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Juan 6:63

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 63 El Espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y dan vida.6 [Jesús es el pan de vida: la vida de Dios. De la Palabra del Señor en el interior: "Las palabras que yo les hablo imparten vida; el Espíritu da la vida con cada palabra que es oída." Para adquirir más de Jesús, (la vida), usted debe estar en silencio, esperarlo a Él, oír, escuchar las palabras que él le habla a usted, y obedecer lo que él le manda. Sus palabras que él nos habla nos imparten la vida de Dios y están implantadas en nuestros corazones; y debido a que Jesús es la vida de Dios, sus palabras habladas forman a Jesús dentro de nosotros, hasta que finalmente él es resucitado en nosotros para llegar a ser nuestro verdadero Señor, que gobierna nuestros corazones.]

Isaías 55:3

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 3 Inclinad vuestros oídos y venid a mí; escuchad y vivirá vuestra alma .2 Yo haré con vosotros un pacto eterno, las fieles misericordias demostradas a David. [Para venir a Él, nosotros vamos directamente a Él, al sentarnos en humilde silencio a medida que esperamos en Él, escuchando los mandatos y enseñanzas dadas por su voz. De la Palabra del Señor en el interior: "Vamos a él, y él hace llover ayuda sobre nosotros; este ejercicio de Dios purifica bien a aquellos que lo hacen. Ven a mí con la esperanza de hablar y actuar con rectitud."]

Lucas 10:39,42

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 39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual se sentó a los pies del Señor y escuchaba su palabra. [Oímos su palabra desde el interior de nuestros corazones. Rom 10:8,17.]

 42 Pero una sola cosa es necesaria. Pues María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.4 [Jesús dijo que busquemos el reino de Dios y su justicia como la prioridad más importante de nuestra vida, Mat 6:33; y aquí Jesús nos dice cómo la única cosa que necesitamos hacer: sentarnos a sus pies y escuchar sus palabras, que él nos habla desde el interior de nuestro corazón. Para escucharle hablar, debemos sentarnos en humilde silencio and esperar — a medida que escuchamos para oír y después obedecer; cuando le obedecemos, estamos siguiendo a Jesús. De la Palabra del Señor en el interior: "En humilde silencio nosotros nos sentamos y esperamos. Siéntense conmigo, y haré de ti limpio. Siéntate conmigo, y yo revelaré todo. Sígueme tan rápido como puedas; puedes comenzar sentándote. Si aquellos que oyen después obedecen, su progreso será rápido. Dios no se encuentra al ir a los servicios o leer acerca de él. Hay sólo una cosa que es necesaria. Óiganme, hijitos míos. Vengan a mí, y yo les hablaré a sus almas." Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y [entonces] hallaréis reposo para vuestras almas. Mat 11:29]

Proverbios 8:34

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 34 Bienaventurado el hombre que me escucha, velando ante mis entradas cada día, esperando en los postes de mis puertas. [De la Palabra del Señor en el interior: "Sin nuestras promesas las almas están afligidas; con ellas el alma se establece en un tributo vigilante al Señor." Esperar y velar en un tributo al Señor; un tributo es algo que usted hace para mostrar que usted respeta y admira a alguien o algo. Mostrar respeto y admiración por Dios al esperar y velar por Él es el comienzo del amor de Dios.]

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