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Lucas 10:39-42

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 39 Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual se sentó a los pies del Señor y escuchaba su palabra. [Oímos su palabra desde el interior de nuestros corazones. Rom 10:8,17.]

 40 Pero Marta estaba preocupada con muchos quehaceres, y acercándose dijo: --Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado servir sola? Dile, pues, que me ayude.

 41 Pero respondiendo el Señor le dijo: --Marta, Marta, te afanas y te preocupas por muchas cosas.

 42 Pero una sola cosa es necesaria. Pues María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.4 [Jesús dijo que busquemos el reino de Dios y su justicia como la prioridad más importante de nuestra vida, Mat 6:33; y aquí Jesús nos dice cómo la única cosa que necesitamos hacer: sentarnos a sus pies y escuchar sus palabras, que él nos habla desde el interior de nuestro corazón. Para escucharle hablar, debemos sentarnos en humilde silencio and esperar — a medida que escuchamos para oír y después obedecer; cuando le obedecemos, estamos siguiendo a Jesús. De la Palabra del Señor en el interior: "En humilde silencio nosotros nos sentamos y esperamos. Siéntense conmigo, y haré de ti limpio. Siéntate conmigo, y yo revelaré todo. Sígueme tan rápido como puedas; puedes comenzar sentándote. Si aquellos que oyen después obedecen, su progreso será rápido. Dios no se encuentra al ir a los servicios o leer acerca de él. Hay sólo una cosa que es necesaria. Óiganme, hijitos míos. Vengan a mí, y yo les hablaré a sus almas." Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y [entonces] hallaréis reposo para vuestras almas. Mat 11:29]

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Deuteronomio 33:3

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 3 Ciertamente él ama a los pueblos; todos tus santos están en tus manos. Ellos se sientan a tus pies y cada uno recibe tus palabras.1 [De la Palabra del Señor en el interior: "Sentarse en humilde silencio esperando al Señor es llevar la cruz — en vez de pensar acerca de cómo agradar a otros. Aquellos que se sientan a los pies de Cristo para oír su palabra— su terreno es esperar. En humilde silencio nosotros nos sentamos esperamos. Cuando tú te sientes y esperesespera la pureza, espera el cambio.Siéntense conmigo, y haré de ti limpio. Siéntate conmigo, y yo te restauraré. Siéntate conmigo, y yo revelaré todo. En el curso de tu día, siéntate, siéntate, siéntate."]

Romanos 10:8

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 8 Más bien, ¿qué dice? "La palabra está cerca de tí, en tu boca y en tu corazón [para que la puedas oír y obedecer];" esta es la palabra de fe que predicamos:1 [Esto hace referencia a Deut 30:14, que dice: Ciertamente muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, para que la obedezcas. Los apóstoles predicaron que Cristo habla palabras desde el interior de su corazón, para ser oídas, creídas, y después obedecidas en fe; por eso es llamada la palabra de fe. Los apóstoles predicaron las palabras que ellos oyeron habladas en sus corazones, y predicaron que la fe viene por el oír la palabra en su corazón, Rom 10:17. Aquel que va a Él comes para escuchar la palabras que Él habla (desde el interior de su corazón), y después las obedece, edifica su fe sobre la roca sólida. Lucas 6:47. Usted viene a Él al sentarse en humilde silencio, esperando en Él, a medida que usted oye las palabras que Él habla y vela esperando sus revelaciones.]

Juan 6:63

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 63 El Espíritu es el que da vida; la carne no aprovecha para nada. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y dan vida.6 [Jesús es el pan de vida: la vida de Dios. De la Palabra del Señor en el interior: "Las palabras que yo les hablo imparten vida; el Espíritu da la vida con cada palabra que es oída." Para adquirir más de Jesús, (la vida), usted debe estar en silencio, esperarlo a Él, oír, escuchar las palabras que él le habla a usted, y obedecer lo que él le manda. Sus palabras que él nos habla nos imparten la vida de Dios y están implantadas en nuestros corazones; y debido a que Jesús es la vida de Dios, sus palabras habladas forman a Jesús dentro de nosotros, hasta que finalmente él es resucitado en nosotros para llegar a ser nuestro verdadero Señor, que gobierna nuestros corazones.]

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