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Lucas 22

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 1 Estaba próximo el día de la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la Pascua.

 2 Los principales sacerdotes y los escribas estaban buscando cómo eliminarle, pues temían al pueblo.

 3 Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, el cual era uno del número de los doce.

 4 Él fue y habló con los principales sacerdotes y con los magistrados acerca de cómo entregarle.

 5 Éstos se alegraron y acordaron darle dinero.

 6 Él estuvo de acuerdo y buscaba la oportunidad para entregarle sin que la gente lo advirtiera.

 7 Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar la víctima pascual.

 8 Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: --Id, preparadnos la Pascua para que comamos.

 9 Ellos le preguntaron: --¿Dónde quieres que la preparemos?

 10 Él les dijo: --He aquí, cuando entréis en la ciudad, os saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua. Seguidle hasta la casa a donde entre.

 11 Decidle al dueño de la casa: "El Maestro te dice: '¿Dónde está la habitación en la que he de comer la Pascua con mis discípulos?'"

 12 Y él os mostrará un gran aposento alto, ya dispuesto. Preparad allí.

 13 Fueron, pues, y hallaron como les había dicho; y prepararon la Pascua.

 14 Cuando llegó la hora, se sentó a la mesa, y con él los apóstoles.

 15 Y les dijo: --¡Cuánto he deseado comer con vosotros esta Pascua antes de padecer!

 16 Porque os digo que no comeré más de ella hasta que se cumpla en el reino de Dios.

 17 Luego tomó una copa, y habiendo dado gracias, dijo: --Tomad esto y repartidlo entre vosotros,

 18 porque os digo que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios.

 19 Entonces tomó pan, y habiendo dado gracias, lo partió y les dio diciendo: --Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado. Haced esto en memoria de mí.

 20 Asimismo, después de haber cenado, tomó también la copa y dijo: --Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que por vosotros se derrama.

 21 No obstante, he aquí la mano del que me entrega está conmigo en la mesa.

 22 A la verdad, el Hijo del Hombre va según lo que está determinado, pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!

 23 Entonces ellos comenzaron a preguntarse entre sí cuál de ellos sería el que habría de hacer esto.

 24 Hubo entre ellos una disputa acerca de quién de ellos parecía ser el más importante.

 25 Entonces él les dijo: --Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que tienen autoridad sobre ellas son llamados bienhechores.

 26 Pero entre vosotros no será así. Más bien, el que entre vosotros sea el importante, sea como el más nuevo; y el que es dirigente, como el que sirve.

 27 Porque, ¿cuál es el más importante: el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿No es el que se sienta a la mesa? Sin embargo, yo estoy en medio de vosotros como el que sirve.

 28 Y vosotros sois los que habéis permanecido conmigo en mis pruebas.

 29 Yo, pues, dispongo para vosotros un reino, como mi Padre lo dispuso para mí;

 30 para que comáis y bebáis en mi mesa en mi reino, y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

 31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás ha pedido teneros a todos, para zarandearos como a trigo.

 32 Pero yo he rogado por ti, que tu fe no falle. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.

 33 Él le dijo: --Señor, estoy listo para ir contigo aun a la cárcel y a la muerte.

 34 Pero él dijo: --Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú hayas negado tres veces que me conoces.

 35 Y les dijo a ellos: --Cuando os envié sin bolsa, sin alforja y sin calzado, ¿os faltó algo? Ellos dijeron: --Nada.

 36 Entonces les dijo: --Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela; y también la alforja. Y el que no tiene espada, venda su manto y compre una.1

 37 Porque os digo que es necesario que se cumpla en mí aquello que está escrito: Y fue contado con los malhechores. Porque lo que está escrito de mí tiene cumplimiento.

 38 Entonces ellos dijeron: --Señor, he aquí dos espadas. Y él dijo: --Basta.

 39 Después de salir, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron.

 40 Cuando llegó al lugar, les dijo: --Orad que no entréis en tentación.

 41 Y él se apartó de ellos a una distancia como de un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba

 42 diciendo: --Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.2 [Jesús sólo hizo la voluntad del Padre, y nosotros también debemos hacer sólo la voluntad del Padre si esperamos entrar en el reino de los cielos; como dijo Jesús, "sólo el que hace la voluntad del Padre entrará en el reino de los cielos." Mat 7:21. Para poder hablar y actuar de acuerdo a la voluntad del Padre, su naturaleza egoísta y pecaminosa debe ser destruída en la cruz interna de la negación propia.]

 43 Entonces le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.

 44 Y angustiado, oraba con mayor intensidad, de modo que su sudor era como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.

 45 Cuando se levantó de orar y volvió a sus discípulos, los halló dormidos por causa de la tristeza.

 46 Y les dijo: --¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para que no entréis en tentación.

 47 Mientras él aún hablaba, he aquí vino una multitud. El que se llamaba Judas, uno de los doce, venía delante de ellos y se acercó a Jesús para besarle.

 48 Entonces Jesús le dijo: --Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre? [Usted lo puede llamar Señor, usted lo puede llamar Maestro, usted lo puede besar; pero no es lo que usted dice lo que hace que Jesús sea su Señor o su Maestro, sino sus obras — su obediencia a sus enseñanzas y mandatos. Por sus obras usted lo reconoce o lo niega como su Señor y Maestro. Si usted peca, usted lo niega como su Señor y Maestro. Un Señor o Maestro gobierna a sus siervos, y Jesús no puede gobernar al que comete un pecado. A menos que usted esté libre de pecado, Él no es su Señor o Maestro. Sois esclavos del que obedecéis; ya sea del pecado que lleva a la muerte o de la obediencia que lleva a la justicia. Rom 6:16.]

 49 Al ver los que estaban con él lo que había de ocurrir, le dijeron: --Señor, ¿heriremos a espada?

 50 Y uno de ellos hirió a un siervo del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. [Entonces Jesús le dijo: --Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman espada, a espada perecerán. Mat 26:52]

 51 Entonces respondiendo Jesús dijo: --¡Basta de esto! Y tocando su oreja, le sanó.

 52 Entonces Jesús dijo a los principales sacerdotes, los magistrados del templo y los ancianos que habían venido contra él: --¿Como a ladrón habéis salido con espadas y palos?

 53 Habiendo estado con vosotros cada día en el templo, no extendisteis la mano contra mí. Pero ésta es vuestra hora y la del poder de las tinieblas.

 54 Le prendieron, le llevaron y le hicieron entrar en la casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos.

 55 Cuando encendieron fuego en medio del patio y se sentaron alrededor, Pedro también se sentó entre ellos.

 56 Entonces una criada, al verle sentado junto a la lumbre, le miró fijamente y dijo: --¡Éste estaba con él!

 57 Pero él negó diciendo: --Mujer, no le conozco.

 58 Un poco después, al verle otro, le dijo: --¡Tú también eres de ellos! Y Pedro dijo: --Hombre, no lo soy.

 59 Como una hora después, otro insistía diciendo: --Verdaderamente, también éste estaba con él, porque es galileo.

 60 Y Pedro dijo: --¡Hombre, no sé lo que dices! Y de inmediato, estando él aún hablando, el gallo cantó.

 61 Entonces el Señor se volvió y miró a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra del Señor como le había dicho: "Antes que el gallo cante hoy, me negarás tres veces."

 62 Y saliendo fuera, Pedro lloró amargamente.

 63 Los hombres que tenían bajo custodia a Jesús se burlaban de él y le golpeaban.

 64 Y cubriéndole le preguntaban diciendo: --¡Profetiza! ¿Quién es el que te golpeó?

 65 Y le decían otras muchas cosas, injuriándole.

 66 Cuando amaneció, se juntaron los ancianos del pueblo, los principales sacerdotes y los escribas, y le llevaron al Sanedrín de ellos.

 67 Y le dijeron: --Si tú eres el Cristo, ¡dínoslo! Pero él les dijo: --Si os lo dijera, no lo creeríais.

 68 Además, si yo os preguntara, no me responderíais.

 69 Pero de ahora en adelante, el Hijo del Hombre estará sentado a la diestra del poder de Dios.

 70 Le dijeron todos: --Entonces, ¿eres tú Hijo de Dios? Y él les dijo: --Vosotros decís que yo soy.

 71 Entonces ellos dijeron: --¿Qué más necesidad tenemos de testimonio? Porque nosotros mismos lo hemos oído de su boca.3


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1 Cuando os envié sin bolsa, sin alforja y sin calzado, ¿os faltó algo? Pues ahora, el que tiene bolsa, tómela; y también la alforja. Y el que no tiene espada, venda su manto y compre una. Piense de manera espiritual: así como dice id y comprad aceite, o unge tus ojos con colirio, o adquiere la verdad, así también es vende tu manto para comprar una espada usar metáforas para dar consejos espirituales. ¿Qué espada? La espada del Espíritu, la Palabra de Dios que es hablada, la cual es el arma de un hijo de Dios:

Tomad también el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios [la palabra de fe en su corazón y su boca]. Efe 6:17

La espada del Espíritu es la habilidad del cristiano maduro de hablar la palabra de Dios, como la oye en el tiempo real, así como Jesús y los apóstoles hablaron la Palabra de Dios. Y tenía en su mano derecha siete estrellas, y de su boca salía una espada aguda de dos filos. Su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza. Apoc 1:16. Un hijo de Dios que es maduro es la boca del Señor, todos los miembros de su cuerpo con una mente y una boca, Rom 15:16. Esta espada corta el engaño, orgullo, codicia, lujuria, etc., en los corazones de los oyentes. De la Palabra del Señor en el interior:

De un discurso fúnebre por Francis Howgill para el gran ministro cuáquero, el mártir Eduardo Burrough, describiendo la experiencia de Burrough utilizar la espada del Espíritu:

Oh ustedes cuya arco nunca se volvió hacia atrás, ni su espada estuvo vacía de la sangre de los que fueron muertos;
de la masacre de los poderosos;
quienes hicieron a las naciones y a las multitudes temblar con la palabra de vida en sus bocas.
Ustetes estuvieron muy espantados con los enemigos del Señor, porque ustedes cortaban como una navaja.
Y sin embargo, para la simiente de Dios que ha surgido, sus palabras cayeron como aceite, y sus labios como el panal de avejas.
Ustedes estarán registrados entre los valientes de Israel, que alcanzaron el primer grado,
por medio del poder del Señor, que obró poderosamente en ustedes en sus días,
y fueron dignos de doble honor, debido a sus obras.
Ustedes eran expertos en llevar sus armas,
y por ustedes han caído los poderosos,
y los que han sido heridos por el Señor han sido muchos.
Muchos han sido clavados en el corazón por el poder de la palabra de vida.

Los discípulos todavía no han recibido el bautismo del Espíritu Santo, y por lo tanto el Señor les aconseja que hagan el esfuerzo máximo por alcanzarlo, usando la metáfora de vender su manto para comprar una espada.

El significado de este pasaje definitivamente no debería ser interpretado para excusar la violencia por parte de nadie más que la autoridad (magistrado o policía), porque él es el ministro de Dios, he is God’s minister, un vengador para castigo del que hace lo malo. Rom 13:4. A su discípulo (que cortó el oído del siervo del Sumo Sacerdote), Jesús dijo: "Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman espada, a espada perecerán." Mat 26:52. Si alguien mata a espada, tiene que ser muerto a espada. Apoc 13:10.

Pero yo os digo: No resistáis al malo. Más bien, a cualquiera que te golpea en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. "Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amen a sus enemigos, bendigan aquellos que los maldicen, háganle bien a aquellos que los aborrecen, y oren por aquellos que los ultrajan y los persiguen; de modo que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos, y hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No hacen lo mismo también los cobradores de impuestos? Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen eso mismo los cobradores de impuestos [o ladrones]? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Mat 5:39, 43-48.

2 Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Aún cuando Jesús hubiera preferido otro camino, Él hizo la voluntad del Padre, aún hasta la meurte en la cruz. Note, su voluntad era no ser golpeado, azotado, ni crucificado en la cruz. Pero él dijo, que no se haga mi voluntad, sino la tuya. Hacer la voluntad del Padre es dejar de hacer decisiones por sí mismo, su voluntad; y sólo hacer lo que el Padre le dice que haga, la voluntad de Él. Esto es exactamente lo que Jesús nos dijo que él hizo; muchas, muchas veces:

Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros. Pero el que me envió es verdadero;
y yo, sólo aquellas cosas que he oído de parte de él, esto hablo al mundo. Juan 8:26

el Padre que me envió, él me ha dado mandato de qué he de decir y de qué he de hablar.
Y sé que su mandatos es vida eterna.
Así que, lo que yo hablo, lo hablo tal y como el Padre me dice que hablar. Juan 12:49-50


el Hijo no puede hacer nada de sí mismo [por su propia voluntad],
sino sólo hace lo que ve hacer al Padre.
Porque todo lo que él hace [el Padre], esto también lo hace el Hijo de igual manera. Juan 5:19


Yo no puedo hacer nada de mí mismo. Juzgo sólo según lo que oigo; y mi juicio es justo,
porque no busco la voluntad mía, sino la voluntad del Padre que me envió. Juan 5:30


Pero para que el mundo conozca que yo amo al Padre,
yo sólo hago exactamente lo que el Padre me instruye. Juan 14:31


El que no me ama no guarda mis enseñanzas. Y las enseñanzas que escucháis no son mías, sino del Padre que me envió. Juan 14:24

Algunos dirían: bueno ese era Jesús, pero no se puede esperar que nosotros hagamos lo que él hizo. Sin embargo, Jesús dijo que lo mismo se aplica a usted y a mí: el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos es mi hermano y mi hermana y mi madre. Mat 12:50. Y tome en cuenta que él nos dijo seis veces que nosotros también debemos negarnos a nosotros mismos y tomar la cruz diariamente - mucho antes que él mismo muriera en la cruz. Por lo tanto él pasó por la horrible muerte en la cruz como un ejemplo para nosotros de la obediencia que es necesaria para destruir nuestro espíritu egoísta de manera que podamos ser reconciliados con Dios: Para que el mundo conozca que yo amo al Padre, yo sólo hago exactamente lo que el Padre me instruye. Juan 14:31. Él fue a la cruz para enseñarnos que si amamos a Dios, debemos obedecer completamente. El que no toma su cruz diariamente no es digno de él. Mat 10:38. Jesús nos mostró lo que significa obedecer su mandato de "negarse a sí mismo diariamente, tomar su cruz y seguirle": hacer la voluntad de Dios al negar su propia voluntad y seguir sus mandatos — la cruz interna de la negación propia. De la Palabra del Señor en el interior: "Cualquier cosa que Dios mande, aunque sea morir en la cruz, nosotros obedecemos; no importa cuán estrechas nuestras finanzas, no importa cuánto afecte nuestra reputación, no importa cuán ruinoso."

No sólo Jesús sabía que sería crucificado, Él también sabía que sería golpeado, primero por los guardias judíos del Sumo Sacerdote y después sería golpeado brutalmente por toda la guarnición romana, tanto así que ya no se vería como un hombre, Isa 52:14; algunas traducciones dicen aue fue golpeado más de lo que ningún hombre alguna vez ha sido golpeado. Sabemos por las muchas declaraciones de Jesús que Él aceptó completamente la necesidad de su muerte por medio de la crucificción, pero talvez deseó una alternativa a la brutalidad sin precedentes que él enfrentaría inmediatamente; o talvez temía que no podría mantener su paz mientras pasara por la golpiza a manos de la guarnición completa de los romanos. Pero presentó su cuerpo para ser sacrificado, así como se nos aconseja a nosotros que hagamos: Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y aceptable para Dios, que es vuestro servicio espiritual y adoración. Rom 12:1.

3 ¿Qué más necesidad tenemos de testimonio? Porque nosotros mismos lo hemos oído de su boca. Los judíos condenaron a Jesús porque él admitió que era el Hijo de Dios. Por lo tanto ellos lo mataron porque dijeron que él había violado su ley y blasfemado, pero la verdadera razón era que ellos temían la pérdida de su religión y su nación. Aunque el Nuevo Testamento es claro en que hay un solo Dios, (a pesar del error de la mayoría del cristianismo), y aunque Jesús dijo: "el Padre es mayor que yo", Juan 14:28, y aunque Jesús dijo que él sólo hablaba y hacía lo que Dios le había dicho que hablara e hiciera; los judíos dijeron que Jesús estaba reclamando igualdad con Dios al declarar que él era el Hijo de Dios, y afirmar la igualdad con Dios era blasfemia. Los judíos creían que el Mesías sería sólo un hombre, y ellos actuaban como si nunca hubieran oído acerca del Hijo de Dios, sin embargo sus propias Escrituras, del Antiguo Testamento, hablan del Hijo.

El libro de Proverbios del Antiguo Testamento dice:

¿Quién ha subido al cielo y ha descendido? ¿Quién reunió los vientos en sus puños? ¿Quién contuvo las aguas en un manto? ¿Quién levantó todos los extremos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si lo sabes? Proverbios 30:4

En el libro de Salmos del Antiguo Testamento, el Rey David habló de manera muy, muy reverente del Hijo, atribuyéndole a él el poder de Dios:

Besad al hijo, no sea que se enoje y perezcáis en el camino; pues se enciende de pronto su ira. ¡Bienaventurados todos los que en él se refugian! Sal 2:12

En el libro de Daniel del Antiguo Testamento, aún el rey pagano de Babilonia, Nabucodonosor, pudo reconocer al hijo de Dios:

Y estos tres hombres, Sadrac, Mesac y Abed-nego, cayeron atados dentro del horno de fuego ardiendo.
Entonces el rey Nabucodonosor se alarmó y se levantó apresuradamente. Y habló a sus altos oficiales y dijo: --¿No echamos a tres hombres atados dentro del fuego? Ellos respondieron al rey: --Es cierto, oh rey.
Él respondió: --He aquí, yo veo a cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego, y no sufren ningún daño. Y el aspecto del cuarto es semejante a un hijo de los dioses. Daniel 3:23-25

Más adelante en el libro de Daniel del Antiguo Testamento, Daniel mismo vio a Jesús venir en las nubes de los cielos: Estaba yo mirando en las visiones de la noche, y he aquí que en las nubes del cielo venía alguien como un Hijo del Hombre. Dan 7:13

Jesús se refirió a sí mismo como el Hijo del Hombre:

Porque el Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de su Padre con sus ángeles,
y entonces recompensará a cada uno conforme a sus obras.
(No solamente una generación en particular.)
Hay algunos que están aquí, que no probarán la muerte hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino. Mat 16:27-8,Mar 8:38,9:1,Luc 9:26-27

Aquellos que no están purificados para ver la venida de Jesús (que aparece en sus corazones) antes de la muerte, lo ven cuando mueren, como todos los pueblos, todas las naciones, todas las generaciones lo hacen.

He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá: aun los que le traspasaron. (También los judíos de hace 2.000 años atrás)
Todos los pueblos de la tierra harán lamentación a causa de él. ¡Sí, amén! Apoc 1:7
2.000 años atrás, al Sumo Sacerdote de los judíos y a los fariseos presentes en su juicio, Jesús, les dijo..
veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder y viniendo con las nubes del cielo. Mar 14:62

En el libro del Antiguo Testamento original llamado el Libro de la Sabiduría (traducido aquí del inglés) hay una extraordinaria profecía de cómo el Hijo de Dios sería rechazado por los judíos debido a que su propia iniquidad los ha cegado, y ellos no conocieron los secretos de Dios:

Por que los impíos dijeron, razonando consigo mismos, pero no correctamente: "Nuestra vida es corta y tediosa, y en la muerte del hombre no hay remedio; ni tampoco se ha conocido a ningún hombre que haya regresado de la tumba.
Por lo tanto esperemos a la persona justa porque él no está por nosotros; él está en contra de nuestras acciones, nos reprende con transgresiones de la ley, y divulga en contra de nosotros los pecados de nuestra forma de vida.
Él se jacta de que tiene conocimiento de Dios, y se llama a sí mismo hijo de Dios.
Él ha llegado a ser un reprensor de nuestros pensamientos.
Es duro para nosotros aún contemplarlo, ya que su vida no es como la vida de otros hombres, y sus caminos son muy diferentes.
Él nos estima como frívolos, y se abstiene de nuestros caminos como suciedad, y prefiere el fin del justo y la gloria de que él tiene a Dios como su padre.
Veamos entonces si sus palabras son verdaderas, y probemos lo que va a suceder a él, y sabremos cual será su final.
Porque si él es el verdadero hijo de Dios, Dios lo defenderá y lo liberará de las manos de sus enemigos.

Examinémoslo con desprecio y tortura, para que podamos conocer su mansedumbre, y probar su paciencia.
Condenémoslo con una muerte vergonzosa porque por su propia palabra él será respetado."
Tales cosas ellos imaginaron, y fueron engañados porque su propia iniquidad los ha cegado.
Y ellos no conocieron los secretos de Dios, ni esperaron la paga de la justicia, ni estimaron el honor de las almas santas
. Sabiduría 2:12-22

Las acusaciones de los judíos eran infundadas. Sus propias escrituras del Antiguo Testamento testificaban en varios libros acerca de la existencia del Hijo de Dios y del Hijo del Hombre.

De acuerdo con las escrituras judías y creencias, el verdadero Mesías debe cumplir con los siguientes requisitos:

Cómo Jesús cumplió las expectativas del Mesías
Ser un hombre judío practicante, descendiente de la casa del rey David Antes que comenzara su ministerio, Jesús era tan respetado como un judío practicante que Él enseñaba de manera regular y leía las escrituras en las reuniones del día de reposo en la sinagoga.

Jesús era descendiente directo de David, tanto por parte de su padre como su madre; José por medio de Salomón (Mateo 1:7-15), heredando así los derechos legales al trono de David, y María por medio del hijo de David, Natán (Lucas 3:23-31), y así su línea llevó la simiente de David, ya que a la línea de Salomón se le había negado el trono debido al pecado de Joaquín.
Ser un ser humano ordinario (en comparación con el Hijo de Dios) Jesús era el Hijo de Dios, quien se humilló a sí mismo para llegar a ser un hombre ordinario y morir en la cruz. Era considerado sólo como el hijo de un carpintero, un hombre ordinario.
Traer paz al mundo Él trae paz a toda persona en el mundo que le acepta y le sigue hasta la cruz, para recibir paz como el fruto del espíritu.
Reunir a todos los judíos en Israel Él reune a todos los verdaderos judíos, aquellos que tienen un corazón circuncidado, al Israel espiritual y celesital.
Reconstruir el antiguo templo en Jerusalén Él reconstruye el templo en la Nueva Jerusalén, la Jerusalén celestial y espiritual; Jesús y sus santos son el templo, y cada santo es una piedra viviente, cada vencedor del mundo y sus deseos es un pilar en el templo.
Unir a la humaidad en la adoración del Dios judío y la observancia del Torá Ciertamente Él une a los verdaderos creyentes de todas las naciones, particularmente los gentiles, en adoración al Dios judío. El Dios judío es reconocido como Dios por miles de millones sobre todo el mundo.

Jesús predicó la observancia de la ley, incluso fortaleció la ley.

Y así sus verdaderos creyentes, que han crucificado sus deseos y afectos en la cruz interna de la negación propia, observan la ley, aún excediendo la ley al caminar en la ley real de amor: Un hombre que camina en la ley real de amor, es ordenado y vigorizado por Dios, quien le dice qué decir y qué hacer, de manera que todas sus acciones y palabras sean provenientes de una obediencia amante a Dios; verdaderamente un hombre tal ama a Jehová su Dios con todo su corazón, y toda su alma, y todas sus fuerzas. Deut 6:4-5; un hombre así cumple la ley establece la ley, incluso grandemente sobrepasa la ley.

Los judíos, interpretando incorrectamente las escrituras, rechazaron a Cristo, esperando a un rey que apareciera físicamente y reestableciera un reino terrenal judío. De manera similar, cien generaciones de cristianos, interpretando incorrectamente las escrituras, han rechazado el escuchar y obedecer a Cristo dentro de ellos, y esperando una venida externa; esperando que Cristo apareciera de manera física para ser Rey de todo el mundo, perdiéndose así la posibilidad de prepararse para su venida interna y espiritual en ellos. Este es un gran engaño, con consecuencias desastrosas para aquellos que son engañados así.

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