La Biblia Moderna en Español

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Indice de la Biblia

Gálatas 3

3:1 ¡Oh gálatas insensatos, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado como crucificado! ¿Quién os hechizó?

3:2 Sólo esto quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por la fe en lo que oísteis?1 [Su progreso espiritual es determinado por oír al Señor hablarle a usted desde el interior de su corazón y obedecer — esto es fe.]

3:3 ¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado en el Espíritu, ¿ahora terminaréis en [las obras de] la carne?

3:4 ¿Tantas cosas padecisteis en vano, si de veras fue en vano?

3:5 Entonces, el que os suministra el Espíritu y obra maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por la fe de lo que usted oye?2 [lo que se le dice a usted por medio de la palabra en su corazón. De la Palabra del Señor en el interior: "La fe es oír la Palabra de Dios y obedecer.]

3:6 De la misma manera, Abraham creyó [al oír y obedecer la voz de] a Dios, y le fue contado por justicia.

3:7 Por lo tanto, sabed que los que se basan en la fe son hijos de Abraham.

3:8 Y la Escritura, habiendo previsto que por la fe Dios había de justificar a los gentiles, predicó de antemano el evangelio a Abraham, diciendo: "En ti serán benditas todas las naciones." [En el tiempo de Abraham, no existía ni una sola escritura. Cristo predicaba el evangelio en ese entonces; él lo predica ahora; y Cristo continuará predicando el evangelio desde el interior del corazón del hombre. Vea la nota de Col 1:23 para más información.]

3:9 Desde luego, los que se basan en la fe son benditos junto con Abraham, el hombre de fe.

3:10 Porque todos los que se basan en las obras de la ley están bajo maldición, pues está escrito: Maldito todo aquel que no permanece en todas las cosas escritas en el libro de la Ley para cumplirlas. [Hay una gran diferencia entre las obras de la ley (sacrificios, circuncisión, diezmos, días, sábados, comidas, etc.), comparado con tratar de cumplir el centro moral de los mandamientos, (no robar, no mentir, no matar, no cometer adulterio, no codiciar, amar a su prójimo, etc.). Las obras de la ley no tienen valor, pero alejarse del mal aún es esencial. Hermanos (hablo con los que conocen la ley), ¿ignoráis que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que vive. Rom 7:1. A menos que usted pierda su vida al crucificar su naturaleza pecaminosa, su mente carnal, y su espíritu impío, usted todavía está vivo y todavía es sujeto a las leyes morales. Los guías ciegos del cristianismo señalan este versículo y dicen que ya no hay ningún pecado porque la ley supuestamente ha sido eliminada para cualquier persona que cree en Jesús; ellos convenientemente pasan por alto las muchas advertencias del Nuevo Testamento con respecto al pecado que lo descalifican completamente para la salvación y el cielo, haga clic aquí para ver. Ellos también pasan por alto que cada hombre será juzgado por sus obras y sus palabras, haga clic aquí para ver. Sí, hay una diferencia entre el bien y el mal; sí, todavía hay pecado; sí, las leyes morales todavía se aplican. También, Pablo dijo en Gal 5:18, si (y cuando) sóis guiados (ordenados, mandados) por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Hasta que estemos en completo control del Espíritu de Dios, la ley interna, que incluye el centro moral de la ley mosaica, es nuestro tutor, que nos recuerda acerca de nuestros defectos y nos motiva a ir a Dios para ser cambiados. El cristianismo quisiera que usted ignorara el tutor esencial, que lleva hacia la fe verdadera y operacional.]

3:11 Desde luego, es evidente que por la ley nadie es justificado delante de Dios, porque el justo vivirá por la fe.

3:12 Ahora bien, la ley no se basa en la fe; al contrario, el que hace estas cosas vivirá por ellas.

3:13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),

3:14 para que la bendición de Abraham llegara por Cristo Jesús a los gentiles, a fin de que recibamos la promesa del Espíritu por medio de la fe.

3:15 Hermanos, hablo en términos humanos: Aunque un pacto sea de hombres, una vez ratificado, nadie lo cancela ni le añade.

3:16 Ahora bien, las promesas a Abraham fueron pronunciadas también a su descendencia. No dice: "y a los descendientes", como refiriéndose a muchos, sino a uno solo: y a tu descendencia, que es Cristo [refiriéndose a los descendientes de Abraham].

3:17 Esto, pues, digo: El pacto confirmado antes por Dios no lo abroga la ley, que vino 430 años después, para invalidar la promesa.

3:18 Porque si la herencia fuera por la ley, ya no sería por la promesa; pero a Abraham Dios ha dado gratuitamente la herencia por medio de una promesa.

3:19 Entonces, ¿para qué existe la ley? Fue dada por causa de las transgresiones [del pecado], hasta que viniese la descendencia a quien había sido hecha la promesa. Y esta ley fue promulgada por medio de ángeles, por mano de un mediador.

3:20 Y el mediador no es de uno solo, pero Dios es uno.

3:21 Por consecuencia, ¿es la ley contraria a las promesas de Dios? ¡De ninguna manera! Porque si hubiera sido dada una ley capaz de vivificar, entonces la justicia sería por la ley.

3:22 No obstante, la Escritura declara que todo el mundo es prisionero del pecado, para que la promesa fuese dada por la fe en Jesucristo a los que creen.

3:23 Pero antes que viniese la fe, estábamos custodiados bajo la ley, reservados para la fe que había de ser revelada. [Hasta que la fe haya venido, todos están obligados a guardar la ley que está en el corazón de cada hombre, Rom 2:11-16. La fe que nos libera de la ley viene cuando recibimos el fruto del Espíritu, en contra del cual no hay ley. Gal 5:22-23, el cual es el don de Dios y por revelación es proveído por Jesús mismo. De la Palabra del Señor en el interior: "A menos que tú seas testigo de que recibes la fe de parte de parte de Cristo, estás bajo la ley. No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida."]

3:24 De manera que la ley ha sido nuestro tutor para llevarnos a Cristo, para que seamos justificados por la fe.3 [A menos que usted llegue a esforzarse para obedecer el centro moral de la ley, que es includio en la ley en el corazón de cada hombre, usted nunca será llevado hacia Cristo para ser justificado por la fe interna, oyendo la palabra de Dios en su corazón y obedeciéndola con persistencia; el centro moral de la ley es: no robar, no matar, no codiciar (desear), no mentir, no cometer adulterio, honrar a su madre y a su padre, y amar a su prójimo como a sí mismo — lo cual es hacer con otros lo que usted quisiera que hicieran con usted — la regla de oro.]

3:25 Pero ahora que ha venido la fe [recibida con el fruto del Espíritu],4 ya no estamos bajo tutor [la ley que está en el corazón de cada hombre]. [La fe no es una creencia en Jesús basada en la veracidad histórica de la Biblia; la fe es oír la palabra de Dios desde el interior de su corazón, porque la fe es un don de Dios y viene por revelación de Jesucristo. Pablo además nos dice: si (y cuando) sois guiados (inducidos, ordenados, ordenados) por el Espíritu, no estáis bajo la ley, Gal 5:18. Ser guiado es cuando el Espíritu ordena sus pensamientos, palabras y acciones. Antes de que Cristo aparezca en su corazón con el fruto del Espíritu para guiarlo e inspirarlo continuamente, todos los mandamientos que usted oye del Señor también están escritos en su corazón para aclarar y añadir a la ley en el corazón de cada hombre, la cual es su tutor que debe ser obedecido continuamente.]

3:26 Así que, todos sois hijos de Dios por medio de la fe en Cristo Jesús, [solamente si, como dice el siguiente versículo, usted ha sido bautizado por Cristo; lo cual es el fuego que no se apaga, que quema toda la paja (pecado). La fe operacional, la fe interior, es como el bautismo eventualmente se realiza.]

3:27 porque todos los que fuisteis bautizados en Cristo5 os habéis revestido de Cristo. [El vestirse de Cristo, es poseer su Espíritu completamente de manera que Él gobierna sus pensamientos, palabras, y acciones.]

3:28 Ya no hay judío ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.

3:29 Y ya que sois de Cristo, ciertamente sois descendencia de Abraham, herederos conforme a la promesa.

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Para ver este capítulo en varias versiones bíblicas en paralelo, haga clic aquí. Las versiones son las versiones Reina Valera 1960, Nueva Versión Internacional, Reina Valera 1995 y La Biblia de las Américas.

1 Sólo esto quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley o por la fe en lo que oísteis? [Dios da el Espíritu Santo a los que le obedecen; la fe es oír a Cristo hablarle a usted, creer y obedecer.]

2 Entonces, el que os suministra el Espíritu y obra maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley o por la fe de lo que usted oye? Pablo explica que el oír y la fe un una cosa, son lo mismo. Su fe es puesta en evidencia por la obediencia a lo que oye que el Espíritu le mande hacer. La fe viene por el oír la palabra, la cual está en su corazón; fe es oír a Jesús, quien es la palabra de Dios, que habla desde el interior, y creer que es el Señor quien le habla; esto es creer en Jesús. Esto define la fe real y nos da un entendimiento de las referencias que hablan acerca de purificar sus corazones por la fe, lo cual se logra con el poder milagroso de Dios, liberado de la fe real, oyendo y obedeciendo.

maravillas entre vosotros vienen por la fe en lo que usted ha oído. A menos que seamos guiados por los mandamientos que la voz del Espíritu de Dios nos de (cuando venga la fe), la ley es nuestro tutor. Una vez que podamos oír los mandatos del Espíritu, nos enfocaremos en obedecer lo que el Espíritu nos mande. Típicamente toma de semanas a meses hasta que usted comience a escuchar la voz del Señor, aún cuando esté escuchando todos los días. Durante este tiempo de espera para llegar a estar bajo la dirección del Espíritu, seguimos la ley moral externa lo más que podamos: no robar, mentir, engañar, codiciar, tomar el nombre del Señor en vano, etc. El poder de Dios para purificarnos es liberado por la fe en lo que usted oiga al Señor decir en su corazón; la fe es creer que fue dicho por el Señor, y la fe es obedecer cualquier mandamiento o enseñanza.

3 la ley ha sido nuestro tutor para llevarnos a Cristo, para que seamos justificados por la fe. A menos que estemos bajo el control de Espíritu de Dios, la ley externa es nuestro tutor, que nos recuerda nuestros defectos. Eventualmente la ley se cumplirá en nosotros; Cristo debe cambiarnos para llegar a ser como él, para que nosotros también cumplamos la ley. Debemos pasar por el tiempo de impureza, buscando la pureza, con la ley declarándonos nuestras deficiencias y transgresiones, lo cual nos duele, y resulta en que seamos motivados a buscar la ayuda divina para cambiar. Si ignoramos la ley y sus requisitos de buena conducta, que nos recuerda que busquemos la ayuda de Dios para quitar el pecado, de modo que estemos desesperadamente amarrados al pecado, entonces la condenación del pecado continuará por seguro. De modo que caminamos por la ley moral interna en nuestro corazón, la cual incluye la ley moral externa, hasta que seamos guiados por los mandamientos que escuchamos y oímos del Señor. Por medio de nuestra obediencia, somos justificados por la fe. A medida que obedecemos, Cristo escribe cada unos de sus mandamientos en nuestro corazón hasta que la más pequeña semilla de mostaza crece hasta ser el árbol más grande y hasta que estemos completamente leudados. Al llegar a ser puros, entramos en el reino de los cielos y el amor de Dios es perfeccionado en nosotros. Como dijo Pablo en Rom 2:10: gloria, honra y paz a cada uno que hace el bien.

Jorge Fox escribió de esta transición de el tutor de la ley, hacia el Espíritu de Cristo, en su diario.

La ley del espíritu se cruza con la mente, el espíritu y la voluntad carnal, los cuales viven en desobediencia, y no están dentro de la ley del espíritu. Vi que esta ley era el amor puro de Dios que estaba sobre mí, y por el cual debo pasar, aunque fui afligido mientras estaba bajo ella; porque no podía estar muerto a la ley sino a través de la ley, la cual juzgó y condenó aquello que debe ser condenado. Vi que muchos hablaban de la ley, quienes no habían hecho de la ley su tutor; y muchos hablaban del evangelio de Cristo, quienes nunca conocieron la luz y la inmortalidad en ellos que es traída por la luz. Usted que ha estado bajo este maestro, y la condenación de esta ley, sabe estas cosas; porque aunque el Señor en ese día abrió estas cosas a mi por revelación por manera secreta, desde entonces han sido publicadas por su espíritu eterno, como si estuvieran sobre el techo de una casa. Y a medida que usted es llevado a la ley, y a través de la ley para morir a ella, y ser testigo de la justicia de la ley cumple en usted, usted después llegará a conocer lo que debe ser llevado hacia la fe, y por la fe desde abajo de la ley; y permaneciendo en la fe, cuyo autor es Cristo, y usted tendrá paz y acceso a Dios.

¡Note! Fox ha escrito aquí acerca de un nivel completamente diferente de fe que viene después que usted testifica, (habiendo visto y experimentadoa), cerca de la justicia de la ley cumplida en usted. Esto es después que usted ha sido crucificado en la cruz interna de la negación propia, para recibir la venida de Cristo dentro de su corazón, y para producir el fruto del Espíritu, que incluye amor, paz, gozo, amabilidad, fe — un nuevo nivel de fe, pero el único nivel de fe que lo libera de la ley. De la Palabra del Señor en el interior: "a menos que testifiques acerca de recibir la fe de Cristo, estás bajo la ley." Hasta este momento, a medida que usted oye la Palabra del Señor en el interior que lo convence del pecado y le enseña acerca de vivir justamente, usted está en el Ministerio de la Condenación, y todavía no ha recibido el Ministerio de la Vida.

William Dewsbury, quien entró en el reino, también escribió de un nivel completamente diferente de oír que ocurrió después que él había sido crucificado en la cruz interna de la negación propia:

Estoy aquí como un testigo del Dios del cielo,
yo nunca oí la voz de Cristo
hasta morí y fui bautizado,
y fui como un niño pequeño bajo sus amonestaciones celestiales;
tan pronto como mi alma fue llevada a esto, en mi humillación,
¡Oh! entonces, el temible juicio fue quitado, y el libro de la vida fue abierto ante mí,
y el Señor me habló tranquilamente: 'con amor eterno te he amado;"
y me hice cristiano por medio del día de venganza, y de un ardor como en un horno;
ay la arrogancia y el orgullo de hombre en mí fue derribado.

Hay una voz del Señor que es como un trueno sobre las aguas descrita en muchos pasajes del Antiguo Testamento. Esto es radicalmente diferente que la voz apacible y delicada que oímos desde el interior de nuestros corazones proveniente del Espíritu Santo. El Espíritu Santo, (quien en el nombre de Jesús), nos es enviado por el Padre; por tanto el Espíritu Santo nos habla con palabras de Jesús, y debemos creer que estamos escuchando de el Hijo de Dios. Pero a menos que podamos realmente escuchar la voz del Señor, no vamos a saber con certeza que es el Señor quien nos habla. De la Palabra del Señor en el interior: "siempre tendrás dudas hasta que oigas su voz." Hasta entonces, tenemos que estar vigilantes para no ser engañados por el enemigo, quien pretende ser el Señor que nos habla. Basado en el consejo de Eduardo Burrough, (haga clic para leer), un gigante entre los primeros cuáqueros, a menos que podamos distinguir entre la voz del Señor y de la voz del enemigo, no debemos hacer nada para el Señor, sino arrepentirnos. Cuando podemos escuchar la voz del Señor, caminamos en la luz; y William Penn escribió: "A pesar de que es el deber de todos caminar en la luz, y esperarla, para que por ella ellos puedan ser instruidos en el camino de la vida y la salvación; sin embargo, es sólo aquellos que de verdad son dirigidos por ella, los que pueden discernir correctamente entre los espíritus falsos y el verdadero".

Cuando podemos oír la voz del Señor que es como un trueno sobre las aguas, podemos verdaderamente experimentar el cumplimiento de las escrituras:

A él le abre el portero, y las ovejas oyen su voz. A sus ovejas las llama por nombre y las conduce afuera.
Y cuando saca fuera a todas las suyas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.
Pero al extraño jamás seguirán; más bien, huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen [obedecen].
Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre que me las ha dado, es mayor que todos; y nadie las puede arrebatar de las manos del Padre. Juan 10:3-5, 27-29
.

De cierto, de cierto os digo que el que oye mi palabra y cree [depende, confía, obedece] al que me envió tiene vida eterna. El tal no viene a condenación, sino que ha pasado [verbo pasado] de muerte a vida.'
De cierto, de cierto os digo, viene la hora y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oyen vivirán." Juan 5:24-25

Por lo tanto, mientras somos enseñados por el Espíritu Santo, mientras oímos la Palabra en el interior de nuestros corazones, tenemos una fe — pero hay un nivel mucho más alto de fe que debemos experimentar, y una voz mucho más intensa de Cristo mismo que debemos oír — después que estamos muertos a la ley por medio de la ley, después que hemos sufrido bajo el Ministerio de Condenación, después que nuestra naturaleza egoísta ha sido crucificada. La fe y la creencia que resulta de estos eventos viene de conocer a Jesús a medida que somos juzgados por Él, cara a cara. Este nuevo nivel de fe y nuevo nivel asociado de creencia, ofrece un entendimiento de las escrituras que le atribuyen lo siguiente a "creer:"
los que oyen la voz del Hijo de Dios vivirán. Juan 5:25 (aparentemente porque recién han muerto a su naturaleza egoísta)
De cierto, de cierto os digo que el que cree en mí, él también hará las obras que yo hago. Y mayores que éstas hará, porque yo voy al Padre. Juan 14:12
El que cree [depende, confía, obedece] en el Hijo tiene vida eterna; pero el que desobedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él. Juan 3:36
Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios, y todo aquel que ama al que engendró ama también al que es nacido de él. 1 Juan 5:1
De cierto, de cierto os digo: El que cree [depende, confía, obedece] tiene vida eterna. Juan 6:47
El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su interior. Juan 7:38
¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 1 Juan 5:5
El que cree en el Hijo de Dios tiene el testigo en sí mismo; 1 Juan 5:10
Pero los que hemos creído sí entramos en el reposo, Heb 4:3
Todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis. Mat 21:22

Además, aunque tenemos la fe menor, habiendo oído al Consolador, el Espíritu Santo, de quien Jesús dijo que el Padre enviaría en su nombre, este nuevo nivel más alto de fe ciertamente sería la fe de la cual Jesús mismo es el autor y perfeccionador.

Profundizando este misterio acerca de los diferentes niveles de fe, está el hecho que la misma palabra griega para creer (episteusamen) se usa en el siguiente versículo: esto conociendo el tiempo, que ya es hora de despertaros del sueño; porque ahora la salvación está más cercana de nosotros que cuando creímos. Rom 13:11. El Señor habló en parábolas para esconder deliberadamente su evangelio de los hombres sabios, moralmente-superiores e inteligentes de su tiempo:

Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios y entendidos y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. Lucas 10:21
Para que viendo vean y no perciban, y oyendo oigan y no entiendan; de modo que no se conviertan y les sea perdonado. Mar 4:12

De la Palabra del Señor en el interior: "Sólo aquellos que quieren ser limpios pueden oír." Aparentemente, Él ha dejado la palabra "creer" para crear una ambigüedad, para que sólo aquellos que quieren ser limpios puedan oír el mensaje completo de las escrituras y de este sitio web. Aquellos que no quieren ser limpios pueden interpretar la palabra "creer" para pensar que todo pecado es excusado, que la Ley está muerta, y que ellos irán al cielo mientras todavía están pecando cuando mueran; aquellos que cierran sus ojos y sus oídos a las muchas excepciones, requisitos, y condiciones para calificar de la salvación. Así las escrituras todavía se cumplen:

Con respecto a aquellos que hubiera sido mejor que nunca hubieran nacido:

Si después que una persona ha sido tocada por Dios con una experiencia despertadora, continúa pecado, gradualmente se hace morir la conciencia hasta que uno ya no puede ser despertado para apartarse del pecado; y en ese proceso, esas personas finalmente crucifican al Hijo de Dios de nuevo. Sus corazones se hacen tan insensibles y duros en sus pecados, que ya no pueden ser alcanzados por la voz de Dios en el interior, o la voz del hombre en el exterior. (Gentil lector, si usted hasta ahora ha leído esto con interés sincero, su corazón no se ha endurecido tanto como para que usted no pueda oír; y usted todavía puede regresar al Señor para recibir su gracia que produce cambio.)

Permítame ilustrar por qué las sectas falsas son tan mortales: yo era un agnóstico hasta la edad de 36 años. Mi código moral era muy humanista, y yo creía que mientras no le hiciera daño a otros, todo estaba bien. Mi vida estaba llena de pecado hasta que me dí cuenta que había un Dios que estaba observando todo lo que yo hacía. Inmediatamente me reformé y dejé muchas prácticas impías, sabiendo que estaba ante su vista en todo tiempo. Ahora, compare esto con un "creyente en Jesús" a quien su secta le dice que todos sus pecados son excusados y pagados por Jesús; o en el caso de los católicos, sus confesiones y su sacrificio de la eucaristía, (la cual se supone que expía el pecado), se hacen hasta que mueren, y nunca reciben ni una idea de cómo dejar de pecar. Así, un hombre que pertenece al cristianismo puede ser fácilmente llevado a cometer pecado tras pecado, y en ese proceso, hace morir su conciencia y la luz de Cristo en su interior, hasta que finalmente ha crucificado al Hijo de Dios de nuevo. Porque es imposible que los que fueron una vez iluminados, que gustaron del don celestial, que llegaron a ser participantes del Espíritu Santo, que también probaron la buena palabra de Dios y los poderes del mundo venidero, y después recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento; puesto que crucifican de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y le exponen a vituperio. Heb 6:4-6. Por lo tanto el cristianismo se ha convertido en las sinagogas de Satanás, el campo de muerte de la semilla de Dios, y la habitación de demonios, llena de aves inmundas; como dijo William Penn en No cruz no corona: ellos lo besan como Judas, lo llaman Maestro como Judas, lo venden para continuar en su lujuria y placeres del mundo, y después lo arrastran por el lodo y la suciedad a medida que continúan pecando.

El Señor describe esta repetición de pecado —sacramentos, pecar otra vez—sacramentos otra vez,...... como una conflagración: un gran fuego o gran destrucción. De la Palabra del Señor en el interior:

A menos que aquellos que están en las sectas del cristianismo hayan hecho morir sus conciencias a través del pecado repetido, todavía pueden oír y posiblemente ser motivados a renovar sus esfuerzos para ejercitar su fe; pero después que han sido convencidos de algún pecado en particular en la luz, por cada acto de desobediencia que ellos cometan, deben producir la misma cantidad de actos de obediencia antes que el pecado sea quitado de sus corazones. De la Palabra del Señor en el interior: "Cuando la luz te muestra algo que debes hacer, cada acto de desobediencia debe ser quitado por un acto de obediencia."

De la Palabra del Señor en el interior: "La Biblia entera es una parábola." Una parábola también se traduce como un proverbio. Las parábolas y los proverbios tienen mensajes deliberadamente escondidos.

Ese tiempo de apostasía vino hace mucho tiempo, y todavía está, de lo cual Pablo le dijo a Timoteo: vendrá el tiempo cuando no soportarán la sana doctrina; más bien amontonarán para sí maestros conforme a sus propias pasiones, quienes les dirán lo que sus oídos con comezón quieren oír, y a la vez que apartarán sus oídos de la verdad, se volverán a las fábulas. 2 Tim 4:3-4. Hoy en día hay millones de predicadores y maestros que llevan a miles de millones de sus seguidores hacia la destrucción. Dios les enviará una fuerza de engaño para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia. 2 Tes 2:11-12.

No sólo es la Biblia una parábola que puede ser malinterpretada, Dios también permitió que la iglesia falsa realizara las demostraciones más grandes de poder, imitando a la cristiandad; Dios permitió que la bestia con cuernos como un cordero hiciera descender fuego del cielo — estableciendo así la iglesia falsa entre los hombre que estaban buscando una señal en vez de la verdad. Isaac Penington, en su exposición de la conversión del cristianismo en Babilonia, explica que estos milagros son realizados por los anticristos, particularmente en el tiemplo cuando Babilonia comenzó a desplazar a la iglesia verdadera. Y hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los habitantes de la tierra a causa de las señales. Apoc 13:13-14.

Al Señor advirtiéndonos tres veces acerca de los profetas cristianos falsos, (ministros, evangelistas, maestros), que hacen milagros:

Y en Apocalipsis se nos dice que los espíritus de demonios obrarían milagros. Apoc 16:14; y los demonios obran milagros a través de hombres que hacen un gran espectáculo del hecho de que son religiosos. Hay muchos ministerios de sanidad "cristianos" que tienen gran espectáculo, gran pompa, grandes palabras de vanidad, servicios ruidosos y escandalosos, pero usted los conocerá por los frutos que ellos obviamente carecen: dominio propio, paz, amabilidad, humildad, etc.

El poder sin la verdad es la manera como la iglesia de Babilonia fue establecida. No sea engañado por el poder en sí mismo. A menos que el poder sea acompañado por el verdadero evangelio, (la libertad de aún el deseo de pecarla unión con Cristo y con Dios, y ser trasladado al reino de Dios mientras todavía estamos en la tierra), por medio del arrepentimiento en la cruz interna de la negación propia que resulta en que Jesús viene a su corazón para destruir todo pecado, tal poder es del diablo y no de Dios.

Nunca acepte ninguna demostración de poder como necesariamente proveniente de Dios. Recuerde a Janes y Jambres, los magos egipcios, que echaron sus varas las cuales se transformaron en serpientes, y quienes convirtieron las aguas de Egipto en sangre. Los obradores de milagros del cristianismo, quienes predican el evangelio falso de la gracia instantánea como un permiso para excusar la continuación del pecado, obtienen su poder de Satanás. Sin embargo, el poder de Satanás no está limitado a los ministros cristianos falsos; también se demuestra frecuentemente en otras religiones.

Aunque los profetas falsos de Babilonia son muy difíciles de discernir, los elegidos no son engañados porque su amor de la verdad anula el que sean impresionados con demostraciones de poder acompañadas por mentiras.

4 Pero ahora que ha venido la fe, 3:25, reservados para la fe que había de ser revelada, 3:23. Pablo habla de que la fe es revelada; por lo tanto la fe ocurre cuando Jesús, el autor y consumador de la fe, Heb 12:2, se lo revela al hombre, Gal 3:23, y esta fe entonces nos libera de la ley como nuestro tutor. Gal 3:24. Además, en Gal 5:18, él dice: si (y cuando) ustedes son guiados (inspirados, ordenados, mandados) por el Espíritu, no están bajo la ley. De modo que él ha definido la fe como ser obediente a la guía del Espíritu. Pablo además nos dice cuándo ha venido la fe: es recibida como un fruto del Espíritu al crucificar la naturaleza pecaminosa:

Usted recibe el fruto del Espíritu con un nuevo nivel de fe después que usted ha sido crucificado en la cruz interna de la negación propia. De la Palabra del Señor en el interior: "No hay leyes cuando se está bajo el control completo del espíritu; uno camina en amor en obediencia de la manera que el Señor se lo ordena — uno no camina en la carne restringida. A menos que tú puedas ser testigo de haber recibido la fe de Cristo, estás bajo la ley." La fe que nos libera de la ley viene al recibir el fruto del Espíritu, en contra del cual no hay ley. Gal 5:22-23.

Hasta este momento, a medida que usted oye al Espíritu de Gracia en el interior convenciéndolo de pecado y enseñándole acerca de cómo vivir una vida justa, usted está en el Ministerio de Condenación, y todavía no ha recibido el ministerio de la justicia, todavía está sujeto a la Ley del Pecado y la Muerte, todavía está caminando según la carne y la mente carnal, todavía no ha recibido la Ley del Espíritu de la Vida en Cristo Jesús; todavía no está en Cristo; todavía no ha muerto a la ley a través de la ley; y todavía no camina de acuerdo a las órdenes del Espíritu en sus pensamientos, palabras, y acciones.

Esta es aclaración importante de la definición de la fe, y como nos dice Pablo además que él predica la palabra de fe que está en nuestros corazones y nuestras bocas, y la fe viene por el oír la palabra; y Jesús dice: bienaventurados son los que oyen la palabra de Dios y la "guardan," de modo que "guardar" (practicar, obedecer), resulta en el amor de Dios perfeccionado en el hombre: Pero en el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios ha sido perfeccionado. Por esto sabemos que estamos en él. 1 Juan 2:5. De modo que la fe es oír la palabra en el interior, y creer que es el Hijo de Dios quien está hablando con usted, y después guardarla [obedecerla, practicarla], repetidamente — lo cual otorga la bendición del amor perfeccionado de Dios dentro de usted, y usted está en Cristo y en Dios. El cristianismo quiere que usted crea que el oír a alguien hablar las palabras de la Biblia es oír la palabra de Dios, y si usted las cree, usted es un "creyente." Pero esto sólo resulta en una creencia en un libro y fe en las palabras de un libro. Sin embargo Pablo nos ha dicho que la fe viene por el oír la palabra, quien es Jesús, y esta palabra está en nuestro corazón; de modo que para tener una fe real, usted debe oírla en el interior y creer que la persona que usted está oyendo es el Hijo de Dios; y creer lo suficiente como para obedecer completamente. Porque Jesús llegó a ser el autor y la fuente de la eterna salvación para todos aquellos que le obedecen. Heb 5:9.

Su fe debe estar fundada en su experiencia del poder de Dios, no en las palabras que los hombres hablan ni en lecturas. El poder de Dios es prometido para librarlo [separarlo] de sus pecados, lo cual es salvación. Usted es salvo por fe, y por fe su corazón es purificado; pero obviamente al comienzo de la fe usted no está purificado, ni es salvo. Usted debe contender por la fe, crecer en la fe, edificar su fe, aumentar en fe, perfeccionar lo que falte en su fe, pelear la buena batalla de la fe, hasta llegar a la victoria, cuando su fe sea consumada por el consumador; la fe es un proceso y una caminata, cuyo fin es ver a Cristo trayéndole la salvación, para darle la vida eterna.

5 Pablo aquí hace distinciones en su audiencia: "todos los que fuisteis bautizados en Cristo." Hay un Señor, una fe, un bautismo. El verdadero bautismo del Espíritu Santo, el único necesario, circuncida el corazón, al hundir el pecado y la iniquidad, y quita el cuerpo de muerte y pecado de la carne de manera que estamos sin pecado; un bautismo en la muerte de Cristo.

El Espíritu santo también fue recibido con la imposición de manos de los apóstoles. Esto parece ser similar a la manera en que Jesús le dio el Espíritu a sus apóstoles cuando sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. Juan 20:22. Pero los apóstoles no recibieron el bautismo de fuego hasta el Pentecostés, cuando recibieron el poder:

Pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. Hechos 1:8. Los discípulos ya habían recibido el Espíritu Santo cuando Jesús sopló sobre ellos (la referencia anterior de Juan 20:22) y les dijo que fueran a Jerusalén a esperar el poder, que se describe de la siguiente manera:

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar.
Y de repente vino un estruendo del cielo, como si soplara un viento violento, y llenó toda la casa donde estaban sentados.
Entonces aparecieron, repartidas entre ellos, lenguas como de fuego, y se asentaron sobre cada uno de ellos.
Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en distintas lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen. Hechos 2:1-4
.

Los apóstoles tenían el poder de la "imposición de las manos", al cual se le llama el bautismo del Espíritu Santo; pero este no era el bautismo de fuego que quemó la paja, (que quemó el pecado), el cual ocurre al final de la caminata, no al principio. Este poder estaba limitado a aquellos que estaban en el reino de Cristo, habiendo recibido poder de lo alto. Estos hombres entonces cuidaron su rebaño, corrigiendo, advirtiendo, exhortando, reprobando, encomendando — para asegurar que ellos estuvieran en el camino verdadero, y para que no fueran seducidos por el engaño del pecado. Hoy en día, no tenemos hombres tan perfectos, puros, santos, vigorizados, que puedan hacer lo mismo. Por lo tanto, cada hombre es desarrollado completamente por el Espíritu Santo, probado, y después sellado con el depósito de garantía del Espíritu, la promesa de la finalización que ocurre en la segunda venida del Señor. El desarrollo de los hombres por el Espíritu Santo sin alguien que supervise físicamente, es necesariamente un proceso mucho más selectivo; que toma mucho más tiempo, y que también es muy selectivo para asegurar que cualquier hombre, sin un supervisor terrenal, no se desvíe del camino después de recibir el depósito de garantía — trayendo así una gran vergüenza a la verdad.

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