera de contexto sin los versículos que califican su significado como completamente opuesto a como la gente lo interpreta cuando lo leen solo. Muchos consideran este versículo como "una Biblia entera en sí mismo," y creer la interpretación popular la cristiandad (sólo creer en Jesús, que Jesús es el Hijo de Dios), usted tiene que descartar todo el resto de la Biblia y sólo tener una Biblia de un versículo, ignorando los muchos verscículos específicos que hablan acerca de la excepciones, los requisitos, y las condiciones para calificar para la salvación.

Afortunadamente están equivocados, o el cielo estaría lleno de gente que miente, se enoja, comete adulterio, codicia, habla irreverentemente, roban, engañan, envidian, usan drogas, se emborrachan, están adictos a los placeres, viven con orgullo y arrogancia, etc.; aún Adolfo Hitler creyó en Jesús. Su fe en este versículo, junto con cinco otros que son tomados fuera de contexto, está basada en el entendimiento erróneo de la Biblia que ellos pretenden entender. Los hombres ambiciosos hace mucho tiempo tomaron control la cristiandad, hombres que no fueron enseñados por la voz y la luz del Señor, ni perfeccionados por el Señor, ni dotados con la autoridad del ministerio, ni enviados por el Señor, ni hablando palabras del Espíritu del Señor; más bien ellos han hablado con sus mentes carnales, la naturaleza de la muerte, y predicado acerca de sus opiniones vanas provenientes de la imaginación de sus corazones impíos. Tomemos cada parte de este versículo y examinemos su verdadero significado, y cómo encaja totalmente en todas las escrituras que claramente muestran que usted debe primero llegar a estar libre de todo pecado: limpio, puro, santo, y perfecto mientras está en la tierra:

Porque de tal manera amó Dios al mundo [cada hombre], que ha dado a su Hijo unigénito [a cada hombre]

La palabra griega para este versículo muestra que lo que ha sido universalmente traducido como "el mundo", kosmos <2889>, bien podría haber sido traducido como: los habitantes de la tierra, o los hombres, o la familia humana. Dios ha dado a su Hijo a cada hombre, para que ellos puedan creer; cada hombr en todo el mundo, donde sea que estén, aún si ellos no han oído de Cristo Jesús. Jesucristo es la luz del mundo [de cada hombre], Juan 12:46, Juan 8:12. La Luz (Cristo) es dada a cada hombre que viene al mundo, Juan 1:9, para que por medio de la Luz, todos los hombres puedan creer, Juan 1:7. ¿Creer qué?—la verdad. ¿Cuál verdad?— creer la verdad de lo que la luz les muestra acerca del mal en sus caminos y la verdad de cómo la justicia de Dios y de Jesús es enormemente diferente a sus propios caminos; y después creer las promesas de Dios, convirtiéndolas en la esperanza de los esfuerzos de su vida para alcanzar la salvación. Al permanecer en la Luz y obedecer la Luz, el hombre recibe la salvación para llegar a ser hijo de la luz, un hijo de Dios. Porque Dios es luz, y en él no ninguna tiniebla. 1 Juan 1:5.

Por lo tanto al hombre se le da una pequeña medida de la luz para que él pueda creer lo que ésta le muestra, de lo que lo reprende, de lo que lo convence — mientras el hombre está vivo en la tierra. Cristo, la luz en cada hombre, ruega anónimamente con cada hombre durante su vida para que se aparte de los caminos impíos y egoístas; pero los hombres en general no comprenden que este suave ruego viene de Dios, y por lo tanto ignoran la luz, Juan 1:1-5. Y esta es la condenación: que la luz ha venido al mundo [cada hombre], y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que practica lo malo [pecado] aborrece la luz [por lo tanto aborrece a Cristo, quien es la luz], y no viene a la luz, por temor de que sus obras sean expuestas y reprendidas. Juan 3:19-20. Pero el que hace la verdad viene a la luz para que se muestre que sus obras son producidas [efectuadas, formadas, provocadas, vigorizadas] por medio de Dios. Juan 3:21. Si un hombre busca persistentemente el recibir las enseñanzas de Dios y cree lo que el Hijo (la luz) dentro de él le está rogando, él llegará a ser un hijo de Dios, un hijo de la luz; y él recibirá la vida eterna de Dios, la cual es la medida plena de Cristo mismo, la vida de Dios.

Otros versículos muestran que el Espíritu de Dios es dado a todo hombre en el mundo:

Pero a cada hombre le es dada manifestación del Espíritu para el bien de todos. 1 Cor 12:7
Sucederá en los últimos días, dice Dios, que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne. Hechos 2:14-18

La gracia de Dios, que trae salvación se ha manifestado a todos los hombres. Tit 2:11
(La gracia aparece a todos, pero cada hombre debe escoger responder a la gracia para recibir salvación.)

Pero a cada hombre le es dada manifestación del Espíritu para el bien de todos. 1 Cor 12:7. Para bien significa para que ellos puedan recibir vida eterna. Jesús nso enseñó lo que esto significa en la parábola de los talentos: donde él enseña que si usted no aumenta esta pequeña medida de Él mismo en usted (bien), mientras está en la tierra, para tener la experiencia de recibir la vida terna y para ser trasladado al reino, entonces en el momento de la muerte esta pequeña medida de Su Espíritu le es quitada a usted y le es dada a otro que le saque provecho.

El Espíritu de Dios visita a cada hombre, en el día de su visitación. Como dijo Jesús: He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él, y él conmigo. Apoc 3:20. Dios es justo. Dios es recto. Él quiere tocar el corazón de cada hombre de la misma menra. Él visita a cada hombre. Él le ruega anónimamente a cada hombre. Cada hombre tiene su oportunidad. El día de visitación puede venir de un predicador verdadero, con palabras habladas o escritas proveídas por el Espíritu de Dios, o directamente en el corazón del hombre proveniente de la luz y la Palabra de Cristo dentro del corazón del hombre. En el día del juicio, cada hombre recordará su día de visitación. El que me desecha y no recibe mis palabras tiene quien le juzgue: La palabra que he hablado le juzgará en el día final. Juan 12:48

Por lo tanto, si usted no puede recordar su día de visitación ahora, ¿significa eso que usted está perdido sin esperanza? ¡Absolutamente no! Usted todavía puede alejarse del mal que usted conoce y buscar oír la voz de Dios, la cual si usted obedece y continúa buscando persistentemente al esperar en silencio, velando, y escuchando en obediencia lo que usted oye, usted también puede testificar y experimentar el recibir la vida eterna. Él es galardonador de los que le buscan diligentemente. Usted no estaría leyendo esto a menos que tuviera un hambre de agradar a Dios, y Dios quiere satisfacer su hambre completamente más allá de lo usted se puede dar cuenta; pero de acuerdo a su plan y su tiempo. De la Palabra del Señor en el interior: "Aquellos que obedecer la luz, él los necesita;" él necesita a aquellos que muestran el amor de Dios al mundo entero que está en iniquidad con obras dirigidas por Él para su gloria.

para que todo aquel que en él cree [depende, confía, obedece]

El gran error en la cristiandad es pensar que este versículo significa sólo creer que Jesús era el Hijo de Dios, que resucitó de los muertos, etc. Santiago corrigió este popular error de que creer en Jesús es todo lo que es necesario para la salvación, escribiéndole a los judíos cristianos: ""Tú crees que Dios es uno. Bien haces. También los demonios creen que y tiemblan." Santiago 2:19; tome en cuenta que Santiago le estaba escribiendo a los creyentes judíos de que el Padre, el Verbo [Jesús], y el Espíritu Santo eran un espíritu, y sin conflicto — Escucha, Israel: Jehovah nuestro Dios, Jehovah es uno! Deut 6:4. De modo que Santiago en efecto está diciendo: "ustedes dicen que creen en Jesús, hacen bien, los demonios lo hacen también, pero ellos tiemblan ante su nombre — ¿y ustedes?" Y muchos versículos nos muestran que los demonios creen, saben, reconocen, tiemblan, temen y obedecen a Jesús como el Hijo del Altísimo. Pero la cristiandad ignora los mandatos de Jesús registrados en la Biblia, las advertencias de Jesús con respecto al pecado, y las advertencias de los apóstoles acerca del pecado porque ellos no entienden este versículo; piensan neciamente que este versículo cancela todas las enseñanzas de Jesús y todas las excepciones, los requisitos, y las condiciones para calificar para el cielo. No es suficiente creer que Jesús es el Hijo de Dios; usted debe creerle a él — creer sus mandatos, creer sus enseñanzas, y actuar en base a ellos; de otra manera usted no cree realmente en Jesús. El que me desecha y no recibe mis palabras tiene quien le juzgue: La palabra que he hablado le juzgará en el día final. Juan 12:48

De la Palabra del Señor en el interior: "Todo el que le cree al hijo, será hecho perfecto." Note que el Señor no dijo: "cree en el hijo;" él dijo: "le cree al hijo." Hay una gran diferencia entre creer en que Jesús es el hijo de Dios, comparado con creer que el hijo le habla a usted desde el interior de su corazón. Para oírle a él hablándole a usted, usted debe caminar en los pasos de la fe como lo hizo Abraham; debe esperar a Dios, escuchar en silencio, oír, creer que es el Hijo quien le está hablando, creer que lo que él le dice es verdad, y después obedecer lo que él le mande. Si usted hace esto repetidamente con dedicación persistente, él eventualmente le hará perfecto, lo cual es ser liberado aún del deseo de pecar, lo cual es recibir la salvación. Las palabras que usted le oye a él hablar son espíritu y le imparten la vida de Dios a usted, Juan 6:63; él le muestra sus pecados en su corazón, él quita su deseo de pecar de su corazón, e imparte la vida de Dios en su corazón — hasta que finalemnte usted tiene tanto de su vida en sí mismo, que usted llega a ser como él; libre de pecado, por lo tanto perfecto. La salvación es ser salvado de sus pecados (no mientras todavía está sumergido en sus pecados), y es resultado de creer los mandatos de Jesús y las enseñanzas que él le da a usted a través del tiempo, no sólo creer instantáneamente en los hechos de su vida.

De la Palabra del Señor en el interior:

Mire estos versículos en Hechos, que describen cómo los miembros nuevos eran añadidos por el Señor a la iglesia primitiva en Jerusalén, liderada por Pedro, Juan, Santiago, etc.

Y todos los que creían se reunían y tenían todas las cosas en común. Vendían sus posesiones y bienes, y los repartían a todos, a cada uno según tenía necesidad. Ellos perseveraban unánimes en el templo día tras día, y partiendo el pan casa por casa, participaban de la comida con alegría y con sencillez de corazón, alabando a Dios y teniendo el favor de todo el pueblo. Y el Señor añadía diariamente a su número los que habían de ser salvos. Hechos 2:44-47

Esto muestra claramente que ser salvo no ocurre instantáneamente al creer, ser bautizado, y unido con la iglesia; no, ellos eran descritos como personas que habían de ser salvos — como un proceso con un fin en el futuro, con la muerte de su espíritu egoísta en la cruz. Más evidencia de que la salvación no es instantánea, sino un proceso de llevar la cruz, es proveída por Pablo que repetidamente le escribe a las iglesias de creyentes:

Pedro repite el mismo mensaje, que salvación no es sólo creer o tener fe, sino que la salvación es el fin de la caminata obediente de la fe, y requiere crecimiento :

Simón el mago creyó y fue bautizado. Él trató de comprar el poder de imponer las manos. Hechos 8:13-18.
Pedro le dijo a él: "Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón; porque veo que estás destinado a hiel de amargura y a cadenas de maldad." Hechos 8:22-23. Obviamente Simón no había sido "salvo" al creer o con el bautismo.

Jesús le dijo a cinco de las siete iglesias de creyentes en el Apocalípsis que estaban perdidos, o camino hacia la destrucción. Los creyentes de Esmirna estaban a punto de entrar en la tribulación, a quienes él animó. Sólo la iglesia de Filadelfia estaba bien porque habían guardado [obedecido] su palabra con resitencia paciente. ¡Note otra vez! Jesús dijo que cinco de las siete iglesias cristianas de creyentes que iban camino al infierno. Grandes errores ya se habían esparcido 2000 años atrás, hasta el día de hoy cuando la iglesia falsa está llena de la gracia que supuestamente es una licencia para continuar pecando.

¿Entonces cuándo resulta la creencia en salvación? Jesús mismo nos dijo: Y está es la voluntad del que me ha enviado: que todo aquel que ve al Hijo y cree [depende, confía, obedece] en él tenga vida eterna, y que yo lo resucite en el día final. Juan 6:40. Por lo tanto su creencia debe llevarle a ver a Jesús, el rostro de Dios. Cuando su creencia resulte en que usted espera persistentemente a Dios, en humilde silencio, para oírle, y para obedecerle - las palabras que usted le oye hablar imparten la vida de Dios; hasta que finalmente usted es puro y ve el rostro de Dios en su corazón: Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios, Mat 5:8. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, como él [Jesús] también es puro. 1 Juan 3:3

y él nos dijo además:

cualquiera que viva y crea en mí, nunca morirá. Aquellos que están en Él y creen mientras están en Él nunca morirán. El uso de la palabra vivir se refiera a aquellos que viven en la vida de Dios, no la vida de la carne, y esa vida carnal debe perderse para encontrar la vida de Dios. Usted debe estar viviendo en Jesús, quien es la vida de Dios, quien es vida eterna, quien debe ser poseído de manera suficiente para ser su verdadero Señor, controlando cada una de sus palabras y acciones — entonces usted nunca morirá a la vida de Dios. Vea la nota 2 de Juan 11:26 para más detalles.

tenga vida eterna

La vida eterna es la vida eterna de Dios, y no es algo que se recibe después que usted muere mientras todavía está pecando; la vida eterna de Dios debe ser recibida y testificada mientras todavía estamos vivos en la tierra. Ocurre cuando usted es liberado de todo pecado, trasladado hacia el reino de los cielos y entra en unión con Dios y Cristo. Debido a la caída de Adán, todos estamos muertos a la vida de Dios, Gen 2:17,3:24, y nuestro acceso para comer del árbol de la vida ha sido cortado. La vida eterna es tener la vida de Dios restaurada en usted a la imagen espiritual de Dios en verdadera justicia y santidad. Cuando usted experimenta la salvación, observa el pasar de la muerte a la vida; y usted ve a Jesús trayendo vida eterna — mientras todavía estamos vivos en la tierra:

De cierto, de cierto os digo que el que oye mi palabra y cree [depende, confía, obedece] al que me envió tiene vida eterna. El tal no viene a condenación, sino que ha pasado [tiempo pasado] de muerte a vida. Juan 5:24

La palabra está cerca de tí, en tu boca y en tu corazón, [para que la puedas oír y obedecer]; esta es la palabra de fe que predicamos: por esto, la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios. (Cristo que le habla desde el interior de su corazón). Rom 10:8,17, Deut 30:14. Pasar de la muerte a la vida es haber oído muchas muchas palabras pronunicadas por Cristo dentro de su corazón, y estas palabras que él habla son Espíritu y le imparten a usted la vida de Dios, Juan 6:63; hasta que finalmente usted es restaurado a la vida y la imagen de Dios en verdadera justicia y santidad (mientras está en la tierra). Esta es la vida que Adán perdió en su caída en el jardín del Edén, cuando su acceso al árbol de la vida fue cortado. Y cuando usted pasa de la muerte a la vida, usted entra en el paraíso para comer una vez más del árbol de la vida, siendo trasladado al reino de los cielos mientras todavía está en la tierra para vivir en unión con Cristo y el Padre; este es Jesucristo que le trae su salvación y vida eterna, habiéndolo para siempre perfeccionado y santificado a usted, mientras todavía está en la tierra y después para siempre.

Todo aquel que ha nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente de Dios [Cristo] permanece en él, y no puede seguir pecando, porque ha nacido de Dios. 1 Juan 3:9
Y su semilla son las palabras que él ha plantado en su corazón, palabras que usted le ha oído hablarle a usted, la Palabra de Dios. Lucas 8:15
Esas palabras que le oímos hablarnos a nosotros están implantadas en nuestro corazón, Santiago 1:21;
y esas palabras que le oímos hablarnos a nosotros son Espíritu y nos imparten la vida de Dios, Juan 6:63;
y esta vida de Dios es Cristo, Juan 1:5, 14:6, de modo que Cristo es formado dentro de usted. Gal 4:19

Hasta que finalmente Cristo está completamente formado e incluso ha resucitado dentro de usted. 2 Cor 4:14,Col 2:11-12,3:1,Efe 2:5-6,Gal 2:20,Rom 8:11
Entonces usted ve a Cristo, la gloria de Dios, aparecer en su corazón y lo ve trayéndole su salvación y vida eterna.

La clave para entender la vida eterna en este versículo es entender que "la vida eterna" no es vivir la vida que conocemos ahora para simpre; la cristiandad nos dice que incluso hay tortura eterna en el infierno, y necesitamos estar vivos para sentirlo (Vea Hay esperanza para todos, para aprender cómo la cristiandad ha torcido el concepto del infierno para hacerlo eterno). Jesús está hablando acerca de "la vida eterna de Dios," a la cual debemos ser restaurados mientras estamos en la tierra, para después disfrutarla para siempre.

no perezca,

Perecer no es estar sin vida, o ser destruído, o morir e ir al infierno para ser destruído después; es perder la vida de Dios por completo. Hay una pequeña semilla de la vida de Dios en cada hombre. Cristo es la vida de Dios, y en él estaba la vida, Juan 14:6; y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:5. La Luz (Cristo) es dada a cada hombre que viene al mundo, Juan 1:9, de manera que por medio de la Luz, todos los hombres puedan creer, Juan 1:7; y al permanecer en la Luz y obedecer la Luz, el hombre recibe la salvación para llegar a ser un hijo de la luz, un hijo de Dios. Porque Dios es luz, y en él no hay ninguna oscuridad. 1 Juan 1:5. Por lo tanto al hombre se le da una pequeña medida de luz para que él pueda creer lo que se le muestra, lo cual lo reprende, lo cual lo condena — mientras el hombre está vivo sobre la tierra. Si un hombre es completamente obediente a la luz, él llegará a ser hijo de Dios, un hijo de la luz. Pero si él odia la luz porque reprende su estilo de vida y comportamiento egoístas, entonces él muere en sus pecados; y cuando el hombre muere mientras todavía está pecando, la pequeña medida de Cristo, la luz y la vida, sale de él, dejando al hombre en completa oscuridad, lo cual es el infierno. Entonces, la pequeña medida de luz (la cual es el talento en la parábola de los talentos), que el hombre tenía, le es quitada y le es dada a otro que obtuvo ganancia de su talento mientras estaba vivo en la tierra. El resultado: destrucción eterna lejos de la presencia del Señor, y de la gloria de su poder, 2 Tes 1:9; el hombre es alejado de la vida, el poder y la gloria de Dios, morando en oscuridad total. Esto es lo que significa perecer en este versículo.

La salvación, la liberación del pecado, ocurre cuando usted experimenta la gracia que Dios (Cristo) le trae, cuando Cristo destruye el espíritu egoísta en usted por medio del espíritu de su boca y por el brillo de su venida, cuando é aplasta a cabeza de Satanás bajo sus pies. Rom 16:20

¡Esperé tu salvación, oh Jehovah! Gen 49:18
Pero yo miraré a Jehovah; esperaré en el Dios de mi salvación. ¡Mi Dios me escuchará! Mic 7:7
Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehovah. Lam 3:26
De cierto en Dios espera en silencio mi alma; de él proviene mi salvación. Sal 62:1
Se dirá en aquel día: "¡He aquí, éste es nuestro Dios! En él hemos esperado, y él nos salvará: ¡Éste es Jehovah! En él hemos esperado. ¡Gocémonos y alegrémonos en su salvación!" Isa 25:9
Y aparecerá una segunda vez, ya no para llevar el pecado, sino para traer completa salvación a los que le esperan persistente y pacientemente.


Esperar a Dios es sentarse persistentemente en humilde silencio, escuchar su voz y sus palabras, esperar sus revelaciones, oír sus mandatos, y después obedecerl; sólo aquellos que le hacen caso y le obedecen reciben salvación eterna. Heb 5:9
Bienaventurado el hombre que me escucha, velando ante mis entradas cada día, guardando los postes de mis puertas. Prov 8:34, Lucas 11:28

Muchos serán purificados, y emblanquecidos, y probados; pero los impíos obrarán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá. Pero los sabios, sí entenderán. Dan 12:10. La cristiandad ni siquiera cree que la pureza es posible; ellos no entienden y por lo tanto continúan pecando [haciendo el mal].

Uno es purificado por la fe obediente, cuya obra es cargar la cruz interna de la negación propia con el tiempo. Buscar, escuchar, oír y obedecer — es parte de la cruz.
La cristiandad niega que la cruz es necesaria, y por lo tanto la cristiandad está pereciendo porque para los que se pierden, el mensaje de la cruz es locura; el fin de ellos será la perdición; su dios es su estómago [apetito, deseos]; su gloria se halla en su vergüenza; y piensan solamente en lo terrenal. 1 Cor 1:18, Fil 3:18-19

La fe no es instantánea, es un proceso de trabajo que resulta en crecimiento. Como Pedro nos instruye: nos han sido dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas seáis hechos participantes de la naturaleza divina, después de haber huido de la corrupción que hay en el mundo debido a las bajas pasiones:

Y por esto mismo, poniendo todo empeño, añadid a vuestra fe, virtud; a la virtud, conocimiento;
al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, perseverancia; a la perseverancia, piedad;
a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
Porque cuando estas cosas están en vosotros y abundan, no os dejarán estar ociosos ni estériles en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 2 Pedro 1:4-8

Por eso, hermanos, procurad aun con mayor empeño hacer firme vuestro llamamiento y elección, porque haciendo estas cosas no tropezaréis jamás. 2 Pedro 1:10

Veamos además los versículos después de Juan 3:16, lo cual cambia completamente la interpretación tradicional:

Juan 3:19:Y ésta es la condenación: que la luz ha venido al mundo [cada hombre], pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.
20: Porque todo aquel que practica lo malo [pecado] aborrece la luz [por lo tanto aborrece a Cristo, quien es la luz], y no viene a la luz, por temor de que sus obras sean expuestas y reprendidas.
21: Pero el que hace la verdad viene a la luz para que se muestre que sus obras son producidas [efectuadas, formadas, provocadas, vigorizadas] por medio de Dios.

Porque todo aquel que hace lo malo [pecado], ama las tinieblas, y es condenado — no importan lo que piense que cree.
Él aborrece la luz y no viene a la luz, por temor de que sus malas obras sean expuestas y reprendidas, (juzgadas).
Él quiere continuar su estilo de vida egoísta, su vida de maldad, de modo que rechaza y odia la luz [que es Cristo].
Él ama la oscuridad, donde sus obras no son expuestas como si fueran malas, de modo que rechaza la luz y odia la luz, que es Cristo.
Como los demonios, él puede pensar que Cristo es el Hijo de Dios;
pero debido a que él ama su estilo de vida, y odia la convicción de la Luz,
se aleja de la luz, hacia la comodidad de las tinieblas, donde no hay desaprobación;
y así él es condenado. No importa lo que diga con su boca que él cree — sus acciones contradicen sus palabras.
Si él creyera en la luz, él obedecería la luz. Si él creyera en Cristo, él obedecería a Cristo.
Creer es obedecer. La obediencia lleva a recibir el Espíritu Santo. La obediencia lleva a la justicia. La obeciencia lleva a la salvación.

Pero, una persona que desea hacer lo correcto, agradar a Dios, deshacerse del pecado — aceptará la desaprobación de la luz a sus obras malignas, y estará motivado a cambiar su camino (arrepentirse). Él creerá que la luz es de Dios, del Hijo de Dios, y amando la luz, obedecerá la suave súplica de la luz, su consejo, y sus mandatos para él.

Un verdadero creyente obra la verdad, o practica la verdad — hace lo correcto (él ha terminado con el pecado, de hacer lo incorrecto). Un creyente sale hacia la luz (sin temor), para mostrar sus acciones (u obras) han sido: obradas en Dios, o mandado divinamente, hechas con la ayuda de Dios, dependiendo de Dios.

En Rom 10:8, Pablo dice que él predica la palabra que está dentro de su corazón y en su boca; y en Rom 10:17, Pablo dice que la fe viene por el oír la palabra de Dios. De modo que la fe resulta de oír la palabra de Dios desde el interior de su corazón, y reconocerla como el Espírtu de Dios hablándole, o Cristo (el autor de la fe de todos) hablándole a usted; y creyéndola lo suficiente para ser obediente a lo que usted oye. Por lo tanto creer es: creer, [confiar, depender, obedecer] en la palabra que usted oye en su corazón. Bienaventurados son los que oyen la palabra de Dios [dentro de su corazón] y la guardan [la practican, obedecen]. La cristiandad quisiera que usted creyera que oír a alguien leer las palabras de la Biblia es oír la palabra de Dios, y si usted la cree, entonces usted es un "creyente." Pero ésto sólo resulta en creencia en un libro y fe en las palabras de ese libro - fe bíblica. Sin embargo Pablo nos dijo que la fe viene por el oír la palabra, y esa palabra está en nuestro corazón; de modo que para tener una fe real, usted debe oír lo que viene del interior y creer a aquel que usted oye que es el Hijo de Dios. Esto es creer en Jesús. Esta es la fe verdadera — oír a Jesús hablarle a usted, creer que es él, y después obedecerle. Cuando usted oye a Jesús hablándole, Jesús se convierte en el autor de su fe: puestos los ojos en Jeús, el autor y consumador de nuestra fe. Heb 12:2. Ahora, para alcanzar la salvación usted debe creer los suficente como para continuar escuchando y obedeciéndole. Porque Jesús se convirtió en el autor y fuente de eterna salvación para todos los que le prestan atención y le obeceden. Heb 5:9. El que me desecha y no recibe mis palabras tiene quien le juzgue: La palabra que he hablado le juzgará en el día final. Juan 12:48

Abraham es considerado el padre de todas las naciones de creyentes, ya que la justicia le fue acreditada debido a su fe. Pero ¿cuál era la evidencia de la fe de Abraham? Él caminó en los pasos de la fe al estar dispuesto a exponerse a los mandatos de Dios y obedecer la voz de Dios. Creyó lo suficiente como para escuchar la voz de Dios y después obedecer lo que se le dijo que hiciera. Creer sin buscar los mandatos de Dios y después obedecerlos es una creencia falsa. Y por lo tanto nosotros también debemos caminar en los pasos de la fe, lo cual es creer lo suficiente para buscar, escuchar, oír, y obedecer la voz de Dios — y la evidencia de nuestra fe es producir el fruto del espíritu, y así mostrarnos como verdaderos seguidores de Cristo; y el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, benignidad [o mansedumbre, o humildad ], y dominio propio. Las ramas que no producen fruto son echadas al fuego para ser quemadas.

3 Juan 4:2 dice: aunque Jesús mismo no bautizaba, sino sus discípulos.

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