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Juan 4

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 1 Cuando Jesús se enteró de que los fariseos habían oído que Jesús hacía y bautizaba más discípulos que Juan

 2 (aunque Jesús mismo no bautizaba, sino sus discípulos),

 3 dejó Judea y se fue otra vez a Galilea.

 4 Le era necesario pasar por Samaria;

 5 así que llegó a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca del campo que Jacob había dado a su hijo José.

 6 Estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era como la hora sexta.

 7 Vino una mujer de Samaria para sacar agua, y Jesús le dijo: --Dame de beber.

 8 Pues los discípulos habían ido a la ciudad a comprar de comer.

 9 Entonces la mujer samaritana le dijo: --¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, siendo yo una mujer samaritana? --porque los judíos no se tratan con los samaritanos--.

 10 Respondió Jesús y le dijo: --Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: "Dame de beber", tú le hubieras pedido a él, y él te habría dado agua viva.

 11 La mujer le dijo: --Señor, no tienes con qué sacar, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?

 12 ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob quien nos dio este pozo y quien bebió de él, y también sus hijos y su ganado?

 13 Respondió Jesús y le dijo: --Todo el que bebe de esta agua volverá a tener sed.

 14 Pero cualquiera que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. [Esta fuente debe ser testificada dentro de su ser interior, continuamente surgiendo de la vida de Dios. ]

 15 La mujer le dijo: --Señor, dame esta agua, para que no tenga sed, ni venga más acá a sacarla.

 16 Jesús le dijo: --Ve, llama a tu marido y ven acá.

 17 Respondió la mujer y le dijo: --No tengo marido. Le dijo Jesús: --Bien has dicho: "No tengo marido";

 18 porque cinco maridos has tenido, y el que tienes ahora no es tu marido. Esto has dicho con verdad.

 19 Le dijo la mujer: --Señor, veo que tú eres profeta.

 20 Nuestros padres adoraron en este monte, pero vosotros [Judios] decís que en Jerusalén está el lugar donde se debe adorar.

 21 Jesús le dijo: --Créeme, mujer, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.

 22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos, porque la salvación procede de los judíos. [Para verdaderamente adoración, usted deben conocer a Dios. De la palabra del Señor en el interior: "El cristianismo no tiene idea de quien soy o lo que represento. ¿Lo conoces o simplemente pretendes conocerlo? Conocerlo es haber tenido un encuentro con él y haberlo escuchado. Hay quienes profesan conocer la verdad, que tienen sólo conocimiento de la Biblia. No tiene valor para mí conocer las verdades y no conocer al Señor. Busca la reunión."]

 23 Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre busca a tales que le adoren.

 24 Dios es espíritu, y los que le adoran, deben adorarle en espíritu y en verdad.1 [La verdadera adoración debe ser en su espíritu para adorar; debe ser la verdad de la vida que él produce en su corazón, y esta vida es la luz, y esta luz es la unción, la cual es verdad y no es mentira — la verdad en el interior; estar en la verdad es que estar en unión con Jesús, que es la verdad. De manera que la adoración de su mente carnal (que es enemistad contra Dios), el hablar de la voluntad de su mente, el orar con su mente, recitar una enseñanza previa, cantar con su mente, leyendo de la Biblia sin dirección — todas estas cosas están fuera de la adoración que está en el espíritu y la verdad y son una abominación para el Señor. El apóstol Pablo y los primeros cuáqueros le llamaron a este tipo de adoración, adoración voluntaria: la adoración de acuerdo a su propia voluntad y mente. Estar en Jesús es estar en la verdad;" (cuando usted está en Jesús, o en verdad, usted ha sido trasladado hacia el reino y está sentado con Jesús en el cielo). De la palabra del Señor en el interior: "El cristianismo no tiene idea de quien soy o lo que represento. El pecado en los creyentes es intolerable. Cuando ellos oran, no le oran a Dios; ellos oran a su conciencia colectiva." En vano el cristianismo adora a Jesús y a Dios porque ellos oran a una imagen que han creado basada en qué escrituras ellos piensan que son válidas y su opinión acerca de qué significan esas escrituras; y así crean unaimagen imaginaria de Dios de acuerdo a su conciencia colectiva.]

 25 Le dijo la mujer: --Sé que viene el Mesías--que es llamado el Cristo--. Cuando él venga, nos declarará todas las cosas.

 26 Jesús le dijo: --Yo soy, el que habla contigo.

 27 En este momento llegaron sus discípulos y se asombraban de que hablara con una mujer [samaritana, una mujer gentil que los judíos consideraban impura]; no obstante, ninguno dijo: "¿Qué buscas?" o "¿Qué hablas con ella?"

 28 Entonces la mujer dejó su cántaro, se fue a la ciudad y dijo a los hombres [de esa ciudad]:

 29 --¡Venid! Ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿Será posible que éste sea el Cristo?

 30 Entonces salieron de la ciudad y fueron hacia él.

 31 Mientras tanto, los discípulos le rogaban diciendo: --Rabí, come.

 32 Pero les dijo: --Yo tengo una comida para comer que vosotros no sabéis.

 33 Entonces sus discípulos se decían el uno al otro: --¿Acaso alguien le habrá traído algo de comer?

 34 Jesús les dijo: --Mi comida es que yo haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra.2

 35 ¿No decís vosotros: "Todavía faltan cuatro meses para que llegue la siega"? He aquí os digo: ¡Alzad vuestros ojos y mirad los campos, que ya están blancos para la siega!

 36 El que siega recibe salario y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra y el que siega se gocen juntos.

 37 Porque en esto es verdadero el dicho: "Uno es el que siembra, y otro es el que siega."

 38 Yo os he enviado a segar lo que vosotros no habéis labrado. Otros han labrado, y vosotros habéis entrado en sus labores.

 39 Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él a causa de la palabra de la mujer que daba testimonio diciendo: "Me dijo todo lo que he hecho."

 40 Entonces, cuando los samaritanos vinieron a él, rogándole que se quedase con ellos, se quedó allí dos días.

 41 Y muchos más creyeron a causa de sus propias palabras [a ellos].

 42 Ellos decían a la mujer: --Ya no creemos a causa de la palabra tuya, porque nosotros mismos hemos oído y sabemos que verdaderamente éste es el Salvador del mundo.

 43 Pasados los dos días, salió de allí para Galilea,

 44 porque Jesús mismo dio testimonio de que un profeta no tiene honra en su propia tierra.

 45 Luego, cuando entró en Galilea, los galileos le recibieron, ya que habían visto cuántas cosas había hecho en Jerusalén en la fiesta; porque ellos también habían ido a la fiesta.

 46 Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea donde había convertido el agua en vino. Había un oficial del rey cuyo hijo estaba enfermo en Capernaúm.

 47 Cuando éste oyó que Jesús había salido de Judea y estaba presente en Galilea, fue a él y le rogaba que descendiese y sanase a su hijo, porque estaba a punto de morir.

 48 Entonces Jesús le dijo: --A menos que veáis señales y prodigios, jamás creeréis.

 49 El oficial del rey le dijo: --Señor, desciende antes que muera mi hijo.

 50 Jesús le dijo: --Ve, tu hijo vive. El hombre creyó la palabra que Jesús le dijo y se puso en camino.

 51 Mientras todavía descendía, sus siervos salieron a recibirle diciendo que su hijo vivía.

 52 Entonces él les preguntó la hora en que comenzó a mejorarse, y le dijeron: --Ayer, a la hora séptima le dejó la fiebre.

 53 El padre entonces entendió que era aquella hora cuando Jesús le había dicho: "Tu hijo vive." Y creyó él con toda su casa.

 54 También hizo Jesús esta segunda señal cuando vino de Judea a Galilea.


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1 Dios es espíritu, y los que le adoran, deben adorarle en espíritu y en verdad. Y a menos que usted haya sido purificado, a menos que su espíritu egoísta y satánico haya sido crucificado, usted no podrá adorar a Dios en espíritu y en verdad; hacer esto requiere Espíritu de Dios le proporcione las palabras de oración, alabanza y adoración en su boca. Dios es Espíritu, y los que le adoran, deben adorarle en espíritu y en verdad. Juan 4:23-24. De manera que la adoración de su mente carnal (que es enemistad contra Dios), el hablar de la voluntad de su mente, el orar con su mente, recitar una enseñanza previa, cantar con su mente, leyendo de la Biblia sin dirección - todas estas cosas están fuera de la adoración que está en el espíritu y la verdad y son una abominación para el Señor, incluyendo los así llamados sacramentos. El apóstol Pablo y los primeros cuáqueros le llamaron a este tipo de adoración, adoración voluntaria: la adoración de acuerdo a su propia voluntad y mente.

Dios debe ser adorado en espíritu y en verdad: debe estar en su espíritu para adorar; debe ser la verdad de la vida que él produce en su corazón, y esta vida es la luz, y esta luz es la unción, la cual es verdad y no es mentira; la verdad en el interior. De la Palabra del Señor en el interior: "Todos deben adorar en espíritu y verdad. Estar en Jesús es estar en la verdad;" (cuando usted está en Jesús, o en verdad, usted ha sido trasladado hacia el reino y está sentado con Jesús en el cielo).

Isaac Penington nos da un excelente explicación acerca de la verdadera adoración:

La verdadera adoración de Dios es el evangelio, es en el Espíritu. "Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre busca a tales que le adoren." Juan 4:23. La verdadera adoración es en el espíritu, y en la verdad, y los verdaderos adoradores adoran allí; y el Padre busca esos adoradores, y él acepta esos adoradors; pero toda otra adoración es una adoración falsa, y todos los otros adoradores son adoradores falsos; Dios no busca a esos adoradores, ni puede aceptar su adoración. ¿Acaso Dios no rechazó el sacrificio de Caín en el pasado? ¿Puede él aceptar cualquier sacrificio o adoración que ahora sea ofrecida en la misma naturaleza? Pues aquel que adora fuera del Espíritu, adora en la naturaleza de Caín; pero aquel que adora correctamente, su naturaleza debe ser cambiada, y debe adorar en aquello en lo que él fue cambiado, en esa fe, en esa vida, en esa naturaleza, en ese Espíritu por el cual y al cual él es cambiado. Porque sin estar en esta [verdadera fe, vida, y Espíritu], y sin guardarla, es imposible agradar a Dios en alguna cosa. Aquel que es verdadero adorardor es un creyente, y en su adoración debe mantenerse en su regla, la ley de la fe, la ley del Espíritu de la Vida en él, la ley que él recibe por fe del Espíritu de Vida continuamente. Él debe oír y observar la voz de la Palabra viviente en toda su adoración, y adorar en la presencia y el poder y la guía de aquello, a medida que se mueve, y medida que eso continúa, de otra manera Dios no es adorardo en Espíritu. Yo daré ejemplo sólo en oración. "Orando en todo tiempo en el Espíritu con toda oración y ruego." Efe 6:18. Tome nota: toda oración y ruego debe ser en el Espíritu; sí, debe ser siempre en el Espíritu, que habla en el corazón a Dios, y hace intercesión, o si no, no es oración. Si un hombre habla así de su propio espíritu, con un fervor y un afecto tal, sin embargo no es una oración, no una oración verdadera, sino sólo mientras el Espíritu la inspire, y tanto como el Espíritu la conduzca y la guíe. Si un hombre comienza sin el Espíritu, o continúa sin el Espíritu, esto está fuera de la adoración; esto es en su propia voluntad, y por lo tanto es una adoración de la voluntand; y de acuerdo a su propio entendimiento, y por lo tanto es una adoración carnal; ambas deben ser crucificadas, y no deben ser seguidas en ninguna cosa bajo el evangelio. "Nosotros somos la circuncisión, los que adoramos a Dios en el Espíritu," (estos son los verdaderos adoradores, "la circuncisión;" y esta es la verdadera adoración, "en el Espíritu;" y ellos no tienen límites en la carne, en la cual su fortaleza y su confianza son quebrantadas), "y no confiamos en la carne." Si un hombre se dirige a sí mismo en cualquier adoración de Dios sin su Espíritu, ¿acaso no tiene confianza en la carne? Si él comienza sin la inspiración de su Espíritu, ¿acaso no comienza en la carne? Si continúa, sin la continuación del Espíritu, ¿acaso no procede en la fortaleza y la confianza de la carne? Pero la adoración del Espíritu está en su voluntad, y en su tiempo, y es continuada por su luz y su poder, y limita la parte del hombre del entendimiento y el afecto, en la cual todo el mundo adora, y ofrece los sacrificios inaceptables, aún el ciego y el cojo,* que el alma de Dios odia.

*[En el Antiguo Testamento, Dios no permitía que los cojos y ciegos se acercaran al altar; la restricción es una alegoría al rechazo de Dios de ser adorado por aquellos que no pueden ver por su luz ni caminar por su espíritu.]

Ahora, esta adoración, así como está fuera de la voluntad y el tiempo del hombre, y en lo que continúa, así es continua. Hay una oración continua hacia Dios [en el Espíritu]. Hay una bendición continua y adoración de su nombre, en el comer, o el beber, o lo que sea que se haga. Hay una inclinación continua a la majestad del Señor en cada pensamiento, en cada palabra, en cada acción, aunque sea en cosas y ocasiones mundanas; sin embargo el Espíritu del Señor se ve allí, y la lengua lo confiesa allí, y la rodilla se inclina hacia él allí. Esta es la verdadera adoración, y este es el reposo o sábado en el cual los verdaderos adoradores adoran. Cuando la creación de Dios está terminada; cuando el hijo es formado en la luz, y el aliento de vida le es dado; entonces Dios lo trae a su tierra santa, donde él guarda su sábado. Aquellos que están en la fe, que es la sustancia de las cosas que se esperan bajo la ley, han salido de las sombras y los tipos de la ley, y de todas observanzas paganas de los días y los tiempos en el espíritu de este mundo, donde el espíritu del hombre está trabajando duramente, en el verdadero sábado, en el verdadero reposo, donde no tienen que trabajar más, sino Dios obra todo en ellos en su propio tiempo, de acuerdo a su propio agrado. "Los que hemos creído sí entramos en el reposo." Heb 4:3. "Y el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras,3 así como Dios de las suyas." versículo 10. Aquel que tiene el menor gusto de la fe, conoce una medida de resposo, y encuentra la vida obrando en él, y su alma diariamente es llevada más y más allá hacia la vida por la obra de la vida, y el pesado yugo de su propia labor después que la vida es quitada de sus hombros. Ahora, esta es la verdad, esta es la vida, este es el sábado, esta es la adoración del alma, que es llevada hacia la verdad, y guardada en la verdad.

Penington nos recuerda acerca de la idolatría en la adoración, escribiendo en Babilonia la Grande:

Idolatría es adorar a Dios sin su espíritu, (esta es la pura y simple verdad del asunto). Inventar cosas de la mente carnal, o imitar cosas, que otros que tenían el espíritu, hicieron en el espíritu, por el mandato del espíritu, que usted imite y practique estas cosas sin el espíritu, es idolatría. Una iglesia inventada, un ministerio inventado, una adoración inventada; una iglesia imitada, un ministerio imitado, una adoración imitada, sin la vida, sin el espíritu, todas estas cosas son las obras de las manos de los hombres, y son ídolos, y todo lo que es realizado en el interior es idolatría. Apoc 9:20. Esta es una religión sin vida, una adoración sin vida, una estructura para la idolatría; y el trayecto entero de adoración, y servicio en ella, es idolatría. Porque el Dios viviente, el Señor Dios de vida y poder sin fin, sólo él es adorado por su espíritu, y en la verdad de esa vida que él engendra en el corazón; y toda otra adoración, aunque parezca siempre muy espiritual, es idolatría. ¡Ah! ¡creyentes, creyentes! Si ustedes supieran con cuántas oraciones y servicios a los ídolos ustedes han sobrecargado al Señor, y cómo ustedes han cometido adulterio y se han alejado de él, mientras ha parecido que ustedes se han acercado a él, ustedes bajarían sus cabezas y se lamentarían! Porque lo que ustedes han hecho en la adoración a Dios, sin la inspiración y la presencia de su espíritu, ha sido idolatría. Ya que la alabanza a Dios, bajo el evangelio, "es en el espíritu y en la verdad," y es necesaria en aquellos que están en el espíritu y en la verdad, y no en otros. Juan 4:23. Porque el Señor sólo los busca a ellos para que le adoren; y el Señor no admitirá a nadie en su alabanza, sino a aquellos a quienes él busca. Y si algún otro se lanza en esta alabanza, no será aceptada; ni ellos adoran al Dios verdadero, sino que "adoran lo que no conocen;" y toda la trayectoria y el estado de ellos es un estado y una trayectoria de idolatría.

Ninguna adoración está en el Espíritu, a menos que el Espíritu Santo esté controlando la sequencia de eventos y las palabras, ya sea en el habla, el canto o la oración. La adoración de acuerdo a la voluntad de Dios es una adoración guiada, controlada, provocadas y proporcionada por el Espíritu de Dios — una adoración en Espíritu y Verdad. Mire la descripción bíblica de una reunión de adoración: 1 Cor 14:26-33

26 Hermanos míos, cuando se reúnan, todo lo que hagan debe ayudar a los demás. Unos pueden cantar, otros pueden enseñar o comunicar lo que Dios les haya mostrado, otros pueden hablar en idiomas desconocidos, o traducir lo que se dice en esos idiomas. (Pero no algo traído que ya esté preparado; sino que todo era recibido en la reunión por medio del Espíritu.)
27 Si es que alguien habla en una lengua [idioma], hablen dos o a lo más tres, y por turno; y uno interprete.
28 Y si acaso no hay intérprete, que guarde silencio en la iglesia y hable a sí mismo y a Dios.
29 Igualmente, que dos o tres profetas [aquellos que son inspirados por el Espíritu para enseñar o predicar - en ese momento] hablen, y que los demás juzguen lo que oyen.
30 Si algo es revelado a otro que esté sentado, que calle el primero [para que la segunda persona pueda declarar su revelación].
31 Porque de esta manera todos podéis profetizar uno por uno, para que todos puedan aprender y todos sean animados.
32 Porque los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas.
33 Porque Dios no es Dios de desorden, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos.

La palabra de Cristo habite abundantemente en vosotros en toda sabiduría, enseñándoos y amonestándoos los unos a los otros [con palabras de Cristo en sus corazones] en salmos, himnos y canciones espirituales, cantando con gracia a Dios en vuestros corazones. Col 3:16

Piénselo. ¿Cómo puede el Espíritu Santo dirigir un servicio a menos que todos estén sujetos a la dirección del espíritu al estar callados simultáneamente para escuchar las enseñanzas del espíritu y sus dictados? A menos que una persona sea mandado (en esos momentos) por el Espíritu Santo a predicar o profetizar, cantar, u orar, el sercicio no se lleva a cabo bajo el control del Espíritu. Si alguien está predicando, cantando, leyendo, y orando a partir de una agenda planeada, y por lo tanto a partir de su mente carnal, etc., el Espíritu no puede ser oído y éste no puede guiar - Calle toda carne delante de Jehová.” Zec 2:13. Pablo dijo: porque todos podéis profetizar uno por uno. Note: no hay un predicador único. Todo hombre y mujer debe hablar de acuerdo a la dictados del Espíritu; y no habrán muchas personas hablando, porque el espíritu está en control. Si un hombre está hablando, y otro tiene algo que decir, el primero debe ceder al segundo. Éste es el servicio ordenado que se describe en la Biblia, pero que la mayoría se pierde debido a nociones preconcebidas de lo que una reunión de adoración debe ser.

La Palabra del Señor en el interior ha descrito la adoración programada de las sectas ¡como un "teatro!" Piénselo, y usted verá la adoración de la voluntad del hombre como nada más que una actuación — planeada, practicada, acompañada con mucha música, muchas veces incluso guiada con un programa impreso — igual que una obra de teatro. La única cosa que falta es un intervalo para vender bocadillos y bebidas.

Eduardo Burrough escribió lo que nos da más percepciones de la verdadera adoración a Dios:

Primero, la adoración de Dios en sí misma esto: Es una caminata con Dios y vivir con él en conversación y comunión, en Espíritu y Verdad; porque él es sólo adorado así, y para hacer la Verdad, y hablar la Verdad. Esta es la verdadera adoración de Dios, en la cual la mente es guiada con el Espíritu de Verdad, y la presencia del Señor que se siente en todo tiempo, y su temor en los corazones del pueblo, y donde estuvo su consejo, y se sintió su pacto, el cual une con el Señor en Espíritu; esta es la verdadera adoración de Dios; y no hace distinción de tiempos ni cosas.

Ahora nadie sobre la tierra puede adorar a Dios así, sino aquellos que son cambiados y renovados en el corazón y la mente, y nacidos del Espíritu, y guiados así, cuando el cuerpo de pecado y muerte es quitado, y ellos son redimidos del mundo, y de todos sus caminos y su naturaleza; los tales sólo pueden adorar a Dios en el Espíritu y la Verdad, y a los tales el Padre busca para que le adoren ahora en esta era presente. Y nunca hay alguien sobre la tierra que pueda adorar a Dios como él exige, quien permanece sin cambiar, y están en la transgresión, sin ser renovados ni convertidos; los tales no pueden adorar al Dios Verdadero y Viviente, sino lo que ellos realizan y practican como pretención de su adoración es idolatría y abominación, y el Señor no lo ha pedido de sus manos; porque nadie puede caminar con Dios, ni tener unidad con él, sino aquellos que son renovados y cambiados; ni nadie puede hacer la verdad, ni hablar la verdad en todas las cosas, sino aquellos que son guiados por el Espíritu de la Verdad, y los tales están en el pacto de Dios, y son verdaderos adoradores de Él; y todo lo que es contrario, no es adoración de Dios, sino adolatría, como he dicho.

Ahora, con respecto a cómo esta adoración es practicada en Inglaterra, en estas casas de adoración, las así llamadas iglesias: no es la adoracion del Dios viviente, sino superstición e idolatría; porque la gente no lo ha aprendido por medio de las enseñanzas del Espíritu, ni el Espíritu los guia de esta manera; sino que están en forma y sin poder, y en los inventos y las tradiciones de los padres, y no está en ellos la manifiesta presencia de Dios, ni los adoradores se encuentran con el Señor, ni disfrutan su vida pura y su presencia en sus prácticas;— y la sustancia de la adoración de ustedes (como es practicada ahora) está compuesta por inventos, alguna parte de ustedes mismos, y alguna parte traída de la iglesia de Roma.

Los primeros cuáqueros se reunían a esperar en humilde silencio al Señor, y en ese silencio carnal aquellos que son suficientemente maduros en el Espíritu adoraban a Dios mientras su Espíritu guiaba sus palabras y alabanza silenciosa. Las únicas palabras audibles eran aquellas que el Señor ordenaba; los únicos cantos audibles eran ordenados por el Señor. La única interacción entre los miembros no era con palabras carnales y audibles, sino en el Espíritu, con lo cual los miembros llegaban a conocerse los unos a los otros sin palabras — más bien a través de la comunicación silenciosa, no verbal, en el Espíritu. A estas reuniones a menudo asistía la presencia del Señor (que se veía y oía con los ojos y los oídos del corazón), la cual ministraba a todos ellos; y esa presencia dejaba a los miembros muy revitalizdos.

2 Mi comida es que yo haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra. Previamente él dijo: "Yo tengo una comida para comer que vosotros no sabéis." Jesús nos dice que él tiene una comida que nosotros no sabemos. ¿Qué comida? hacer la voluntad de Aquel [el Padre] que me envió, y terminar su obra. Además Él nos ha dicho:

Yo no puedo hacer nada de mí mismo. Juzgo sólo según lo que oigo, Juan 5:30;
Porque yo no hablé por mí mismo; sino que el Padre que me envió, él me ha dado mandato de qué he de decir y de qué he de hablar. Juan 12:49-50.
Por esto, respondió Jesús y les decía: --De cierto, de cierto os digo que el Hijo no puede hacer nada de sí mismo [por su propia voluntad], sino sólo hace lo que ve hacer al Padre. Juan 5:19

Jesús vivió y vive por fe, lo cual es obedecer contínuamente lo que él oye al Padre decirle que haga. Él vive por cada palabra que procede de la boca de Dios, Mat 4:4; pero él no sólo oye sus órdenes, él las obedece — él hace la voluntad del Padre, no su propia voluntad. Y así nosotros debemos avanzar hacia donde le oímos contínuamente a Él decirnos por medio de Jesús qué hacer y qué decir; entonces estamos viviendo por las palabras de Jesús, el Pan de Vida, (la vida en Dios); entonces estamos cumpliendo nuestra oración que hemos hecho miles de veces: "hágase tu voluntad, en el cielo como en la tierra."

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