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Mateo 23:28

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 28  Así también vosotros, a la verdad, por fuera parecéis justos a los hombres; pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad [pecado].5 [Vestirse elegante con la mejor ropa de domingo sirve para hacer una fina demostración de aparencia externa, pero eso no limpia su corazón que está lleno de pecado: lujuria, inmoralidad sexual, codicia, ira, avaricia, orgullo, envidia, etc. Los ministros con sus vestiduras, escenarios, púlpitos, coros, y música de acompañamiento, producen un buen entretenimiento en escena; pero en sus actuaciones ministeriales, los ministros del cristianismo enseñan que el pecado es excusado porque ellos mismos están llenos de codicia, inmoralidad sexual, ira y orgullo  — hipocresía e iniquidad.]

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5 Porque limpiáis lo de afuera del vaso o del plato, pero por dentro están llenos de robo y de desenfreno. ¡Limpia primero el interior del vaso para que también el exterior se haga limpio! ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados que, a la verdad, se muestran hermosos por fuera; pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda impureza....Así también vosotros, a la verdad, por fuera parecéis justos a los hombres; pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad [pecado]. No lea esto y asuma que sólo se aplica a los fariseos judíos. Jesús nos está diciendo a todos que debemos tener un corazón limpio; nuestras partes internas están llenas de codicia y lujuria y maldad, hasta que él nos limpia, hasta que él nos purifica, hasta que él nos limpia, hasta que él nos libera de todo pecado, hasta que él nos perfecciona — hasta entonces no somos nada más que bestias egoístas, completamente no aptos para estar en la compañía de Dios.

Jesús nos dice qué contamina nuestros corazones y debe ser destruído:

Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las inmoralidades sexuales, los robos, los falsos testimonios y las blasfemias.
Estas cosas son las que contaminan al hombre; Mat 15:19-20


Lo que del hombre sale, eso contamina al hombre.
Porque desde adentro, del corazón del hombre, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los robos,
las avaricias, las maldades, el engaño, la falta de restricción, el ojo maligno [envidia], la blasfemia, el orgullo y la insensatez.
Todas estas maldades salen de adentro y contaminan al hombre. Marcos 7:20-23

Podemos hacer una buena demostración con nuestras mejores ropas de domingo. Todos podemos pretender ser cariñosos y amables. Todos podemos cuidar nuestras palabras para no mostrar nuestro enojo. Todos podemos llevar nuestras Biblias para vernos santos. Todos podemos ponernos una cruz en nuestro cuello o solapa. Pero eso no engaña a Dios, quien ve nuestros corazones, quien oye cada pensamiento, quien sabe lo que está en nuestro corazón aún más allá de lo que pensamos. Dios nos llama hipócritas si estamos pecando y diciendo que somos religiosos; Él dice que nuestros labios pronuncian alabanzas pero nuestros corazones están lejos de Él. Él sabe todo porque está en todos nosotros desde el nacimiento; la Luz y la Palabra, Cristo, está en el corazón de todo hombre, mientras nosotros lo arrastramos por la suciedad y el lodazal de nuestros pecados. A menos que vayamos a él para ser limpiados, sólo podemos esperar ser excluídos del cielo al momento de morir.

El evangelio de Jesús promete la liberación de la esclavitud del pecado, el reino de Dios mientras están en la tierra, y la unión con Dios. Para hacer realidad las promesas de la gracia de Dios, usted debe buscarle, lo cual Jesús nos dijo que debemos hacer la prioridad más importante en la vida. Mat 6:33. Para buscarle a Él, él nos dijo que debíamos venir a Él. Él dijo que sentarnos a sus pies y escucharle era la buena parte, lo único necesario, y que no sería quitado. Por lo tanto nos sentamos en silencio humilde a medida que escuchamos su voz y sus palabras, y velar para ver sus revelaciones. Cuando oímos sus mandatos, nosotros le obedecemos. La Biblia le llama a esto esperar a Dios. Esperar a Dios es sentarse persistente en humilde silencioescuchar su voz y palabrasvelar para ver sus revelacionesoírsus mandatos, y después obedecerle. Esta espera es cómo recibimos las promesas del evangelio, incluyendo la salvación del pecado:

Y aparecerá una segunda vez, ya no para llevar el pecado, sino para traer completa salvación a los que le esperan persistente y pacientemente. Heb 9:28

 Y habiendo sido perfeccionado, [Jesús] llegó a ser Autor y fuente de eterna salvación para todos los que presten atención y le obedezcanHeb 5:9

Si usted muere cuando todavía está pecando, sería absolutamente miserable en el cielo; todos sus placeres y deseos, al no haber sido crucificados en la tierra, no estarán disponibles en el cielo, y usted será miserable sin ellos. Usted estará anhelando el viejo vino, que usted piensa que es mejor que el nuevo vino porque usted no ha sido preparado, crucificado, purificado (los odres nuevos) y liberado de sus deseos, enojo, deseos sexuales, resentimiento, envidia, codicia, mentiras, celos, necedad, fiestas, borracheras, placeres, etc. Aun sus pensamientos serían oídos por todos los que están a su alrededor; usted estaría aterrado, y desearía correr hacia la oscuridad donde esperaría que sus pensamientos no fueran oídos por nadie. El hombre debe crucificar sus pasiones y afectos en la cruz interna de la negación propia antes de que pueda disfrutar de la comunión en los cielos.

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