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Lucas 1

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 1 Puesto que muchos han intentado poner en orden un relato acerca de las cosas que han sido ciertísimas entre nosotros, [Note, Lucas no nombra este documento como un evangelio; más bien le llama una narración. En el original griego de este versículo la palabra griega es dihghsin, que significa una narración o una declaración. De la Palabra del Señor en el interior: "El evangelio no es un libro que debe ser leído; es algo que es revelado en su corazón."]

 2 así como nos las transmitieron los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra,

 3 me ha parecido bien también a mí, después de haberlo investigado todo con diligencia desde el comienzo, escribírtelas en orden, oh excelentísimo Teófilo,

 4 para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido.

 5 En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías. Su esposa era de las hijas de Aarón y se llamaba Elisabet.

 6 Ambos eran justos delante de Dios y vivían irreprensiblemente en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.

 7 No tenían hijo, porque Elisabet era estéril, y ambos eran de edad avanzada.

 8 Aconteció que, cuando Zacarías ejercía el sacerdocio delante de Dios, en el turno de su clase,

 9 conforme a la costumbre del sacerdocio, le tocó por sorteo entrar en el templo del Señor para quemar el incienso.

 10 Toda la multitud del pueblo estaba fuera, orando a la hora del incienso.

 11 Entonces el ángel del Señor se le apareció, puesto de pie a la derecha del altar del incienso.

 12 Zacarías se turbó cuando le vio, y el temor se apoderó de él.

 13 Pero el ángel le dijo: --¡No temas, Zacarías! Porque tu oración ha sido atendida. Tu esposa Elisabet te dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Juan.

 14 Tendrás gozo y alegría, y muchos se gozarán de su nacimiento,

 15 porque él será grande delante del Señor. Nunca beberá vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aun desde el vientre de su madre.

 16 Y hará que muchos de los hijos de Israel vuelvan al Señor su Dios.

 17 Él mismo irá delante del Señor con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos y los desobedientes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo apercibido.

 18 Y Zacarías dijo al ángel: --¿Cómo podré estar seguro de esto? Pues yo soy viejo, y mi esposa es de edad avanzada.

 19 Respondió el ángel y le dijo: --Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte estas buenas nuevas.

 20 He aquí, quedarás mudo e incapaz de hablar hasta el día en que se realice esto, por cuanto no has creído a mis palabras, las cuales se cumplirán a su debido tiempo.

 21 El pueblo estaba esperando a Zacarías, y se extrañaba de que él pasara tanto tiempo en el templo.

 22 Cuando salió, no les podía hablar; y se dieron cuenta de que había visto una visión en el templo. Él se comunicaba con ellos por señas y quedaba mudo.

 23 Sucedió que, cuando se cumplieron los días de este ministerio, él se fue a su casa.

 24 Y después de aquellos días su mujer Elisabet concibió y se recluyó por cinco meses, diciendo:

 25 --Así ha hecho conmigo el Señor en los días en que se dignó mirarme para quitar mi afrenta entre los hombres.

 26 En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret,

 27 a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David. El nombre de la virgen era María.

 28 Cuando entró a donde ella estaba, dijo: --¡Te saludo, muy favorecida! El Señor está contigo.

 29 Pero ella se turbó por sus palabras y se preguntaba qué clase de salutación sería ésta.

 30 Entonces el ángel le dijo: --¡No temas, María! Porque has hallado gracia ante Dios.

 31 He aquí concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.

 32 Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David.

 33 Reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y de su reino no habrá fin.

 34 Entonces María dijo al ángel: --¿Cómo será esto? Porque yo no conozco varón.

 35 Respondió el ángel y le dijo: --El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra, por lo cual también el santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios.

 36 He aquí, también tu parienta Elisabet ha concebido un hijo en su vejez. Éste es el sexto mes para ella que era llamada estéril.

 37 Porque ninguna cosa será imposible para Dios.

 38 Entonces María dijo: --He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de ella.

 39 En esos días se levantó María y fue de prisa a una ciudad en la región montañosa de Judá.

 40 Entró en casa de Zacarías y saludó a Elisabet.

 41 Aconteció que, cuando Elisabet oyó la salutación de María, la criatura saltó en su vientre. Y Elisabet fue llena del Espíritu Santo,

 42 y exclamó a gran voz y dijo: --¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

 43 ¿De dónde se me concede esto, que la madre de mi Señor venga a mí?

 44 Porque he aquí, cuando llegó a mis oídos la voz de tu salutación, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

 45 Bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le ha sido dicho de parte del Señor.

 46 Y María dijo: --Engrandece mi alma al Señor;

 47 y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador,

 48 porque ha mirado la bajeza de su sierva. He aquí, pues, desde ahora me tendrán por bienaventurada todas las generaciones,

 49 porque el Poderoso ha hecho grandes cosas conmigo. Su nombre es santo,

 50 y su misericordia es de generación en generación, para con los que le temen.

 51 Hizo proezas con su brazo; esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones.1

 52 Quitó a los poderosos de sus tronos y levantó a los humildes.

 53 A los hambrientos sació de bienes y a los ricos los despidió vacíos.2

 54 Ayudó a Israel su siervo, para acordarse de la misericordia,

 55 tal como habló a nuestros padres; a Abraham y a su descendencia para siempre.

 56 Y María se quedó con ella como tres meses, y regresó a su casa.

 57 Se cumplió para Elisabet el tiempo de su alumbramiento, y dio a luz un hijo.

 58 Los vecinos y los parientes oyeron que Dios había engrandecido su misericordia hacia ella y se regocijaron con ella.

 59 Aconteció que al octavo día vinieron para circuncidar al niño, y le llamaban con el nombre de su padre, Zacarías.

 60 Y su madre respondiendo dijo: --¡No! Más bien será llamado Juan.

 61 Y le dijeron: --No hay nadie en tu familia que se llame con este nombre.

 62 Preguntaban por señas a su padre, cómo quería llamarle.

 63 Y pidiendo una tablilla escribió diciendo: "Juan es su nombre." Y todos se maravillaron.

 64 Al instante su boca fue abierta, y se le soltó la lengua, y comenzó a hablar bendiciendo a Dios.

 65 Cayó temor sobre todos sus vecinos, y por toda la región montañosa de Judá se divulgaban todas estas cosas.

 66 Y todos los que las oían las guardaban en sus corazones, diciendo: --Pues, ¿quién será este niño? Porque ciertamente la mano del Señor estaba con él.

 67 Zacarías, su padre, fue lleno del Espíritu Santo y profetizó diciendo:

 68 --Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.

 69 Ha levantado para nosotros un cuerno de salvación en la casa de su siervo David,

 70 tal como habló por boca de sus santos profetas que fueron desde antiguo:

 71 Salvación de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos aborrecen,

 72 para hacer misericordia con nuestros padres y para acordarse de su santo pacto.

 73 Éste es el juramento que juró a Abraham nuestro padre,

 74 para concedernos que, una vez rescatados de las manos de los enemigos, le sirvamos sin temor, [Nuestros enemigos son lujuria, orgullo, envidia, ira, odio, inmoralidad sexual, deshonestidad, obscenidad, insensatez, fiestas, pensamientos impíos, etc. El cristianismo incorrectamente quiere hacerle creer que Jesús vino a liberarlo de la culpa por sus pecados, lo cual hace que Jesús sea un promotor de pecados. Sus sentimientos de culpa por el pecado vienen del Espíritu de Dios dentro de cada hombre y debería ser un motivador de cambio, no de continuar pecando, lo cual es el camino ancho hacia la destrucción. La única manera en que usted puede estar en la presencia de Dios sin temor es ser totalmente cambiado para ser puro y santo, lo cual sólo ocurre cuando Dios destruye todo pecado dentro de usted al llevar la cruz interna de la negación propia; entonces usted estará caminando en el mismo camino que Jesús caminó y en el mundo como Jesús estuvo en el mundo con perfección, pureza, y santidad.]

 75  en santidad y en justicia delante de él todos nuestros días.3 [Usted no puede ser santo ni justo mientras todavía está pecando; aquellos que pecan son esclavos del pecado, y nosotros debemos llegar a ser esclavos a la justicia antes que seamos justos. Jesús sólo habló, juzgó e hizo lo que Dios le inspiró y ordenó; para practicar la justicia, también debemos poder hablar sólo lo que le oímos a Él que nos ordena que digamos y sólo hacer lo que Dios nos ordena que hagamos. Vea la definición de la justicia para más detalles.]

 76 Y tú, niño, serás llamado profeta del Altísimo; porque irás delante del Señor para preparar sus caminos;

 77 para dar a su pueblo conocimiento de salvación por medio de la liberación de la esclavitud de sus pecados;4

 78 a causa de la entrañable misericordia de nuestro Dios, con que la luz de la aurora [la estrella de la mañana, Jesucristo] nos ha visitado de lo alto;[De la Palabra del Señor en el interior: "Primero la luz se levanta, después el reino. El surgimiento de la luz será inconfundible. La luz viene de la fe en la voz."]

 79 para alumbrar a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por caminos de paz.5 [Todos los hombres se sientan en tinieblas y caminan en tinieblas hasta que sus corazones han sido limpiados del mal que los contamina. De la Palabra del Señor en el interior: "Todo pecado es tinieblas. El mundo entero está en impiedad; la impiedad no conoce vergüenza. La oscuridad se burla de la tierra; la oscuridad cubre la tierra. Yo soy la luz del mundo; el que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Yo vendré otra vez a los elegidos; yo seré su corona para liderarlos y guiarlos."]

 80 Y el niño crecía y se fortalecía en espíritu, y estaba en el desierto hasta el día de su manifestación a Israel.


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1 esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Cuando usted usa su mente carnal y egoísta para hacer las decisiones de su vida, usted está caminando según la imaginación de su propio corazón. Esto es lo mismo que ser su propio dios, decidiendo lo que es bueno y lo que es malo para usted. Dios considera a aquellos que caminan tras la imaginación de su propio corazón como peores que aquellos que adoran a otros dioses, Jer 16:11-12.

2 A los hambrientos sació de bienes y a los ricos los despidió vacíos. Los hambrientos que se refiere aquí son los hambrientos espirituales. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados. Mat 5:6. Pero si usted piensa que ya es justo, su usted piensa que ya es "salvo," mientras todavía sigue pecando, entonces usted será despedido vacío porque usted piensa que ya está saciado; pero ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! Porque tendréis hambre. Lucas 6:25; el hambre espiritual ocurre en la próxima vida.

3 Este es uno de los versículos más hermosos en la Biblia: que al ser nosotros liberados de la mano de nuestros enemigos, podemos servirle sin temor en santidad y justicia, todos los días de nuestra vida (en la tierra y para siempre). Los enemigos de los cuales somos liberados son nuestros instintos, pasiones, apetitos y deseos; estos son los mismos enemigos que nuestro Señor pondrá bajo nuestros pies, si nos sentamos a su diestra, para oír, escuchar y obedecer. Jesús vino a destruir las obras del diablo (el pecado), en nosotros; a predicarle a aquellos que son pobres de espíritu, a liberar a los cautivos del pecado, y a poner en libertad a aquellos que han sido heridos por las consecuencias del pecado. Para que cualquiera de estas cosas pueda suceder, debemos temer a Dios, alejarnos del mal, y buscar con fe su poderosa gracia que produce cambio. Pero después que recibimos el don de su perfecto amor en nuestros corazones, que nos hace perfectos, para reemplazar el pecado que él destruye en nuestros corazones, entonces no tendremos temor. Y así podremos servir a Dios en santidad (¡tome nota! Santidad) y justicia (¡tome nota! después, justicia) por el resto de nuestras vidas.

4 para dar a su pueblo conocimiento de salvación por medio de la liberación de la esclavitud de sus pecados. El original griego para liberación de la esclavitud del pecado se podría traducir como liberación de la esclavitud, perdón, o remisión, del pecado. Liberación de la esclavitud del pecado es mucho más exacta, y describe perfectamente la purificación necesaria para evitar ser excluído del cielo. La limpieza de la Palabra, la limpieza de la Luz, ambas son alcanzadas al esperar al Señor, escuchando, oyendo, velando, y obedeciendo — tal limpieza es una liberación de la esclavitud del pecado. Pero las pobres almas, que estaban tratando de traducir la Biblia, una liberación de la esclavitud del pecado. Pero las pobras almas, que estaban tratando de traducir la Biblia, no habían experimentado la liberación de la esclavitud del pecado dentro de sí mismos, y así obviamente escogieron enfatizar el perdón en cambio. Sin embargo la liberación del cautiverio de la cárcel, de la opresión, es lo que Cristo dijo que vino a hacer:

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a proclamar libertad a los cautivos [del pecado] y vista a los ciegos, para liberar aquellos que están oprimidos [esclavos del pecado], Lucas 4:18

El Espíritu del Señor Jehovah está sobre mí, porque me ha ungido Jehovah. Me ha enviado para anunciar buenas nuevas a los pobres, para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y a los prisioneros [en esclavitud del pecado] apertura de la cárcel, Isa 61:1-2

y para qué Pablo dijo que Jesús lo había enviado a los gentiles:

para abrir sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios, para que reciban perdón de pecados, una liberación de la esclavitud del pecado y una herencia entre los santificados y purificados por la fe en mi. Hechos 26:18

Claramente el perdón no es liberación, recuperación, sanamiento, el abrir la cárcel, la liberación, alejarse del poder de Satanás, — mientras liberación de la esclavitud del pecado describe todos exactamente. A menos que Él lo limpie, su corazón está contaminado con el pecado.

Si usted tiene dificultad al creer que su pecado es una servidumbre o esclavitud, entonces considere lo que el Señor y Pablo dijeron acerca de esto:

Jesús les respondió: --De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado es esclavo del pecado. Juan 8:34

¿No sabéis que a quien os rindáis para obedecerle como esclavos, sois esclavos del que obedecéis; ya sea del pecado que lleva a la muerte o de la obediencia que lleva a la justicia? Rom 6:16

5 para alumbrar a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, para encaminar nuestros pies por caminos de paz.

¡Note! Todos comenzamos sentados en la oscuridad espiritual, sin paz. De la Palabra del Señor en el interior: "Todo pecado es oscuridad." Todos estamos muertos a la vida de Dios, hijos de Adán quien cayó y la perdió para toda la humanidad. Si esperamos a Dios, lo cual es sentarse persistentementeen humilde silencio, escuchar su voz y sus palabras, velar esparando sus revelaciones, oír sus mandamientos, y después obedecerle; entonces progresamos hasta que al fin la luz brilla en nuestros corazones, hasta que el lucero de la mañana se levanta en nuestros corazones: nosotros vemos a nuestro gran Dios y Salvador, Jesucristo, quien es el lucero de la mañana que brilla sobre nosotros. Entonces nosotros caminamos en la luz, como los hijos de la luz; y tenemos comunión en la luz con otros santos y con el Padre y el Hijo; y la paz de Dios gobierna en nuestros corazones. Col 3:15.

 De la Palabra del Señor en el interior:

Yo soy la luz del mundo. El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8:12. La promesa por seguir a Jesús es salir de la oscuridad, caminar en la luz, tener la luz de la vida; esto es ser restaurados a la vida de Dios, exactamente la vida que Adán y Eva perdieron en el Edén; como Dios les había dicho que ellos por cierto morirían, y murieron a la vida de Dios, ya que después vivieron en la vida de Satanás. Pero así se cumple la gloriosa promesa, que Dios restauraría al hombre otra vez a la vida de Dios — y esta es nuestra oportunidad, al creer en la Luz, que ilumina a todos los hombres, por medio de la obediencia a esa luz, podemos llegar a ser hijos de la Luz, restaurados a la luz de la vida, la vida de Dios, restaurados a la imagen espiritual de Dios. Seguimos a Jesús al obedecer sus mandatos que le oímos a él hablarnos a nosotros a medida que nos exponemos a oír esos mandatos al esperar a Dios. Cuando obedecemos los mandatos que le oímos hablarnos a nosotros, estamos siguiendo a Jesús a medida que él nos guía a destruir nuestra naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia.

El hombre caído está en la oscuridad espiritual. No puede ver a través de los ojos de Dios, lo cual es ver por la luz de Dios. En la oscuridad, tropezamos, andamos a tientas, y adivinamos lo que es bueno y lo que es malo. Lo mejor que podemos hacer es escoger la alternativa menos mala, y cada uno de nosotros ve y escoge de manera diferente, basado en nuestras experiencias acondicionadas. Cuando somos restaurados a la luz de la vida por Jesús, vemos por medio de su luz, caminamos por su espíritu, somos mandado por Sus pensamientos, Sus palabras, Sus obras. En todas las situaciones, vemos perfectamente la exacta obra noble que se debe hacer, oímos la palabra noble y perfecta que se debe decir — somos unidos con el espíritu de Dios, y él proporciona la dirección y la energía para hacer su voluntad. Entramos en el reino de Dios dentro de nosotros en nuestras conciencias; estamos en su presencia continuamente, contemplando su gloria en el rostro de Cristo Jesús. Sus mandatos se reciben con gozo obediente; Su voluntad será hecha, en la tierra como en el cielo. Caminamos en el servicio glorioso a Dios disfrutando la santidad, mientras estamos en la tierra. Cristo Jesús es entonces, y sólo entonces, nuestro verdadero Señor, a quien servimos continuamente, a quien obedecemos continuamente, a quien alabamos continuamente, a quien adoramos continuamente; esto es tener la luz de la vida. Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable. 1 Ped 2:9

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