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Mateo 5:21-26

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 21 Habéis oído que fue dicho a los antiguos: No cometerás homicidio; y cualquiera que comete homicidio será culpable en el juicio.

 22 Pero yo os digo que todo el que se enoja con su hermano será sometido a juicio.3 Cualquiera que le llama a su hermano 'necio' será culpable ante el Sanedrín; y cualquiera que le llama 'fatuo' será expuesto al infierno de fuego. [De la Palabra del Señor en el interior: "No seas confundido; la ira debe ser eliminada para entrar en el reino."]

 23 Por tanto, si has traído tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti,

 24 deja tu ofrenda allí delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces vuelve y ofrece tu ofrenda.

 25 Reconcíliate pronto con tu adversario mientras estás con él en el camino; no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y seas echado en la cárcel. [Jesús usa la prisión como una metáfora del infierno; él le está suplicando a los hombres que hagan lo bueno y les está advirtiendo acerca de las consecuencias de hacer lo malo. Lucas 12:35-59 da más detalles de esta súplica.]

 26 De cierto te digo que jamás saldrás de allí hasta que pagues el último cuadrante. [¡Note! Cuando en el infierno usted haya pagado el último centavo de su deuda de pecados cometidos en la tierra, usted saldrá; el infierno no es para siempre. Nosotros confiamos en el Dios viviente, quien es el Salvador de todos los hombres, especialmente aquellos que creen. 1 Tim 4:9-10. Vea Hay esperanza para todos para más detalles y más versículos que apoyan el concepto de que el infierno no es para siempre.]

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3 Pero yo os digo que todo el que se enoja con su hermano será sometido a juicio. Note que el Señor ha comparado el enojo con el asesinato, y de hecho cuando usted está enojado con alguien, en su corazón usted lo ha asesinado; así como después en los versículos de ese capítulo, Él explica que mirar a una mujer para desearla es cometer adulterio en el corazón. Juan nos da más evidencia aún de que el enojo es asesinato en el corazón: Todo aquel que odia a su hermano ha cometido asesinato [en su corazón], y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permaneciendo en él. 1 Juan 3:15. De la Palabra del Señor en el interior: "No seas confundido; la ira debe ser eliminada para entrar en el reino."

Tanto el enojo como los deseos carnales son pecados del interior del corazón que sólo el Señor puede quitar, pero nosotros debemos ir a él, y debemos esperar en élescuchando en humilde silencio con la necesidad de la gracia de su poder purificador del corazón y del alma. Para que nuestros corazones lleguen a estar puros sin pecado, debemos paciente y persistentemente esperar, velar, escuchar, oír, obedecer... esperar, velar, escuchar, oír, obedecer..... buscar, escuchar, obedecer.

El Señor juzga; a nosotros se nos prohíbe juzgar. El Señor se venga; a nosotros se nos prohíbe hacerlo. El Señor hace morir y hace vivir; a nosotros se nos prohíbe quitar la vida. El Señor tiene un enojo piadoso (en combinación con el dolor y la pena) en contra de hombres que son religiosos hipócritas, que todavía están pecando; a nosotros se nos prohíbe estar enojados con alguien.

Esta es una parábola del Señor acerca de cómo él va a encargarse de su enojo:

Entonces su señor le llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.
¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, así como también yo tuve misericordia de ti?"
Y su señor, enojado, le entregó a los verdugos hasta que le pagara todo lo que le debía.
Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonáis de corazón cada uno a su hermano. Mat 18:32-35

No hay excusa para el enojo; es parte de la naturaleza bestial del hombre. El Señor es nuestra prueba. Cuando fue crucificado, oró al Padre para que perdonara a aquellos que lo estaban crucificando porque no sabían lo que estaban haciendo. Él es el ejemplo supremo. No hay injusticia más grande que el que su propio pueblo lo haya crucificado, cuando él había sanado a ciudades enteras de toda enfermedad e invalidez, había levantado a los muertos, restaurado la vista a los ciegos, y había hablado nada más que la verdad; y sin embargo, cuando estaba pasando por un dolor inimaginable, oró por el perdón de ellos. Ahora, si alguna vez hubiera habido una justificación para el enojo, esta horrible crucifixión del hombre más humilde que caminó sobre la tierra, era esa justificación; sin embargo el Señor no se enojó. Por lo tanto, por medio de su monumental perdón de aquellos que lo asesinaron, nosotros sabemos que nunca hay justificación para que nosotros nos aferremos al enojo. Él fue afligido, con una tristeza casi hasta la muerte, sabiendo lo que le iba a suceder. Y su reacción fue tristeza a las injusticias colosales que él sufrió, pero no enojo; tristeza, no por sí mismo, sino tristeza por lo equivocados que estaban sus hijos errantes.

Hay muchos que justifican su enojo diciendo: "el Señor se enojó cuando echó fuera del templo a los cambistas." Mi respuesta es: "no, él no estaba enojado como se enoja un hombre; él estaba bajo perfecto control y sabía exactamente lo que estaba haciendo, porque él dijo que nunca juzgó nada por sí mismo porque sólo juzgó a medida que oyó los juicios del Padre; además él solo dijo lo que oyó al padre decirle que dijera, y sólo hizo exactamente lo que el Padre le instruyó que hiciera. Juan 12:49-50, 5:19,30, 14:31." El enojo es un juicio que hacemos nosotros mismos, y cuando juzgamos a alguien de manera crítica, sufrimos el mismo juicio: No juzguéis, y no seréis juzgados. No condenéis, y no seréis condenados. Perdonad, y seréis perdonados. Lucas 6:37. Pero ahora, dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia y palabras groseras de vuestra boca. Col 3:8. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritos y calumnia, junto con toda maldad. Efe 4:31. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre celestial también os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. Mat 6:14-15. El enojo del hombre no lleva a cabo la justicia de Dios. Santiago 1:20.

Vea la página acerca de cómo Perdonar a otros es crucial para obtener sugerencias de cómo dejar el enojo.

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