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Romanos 3:28

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 28 Así concluimos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley.3 [La fe no es una creencia en Jesús basada en la exactitud histórica de la Biblia; esa es fe Bíblica. La fe es oír la palabra de Dios, quien es Jesús, desde el interior de su corazón, porque la fe es el don de Dios y dada por medio de la revelación de Jesucristo; la fe en el interior justifica; la fe en el interior purifica. Oír a Jesús que le hable una vez no lo justifica; usted debe seguir oyéndolo y obedeciéndole hasta que su naturaleza pecaminosa sea crucificada. Nosotros buscamos ser justificados. Además, estamos sometidos a la ley (núcleo moral) como tutor hasta que llegue la fe. Gál 3:25, Gál 5:18; la fe viene por revelación a medida que usted es guiado por el Espíritu; cuando usted puede oír la Palabra del Señor desde el interior de su corazón, entonces usted tiene fe, Rom 10:8, Rom 10:17.

Hay una gran diferencia entre las obras de la ley (sacrificios, circuncisión, diezmos, días, comidas, etc.), y tratar de acatar el centro moral de los mandamientos, (no robar, no mentir, no asesinar, no cometer adulterio, no codiciar, amar a su prójimo, etc.) Las obras de la ley no tienen valor, pero aún así alejarse del mal es esencia. La cristiandad nos dice incorrectamente que aún los mandamientos morales, que son la ley en el corazón de cada hombre, han sido invalidados. Hermanos (hablo con los que conocen la ley), ¿ignoráis que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive? Rom 7:1. A menos que usted pierda su vida al crucificar su naturaleza pecaminosa, su mente carnal, y su espíritu impío, usted todavía está vivo y todavía es sujeto a las leyes morales. También Pablo dijo en Gál 5:18, si (y cuando) ustedes sean guiados (dirigidos, ordenados, enviados) por el Espíritu, no están bajo la ley. Hasta que no estemos bajo el control del Espíritu de Dios, la ley interna en el corazón de todo hombre, (que incluye el centro moral de la ley mosaica), es nuestro tutor, que nos recuerda nuestras deficiencias y nos motiva a ir a Dios para ser cambiados. La cristiandad quisiera que usted ignorara el tutor esencial, que lo lleva a la verdadera fe operacional.

Jorge Fox escribe de cuando uno es justificado: "un creyentes que es justificado es una nueva criatura, ha pasado de la muerte que vino por el pecado, y llega a entrar en su reposo, donde no hay pecado. Aquel que es la santificación, es la justificación, y así por su santificación ellos son justificados; es la misma cosa, lo que santifica, justifica."]

Para ver el(los) versículo(s) mostrado(s) paralelamente en Nueva Intl, Reina Valera, y La Biblia de las Américas, haga click aquí.
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3 el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la ley. Sólo la fe en el interior justifica; la fe es oír a Jesús, la Palabra, hablarle desde su corazón. Rom 10:8,17, Deut 30:10-14, Efe 4:21, Juan 1:1-4,1:14, Apoc 19:13-16. No se oye al Señor sólo una vez para ser justificado.  Toda palabra que oyes del Espíritu lo lleva más cerca a la justificación, pero usted debe seguir oyendo y obedeciendo hasta que su naturaleza pecaminosa haya sido crucificada en la cruz interna de la negación propia, para entonces recibir la fe como parte del fruto del Espíritu, que lo libera de la ley y lo justifica. Jesús debe ser el autor de la fe, y él es su autor por medio de la revelación, pero no sólo por su creencia que la Biblia verdaderamente afirma que Jesús es el Hijo de Dios; esa es la fe bíblica, no la fe de la cual Jesús es el autor. De la Palabra del Señor en el interior: "A menos que tú seas testigo de que recibes la fe de parte de Cristo, estás bajo la ley. A menos que tú atestigües la ley cumplida en ti, estás bajo la ley."

Usted recibe la fe a la conclusión de la crucifixión de su espíritu egoísta en la cruz interna de la negación propia; y este don de fe es parte del fruto del Espíritu. Habiendo sido liberados de todo pecado, Jesús llega a ser nuestro verdadero Señor, Maestro, y Rey, al suplir nuestros pensamientos, nuestras palabras para que hablemos, y ordenando nuestras obras para que hagamos — para su gloria y la del Padre.

Pero el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fe, benignidad [o mansedumbre, o humildad ], y dominio propio. Contra tales cosas no hay ley, porque los que son de Cristo Jesús han crucificado la carne [la naturaleza pecaminosa] con sus pasiones y deseos [concupiscencias y afectos]. Gal 5:22-24

Cuando se le ha dado muerte a la naturaleza pecaminosa, entonces usted camina en amor, siguiendo el Espíritu, cumpliendo la ley; y entonces usted es verdaderamente justo; y después usted es justificado. Y así un hombre es justificado por fe, cuando él ha crucificado su espíritu egoísta e impío sobre la cruz interna de la negación propia, para entonces recibir el Espíritu de vida en Cristo Jesús en medida suficiente para estar en unión con Él. Jesús llega a ser su verdadero Señor, Maestro, y Rey, al suplir sus pensamientos, sus palabras para que hable, y ordenando sus obras para que haga — para la gloria suya y la de su Padre. Entonces usted ha sido redimido, entonces usted es santificado, entonces usted es justo.

Jorge Fox escribe de cuando uno es justificado en su documento El gran misterio de la gran ramera revelado:

"un creyentes que es justificado es una nueva criatura, ha pasado de la muerte que vino por el pecado, y llega a entrar en su reposo, donde no hay pecado. Aquel que es la santificación, es la justificación, y así por su santificación ellos son justificados; es la misma cosa, lo que santifica, justifica .... Los hombres son justificados por la creencia, y en la fe y por la fe, y al creer ellos vencen, y tienen victoria; y hay mortificación, y santificación, y redención, y justificación, todas poseídas juntas en uno, quien es Cristo, y esto para la satisfacción particular."

Claramente la justificación ocurre en la segunda etapa de la perfección.

Hemos definido al fe que justifica; ahora necesitamos definir las obras de la ley o actos de la ley acerca de las cuales habla este mismo versículo.

Las obras de la ley no cuenta para nada. Las obras de la ley son la ofrenda de granos, la ofrenda de corderos, la ofrenda de bueyes, los lavamientos, no comer ciertas comidas, la circuncisión, los diezmos, los sábados, las celebraciones de los días, los festivales, etc.; estas son ofrendas muertas de la ley, y la mente carnal y la voluntad del hombre decide cuándo deben ser hechas.

Pero ¿qué hay con respecto a los mandamientos morales de la ley: amar a su prójimo como a sí mismo; y no robar; y no cometer adulterio; y no mentir; y no codiciar; y no asesinar; y honrar a su padre y su madre? Claramente observar estos mandamientos no es hacer las obras de la ley; una obra es no asesinar el día de hoy, o no cometer adulterio esta noche, o no mentir esta tarde, o amar a su prójimo hoy, o tomar una hora para amar a Dios, etc. Estos mandamientos son el centro moral de la ley y están incluidos en la ley que está escrita en el corazón de cada hombre, cuyas conciencias dan testimonio, mientras que sus pensamientos los acusan o los excusan, Rom 2:14-16; estos mandamientos no han sido anulados y cualquiera que desee agradar a Dios debe mantenerlos en mente.

Hermanos (hablo con los que conocen la ley), ¿ignoráis que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive. Rom 7:1.

A pesar de que la sangre de Cristo hizo a la ley mosaica obsoleta, la ley interna en el corazón de todo hombre todavía está viva, nunca cancelada (y esta ley interna incluye el centro moral de la ley mosaica); y para ser liberado de la ley, por medio de la cual todos los hombres serán juzgados, usted se debe someter a Dios, condenando el pecado en su carne, con los mandatos que usted oye cuando lo espera a Él; y esos mandatos están establecidos como leyes adicionales en su corazón, en el cual están todas las leyes usted debe obedecer y continuar obedeciendo hasta que usted haya sido completamente crucificado, para entonces caminar en amor y libertad bajo ninguna ley.

Hasta que usted pierde su vida al crucificar su naturaleza pecaminosa, su mente carnal y su espíritu impío, usted todavía está bajo la ley; hasta entonces usted todavía está caminando en carne restringida; hasta entonces la ley es su tutor. Hasta que Cristo reemplace su naturaleza, mente, y espíritu con su para que tu naturaleza carnal esté muerta, usted está bajo la ley. Cuando Cristo controla sus pensamientos, palabras, y acciones, entonces la ley ya no tiene dominio sobre usted porque el "yo" egoísta ha muerto. Aún aquellos que no conocen ninguna ley, tienen la ley interna en sus corazones por la cual el hombre es juzgado y que tiene dominio sobre él hasta su muerte.

La ley en el corazón de todo hombre nos hace sentirnos mal cuando mentimos o robamos; y esta ley incluye las leyes morales externas: no robar, no mentir, no codiciar, no asesinar, no cometer adulterio, (y toda inmoralidad sexual), honrar a su padre y a su madre, amar a su prójimo como a sí mismo, hacer por otros lo que quisiéramos que hicieran por nosotros, etc. Las leyes morales de la ley interna exceden las leyes morales externas (Mosaicas) porque, como Jesús dijo, él vino a cumplir la ley; y entonces Él nos dijo cómo debía ser fortalecida, lo cual la ley interna refleja. La ley interna fortalecida puede ser entendida como habiendo sido violada cada vez que usted exhibe un fruto de la carne, los cuales incluyen: inmoralidad sexual, impureza, codicia, indecencia, tonterías, bromas groseras, obscenidad, adulterio, desenfreno, hechicería, odio, peleas, celos, iras, ambición egoísta, divisiones, envidias, homicidios, borracheras, fiestas, malos pensamientos, fornicaciones, iniquidad, engaño, blasfemia, orgullo, enojo, jactancia, lisonja, falta de modestia, inmoralidad, e insensatez. Cualquiera de estas cosas descalifica a cualquier hombre del cielo. Un hombre inocente de todos los frutos de la carne recién mencionados está en pleno cumplimiento de los requisitos rígidos de la salvación enunciados en las escrituras: debemos ser justos como Él es justo, 1 Juan 3:7. Debemos ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto, Mat 5:48. Debemos ser misericordiosos como Él es misericordioso, Lucas 6:36. Debemos llegar a ser puros como Él es puro, 1 Juan 3:2-3. Antes bien, así como aquel que os ha llamado es santo, también sed santos vosotros en todo aspecto de vuestra manera de vivir, 1 Ped 1:15. Para que andemos como él anduvo, 1 Juan 2:6; y así como él es, así seamos nosotros en este mundo, 1 Juan 4:17.

Para ser liberado de la ley, usted se debe someter a Dios, condenando el pecado en su carne, con los mandatos adaptados a las circunstancias de su vida que usted oye cuando lo espera a Él; y esos mandatos están establecidos como leyes adicionales en su corazón, en el cual están todas las leyes usted debe obedecer y continuar obedeciendo hasta que usted haya sido completamente crucificado, para entonces caminar en amor y libertad bajo ninguna ley.

De la Palabra del Señor en el interior:

Pablo pone en claro que si usted no obedece las leyes morales, usted no tiene salvación y no tiene heredad en el reino de Dios:

Claramente las leyes morales no pueden estar muertas, si la desobediencia a las leyes morales te mantiene fuera del reino y de la salvación. La ley no está muerta y un creyente en Jesús no está exento de ser excluido del cielo mientras todavía esté pecando hasta la muerte. Los mandamientos morales no han sido anulados por la fe en Jesús o la gracia. Debemos esforzarnos para obedecer todos los mandamientos morales hasta que estemos bajo control completo del Espíritu de Dios; entonces cumplimos la ley caminando en obediencia a las órdenes del Espíritu. A menos que usted haya sido liberado de todo pecado; a menos que usted haya sido trasladado hacia el Reino de Dios, a menos que usted sea una criatura completamente nueva, a menos que Cristo haya sido revelado en usted para que contemple su rostro, a menos que usted haya producido el fruto del espíritu, usted debe esforzarse para obedecer la ley interna, que incluye el centro moral de la ley mosaica.

Dios juzga a cada hombre por sus palabras y sus acciones; cada hombre significa que no hay excepciones — cada hombre, incluso aquellos que creen en Jesús:

Usted no puede ser salvo y justificado tratando de observar los mandamientos o haciendo obras de la ley. La salvación y la justificación vienen por la fe en el interior que purifica su corazón y su alma a través de su gracia. Es imposible amar completamente a Dios con todo su corazón, toda su mente, toda su alma y toda su fuerza, o amar a su prójimo igual que a sí mismo a menos que el poder de Dios de verdad circuncide su corazón de todo egoísmo y maldad. Pero tratar de observar estos mandamientos morales, alejándonos del mal de la mejor manera posible, es un requisito previo para buscar sinceramente a Dios y su salvación; al comienzo usted todavía no puede controlar su mente, todavía no puede controlar completamente su boca, pero puede controlar sus manos y sus pies para que no corran ni se agarren del mal. Si usted piensa que es salvo, simplemente porque cree que Jesús es el Hijo de Dios, que fue resucitado de los muertos, etc., o porque usted también fue bautizado en el agua, entonces usted tiene una apariencia de piedad sin el poder de Dios para limpiarlo, purificarlo, circuncidar su corazón, y hacerlo santo; y cuando esto haya sido completado, el amor de Dios será perfeccionado en usted y usted estará cumpliendo la ley.

El hecho de que la cristiandad ignora los mandamientos de la ley moral como obras de la ley es ridículo; eso hace que las obras de la ley incluyan a alguien que decide "dejar el adulterio;" cuando claramente Dios mira favorablemente a alguien que se arrepiente del mal.

Peor aún, debido que: Cualquiera de vosotros que trate de ser justificado por la ley ha caído de la gracia, y Cristo ya no es de beneficio para vosotros. Gal 5:4; entonces, siguiendo esta lógica imperfecta (que dice que observar los mandamientos morales es hacer las obras de la ley), si usted decide no robar, usted ha perdido su salvación a través de la gracia y la fe en Jesús. La lógica torcida del cristiandad de sólo tener "fe en Jesús," ignorando los mandamientos morales y clasificando su observación como obras, hace que Jesús sea el autor de la iniquidad; es hacer la sangre de Jesús una cosa impía, una excusa para continuar pecando e ignorando todas las leyes, un permiso para la inmoralidad; y al enseñar esta doctrina, los guías ciegos del cristiandad se han echado la ley a la espalda para llevar a miles de millones de sus "creyentes" hacia el hoyo de la destrucción. De la Palabra del Señor en el interior: "ellos tambalean hacia el matadero;" ebrios con sus deseos, pasiones, orgullo, y placeres. Este es un error doctrinal de enorme magnitud; es un quebrantamiento del pacto de Dios.

A menos que oigamos al Espíritu de Dios enseñándonos por gracia a negar la impiedad y los deseos mundanos, y cómo vivir sobria, justa y piadosamente en este mundo presente, la ley interna, que incluye el centro moral de la ley mosaica, es nuestro tutor que nos recuerda de nuestras faltas y nos motiva a ir a Dios para obtener su gracia que produce cambio.

Antes que usted pueda oír la Palabra del Señor en su corazón para guiarlo, la primera obra es el arrepentimiento, que Juan el Bautista nos dijo que era el requisito previo para buscar el reino de los cielos:

Arrepiéntanse: piensen de manera diferente; cambien su pensamiento, lamentando sus pecados y cambiando su conducta. Mat 3:2
Compartan de sus excesos con aquellos que no tienen las necesidades básicas de la vida. [Esta es la clave para su éxito.]
Sea honesto en todos sus asuntos, nunca exagere y nunca se sobrepase con nadie.
No opriman a la gente o atemoricen a nadie, no mientan, no quieran tener más, no se quejen. Lucas 3:10-14

Y antes que usted pueda oír la Palabra del Señor dentro de su corazón para guiarle, la ley interna en el corazón de todo hombre (que incluye el centro moral de la ley mosaica) es su tutor.
El centro moral de la ley es: amar a su prójimo como a sí mismo; y no robar; y no cometer adulterio; y no robar; y no codiciar; y no asesinar; y honrar a su padre y a su madre.
Claramente observar estos mandamientos morales lo mejor que podamos, mientras esperamos la guía del Espíritu, no es hacer las obras de la ley.
La leyes morales nos recuerdan acerca de nuestras fallas y nos motivar a ir a Dios a recibir su gracia que purifica el corazón y el alma
para llegar a ser libres de todo pecado, aún de desear pecar,
— para poder amar al SEÑOR su Dios con todo su corazón, y con toda su alma, y con toda su fuerza, y
— poder amar a su prójimo como a sí mismo.

Cuando usted puede oír al Espíritu de Dios desde el interior de su corazón, a medida que usted espera al Señor y escucha al Señor, él le ordenará que haya más arrepentimiento en su vida.
Los mandatos que usted le oye hablarle deben ser guardados, recordados, y obedecidos; si él le ordena negar algo en su vida, usted debe seguir negándolo.
Los mandatos que usted obedece y guarda son entonces escritos en su corazón y su mente, y ellos suplementan la ley interna que ya está en el corazón de cada hombre;
así se cumplen las escrituras: pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las inscribiré [un entendimiento interno]". Heb 10:16

A medida que usted continúa obedeciendo los mandatos que él le da a usted, eventualmente usted será purificado por su gracia que le enseña cómo vivir justa, sobria y piadosamente en este mundo presente, hasta que usted sea redimido de todos sus pecados y purificado para ser parte de un pueblo peculiar, con celo por buenas obras. Tit 2:11-14
De la Palabra del Señor en el interior: "Nosotros vamos a él, y él derrama su ayuda sobre nosotros; de buena manera este ejercicio de Dios purifica aquellos que lo hacen."
Nosotros buscamos, velamos, escuchamos, oímos, y obedecemos la voz de Dios. Las palabras que le oímos hablarnos nos imparten la vida de Dios, Juan 6:63.
De la Palabra del Señor en el interior: "Todos el que le cree al hijo, será hecho perfecto." El creer que él le habla a usted es verdadera fe. La verdadera fe purifica.
El hacer esto repetidamente por un tiempo es como nosotros podemos acatar con los requerimientos señalados por la Biblia que la cristiandad ignora para proteger sus falsas doctrinas:
——ser perfecto como vuestro Padre celestial es perfecto, Mat 5:48
——ser misericordioso como Él es misericordioso, Lucas 6:36
——llegar a ser puro como Él es puro. 1 Juan 3:2-3
——así como aquel que os ha llamado es santo, también sed santos vosotros en todo aspecto de vuestra manera de vivir, 1 Ped 1:15
——para andar como él anduvo, 1 Juan 2:6, y
——como él es, así somos nosotros en este mundo. 1 Juan 4:17

Así es como nos deshacemos de los frutos de la carne que nos descalifican de obtener alguna herencia en el reino de Cristo.
Así es como debe hacer morir los pecados de su cuerpo y llegar a estar totalmente libres de pecado, aún el deseo de pecar.
Así es como debe cargar su cruz y seguir a Jesús, al negar de propia voluntad y obedecer los mandamientos que él le habla a usted.
Así es como testificamos acerca de pasar de la muerte a la vida (de Dios), para experimentar a Jesús trayéndole su salvación y la vida eterna de Dios.

Después de la purificación, entonces Dios le ordena a que haga buenas obras para la gloria de él y el gozo de usted.

La fe, que no motiva, ni vigoriza, ni produce obras, está muerta.
Las obras de amor, vigorizadas y ordenadas por Dios son esenciales.

Santiago dijo, "la fe sin obras está muerta." Santiago 2:17
Santiago dijo además, "Veis, pues, que el hombre es justificado por las obras y no solamente por la fe." Santiago 2:24
Mucha gente piensa que Pablo contradice a Santiago; pero por supuesto Santiago y Pablo no se contradicen, y nunca lo harían.
En los siguientes versículos, Pablo está escribiendo en el contexto de las obras de la ley: sacrificios, diezmos, lavamientos, la Sábado, fiestas, restricciones en la comida, circuncisión, etc.
——Sabiendo que ningún hombre es justificado por las obras de la ley sino por la fe de Jesucristo. Gál 2:16    (la fe es oír y obedecer)
——El hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. Rom 3:28
Pablo tiene un desprecio por las obras de la ley, pero él es terriblemente mal entendido cuando esto incluye toda la ley, incluyendo los mandamientos morales.
—— Por la ley ninguno se justifica para con Dios. Gál 3:11. Este versículo por sí mismo, sin mirar su contexto, es el error.
—— Porque el versículo previo muestra que Pablo se está refiriendo a las obras de la ley: Porque todos los que se basan en las obras de la ley están bajo maldición. Gál 3:10.

Pero Pablo deja muy en claro que las consecuencias del pecado todavía se aplican a cada hombre, y que las obras de amor vigorizadas por la fe obediente son exigidas y estimadas:

Pablo dice que la obediencia a los mandamientos morales de la ley es necesaria hasta que usted sea totalmente guiado por el Espíritu de Dios:
——Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Gál 5:18
——La ley es su tutor, hasta que haya venido su fe. Gál 3:24-25

Un cristiano maduro está lleno de amor y cumple, incluso excede, el centro moral de la ley, caminando continuamente en obediencia a los mandamientos de Dios que él oye. De la Palabra del Señor en el interior: De la Palabra del Señor en el interior: "No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida. A menos que tú seas testigo de que recibes la fe de parte de parte de Cristo, estás bajo la ley." La fe que nos libera de la ley viene al recibir el fruto del Espíritu, en contra del cual no hay ley. Gál 5:22-23.

Hasta este momento, a medida que usted oye al Espíritu de Gracia en el interior convenciéndolo de pecado y enseñándole acerca de cómo vivir una vida justa, usted está en el Ministerio de Condenación, y todavía no ha recibido el ministerio de la justicia, todavía está sujeto a la Ley del Pecado y la Muerte, todavía está caminando según la carne y la mente carnal, todavía no ha recibido la Ley del Espíritu de la Vida en Cristo Jesús; todavía no está en Cristo; todavía no ha muerto a la ley a través de la ley; y todavía no camina de acuerdo a las órdenes del Espíritu en sus pensamientos, palabras, y acciones.

Lo único que cuenta es la fe que se expresa a sí misma a través del amor. Gál 5:6. (las obras activadas y vigorizadas por medio de la obediencia amante a lo que Dios le dirige para que haga)
Considerémonos los unos a los otros para estimularnos al amor y a las buenas obras. Heb 10:24

Pablo no está diciendo que usted puede ignorar el código moral de la ley — ser falto de amor, inmoral, codicioso, dado a los placeres, airado, etc.
Pablo declaró : Les he proclamado que se arrepientan y se conviertan a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. Hechos 26:20
Pablo dijo, "lleven a cabo su salvación con temor y temblor." Filipenses 2:12
Nuevamente Pablo dice que la gracia, resulta en un pueblo celoso de buenas obras. Tito 2:14
Pablo dijo: A los ricos de la edad presente manda que no sean altivos, ni pongan su esperanza en la incertidumbre de las riquezas, sino en Dios quien nos provee todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, que sean generosos y dispuestos a compartir. 1 Tim 6:17-18
Si usted vive en una nación próspera e industrializada, usted es rico en comparación al resto del mundo. De modo que sea rico en buenas obras.

Pablo dijo: gloria, honra y paz a cada uno que hace el bien. Rom 2:10
Pablo dijo: vida eterna a los que por su perseverancia en las buenas obras buscan gloria, honra e incorrupción. Rom 2:7

Pedro dijo: Él es acepto el que le teme y obra justicia. Hechos 10:35
Pedro dice otra vez: poniendo todo empeño añadid a vuestra fe, virtud .. conocimiento.. dominio propio.. perseverancia .. devoción. 2 Ped 1:5-6
Jesús dijo: Si no os arrepentís, todos perecerán igualmente. Lucas 13:3. El arrepentimiento requiere esfuerzo de su parte.
Y: Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete. Apoc 3:19 (Celoso significa con deseo ardiente, entusiasmado).
Jesús dijo además: Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí. Mat 11:29
Jesús dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Lucas 9:23
En sus mensajes a las siete iglesias, Jesús menciona a cada iglesia que sus obras son clave.
Jesús dijo: No he hallado que tus obras perfectas delante de Dios. Apoc 3:2-3. Él quiere obras perfectas, vigorizadas por la fe.
¡Oigan! Jesús dijo: Esforzaos a entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Lucas 13:24
La doctrina de no hacer obras quiere hacerle creer que no es necesario esforzarse, sin embargo Jesús nos ordenó a esforzarnos, (a ejercer mucho esfuerzo).
Jesús además dice: Estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y son pocos los que la hallan...Porque muchos procurarán entrar y no podrán.
¿Acaso las advertencias de Jesús no contradicen seriamente el concepto de sólo creer en Jesús?
Gentil lector - haga caso de lo que Jesús está diciendo. El que usted diga la oración del pecador o que se haya mojado no es algo difícil de encontrar o de hacer.

Dios juzga a cada hombre por sus palabras y sus acciones; cada hombre significa que no hay excepciones — cada hombre, incluso aquellos que creen en Jesús:

Usted no puede ser justificado sin tener fe en Cristo, quien ilumina a todos los hombres en el mundo. Sin embargo, la fe sin las resultantes obras, comenzando con el arrepentimiento, no cuenta para nada. Usted no puede sólo decir "yo creo" y vivir en su naturaleza pecaminosa sin obediencia. Las obras de amor vigorizadas por la fe, son estimadas y requeridas por Dios. Como dijo Pablo en Rom 2:10: gloria, honra y paz a cada uno que hace el bien. Las obras de amor, obras de obediencia a la voz del Señor, dejar de mentir, dejar de cometer adulterio, etc., no son obras de la ley. Las obras de la ley son las comidas especiales, los lavamientos, sacrificios, ceremonias, rituales, etc; y tales obras son hechas por la voluntad del hombre (el hombre decide cuáles hacer), mientras que las obras de la obediencia amante a los mandatos que el hombre oye a Dios pronunciar son las obras de la fe obediente — así es como se hace la voluntad de Dios en la tierra así como en el cielo, la oración que usted ha hecho miles veces.

Sí, somos justificados por la fe, así como nuestros corazones son purificados por la fe, así como nuestras amas son purificadas por la obediencia a la verdad. Pero la fe tiene que ser operativa, produciendo obras de arrepentimiento, incluyendo cargar nuestra cruz; la fe operativa de la que habla Pablo es un proceso de obediencia a la guía del Espíritu. Un verdadero cristiano es hechura de Dios, creado en Cristo Jesús para buenas obras, Efe 2:10; creado por Cristo, quien se dio a sí mismo por nosotros, para poder redimirnos de toda iniquidad [actos impíos, pecado], y purificar para sí mismo un pueblo peculiar, celoso de buenas obras. Tit 2:14. ¿Cuáles son las obras para las cuales Cristo nos crea? No las obras de la ley, sino las obras de obediencia bajo su dirección: 1) las obras de arrepentimiento, y 2) las obras que son ordenadas, dirigidas, y vigorizadas por Dios. Las obras obedientes son las únicas obras que usted hará en su vida que no serán quemadas en el juicio, cuando todo hombre sea juzgado por sus obras. Dios quiere que sus hijos hagan su voluntad en la tierra, así como en el cielo. Dios quiere que sus hijos de amor muestren el amor de Dios a todo el mundo que está en la impiedad — por medio de las obras de amor para su gloria.

Es cierto que creer en el nombre de Jesús nos da el poder para llegar a ser hijos de Dios, no para ser hijos de Dios; y por lo tanto debemos ejercitar ese poder al buscar a Dios: esperando a Dios en silencio, escuchando, oyendo, creyendo lo que él dice o nos muestra, y obedeciendo — repetidamente hasta que vemos el rostro de Jesús aparecer en nuestros corazones para traernos nuestra salvación.

La fe es el proceso de seguir los mandamientos que oímos y que escuchamos de Jesús desde el interior de nuestro corazón; por medio de la obediencia la persona es limpiada, purificada, justificada y salvada. Pablo habla de la fe que viene a liberarnos de la ley como nuestro tutor. En Gál 5:18, él dice: si (y cuando) sois guiados (inspirados, ordenados, mandados) por el Espíritu, no estáis bajo la ley. De modo que él define la fe como estar en obediencia a la guía del Espíritu. De modo que la fe es seguir los mandamientos que hemos oído del Espíritu de Dios, del Señor. Esta es una aclaración importante de la definición de la fe, como nos dice Pablo además, que él le predica al mundo de la fe que está en nuestros corazones y nuestras bocas, y la fe viene por el oír la palabra; y Jesús dijo: Bienaventurados son los que oyen la palabra de Dios y la "guardan". Por lo tanto la fe es oír la palabra en el interior, y creer que es el hijo de Dios que le habla, y después guardarla [obedecerla, practicarla], repetidamente.

¡Note! Gálatas 2:17 Pero si es que nosotros, procurando ser justificados en Cristo.. Como creyentes, debemos procurar ser justificados. Sólo con creer en Jesús, no somos justificados automáticamente. De la misma manera por la fe uno es justificado; pero obviamente al creer en Jesús, uno no llega a ser puro instantáneamente.

No somos justificados, limpiados, purificados ni salvados instantáneamente. Como dijo Pablo procuramos ser justificados por Cristo y también dijo que debemos continuar ocupándonos de nuestra salvación con temor y temblor, Fil 2:12; y ya es hora de despertaros del sueño; porque ahora la salvación está más cercana de nosotros que cuando creímos. Rom 13:11. Pablo está hablando de ser justificados por las ordenanzas, sacrificios, y lavamientos de la ley. Él no está hablando de robar, mentir, matar, codiciar, y cometer adulterio mientras creamos en Jesús.

Martín Lutero, el principal fundador del protestantismo en la reforma, encontró que este versículo era el fundamento de su nueva definición de la salvación y la justificación. Él estaba tan resuelto que tradujo este versículo para que dijera: "el hombre es justificado sólo pro la ley y no por las obras de la ley." Él llamó a la epístola de Santiago "una epístola de paja" porque Santiago dijo que "la fe sin obras está muerta", queriendo decir que las obras son obediencia a los mandatos que oímos de la Voz del Señor. Lutero no entendió la fe por el oír la Palabra de Dios desde el interior del corazón; ni tampoco entendió que las obras de amor obediente a los mandatos pronunciados que oímos de Dios difieren de las obras de la ley, que son hechas por la voluntad del hombre y típicamente incluyen sacrificios, ceremonias, observación de días, diezmos, circuncisión, etc. Por lo tanto Lutero, al no entender que las obras de la ley diferían de las obras de la fe, concluyó que cualquiera que creyera en Jesús era justificado y salvo. Lutero obviamente no podía oír la voz del Señor, y por lo tanto concluyó erróneamente que Pablo y Santiago estaban en conflicto. La razón por la cual Lutero no podía oír la voz del Señor es porque él estaba predicando y enseñando errores, y por lo tanto, estaba llevando a la gente al cautiverio — al cauterio continuo de la esclavitud al pecado. La fe falsa, la salvación falsa, y la justificación falsa de Lutero entonces llegaron a ser el fundamento de la doctrina protestante; pero desgraciadamente la piedra angular protestante es sólo arena, y cuando venga la tormenta, grande será la destrucción de esos protestantes que construyeron sobre ella.

Cuando Lutero publicó su Biblia en Alemania, fue una sensación. La gente depravada escuchó sus enseñanzas acerca de la fe y la justificación y concluyó que ellos eran santos; algunos concluyeron que eran profetas; algunos concluyeron que eran apóstoles. Ellos comenzaron a mal completamente interpretar otros pasajes en la Biblia (después de todo, todos eran santos — sí, claro), incluyendo "los mansos heredarán la tierra" como queriendo decir que la propiedad de la clase alta era de ellos por derecho divino; y así ellos organizaron el ejército del Señor de 300.000 hombres, y a violar, matar, y saquear a 100.000 católicos y miembros de la nobleza en la Guerra de los campesinos.

Cuando Lutero alcanzó esta conclusión falsa, él era un sacerdote católico; y los católicos en ese entonces y ahora creen que el hombre es salvo por medio de llevar una buena vida; y una buena vida para los católicos consiste en hacer buenas obras, no en obediencia a la voz del Señor, sino por la voluntad del hombre; debido a que los sacerdotes católicos y la jerarquía tampoco podían oír la voz del Señor, la única manera en que ellos podían interpretar Mateo 25:31-48, la parábola de Jesús acerca de la separación de las ovejas y los cabritos basada en las obras, era que estas obras eran hechas en la voluntad del hombre. Y por lo tanto tampoco los católicos alguna vez entendieron la fe o la salvación.

Debido a que doctrinas similares perniciosas ya estaban infiltrándose en el cristianismo durante el tiempo de la iglesia primitiva en Jerusalén, Santiago ridiculizó tales doctrinas con declaraciones como: 1) la fe sin obras es muerta, y 2) tú dices que crees que hay un Dios; bien haces. Aún los demonios creen eso, y tiemblan. Aunque Santiago era un apóstol, un hermano natural de Jesús, y un pilar de la iglesia en Jerusalén, y el sucesor de Pedro como líder del concilio de los apóstoles (todo lo cual lo hizo más grande en Cristo que Lutero), Lutero consideró sus opiniones propias como superiores a las de Santiago. Lutero también tenía un desprecio por los libros de Ester, Hebreos, Judas y Apocalipsis.

En su arrogancia, Lutero tuvo palabras duras para el libro de Apocalipsis, diciendo que él no podía "en ninguna manera detectar que el Espíritu Santo lo hubiera producido." Justificó su rechazo de la autoría apostólica de Hebreos, Santiago, Judas y Apocalipsis porque los primeros católicos romanos categorizaron estos libros como antilegomena, es decir, que no eran aceptados sin reservación como canónicos. Lutero no entendió lo que realmente significaba la palabra "fe"; fe es oír la palabra de Dios, que está en su corazón y su boca, para obedecerla, Rom 10:8,17; él pensó que sólo era creer que Jesús es el Hijo de Dios basado en la creencia del registro bíblico, la común interpretación errónea de Juan 3:16. Creer en el Hijo es creer lo que usted le oye al Hijo decirle que haga: que sus palabras son verdaderas, y por lo tanto usted le obedece. Aquellos que le han recibido en la luz, mientras creen en su nombre, tienen el poder para llegar hijos de Dios, no para ser hijos de Dios; debemos ejercitar y hacer crecer nuestra fe al buscar a Dios: esperando a Dios en silencio, escuchando, oyendo, creyendo lo que él dice o nos muestra, y obedeciendo — repetidamente hasta que vemos el rostro de Jesús aparecer en nuestros corazones para traernos nuestra salvación.

Contraste el desprecio de Lutero por ciertos libros de la Biblia con los primeros cuáqueros, que nunca pronunciaron una palabra de duda o crítica en contra de los libros de la Biblia. Al contrario, ellos los aceptaron todos y citaron de todos ellos, encontrando que todos eran completamente compatible con su entendimiento. (Jorge Fox señaló algunos de los errores en la traducción, pero nunca cuestionó la validez de ninguno de los libros de la Biblia.)

Lutero y los fundadores protestantes cayeron en el exacto error en contra del cual advirtió Pedro con respecto a leer las cartas de Pablo: en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los indoctos e inconstantes tuercen, como lo hacen también con las otras Escrituras, para su propia destrucción. Así que vosotros, oh amados, sabiendo esto de antemano, guardaos; no sea que, siendo desviados por el engaño de los malvados, 2 Ped 3:16-17, lo cual es presumir salvación instantánea, todavía sumergidos en el pecado, sólo con creer que Jesús es el hijo de Dios. El engaño de los malvados es pensar que la maldad (el pecado) es excusado por la gracia, lo cual Judas también denunció.

Si usted desea más detalles acerca de este mismo tema, Margarita Fox ha escrito documentos excepcionales acerca de esto, los cuales están disponibles en este sitio para obtener más entendimiento.

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