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Mateo 5:18-20

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 18 De cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni siquiera una jota ni una tilde pasará de la ley hasta que todo haya sido cumplido.2 [Un discípulo crucificado produce el fruto del espíritu, el cual cumple la ley a medida que camina en el amor. El cielo y la tierra pasarán a medida que el discípulo está totalmente controlado por el Espíritu de Cristo y es trasladado al reino de los cielos en su interior. De la Palabra del Señor en el interior: "No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida." La Ley fue aplicada al hombre caído, quien perdió la vida y la guía de Dios por la caída de Adán en el jardín del Edén; ninguna ley se aplica al hombre que ha sido restaurado a la imagen espiritual de Dios.]

 19 Por lo tanto, cualquiera que quebranta el más pequeño de estos mandamientos y así enseña a los hombres, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero cualquiera que los cumple y los enseña, éste será considerado grande en el reino de los cielos. [Vea Rom 3:31,Rom 2:14-16, Sant 1:21-25]

 20 Porque os digo que a menos que vuestra justicia sea mayor que la de los escribas y de los fariseos, jamás entraréis en el reino de los cielos.

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2 De cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni siquiera una jota ni una tilde pasará de la ley hasta que todo haya sido cumplido. Un discípulo crucificado produce el fruto del espíritu, el cual cumple la ley a medida que camina en el amor. El cielo y la tierra pasarán a medida que el discípulo está totalmente controlado por el Espíritu de Cristo y es trasladado al reino de los cielos en su interior. De la Palabra del Señor en el interior: "No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida." La Ley fue aplicada al hombre caído, quien perdió la vida y la guía de Dios por la caída de Adán en el jardín del Edén; ninguna ley se aplica al hombre que ha sido restaurado a la imagen espiritual de Dios. Cuando usted ha sido crucificado, usted camina en amor obediente a Dios a medida que Él proporciona continuamente todos sus pensamientos, palabras para hablar, y acciones que deben ser realizadas. Caminando en amor obediente a los mandatos continuos de Dios cumple la ley y establece la ley, incluso excediendo la ley en justicia.

Jesús nos dice en este versículo que Él vino a cumplir la ley, y después en el versículo que viene inmediatamente después Él nos da un ejemplo de cómo Él está fortaleciendo la ley para que sea cumplida, incluso excedida:

Claramente Jesús ha definido una ley mucho más fuerte; claramente Él insiste que nosotros excedamos la justicia de observar la ley de Moisés para llegar a ser perfectos, lo cual es amplificado por otros versículos en el Nuevo Testamento:

Cuando usted ha sido crucificado y ha llegado a ser como Dios en santidad, justicia, misericordia, pureza, y perfección, entonces usted está caminando en amor y cumpliendo la ley.

En otro lugar Jesús nos dice por qué es necesario: porque todos los hombres están contaminados con lo que está en su corazón, y debido a que nada que esté contaminado puede entrar en el cielo, todos los hombres contaminados son excluidos del cielo. De la Palabra del Señor en el interior: "A menos que tú seas testigo de que recibes la fe de parte de Cristo, estás bajo la ley. A menos que tú atestigües la ley cumplida en usted, estás bajo la ley. Ay de ustedes si no escuchan y cumplen la ley." Por lo tanto nuestros corazones deben ser limpiados incluso del deseo o la inclinación al pecado.

Cuando usted es perfeccionado para estar sin pecado, el cielo y la tierra pasan a medida que el discípulo es completamente controlado por el Espíritu Santo y es trasladado hacia el reino del cielo dentro de sí mismo. El fin del mundo es una experiencia personal — como lo fue para los discípulos — porque ellos vieron el fin del mundo. Y el mundo está pasando y desapareciendo, junto con sus deseos y su lujuria; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:17. Por lo tanto el mundo con sus deseos y pasiones desaparecen juntos, crucificados con la ayuda del Espíritu. Después de que somos purificados, Cristo regresa a establecer su reino dentro de nosotros, y el mundo que conocemos desaparece. Entramos en una dimensión diferente — el paraíso o el reino de los cielos. Estas cosas les acontecieron como ejemplos y están escritas para nuestra admonición, para nosotros sobre quienes han llegado estos tiempos finales. 1 Cor 10:11. El mundo termina cuando usted entra en una dimensión diferente y paralela, el reino de Dios que está adentro y alrededor de nosotros — es una dimensión diferente en la cual podemos vivir, una dimensión espiritual a la que entramos a través de tribulaciones personales mientras todavía estamos físicamente en la tierra; y después para permanecer allí para siempre. Pero, a menos que usted entre en el reino de los cielos en esta vida, usted nunca tendrá una herencia en el reino de Cristo o de Dios. Los libros de Hechos y Efesios nos ayudan a entender el reino de Dios dentro y entre nosotros: Dios .. no está lejos de ninguno de nosotros, porque "en él vivimos, nos movemos y somos". Hechos 17:27-28, y un solo Dios y Padre de todos, quien es sobre todos, a través de todos y en usted todos. Efe 4:6; pero no estamos conscientes de esto porque estamos en una dimensión física más baja. La dimensión física comparte el mismo espacio que las dimensiones espirituales más altas; un solo Dios y Padre de todos, quien es sobre todos, a través de todos y en usted todos. Efe 4:6. Entrar en el reino de Dios dentro y alrededor de nosotros, es ser dramáticamente trasladados a la dimensión espiritual de conciencia y visión, en unión con Cristo y con Dios, pero caminando en al tierra por medio de la luz de Dios. El mundo pasa de nuestra vista cuando entramos en el reino. De la Palabra del Señor en el interior: "El mundo termina cuando entras en otra dimensión. Puedes vivir en el cielo y aun caminar en la tierra."

Él escribe la ley más fuerte en nuestros corazones a medida que lo esperamos a Él, escuchando para oír sus mandatos que él nos habla, los cuales están implantados en nuestro corazón y los cuales transmiten su vida a nosotros hasta que somos crucificados en la cruz interna de la negación propia para llegar a ser libres incluso del deseo de pecar con un corazón nuevo y una mente nueva. Entonces llegamos a ser uno con Cristo y el Padre, y entramos en el reino mientras todavía estamos vivos en la tierra para disfrutar paz, gozo, y justicia para siempre.

Jorge Fox escribió del fin de la ley:

Cristo no vino a quebrantar la ley; el apóstol dijo que la ley era buena en su lugar, y él la estableció; sin embargo el apóstol dice que el sábado era una sombra, pero el cuerpo era Cristo, y él los lleva a la ley en el corazón, en la mente, y allí él la estableció. Cristo no vino a quebrantar ni una jota ni una tilde de ella, sino (tome nota) a cumplirla; y él dijo: "ni siquiera una jota ni una tilde pasará de la ley hasta que todo haya sido cumplido."... las ofrendas son cambiadas; la ley también es cambiada, y la ofrenda, Cristo Jesús, después de haber venido, la ley vino a estar adentro, y la circuncisión adentro; y Cristo, el reposo, es el Señor del sábado, y el reposo para el pueblo de Dios. Aquel que sostiene los sábados y las ofrendas, sostiene la circuncisión y las obras, y así mantiene alejada a la gente del cuerpo y la cabeza, en las señales y las sombras, y así en las obras de la ley, las cuales la ley ordena...Cristo es el fin de la ley para todo el que cree, en cada jota y tilde, e impresión de ella; y las señales y las sombras que fueron sostenidas por la ley, de la cual Cristo es el fin; sin embargo la vida de la ley, el poder, permanece, aunque las sombras y cosas externas que cambian, terminan, el cuerpo es lo que las hace terminar a todas.

La vida y poder de la ley permanece porque la ley sobreviviente llegó a ser la ley interna que está en el corazón de todo hombre:

Porque cuando los gentiles que no tienen ley practican [obedecen] por instinto las cosas contenidas en la ley, estos hombres que no tienen la ley, son ley para sí mismos.
Ellos muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, mientras que su conciencia también da testimonio; mientras que sus pensamientos los acusan o los excusan. Rom 2:14-15

(Hay un registro guardado de cada pensamiento que los hombres han tenido, y esos pensamientos serán revelados y recordados en el juicio para mostrarle a los hombres cómo ellos deliberadamente violaron las leyes de en sus corazones.)

La ley en el corazón de todo hombre nos hace sentirnos mal cuando mentimos o robamos; y esta ley incluye las leyes morales externas:* no robar, no mentir, no codiciar, no asesinar, no cometer adulterio, (y toda inmoralidad sexual), honrar a su padre y a su madre, amar a su prójimo como a sí mismo, hacer por otros lo que quisiéramos que hicieran por nosotros, etc. Las leyes morales de la ley interna exceden las leyes morales externas (Mosaicas) porque, como Jesús dijo, él vino a cumplir la ley; y entonces Él nos dijo cómo debía ser fortalecida, lo cual la ley interna refleja. La ley interna fortalecida puede ser entendida como habiendo sido violada cada vez que usted exhibe un fruto de la carne, los cuales incluyen: inmoralidad sexual, impureza, codicia, indecencia, tonterías, bromas groseras, obscenidad, adulterio, desenfreno, hechicería, odio, peleas, celos, iras, ambición egoísta, divisiones, envidias, homicidios, borracheras, fiestas, malos pensamientos, fornicaciones, iniquidad, engaño, blasfemia, orgullo, enojo, jactancia, lisonja, falta de modestia, inmoralidad, e insensatez. Cualquiera de estas cosas descalifica a cualquier hombre del cielo. Un hombre inocente de todos los frutos de la carne recién mencionados está en pleno cumplimiento de los requisitos rígidos de la salvación enunciados en las escrituras: debemos ser justos como Él es justo, 1 Juan 3:7. Debemos ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto, Mat 5:48. Debemos ser misericordiosos como Él es misericordioso, Lucas 6:36. Debemos llegar a ser puros como Él es puro, 1 Juan 3:2-3. Antes bien, así como aquel que os ha llamado es santo, también sed santos vosotros en todo aspecto de vuestra manera de vivir, 1 Ped 1:15. Para que andemos como él anduvo, 1 Juan 2:6; y así como él es, así seamos nosotros en este mundo, 1 Juan 4:17.

*Si usted es un judío que practicó la ley de Moisés y recientemente se convirtió al cristianismo, a usted se le permite (no se le exige) continuar esa práctica hasta que usted haya recibido fe del Espíritu que una porción de la ley ya no debería gobernarlo, (como lo hizo Pedro); porque si usted piensa que es pecado violar cualquier aspecto de la ley, usted está condenado a violarla. Cuando su naturaleza pecaminosa ha sido crucificada, usted también estará caminando en obediencia continua a las instrucciones de Dios, lo cual establece, cumple y grandemente excede la ley en verdadera justicia.

Todo hombre será juzgado de acuerdo a esta ley; ningún hombre será exento de esta ley por ninguna razón, y nunca ha sido anulada ni cancelada. La ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive, Rom 7:1; la ley es nuestro tutor sondeando nuestros pecados y faltas que nos motivan a ir a Él para recibir sus enseñanzas, mandatos, (más leyes), y cambios que purifican por medio de la gracia. Nosotros vivimos bajo las restricciones de la ley hasta que hemos crucificado nuestra naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia; hasta entonces nosotros caminamos de acuerdo a las restricciones de las leyes morales además de cualquier mandato que oigamos del Señor a medida que lo esperamos a Él, escuchando y velando para oír las palabras que Él habla y sus revelaciones hacia nosotros.

De la Palabra del Señor en el interior:

Para ser liberado de la ley, usted se debe someter a Dios, condenando el pecado en su carne, con los mandatos adaptados a las circunstancias de su vida que usted oye cuando lo espera a Él; y esos mandatos están establecidos como leyes adicionales en su corazón, en el cual están todas las leyes usted debe obedecer y continuar obedeciendo hasta que usted haya sido completamente crucificado, para entonces caminar en amor y libertad bajo ninguna ley.

A menos que usted haya producido el fruto del espíritu, usted debe obedecer la ley interna, que incluye el centro moral de la ley mosaica, como también los mandatos que usted reciba directamente del Señor. Después que su espíritu egoísta haya sido crucificado en la cruz interna de la negación propia, entonces todos sus pensamientos, palabras, y acciones son ordenadas por Dios; y usted ya no está sujeto a la ley.

De la Palabra del Señor en el interior: "No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida."

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