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Lucas 3

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 1 En el año quince del gobierno de Tiberio César, siendo Poncio Pilato procurador de Judea, Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de las regiones de Iturea y de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia;

 2 en tiempo de los sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan hijo de Zacarías, en el desierto. [El cristianismo enseña que la Biblia es la palabra de Dios. En esos tiempos no habían Biblias. Las escrituras estaban en rollos: eran escritas a mano, costosas, escasas y guardadas en sinagogas. Las escrituras no vinieron a Juan el Bautista en el desierto, sino la voz del Espíritu de Dios, el Espíritu de Jesús, quien es la Palabra de Dios, vino a Juan; y Jesús todavía habla hoy en día, porque Él es el mismo ayer, hoy y para siempre. Heb 13:8. Haga clic para ver las 105 escrituras que afirman que la Palabra de Dios "vino, diciendo".]

 3 Entonces él anduvo por toda la región alrededor del Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón [liberación de la esclavitud] de pecados,1

 4 como está escrito en el libro de las palabras del profeta Isaías, que dice: Voz del que proclama en el desierto: "Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas.

 5  Todo valle será rellenado, y toda montaña y colina serán rebajadas. Los senderos torcidos serán enderezados; y los caminos ásperos, allanados;

 6 y toda carne verá la salvación de Dios."2

 7 Juan, pues, decía a las multitudes que salían para ser bautizadas por él: --¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? [Todos son víboras, hasta que su espíritu egoísta y Satánico ha sido destruido por el Señor por medio de la ayuda del Espíritu que hace morir las acciones egoístas, concupiscentes, codiciosas y airadas del cuerpo.]

 8 Producid, pues, fruto digno de arrepentimiento y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: "A Abraham tenemos por padre." Porque os digo que aun de estas piedras Dios puede levantar hijos a Abraham. [Juan está diciendo que antes que ustedes puedan buscar exitosamente el Reino de Dios, ustedes deben mostrar un estilo de vida cambiado, como se pone en evidencia por sus acciones; entonces Dios les enseñará qué más negar y cómo vivir una vida piadosa hasta que ustedes lleguen a ser puros y redimidos de todo pecado.]

 9 También el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles. Por lo tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.3 [El árbol es una metáfora del hombre; el fruto es la metáfora del fruto del Espíritu de Dios: amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, benignidad (o mansedumbre, o humildad ), y dominio propio. A menos que el hombre haya sido limpiado, purificado, y restaurado a la imagen de Dios, es un árbol que produce fruto malo: lujuria, enojo, envidia, inmoralidad sexual, borrachera, fiestas, necedad, mentiras, robos, deshonestidad, etc. Los árboles que no producen buen fruto son cortados y echados al fuego.]

 10 Las multitudes le preguntaban diciendo: --Pues, ¿qué haremos?

 11 Respondiendo les decía: --El que tiene dos túnicas dé al que no tiene, y el que tiene comida haga lo mismo. [Comparta de su exceso con cualquiera a carezca de las necesidades básicas de la vida.]

 12 También fueron unos publicanos para ser bautizados y le preguntaron: --Maestro, ¿qué haremos?

 13 Él les decía: --No cobréis más de lo que os está ordenado.

 14 También unos soldados le preguntaban diciendo: --Y nosotros, ¿qué haremos? Él les dijo: --No hagáis extorsión ni denunciéis falsamente a nadie, y contentaos con vuestros salarios.4 [No oprima a nadie; no mienta; no quiera más cosas; no se queje.]

 15 Como el pueblo estaba a la expectativa, y todos especulaban en sus corazones si acaso Juan sería el Cristo,

 16 Juan respondió a todos, diciendo: --Yo, a la verdad, os bautizo en agua. Pero viene el que es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado. Él os bautizará en el Espíritu Santo y fuego. [Este es el bautismo de la muerte, para luego ser resucitado con Cristo como una nueva criatura con un nuevo corazón, mente y espíritu. De la Palabra del Señor en el interior: "Usted es resucitado a una nueva vida, no sólo una imitación; Él es uno con nosotros y está siempre presente."]

 17 Su aventador está en su mano para limpiar su era y juntar el trigo en su granero, pero quemará la paja en el fuego que nunca se apagará.5 [El Señor separa el trigo de la paja, lo precioso de lo vil. El trigo es las palabras de vida que él le ha hablado, y estas palabras son implantadas en su corazón para formar a Cristo en el interior; la paja es su naturaleza egoísta y pecaminosa de sus deseos, afectos, y orgullo, la cual después de la separación es quemada hasta el olvido por el fuego devorador y las llamas eternas de Jesús, la palabra pura de la vida, la cual es fuego. De la Palabra del Señor en el interior: "Dios pisotea y descarta todo lo que es profano; hay una muerte." Este bautismo de muerte es el paso final antes de la traslación hacia el reino de Dios, para estar allí mientras estamos en la tierra y después para siempre.]

 18 Así que, exhortando con estas y otras muchas cosas, anunciaba las buenas nuevas al pueblo.

 19 Pero el tetrarca Herodes, cuando fue reprendido por Juan respecto de Herodía, la mujer de su hermano, y de todas las maldades que Herodes había hecho,

 20 añadió a todo también esto: Encerró a Juan en la cárcel.

 21 Aconteció que, en el tiempo en que todo el pueblo era bautizado, también Jesús fue bautizado. Y mientras oraba, el cielo fue abierto,

 22 y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal, como paloma. Luego vino una voz del cielo: "Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia."

 23 Al comenzar su ministerio, Jesús tenía como treinta años. Él era (según se creía) hijo de José,

 24 hijo de Elí,6 hijo de Matat, hijo de Leví, hijo de Melqui, hijo de Jana, hijo de José,

 25 hijo de Matatías, hijo de Amós, hijo de Nahúm, hijo de Esli,

 26 hijo de Nagai, hijo de Maat, hijo de Matatías, hijo de Semei, hijo de José, hijo de Judá,

 27 hijo de Joanán, hijo de Resa, hijo de Zorobabel, hijo de Salatiel,

 28 hijo de Neri, hijo de Melqui, hijo de Adi, hijo de Cosam, hijo de Elmodam, hijo de Er,

 29 hijo de Josué, hijo de Eliezer, hijo de Jorim, hijo de Matat,

 30 hijo de Leví, hijo de Simeón, hijo de Judá, hijo de José, hijo de Jonán, hijo de Eliaquim,

 31 hijo de Melea, hijo de Mainán, hijo de Matata, hijo de Natán,

 32 hijo de David, hijo de Isaí, hijo de Obed, hijo de Boaz, hijo de Salá, hijo de Najsón,

 33 hijo de Aminadab, hijo de Admín, hijo de Arní, hijo de Hesrón, hijo de Fares, hijo de Judá,

 34 hijo de Jacob, hijo de Isaac, hijo de Abraham, hijo de Taré,

 35 hijo de Nacor, hijo de Serug, hijo de Ragau, hijo de Peleg, hijo de Heber, hijo de Sélaj,

 36 hijo de Cainán, hijo de Arfaxad, hijo de Sem, hijo de Noé,

 37 hijo de Lamec, hijo de Matusalén, hijo de Enoc, hijo de Jared, hijo de Mahalaleel, hijo de Cainán,

 38 hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.


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1 él anduvo por toda la región alrededor del Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón [liberación de la esclavitud] de pecados. Juan siguió las tradiciones judías de purificación (de pecados y errores pasados) al lavar con agua; las siguientes son algunas:

El ministerio y el bautismo de Juan eran sólo para los judíos, siguiendo la tradición de los lavamientos, ellos lavaban los pecados del pasado, siempre y cuando mostraran los frutos del arrepentimiento - un estilo de vida diferente, comenzando con el arrepentimiento: compartir de sus excesos con aquellos que carecían las necesidades básicas de la vida, sin tomar ventaja de nadie, ni defraudando a nadie, ni oprimiendo a nadie, ni mintiendo, ni queriendo tener más cosas, ni quejándose. Pero el bautismo de Juan era sólo para preparar a la gente para recibir el ministerio de Cristo; y en ninguna manera excusaba sus pecados futuros, ni los excusaba de la necesidad de convertirse en discípulos verdaderos que finalmente producen el fruto del Espíritu. Durante el comienzo de la iglesia primitiva, ellos (Pedro en particular) mantuvieron la circuncisión Judía, las leyes dietéticas, y el bautismo judío con agua de Juan. Pedro incluso aplicó algunas de estas prácticas con los gentiles, hasta que el Espíritu Santo lo corrigió acerca de la comida, Pablo lo corrigió aún más acerca de la comida, y el concilio de los apóstoles emitió pautas diferentes para los gentiles. Tanto Cristo como Juan el Bautista hablaron de un mejor bautismo, este bautismo después fue eliminado de la práctica cristiana y los creyentes mantuvieron una fe, un Señor, y un bautismo, el bautismo de Jesús en fuego y en el Espíritu Santo. Claramente, así como no hay múltiples señores, no hay múltiples bautismos.

Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como habéis sido llamados a una sola esperanza de vuestro llamamiento.
Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Efe 4:4-5

Después que el ministerio de Juan terminó, y el Cristianismo fue extendido a los gentiles, Pablo nos ha dicho que hay sólo un bautismo. De modo que, ¿cuál es el único bautismo, el lavado judío de Juan, o el bautismo por agua de Jesús? Claramente el único bautismo es el bautismo de Jesús con el Espíritu Santo y fuego que quema todo el pecado dentro del corazón del hombre. Tanto Jesús como Juan nos dijeron que el bautismo de Jesús fue el bautismo preferido:

Juan dijo: Yo, a la verdad, os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene después de mí, cuyo calzado no soy digno de llevar, es más poderoso que yo. Él os bautizará en el Espíritu Santo y fuego. Mat 3:11
Jesús dijo: porque Juan, a la verdad, bautizó en agua, pero vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo después de no muchos días. Hechos 1:5

El original griego para la expresión liberación de la esclavitud del pecado se puede traducir como liberación de esclavitud, perdón o remisión del pecado. Liberación de la esclavitud del pecado es mucho más exacto, y describe perfectamente la purificación que es necesaria para evitar ser excluidos del cielo. La limpieza de la palabra, la limpieza en la Luz, ambos se alcanzan al esperar al Señor, escuchar, oír, velar, y obedecer - una limpieza es una liberación de la esclavitud del pecado. Pero las pobres almas, quienes estaban tratando de traducir la Biblia, no habían experimentado la liberación de la esclavitud del pecado dentro de sí mismos, y por lo tanto obviamente escogieron enfatizar el perdón en vez. Sin embargo la liberación del cautiverio, de la prisión, de la opresión, es lo que Cristo dijo que había venido a hacer:

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar el evangelio a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a proclamar libertad a los cautivos [del pecado] y vista a los ciegos, para liberar aquellos que están oprimidos [esclavos del pecado], Lucas 4:18-19

 El Espíritu del Señor Jehovah está sobre mí, porque me ha ungido Jehovah. Me ha enviado para anunciar buenas nuevas a los pobres, para vendar a los quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los cautivos y a los prisioneros apertura de la cárcel; Isa 61:1-2

y la razón por la cual Pablo dijo que Jesús lo había enviado a gentiles:

Para abrir sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios, para que reciban perdón de pecados, una liberación de la esclavitud del pecado y una herencia entre los santificados y purificados por la fe en mi. Hechos 26:18

Claramente, el perdón no es liberación, recuperación, sanidad, el abrir la prisión, ser liberado, alejado del poder de Satanás, mientras que liberación de la esclavitud del pecado describe todo esto con exactitud.

El hombre no puede preparar su propio corazón; debe ser preparado por el el poder de la gracia de Dios que produce cambio, y obtenemos acceso a este poder al ir a él. Usted debe esperarle a él - esperar en silencio, con la humildad de un pecador que tiene la necesidad de su poder que produce cambio - la gracia. Usted debe esperar, escuchar en silencio, oír, y obedecer, para así recibir con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas. Santiago 1:21. Por lo tanto esperar, velar, escuchar, oír, obedecer... esperar, velar, escuchar, oír, obedecer..... buscar, escuchar, obedecer. Haga esto repetidamente, siga sus mandamientos, y las palabra que usted le oye a él hablar que le impartirán la vida de Dios a usted, a medida que él quita los pecados de su corazón, uno por uno. Negarse a sí mismo es negar su propia voluntad y hacer la voluntad de Dios; seguir es obedecer los mandamientos que usted le oye a él hablar: esto es negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguir a Jesúsla cruz interna de la negación propia, que hace morir su espíritu egoísta, para que sea reemplazado por el Espíritu de Cristo.

2 "Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas. Todo valle será rellenado, y toda montaña y colina serán rebajadas. Los senderos torcidos serán enderezados; y los caminos ásperos, allanados; y toda carne verá la salvación de Dios." ¿Qué camino para el Señor se supone que usted debe preparar? El camino hacia su corazón para que él more como el Señor de sus pensamientos, palabras, y acciones — un verdadero rey que gobierna sobre todos los aspectos de su vida. Piénselo - enderezar las sendas del Señor es limpiar su corazón y su cuerpo para que el Señor pueda morar y caminar en usted, porque él quiere que usted sea el templo del Dios viviente.

El hombre no puede preparar su propio corazón; debe ser preparado por el poder de la gracia de Dios que produce cambio, y este poder es accedido cuando usted va a él. Usted debe esperarle - escuchar en silencio, con la humildad de un pecador con la necesidad de su poder que produce cambio - la gracia. Usted debe esperar, escuchar en silencio, oír, y obedecer, y así recibir con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar sus almas. Santiago 1:21. Por lo tanto busque, escuche, obedezca... busque, escuche, obedezca.....busque, escuche, obedezca. Haga esto repetidamente, siga sus mandatos, y las palabras que usted le oye decir le impartirán la vida de Dios a usted, a medida que él quita los pecados de su corazón, uno por uno. Negarse a sí mismo es negar su propia voluntad y hacer la voluntad de Dios; seguir es obedecer los mandatos que usted le oye a él decirle: esto es negarse a sí mismo, tomar su cruz, y seguir a Jesúsla cruz interna de la negación propia, la cual hace morir su espíritu egoísta, para ser remplazado con el Espíritu de Cristo.

Esta es una preparación individual del hombre — preparando su corazón, limpiándolo, enderezando sus sendas, destruyendo las montañas de orgullo, rellenando los valles de depresión. Este es el pre-requisito de la salvación.

Y toda carne verá la salvación de Dios. ¡Note! Esto se hará por toda la carne, en esta vida por medio de la cruz interna de la negación propia, o en la próxima vida con la porción del hombre en el lago de fuego; y entonces toda carne verá la salvación de Dios porque la salvación es ser liberado del pecado.

3 También el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles. Por lo tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.

Jesús está usando un árbol y sus frutos a ser una metáfora de un hombre y sus comportamientos.

Todos los hombres comienzan con poseer sólo malos frutos, frutos de la carne, que son: adulterio, inmoralidad sexual, impureza, desenfreno,idolatría [las avaricias], hechicería, odio, peleas, celos, ira, egoísmo, disensiones, divisiones,envidia, homicidios, borracheras, fiestas [con fuertes cantos, bailes, y bebidas alcohólicas], orgullo, fornicación, insensatez, y cosas semejantes a éstas. Marcos 7:21-23, Efe 5:3-6,2:3, 1 Cor 6:9-10,15:50, Gál 5:19-21.

Usted debe escuchar persistentemente la voz de Dios y luego obedecer lo que Él os diga con el fin poseer buenos frutos, los frutos del Espíritu, que sin : amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, benignidad [o mansedumbre, o humildad ], y dominio propio. Gal 5:22-23

Yo soy la vid, vosotros las ramas. El que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto. Pero separados de mí, nada podéis hacer.
Si alguien no permanece en mí, es echado fuera como rama, y se seca. Y las recogen y las echan en el fuego, y son quemadas.
En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis mis discípulos [verdaderos seguidores]. Juan 15:5-6,8

Una vez más, el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, benignidad y dominio propio. Gal 5:22-23.

Por lo tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado al fuego.

Si usted no produce el fruto del Espíritu, usted está excluido del cielo y enviado a tomar su parte en el lago de fuego.
O haced bueno el árbol y bueno su fruto, o haced malo el árbol y malo su fruto; porque el árbol es conocido por su fruto. Mateo 12:33

De la Palabra del Señor en el interior: "Un árbol que es santo es bueno."
Usted debe ser santos como Él es santo:

así como aquel que os ha llamado es santo, también sed santos vosotros en todo aspecto de vuestra manera de vivir. 1 Pedro 1:15

Porque ésta es la voluntad de Dios: que vosotros lleguéis a ser santos [santificados], para que os abstengáis de inmoralidad sexual;
que cada uno de vosotros sepa controlar su propio cuerpo en santificación y honor,
no con bajas pasiones, como los gentiles que no conocen a Dios;
Porque Dios no nos ha llamado a la impureza, sino a la santificación. 1 Tesalonicenses 4:3-5,7


Procurad la paz con todos, y la santidad [consagración, santificación] sin la cual nadie verá al Señor. Hebreos 12:14

4 Poniendo las instrucciones de Juan en el sentido general, aquí está el comienzo del arrepentimiento para todos los hombres comenzando con la la búsqueda de Dios, que es el propósito más importante de la vida.

Arrepiéntanse: piensen de manera diferente; cambien sus pensamientos, lamentando sus pecados y cambiando su conducta. Mat 3:2
Compartan de su exceso con aquellos que están sin las necesidades de la vida.
Sean honestos en todos trámites, sin exagerar ni aprovecharse de nadie.
No opriman a la gente ni atemoricen a nadie, no mientan, no deseen más cosas, no se quejen.
Lucas 3:10-14.

5 Yo, a la verdad, os bautizo en agua. Pero viene el que es más poderoso que yo, de quien no soy digno de desatar la correa de su calzado. Él os bautizará en el Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en su mano para limpiar su era y juntar el trigo en su granero, pero quemará la paja en el fuego que nunca se apagará. El Señor separa el trigo de la paja, lo precioso de lo vil. El trigo es las palabras de vida que él le ha hablado, y estas palabras son implantadas en su corazón para formar a Cristo en el interior; la paja es su naturaleza egoísta y pecaminosa de sus deseos, afectos, y orgullo, la cual después de la separación es quemada hasta el olvido por el fuego devorador y las llamas eternas de Jesús, la palabra pura de la vida, la cual es fuego. Este el el bautismo de la muerte, para luego ser resucitado con Cristo como una nueva criatura. Los 120 discípulos de Jesús fueron bautizados con lenguas de fuego en Jerusalén durante el Pentecostés. Hechos 2:3. El bautismo del Espíritu Santo es el bautismo de fuego, el bautismo de la muerte:

Entonces Jesús crea un individuo limpio, purificado, y después capaz de unirse con Dios, para compartir la naturaleza divina de Dios. A menos que el hombre obtenga la gracia de Dios purificadora y milagrosa para limpiar su corazón, no puede estar en la presencia o agradar a Dios. Este bautismo ocurre después que el hombre ha crucificado su naturaleza egoísta y pecaminosa en la cruz interna de la negación propia. Este bautismo por fuego, el bautismo de la muerte de la naturaleza egoísta, es el único bautismo que se necesita: un solo Señor, una fe, un bautismo. Efe 4:5.

Este es el fin de su yo carnal, a medida que Cristo viene y destruye este espíritu restante de Satanás en su interior por medio del brillo de su venida, con las palabras de su boca, al aplastar la cabeza de Satanás bajo los pies de usted. El juicio final. El verdadero bautismo del Espíritu Santo: en la muerte de Cristo. Compartir su muerte. Jesús entonces es resucitado en usted para ser su verdadero Señor. 2 Cor4:14, Col2:11-12,3:1, Efe 2:6; quien ordena todas sus palabras y acciones, y estas acciones son obras para mostrar el amor y el poder de Dios hacia el mundo.

La caminata de la fe hacia el bautismo de la muerte, (el cual es el único bautismo verdadero), no es una caminata corta, ni es lograda al pedir u orar por ella; sólo ocurre después que usted ha hecho lo siguiente: esperado al Señor, oído sus muchas reprensiones que él le habla a usted, consistentemente obedecido sus muchos mandatos que usted le oye a él que le habla a usted, muerto diariamente en la cruz interna de la negación propia, sufrido muchas pruebas y tribulaciones, y soportado con paciencia y persistencia hasta el final.

Este bautismo por fuego es realizado por Jesús, quien viene a aquellos que han crucificado sus deseos y afectos en la cruz interna de la negación propia; la venida de Jesús para realizar el bautismo de fuego es la segunda venida del Señor y el Día del Señor para aquellos que están crucificados.

La segunda venida y el día del Señor son la misma experiencia personal, que ocurre para todos los hombres en cada generación. Para aquellos que son crucificados para morir espiritualmente en la cruz interna de la negación propia, la segunda venida ocurre a medida que el Señor aparece para quemar por medio del bautismo por fuego el pecado que permanece en ellos. Su cuerpo muere en este bautismo de la muerte, pero el creyente es levantado (resucitado) con Cristo para vivir como nueva criatura.

Los pecadores en Sion tienen temor; el estremecimiento se ha apoderado de los impíos. ¿Quién de nosotros podrá habitar con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros podrá habitar con las llamas eternas?
El que camina en justicia y habla con rectitud, el que aborrece el lucro de la opresión, el que sacude sus manos para no recibir soborno, el que tapa sus oídos para no oír de hechos de sangre, el que cierra sus ojos para no ver la iniquidad,
él vivirá en las alturas, y una fortaleza de roca será su alto refugio. Su pan le será provisto, y su agua no faltará.
sus ojos verán al Rey en su hermosura; verán una tierra que se extiende a la distancia. Isa 33:14-17

William Dewsbury, otro del los primeros cuáqueros, quien habitó en el reino, también dejó un testimonio del terror en el Día del Señor y su bautismo de fuego:

"Yo morí y fui bautizado, y fui como un niño pequeño bajo sus amonestaciones celestiales; tan pronto como mi alma fue llevada a esto, en mi humillación, ¡Oh! entonces, el temible juicio fue quitado, y el libro de la vida fue abierto ante mí, y el Señor me habló tranquilamente: 'con amor eterno te he amado'; y me hice cristiano por medio del día de venganza, y de un ardor como en un horno; y la arrogancia y el orgullo de hombre en mí fue derribado".

La siguiente cita es de La Necesidad de Una Vida y Conducta Santas de Esteban Crisp, quien era uno de los primeros cuáqueros y quien moraba en el reino, y este documento nos da más conocimiento de primera mano del bautismo de fuego:

"No se puede llegar a obtener este bautismo, sino por medio de sumergirse en lo que los destruye, lo que los mata. Pero hay cambio tal para salvar la vida de uno, hay tantos retorcimientos y entretejimientos de las personas para salvar sus vidas, que al fin se pierden. Pero nadie puede encontrar la vida que es eterna, sino los que están dispuestos a ser entregados a los muertos, y sometidos a este bautismo - es decir, por el Espíritu Santo y el fuego. Sólo los tales vienen a la vida; vienen a la resurrección. Para nunca se supo que alguno de ellos murió esta muerte, sino que resucitaron; porque es imposible que la muerte detenga a los que son enterrados en este bautismo,* así como fue imposible detener a Cristo, cuando estuvo en la tumba. El mismo poder que resucitó a Cristo nuestro Señor de entre los muertos, el mismo poder es que nos despierta, mientras permanecemos en estos cuerpos mortales, después de haber soportado esta muerte y crucifixión."

(* Tu resurrección es muy rápida, y tu entierro no está en este mundo físico.)

De la Palabra del Señor en el interior:

Del Diario de Jorge Fox:

Usted debe tener comunión con Cristo en sus sufrimientos; 1 Ped 4:12-13
si usted quiere reinar con él, debe sufrir con él; 2 Tim 2:12
si usted quiere vivir con él, debe morir con él; 2 Tim 2:11

y si usted muere con él, debe ser sepultado con él, Rom 6:4
y al ser sepultado con él en el verdadero bautismo, usted también resucitará con él. Col 2:11-12

6 José era hijo de Elí, pero José era claramente el hijo de Jacob, Mateo 1:16. Por lo tanto el registro de Lucas 3:23 que dice hijo de Elí debe entenderse como el yerno de Elí. Por lo tanto esta genealogía de Cristo en Lucas es en realidad la genealogía de María, mientras que Mateo registra la genealogía de José. En realidad, la palabra hijo no está en el original, de modo que es correcto decir hijo o yerno en la traducción. Las dos genealogías muestran que ambos padres eran descendientes de David—José por medio de Salomón (Mateo 1:7-15), heredando así el derecho legal al trono de David, y María por medio de Natán (Lucas 3:23-31), y así su línea lleva la semilla de David, ya que a la semilla de Salomón se le negó el trono debido al pecado de Jeconías.

Además, de acuerdo con la ley judía, el nombre de una mujer no puede ser mencionado en la genealogía. Para poder trazar la genealogía de una mujer, se usaba el nombre de su esposo, pero de manera tal que indicara que en realidad era la esposa. El hebreo y el griego permitían distinciones así de sutiles. En español, no es correcto poner el artículo "el" antes del nombre, como el Mateo, o el José. El hebreo y el griego no tienen tales restricciones. Por lo tanto, al examinar cuidadosamente el texto griego de Lucas, todos los nombres tienen "el" al frente, excepto el nombre de José. El artículo "el" indica que es la genealogía de la esposa de José, María. La ausencia del nombre de María está muy de acuerdo con las prácticas judías con respecto a las genealogías, y no era raro que el yerno fuera mencionado en la genealogía de su esposa.

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