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Proverbios 16:23

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 23 El corazón del sabio hace prudente su boca, y con sus labios aumenta el saber.3

Mateo 11:29-30

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 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y [entonces] hallaréis reposo para vuestras almas.3 [Aprenda de Él cuando le hable directamente, no leyendo acerca de él, o escuchando a otras personas hablar de él. El reposo es cesar de sus propias obras muertas para entonces ser completamente dirigido por el Señor con respecto a qué hacer y qué decir. Pero el cristianismo está en reposo de la culpa por su continuo pecado, permitido por su falsa, así-llamada gracia; por lo tanto, "¡Levantaos e idos, ya que éste no es el reposo! Debido a que está contaminado, éste os destruirá con dolorosa destrucción." Miq 2:10.]

 30 Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga." [Su yugo es seguir sus mandatos para negar la impiedad y los deseos mundanos; obedecer sus enseñanzas de cómo vivir sobria, justa y piadosamente en este mundo presente; y eventualmente pensar, hablar, y actuar bajo Su guía en unión con Él, lo cual es descansar de sus propias obras y pensamientos, en paz haciendo sus obras con la energía que Él provee para hacerlas — el reposo.]

Proverbios 1:5-6

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 5 El sabio oirá y aumentará su saber, y el entendido adquirirá habilidades.

 6 Comprenderá los proverbios y sus significados escondidos, las palabras de los sabios y sus enigmas. [Estos proverbios tienen significados escondidos; y para entender ¡usted debe oír (vea el versículo 5 más arriba)! ¿Oír qué?—oír al Señor Jesucristo, quien es la sabiduría y el poder de Dios, hablándonos a nosotros. De la palabra del Señor en el interior: "Él nos habla a cada uno de nosotros de mente a mente con palabras adaptadas a nuestro entendimiento exacto. Escucha y obedece mi voz; escucha mis dulces palabras de sabiduría." No lea sus palabras, no oiga a alguien más leer sus palabras o hablar acerca de Él, sino oiga por si mismo al Señor hablándole; Cristo habla. En humilde silencio, siéntese, espere, vele, y óigalo a Él para que Él le enseñe y le ordene; pero no para recibir enseñanzas específicas que usted desea. Deje que la sabiduría le instruya de acuerdo al plan y agenda de Él. Al final, usted conocerá todas las cosas; pero la caminata de cada hombre con el Maestro es diferente porque la vida de cada hombre ha sido diferente.]

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