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Romanos 2:13-15

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 13 Porque no son los oidores de la ley los que son justificados delante de Dios, sino que los hacedores de la ley [los obedientes] serán justificados. [Pablo nos está diciendo a todos que si no somos obedientes a la ley, no seremos aceptables ante Dios; aún los gentiles (no judíos), sin la ley de Moisés, serán juzgados por su obediencia a la ley moral escrita en los corazones y las conciencias de todos los hombres. Ellos serán juzgados por el registro que está en sus conciencias de los pensamientos, los cuales los acusan o los excusan.]

 14 Porque cuando los gentiles que no tienen ley practican [obedecen] por instinto las cosas contenidas en la ley, estos hombres que no tienen la ley, son ley para sí mismos.

 15 Ellos muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, mientras que su conciencia también da testimonio; mientras que sus pensamientos los acusan o los excusan.4 [Esta ley está escrita en el corazón de cada hombre. Nos hace sentirnos mal cuando mentimos o robamos. Esta ley incluye las leyes morales externas: no robar, no mentir, no codiciar, no asesinar, no cometer adulterio, (y toda inmoralidad sexual), honrar a su padre y a su madre, amar a su prójimo como a sí mismo, hacer por otros lo que quisiéramos que hicieran por nosotros, etc. Todo hombre será juzgado de acuerdo a esta ley; ningún hombre será exento de esta ley por ninguna razón, y nunca ha sido anulada ni cancelada. La ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive, Rom 7:1; la ley es nuestro tutor hasta que hemos crucificado nuestra naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia. Las leyes morales de la ley interna exceden las leyes morales externas (Mosaicas) porque, como Jesús dijo, él vino a cumplir la ley; y entonces Él nos dijo cómo debía ser fortalecida, lo cual la ley interna refleja. La ley interna fortalecida puede ser entendida como habiendo sido violada cada vez que usted exhibe un fruto de la carne, los cuales incluyen: inmoralidad sexual, impureza, codicia, indecencia, tonterías, bromas groseras, obscenidad, adulterio, desenfreno, hechicería, odio, peleas, celos, iras, ambición egoísta, divisiones, envidias, homicidios, borracheras, fiestas, malos pensamientos, fornicaciones, iniquidad, engaño, blasfemia, orgullo, enojo, jactancia, lisonja, falta de modestia, inmoralidad, e insensatez. Cualquiera de estas cosas descalifica a cualquier hombre del cielo. De la Palabra del Señor en el interior: "No puedes ignorar los mandamientos morales y ser cristiano. Tú debes tener una devoción por la ley que está en el corazón de cada hombre; tú debes oír; y debes obedecer. Ponte en guardia todo el tiempo para asegurarte que tus palabras no reflejen los frutos de la carne."]

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4 Porque cuando los gentiles que no tienen ley practican [obedecen] por instinto el contenido de la ley, estos hombres que no tienen la ley, son ley para sí mismos. Ellos muestran la obra de la ley escrita en sus corazones, mientras que su conciencia concuerda en su testimonio; y sus razonamientos se acusan o se excusan unos a otros. Esta ley está escrita en el corazón de cada hombre. Nos hace sentirnos mal cuando mentimos o robamos. Esta ley incluye las leyes morales externas: hazle a otros como tú quieras que ellos hagan contigo, no robar, no mentir, no codiciar, no matar, no cometer adulterio, (y toda la inmoralidad sexual), honra a tus padres, y ama a tu prójimo como a ti mismo. Todo hombre será juzgado de acuerdo a su ley; ningún hombre es excusado de esta ley, y ella nunca sido anulada o cancelada. Hermanos (hablo con los que conocen la ley), ¿ignoráis que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive? Rom 7:1. Todos los pecadores que no tengan la ley perecerán. Cristianos, despierten; el pecado y el cielo se excluyen el uno al otro. Aún aquellos que están fuera de la ley serán juzgados por la ley moral en sus corazones, que los convence cuando mienten, roban, odian, engañan, etc. La obediencia a la ley moral es un requisito para recibir la guía del Espíritu Santo, que sólo es dado a aquellos que son obedientes. Hechos 5:32.

Pablo no se está refiriendo a las obras de la ley, como los sacrificios animales, como el diezmo, como los festivales, como no trabajar el sábado — esas cosas no cuentan, son obras de la carne. Pablo se refiere al código moral de la ley: hacer por otros lo que quisiéramos que hicieran por nosotros, amar a su prójimo, amar a Dios, no robar, no mentir, no codiciar, no cometer adulterio, (y toda inmoralidad sexual), etc. — estas cosas deben ser obedecidas para tener alguna esperanza de progreso espiritual. ¡Note! La ley moral no es las obras de la ley de las que habla Pablo: No es por obras, para que nadie se gloríe.

Jesús dijo: "No penséis que he venido para abrogar la Ley o los Profetas. No he venido para abrogar, sino para cumplir. De cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni siquiera una jota ni una tilde pasará de la ley hasta que todo haya sido cumplido." Mateo 5:17-18. en el versículo que viene inmediatamente después Él nos da un ejemplo de cómo Él está fortaleciendo la ley para que sea cumplida, incluso excedida:

Claramente Jesús ha definido una ley mucho más fuerte; claramente Él insiste que nosotros excedamos la justicia de observar la ley de Moisés.

A pesar de que la sangre de Cristo hizo a la ley mosaica obsoleta, la ley interna en el corazón de todo hombre todavía está viva, nunca cancelada (y esta ley interna incluye el centro moral de la ley mosaica); y para ser liberado de la ley, que tiene dominio sobre él hasta su muerte, usted debe morir a la ley por medio de la ley descrita por Pablo en Rom 7:1,4-6,9. Usted se debe someter a Dios, condenando el pecado en su carne, con los mandatos que usted oye cuando lo espera a Él; y esos mandatos están establecidos como leyes en su corazón, los cuales usted debe obedecer y continuar obedeciendo hasta que usted esté crucificado, liberado de todo pecado.

De la Palabra del Señor en el interior:

Un discípulo crucificado produce el fruto del espíritu, el cual cumple la ley a medida que camina en el amor. El cielo y la tierra pasarán a medida que el discípulo está totalmente controlado por el Espíritu de Cristo y es trasladado al reino de los cielos en su interior. La Ley fue aplicada al hombre caído, quien perdió la vida y la guía de Dios por la caída de Adán en el jardín del Edén; ninguna ley se aplica al hombre que ha sido restaurado a la imagen espiritual de Dios.

Jorge Fox escribió del fin de la ley de Moisés:

Cristo no vino a quebrantar la ley; el apóstol dijo que la ley era buena en su lugar, y él la estableció; sin embargo el apóstol dice que el sábado era una sombra, pero el cuerpo era Cristo, y él los lleva a la ley en el corazón, en la mente, y allí él la estableció. Cristo no vino a quebrantar ni una jota ni una tilde de ella, sino (tome nota) a cumplirla; y él dijo: "ni siquiera una jota ni una tilde pasará de la ley hasta que todo haya sido cumplido."... las ofrendas son cambiadas; la ley también es cambiada, y la ofrenda, Cristo Jesús, después de haber venido, la ley vino a estar adentro, y la circuncisión adentro; y Cristo, el reposo, es el Señor del sábado, y el reposo para el pueblo de Dios. Aquel que sostiene los sábados y las ofrendas, sostiene la circuncisión y las obras, y así mantiene alejada a la gente del cuerpo y la cabeza, en las señales y las sombras, y así en las obras de la ley, las cuales la ley ordena...Cristo es el fin de la ley para todo el que cree, en cada jota y tilde, e impresión de ella; y las señales y las sombras que fueron sostenidas por la ley, de la cual Cristo es el fin; sin embargo la vida de la ley, el poder, permanece, aunque las sombras y cosas externas que cambian, terminan, el cuerpo es lo que las hace terminar a todas.

La vida y poder de la ley permanece porque la ley sobreviviente llegó a ser la ley interna que está en el corazón de todo hombre.

El hacer tu voluntad, oh Dios mío, me ha agradado;
y tu ley está en medio de mi corazón. Salmos 40:8

William Dewsbury explica, además, la ley sobre el corazón:

Por lo tanto, cada uno que desee conocer el único y verdadero Dios y a Jesucristo a quien él ha enviado, lleven sus mentes hacia el interior, y examinen sus corazones, busquen y prueben sus caminos con la luz de Cristo Jesús que los ha iluminado a todos ustedes, que les muestra lo que es pecado en sus corazones, y que el orgullo y la codicia, el mentir y el jurar, la disimulación y el fraude, las conversaciones vanas y ociosas, las bromas necias y la incredulidad, son pecados. Ustedes saben en sus propias conciencias que estas cosas son pecados, por la ley justa de Dios en el corazón, que los reprende por ellos en secreto.

La ley en el corazón de todo hombre incluye el centro moral de la Ley Mosaica: no robar, no mentir, no codiciar, no asesinar, no cometer adulterio, (y toda inmoralidad sexual), honrar a su padre y a su madre, amar a su prójimo como a sí mismo, hacer por otros lo que quisiéramos que hicieran por nosotros, etc. Las leyes morales de la ley interna exceden las leyes morales externas (Mosaicas) porque, como Jesús dijo, él vino a cumplir la ley; y entonces Él nos dijo cómo debía ser fortalecida, lo cual la ley interna refleja. La ley interna fortalecida puede ser entendida como habiendo sido violada cada vez que usted exhibe un fruto de la carne, los cuales incluyen: inmoralidad sexual, impureza, codicia, indecencia, tonterías, bromas groseras, obscenidad, adulterio, desenfreno, hechicería, odio, peleas, celos, iras, ambición egoísta, divisiones, envidias, homicidios, borracheras, fiestas, malos pensamientos, fornicaciones, iniquidad, engaño, blasfemia, orgullo, enojo, jactancia, lisonja, falta de modestia, inmoralidad, e insensatez. Cualquiera de estas cosas descalifica a cualquier hombre del cielo. Un hombre inocente de todos los frutos de la carne recién mencionados está en pleno cumplimiento de los requisitos rígidos de la salvación enunciados en las escrituras: debemos ser justos como Él es justo, 1 Juan 3:7. Debemos ser perfectos como nuestro Padre celestial es perfecto, Mat 5:48. Debemos ser misericordiosos como Él es misericordioso, Lucas 6:36. Debemos llegar a ser puros como Él es puro, 1 Juan 3:2-3. Antes bien, así como aquel que os ha llamado es santo, también sed santos vosotros en todo aspecto de vuestra manera de vivir, 1 Ped 1:15. Para que andemos como él anduvo, 1 Juan 2:6; y así como él es, así seamos nosotros en este mundo, 1 Juan 4:17.

De la Palabra del Señor en el interior:

Jesús llama a la puerta del corazón de cada hombre; él ruega silenciosa y anónimamente para que nosotros nos apartemos de los caminos impíos y egoístas. Si no guardamos [practicamos, obedecemos] sus palabras, cuando morimos (el último día), recordaremos sus palabras con las que nos rogaba que nos apartáramos del mal, y aquellas palabras nos juzgarán.

Margaret Fox respondió con fuerza a los ministros y maestros de la corrupción en su tiempo, quienes enseñaron que toda la ley de Dios fue cancelada y reemplazada con sólo creer en Jesús.

Ustedes, quienes están en sus aprensiones de Dios, están en el mundo sin Dios. Ustedes están vivos sin la ley, y no han llegado a conocer la ley todavía, y están muertos en pecados y transgresiones. Ustedes, que viven en los placeres, están muertos en vida. Ustedes viven para el pecado y por lo tanto están libres de la justicia. La ley que es santa, justa, y buena, los cortará en pedazos. Ustedes no han llegado a conocer la ley, ni lo que es lícito, a través de lo cual todos pasan antes de que lleguen a conocer la libertad de los hijos de Dios — y esta ley derriba todas sus aprensiones de Dios. Oh, ustedes blasfemos, ¿dicen ustedes que no hay tales cosas lícitas e ilícitas, piadosas e impías? ¿Destruirían ustedes las escrituras e invalidarían la ley justa de Dios que se apodera del transgresor? ¿Pisotearán la sangre del nuevo pacto y la contarán como algo profano? Oh, el día de la venganza viene sobre ustedes. El Señor Dios está vestido con venganza en contra de ustedes y todos los que son como ustedes. Ustedes que se sientan en la mesa de los demonios son dejados fuera de la libertad de los hijos de Dios y no conocen la condición por la que Pablo ha pasado. Cuando ustedes sepan eso, será muerte y destrucción para ustedes. Ustedes testificarán esto eternamente, antes de que lleguen a conocer al Dios viviente.

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