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Romanos 7

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 1 Hermanos (hablo con los que conocen la ley), ¿ignoráis que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive? [Hasta que usted pierde su vida al crucificar su naturaleza pecaminosa, su mente carnal y su espíritu impío, usted todavía está bajo la ley; hasta entonces usted todavía está caminando en carne restringida; hasta entonces la ley es su tutor. Hasta que Cristo reemplace su naturaleza, mente, y espíritu con su para que tu naturaleza carnal esté muerta, usted está bajo la ley. Cuando Cristo controla sus pensamientos, palabras, y acciones, entonces la ley ya no tiene dominio sobre usted porque el "yo" egoísta ha muerto. Aún aquellos que no conocen ninguna ley, tienen la ley interna en sus corazones por la cual el hombre es juzgado y que tiene dominio sobre él hasta su muerte. De la Palabra del Señor en el interior: "A menos que tú seas testigo de que recibes la fe de parte de Cristo, estás bajo la ley. A menos que tú atestigües la ley cumplida en ti, estás bajo la ley."]

 2 Porque la mujer casada está ligada por la ley a su esposo mientras vive; pero si su esposo muere, ella está libre de la ley del esposo.

 3 Por lo tanto, si ella se une con otro hombre mientras vive su esposo, será llamada adúltera. Pero si su esposo muere, ella es libre de la ley; y si se une con otro esposo, no es adúltera. [De la Palabra del Señor en el interior: " La ley es tuya para que la tengas y la guardes hasta que la muerte los separe."]

 4 De manera semejante, hermanos míos, vosotros también habéis muerto a la ley por medio del cuerpo viviente de Cristo en vosotros para que os podáis estar casado con otro y resucitados del muerto para llevar fruto para Dios.1 [Pablo se está dirigiendo a los creyentes que habían sido crucificado, (y por lo tanto habían muerto a la ley), quienes habían sido resucitado de los muertos con Cristo, la nueva criatura en novedad de vida. Cristo había aparecido en ellos y morado en ellos. Ellos habían recibido el fruto del Espíritu de parte de Cristo con la medida de fe que libera de la ley, habilitándolos para ya no caminar en la carne sino caminar según el Espíritu, a medida que él guiaba todas sus palabras y acciones; ellos habían alcanzado la primera etapa de la perfección. La traducción de este versículo ha sido típicamente torcida para decir que la muerte de Cristo y su resurrección hicieron que el creyente estuviera muerto a la ley, pero sólo estamos muertos a la ley por medio de la ley después que hemos sido crucificados y Él está morando en nosotros, controlándonos completamente, y Él está ordenando cada palabra que debemos hablar y cada acción que debemos hacer. A pesar de que la sangre de Cristo hizo a la ley mosaica obsoleta, la ley interna en el corazón de todo hombre todavía está viva, nunca cancelada (y esta ley interna incluye el centro moral de la ley mosaica); y para ser liberado de la ley, por medio de la cual todos los hombres serán juzgados, usted se debe someter a Dios, condenando el pecado en su carne, con los mandatos que usted oye cuando lo espera a Él; y esos mandatos están establecidos como leyes adicionales en su corazón, en el cual están todas las leyes usted debe obedecer y continuar obedeciendo hasta que usted haya sido completamente crucificado, para entonces caminar en amor y libertad bajo ninguna ley.]

 5 Porque mientras vivíamos en la carne, las pasiones pecaminosas, (el mal establecido por la ley), actuaban en nuestros miembros, a fin de llevar fruto para muerte. [Todos somos árboles con fruto corrupto, (adulterio, inmoralidad sexual, impureza, desenfreno, idolatría [codicia], hechicería, odio, peleas, celos, ira, egoísmo, disensiones, envidia, homicidios, borracheras, fiestas, etc.), al comenzar; pero debemos ser cambiados mientras estemos vivos en la tierra para producir buen fruto. El cristianismo quisiera que usted simplemente calificara el árbol malo como bueno, que todavía produce fruto corrupto; pero tales árboles serán cortados y echados al fuego, sin importar la etiqueta que se les ponga. La ley no causa que uno peque; la ley ajusta, regula, y frena el pecado. ]

 6 Pero ahora, habiendo muerto a lo que nos tenía sujetos [el pecado], hemos sido liberados de la ley, para que sirvamos en lo nuevo del Espíritu y no en lo antiguo de la letra.2 [¡Tome nota! Pablo habla de haber muerto a la ley por medio de la ley. Las leyes morales sólo terminan cuando el espíritu egoísta del hombre ha sido crucificado en la cruz interna de la negación propia, y Cristo Jesús ha resucitado en él para controlar completamente sus pensamientos, palabras, y acciones con la Ley del Espíritu de la Vida. Vea la nota de Rom 3:28 para más información acerca de por qué la ley interna, en su corazón, la cual incluye el centro moral de la ley antigua, y es su tutor hasta que sus pensamientos, y palabras y acciones están bajo el control completo del Espíritu Santo. De la Palabra de Dios en el interior, con respecto a la novedad de vida: "La nueva vida es tan radicalmente diferente como un hombre que ha vivido en un subterráneo toda su vida, que de repente sale a la superficie para ver el sol, el cielo, las plantas, los animales, el viento, las estrellas." ¡Tome nota! Pablo había muerto a la ley por medio de la ley y fue liberado de la ley; él ya no servía al pecado. Él cumplió y estableció la ley.]

 7 ¿Qué, pues, diremos? ¿Que la ley es pecado? ¡De ninguna manera! Al contrario, yo no habría conocido el pecado sino por medio de la ley; porque no estaría consciente de la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás.3 [Pablo acaba de ilustrar que la ley era su tutor, enseñándole lo que es el pecado, para que él pudiera buscar la gracia de Dios que purifica el corazón y el alma. En la nota 3 para este versículo, Jorge Fox declara que la ley a la cual Pablo se refiere es la ley interna.]

 8 Basado en el mandamiento, el pecado produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. [Los mandamientos no causan el pecado. Pablo pensaba que estaba sin pecado hasta que Cristo condenó los pecados secretos en su corazón. Si los mandamientos causaran pecado, entonces cuando Cristo le muestra al hombre los pecados secretos en su corazón, en vez de dolor piadoso y arrepentimiento, el hombre aumentaría su pecado. Este capítulo está corrompido aparentemente porque los escribas y traductores no entendían el versículo a continuación. Los mandamientos pueden causar que el conocimiento del pecado reviva, pero los mandamientos no causan que el pecado mismo reviva. De la Palabra del Señor en el interior: "Haz el árbol bueno, o hazlo malo. Un árbol que es santo es bueno."]

 9 Por yo estaba vivo aparte de la ley una vez; pero cuando el mandamiento vino, el pecado revivió; y yo morí.4 [Pablo (cuando todavía es judío) había estado observando estrictamente la ley de Moisés; pero entonces Pablo comenzó a oír más mandatos de parte del Espíritu que estaban adaptados a las circunstancias de su vida. Estos nuevos mandamientos hicieron que él se diera cuenta que el pecado todavía estaba vivo en su cuerpo; el pecado había revivido. Entonces la persona muere y llega a estar muerta a la ley al oír los muchos mandatos del Espíritu que restringe la mente, las palabras y las acciones carnales; y si esos mandatos hablados son escuchados y obedecidos, uno gradualmente pierde su vida carnal, muriendo diariamente, hasta que su voluntad y mente carnal sean crucificadas, (muertas). Cristo entonces es revelado en el cuerpo. El Señor condena el pecado en su corazón al revelárselo a usted y mandándole a arrepentirse, (vino el mandamiento); el pecado de lo cual usted ni siquiera está consciente (el pecado revivió); cuando usted reconoce que las revelaciones de Él son verdad, usted obedece sus mandatos; por gracia Él entonces quita de su corazón incluso el deseo por ese pecado. Este proceso es repetido, primero con sus acciones, después con sus palabras, y después sus pensamientos; hasta que usted ha crucificado su mente carnal y su naturaleza pecaminosa, (morí). Ahora usted está libre de la ley, caminando bajo el dominio total del Señor sobre sus pensamientos, palabras, y acciones. (A través de la ley, morí a la ley.)]

De la Palabra del Señor en el interior: "No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida."

 10  Ciertamente, aprender los mandamientos para vida [resultó] en la muerte. [El ministerio de condenación primero debe ser experimentado para que usted muera a su naturaleza egoísta y pecaminosa; entonces usted recibe el ministerio de justicia y camina por medio de la Luz de la Vida.]

 11 Porque el pecado, tomando ocasión a partir de los mandamientos, me había engañado; y por medio de él yo morí. [Cada nuevo mandamiento del Señor lo hizo consciente del pecado secreto que todavía está en su carne; y con cada pecado así revelado, el dolor piadoso y arrepentimiento de Pablo en su naturaleza carnal muere un poco más; primero sus acciones carnales murieron, después sus palabras carnales murieron, entonces incluso sus pensamientos carnales murieron. De este modo él murió a la ley por medio de la ley.]

 12 De manera que la ley ciertamente es santa; y el mandamiento es santo, justo y bueno.

 13 Luego, ¿lo que es bueno llegó a ser muerte para mí? ¡De ninguna manera! Más bien, el pecado, para mostrarse pecado, mediante lo bueno produjo muerte en mí; a fin de que mediante el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso [fácilmente reconocido].

Los versículos 14-25 a continuación en este capítulo usan el verbo griego en tiempo "presente histórico", para dramatizar el evento descrito como si el lector estuviera allí mirando el evento mientras ocurre. El verbo griego en tiempo presente histórico puede ser traducido correctamente al inglés o español como tiempo presente o tiempo pasado; sin embargo, en inglés o español, el tiempo pasado tiene más sentido en el contexto de las frases anteriores de Pablo en este capítulo, en los versículos 6 y 9, en los que él indica que había muerto a la ley, como también en otros escritos de Pablo. Las traducciones de otras Biblias han escogido universalmente el tiempo presente, sin explicación de los verbos en tiempo presente histórico, y dejando la impresión de que Pablo siguió siendo pecador, incapaz de dejar de pecar, siendo una persona no espiritual, y vendido como esclavo al pecado (como estaban los traductores mismos y como ellos creían que era obligatorio para cualquier persona), pero todo eso es contrario a la condición de Pablo descrita en otros escritos, incluyendo: "Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte." Rom 8:1-2; y "Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí." Gal 2:20; y "Gracias a Dios, quien nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo." 1 Cor 15:57; y "Con gozo damos gracias al Padre que os hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz. Él nos ha librado de la autoridad de las tinieblas y nos ha trasladado al reino de su Hijo amado," Col 1:12-13. En los versículos anteriores de este capítulo, Pablo declaró que él ya había muerto a la ley por medio de la ley; pero en los versículos siguientes que tienen el tiempo "presente histórico", Pablo está describiendo dramáticamente la condición por la cual él pasó, (la guerra entre el pecado y la ley interna de Dios por la que todos los creyentes deben pasar para ser libres de pecado y crecer para salvación), no que él todavía estaba pecando, sin poder de dejar de hacerlo, siendo una persona no espiritual.

En los versículos a continuación, los verbos que están en tiempo "presente histórico" están en cursiva y negrita. Usted puede verificar todos los verbos a continuación que están en cursiva y negrita identificados como en tiempo presente histórico al seguir el siguiente proceso de ejemplo, usando el crucial versículo 17 (el proceso utiliza la "Net Bible", la cual está en inglés, por lo tanto el proceso de verificación sólo está disponible en inglés):

  • Vaya a la Net Bible, Romanos 7:17.
  • Busque la frase "sin that dwells in me" (el pecado que mora en mi), y busque la palabra griega que se traduce como "dwells" (mora), [enoikousa <1774> (5723) ],
  • Haga clic en 1774 y usted verá que es el verbo; haga clic en 5723 y usted verá "523 Tense — Present See 5774"
  • Haga clic en 5774 y usted verá lo siguiente en inglés (aquí traducido al español): El tiempo presente representa una simple declaración de los hechos o realidad vista como si hubiera ocurrido en el tiempo actual. En la mayoría de los casos esto corresponde directamente con el tiempo presente en inglés. Algunas frases que podrían ser traducidas como tiempo pasado en inglés a menudo ocurren en el tiempo presente en griego. Estos son calificados como "presentes históricos," y tales ocurrencias dramatizan el evento descrito como si el lector estuviera allí mirando el evento mientras ocurre. Algunas versiones en inglés traducen estos presentes históricos en el tiempo pasado, mientras que otras permiten que el tiempo del verbo permanezca en el presente.

7:14 Porque sabemos que la ley es espiritual; pero yo era carnal, vendido a la sujeción del pecado. [Este versículo y los siguientes versículos fueron traducidos incorrectamente como tiempo presente, pero el tiempo pasado es la traducción correcta correcta porque Pablo había sido trasladado al reino, en unión con Cristo, sentado con Cristo en lugares celestiales; Pablo había sido crucificado y estaba muerto: muerto a la ley por medio de la ley, y él ya no era esclavo de ningún pecado. Cristo lo había salvado al destruir el pecado en el cuerpo de Pablo. Los traductores de Babilonia representaron a Pablo como un pecador como ellos mismos, destinados a pecar por el resto de sus vidas. Esto es lo que la Palabra del Señor en el interior dijo con respecto a los traductores de la Biblia: "Ellos quieren ser hijos; ellos reconocen las escrituras que dicen 'aquel que es nacido de Dios no tiene pecado,' pero ellos continúan despreocupadamente."]

 15 Porque no entendía lo que hacía, porque no hacía lo que tenía la intención de practicar; pero lo que odiaba hacer, eso hacía.5

 16 Pero si hacía lo que no tenía intención de hacer, concordaba [en mi mente] con que la ley es buena.

 17 De manera que ya no era yo el que lo hacía, sino el pecado que permanecía en mí.6

 18 Yo sabía que en mí, a saber, en mi carne, no moraba el bien. Porque la intención de hacer el bien estaba presente en mí; pero el bien que ha sido llevado a cabo, eso no estaba.

 19 Porque no hacía lo que tenía intención de hacer; sino el mal que no tenía intención de hacer, eso hacía.

 20 Y si hacía lo que yo no tenía intención de hacer, ya era yo quien lo hacía, sino el pecado que moraba en mí.

 21 Por lo tanto, hallé esta ley: Aunque decidía que el bien fuera hecho, el mal estaba presente en mí.

 22 Porque según el hombre interior, me deleitaba en la ley de Dios;

 23 pero veía en mis miembros [mi carne] una ley diferente que combatía contra la ley de mi mente y me encadenaba con la ley del pecado que estaba en mis miembros.

 24 ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? [Pablo está reflejando en cuán desesperado él estaba antes que él fuera liberado del pecado por el Señor. Entonces, en la siguiente frase, él dice que iba a ser liberado por Dios por medio de Jesucristo; ser liberado es en realidad ser liberado de todo pecado, no ser liberado de la culpa del pecado.]

 25 ¡Doy gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! Así que yo mismo con la mente servía a la ley de Dios; pero con la carne, a la ley del pecado. [¿Entonces nos quedamos sentados, cautivos del pecado; o vamos a aquel que me librará del cuerpo de muerte? Pablo no permaneció en esta condición por la cual él describe que pasó, por la cual todos debemos pasar para encontrar la salvación. Con esperanza en la promesa del evangelio, a medida que vamos a Dios para recibir su corazón y su gracia que purifica el alma, por medio de la cruz interna de la negación propia, para ser liberados del pecado, y después recibir a Jesús resucitado en nosotros para que sea nuestro Señor que gobierna nuestros pensamientos, palabras, y accioneslibres del pecado. Como dijo Pablo: Porque si vivís conforme a la carne [la naturaleza pecaminosa], habéis de morir; pero si por el Espíritu hacéis morir las prácticas de la carne, viviréis, Rom 8:13; por medio el arrepentimiento en la cruz, hacemos morir las obras del cuerpo que son de la vida terrenal: fornicación, impureza, bajas pasiones, malos deseos de la carne, y la codicia, que es idolatría. Col 3:5. Hasta que usted finalmente llega al estado final de Pablo: Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Gal 2:20.

De la Palabra del Señor en el interior: "Claramente las escrituras muestran que Pablo era un hombre perfecto."

El fin de esta dramática narrativa se encuentra en los siguientes dos versículos, (versículos 1 y 2 del capítulo 8), donde Pablo declara: "Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte." Rom 8:1-2. Pablo era libre del pecado, y ya no caminaba en la carne restringida; él estaba caminando en el Espíritu: obediencia a las indicaciones dadas por Dios con sus palabras para hablar y sus acciones para realizar. Cuando Jesús es su verdadero Señor y Maestro, realmente guiando sus pensamientos, palabras, y acciones, entonces el pecado es imposible.]


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Para ver el(los) versículo(s) mostrado(s) paralelamente en Nueva Intl, Reina Valera, y La Biblia de las Américas, haga click aquí.
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1 vosotros también habéis muerto a la ley por medio del cuerpo viviente de Cristo en vosotros, para que os podáis estar casado con otro y resucitados del muerto para llevar fruto para Dios. Este versículo ha sido traducido erróneamente de la siguiente manera: "De manera semejante, hermanos míos, vosotros también habéis muerto a la ley por medio del cuerpo de Cristo, para ser unidos con otro, el mismo que resucitó de entre los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios." Las palabras de este versículo en el original griego son muy ambiguas, lo cual deja espacio para muchas interpretaciones diferentes; y debido a que los traductores nunca habían experimentado a Cristo resucitado en ellos, ellos tradujeron erróneamente el versículo para que dijera que la muerte de Cristo y su resurrección nos dejó muertos a la ley.* Claramente esto no es así; su muerte y resurrección no nos dejaron muertos a la ley interna o los pecados o las obras muertas. Debemos quitarnos el cuerpo de pecado y hacer morir nuestra naturaleza pecaminosa a través de la cruz interna de la negación propia; entonces Cristo es resucitado en nosotros y nosotros producimos fruto para Dios. Cuando las palabras de un versículo son confusas, los traductores de Babilonia siempre escogen la traducción que apoya sus falsas doctrinas, ignorando todos los versículos que claramente están en conflicto con sus doctrinas falsas. Cuando Cristo es resucitado en usted para ser su verdadero Rey y Señor, gobernando sus pensamientos, palabras, y acciones, sólo entonces usted está muerto a la ley.

* A pesar de que la sangre de Cristo hizo a la ley mosaica obsoleta, la ley interna en el corazón de todo hombre todavía está viva, nunca cancelada (y esta ley interna incluye el centro moral de la ley mosaica); y para ser liberado de la ley, que tiene dominio sobre él hasta su muerte, usted debe morir a la ley por medio de la ley descrita por Pablo en este capítulo. Usted se debe someter a Dios, condenando el pecado en su carne, con los mandatos que usted oye cuando lo espera a Él; y esos mandatos están establecidos como leyes en su corazón, los cuales usted debe obedecer y continuar obedeciendo hasta que usted esté crucificado, liberado de todo pecado.

De la Palabra del Señor en el interior:

2 Pero ahora, habiendo muerto a lo que nos tenía sujetos [el pecado], hemos sido liberados de la ley, para que sirvamos en lo nuevo del Espíritu y no en lo antiguo de la letra. Pablo le está hablando a aquellos que han hecho morir su naturaleza pecaminosa, quienes por lo tanto han sido liberados de la ley, (aún la ley interna). De modo que estos creyentes ahora están sirviendo de acuerdo a la inspiración del Espíritu de Dios, en vez de servir de acuerdo a las regulaciones de la letra (la ley). Cuando el hombre habla de acuerdo a las reglas escritas, camina de acuerdo a la letra, no al Espíritu. Pablo también dijo que eran ministros capaces del nuevo pacto; no de la letra, sino del Espíritu. Porque la letra mata, pero el Espíritu vivifica. 2 Cor 3:6. Jesús nos dice que sus palabras habladas son espíritu y son vida, y por lo tanto las palabras que oímos de él imparten vida. Juan 6:63. Pablo nos dice de qué Palabras nos hablan tanto Pablo como Jesús: Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Ésta es la palabra de fe que predicamos. Rom 10:8.

Pablo dice que la obediencia a la ley interna, que incluye el centro moral de la obsoleta ley mosaica e incluye los mandatos que usted oye de parte del Espíritu para arrepentirse, es necesaria hasta que usted sea totalmente guiado por el Espíritu de Dios:

Jorge Fox escribió acerca de cómo una persona muere a la ley por medio de la ley y de esta transición del tutor de la ley, hacia el Espíritu de Cristo, en su diario.

La ley del espíritu se cruza con la mente, el espíritu y la voluntad carnal, los cuales viven en desobediencia, y no están dentro de la ley del espíritu. Vi que esta ley era el amor puro de Dios que estaba sobre mí, y por el cual debo pasar, aunque fui afligido mientras estaba bajo ella; porque no podía estar muerto a la ley sino a través de la ley, la cual juzgó y condenó aquello que debe ser condenado. Vi que muchos hablaban de la ley, quienes no habían hecho de la ley su tutor; y muchos hablaban del evangelio de Cristo, quienes nunca conocieron la luz y la inmortalidad en ellos que es traída por la luz. Usted que ha estado bajo este maestro, y la condenación de esta ley, sabe estas cosas; porque aunque el Señor en ese día abrió estas cosas a mi por revelación por manera secreta, desde entonces han sido publicadas por su espíritu eterno, como si estuvieran sobre el techo de una casa. Y a medida que usted es llevado a la ley, y a través de la ley para morir a ella, y ser testigo de la justicia de la ley cumple en usted, usted después llegará a conocer lo que debe ser llevado hacia la fe, y por la fe desde abajo de la ley; y permaneciendo en la fe, cuyo autor es Cristo, y usted tendrá paz y acceso a Dios. Pero si usted aparta su mirada de la fe, y de las cosas que le darán la victoria, y pone su mirada sobre las cosas y palabras carnales [hablar sus propias palabras], usted estará otra vez en el cautiverio de la carne, y en la ley que se agarra de la carne y el pecado, y obra la ira divina, y las obras de la carne aparecerán otra vez. La ley de Dios se agarra de la ley del pecado y la muerte; pero la ley de la fe, o la ley del espíritu de vida, que es el amor de Dios, y que viene de Jesús, (quien es el fin de la ley por causa de la justicia), lo hace a usted libre de la ley del pecado y la muerte. Los hombres de mente carnal no conocen esta ley de la vida; pero, aún así, ellos le tentarán para alejarlo del espíritu hacia la carne, y de esa manera hacia el cautiverio. Por lo tanto usted que conoce el amor de Dios, y la ley del espíritu, y la libertad que se encuentra en Jesucristo, manténgase firme en él. Manténgase en la fe divina, el autor de la cual es Él, y no se enrede con el yugo de la esclavitud. Porque el ministerio de Cristo Jesús y sus enseñanzas traen libertad; pero el ministerio que es del hombre, y por el hombre, que se encuentra en la voluntad del hombre, lleva a la esclavitud, y a estar bajo la sombra de la muerte y la oscuridad. Por lo tanto nadie puede ser ministro de Cristo Jesús si no están en el espíritu eterno, que existía antes que las escrituras fueran dadas; porque si no tienen este espíritu, no son de él. Aunque tengan su luz para condenar a aquellos que la odian, no pueden llevar a nadie a la unidad y el compañerismo con el espíritu, a menos que ellos estén en él; porque la semilla de Dios es una carga pesada para la voluntad egoísta, carnal y terrenal, que reina en su propio conocimiento y entendimiento que debe perecer, y su propia sabiduría que es diabólica. El espíritu de Dios es apenado, irritado, y apagado con aquello que lleva a la esclavitud carnal; y aquello que batalla contra el espíritu de Dios debe ser mortificado por el espíritu; porque la carne tiene deseos contra el espíritu, y el espíritu contra la carne, y éstos son contrarios el uno al otro. La carne quisiera su libertad, y el espíritu quisiera su libertad; pero el espíritu tiene su libertad, y la carne no. Por lo tanto si usted apaga el espíritu, se une a la carne, y se hace esclavo de ella, entonces usted es juzgado y atormentado por el espíritu; pero si usted se une al espíritu, y sirve a Dios en el espíritu, usted tiene libertad y victoria sobre la carne y sus obras.

Hasta que usted ser testigo de la justicia de la ley cumple en usted, usted debe esforzarse para obedecer la ley interna que incluye el centro moral de la ley externa. Hermanos (hablo con los que conocen la ley), ¿ignoráis que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive. Rom 7:1. La ley sólo termina cuando el espíritu egoísta del hombre ha sido crucificado en la cruz interna de la negación propia, y Cristo Jesús ha resucitado en él para controlar completamente sus pensamientos, palabras, y acciones con la Ley del Espíritu de la Vida. De la Palabra del Señor en el interior: "A menos que tú seas testigo de que recibes la fe de parte de Cristo, estás bajo la ley." La fe que nos libera de la ley viene cuando recibimos el fruto del Espíritu, en contra del cual no hay ley. Gal 5:22-23, el cual es el don de Dios y por revelación es proveído por Jesús mismo. Las leyes morales todavía se aplican, las cuales son: ama a tu prójimo como te amas a ti mismo; no robar; no cometer adulterio; no mentir; no codiciar; no matar; y honrar a tu padre y a tu madre; etc.

William Dewsbury explica, además, la ley sobre el corazón:

Por lo tanto, cada uno que desee conocer el único y verdadero Dios y a Jesucristo a quien él ha enviado, lleven sus mentes hacia el interior, y examinen sus corazones, busquen y prueben sus caminos con la luz de Cristo Jesús que los ha iluminado a todos ustedes, que les muestra lo que es pecado en sus corazones, y que el orgullo y la codicia, el mentir y el jurar, la disimulación y el fraude, las conversaciones vanas y ociosas, las bromas necias y la incredulidad, son pecados. Ustedes saben en sus propias conciencias que estas cosas son pecados, por la ley justa de Dios en el corazón, que los reprende por ellos en secreto.

De la Palabra del Señor en el interior: "No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida."

3 No codiciarás. Hasta que podamos oír la voz del Señor en el interior y seguir su consejo para ser cambiados, las leyes morales son nuestro tutor, un recordatorio para nosotros de nuestros problemas, y un motivador para que nos arrepintamos de nuestros viejos caminos y busquemos ayuda divina para ser aún más diferentes, y así llegar a ser agradables a Dios. La ley en el corazón de todo hombre nos hace sentirnos mal cuando mentimos o robamos; y esta ley incluye las leyes morales externas: no robar, no mentir, no codiciar, no asesinar, no cometer adulterio, (y toda inmoralidad sexual), honrar a su padre y a su madre, amar a su prójimo como a sí mismo, hacer por otros lo que quisiéramos que hicieran por nosotros, etc. Las leyes morales de la ley interna exceden las leyes morales externas (Mosaicas) porque, como Jesús dijo, él vino a cumplir la ley; y entonces Él nos dijo cómo debía ser fortalecida, lo cual la ley interna refleja. La ley interna fortalecida puede ser entendida como habiendo sido violada cada vez que usted exhibe un fruto de la carne, los cuales incluyen: inmoralidad sexual, impureza, codicia, indecencia, tonterías, bromas groseras, obscenidad, adulterio, desenfreno, hechicería, odio, peleas, celos, iras, ambición egoísta, divisiones, envidias, homicidios, borracheras, fiestas, malos pensamientos, fornicaciones, iniquidad, engaño, blasfemia, orgullo, enojo, jactancia, lisonja, falta de modestia, inmoralidad, e insensatez. Cualquiera de estas cosas descalifica a cualquier hombre del cielo. Un hombre inocente de todos los frutos de la carne recién mencionados está en pleno cumplimiento de los requisitos rígidos de la salvación enunciados en las escrituras: debemos ser justos como Él es justo, 1 Juan 3:7. Debemos ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto, Mat 5:48. Debemos ser misericordiosos como Él es misericordioso, Lucas 6:36. Debemos llegar a ser puros como Él es puro, 1 Juan 3:2-3. Antes bien, así como aquel que os ha llamado es santo, también sed santos vosotros en todo aspecto de vuestra manera de vivir, 1 Ped 1:15. Para que andemos como él anduvo, 1 Juan 2:6; y así como él es, así seamos nosotros en este mundo, 1 Juan 4:17.

De la Palabra del Señor en el interior:

Cuando comenzamos a escuchar al Señor, quien nos da nuevos mandatos (o mandamientos) adaptados a nuestra vida y circunstancias, Él nos dice que dejemos comportamientos que no habíamos reconocido previamente como pecaminosos. Porque el hombre no puede entender ni reconocer la mayoría de los pecados, hasta que el Espíritu convence al hombre de pecado; pero el hombre natural no acepta las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede comprender, porque se han de discernir espiritualmente. 1 Cor 2:14. Las cosas de Dios que se conocen son evidentes entre ellos, pues Dios hizo que fuesen evidentes. Rom 1:19. De modo que el Espíritu Santo le enseña al hombre acerca de su pecado, acerca de la justicia [de Jesús], y los juicios [dentro del hombre; los ojos del alma deben ver, los oídos del alma deben oír, para aprender las cosas de Dios. Las cosas de Dios no se aprenden leyendo la Biblia, ni escuchando a alguien hablar, a menos que ellos hablen de las palabras pronunciadas por el Espíritu de Dios en esos momentos.

En su Diario, Jorge Fox escribió sobre este versículo, ('no codiciarás'):

Hubo una reunión de sacerdotes y profesantes en la casa de un juez, y yo fui con ellos. Allí se discutió como Pablo dijo que no había conocido el pecado sino fuera por la ley, que decía 'no codiciarás', y ellos declararon que Pablo estaba hablando de la ley externa. Pero yo les dije que Pablo dijo esto después de su conversión; porque él tenía la ley externa antes, y fue criado en ella, cuando él estaba cometiendo el pecado de la persecución; pero él servía esta ley de Dios que estaba en su mente,* contra la cual batallaba la ley en sus miembros; porque lo que él pensaba que era la vida para él resultó ser la muerte. De manera que los sacerdotes y profesantes más sobrios cedieron, y consintieron que no era la ley externa, sino la ley interna, que le enseñó a Pablo la lujuria interior, del cual él habló después de convertirse; porque la ley externa se apoderó de la acción externa, pero la ley interna de la lujuria interior.

Pablo declara que somos esclavos del pecado, incapaces de dejar de desear el pecado, sujetos a frecuentes fallas, sin importar cual sea nuestra intención. Pero Cristo vino para librarnos del pecado, para liberar a los cautivos, que están sentados en las tinieblas de la prisión, para ayudar a los pobres en espíritu a que lleguen a ser libres. Para esto fue manifestado el Hijo de Dios: para deshacer las obras del diablo (destruir el pecado). Pablo está diciendo que somos esclavos impotentes del pecado, hasta que seamos salvados de nuestros pecados, llevados de la oscuridad a la luz, liberados del pecado, alejados del poder de Satanás por el poder de Cristo; necesitamos un salvador para ser liberados por medio de la cruz interna de Cristo de la negación propia de nuestros pecados, realmente liberados, aún de la atracción del pecado o los deseos del cuerpo, los apetitos.

Permítame confesar un ejemplo más moderno. Yo pensaba que estaba libre de lujuria; yo no codiciaba la esposa de ningún hombre, ni su perro, gato, automóviles, botes, aviones, casas, ropa, cuentas de banco, amigos, etc. Decidí hacer mi computador más rápido con un SSD que cuesta alrededor de $50; no es gran cosa ¿verdad? Pero entonces escuché la voz del Señor que me dijo "no lo necesitas". Estando todavía enamorado de la velocidad del SSD, seguí buscando el mejor SSD disponible. Escuché otra vez "no lo necesitas". Después de un par de búsquedas, finalmente me di cuenta "tengo lujuria por un SSD, el que no necesito porque mi computador principal es más que adecuado; y estoy planeando jactarme con todas mis antiguas relaciones de negocios de cuánto más rápido es con la adición del SSD", lo cual es simplemente jactancia planeada y orgullosa." Cuando me di cuenta de esto, literalmente comencé a reírme de mi mismo por ser tan necio y denso. No hace falta decir que ahora no instalaría un SSD en mi computador personal aunque alguien me diera uno.

4 Basado en el mandamiento, el pecado produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. Por yo estaba vivo aparte de la ley una vez; pero cuando el mandamiento vino, el pecado revivió; y yo morí. Pablo (cuando todavía es judío) había estado observando estrictamente la ley de Moisés; pero entonces Pablo comenzó a oír más mandatos de parte del Espíritu que estaban adaptados a las circunstancias de su vida. Estos nuevos mandamientos hicieron que él se diera cuenta que el pecado todavía estaba vivo en su cuerpo; el pecado había revivido. Entonces la persona muere y llega a estar muerta a la ley al oír los muchos mandatos del Espíritu que restringe la mente, las palabras y las acciones carnales; y si esos mandatos hablados son escuchados y obedecidos, uno gradualmente pierde su vida carnal, muriendo diariamente, hasta que están muertos. Cristo entonces es revelado en el cuerpo.

Pablo está hablando acerca de tener los estados por los que un cristiano debe pasar para alcanzar la salvación. Creyendo que estar todavía pecando hasta la muerte es excusado en los creyentes, hay sacerdotes de Babilonia* que dicen que en este capítulo Pablo está hablando de que estaba agobiado con pecados sólo cuando él todavía era judío, y no después que él se convirtió en creyente; porque ellos predican del pecado libre de consecuencias para el creyente sin necesidad de mortificación del pecado, sin necesidad de una conversión del comportamiento de los frutos de la carne a el fruto del Espíritu, y sin el requisito de llegar a estar sin contaminación; todo lo cual debe llevarse a cabo en la lucha entre los pecados en el cuerpo y el Espíritu de Dios dentro de cualquier creyente que todavía esté pecando y que tenga la esperanza crecer para salvación. Algunos hechos adicionales que desmienten las afirmaciones ridículas de los sacerdotes de Babilonia son: 1) Pablo declaró que él previamente había sido educado en la Ley por el maestro principal de los fariseos, y 2) él había "vivido como un fariseo devoto de acuerdo con la secta más rigurosa de nuestra religión." Hechos 26:4-5. Por lo tanto Pablo no estaba escribiendo de su lucha épica con el pecado mientras todavía era judío. Sólo como un creyente, cuando Pablo se expuso a si mismo a los mandatos del Señor, se dio cuenta de los pecados secretos que estaban latentes en su cuerpo, de lo cual él tenía fe que sería liberado, y después recibió la destrucción del Señor de todo pecado en su cuerpo y fue liberado de incluso los deseos de pecar para llegar a ser un hombre perfecto.

* Vea la nota 1 de Romanos 7:5 en la Net Bible para ver un ejemplo de tales sacerdotes cuya doctrina es: una vez que usted es un creyentes, usted está en Cristo, y todos los pecados pasados, presentes y futuros son excusados por medio de la transferencia del significado de gracia de la verdad: que con arrepentimiento el Espíritu de Dios nos manda a negar los deseos e impiedad, a medida que nos purifica para vivir una vida sobria y piadosa en este mundo presente lo cual es más bien transferido a la mentira torcida de que la gracia es un permiso para la inmoralidad que excusa todos los pecados pasados, presentes y futuros en los creyentes, excusando así a los creyentes para que vivan en sus deseos y su orgullo como les plazca, sin ninguna ley.

De la Palabra del Señor en el interior: "¿Estás de acuerdo con alguien que en su arrogancia haya dicho que Dios excusa el mal en los creyentes? No es justo, pero a ellos no les importa. No seas confundido; no seas engañado; debes romper una acción sospechosa. El pecado libre de consecuencias no existe; las consecuencias son verdaderamente asombrosas. Hay una guerra que usted debe ganar; el pecado debe ser vencido; los deseos de la carne combaten contra su alma."

Esteban Crisp, quien también habitó en el reino, habló de manera excelente acerca de este proceso como se muestra a continuación:

Ahora la proposición y la oferta de amor de Dios a la humanidad siempre ha llevado esa limitación, que todos en el mundo deben observar; si el hombre espera ser salvado por Cristo, debe ser gobernado por él. Es contrario a toda razón que el diablo gobierne al hombre, y Cristo sea su Salvador. El tenor del Nuevo Testamento está en su contra, (oren y léanlo tanto como quieran, porque es un buen ejercicio), ustedes encontrarán que la verdadera fe del cristiano es esta: que aquel que tiene fe en Cristo tiene una operación sobre él para la limpieza de su corazón, que purifica y limpia su conciencia de las obras muertas, para que pueda servir al Dios viviente; aunque él previamente había sido siervo del diablo, ésta le hará dejar su antigua servidumbre, y lo llevará bajo la influencia de otra ley, la ley del espíritu de la vida en Cristo Jesús, que le hará libre de la ley de pecado y muerte. El apóstol pone varias condiciones por las cuales él debe pasar:

Hubo una profesión de la vida que él vivió anteriormente, pero él fue destruido por el poder del mandamiento; lo dejó en el polvo como un hombre muerto; cuando estaba en esa condición él encontró esa ley en él, que era la ley del pecado y la muerte, y esto causó una lucha y una guerra en él; él dijo: hallo esta ley: Aunque quiero hacer el bien, el mal está presente en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo en mis miembros una ley diferente que combate contra la ley de mi mente y me encadena con la ley del pecado que está en mis miembros. Ahora, esto lo llevó a la pobreza de espíritu, a un sentido de su condición miserable, y después él clamó: ¡Miserable hombre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?

Ahora, algunas personas que están en esto dicen que son como el apóstol: ellos tienen una ley en sus miembros que hace guerra en contra de la ley de sus mentes; el bien que ellos quisieran hacer no lo hacen, y no pueden avanzar [es su excusa para quedarse como esclavos del pecado]. Pero el apóstol Pablo sí avanzó más allá, aunque no lo hizo en ese estado [él describió que él había pasado] sin embargo conoce la liberación; sin embargo él tuvo fe que sería liberado, y que él no sería miserable toda su vida. Habiendo así liderado a los romanos hacia los varios estados por los cuales él había pasado, él los lleva a un estado más avanzado, la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús. Rom 8:1-2. ¿Cómo sabremos esto? Ellos no caminan según la carne, sino según el espíritu. Ahora Pablo había llegado a ese estado santificado, ese estado de libertad al que Cristo Jesús llevará a todos los que creen en él.

Hombres santos, en los días antiguos, experimentaron y encontraron una gran conflicto y enfrentamiento en sus propios corazones; todos deseaban hacer el bien, y ejercitar una conciencia, libre de ofensa, hacia Dios y hacia los hombres; pero había una ley de pecado que luchaba en sus miembros. Si cedemos a ella, nos lleva al pecado y la muerte; pero si nos entregamos a la ley del espíritu de la vida, hay un poder que es derivado del Mediador, que trasladará el alma fuera del reino de la oscuridad y pecado, del cual el diablo es el príncipe, y la lleva hacia el Hijo amado del reino de Dios.

Debe haber un cambio real realizado dentro de nosotros antes que podamos ir a Dios, y antes de tener comunión con Dios, lo cual es lo único que puede hacer el alma feliz. Que este sea el ejercicio de cada uno de nosotros para adorar y magnificar la gran misericordia y bondad de Dios, que él no ha apartado su espíritu de ustedes, sino ha puesto un monitor en su seno que les llama a dejar de hacer el mal, y aprender a hacer el bien, y a considerar que la paga del pecado es muerte. Aquí hay un pecado; yo podría cometerlo; allá hay una tentación ante mí, pero yo sé que es un anzuelo y un gancho. Yo podría morder el anzuelo si así lo quisiera, pero si lo hago, podría ser mi ruina. ¿Desearía yo ir a la muerte eterna, y tener mi lugar con los mentirosos y los impíos en el reino de las tinieblas, donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga? ¿O quisiera tener mi lugar con los santos y los ángeles? Si yo quisiera tener mi lugar con los bendecidos en el reino de Dios cuando muera, debo caminar en el camino que lleva hacia ese lugar; pero la puerta es angosta y estrecho el camino, y pocos son los que lo hallan. Esfuércense entonces para ser uno de esos pocos.

Como Jesús dijo también: "Esforzaos para a entrar por la puerta angosta, porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán." Lucas 13:24

Margaret Fox respondió con fuerza a los ministros y maestros de la corrupción en su tiempo, quienes enseñaron que toda la ley de Dios fue cancelada y reemplazada con sólo creer en Jesús.

Ustedes, quienes están en sus aprensiones de Dios, están en el mundo sin Dios. Ustedes están vivos sin la ley, y no han llegado a conocer la ley todavía, y están muertos en pecados y transgresiones. Ustedes, que viven en los placeres, están muertos en vida. Ustedes viven para el pecado y por lo tanto están libres de la justicia. La ley que es santa, justa, y buena, los cortará en pedazos. Ustedes no han llegado a conocer la ley, ni lo que es lícito, a través de lo cual todos pasan antes de que lleguen a conocer la libertad de los hijos de Dios — y esta ley derriba todas sus aprensiones de Dios. Oh, ustedes blasfemos, ¿dicen ustedes que no hay tales cosas lícitas e ilícitas, piadosas e impías? ¿Destruirían ustedes las escrituras e invalidarían la ley justa de Dios que se apodera del transgresor? ¿Pisotearán la sangre del nuevo pacto y la contarán como algo profano? Oh, el día de la venganza viene sobre ustedes. El Señor Dios está vestido con venganza en contra de ustedes y todos los que son como ustedes. Ustedes que se sientan en la mesa de los demonios son dejados fuera de la libertad de los hijos de Dios y no conocen la condición por la que Pablo ha pasado. Cuando ustedes sepan eso, será muerte y destrucción para ustedes. Ustedes testificarán esto eternamente, antes de que lleguen a conocer al Dios viviente.

5 Mientras la ley sea nuestro tutor, conocemos el primer estado en el cual Pablo describió que estaba: no hago lo que tengo la intención de hacer; pero lo que no tengo la intención de hacer, eso es lo que termino haciendo. Rom 7:15; y todos los hombres están en este estado, antes de que el Espíritu de Dios haga morir el pecado en ellos.

Pero ¡preste atención! Usted no tiene control de sus manos y sus pies; usted puede detener sus pies para que no persigan el mal, y usted puede detener sus manos para que no busquen el mal. Usted no puede controlar su boca y sus pensamientos, hasta que el Señor haga los cambios en usted — pero tenga cuidado, usted debe dejar las prácticas de inmoralidad que están bajo su control. Usted no puede controlar sus ojos para que no vean a una mujer con deseos la primera vez, pero puede decidir no mirar por segunda vez. El Señor ve sus esfuerzos o falta de esfuerzos y por lo tanto él conoce la sinceridad de su búsqueda. Si usted no es sincero, y no se ha alejado del mal lo más que pueda, él lo sabrá y le no le dará mucha ayuda; si usted es afortunado, él le recordará su hipocresía; si no lo es, él lo ignorará.

6 De manera que ya no era yo el que pecaba, sino el pecado que permanecía en mí. Este versículo ha sido mal traducido en todas las Biblias de la siguiente manera: "De manera que ya no soy yo quien peco, sino el pecado que permanece en mí," lo cual deja a Pablo como un miserable pecador, condenado a ser un pecador por el resto de su vida. El tiempo del verbo en el griego original es el "presente histórico", usado para describir un evento pasado en el presente de modo de dramatizar el evento para el lector como si él estuviera allí en realidad. El "presente histórico" puede ser traducido como tiempo presente o pasado. Cuando es traducido al tiempo presente, debería haber una nota explicando que las condiciones descritas por Pablo habían ocurrido en el pasado; en vez, los traductores se tomaron la licencia de hacer parecer que Pablo aun estaba pecando y que él era como ellos mismos, excusando así los pecados perpetuos de los mismos traductores por el resto de sus vidas.

Mucho cristianos usan esta traducción terriblemente errónea como su excusa para quedarse en el pecado. Pero Pablo está hablando acerca del comienzo. Después él dice: "¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Doy gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor;" y así él fue liberado del pecado. Pablo pasó por ambos de estos estados, así como todos deben pasar por estas etapas antes de llegar a la libertad de los hijos de Dios para disfrutar de la libertad cristiana. El estado final de Pablo era: ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y él fe trasladado hacia el reino de Cristo. En los dos versículos siguientes, (versículos 1 y 2 del capítulo 8), Pablo declara: "Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte." Rom 8:1-2. Pablo era libre del pecado, y ya no caminaba en la carne restringida; él estaba caminando en el Espíritu: en obediencia a las indicaciones dadas por Dios con sus palabras para hablar y sus acciones para realizar.

Jorge Fox escribió extensamente acerca de este tema en particular:

"Y nuevamente los mensajeros y ministros de Satanás dicen, Pablo clamó y dijo: ‘¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?’ Él estaba en guerra, y por lo tanto las personas deben estar en una guerra, y cargar un cuerpo de muerte, y un cuerpo de pecado mientras vivan, hasta la tumba, y allí no se vence ni se obtiene victoria. Pero en esto, los mensajeros y ministros de Satanás hacen daño a las palabras del apóstol, y no las toman todas; porque aunque él clamó, quién me librará de este cuerpo de muerte; sin embargo él le dio gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor, y dijo: ‘ la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.’ Tomen nota, él dijo que Cristo Jesús lo había liberado, como en Rom 7:24-25, 8:1-2. Y dijo que no había ‘condenación para aquellos que están en Cristo Jesús, que no caminan según la carne, sino según el espíritu.’ Y nuevamente, él dijo: ‘gracias a Dios, quien nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.’ 1 Cor 15:57. Y nuevamente él dijo: ‘Aquellos que están en Cristo son una nueva criatura.’ Y nuevamente, el apóstol dijo: ‘He peleado la buena batalla; he acabado la carrera; he guardado la fe.’ 2 Tim 4:7.

Entonces el apóstol, si él había peleado la buena batalla, ahora ya no estaba peleando; y al haber guardado la fe, él tuvo la victoria; porque la fe es la victoria. Y Juan dijo: ‘y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.’ 1 Juan 5:4. Y Cristo Jesús es el autor y consumador de nuestra fe. Heb 12:2. Entonces aquí ustedes pueden ver que el apóstol había peleado y guardado la fe de Cristo, la cual es la victoria. Por lo tanto él no siempre estaba peleando y haciendo guerra como los mensajeros de Satanás hubieran querido, quien es un mentiroso desde el principio. Porque el apóstol dijo: ‘Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en la carne, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí.’ Gal 2:20."

Cuando Jesús es su verdadero Señor y Maestro, realmente guiando sus pensamientos, palabras, y acciones, entonces el pecado es imposible; cuando usted de verdad ha nacido otra vez, no puede pecar y está protegido de pecar otra vez. Si todavía está pecando, usted es esclavo del pecado, y aquel que peca es del diablo, no de Cristo.

Estaban Crisp también escribió extensamente acerca del paso de Pablo por el estado de ser un pecador:

"..cuando él quería hacer el bien, el mal estaba presente en él. "La intención," dijo él, "está presente, y no sé como realizarla;" pero él no le llamó a esto un estado feliz. Él no dijo en ese entonces "estoy en una buena condición, cuando soy llevado cautivo por el diablo cuando él quiere. El bien que quiero hacer, no hago, y soy carnal, y vendido al pecado. Él no dice "esta es una buena condición, estoy satisfecho con ella; vean lo que él dice de esta condición [carnal, y vendida al pecado]; él le da un nombre más correcto que muchos le dan hoy en día, que dicen que este es el estado de los hijos de Dios; que los mejores de todos los hijos de Dios no tienen poder para vivir sin pecado, y vencer todas sus corrupciones; que ellos pecan en sus mejores deberes, y no pueden hacer nada sino pecar, y ese pecado se mezcla con todos sus deberes y acciones santas. Muchos de sus ministros les dicen que si ellos piensan que pueden realizar cualquier deber sin pecar, se engañan a sí mismos, y corren el riesgo de ser maldecidos. Pero esta no es una enseñanza de Cristo, sino más bien viene de un maestro diferente. Pablo le dio a este estado otro nombre, y yo quisiera que fueran tan sabios cuando están en este estado y condición: ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Yo veo una miseria en esta condición; yo veo que si no soy liberado de él, debo perecer a toda la eternidad. Este no es un estado en el cual debemos vivir; ¿quién puede vivir a gusto en una condición como esta? ¿Quién puede hacer otra cosa sino clamar quién me librará de este cuerpo de pecado y muerte?” ¡Ay! No oímos tal clamor ahora entre los sacerdotes ni el pueblo, ni congregaciones separadas [aquellas que designaban su propio predicador]. Temo que este clamor está casi perdido entre nosotros, a menos que algunos pocos que oyen la voz de Dios, y sienten tal golpe de poder divino como Pablo sintió, y responden a la voz celestial. Confieso que yo mismo he oído tal clamor, y he sido sensible a mi triste cautiverio y esclavitud, por causa del pecado. Y aunque tenía una mente para hacer el bien, no podía hacerlo; era mi deseo no pecar más. Deseaba no pecar en contra del Señor, si podía evitarlo; y cuando hacía el bien, hallaba que el mal estaba presente en mí; pero estaba lejos de sentarme [darme por vencido] allí, y decir: “este es el estado y condición del pueblo de Dios; está tan bien conmigo como lo estaba con el apóstol Pablo, por lo tanto me sentaré [dejaré de tratar de cambiar] en este estado.” El pueblo de Dios no puede encontrar satisfacción en un estado como este, aunque yo confieso que el pueblo peculiar de Dios al principio llegó a este estado, por su propia convicción; y llegaron a abrir sus mentes, e iluminar sus entendimientos, para ver el mal en sus caminos; pero ellos no llegan a este estado como a su reposo, y después se persuaden a sí mismos que están en la condición del pueblo de Dios. Más bien ellos le dan a su estado un nombre correcto, y claman “¡miserable de mí! ¡Qué condición tan miserable en la que he caído! No lo había visto antes. Ahora mis ojos están abiertos, ahora mi entendimiento es iluminado; ahora veo que la corrupción de mi naturaleza prevalece en contra de la gracia de Dios; y cuando me quiero unir con la gracia de Dios, y los movimientos de su Santo Espíritu, el enemigo está presente para descarriarme. No estoy ahora en un estado feliz, sino que estoy tan avanzado que estoy convencido de mi condición y estado miserable y desgraciado; si no se encuentra algún camino para mi liberación, nunca veré el rostro de Dios con consuelo.” Entonces se levanta ese clamor: ¿Quién me librará?” Así el apóstol Pablo (Rom 7:24) presenta el estado de su convencimiento, y en qué condición tan miserable él se encontraba. Entonces él va más allá, y les dice como era la situación con él. Le doy gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor. ¡Oh! Tengo suficiente causa para agradecer a Dios, no soy un hombre miserable ahora, no soy carnal, vendido al pecado; ahora no soy llevado cautivo por el diablo cuando él quiere. ¿Por qué? ¿Cómo es esto? El apóstol dijo: "la ley del espíritu de vida en Cristo Jesús me ha liberado del la ley de pecado y muerte." Esto es algo en lo cual gloriarse y consolar el alma. La ley del Espíritu de vida triunfó en su alma, y lo liberó de la ley del pecado y muerte, y lo redimió del poder del pecado, y lo hizo servir a Dios con libertad. Ley doy gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor. Yo quisiera que todos llegaran a esto, a agradecer a Dios, no sólo en palabras, sino en realidad, en acción y verdad. Porque alguien puede enseñarle a un perico a decir estas palabras; pero es la ley del espíritu de la vida en Cristo Jesús la que los liberará de la ley de pecado y muerte.

Esta es una lección difícil; por lo tanto ustedes deben ir a casa, hacia sus propias conciencias, antes de poder emitir un juicio correcto de las cosas y de dar la respuesta correcta a sí mismos. La ley del espíritu de la vida los liberará de su pasión, y de su orgullo y codicia, y sensualidad, y de la ley de sus inclinaciones carnales. ¿Han sido ustedes liberados de ellas?

Ahora, cuando las personas llegan a examinarse a sí mismas, no tienen ningún lugar donde ir, sino que deben tomar la cruz diaria, y confiar en el Señor Jesús para su liberación, quien los ha iluminado, para ver su estado miserable y desdichado; y él iluminó su entendimiento, para que ellos puedan ir a él, para poder ser liberados del dominio del pecado."

De la Palabra del Señor en el interior: "A menos que tú seas testigo de que recibes la fe de parte de Cristo, estás bajo la ley. A menos que tú atestigües la ley cumplida en ti, estás bajo la ley. No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida."

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