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Apocalipsis 13:4

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 4 y adoraron al dragón porque le había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia diciendo: "¿Quién es semejante a la bestia, y quién puede combatir contra ella?"1 [Todo el mundo adora al dragón, quien es Satanás, el dios de este mundo quien excusa el pecado con algún acto religioso: una oración especial, comida especial, lavamientos, meditación, una contribución, servicio a los pobres, etc. — dándole al hombre permiso de vivir como él quiera en sus deseos y su orgullo. El mundo piensa que está adorando al único y verdadero Dios, pero ellos han sido engañados y por lo tanto más bien están adorando a Satanás.]

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1 La primera bestia viene del mar: de las gentes, naciones, y lenguas de la tierra. La bestia del libro de Apocalípsis es la bestia de la autoridad religiosa pagana, cuyo poder fue severamente restringido [una herida en la cabeza] por los primeros cristianos, particularmente en la región del Mediterráneo. Pero la herida sanó. Esta reilgión recibió el poder del diablo. Todavía quedaba mucho poder por verse. El poder le fue dado a él para hacer guerra con los santos, y para vencerlos; y le fue dado poder sobre toda raza, lengua y nación. El mundo entero siguió esta religión pagana y en el proceso,

Y toda la tierra se maravilló en pos de la bestia, el mundo entero adoró al dragón que le dió el poder a la bestia. El dragón es el diablo. Así como profetizaron las escrituras, el mundo entero adora al diablo hoy en día: el cristianismo que es una imitación y las otras religiones del mundo adoran al diablo, pensando que están adorando a Dios. ¿Por qué y cómo? Porque ellos adoran a un ser que los excusa de la necesidad de una vida libre de pecado, un ser que aprueba su estilo de vida egoísta, codicioso, airado, inmoral e impuro, y les promete un escape del infierno después de la muerte, pero esta promesa será anulada.

Y quién puede combatir contra ella [la bestia]. La bestia es el espíritu del hombre caído, cuya religión es hipocresía: alaban con sus labios, pero con un corazón impío y corrupto. Los hombres dicen: "¿Quién puede vencer a la naturaleza humana; todos somos pecadores y es imposible llegar a ser libre de pecado. ¿Quién puede luchar contra el pecado y ganar? Nadie es perfecto, excepto Jesús, ¿para qué vamos siquiera a tratar de llegar a ser libres de pecado?" Estos hombres niegan que el poder de Dios es suficiente para hacerlos libres del pecado, para poder pelear la buena batalla de la victoria. Tienen una religión, pero es sólo una forma [cáscara vacía] de la piedad que niega el poder de Dios. 2 Tim 3:5

Este es el hombre de pecado en cada uno de nosotros que está en el templo de Dios, (el corazón de ustedes), y se proclama a sí mismo como Dios; quien debe ser revelado antes de que el Señor venga y destruya el residuo del espíritu de Satanás dentro de ustedes por el resplandor de su venida, por su aliento, y el esplendor de su venida, al aplastar la cabeza de Satanás bajo los pies de ustedes [talón]. El juicio final. El verdadero bautismo del Espíritu Santo: hacia la muerte de Cristo. El bautismo de muerte. Compartir en su muerte. Entonces Jesús es resucitado en ustedes para ser su verdadero Señor a medida que ustedes se levantan con Él para ser un nuevo hombre. 2 Cor4:14, Col2:11-12,3:1, Efe 2:6.

Somos tocados por Dios, e inmediatamente nos arrepentimos grandemente en nuestro primer amor. El espíritu de la bestia dentro de nosotros es profundamente restringido (herido en la cabeza). Pero entonces relajamos nuestro esfuerzo y volvemos a nuestros antiguos intereses mundanales (el perro regresa a su propio vómito y la puerca lavada a su propio cieno); y la herida en la cabeza de la bestia está sanada. Edward Burrough escribió de este espíritu de la bestia dentro de sí mismo:

porque yo me ví a mí mismo en la esclavitud de mi propia voluntad y de mis propios deseos; y a través de la Palabra del Señor pronunciada a mí por medio de él, comencé a verme a mí mismo, (el testigo fue elevado), donde yo estaba, y lo que yo había estado haciendo, y ví que había estado haciendo una imagen de la primera bestia, la cual tenía la herida de espada pero vivió, cuya herida mortal fue sanada, y lleno de nociones livianas e imaginaciones, y estaba adorando a la imagen que yo había hecho; y entonces yo me ví a mí mismo como hijo de la ira, y que el hijo de la esclava vivió, y las rameras habían sido mis compañeras, y yo no era digno de ser llamado hijo.

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