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Romanos 6

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 1 ¿Qué, pues, diremos? ¿Permaneceremos en el pecado para que abunde la gracia?1

 2 ¡De ninguna manera! Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos todavía en él?2 [Pablo le está hablando a aquellos que están muertos al pecado y son libres de él. Mire el versículo 6:18 más abajo: y una vez libertados del pecado, habéis sido hechos siervos de la justicia. Él está hablando a los cristianos bien maduros, que han sufrido enla cruz para terminar con el pecado; pero ellos todavía pueden caer en la tentación si no tienen cuidado porque no han recibido el segundo paso a la perfección: nacer de Dios y ser incapaz de pecar otra vez porque el Padre los protege. 1 Juan 3:9, 1 Juan 5:18, Juan 10:29. Vea la nota más abajo.]

 3 ¿Ignoráis que todos los que fuimos bautizados en Cristo Jesús fuimos bautizados en su muerte? [Ser bautizado en Cristo Jesús es el bautismo del Espíritu Santo. El bautismo del Espíritu Santo, Mat 3:11-12, es un bautismo de fuego que no se puede apagar al final de la caminata hacia Dios, que quema completamente todo el pecado y los deseos impíos restantes (la paja) en el corazón del hombre que ha sido limpiado (la era), conservando el cambio de la vida de Dios en el corazón del hombre (el trigo en el granero), dejando al individuo limpio y purificado, que entonces es capaz de tener unión con Dios, para compartir la naturaleza divina de Dios. Este bautismo ocurre después que el hombre ha crucificado su naturaleza egoísta y pecaminosa en la cruz interna de la negación propia. Este bautismo es por fuego, el bautismo de la muerte a la naturaleza pecaminosa del hombre, es el único bautismo que es necesario: un Señor, una fe, un bautismo. Efe 4:5.]

 4 Pues, por el bautismo fuimos sepultados juntamente con él en la muerte, para que así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros deberíamos andar en novedad de vida. [El ser sepultado, el bautismo en la muerte, y la novedad de vida no deben ser imaginados, asumidos, o presumidos: De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; as cosas viejas pasaron; he aqui, todas son hechas nuevas. 2 Cor 5:17. De la Palabra de Dios en el interior: "La nueva vida es tan radicalmente diferente como un hombre que ha vivido en un subterráneo toda su vida, y que de repente sale a la superficie para ver el sol, el cielo, la vegetación, el viento, las estrellas, los colores."]

 5 Porque así como hemos sido identificados con él en la semejanza de su muerte, también lo seremos en la semejanza de su resurrección. [Los romanos habían muerto en la cruz interna de la negación propia, para ser libres de pecado; pero ellos todavía no habían experimentado a Cristo resucitado en ellos para llegar a ser una criatura completamente nueva, en unión con Dios como un hijo nacido de Dios. Vea la nota número 2 más abajo para obtener detalles acerca de los dos pasos para la perfección.]

 6 Y sabemos esto, que nuestro viejo hombre ha sido crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que ya no sirvamos al pecado; [Los cristianos, sin tener conocimiento de cómo cargar una cruz, asumen que han sido crucificados con Cristo por imputación, lo cual es un cristiansimo supuesto. Usted debe hacer morir su naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia para que pueda ser liberado del pecado.]

 7 porque el que ha muerto [habiendo crucificado sus deseos y afectos en la cruz interna de la negación propia] ha sido justificado del pecado. [Pero si usted todavía está pecando, usted no está libre del pecado: "De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado es esclavo del pecado." Juan 8:34.]

 8 Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él.

 9 Sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.

 10 Porque en cuanto murió, para el pecado murió una vez por todas; pero en cuanto vive, vive para Dios.

 11 Así también vosotros, considerad que estáis muertos para el pecado, pero que estáis vivos para Dios en Cristo Jesús.

 12 No permitáis que el pecado reine como rey en vuestro cuerpo mortal, de modo que cedáis a sus deseos y sirváis su lujuria y pasiones impías. [Los romanos habían sido liberados del pecado, pero todavía podían caer en la tentación si no tenían cuidado; ellos tenían la perfección como la de Adán y Eva. Todavía debían avanzar hacia la unión con Cristo como un hijo de Dios para ser protegidos de poder pecar otra vez.]

 13 Ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado, como instrumentos de injusticia; sino más bien presentaos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.3 [Cuando usted ha sido liberado del los pecados y del mal en su corazón, Dios guiará sus pensamientos, palabras, y obras. Entonces somos un instrumento apto en sus manos para mostarle al mundo el amor de Dios, sacudir a las naciones, y extender la palabra de vida. Caminando bajo el completo control del Espíritu, caminamos como Jesús caminó, y hacemos las obras de justicia como Jesús obró justicia; entonces, y sólo entonces, somos justos. Hijitos, nadie os engañe. El que practica justicia es justo, como él es justo. 1 Juan 3:7]

 14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros, ya que no estáis bajo la ley,4 sino bajo la gracia. [A menos que usted sea guiado por el Espíritu, el núcleo moral de la ley es su tutor. Ser guiado por el Espíritu es oír lo que la Palabra desde el interior de su corazón le mande y después obedecer. Pablo dijo en Gal 5:18, si (y cuando) usted sea guiado (dirigido, ordenado, enviado) por el Espíritu, no estás bajo la ley.]

 15 ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ninguna manera!

 16 ¿No sabéis que a quien os rindáis para obedecerle como esclavos, sois esclavos del que obedecéis; ya sea del pecado que lleva a la muerte o de la obediencia que lleva a la justicia?5 [La obediencia lleva a ser justos. Sin obediencia, escuchando y obedeciendo la Palabra de Dios en su corazón, usted es un esclavo del pecado. Jesús confirma esto decididamente: De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado es esclavo del pecado. Juan 8:34. Nosotros,por el Espíritu aguardamos pacientemente por la fe la esperanza de la justicia [rectitud]. Gal 5:5]

 17 Pero gracias a Dios porque, aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón6 a aquella forma de enseñanza a la cual os habéis entregado; [Ellos obedecieron las enseñanzas del arrepentimiento y negaron su voluntad en la cruz interna a medida que caminaron en los pasos de la fe para llegar a ser libres de pecado; su fe era operacional, no sólo de la boca para afuera como los hipócritas.]

 18 y una vez libertados del pecado, habéis sido hechos siervos de la justicia.7 [Él le está hablando a cristianos muy maduros, que han sufrido enla cruz para ser libres del pecado; pero todavía pueden caer en la tentación si no tienen cuidado porque no han recibido el segundo paso de la perfección: ser nacido de Dios y ser incapaz de pecar porque el Padre los protege. 1 Juan 3:9, 1 Juan 5:18, Juan 10:29. Un esclavo de la justicia hace sólo lo que se le ordena hacer y dice sólo lo que escucha del Espíritu inmediatamente antes de hablar. ]

 19 Os hablo en términos humanos, a causa de la debilidad de vuestra carne. Porque así como presentasteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y de iniquidad a iniquidad, así presentad ahora vuestros miembros como esclavos a la justicia para la santidad.8

 20 Porque cuando erais esclavos del pecado, estabais libres en cuanto a la justicia.

 21 ¿Qué recompensa, pues, teníais entonces por aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.

 22 Pero ahora, siendo libres del pecado y habiendo llegado a ser siervos de Dios, tenéis por vuestra fruto [recompensa] a la santidad, y al fin la vida eterna.9 [Ser esclavo de Dios no significa que usted va a una universidad religiosa y un seminario; eso sería totalmente contraproducente. Ser esclavo de Dios es seguir la guía contínua del Espíritu y los mandamientos que usted oye y ve — pero su gozo supremo es compartir en sus obras de amor. Cada palabra y cada acción es virtuosa y perfecta porque Dios las ordena; usted está haciendo su voluntad en la tierra así como es hecha en el cielo por los ángeles, a medida que permanece en cualquiera sea su ocupación actual y honesta. Vea la nota más abajo para obtener una explicación más detallada.]

 23 Porque la paga del pecado es muerte; pero el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro. [Cerca de tí está la palabra, en tu boca y en tu corazón [para que la obedezcas]; esta es la palabra de fe que predicamos. Por esto, la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios [desde el interior de su corazón]. Rom 10:8,17. Recibir el don de la vida eterna es haber oído las muchas palabras habladas por Cristo en el interior de su corazón, y estas palabras que usted oye están implantadas en su corazón, Santiago 1:21; y estas palabras que usted le oye hablar dan vida, Juan 6:63; y esta vida que es dada es Jesús, quien es la vida; formando de ese modo a Cristo en usted, Gal 4:19; hasta que Cristo sea formado completamente y sea incluso resucitado en usted para ser su verdadero Señor en pensamiento, palabra y acción. Recibir a Cristo, la vida eterna de Dios, es como dijo Pablo: "Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí." Gal 2:20.

Esta es la vida que Adán perdió en su caída en el Edén, cuando su acceso al árbol de la vida fue cortado; los hombres entonces llegaron a estar muertos a la vida de Dios. Usted entra en el paraíso para una vez más comer del árbol de la vida, siendo transladado al reino de los cielos mientras todavía está en la tierra. Si usted sigue velando, usted avanza a la segunda etapa de la perfección (vea la nota 6 a Gálatas 5:24). Usted llega a tomar parte de la naturaleza divina, llegando a ser un Hijo de Dios en unión con Dios, poseyendo a Jesucristo, la vida de Dios, y esta vida eterna no tiene comienzo ni final. Usted llega al comienzo y ve más allá. Todo esto debe ser experimentado, no presumido en altas nociones.]


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1 Permaneceremos en el pecado para que sobreabunde la gracia. ¡De ninguna manera!
Las gracia es una de las palabras más mal empleadas en el mundo entero, talvez con las consecuencia más desatrosas.
La gracia no es instantánea y no es salvación, como es la creencia general.
De la Palabra del Señor en el interior con respecto a la salvación instantánea por la gracia: "Es una mentira retorcida y perniciosa, una falla fatal que extravía al justo."
La gracia es un proceso de enseñanza de arrepentimiento de los deseos hacia una vida piadosa en la pureza, trayendo la salvación y viendo a Dios.
Lo que el cristianismo llama gracia es un permiso para pecar. La gracia es correctamente definida por el apóstol Pablo en Tito 2:11-14:

Porque la gracia salvadora de Dios se ha manifestado a todos los hombres,
enseñándonos a vivir de manera prudente, justa y piadosa en la edad presente,
renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas,

aguardando la esperanza bienaventurada, la manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo,
quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad,
y purificar para sí mismo un pueblo propio, ferviente para buenas obras. Tito 2:11-14.

(Todo aquel que comete pecado también infringe la ley, pues el pecado es infracción de la ley. 1 Juan 3:4)

Alguien que todavía peca podría argumentar equivocadamente que ha sido redimido de toda iniquidad, ¡pero no que la gracia lo ha purificado!
Y cuando la gracia verdadera lo ha purificado de toda iniquidad, usted ve a Dios, porque los puros de corazón ven a Dios. Mat 5:8.

De la Palabra del Señor en el interior: "Donde hay obediencia, hay justicia; sin ella, tienes la Segunda Guerra Mundial."
Incluso Adolfo Hitler dijo que Jesús era su Señor y Salvador.
¿Acaso alguien cree que Hitler, al decir que Jesús era su Señor, le hizo su Señor? Espero que no. Decir algo no lo convierte en realidad.
¿Acaso alguien cree que Hitler era un pecador salvado por gracia? Espero que no. Ser salvo es ser purificado por la gracia. Tit 2:14.


Amable lector, no se desespere. Una vez que usted entienda cómo se recibe la gracia verdadera, podrá ser purificado por el poder de Dios. Pero ésta no es instantánea, y requiere que usted busque con todo su corazón, espere en silencio y con humildad, escuche, oiga, y obedezca — de manera repetida, perserverando hasta el final. Usted puede tener el gozo de oír a su salvador hablándole, enseñándole, ayudándole, y amándole. Al final, usted verá a su salvador aparecer dentro de usted, a medida que él se une con usted — usted puede tener compañerismo con el Padre y con el hijo — usted puede tener paz, gozo, amor, benignidad, bondad — para compartir la naturaleza divina — todas las maravillosas promesas de Dios están disponibles en esta vida sobre al tierra, y después para siempre. Lea Juan 14 y Juan 17 para entender las verdaderas promesas de Jesús, la esperanza verdadera que puede liberar el poder de Dios para purificar su corazón y su alma.

Pero primero usted debe ser purificado en esta vida; porque esto lo sabéis muy bien: que ningún inmoralidad sexual ni impuro ni codiciosa, el cual es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con vanas palabras, porque a causa de estas cosas viene la ira de Dios sobre los que son desobedientes. Efesios 5:5-6. El evangelio falso de gracia son palabras vacías, que tienen el propósito de engañarle — para convencerle que no haga nada, que se quede en sus pecados, y que así su alma sea destruída.

2 ¡Tome nota! Pablo está hablándole a aquellos que están muertos al pecado. Él le está hablando a cristianos muy maduros, que han sufrido en la cruz para romper con el pecado. Él habla de aquellos cuyo viejo hombre ha sido crucificado en la cruz, muerto, siendo sepultados con él, y resucitados con él, — libres de pecado, para llegar a ser uno con Cristo y para llegar a ser esclavos de Dios y estar en santidad. Este capítulo es leído por muchos que lo usan para justificar que ellos no estén en realidad así, sino que son "acreditados" como habiendo sido crucificados, muertos, sepultados, y resucitados con él, — libres de pecado, etc. Esta es la base del "cristianismo falso," tan común en el mundo hoy en día — ¡pero tan terriblemente equivocado, y lleno de mentiras desastrosas!

Nos exhorta a que no caigamos otra vez en el engaño de los deseos y el pecado. Jorge Fox escribió de una perfección de dos etapas por medio de la gracia de Cristo: 1ero) ser elevado a la perfección de Adán y Eva en el paraíso, pero todavía con la capacidad de caer en la tentación, y 2do) ser elevado a la unión con Cristo Jesús, una perfección eterna, la cual es incapaz de caer en el pecado o la tentación. Esteban Crisp, otro eminente entre los primeros cuáqueros, escribe más acerca de esta perfección de dos pasos:

Porque ustedes saben que mientras la vasija está llena de ira, envidia, o con injusticia de cualquier clase, los tales todavía no son aptos para que la gloria de Dios brille en ellos. Cuando esto es quitado en el juicio y Sión es liberada de la opresión, entonces la nueva criatura regresa a Dios como una vasija pura en la justicia que existía antes de la caída. Por lo tanto un hombre o una mujer puede llegar al estado en el que Adán estaba antes de caer, el cual era sin pecado. En contra de los tales el juicio de Dios no se realiza, sino que ellos tienen paz con Dios, y comunión en lo que es puro, antes que el pecado y la transgresión existieran. Aquellos que llegan a este estado pueden ser enredados otra vez como lo fue Eva, y si no velan, ellos pueden ser enredados otra vez; pero si los tales son fieles al poder que los redimió del pecado, y en el poder resisten la tentación, entonces ellos reciben el sello de la vida eterna en Cristo Jesús, quien nunca cayó, aunque fue tentado, y así llegan a un establecimiento en aquel que nunca cambia.

Penington explica parcialmente por qué la preparación es necesaria antes de entrar en la unión con este documento, La santa verdad y el pueblo defendido:

Porque hay un estado de discipulado, por el cual un hombre a penas conoce una permanencia, tanto como cómo velar con Cristo correcta y constantemente; pero es gran cosa ser capaz de morar y permanecer con Él [Cristo]. Nadie puede hacer esto, sino aquel que puede morar con el fuego devorador y las llamas eternas porque la palabra pura de la vida es como un fuego, y aquel que se siente en el lugar celestial en él, debe sentarse en ese fuego.

Usted puede leer más acerca de las dos etapas (o estados) de la perfección en la nota de Gal 5:24.

3 presentaos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. En orden de importancia los siguientes párrafos explican este versículo muy revelador:

vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia

Esto muestra que la justicia es hacer obras bajo la dirección de Dios, así como Jesús hizo lo mismo. Jesús sólo habló, juzgó, e hizo lo que Dios le ordenó e inspiró; para practicar justicia nosotros también debemos poder hablar sólo lo que le oímos a Él ordenarnos que digamos y sólo hacer lo que Dios nos ordena que hagamos. Esta habilidad sólo viene después de que hemos crucificado nuestro espíritu egoísta, a medida que el pecado ha sido destruído por el Espíritu al llevar la cruz interna de la negación propia; entonces estamos caminando de la misma manera que Él caminó y estamos en el mundo como Él estuvo con perfección, pureza, y santidad. Entonces nuestras obras son perfectas, virtuosas, y justas porque son ordenadas y vigorizadas por Dios; antes de eso, cualquier obra que hayamos hecho son obras muertas porque nosotros estamos muertos a la vida de Dios. Las primeras obra que Dios ordenará son obras de arrepentimiento, que nos llevan a nuestra salvación; y aún aquellas obras son dirigidas por Dios porque es Dios es el que produce en vosotros tanto el querer como el hacer, para cumplir su buena voluntad. Fil 2:12-13]

vivos de entre los muertos,

Esto no es ser levantado de la tumba después de la muerte física. Esto se refiere a estar muertos en nuestros pecados, lo cual es muerte a la vida de Dios, en la cual están todos los descendientes del Adán caído hasta que ellos han sido restaurados a la imagen espiritual y la vida de Dios.

y cuando estábamos muertos por nuestros pecados, nos dio vida en unión y comunión con Cristo.
Y nos resucitó juntamente [con Cristo], y nos hizo sentar en los lugares celestiales en Cristo Jesús. Efe 2:5-6
.

Esto nos da más testimonio del hecho de que mientras estamos vivos en la tierra Jesús puede resucitar en nosotros, y nosotros podemos ser levantados hacia los cielos junto con Él.

presentaos a Dios

¿Cómo puede usted presentarse ante Dios a menos que esté oyendo lo que él le manda a hacer? Debemos exponeros a sus mandamientos; entonces debemos obedecer lo que él manda, y obedecer completamente. Oír y obedecer es presentarse.

Más bien, bienaventurados son los que oyen la palabra de Dios [dentro de su corazón] y la guardan [la practican, obedecen]. Lucas 11:28
Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la palabra de Dios y obedecen. Lucas 8:21
Si me amáis, obedeced mis mandatos. Juan 14:15
El que tiene mis mandatos y los obedece, él es quien me ama. Y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él. Juan 14:21

De la Palabra del Señor en el interior:

"Cualquier cosa que Dios mande, ya sea morir en la cruz, nosotros obedecermos; no importa el aprieto financiero, no importa cómo afecte nuestra reputación, no importa cuán ruinoso sea."

"Jesús no murió para que tú puedas continuar pecando. Yo hubiera preferido haber evitado esa horrible muerte. Lo hice para mostrarte el alcance de la obediencia que es necesaria para tu propia salvación."

La cruz de cada persona los llevará al límite de su entrega más allá de lo que ellos piensan que es su límite.

4 Examinemos el significado de no estáis bajo la ley sino bajo la gracia. Cuando usted ha sido crucificado y llega a ser libre del pecado (como se describió anteriormente), usted recibe el fruto del espíritu, el cual es amor, gozo, paz, paciencia, bondad, etc. Ahora usted camina en amor, en contra de lo cual no hay ley. Pero el cristianismo tuerce este versículo para su propia destrucción, concluyendo erróneamente de que estamos libres de la ley porque estamos bajo la gracia; por lo tanto no hay condenación por el hecho de que continuamos pecando. Pedro nos advirtió de esta clase de interpretación peligrosa, diciendo: como también nuestro amado hermano Pablo os ha escrito, según la sabiduría que le ha sido dada. Él habla de estas cosas en todas sus epístolas, en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los indoctos e inconstantes tuercen, como lo hacen también con las otras Escrituras, para su propia destrucción. Así que vosotros, oh amados, sabiendo esto de antemano, guardaos; no sea que, siendo desviados por el engaño de los malvados, caigáis de vuestra firmeza. 2 Ped 3:15-19. ¡Ahora piense! ¿Cuál sería el error de los malvados? Los malvados no predicarían en contra de la maldad ni le dirían que Dios no tolera el pecado; no, los malvados predicarían que el pecado está bien, que está excusado, pagado, y que Dios lo pasa por alto.

El cristianismo cree que su Dios excusa cualquier pecado que ellos cometan porque ellos creen que Jesús es el Hijo de Dios, y condena a todos los que no creen; el cristianismo se ha imaginado a un Dios horrible, arbitrario, maligno e injusto. Su Dios imaginario e injusto resulta en que el pueblo de la tierra blasfema a Cristo y a Dios.

Es cierto, las obras de la ley no cuentan para nada. Las obras de la ley son la ofrenda de granos, la ofrenda de corderos, la ofrenda de bueyes, los lavamientos, no comer ciertas comidas, la circuncisión, los diezmos, la celebración de los días, los festivales, etc; estas son obras muertas de la ley, que la mente carnal y la voluntad del hombre deciden cuándo hacer.

Pero ¿qué hay con respecto a los mandamientos morales de la ley: amar a su prójimo como a sí mismo; y no robar; y no comenter adulterio; y no mentir; y no codiciar; y no asesinar; y honrar a su padre y su madre? Claramente observar estos mandamientos no es hacer las obras de la ley; una obra es no asesinar el día de hoy, o no cometer adulterio esta noche, o no mentir esta tarde, o amar a su prójimo hoy, o tomar una hora para amar a Dios, etc. Estos mandamientos son el centro moral de la ley escritas en el corazón de cada hombre, cuyas conciencias dan testimonio, mientras que sus pensamientos los acusan o los excusan, Rom 2:14-16; estos mandamientos no han sido anulados por la fe en Jesús o la gracia y cualquiera que desee agradar a Dios debe mantenerlos en mente.

Hermanos (hablo con los que conocen la ley), ¿ignoráis que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive. Rom 7:1.

Hasta que usted pierde su vida al crucificar su naturaleza pecaminosa, su mente carnal y su espíritu impío, usted todavía está bajo la ley; hasta entonces usted todavía está caminando en carne restringida; hasta entonces la ley es su tutor. Hasta que Cristo reemplace su naturaleza, mente, y espíritu con su para que tu naturaleza carnal esté muerta, usted está bajo la ley. Cuando Cristo controla sus pensamientos, palabras, y acciones, entonces la ley ya no tiene dominio sobre usted porque el "yo" egoísta ha muerto. Aún aquellos que no conocen ninguna ley, tienen la ley interna en sus corazones por la cual el hombre es juzgado y que tiene dominio sobre él hasta su muerte.

Pablo dijo: gloria, honra y paz son para todo aquel que obra el bien. Rom 2:10
Pablo dijo: a los que por su perseverancia en las buenas obras buscan gloria, honra e incorrupción. Rom 2:7

Pablo pone muy en claro que si usted no obedece la ley interna, que incluye el centro moral de la ley mosaica, usted no tiene salvación ni heredad en el reino de Dios:

Por lo tanto, basado en la lectura de los versículos recién mencionados, una de dos cosas está equivocada: 1) la teoría de la operación de la gracia, o 2) la Biblia es muy poco fiable. El error está en la teoría de la gracia instantánea que le da la salvación y un pase libre para continuar en el pecado; la Biblia es certera y verdadera. La gracia es un proceso de enseñanza que lleva a la libertad de todo pecado y la pureza. Tit 2:11-14.

Usted no puede ser salvo y justificado tratando de observar los mandamientos o haciendo obras de la ley. La salvación y la justificación vienen por la fe que purifica su corazón y su alma a través de su gracia. Es imposible amar completamente a Dios con todo su corazón, toda su mente, toda su alma y toda su fuerza, o amar a su prójimo igual que a sí mismo a menos que el poder de Dios de verdad circuncide su corazón de todo egoísmo y maldad. Pero tratar de observar estos mandamientos morales, alejándonos del mal de la mejor manera posible, es un requisito previo para buscar sinceramente a Dios y su salvación; al comienzo usted todavía no puede controlar su mente, todavía no puede controlar completamente su boca, pero puede controlar sus manos y sus pies para que no corran ni se agarren del mal. Si usted piensa que es salvo, simplemente porque cree que Jesús es el Hijo de Dios, que fue resucitado de los muertos, etc., o porque usted también fue bautizado en el agua, entonces usted tiene una apariencia de piedad sin el poder de Dios para limpiarlo, purificarlo, circuncidar su corazón, y hacerlo santo; y cuando esto haya sido completado, el amor de Dios será perfeccionado en usted y usted estará cumpliendo la ley.

A menos que oigamos al Espíritu de Dios enseñarnos por gracia a negar la impiedad y los deseos mundanos, y cómo vivir sobria, justa, y piadosamente en este mundo presente, la ley interna, que incluye el centro moral de la ley mosaica, es nuestro tutor, que nos recuerda nuestros defectos y nos motiva a ir a Dios para obtener su gracia que produce cambio.

Pablo dijo en Gal 5:18: si (y cuando) sois guiados (inspirados, ordenados) por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Hasta entonces, la ley es su tutor: la ley ha sido nuestro tutor para llevarnos a Cristo, para que seamos justificados por la fe. Hasta que estamos bajo el control del Espíritu de Dios, la ley es nuestro tutor, que nos recuerda nuestras faltas. Eventualmente la ley debe ser cumplida en nosotros; Cristo debe cambiarnos para poder llegar ser como él y así podamos cumplir la ley. Debemos pasar por el tiempo de impureza, buscando la pureza, y que la ley nos muestre nuestras deficiencias y nuestras transgresiones, y así sintamos dolor, lo cual nos motiva a buscar ayuda divina para cambiar. Si ignoramos la ley y sus requisitos de conducta moral, recordándonos que busquemos la ayuda de Dios para deshacernos del pecado, estamos encadenados al pecado, sin esperanzas, con la condenación del Señor seguro a seguir. Por lo tanto caminamos por medio de la ley moral externa que es idéntica a la ley moral interna de todos los corazones, hasta que somos guiados por los mandamientos que oímos y escuchamos del Señor. Por medio de nuestra obediencia, somos justificados por fe.

Un cristiano maduro está lleno de amor y cumple, incluso excede, el centro moral de la ley, caminando contínuamente en obediencia a los mandamientos de Dios que él oye. De la Palabra del Señor en el interior: "No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida. A menos que tú puedas testificar el haber recibido la fe de Cristo, estás bajo la ley." La fe que libera de la ley viene con la recepción de los frutos del Espíritu, contra la cual no hay ley. Gál 5:22-23.

Hasta este momento, a medida que usted oye al Espíritu de Gracia en el interior convenciéndolo de pecado y enseñándole acerca de cómo vivir una vida justa, usted está en el Ministerio de Condenación, y todavía no ha recibido el ministerio de la justicia, todavía está sujeto a la Ley del Pecado y la Muerte, todavía está caminando según la carne y la mente carnal, todavía no ha recibido la Ley del Espíritu de la Vida en Cristo Jesús, todavía no está en Cristo, y todavía no camina de acuerdo a las órdenes del Espíritu en sus pensamientos, palabras, y acciones.

El final de la gracia es la revelación, la venida en su corazón, de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo:

5 sois esclavos del que obedecéis; ya sea del pecado que lleva a la muerte o de la obediencia que lleva a la justicia. ¿Obedece usted el deseo a pecar, u obedece los mandatos de Dios? Usted es esclavo del pecado, o esclavo de Dios. Jesús dijo: Si pecan, son esclavos del pecado. Juan 8:34. Usted sí tiene control de sus manos y pies; usted puede alejarse del mal; usted puede dejar de cometer actos de impureza sexual. Usted no puede hacer que su mente deje de pecar, usted no puede controlar su lengua para que no peque, pero puede controlar sus pies y manos; y puede aprender a controlar sus ojos, al practicar mirar hacia otro lado cuando algo lo tiente. El temor de Dios es alejarse del mal. Si usted no puede dejar de pecar, estirando su mano para cometer un mal, y corriendo hacia el pecado con sus pies, usted no está buscando sinceramente a Dios — usted no se ha arrepentido de las cosas básicas que están bajo su control. La obediencia a lo que usted entiende, lo que es capaz de hacer, lo lleva hacia la justicia. Si usted peca deliberadamente, cuando hubiera podido escoger no hacerlo, entonces está traicionando su sinceridad al buscar a Dios; y puede esperar recibir poco o nada de ayuda, hasta que usted muestre que de verdad se ha alejado del mal del cual usted es capaz.

obediencia que lleva a la justicia. ¿Qué obediencia? Al comienzo, la obediencia al centro moral de la ley: no robar, mentir, codiciar, cometer adulterio; hacer por otros lo que quisiéramos que hicieran por nosotros; honrar a nuestro padre y madre; no oprimir a otros. Entonces, a medida que usted espera y escucha al Señor, usted obedece lo que él le manda a hacer; por lo tanto, de la Palabra del Señor en el interior: "poco a poco progresa la voluntad de Dios." Usted sigue obedeciendo sus mandamientos hasta que él finalmente lo libera de todos sus pecados, y entonces usted es justo; su obediencia entonces lo ha llevado a ser justo por medio de su gracia. A menos que usted haya escuchado al Espíritu Santo enseñarle acerca del pecado y la justicia, usted ni siquiera sabe qué pecados está cometiendo, y usted no sabe lo que es la justicia. El hombre natural no puede aceptar las cosas de Dios y no puede ver la profundidad de la injusticia, que es el pecado.

La justicia de Dios es revelada de fe en fe, Rom 1:17
; fe, revelación, más fe, revelación, más fe...etc. Nadie conoce bien al Hijo, sino el Padre. Nadie conoce bien al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Mat 11:27. Porque lo que se conoce acerca de Dios se revela en ellos, pues Dios se lo manifestó; Rom 1:19. Aprender acerca de Dios no es leer acerca de Dios, ni oír a alguien hablar acerca de Dios, porque Dios es conocido por medio de la revelación en su corazón, donde usted le oye y lo ve a él enseñándole acerca del pecado, la justicia, y acerca de sí mismo. Los así llamados cristianos de hoy en día piensan que son justos porque "creen en Jesús" o han sido bautizados. Hay una justicia imputada que viene con la medida de la fe recibida con el fruto del Espíritu, el cual es dado a aquellos que han crucificado su espíritu egoísta e impío en la cruz interna de la negación propia, pero no antes. Creer en Jesús no es la fe que imputa la justicia; vea la nota 2 de Romanos 3 para detalles acerca la justicia imputada. 

Juan nos advierte: Hijitos, nadie os engañe. El que practica justicia es justo, como él es justo. 1 Juan 3:7. Toda injusticia es pecado. 1 Juan 5:17. Jesús sólo habló, juzgó, e hizo lo que Dios le inspiró y ordenó; para practicar justicia también debemos ser capaces de sólo hablar lo que le oímos a Él ordenarnos a que digamos y sólo hacer lo que Dios nos ordene hacer. Esta habilidad sólo viene después de que hemos crucificado nuestro espíritu egoísta y el pecado ha sido destruído por el Espíritu por medio de llevar la cruz interna de la negación propia; entonces estamos caminando por el mismo camino que Él caminó y estamos en el mundo como Él estuvo con perfección, pureza, y santidad. Debemos ser restaurados a la imagen de Dios que Adán perdió en el jardín del Edén; para ponernos la naturaleza recién creada [de Cristo], quien es creado a la imagen de justicia y santidad verdaderas de Dios. Cuando somos justos, todo lo que decimos y hacemos es justo, moralmente correcto, perfecto, verdadero, santo, virtuoso, bueno, y puro. Cuando somos justos, todo lo que decimos y todo lo que hacemos es correcto — justicia.

6 Ustedes han obedecido de corazón a aquella forma de enseñanza a la cual se han entregado. Pablo pasó 2-3 años en cada ciudad enseñando la forma de todos los mandamientos de Cristo y el camino a la salvación. Jesús le dijo a sus discípulos: id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Mat 28:19-20. ¡Note! ¿Quién le está enseñando a observar todas las cosas que Jesús ha mandado? Mire lo que dicen los mandamentos que ha sido registrados, y después pregúntese a sí mismo cuando oyó por última vez a alguien decirle que los observe, mucho menos cómo poder obedecer mandamientos como: Sed perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto. Pablo le enseñó la plenitud de las enseñanzas de Cristo a los miembros de la iglesia, lo cual le tomó de 2 a 3 años en cada ciudad.

7 aquellos que obedecieron las enseñanzas del Espíritu, [ya sea entregadas en sus propios corzones o provenientes de los labios de Pablo], fueron liberados del pecado: Una vez libertados del pecado, habéis sido hechos siervos [esclavos] de la justicia. Rom 6:18. ¡Note! Pablo está hablando de ser liberado de la esclavitud del pecado. Si usted todavía está pecando, todavía es esclavo del pecado. Juan 8:34. Estos romanos habían alcanzado la primera etapa de la perfección, pero ellos todavía eran capaces de caer en el pecado si no velaban [vea la nota 2 anterior]; pero debido a que están caminando en la Luz, así como él está en la luz, ellos tienen comunión en la luz lus unos con los otros, con Jesús y con el Padre — y caminando en la luz, si ellos pecan, la sangre de Jesús los limpia de todo pecado. 1 Juan 1:7,9.

8 así como presentasteis vuestros miembros como esclavos a la impureza y a la iniquidad cada vez mayor, así presentad ahora vuestros miembros como esclavos a la justicia para la santidad. Pablo está diciendo que todos los hombres están en esclavitud a la impureza y la maldad; y para ser un seguidor de Cristo, usted debe entregar su cuerpo a la esclavitud de la justicia, el producto final de la cual es la santidad. ¿Ha entregado usted su cuerpo a la esclavitud de la justicia? ¿Ha llegado a ser santo? Si no, usted no ha alcanzado la salvación ni ha entrado en el reposo. Si usted no es santo, no puede esperar oír ninguna cosa en el día del juicio, excepto el destierro del cielo.

9 ahora, siendo libres del pecado, y siendo siervos de Dios, tienen como recompensa la santidad, y al final, la vida eterna.

siendo libre de pecado:

El ser libres del pecado no es algo asumido o presumido o imputado; ser libre de pecado no es perdón; ser libre de pecado no es sólo ser libres de la culpa del pecado.
Ser libre del pecado esto es estar libre aún del deseo de pecar. Ser liberado del pecado es lo que significa ser salvo.
Ella dará a luz un hijo; y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Mat 1:21
El que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio.
Para esto es revelado el Hijo de Dios [en nosotros]: para deshacer [en nosotros] las obras [pecado] del diablo
. 1 Juan 3:8

Por medio de las convicciones del espíritu de Dios acerca de sus pecados y su eliminación del pecado en su corazón, usted hace morir el pecado en su cuerpo.

Jesús nos dijo que él nos puede liberar del pecado:
Si vosotros permanecéis en [obediencia a] mi palabra [enseñanzas y mandatos que hemos oído], seréis verdaderamente mis discípulos;
y [entonces] conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado es esclavo del pecado.
Así que, si el Hijo os hace libres, seréis verdaderamente libres. Juan 8:31-32,34,36


Y si usted espera a Dios, vela y escucha, el Espíritu Santo lo llevará a toda la verdad, Juan 16:13, para conocer la verdad y ser libres — libre del pecado.

siendo siervos de Dios:

Usted es un esclavo de Dios cuando usted sigue la guía y los mandatos continuos del Espíritu - pero para obtener el gozo supremo de compartir en sus obras de amor.
Ser esclavo de Dios es cumplir lo que usted ha orado miles de veces: "sea hecha tu voluntad en la tierra como en el cielo."
Así como los ángeles hacen su voluntad en el cielo, usted hace la voluntad de su Padre en la tierra.
Usted camina en amor obediente total a las órdenes de Dios, así como Jesús caminó en la tierra:

Yo no puedo hacer nada de mí mismo. Juzgo sólo según lo que oigo, Juan 5:30
Porque yo no hablé por mí mismo; sino que el Padre que me envió, él me ha dado mandamiento de qué he de decir y de qué he de hablar. Juan 12:49-50
El Hijo no puede hacer nada de sí mismo [por su propia voluntad], sino lo que ve hacer al Padre. Juan 5:19
El que habla de sí mismo busca su propia gloria;
pero el que busca la gloria del que le envió,
éste es verdadero, y en él no hay injusticia. Juan 7:18.

Ser esclavo de Dios es ser esclavo de la virtud, la sabiduría, la misericordia, la benignidad, la amabilidad, la paciencia, la humildad, y la bondad - con eterna paz y gozo.
Su gozo es saber que cada palabra que usted habla, cada acción que usted realiza, es perfecta porque usted está siguiendo las instrucciones perfectas de su Dios perfecto.
Cada acción, cada palabra es de amor, es completamente virtuosa, sirve a los otros hombres de la mejor manera posible, honra a su creador, sirve a la creación, agrada a su creador, y resulta en su gozo supremo.

La gracia de Dios y su salvación son proporcionadas para crear un pueblo dedicado a las buenas obras:
para que andéis como es digno del Señor, a fin de agradarle en todo; de manera que produzcáis fruto en toda buena obra. Col 1:10
Pablo dijo: "El propósito de la gracia .. purficar a un pueblo para sí mismo un pueblo propio, ferviente para buenas obras." Tito 2:11-14
Pablo señala el propósito de Dios en la salvación: Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para hacer las buenas obras. Efe 2:10
Y el Dios de paz... os haga perfectos en toda buena obra para hacer su voluntad, obrando él en ustedes lo que es agradable delante de él por medio de Jesucristo. Heb 13:20-2
Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, de modo que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. Mat 5:16
Porque Dios es el que produce en vosotros tanto el querer como el hacer, para cumplir su buena voluntad. Fil 2:13
Pero el que hace la verdad viene a la luz para que se muestre que sus obras son producidas [efectuadas, formadas, provocadas, vigorizadas] por medio de Dios. Juan 3:21

su recompensa ahora es la santidad,

Usted nunca ha experimentado la felicidad hasta que experimenta la santidad. Ricardo Claridge, un destacado miembro de los primeros cuáqueros, escribió de manera profunda:

"La verdadera felicidad del hombre consiste en ser verdaderamente religioso, o santo, en nuestras medidas, como Dios es santo; porque la santidad y la felicidad están tan cercanamente relacionadas, que la una no puede existir, o subsistir, sin la otra. La santidad es la felicidad que ha comenzado, y la felicidad es la santidad en perfección."

y al final, vida eterna:

Si usted sigue velando, usted avanza a la segunda etapa de la perfección, (vea la nota a Gálatas 5:24). Usted llega a tomar parte de la naturaleza divina, para nacer de nuevo en unión con Dios, poseyendo a Jesucristo, la vida de Dios, y esta vida eterna no tiene comienzo ni final. Usted llega al comienzo y ve más allá.

 

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