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Lucas 14:28-33

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 28 Porque ¿cuál de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla?5 [Cuente el costo de abandonar todo para ser un discípulo de Jesús y entrar en el reino, usted debe abandonarlo todo.  El que ama su vida, la pierde; pero el que odia su vida en este mundo, para vida eterna (de Dios) la guardará.Juan 12:25. De la Palabra del Señor en el interior: "El sacrificio de la vida es dado a aquellos que lo pueden soportar. Vosotros soís el sacrificio."]

 29 No sea que después de haber puesto los cimientos y al no poderla terminar, todos los que la vean comiencen a burlarse de él, [De la Palabra del Señor en el interior: "Yo trabajo con el ciego; pero si tú piensas que puedes ver, y no estás conmigo en el cielo, yo te haré un hazmerreír."]

 30 diciendo: 'Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.'

 31 ¿O qué rey, que sale a hacer guerra contra otro rey, no se sienta primero y consulta si puede salir con diez mil al encuentro del que viene con veinte mil?

 32 De otra manera, cuando el otro rey está todavía lejos, le envía una embajada y pide condiciones de paz.

 33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo.6 [Todo aquel que deja casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o campos por causa de mi nombre, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna, Mat 19:29. Cuando usted se niega a sí mismo continuamente y obedece los mandatos del Señor, eventualmente perderá su vida orgullosa, y salvará así su alma para vivir la Vida en unión con Dios.]

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6 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todas las cosas que posee, no puede ser mi discípulo. Renunciar a todo lo que posee no significa regalar todo y vivir como pobre en una cueva. Significa lo siguiente: cuando usted va al Señor para ser enseñado y cambiado por su gracia y así llegar a ser puro, usted debe estar listo para dar cualquier cosa que el Señor le pida. Pero no se preocupe, él nunca causará que usted no se pueda sostener a sí mismo o a su familia. Él sólo le pedirá que deje esas cosas innecesarias que usted idolatra, aquellos placeres a los cuales usted está esclavizado, esos pasatiempos que lo llevan a la inmoralidad, etc. Usted debe ir a él con confianza total y y con el entendimiento de que él quiere sólo lo mejor para usted; y debido a que él lo a creado a usted y todas las cosas en el cielo y la tierra, él sabe lo que es mejor para usted, aún mejor que usted mismo. Por lo tanto usted va hacia él con entusiasmo, sabiendo que lo que él le pida que abandone, es para su beneficio.

Durante los primeros años de su búsqueda el Señor le dijo a Jorge Fox: "Tú ves como los jóvenes se asocian en vanidad, y los viejos con las cosas del mundo; pero tú debes dejarlos a todos, jóvenes y viejos, separándote de todos y siendo un extraño para todos." Hoy en día su mandato todavía es verdadero, y se aplica a nosotros también. Mire a los jóvenes; ellos están obsesionados con la belleza y la apariencia, lo cual no es nada más que vanidad. La gente mayor buscan la felicidad en el orgullo de poseer las cosas del mundo. No sólo debemos abandonar la vanidad y el orgullo por las posesiones, debemos también abandonar la compañía de las personas del mundo porque como dijo Pablo: "No os dejéis engañar: Las malas compañías corrompen los buenos modales, la moral y la integridad. 1 Cor 15:33." Las malas compañías son aquellas que todavía están pecando, todavía están envueltos en su vanidad, todavía están buscando las cosas del mundo para obtener felicidad. Por necesidad, usted puede mantener un contacto amable con la gente del mundo en su trabajo y en sus negocios diarios, pero no socialice con ellos.

Desnudo usted vino al mundo, como Dios lo creó. Para recibir su gracia que produce cambio, sólo desnudo (de todo su orgullo, de su amor por la vida, de sus deseos, de su justicia propia) usted puede dejar el mundo para entrar en el reino de los cielos; usted debe estar de pie ante el Señor con nada con qué esconder su injusticia. A medida que usted permanece, usted es juzgado con compasión y es liberado del pecado; su conciencia entonces deja este mundo, para entrar en la dimensión del reino de los cielos.

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