La Cruz Perdida de la Pureza



CAPÍTULO IX

Viaje por Inglaterra 1656-1657

De allí nos fuimos por el campo a Exeter, y en el primer día, nos fuimos a la cárcel a visitar los prisioneros, pero durante la noche envié a buscar a Jaime Naylor, porque yo dije que estaba afuera [fuera de la unidad con el espíritu]. Al día siguiente fuimos a la cárcel a tener una reunión. Vi que él y su grupo estaban en lo equivocado y lo amonesté.

Como muestra este enlace, Naylor había sido instruido previamente en una carta a que negara a su grupo de amigos que lo llevaron a que fuera alborotado. Naylor había fallado de manera significativa, antes de su encarcelamiento y acciones escandalosas subsecuentes.

Jaime Naylor estaba en la cárcel porque un poco tiempo antes que nosotros fuéramos puestos en libertad, Jaime se descarrío en imaginaciones con un grupo de otros Amigos, y crearon una gran nube de oscuridad sobre la nación. Él se fue a Bristol y causó disturbios allí. Desde allí él vino a Lanceston a verme; pero fue detenido en el camino, y fue encarcelado en Exeter; como lo fueron muchos otros que venían a verme, uno de los cuales, un hombre honesto y compasivo, murió allí en la prisión; la sangre de quien está sobre las cabezas de sus perseguidores.

En la noche que nosotros llegamos a Exeter, yo hablé con Jaime Naylor; porque vi que estaba fuera [del espíritu y la verdad], y estaba equivocado, y también lo estaban los de su grupo. Al próximo día, siendo el Primer día de la semana, fuimos a visitar a los prisioneros, y tuvimos una reunión con ellos en la cárcel; pero Jaime Naylor y algunos de ellos no se podían quedar en la reunión a menos que ellos se dejaran los sombreros puestos mientras yo oraba. Él y sus amigos fueron los primeros en dar este mal ejemplo a los Amigos. [Había un grupo completo de Amigos que se habían separado basado en su creencia errónea que esto era una costumbre externa solamente, y que ellos no necesitaban quitarse sus sombreros para mostrar respeto a Dios; Fox tuvo que escribirle una carta a todas las Asambleas, para mostrar lo ridículo que era esto. Pero el problema era una molestia pequeña comparada con el disturbio creado por Naylor]. A la reunión llegó un cabo a caballo, quien fue convencido, y continuo siendo un buen Amigo.

Al día siguiente volví a hablar con Jaime Naylor; y él desairó lo que yo le dije, y estaba en tinieblas, y muy fuera del verdadero espíritu; aún así él hubiera venido y me hubiera besado. Pero yo le dije que debido a que él se había alejado del poder de Dios, yo no podía recibir su cortesía.* De manera que el Señor me inspiró a desairarlo a él, y a poner el poder de Dios sobre él. Así que después que había estado batallando con el mundo, ahora había un espíritu maligno que se había levantado entre los Amigos contra el que luchar. Yo lo amonesté a él, como también a los suyos.

*Comentario del editor del sitio: Era mi pie está en el Diario original (el Diario de Cambridge), en vez de yo no podía recibir su cortesía. La expresión ¡mi pie! es una expresión coloquial en inglés que significa de ninguna manera, una exclamación desdeñosa de negación o rechazo (yo crecí usando la misma expresión en los años 60, y está documentada en el internet como una antigua expresión coloquial en inglés). Naylor quería besar al hombre, cuya segunda severa advertencia él había recién ignorado; esto es igual a Judas, queriendo besar a Jesús en la noche que lo traicionó. Un beso así de una persona que está en el error es sólo un intento de apaciguar una diferencia sin la admisión del error, intentando hacer que el que está haciendo el reproche se vea peor que ellos. Fox estaba en lo correcto al desairar su cortesía. Fox ahora había advertido a Naylor una vez por carta con respecto a sus asociados, y dos veces más en la cárcel, que él estaba fuera del Espíritu de Dios. Cuando Naylor después fue liberado de Exeter, los problemas reales comenzaron a medida que Naylor y sus amigos se acercaron a Bristol, en una recreación tonta y vergonzosa de la entrada de Cristo en Jerusalén. Los opositores del movimiento cuáquero se aprovecharon de esta falta de criterio de Naylor y la usaron como una excusa para menospreciar y perseguir ampliamente a los cuáqueros en toda la nación.

Cuando Naylor fue a Londres, él resistió el poder de Dios en mí y la verdad que le fue declarada a él por parte mía; esto llegó a ser una de sus cargas más pesadas.

De la Biblioteca de Amigos, Vol. XI, 1847, página 338.  (Una advertencia muy fuerte.)

De la colección de manuscritos de W. Caton en Swarthmore

Entre la colección de cartas de Swarthmore, se encontró la siguiente nota de Jorge Fox a Jaime Naylor alrededor de este tiempo:—está firmada por Jorge Fox de esta manera:— ‘g ff a jaime naler 1656.' Y en el pie de la carta está memorándum con la misma letra que la carta, a saber.—'Esta es una copia de la carta que fue encontrada en su posesión cuando él fue examinado.'

Jaime, usted debe llevar su propia carta y la de sus compañeros, cuya iniquidad va en aumento; y usted no clama en contra de ella. Usted ha satisfecho al mundo, sí sus deseos, los cuales ellos buscaron. Usted y sus discípulos, y el mundo [están] unidos en contra de la Verdad, lo cual es manifestado por medio de su voluntariedad y testarudez; y esta es la palabra del Señor Dios para usted. Muchos no esperaron que usted fuera a animar a los tales, como aquellos que claman en contra del poder y la vida de la Verdad; pero usted debiera haber sido una persona que nutre la Verdad, y no debiera haber entrenado un grupo en contra de ella. ¿Y qué es aquello que cumple la profecía del mundo y sus deseos? Por lo tanto considere, y examínese a sí mismo, si es que esto es inocencia. Yo tengo la luz de Dios en todos ustedes, pero esto es lo que juzgo.

Jorge Fox

Para Jaime N. estas

Pero al final él llegó a ver el error de haberse salido, y lo condenó; y después de un tiempo se arrepintió; como se puede ver más claramente en la versión escrita de su arrepentimiento, condenación y recuperación.

Jaime Naylor era un monumento de la debilidad humana. Su don en el ministerio era eminente; su experiencia en las cosas divinas era verdaderamente magnífica. Él cayo por haber bajado su guardia vigilante en contra de los espíritus engañadores, pero fue restaurado por medio de profundos sufrimientos y arrepentimiento genuino. Sus propios escritos son las descripciones más claras y animadas de las varias dispensaciones por las cuales él tuvo que pasar; algunos de ellas merecen ser transmitidas para la posteridad.

Comentarios del editor del sitio: (El párrafo anterior no aparece en el diario escrito a mano de Fox, y probablemente fue añadido por Fox en sus largas discusiones con Ellwood, el editor, en Swarthmore antes de su muerte.)

A pesar de las acciones de Naylor que resultaron en grandes persecuciones en contra de los cuáqueros, Fox ha registrado su perdón cristiano a Naylor y más aún recomienda sus escritos para la posteridad; sin embargo en el año 2006 todavía se escuchan las acusaciones falsas de los críticos modernos de Fox: "¡Fox nunca perdonó a Jaime Naylor por su error! Además, Dewsbury informa que él organizó y asistió a las reuniones de reconciliación entre Fox y Naylor, junto con Eduardo Burrough y Francis Howgill. Dewsbury escribe lo siguiente acerca de la reunión:

El Señor me impresionó en gran manera, que el estimado Jorge Fox y Jaime Naylor deberían reunirse. Mis tribulaciones eran grandes en el espíritu, hasta que el Señor respondió; lo cual, en el día que él determinó, fue hecho. Poderosa fue su majestad [la del Señor] entre su pueblo, en el día que él sanó la brecha que había estado allí por tanto tiempo para la tristeza del corazón de muchos. El Señor vistió a mis estimados hermanos, Jorge Fox, Eduardo Burrough, Francis Howgill, con una sabiduría preciosa; su Espíritu sanador abundó dentro de ellos, con el resto del pueblo del Señor allí en ese día, de acuerdo a su medida del Espíritu del Señor en todos, que fue alcanzada para aceptarla con felicidad en el corazón.

La muerte de Jaime Naylor, quien fue uno de los primeros cuáqueros, aparece como el ejemplo clásico de la protección que es quitada debido a la desobediencia voluntaria después de alcanzar la primera etapa de la perfección. Jaime Naylor era eminente predicador entre los primeros cuáqueros quien aparentemente había alcanzado la primera etapa de la perfección. Sin embargo, él tristemente abandonó su vigilancia y rehusó el orden escrito de la Sociedad junto con las advertencias escritas y en persona de Jorge Fox a que se disociara de un grupo de admiradores aduladores que estaban fuera de la verdad. Por escrito Fox le advirtió de la Palabra del Señor que él estaba "en contra de la Verdad en voluntad y terquedad." Poco después, Naylor precipitó un gran escándalo, el cual resultó en que él sufrió un castigo severo y encarcelamiento; cuando él regresaba a su casa, fue golpeado, le robaron, lo dejaron atado y desnudo en un campo, fue hallado por un transeúnte, y fue llevado a un doctor cuáquero donde él murió un día después a la edad de 42 años. Estos eventos están detallados en la página web de Jaime Naylor.

Visitando algunos amigos, pasamos de Exeter a través de Cullumpton y Taunton y tuvimos reuniones entre ellos. De allí nos fuimos a Puddimoor, a la casa de William Beaton, donde en el Primer Día tuvimos una reunión muy grande. Porque un gran convencimiento había ocurrido a través de todo el país; tuvimos muchas reuniones, y el poder del Señor estaba sobre todos; muchos, por medio del poder y el espíritu de Dios, se acercaron al Señor Jesucristo, quien murió por ellos, y vinieron a sentarse bajo sus enseñanzas gratuitas. 

De allí nos fuimos a la casa de Juan Dandy, donde tuvimos otra preciosa reunión. El poder del Señor estaba sobre todos y muchos fueron convencidos de la verdad eterna de Dios. Algo de contienda fue levantada en algunos lugares por los profesantes y los bautistas, pero el poder del Señor vino sobre ellos. Fuimos a casa de Eduardo Pyot, cerca de Bristol, en la noche del Séptimo día; y rápidamente cundió por la ciudad que yo había llegado. Nunca había estado allí antes.

El Primer día, por la mañana, fui a la reunión de Broadmead, en Bristol, la cual fue larga y tranquila; y se hizo público, que por la tarde se celebraría una reunión en la huerta. Había en Bristol un bautista muy rudo, llamado Pablo Gwin, que antes había ya provocado grandes altercados en nuestras reuniones; siendo instigado a ello por el alcalde, que lo metía en esto, y que más de una vez le hubiera dado su propia comida para animarlo. Este bautista reunía tras él tal multitud grosera, que se aseguraba que alguna vez vinieron hasta diez mil personas a nuestras reuniones en el huerto. Iba yo al huerto, y la gente me dijo que Pablo Gwin, el bautista pendenciero, iba también a la reunión; y yo les pedí que no se preocuparan, porque a mí no me importaba. Luego que entré en el huerto, me subí a la piedra donde se acostumbraban a subir los Amigos, cuando hablaban; y, por voluntad del Señor, me quité el sombrero y dejé que por bastante tiempo la gente me mirara, pues había allí algunos miles de personas. Mientras así estaba silencioso, este bautista grosero empezó a encontrarle faltas a mi cabello, mas yo no le dije nada. Entonces se puso a charlatanear, y finalmente, dijo, "Ustedes, hombres prudentes de Bristol, me extraña mucho de ustedes que puedan estar aquí y oír hablar a un hombre que no puede probar lo que afirma." Ante esto, el Señor abrió mi boca (porque hasta el momento no había dicho una palabra), y pregunté a la gente si alguna vez me habían oído hablar; o si alguna vez me habían visto antes; y les pedí que se fijaran en qué clase de hombre era aquél que estaba entre ellos, que, a pesar de que ni él ni ellos me habían visto ni oído jamás, dijera tan cínicamente que yo decía y afirmaba lo que no podía probar. En consecuencia, era un espíritu embustero, envidioso y malicioso el que hablaba en él; espíritu del diablo y no de Dios. En el temor y poder del Señor, lo amonesté al silencio, y el fuerte poder de Dios descendió sobre él y sobre todos los que con él estaban. Entonces celebramos una reunión pacífica y gloriosa; la palabra de vida fue partida entre ellos; y ellos se volvieron de la oscuridad a la luz, y a Jesús su salvador. Las escrituras fueron abiertas en gran manera ante ellos; y las tradiciones, rudimentos, caminos, y doctrinas de los hombres fueron abiertas ante la gente; y ellos se acercaron a la luz de Cristo, para que con ella pudieran ver estas cosas, y pudieran ver como él los alejaba de ellas. También les abrí a ellos los tipos, figuras y sombras de Cristo en el tiempo de la ley; y les mostré que Cristo había venido, y había terminado con los tipos, sombras, diezmos y juramentos, y había establecido el sí y el no en cambio, y el ministerio gratuito; porque ahora él ha venido a enseñarle a su pueblo él mismo, y su día celestial estaba surgiendo de lo alto. Por muchas horas declaré la palabra de vida entre ellos en el poder eterno de Dios; para que por él ellos puedan venir al comienzo y ser reconciliados con él. Y habiéndolos llevado al espíritu de Dios en si mismos, que lleva a toda la verdad, fui inspirado a orar en el tremendo poder de Dios; y el poder del Señor descendió sobre todos ellos. Cuando hube terminado, Gwin comenzó a charlatanear otra vez y Juan Audland se sintió dirigido a llamarlo al arrepentimiento y al temor de Dios. Debido a que los suyos mismos y sus seguidores se avergonzaban de él, se marchó y no volvió jamás a causar alborotos en la reunión. La reunión se terminó en calma, y el poder y la gloria del Señor brillaron sobre todos. Fue un día de bendición, y el Señor recibió la alabanza. Después de esto Pablo Gwin cruzó el mar; y muchos años después, me reuní otra vez con él en Barbados; de lo cual relataré en su lugar cronológico.

De Bristol regresamos a la casa de Eduardo Pyot, donde tuvimos una gran reunión. El poder de Dios descendió sobre todos, la verdad fue declarada y fue esparcida al exterior, y muchos se volvieron a Cristo Jesús, quien era su vida, su profeta para enseñarles, su pastor para alimentarlos, y su obispo para protegerlos. Después de la reunión y razoné con algunos profesantes, y la verdad y el poder del Señor descendió sobre ellos.

De la casa de Eduardo Pyot nos fuimos a Slattenford, donde tuvimos una gran reunión, (Eduardo Pyot y otro Amigo todavía estaban conmigo), y hubo una gran conversión de gente hacia el Señor Jesús, su maestro. La gente estaba muy feliz porque habían sido llevados a conocer su camino, su maestro gratuito, y su salvador Cristo Jesús.

El Primer día siguiente, fuimos a casa de Natanael Cripp, que había sido juez de paz en Wiltshire, donde se creyó que asistieran de dos a tres mil personas a la reunión: todo estuvo en calma. El gran poder de Dios fue mostrado, y la gente se volvió hacia la gracia y la verdad en sus corazones, y esta gracia y verdad venían de Jesucristo, quien les enseñaba a negar toda la impiedad y los deseos mundanos, y a vivir sobria y piadosamente en este mundo presente. Para que cada hombre y mujer pueda conocer la gracia de Dios, la cual había aparecido a todos los hombres; la cual era para salvación, y suficiente para traerles la salvación. Su maestro, la gracia de Dios, les enseñaría cómo vivir, qué hacer, y qué negar; sazonaría sus palabras y establecería sus corazones. Éste era un maestro gratuito para cada uno de ellos; para que ellos pudieran llegar a ser herederos de su gracia, y de Cristo, por medio de quien ésta vino; quien ha terminado con los profetas, y los sacerdotes que tomaban los diezmos, y el templo judío. Y en cuanto a estos sacerdotes asalariados que toman los diezmos ahora, y en cuanto a sus templos, (siendo estos sacerdotes adiestrados en las escuelas y colegios establecidos por los hombres, y no por Cristo), ellos, con todos sus inventos, debían ser negados. Después que Cristo había puesto fin al sacerdocio levítico y al templo, los apóstoles lo negaron. Así las escrituras y las verdades que están dentro de ellas fueron grandemente abiertas, y la gente se acercó al espíritu de Dios en sus corazones; para que por medio de él pudieran ser llevados a toda verdad, a entender las escrituras, y conocer a Dios y Cristo, y llegar a tener unidad con ellos, y los unos con los otros en el mismo espíritu. La gente se fue muy satisfecha, y estuvieron contentos por haberse acercado a Cristo Jesús, su maestro y salvador.

Al día siguiente fuimos a Marlborough, donde celebramos una pequeña reunión. Aquel día, el tribunal estaba reunido y estuvieron a punto de autorizar una orden escrita, mandándome a buscar; pero un magistrado llamado Stooks, que estaba en el tribunal, los contuvo, diciéndoles que el día antes se había celebrado una reunión en su casa, a la que asistieron varios miles de personas; y así se evitó que autorizaran el decreto, y la reunión se celebró en calma. Varios recibieron a Jesucristo, su Maestro, entraron en el nuevo pacto y vivieron en él.

De allí nos fuimos a Newbury, donde tuvimos una grande y bendita reunión, donde varios fueron convencidos. Después pasamos por Reading, donde tuvimos una reunión grande y preciosa en el poder del Señor entre las plantas de Dios. Muchos otras profesiones vinieron, fueron alcanzados, y fueron añadidos a la reunión. Todo estuvo quieto, y el poder del Señor estaba sobre todos. Nos fuimos de Reading a Kingston por el Támesis, donde unos pocos vinieron a nosotros que se convirtieron al Señor Jesucristo; pero desde entonces se ha convertido en una gran reunión.

Dejando Kinsgton cabalgamos hasta Londres, y, cuando llegábamos cerca de Hide Park, vimos una gran multitud; y mirando qué pasaba, divisamos al Protector que venía en su coche. Al verlo, me puse al lado del coche, y alguno de sus guardias personales quería echarme mas él se lo prohibió. Así cabalgué a su lado, y le dije lo que el Señor me declaró que le dijera, en cuanto a su condición, y a los sufrimientos de los Amigos, en toda la nación; y le hice ver cuan contraria era esta persecución, a Cristo, a Sus apóstoles y a la cristiandad. Le dije que aquellos que pondrían una corno sobre su cabeza también le quitarían la vida. Él me preguntó lo que yo tenía que decir. Yo le dije otra vez que aquellos que quisieran poner una corona en su cabeza también tomarían su vida, y le dije que se preocupara de la corona que era inmortal. Él me agradeció. Cuando llegamos a las puertas de James's Park, lo dejé, y al separarnos quería que fuera a su casa. Al día siguiente, vino a mi albergue una de las doncellas de su mujer, llamada María Saunders, y me dijo que su amo se le había acercado y le había dicho que le quería dar buenas nuevas. Cuando le preguntó que era ello, le dijo que Jorge Fox había vuelto a la ciudad, y ella le respondió que ciertamente era una buena nueva (había ella recibido la verdad); mas me dijo que apenas podía creerlo, hasta que el Protector le explicó como lo había yo encontrado e ido con él desde Hyde Park hasta James's Park.

Al poco tiempo, Eduardo Pyot y yo fuimos a Whitehall, y cuando llegamos ante la presencia de Cromwell, estaba allí el Doctor Owen, vicecanciller de Oxford. Nos sentimos dirigidos a contar a Oliver Cromwell los sufrimientos de los Amigos, que dejamos a su criterio; y a dirigirlo a la luz de Cristo que ilumina a todo hombre que viene al mundo. Dijo él que era ésta una luz natural; mas nosotros le demostramos lo contrario y le manifestamos que era luz divina y espiritual que procedía de Cristo, el Hombre celestial y espiritual; y que lo que era llamado la vida en Cristo, la Palabra, era llamado la luz en nosotros. Levantóse en mí el poder de Dios, y en él me sentí dirigido a amonestarlo a que postrara su corona a los pies de Jesús. Varias veces le hablé en el mismo sentido y, en esta ocasión, estaba yo de pié al lado de la mesa y él, acercándose, se sentó encima de ella, a mi lado; me dijo que le gustaría ser tan alto como yo era, y así continuó hablando contra la luz de Jesucristo, marchándose luego de una manera displicente. Mas el poder del Señor, descendió sobre él, de tal manera, que cuando llegó a donde estaba su mujer y otras personas, dijo, "Nunca me había separado de ellos en esta forma," porque él mismo se juzgaba en su interior.

*Comentarios del editor del sitio: Debido a que Cromwell y los falsos profeta nunca habían experimentado la revelación por medio de la luz de Dios, ellos insistieron que las referencias de la Biblia con respecto a la luz se refieren a una luz natural, pero la Biblia hace una distinción clara entre la luz natural del sol y la luna, y la luz de Dios o Cristo:

No vi en ella templo, porque el Señor Dios Todopoderoso, y el Cordero, es el templo de ella.
La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna, para que resplandezcan en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara.
Las naciones de los que son salvos andarán a la luz de ella; Apoc 21:22-24.

El sol nunca más te servirá de luz durante el día, ni te alumbrará el resplandor de la luna. Jehovah será para ti luz eterna; tu Dios será tu gloria. Isa 60:19.

Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día. Lo mismo te son las tinieblas que la luz. Sal 139:12

Para recibir las revelaciones de Dios, por medio de su voz y su luz, uno primero se debe arrepentir de todas las prácticas impías de las cuales uno es capaz, dejar de enseñar, estar quieto con humildad, y escuchar en silencio, esperando a Dios. Cualquier mandamiento que oigamos que sea moral, y entendido clara y completamente, debe ser entonces obedecido. Leer la Biblia y orar no son sustitutos de escuchar en silencio la palabra de Dios dentro de su corazón hablándole a usted. Jesús dijo: esto es lo único que se necesita.

Después que él se fue, cuando íbamos saliendo, muchos de sus oficiales de la corte vinieron con nosotros; uno de ellos comenzó a hablar en contra de la luz, y en contra de la verdad; y se me dijo que lo desairara, por hablar tan ligeramente de las cosas de Dios. Después de esto uno de ellos me dijo que era el mayor general de Northamptonshire. '¡Qué!' dije yo, '¡nuestro viejo perseguidor quien ha perseguido y ha enviado a tantos de nuestros Amigos a la cárcel, y que es una vergüenza para la cristiandad y la religión! Estoy contento de haberme encontrado con usted.' Y fui inspirado a hablar severamente con él por su comportamiento poco cristiano; y él se escabulló, porque había sido un perseguidor cruel en in Northamptonshire.

Después que hube visitado las reuniones de Amigos en Londres y los alrededores, me fui a Buckinghamshire, y Eduardo Pyot estaba conmigo; y en varios lugares en ese condado muchos recibieron la verdad. Tuvimos grandes reuniones, y el poder del Señor fue manifestado eminentemente. Pasé por Northamptonshire y Nottinghamshire hacia Lincolnshire. Después de varias reuniones en Lincolnshire, tuve por fin una reunión donde dos caballeros, uno llamado Sir Richard Wrey, y el otro Sir John Wrey, con sus esposas, estaban en la reunión. Una de sus esposas fue convencida, recibió la verdad, y murió en ella. Cuando la reunión se había terminado, nos fuimos de ese lugar; y siendo ya tarde, y estando oscuro, un grupo de hombres salvajes nos rodearon, y yo me di cuenta que ellos querían hacernos algún mal. Pero les hablé en alta voz, y les pregunté: ‘¿Qué son ustedes, ladrones?' En ese momento algunos Amigos y personas amistosas que estaban atrás vinieron a nosotros, y conocían algunos de ellos. De manera que los reprendí por su comportamiento descortés y grosero, los exhorté a temer a Dios, y el poder de Dios descendió sobre ellos, y desistieron de sus planes malignos; bendito sea su nombre para siempre.

Entonces me fui a Huntingdonshire. El alcalde de Huntingdon vino a visitarme, y fue muy cariñoso, y su esposa recibió la verdad.

De allí me fui a Cambridgeshire, y hacia la región de Fen, donde tuve muchas reuniones, y se esparció la verdad del Señor. Roberto Craven (quien había sido alguacil de Lincoln), Amor Stoddar, y Alejandro Parker estaban conmigo. Nos fuimos a Crowland, un lugar muy indecente; porque las personas de la ciudad se habían reunido en la posada donde nosotros llegamos, y estaban medio borrachos, tanto el sacerdote como la gente. Yo los reprendí por su borrachera, y les advertí que el día del Señor venía sobre todos los impíos, exhortándolos a dejar sus borracheras, y con el tiempo a acercarse al Señor. Mientras yo estaba hablándoles y mostrándole al sacerdote los frutos de su ministerio, el sacerdote y ayudante irrumpieron con furia, y empezaron a agitar las tenazas y las palas para el fuego contra nosotros; de manera que si el poder del Señor no nos hubiera preservado, podríamos haber sido asesinados entre ellos. Sin embargo, por toda su indecencia y violencia, algunos recibieron la verdad; y han permanecido en ella desde entonces.

De allí nos fuimos a Boston, la mayoría de los principales de la ciudad vinieron a nuestra posada, y la gente pareció estar muy satisfecha. Pero había un hombre furioso en el patio; y Roberto Craven fue inspirado a hablar con él, y le dijo que estaba avergonzando a la cristiandad; lo cual, con unas pocas otras palabras, detuvo de tal manera al hombre que él se fue en silencio. Algunos fueron convertidos también en ese lugar.
 
De manera que tuvimos grandes reuniones por todas partes; porque viajé a Yorkshire, y regresé a Holderness, pasando por Humber, visitando a los Amigos; y después me fui a Leicestershire, Straffordshire, Worcestershire, y Warwickshire, entre Amigos. Tuve una reunión en Edge-hill. Los Ranters, los bautistas y varias otras clases de personas indecentes vinieron, porque yo había enviado aviso unas tres semanas antes, de que habría una reunión en ese lugar; de manera que cientos de personas se reunieron, y muchos Amigos vinieron desde lejos para asistir. La verdad y la palabra eterna del Señor alcanzaron a todos; los espíritus indecentes y revoltosos fueron encadenados; y muchos en ese día se convirtieron al Señor Jesucristo por su poder y espíritu y llegaron a sentarse bajo sus benditas enseñanzas gratuitas, y a ser alimentados con su alimento eterno y celestial. Todo estaba en paz; al gente se retiró en silencio, y algunos de ellos dijeron que fue una reunión magnífica y poderosa; porque la presencia del Señor se sintió, como también su poder y espíritu entre ellos.

De allí me fui a Warwick, y a Bagley; teniendo reuniones preciosas. De allí nos fuimos a Gloucestershire, y así a Oxford, donde los eruditos fueron muy groseros; pero el poder del Señor descendió sobre ellos, y tuvimos grandes reuniones a medida que viajamos por el área. Entonces me fui a la casa del coronel Grimes, donde había una gran reunión; y de allí a la casa de Nataniel Crips, donde otro juez vino a la reunión, y también fue convencido. También tuvimos otra reunión en Cirencester, la cual ha aumentado grandemente desde entonces. Así que fuimos a Evesham otra vez, donde me encontré con Juan Camm.

*Comentarios del editor del sitio: Los primeros cuáqueros que fueron a Oxford fueron dos mujeres, Elizabeth Heavens y Elizabeth Fletcher, ambas del norte del país. Esto fue en Junio del año 1654. Estas dos mujeres le hablaron al pueblo en las calles, y en la universidad ellas exhortaron a los eruditos ministeriales, quienes al recompensar impíamente el celo de ellas, empujaron violentamente a Elizabeth Fletcher en contra de una lápida, y después la echaron en la sepultura; y su malicia creció de tal manera que ellos ataron a estas dos mujeres, y las tiraron debajo de la bomba. Después que ellas estuvieron extremadamente empapadas con el agua de la bomba sobre ellas, ellos las echaron en una ciénaga, a través de la cual ellos arrastraron a Elizabeth Fletcher, quien era una mujer joven, y abusaron de ella de manera tan cruel, que ella estuvo en una condición dolorosa hasta su muerte, la cual sucedió no mucho después.   (La Historia de Sewel, v. i.)

Para más detalles sobre los brutales estudiantes ministeriales de Oxford y Cambridge, vea Persecuciones.

Luego que hube dado la vuelta por casi toda la nación, volví a Londres y entonces fue cuando O. P. empezó a ser mas severo, siendo expulsados varios Amigos de sus cargos, en la magistratura y en otros lugares, y también los expulsaron de ejército. [Nota: Esta carta explica de manera excelente el caso de un profeta moderno que habla la palabra de Dios.]

A Oliverio Cromwell y el Parlamento, escrito por Jorge Fox:

A ustedes que son escogidos por estas naciones para que sean el Parlamento; para dividir, regir y gobernar cosas; ésta es la palabra del Señor Dios para ustedes. Tengan cuidado de actuar en contra de Cristo, donde él es hecho manifiesto [mostrado y revelado]. Tengan cuidado de actuar o de hacer cualquier cosa en contra de aquellos que están en la religión pura, o de hacer cualquier cosa en contra de la religión. ¿Cómo es que ustedes no saben que esto ha ocurrido para probar si es que ustedes actuarán en contra de Cristo, donde él es manifestado en sus miembros? Porque se dice, Cristo en ustedes; y si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto por causa del pecado; y si Cristo está en ustedes, ¿no puede él hablar en justicia y ser confesado allí? Ahora, si Cristo no está en ustedes, tomen en cuenta, si Cristo no está en ustedes, ustedes son reprobados, [el pecado todavía vive en ustedes]. Y si Cristo Jesús está en ustedes, ¿no debe hablar? Tengan en cuenta, Jesucristo, el Emanuel [Dios con nosotros], el Salvador; ¿acaso es una ofensa que Cristo hable - que Jesús hable donde él está en el interior? Ahora examínense a sí mismos; ¿acaso ustedes no saben que Jesucristo está dentro de ustedes, a menos que sean reprobados? Y si Jesucristo está en ustedes, ¿acaso no debe hablar? ¿No es acaso él quien debe hablar dentro de ustedes? Porque el hombre natural no percibe las cosas de Dios, porque son discernidas espiritualmente y son una locura para él. ¿No dijo el apóstol que ya no vivía él, sino que Cristo vivía en él? Era Cristo el que vivía en él. Era Cristo el que hablaba en él. Tomen en cuenta, si era Cristo el que vivía en él, y la vida que él ahora vivía era Cristo que vivía en él, entonces la vida que él ahora vivía, era por la fe en el Hijo de Dios. Tomen en cuenta qué tipo de vida era ésta. ¿Y no dijo él que el Hijo de Dios era revelado en él, y si el Hijo de Dios es revelado en alguien, no debe él hablar y declarar al Padre? Desde el día de los apóstoles, la gente ha tenido una apariencia de piedad, pero no han tenido las cosas en las cuales estaban los apóstoles, quienes tenían al Hijo de Dios, Cristo Jesús. Por lo tanto es por medio de ellos que tenemos la forma [de la piedad solamente], quienes se han preguntado y se han maravillado acerca de esto [Cristo en control], y quienes no están en el poder de Dios; quienes también se preguntan y se maravillan cuando Cristo es manifiesto, y cuando habla, actúa y gobierna.

¿No era la doctrina de los apóstoles predicar de Cristo en ellos, quienes dijeron que la esperanza de gloria en ellos, lo cual era el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades? ¿No es este Cristo, la esperanza de gloria, un misterio en esta era; como lo era en los días de los apóstoles, y lo había sido por generaciones anteriormente? Desde el tiempo de los apóstoles, ¿no ha sido esto un misterio para el mundo en aquellas edades anteriores entre aquellos que tenían la apariencia de piedad? Pero donde Cristo está en el interior, este misterio y esta esperanza de gloria es testificada; y ¿acaso no se le debe permitir a Él hablar sin ofensa? ¿No dijo Cristo que él volvería a sus discípulos y que haría su morada con ellos? ¿Y no dijo él 'Yo en ti,' y 'el espíritu del Padre que habla en ustedes?' ¿Acaso no se les dijo que no se preocuparan de cómo hablarían cuando fueran llevados ante los magistrados y los gobernadores, para que no fueran ellos los que hablaran sino el Espíritu del Padre y el Espíritu de Cristo que hablara en vez de ellos? ¿No es el Espíritu del Padre, el Espíritu de Cristo? ¿No es acaso cierto que aquellos que no tienen el Espíritu de Cristo, no son de él?

Por lo tanto, hagan caso, he sido inspirado a advertirles y a encargarles en la presencia del Señor Dios: ustedes gobernadores y magistrados de esta nación, por temor de que sean hallados actuando en contra del Espíritu del Padre, donde él habla en aquellos que son traídos ante él, (ustedes que tienen apariencia de piedad). No actúen en contra de aquellos que testifican a Cristo en ellos y al Espíritu del Padre hablando y al Hijo de Dios habiendo venido, de acuerdo con su promesa; siendo que ellos testifican que esta promesa se ha cumplido en ellos. ¿No dice Juan en su epístola general que el Hijo de Dios ha venido, y que ellos estaban en él; y éste era el verdadero Dios y la vida eterna? ¿Acaso los apóstoles en sus varias epístolas, las cuales han sido leídas entre ustedes, no hablaron de que Cristo está en ustedes; y de que ellos eran los hijos de Dios; y que el Hijo de Dios fue revelado en ellos, con el Espíritu del Padre en ellos y Cristo - el misterio en ellos? ¿No se han leído estas cosas entre ustedes? ¿no han estado estas cosas escondidas por mucho tiempo entre aquellos que tienen una apariencia de piedad: Cristo en el hombre y la mujer; Dios morará en ustedes y caminará en ustedes; y la palabra está en sus corazones? ¿No es Cristo llamado la palabra de Dios? ¿Ahora no piensan ustedes que es extraño que alguien testifique estas cosas, y que estas cosas puedan ser poseídas? Desde que estas palabras fueron escritas, la noche de la apostasía ha sido larga en la cual ustedes solo tenían la apariencia de piedad. Las cosas de las cuales estas palabras hablaron, eran las cosas que ellos [los apóstoles] disfrutaban, pero ahora estas cosas han llegado a ser poseídas otra vez.

¿Qué fue lo que habló las palabras mencionadas anteriormente, de lo cual aquellos que están en la larga noche de apostasía han tenido una apariencia, desde los días de los apóstoles? Si lo que habló las palabras anteriores no fue el Espíritu de Dios o el Espíritu del Padre o el Espíritu de Cristo que habla en el hombre, entonces el espíritu que habló las palabras es natural y diabólico; y tal espíritu permanece en contra de la voz de Cristo y del Espíritu de Dios. Pero si cualquier mera criatura dice que él es Cristo que está hablando, esto es falso; porque, ¿acaso no es cierto que todas las criaturas fueron creadas por Él y para Él? Todas las cosas que fueron hechas fueron creadas para su servicio por Cristo Jesús, el poder de Dios, por quien todas las cosas fueron hechas y creadas. Donde está el poder de Dios, allí está Cristo; Cristo es el poder de Dios. Tomen nota del hecho que el poder de Dios es eterno, y donde se recibe y se siente el poder de Dios, se recibe y se siente a Cristo; y donde habla el poder de Dios, habla Cristo; y ustedes, que sienten el poder de Dios, sienten a Cristo y no se ofenderán con el poder de Dios, donde habla, el cual es Cristo. De manera que Cristo es uno en todos quienes están en el poder. Donde el poder de Dios no gobierna o habla, habla el poder de diablo; y éste [el poder del diablo] es lo que es atormentado por el poder de Dios, el cual es Cristo que habla. Si la verdad habla, ¿acaso no es Cristo? ¿Acaso él no dice "Yo soy la verdad," y si la vida habla, acaso no es Cristo; acaso no es ésta la vida? Si el injusto habla, es una cosa falsa; pero si el poder de Dios habla, es la verdad. Si no es el poder de Dios que habla, (el cual es el verdadero Cristo), entonces es el diablo (el cual es el falso Cristo).  Examínense a sí mismos; si Cristo está en ustedes, entonces el cuerpo está muerto por causa del pecado, y entonces el pecado está muerto; ¿y acaso Cristo Jesús no está en ustedes, a menos que ustedes sean reprobados (y su pecado está vivo todavía)? ¿No es Él Emanuel [Dios con nosotros] y el Salvador; y no es Él el Príncipe de Paz, el príncipe de vida, y el Hosanna; [favorablemente inclinado] y no se testifica de esto en el interior, donde Él es hecho manifiesto? ¿o está Él separado de estas cosas? ¿No es Él el cordero de Dios, y no están ellos en contra de Él, (donde él es manifiesto en el interior), aquellos que no quieren que Él hable y aquellos que no quieren que Él reine? Así ustedes pueden ver lo que se ha perdido desde los días de los apóstoles, en lo cual ellos estaban y disfrutaban; en esta noche de la apostasía; hasta este tiempo, ellos tenían una apariencia de piedad, pero no su poder. Pero ahora el poder ha venido a ser manifestado, el poder de lo cual se había perdido; y este poder es la verdad, el poder de la forma, y la vida de Cristo; y Cristo mismo, Emanuel.

Por lo tanto, tengan cuidado de perseguir lo que Él ha creado y lo que Él ha hecho por Su poder, donde el poder es recibido y se mora en él, por causa del poder mismo, el cual es Cristo; y aquellos por medio de quienes habla el poder. Cuando reina el poder de Dios, si hay una falla, ésta es juzgada. Pero donde está la semilla, esto se debe admitir y reconocer. Es injusto que la boca de esa semilla se deba cerrar. En el temor y la mansedumbre, pesen y consideren estas cosas antes de actuar; y consideren lo que estaba en los apóstoles que les causaba sufrimiento.

Jorge Fox

El primer día del noveno mes del año 1656

Postdata

Si la semilla habla, la cual [semilla] es Cristo, Él lo no tiene otro nombre. Porque la semilla es Cristo Jesús, y no es blasfemia, [que alguien diga que Cristo habla, donde él es poseído y en control], sino verdad. Pero si la semilla de la serpiente habla y dice que él es Cristo [que habla], éste es el mentiroso hablando y la blasfemia; y éste es el fundamento de todas las blasfemias y no es la semilla, la cual es Cristo. Pero la semilla de la serpiente debe ser herida, la cual es la causa de toda la enemistad, la contienda y el debate con la semilla de la mujer, la cual es Cristo.

(Nota del Editor del Sitio: Fox ha dicho que el espíritu que habla por medio de usted es de Cristo o del diablo. [No hay ningún espíritu de por medio que sea 99% no diabólico; esto es como estar 99% no embarazada]. De acuerdo con las escrituras, esto es apoyado por dejen que su ‘Sí’ sea ‘Sí,’ y su ‘No’ sea ‘No.’ Porque lo que sea más que esto es del maligno. Mat 5:37. El estado de purificación, la unión posterior con Cristo, fue alcanzada por decena de miles de los primeros cuáqueros en el siglo 17. Ellos aseguraban estar en el mismo Espíritu que los apóstoles, quienes hablaron la Palabra de Dios por medio del Espíritu encontrándolos desde su interior. Este sitio de internet está dedicado a enseñarle a usted cómo acceder el poder de Dios para cambiarle, de manera que Cristo gobierne sus palabras, hechos y aún pensamientos.)

Luego que hube viajado por casi toda la nación, volví a Londres, después de cumplir con todo cuanto el Señor me había encomendado. Porque cuando salí de la cárcel de Launceston, el Señor me impelió a que viajara por toda la nación, por haberse difundido la verdad, que finalmente había arraigado en la mayoría de los sitios, para que así pudiera responder y sacar del criterio de las gentes algunas objeciones concernientes a nosotros que, los sacerdotes y profesantes envidiosos, habían fabricado y difundido por todos lados. Porque todo cuanto Cristo dijera de los falsos profetas y anticristos, que vendrían en los últimos días, ellos nos lo aplicaban, diciendo que ésos éramos nosotros.

Por lo tanto fui inspirado a revelar esto a través de toda la nación, y para mostrar que ellos, quienes decían que nosotros éramos falsos profetas, anticristos, y engañadores, los que vendrían en los últimos días, y éstos éramos nosotros. Porque cuando Cristo le dijo a sus discípulos en Mateo 7:15-20 y en Mateo 24:24 que los falsos profetas y los anticristos vendrían en los últimos tiempos, y, si fuera posible, engañarían a los mismos elegidos, él dijo, "Por sus frutos los conoceréis; porque por dentro son lobos feroces, pero están disfrazados de ovejas." "Y," dijo él, "¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los cardos?" como diciendo que su naturaleza y su espíritu debería ser como una espina, o como un cardo; y él le dijo a sus discípulos que no los siguieran. Pero antes que los discípulos murieran, los anticristos, los falsos profetas, y los engañadores ya habían venido. Porque Juan en su primera epístola dijo, "Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo." Así, como Cristo dijo a sus discípulos, ellos iban a venir; los discípulos dijeron que ellos ya habían venido: como puede ser visto ampliamente en Pedro, Judas, Juan y otros lugares en las escrituras; "por esto," dice 1 Juan 2:18, "conocemos que es el último tiempo:" y este último tiempo fue hace más de mil seiscientos años atrás. Juan dijo, "Ellos salieron de nosotros;" los falsos profetas, los anticristos, seductores y engañadores, salieron de la iglesia; "Pero ustedes," dijo él a la iglesia, "tienen una unción la cual permanece en ustedes; y ustedes no necesitan que nadie les enseñe, sino que el mismo ungimiento les enseña todas las cosas; y a medida que éste les enseñe, ustedes permanecerán en él." Cristo le dijo a sus discípulos, "No vayan tras ellos, porque ellos son lobos feroces en el interior;" y Juan exhorta a los santos a permanecer en el ungimiento que estaba dentro de ellos; y el resto de los apóstoles exhortaron a las iglesias a permanecer en la gracia, la luz, la verdad, el espíritu, la palabra de fe, y en Cristo en sus corazones, la esperanza de gloria. Cristo le dijo a los santos, que el espíritu de verdad, el santo espíritu, debería ser su guía hacia toda la verdad; y Judas exhorta a la iglesia a "orar en el espíritu santo," y "a ser edificados en su fe más santa de la cual Cristo es el autor." Cristo, por medio de su siervo Juan, "exhortó a las siete iglesias a escuchar lo que el espíritu le dijo a las iglesias;" y esto significaba escuchar espiritualmente en el interior. Cristo dijo que los lobos que son rapaces en el interior tenían disfraces de ovejas. Pablo habla de algunos en su tiempo que tenían apariencia de piedad, pero negaban su poder. Juan dijo, "Ellos salieron de nosotros." Judas dijo, "Ellos han seguido el camino de Caín, y el camino de Balaam y el camino de Coré." Por lo cual todo se puede ver claramente, que los falsos profetas y los anticristos, los cuales Cristo predijo que vendrían, los apóstoles vieron que habían venido; y los días en que ellos vivieron eran los últimos días. Éstos salieron de ellos hacia el mundo, y el mundo fue tras ellos. Éstos eran los encargados, los líderes del mundo que los llevaron a una forma de piedad, ¡pero en el interior despojaban el poder y el espíritu! Éstos tienen disfraces de ovejas, las palabras de Cristo, de los profetas, y de los apóstoles; pero en el interior despojan el poder y el espíritu en el cual estaban, el cual nos dio las escrituras. ¡Éstos constituyen la bestia y la ramera! ¡Éstos tienen el poder del dragón, el poder homicida, destructor y perseguidor! ¡Y éstos son aquellos tras los cuales va el mundo! Éstos han bebido la sangre de los mártires, los profetas, y los santos, y persiguieron a la verdadera iglesia hacia el desierto. Éstos han establecido las adoraciones falsas y convincentes y han bebido la sangre de los santos, ¡quienes no beberán de su copa! Éstos han hecho la jaula para las aves inmundas que tienen varias de sus notas inmundas en su jaula; y esta jaula está compuesta del poder de la oscuridad, y del espíritu inmundo: y las aves de la jaula niegan el Espíritu Santo y el poder de Dios, en el cual estaban los apóstoles, para que ahora fuera manifestado en los santos! Por lo tanto, ya que Cristo dijo que los falsos profetas y los anticristos vendrían, y el apóstol dijo que ellos habían venido, la adoración de la bestia y del dragón ha sido establecida; la ramera se ha levantado con sus falsos profetas, su jaula ha sido construida, todas las naciones han bebido de la copa de su fornicación, han bebido la sangre de lo mártires y de los santos, y la iglesia verdadera ha huido hacia el desierto. Todo esto ha ocurrido desde los días de los apóstoles. Sin embargo los engañadores ciegos de todas clases, los anticristos y los falsos profetas de nuestra era, quisieran que nosotros y la gente creyeran que los falsos profetas, los anticristos, y los engañadores apenas han venido ahora; aunque Juan y otros apóstoles nos dicen que esto comenzó hace más de mil seiscientos años atrás. Y ustedes pueden ver la obra y la confusión que ellos han hecho en el mundo; y cuánta sangre han bebido estos Caínes, que siguieron el camino de Caín; ¡y esta sangre clama a Dios por venganza sobre la cristiandad! Y cómo estos Balaames, quienes han errado del poder y el espíritu en el cual estaban los apóstoles, han codiciado los bienes de otros hombres, como lo testificarán las muchas cárceles, las cortes y el estropeamiento de los bienes. Y cómo estos Corés han negado la vida, el poder y el espíritu en el cual estaban los apóstoles y la iglesia verdadera, y las enseñanzas gratuitas de Cristo y de sus apóstoles, y la obra de su ministerio, la cual era "presentar a cada hombre perfecto en Cristo Jesús."
 
Por lo tanto, en el nombre y poder del Señor Jesús yo fui enviado a predicar otra vez el evangelio eterno, el cual había sido predicado antes a Abraham, y en los días de los apóstoles; y debía ir a todas las naciones, y ser predicado a todas las criaturas. Porque como la apostasía ha ido a todas las naciones desde los días de los apóstoles, para que las naciones sean como aguas, inestables, habiéndose salido de Cristo, el fundamento; así debe salir el evangelio, el poder de Dios, a todas las naciones otra vez. Nosotros encontramos que el falso profeta, los anticristos, los engañadores, la ramera, la iglesia falsa, la bestia, y su adoración en el poder del dragón, han surgido en los tiempos entre los apóstoles y nosotros. Porque Cristo dijo que ellos vendrían, y los apóstoles vieron que habían venido, y estaban viniendo en sus días; y que ellos salieron de éstos, y el mundo fue tras ellos. Y ahora el Señor nos ha levantado más que a ellos, y nos a puesto sobre ellos en el evangelio eterno, el poder de Dios: que como todos han sido puestos en las tinieblas por la bestia, la ramera, falsos profetas, y los anticristos, así también el evangelio eterno puede ser predicado otra vez por nosotros a todas las naciones, y a toda criatura, lo cual trae la vida y la inmortalidad a la luz en ellos, para que puedan ver sobre el diablo y sus falsos profetas, anticristos, seductores, y engañadores, y sobre la ramera y la bestia, y aquello que existía antes que ellos. Este mensaje del evangelio eterno y glorioso es el que yo fui enviado a declarar y publicar, y ustedes por medio de él son llevados a Dios, habiéndolo recibido; y llegan a estar sujetos a él, y al orden santo de él. Y ya que yo he declarado este mensaje en esta parte del mundo y en América, y he escrito libros acerca de esto, para propagarlo universalmente en el exterior, los profetas ciegos, predicadores, y engañadores nos han dicho que los profetas falsos "vendrían en los últimos tiempos;" porque ha surgido una gran luz y brilla sobre sus cabezas: de manera que cada hijo en la verdad ve la necedad de sus dichos.
 
Y entonces ellos tuvieron otras objeciones en contra de nosotros, e inventaron turnos para salvarse a sí mismos del golpe de la verdad. Porque cuando los culpamos de tomar los diezmos, los cuales venían de la tribu de Leví, y fueron establecidos aquí por la iglesia romana, ellos alegaban que Cristo le dijo a los escribas y los fariseos que ellos debían pagar los diezmos de la menta, el anís, y el comino, aunque ellos negaban las cosas más importantes; y que Cristo dijo: "los escribas y los fariseos se sentaron en la silla de Moisés, por lo tanto, todo lo que ellos les digan que hagan, háganlo y obsérvenlo." Y cuando les dijimos que ellos eran sacerdotes envidiosos y perseguidores, ellos contestaron que algunos predicaban de Cristo por envidia, y otros por controversia, y algunos de buena voluntad. Ahora estas escrituras y otras como ellas, ellos las usaban para confundir a sus oyentes, y persuadirlos a ellos y a nosotros, que debíamos hacer lo que ellos decían, aunque ellos mismos eran como los fariseos; y que nosotros nos regocijaríamos cuando hombres envidiosos y contenciosos predicaran de Cristo; y que nosotros debíamos darles los diezmos así como los judíos se los dieron a la tribu de Leví. Estas cosas sonaban bien en la superficie, ¡pero eran un montón de cáscaras sin contenido! Ahora, esta era su ceguera; porque Cristo ha terminado con el sacerdocio levita, y anuló el mandamiento que les dio los diezmos, y la ley por la cual esos sacerdotes eran establecidos. Cristo no vino del orden levítico, ni envió a ministros que fueran de esa orden; porque aquellos que eran de esa orden debían tomar los diezmos para su propio mantenimiento, pero Cristo envió a sus ministros gratuitamente. Y con respecto a escuchar a los fariseos y los judíos pagando sus diezmos de la mente, el anís, y el comino, esto era antes que Cristo fuera sacrificado y que haya completado la ley; los judíos debían entonces observar la ley, y realizar sus ofrendas y sacrificios como los judíos lo habían enseñado. Pero después que Cristo fue ofrecido, Cristo le dijo a sus discípulos: "Id a todas las naciones y predicad el evangelio; y he aquí" dijo él, "yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo;" y en otra parte él dijo, "estaré en vosotros."

De manera que no les dijo que fueran y escucharan a los fariseos en ese entonces, ni que pagaran diezmos de la menta, el anís y el comino entonces; sino "vayan; prediquen el evangelio, y crean en el Señor Jesús y sean salvos, y reciban el evangelio," lo cual haría que las personas se salieran de los judíos, los diezmos, la ley levítica, y las ofrendas de ella, para ir a Cristo, la ofrenda que fue hecha una vez y para siempre. ¡Oh, que obra tenían los apóstoles tanto con los gálatas como con los romanos para sacarlos de la ley y llevarlos a la fe en Cristo!
 
Y con respecto lo que dijeron los apóstoles: "Algunos predicaban a Cristo por envida y contienda.” Ésta fue la primera propagación del nombre de Cristo en el exterior, cuando ellos estaban en peligro no solamente de ser echados fuera de las sinagogas, sino también de ser apedreados hasta la muerte – a cualquiera que confesara el nombre de Jesús; como se puede ver por los alborotos que surgieron entre los judíos y los adoradores de Diana durante la predicación acerca de Cristo. De manera que el apóstol podría regocijarse si los envidiosos, y los hombres de contienda predicaran de Cristo durante ese tiempo; aunque ellos pensaron de ese modo aumentar las aflicciones de sus cadenas. Pero después, cuando el nombre de Cristo fue propagado al exterior, y muchos habían obtenido una apariencia de piedad, pero negaban su eficacia, "Hombres envidiosos, orgullosos, contenciosos, hombres de disputas, hombres codiciosos, maestros que enseñaban por ganancias deshonestas," el apóstol mandó a los santos a alejarse de ellos y no tener comunión con ellos. Y los diáconos y los ministros debían primero ser 'probados', para ver si ellos estaban en el poder de la piedad, y el espíritu santo los hizo guardas y predicadores. Así se puede ver cómo los sacerdotes han abusado estas escrituras para su propio beneficio, y las han torcido para su propia destrucción, para justificar a los hombres envidiosos, contenciosos y hombres de disputas. Mientras que el apóstol dice: "El hombre de Dios debe ser paciente y apto para enseñar; y debe seguir a Cristo, y ellos le deben tener como su ejemplo.” El apóstol era en realidad muy sensible con la gente, mientas que él los veía caminar en la simplicidad, como en el caso de aquellos que eran escrupulosos en cuanto a las comidas y los días; pero cuando el apóstol vio que algunos los llevaron a observaciones acerca de los días, y a establecerse en tales cosas, entonces los reprendió agudamente, y les preguntó: "¿Quién los ha hechizado?" Así también en el caso del matrimonio él era flexible, para que sus mentes no fueran alejadas de la unión del Señor; pero cuando ellos llegaron a prohibir el matrimonio, y a establecer reglas para la comida y la bebida, él lo llamó "una doctrina de demonios," y "errar de la verdadera fe." También él era sensible con respecto a la circuncisión, y sensiblemente soportó que algunos fueran circuncidados; pero cuando vio que ellos fueron a hacer una secta basada en esto, y a establecer la circuncisión como una práctica permanente, él les dijo claramente que si ellos se circuncidaban, Cristo no les aprovecharía de nada. De la misma manera él fue sensible con respecto al bautismo por agua; pero cuando él vio que comenzaron a hacer sectas basados en esto, algunos clamando a Pablo, otros a Apolo, él los juzgó, y los llamó carnales, y le agradeció a Dios que él no había bautizado más que a unos pocos; declarándoles claramente que él había sido enviado a predicar el evangelio, y no a bautizar; y los llevó al único bautismo por medio del único espíritu, hacia el cuerpo del cual Cristo, el hombre espiritual, es la cabeza; y exhortó a la iglesia a que todos bebieran de un espíritu. Porque él afirmó en la iglesia la fe única, de la cual Cristo es el autor; y el bautismo único, el cual era el del espíritu hacia el único cuerpo; y el único Señor Jesucristo, quien era el bautista espiritual, el cual Juan dijo que vendría después de él. Y más aún el apóstol declaró que ellos, quienes habían adorado y servido a Dios en el espíritu, eran de la circuncisión del espíritu, la cual "no era echa a mano;" por la cual "el cuerpo pecaminoso carnal fue quitado:" de la cual Cristo era el ministro.

Otra de las grandes objeciones que tenían era "que los cuáqueros negaban el sacramento," como ellos lo llamaban, "del pan y del vino, el cual" dijeron éstos, "ellos debían tomar, y hacer en memoria de Cristo hasta el fin del mundo." Tuvimos que trabajar una gran cantidad con los sacerdotes y profesantes acerca de esto, y acerca de las diferentes maneras de recibirlo en la así llamada cristiandad: porque algunos de ellos lo toman de rodillas, algunos sentados; pero ninguno de ellos, que yo alguna vez haya podido encontrar, lo toman como los discípulos lo tomaron. Porque ellos lo tomaron en un aposento después de la cena; pero aquellos generalmente lo toman antes de la cena; y algunos dicen, después que el sacerdote lo ha bendecido, es "el cuerpo de Cristo." Pero acerca de este asunto, Cristo dijo, "Hagan esto en memoria de mí." Él no les dijo qué tan seguido debían hacerlo, o por cuánto tiempo; ni les dijo que lo hicieran siempre por mientras que vivieran, o que todos los creyentes en él debían hacerlo hasta el fin del mundo. El apóstol Pablo, quien no se había convertido hasta después de la muerte de Cristo, le dijo a los Corintios que él había recibido del Señor aquello que él les manifestó a ellos con respecto a este asunto, y relató las palabras de Cristo con respecto a la copa de esta manera; "Hagan esto, todas las veces que lo beban, en memoria de mí" y él mismo añade, "Porque todas las veces que coman este pan y beban esta copa, anuncian la muerte del Señor hasta que él venga." De modo que, de acuerdo con lo que pronuncia aquí el apóstol, ni Cristo ni él impusieron sobre la gente que hicieran esto siempre, sino que les da la libertad de hacerlo, "todas las veces que lo beban," etc. Los judíos sí acostumbraban a tomar una copa y partir el pan, y dividirlo entre ellos en las fiestas; como se puede ver en las Antigüedades Judías; de manera que el partir el pan y beber el vino eran ritos judíos, los cuales no debían durar para siempre. Ellos también bautizaron con agua, lo cual hizo que no fuera algo extraño para ellos, cuando Juan el Bautista vino con su ministerio disminuyente de bautismo por agua. Pero en cuanto al pan y al vino, después que los discípulos lo habían tomado, algunos cuestionarion si acaso Jesús era el Cristo. Porque algunos de ellos dijeron, después que él había sido crucificado, “nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel,".. Y aunque los Corintios tenían el pan y el vino, y fueron bautizados en agua, el apóstol le dijo que eran "reprobados, [el pecado todavía vivía en ellos], si Cristo no estaba en ellos;" y les pidió que se "examinaran a sí mismos." Y como dijo el apóstol, "Todas las veces que ustedes coman este pan y beban esta copa, ustedes anuncian la muerte del Señor hasta que él venga;" así Cristo había dicho antes que él era "el pan de vida," el cual "descendió del cielo;" y que "él vendría, y moraría en ellos;" lo cual los apóstoles testificaron que se cumplió; y exhortaron a otros a buscar aquello que "viene de lo alto:" pero el pan y el vino externos, y el agua, no vienen de lo alto, sino de abajo.

Ahora, ustedes que comen y beben de este pan y vino exteriores en memoria de la muerte de Cristo, y tienen su comunión con ello, ¿no vendrán más cerca de la muerte de Cristo que tomar el pan y el vino en memoria de ella? Después que hayan comido en memoria de su muerte, deben venir a su muerte, y morir con él, como lo hicieron los apóstoles, si ustedes quieren vivir con él. Este es un estado más cercano y más avanzado, estar con él en la comunión de su muerte, que solamente tomar el pan y el vino en memoria de ella.

Debemos tener comunión con Cristo en sus padecimientos; 1 Ped 4:12-13
si vamos a reinar con él, debemos sufrir con él; 2 Tim 2:12
si vamos a vivir con él, debemos morir con él; 2 Tim 2:11
y si morimos con él, debemos ser sepultados con él, Rom 6:4
y al ser sepultados con él en el verdadero bautismo, también seremos levantados con él. Col 2:12

Entonces habiendo sufrido con él, muerto con él, y habiendo sido sepultado con él, si ustedes han resucitado con Cristo "busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios." Coman el pan que viene de lo alto, el cual no es un pan externo; y beban la copa de la salvación la cual él da en su reino, la cual no es de un vino externo. Y entonces no mirarán las cosas que se ven (como lo son el pan y el vino y el agua externos), porque el apóstol dice, "Las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas." Así que aquí están los muchos estados y condiciones por las cuales se debe pasar antes que la gente pueda ver aquello, y participar de aquello que "desciende de lo alto:"

Porque primero hubo un "tomar del pan y el vino externos en memoria de la muerte de Cristo."
Esto era temporal, y no era necesario; sino que estaban en su libertad de hacerlo "todas las veces que lo llevaran a cabo,..".

Segundo, debe haber un "venir a su muerte, un sufrir con Cristo;" y esto es necesario para la salvación; y no temporalmente, sino continuamente: debe haber un "morir diariamente."

Tercero, un "estar sepultados con Cristo."


Cuarto, "un ser resucitados con Cristo."

Quinto, después que ellos hayan sido resucitados con Cristo, entonces viene "una búsqueda de las cosas que están en lo alto, una búsqueda del pan que desciende del cielo" y un "alimentarse en ello y tener comunión en ello." Porque el pan, el vino y el agua externos vienen de abajo, y son visibles y temporales; pero, dijo el apóstol, "No buscamos las cosas que se ven, porque las cosas que se ven son temporales, pero las cosas que no se ven son eternas."

De manera que la comunión que está establecida en el uso del pan, el vino, el agua, la circuncisión, el templo externo, y las cosas que se ven tendrán un fin; pero la comunión que está establecida en el evangelio, el poder de Dios, el cual existía antes que existiera el diablo, el cual trae la vida y la inmortalidad a la luz, por la cual la gente puede ver sobre el diablo que los ha oscurecido, esta comunión es eterna, y permanecerá. Y todos los que están en la verdadera comunión buscan aquello que es celestial y eterno, lo cual desciende de lo alto, y están establecidos en el misterio eterno de la comunión del evangelio, el cual está escondido de todos los ojos que miran solamente las cosas visibles. El apóstol le dijo a los corintios, quienes estaban en confusión en cuanto al agua, el pan y el vino, que él "no deseaba saber nada entre ellos sino a Jesucristo, y a éste crucificado." 

Comentario del editor de este sitio. En Juan 6:27-28, Cristo comenzó su discurso acerca de "comer su carne, beber su sangre" con esta declaración: Trabajen, pero no por la comida que es perecedera, sino por la que permanece para vida eterna, la cual les dará el Hijo del hombre. Sobre éste ha puesto Dios el Padre su sello de aprobación. Yo sugiero que el sacramento de comer pan y beber vino de alguna secta, difícilmente se puede describir como "esforzarse, trabajar y producir" comida, sino que en cambio es el sustituto del hombre perezoso para una labor ordenada directamente que Cristo describe suficientemente para ponerle fin a cualquier argumento contrario. Cristo distingue aún más: Este es el pan que bajó del cielo. Los antepasados de ustedes comieron maná y murieron, pero el que come de este pan vivirá para siempre. Cristo termina con: El Espíritu da vida; la carne no vale para nada. Las palabras que les he hablado son espíritu y son vida. Juan 6:59-63. Claramente, sus palabras, las cuales debemos esbozarnos para oír al estar en silencio y escuchar, son el pan el cual debemos comer, al oír, escuchar y obedecer (arrepentirse), Lucas 6:47-48. Todos los supuestos sacramentos son invenciones del hombre para una salvación fácil, ritualizada, y auto-realizada que fácilmente puede describirse como la puerta angosta, la cual uno debe esforzarse para entrar, y la cual pocos encontrarán porque muchos prefieren el camino ancho y fácil que lleva a la destrucción. Esforzarse es ejercer mucho esfuerzo o energía; pocos pueden argumentar que el estar mojados con agua, o el comer pan y beber vino o jugo de uva, es trabajar con mucho esfuerzo o energía. En vez esto forma una fantasía de salvación sin esfuerzo, solo ritual - yo incluiría el dicho de la "oración del pecador" (diga las palabras mágicas) que es solamente otra invención supersticiosa de evangelistas auto-nombrados, quienes están ansiosos de obtener reconocimiento de su "salvación" imaginaria de almas.

Así fueron contestadas las objeciones que los sacerdotes y los profesantes habían levantado en contra de los Amigos, y las piedras de tropiezo que habían puesto en el camino del débil fueron quitadas. Y las cosas fueron así abiertas, la gente llegó a ver por encima de ellos y a través de ellos, y a tener sus mentes establecidas sobre el Señor Jesucristo, que era su maestro gratuito; lo cual era el servicio por el cual yo fui inspirado a viajar por la nación después de mi encarcelamiento en la cárcel de Lanceston. Durante este año la verdad del Señor fue finalmente plantada sobre la nación, y muchos miles de personas fueron llevadas al Señor; tanto así que muy raramente había menos de mil cuáqueros en la cárcel en esta nación por causa del testimonio de la verdad; algunos por diezmos, algunos por ir a la iglesia, algunos por desacato, como ellos le llamaban, algunos por no jurar, y otros por no quitarse los sombreros, etc.
 
Después que yo hube visitado la mayor parte de la nación, y hube llegado a Londres otra vez, encontrando ese espíritu maligno que había alejado a Jaime Naylor y a sus seguidores de la verdad obrando allí, para llevar a los Amigos a la controversia acerca de él, yo le escribí una corta epístola a los Amigos, así como sigue:

A todos los que son la semilla elegida de Dios llamada los cuáqueros, donde la muerte es llevada a la muerte, y el anciano es siervo del más joven, y el que es elegido es conocido, el cual no puede ser engañado, sino que obtiene la victoria. Esta es la palabra del Señor Dios para todos ustedes: No vayan a la parte agravante, para esforzarse con ella a salirse del poder de Dios, por temor a dañarse a sí mismos, y correr en la misma naturaleza, fuera de la vida. Porque la paciencia debe obtener la victoria, y responder a aquello que es de Dios en todos; la paciencia debe llevar a todos a ello para poder sacarlos de lo que es contrario. De manera que dejen que su moderación, temperancia y paciencia sean conocidas a todos los hombres en la semilla de Dios. Porque un mensaje sin vida que alcanza la parte agravante en otros, solamente despierta la parte agravante y produce confusión; tiene una vida en la contienda externa, pero no alcanza al testigo de Dios en todos, por el cual ellos pueden alcanzar la paz y el pacto con Dios, y la comunión los unos con los otros. Por lo tanto, aquello que alcanza este testigo de Dios en ustedes y en otros, es la vida y la luz; la cual durará más que todo lo otro, y está sobre todo, y vencerá a todo. Por lo tanto vivan en la semilla de la vida la cual hiere a la semilla de la muerte.

Jorge Fox

Escribí otra epístola corta a los Amigos, para animarlos a mantener sus reuniones en el poder de Señor; la cual sigue a continuación:

Estimados Amigos,

Mantengan sus reuniones en el poder del Señor, el cual está sobre todo lo que vive en la caída y que debe tener un fin. Por lo tanto sean sabios en la sabiduría de Dios, la cual es de arriba, por la cual todas las cosas fueron hechas y fueron creadas; esa sabiduría puede ser justificada entre ustedes, y todos ustedes pueden ser guardados en la vida sólida, la cual existía antes que la muerte existiera; y en la luz que era antes de la oscuridad con todas sus obras. Y en esta luz y vida todos ustedes pueden sentir y tener paz y unidad celestial, poseyendo la comunión del evangelio la cual es eterna; la cual existía antes que aquello que no dura para siempre, y permanecerá cuando ésta se haya ido. Porque siendo que el evangelio es el poder de Dios, es puro y eterno. Sepan que ésta es su porción; en la cual se encuentra la estabilidad, la vida y la inmortalidad, brillando sobre aquello que oscurece lo inmortal. Por lo tanto todos sean fieles en sus medidas del poder y la vida que viene de él, para que ustedes puedan responder al amor y la misericordia de Dios a ustedes, como hijos obedientes del Altísimo; morando en el amor, la unidad, la paz, y la inocencia de corazón los unos hacia los otros; para que Dios sea glorificado en ustedes, y ustedes se mantengan como testigos fieles a él, y valientes por la verdad sobre la tierra. Que el Dios Todopoderoso los guarde a todos en su gloria, para que ustedes puedan sentir su bendición entre ustedes, y puedan poseerla.    

Jorge Fox

Alrededor de este tiempo muchas bocas fueron abiertas en nuestras reuniones para declarar la bondad del Señor; algunas declaraciones de aquellos que eran jóvenes y sensibles en la verdad, quienes a veces pronunciaban unas pocas palabras en agradecimiento y alabanza a Dios. Para que ningún desorden se pueda levantar de allí en nuestras reuniones, fui inspirado a escribir una epístola a los Amigos como un consejo sobre este asunto:

A todos mis estimados amigos en la noble semilla de Dios, quienes han conocido su poder, su vida y su presencia entre ustedes, dejen que sea el gozo de ustedes sea escuchar y ver los manantiales de vida surgir en algunos; por medio del cual todos tienen unidad en el mismo sentimiento, vida y poder. Y sobre todas las cosas tengan cuidado de juzgar a cualquier persona abiertamente en sus reuniones, excepto cuando sean abiertamente profanas o rebeldes, como las que están fuera de la verdad; para que por el poder, la vida y la sabiduría ustedes puedan permanecer sobre ellas, y puedan responder al testimonio de Dios en el mundo, para que el tal, contra el cual ustedes testifican, no sea ninguno de ustedes; para que de esta manera la verdad pueda permanecer clara y única. Pero para aquellos que son sensibles, si son inspirados a pronunciar algunas palabras, y a hablar en la semilla y el poder del Cordero, apóyenlo y aguántenlo; esto es, los sensibles. Y si ellos van más allá de su medida, apóyenlo en la reunión por razón de la paz y el orden, para que los espíritus de la palabra no sean movidos en contra de ustedes. Pero cuando la reunión se acabe, entonces si alguno es inspirado a hablarle a ellos, entre ustedes y ellos, uno o dos de ustedes que lo sientan en la vida, háganlo en la vida y la sabiduría que es pura y tierna desde lo alto, porque el amor es aquello que edifica, soporta todas las cosas, es paciente, y cumple con la ley. De manera que en esto ustedes tienen orden y edificación, ustedes tienen sabiduría para guardarlos a todos sabios y en la paciencia; lo cual quita la ocasión de hacer tropezar al débil, y la ocasión del espíritu del mundo a levantarse; pero en la semilla real, la piedra pesada, ustedes mantienen abajo todo lo que es malo, y por medio de esto responden a lo que es de Dios en todos, y mantienen abajo lo que es malo. Porque ustedes oirán, verán y sentirán el poder de Dios predicando, a medida que la fe de ustedes esté completamente en aquello, (cuando no oigan las palabras), para atar, para encadenar; para limitar, frustrar, para que nada se levante ni venga sino aquello que está en el poder; porque con ello ustedes se contendrán, con ello ustedes aflojarán y abrirán todo manantial, planta y chispa; en lo cual estará su gozo y su refrigerio en el poder de Dios. Ustedes que conocen el poder de Dios y han venido a él, el cual es la cruz de Cristo, que los crucifica al estado de Adán y Eva en la caída, y así al mundo, por este poder de Dios ustedes llegan a ver el estado en el que estaban Adán y Eva antes de la caída: el cual poder de Dios es la cruz, en el cual permanece la gloria eterna, la cual lleva a la justicia, la santidad y la imagen de Dios, y crucifica a la injusticia, lo profano, y la imagen de Satanás, que Adán y Eva y sus hijos e hijas están bajo la caída. Por medio de este poder de Dios ustedes llegan a ver el estado que ellos estaban antes de la caída; sí y yo digo, a un estado más alto, a la semilla de Cristo, el segundo Adán, por medio de quien todas las cosas fueron hechas. Porque el hombre ha sido alejado de Dios. Todos los hijos e hijas de Adán y Eva, estando en un estado caído en la tierra, son alejados de Dios. Pero se dice que "La iglesia está en Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo," de manera que los que vienen a la iglesia, la cual está en Dios el Padre de Cristo, ellos deben venir a Dios otra vez, y así salir del estado caído de Adán y sus hijos en la caída, fuera de la imagen de Dios, fuera de la justicia y la santidad; y ellos deben venir a la justicia, hacia la verdadera santidad, la imagen de Dios, y así fuera de la tierra donde el hombre ha sido llevado, donde ellos vienen a la iglesia la cual está en Dios. El camino a este estado es Cristo, la luz, la vida, la verdad, el salvador, el redentor, la santificación y el justificador, en el poder y por medio de este poder, la luz y la vida, conversión, regeneración, y traslado es conocido de la muerte a la vida, de la oscuridad a la luz, y del poder de Satanás a Dios otra vez. Estos son miembros de la verdadera iglesia, que conocen la obra de regeneración en la operación y el sentimiento de ella; y habiendo llegado a ser miembros de la iglesia de Dios, ellos son en verdad miembros los unos de los otros en el poder de Dios, el cual existía antes que el poder de la oscuridad. De manera que aquellos que vienen a la iglesia que está en Dios y en Cristo, deben salir del estado en el que estaba Adán después de la caída, alejados de Dios, hacia Dios, para conocer el estado en que él se encontraba antes de la caída. Pero aquellos que viven en el estado en que Adán se encontraba antes de la caída, no pueden creer que es posible llegar al estado en que él se encontraba antes de la caída. Por lo tanto ellos no vienen a la iglesia que está en Dios; sino que ellos están lejos de ésta, no han pasado de la muerte a la vida, son enemigos de la cruz de Cristo, la cual es el poder de Dios. Porque ellos se preocupan de las cosas terrenales, y no sirven a Cristo; ni aman el poder que puede llevarlos al estado en el que Adán estaba antes de la caída, y los crucifica al estado en el que estaba el hombre después de la caída; para que por medio de este poder ellos puedan ver hacia el comienzo, que el poder en el cual estaba el hombre ante la imagen celestial, santidad y justicia, se había perdido: y por medio de este poder ellos puedan llegar a conocer la semilla, a Cristo, lo cual hace salir las cosas antiguas, y hace todas las cosas nuevas; en la cual se siente la vida eterna. Porque toda la pobreza, el vacío, y la inhospitalidad están en el estado del hombre en la caída, fuera del poder de Dios; por medio de este poder él se hace rico otra vez, y en este poder él tiene fortaleza otra vez: este poder es la cruz, en la cual permanece el misterio de la comunión; y en el cual se encuentra la verdadera gloria, la cual crucifica toda las otras glorificaciones. Y, Amigos, aunque ustedes puedan estar convencidos, y hayan probado el poder, y hayan sentido la luz, aún así ustedes pueden sentir después una tormenta de invierno, tempestad, y granizo, escarcha, y frío, y tentación en el desierto. Sean pacientes y estén en silencio en el poder y en la luz que los convence, para mantener sus mentes en Dios; en ella estén quietos para que puedan venir al verano; para que la huida de ustedes no sea en el invierno. Porque si permanecen silenciosamente en la paciencia, la cual vence en el poder de Dios, no habrá huida. El labrador, después que ha sembrado su semilla, es paciente. Y ustedes, siendo guardados en la paciencia por el poder, llegarán por medio de la luz a ver a través y sentir las tormentas de invierno, y las tempestades, y todo lo frío, lo inhóspito, y lo vacío; y la misma luz y poder irá sobre la cabeza del tentador; y este poder y esta luz existían antes que él existiera. De manera que ustedes verán su salvación en la luz que está quieta, ustedes verán la fortaleza del Señor, ustedes sentirán la pequeña lluvia, y sentirán los manantiales frescos, sus mentes se mantendrán humildes en el poder y la luz; porque aquello que está fuera del poder eleva. Pero ustedes sentirán a Dios en el poder y la luz, revelando sus secretos, inspirando sus mentes, y sentirán que sus regalos vienen a ustedes; por medio del cual sus corazones serán llenos del amor de Dios, y alabado sea él que vive para siempre; porque su bendición se recibe en su luz y su poder. ¡De manera que el poder eterno del Señor Jesucristo los guarde y mantenga! Y cada uno viva en el poder de Dios para que todos puedan llegar a ser herederos de él; y sepan que ésta es la porción de ustedes; aún el reino que no tiene fin, y la vida sin fin de la cual es heredera la semilla. De manera que sientan esto establecido sobre todos, lo cual tiene la promesa, y la bendición de Dios para siempre.

Jorge Fox

Alrededor de este tiempo recibí algunas líneas de un profesante de alta posición, con respecto al camino de Cristo; al quien respondí de la siguiente manera:

Amigo,

No son las circunstancias lo que nosotros contendemos; sino el camino de Cristo y su luz, las cuales no son sino una cosa; aunque el mundo ha imaginado muchos caminos, y todos a partir del la luz, por la cual son condenados. Aquel que predicó esta luz dijo: "El que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye. En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error." Es lo mismo ahora con aquellos que conocen la verdad; aunque todo el mundo permanece en la impiedad. Nosotros negamos todas las dispensaciones y diferencias que no están unidas a la luz; y por la luz que existía antes de la separación, vemos que son auto-separaciones en lo sensual, sin tener el espíritu. Sus frutos y su propósito y son considerados en la balanza justa, y son hallados estando en la oscuridad, el helo aquí y helo allí del cual ustedes hablan; y la presencia de Cristo no está con ellos, aunque el ciego no lo vea; los cuales no ven con el ojo puro, el cual es único; sino con los muchos ojos, lo cual lleva a los muchos caminos. Ni lo son ninguno de los del pueblo de Dios, sino aquellos que son bautizados en este principio de luz; por la cual todos los siervos fieles de Dios fueron guiados por todas las edades, desde la apostasía y antes. Porque la apostasía era y ha sido siempre alejarse de la luz; y todos los que se oponen a la luz son apóstatas. Quienes luchan en contra de la verdad, son enemigos de ella, y no son accionados por el espíritu: pero tienen otro camino aparte de la luz. Todos los tales están en el mundo, sus palabras, modas, y costumbres, aunque de varias maneras, así como su adoración; sin embargo todos están bajo el dios de este mundo, oponiéndose a la luz y la venida de Cristo, lo cual debería liderar desde debajo de su poder, de cualquiera forma que sean: sin embargo todos están unidos en contra de la luz. Todas estas cosas son del mundo; y batallan en contra de aquellos que no son del mundo; pero están unidos y se están uniendo para salir del mundo; así fue siempre en contra del pueblo de Dios, bajo cualquier nombre. Ellos son solamente santos de nombre, los que son llamados a la verdad; y los hijos de Sión, los que no varían de la luz, a los cuales es prometido el espíritu, el cual no está atado a ninguna forma fuera de la luz; donde todos heredan, los que son coherederos con Cristo; de lo cual muchos hablan, quienes heredan lo terrenal, en vez de lo celestial. Y mientras ustedes hablan de Cristo y sus apóstoles se visten con los dichos y las palabras de los profetas; para ser un ejemplo para ustedes en hacer esto; yo digo, los lobos tomarán disfraces de ovejas; pero la luz y la vida los encuentra, y juzga, no por sus palabras robadas, sino por sus obras. Ni Cristo se cubrió a sí mismo con palabras, sino las que fueron cumplidas en él: ni tampoco ninguno de los de Cristo hacen alarde en las líneas de ningún otro hombre que hayan sido alistadas sin ellos; y si ustedes son obedientes a esa regla, menos palabras y más vida serán vistas entre ustedes. Entonces ustedes no pensarán que es extraño silenciar la carne, y oír lo que él dijo, quien habla paz, "para que su pueblo no se vuelva a la locura." Si ustedes saben de una vez, que lo que es robado debe ser restaurado multiplicado por cuatro, la boca del falso profeta será cerrada, la cual edifica en engaño, pero no en justicia. Y donde ustedes dicen, "El espíritu de verdad no permite nada sino variedades sin fin;" Yo les digo, ustedes no conocen el espíritu de la verdad: porque el espíritu de verdad dijo, "No hay más que una cosa que es necesaria;" y hablar la misma cosa otra vez es seguro para los oyentes; pero el espíritu que no permite nada sino variedades sin fin, no es el espíritu de verdad, sino que se ha salido hacia nociones curiosas; y el número de sus nombres y colores no se lee en ningún lugar sino en la unidad o el espíritu de la verdad. Todos los demás llaman a la verdad engaño, y al engaño verdad, como lo hicieron los ciegos que se opusieron a la luz, quienes están siempre aprendiendo variedades sin fin, pero nunca fueron capaces de llegar al conocimiento de la verdad, ni al fin de sus labores: pero cuando ellos estaban fuera de una forma se metían en otra, mientras podían encontrar un árbol verde en el exterior. De esa manera ustedes son mantenidos toda su vida, y hasta la tumba en aflicción, como los sacerdotes sordos, que ustedes dicen, han sido antes de ustedes; solo que ustedes tienen una imagen más fina, pero menos vida. Y ustedes, las enseñanzas de quienes no tienen fin, y están en el molino a caballo del que ustedes hablan. He leído las epístolas a Timoteo, y a los Hebreos; y allí encuentro que el deber de todos los creyentes es ver la ley del nuevo pacto escrita en el corazón, a través del cual todos pueden conocer a Dios, desde el más pequeño hasta el más grande. Yo sé que las santas escrituras provechosas para el hombre de Dios; pero qué es esto al hombre de pecado, al primogénito, quien está fuera de la luz, y es inestable y mal educado, que se arrastran hacia su propia destrucción; pero no pueden venir a la vida. Y de las dos ordenanzas de las cuales ustedes hablan, yo digo, con el mismo informe que ustedes niegan a los sacerdotes del mundo, nosotros los negamos a ustedes; siendo que ustedes no solo están fuera de la vida, sino fuera de la forma también. Ese mandamiento está en Mat 28:19. Ustedes nunca lo tuvieron, ni su poder; el cual era, "bautícenlos en el nombre del Padre, del hijo y del espíritu santo." Y de lo que Pablo recibió del Señor, el cuerpo y el pan, ustedes saben solamente lo poco que han leído; ni tampoco ustedes, que no creen en su luz, saben nada de la venida de Cristo. Y mientras que ustedes hablan de predicar a Cristo por envidia, y alegan por esto; yo les digo, tenemos suficientes de tales predicadores en estos días. Qué más están haciendo, ustedes que dicen que Pablo fue enviado a bautizar, aunque Pablo dice que él no lo fue: de manera que ustedes lo hacen mentiroso, si alguien llega a creerles a ustedes antes que a él. Ustedes también dicen, "Porque todos ustedes saben, él puede haber bautizado a miles." Ustedes podían fácilmente haber dicho millones, y haberlo probado inmediatamente. Ustedes pueden hablar de la misma circuncisión también, y sobre el mismo fundamento. Con respecto a las señales que siguieron a los que creían, las cuales ustedes dicen que han cesado; yo digo que aquellos que no pueden recibir la luz, no pueden ver las señales. Si ellos las pudieran ver, ellos no las creerían y probablemente dirían calumnias acerca de ellas; así como aquellos que se opusieron a la luz en edades anteriores no las creyeron. Además, ustedes pueden decir que algo ha cesado si su conocimiento de algo está basado solamente en escuchar o leer acerca de esto. Pero cuando, en la medida, Cristo es recibido en la luz, yo niego que el poder, y señales, y presencia de Dios no sea lo mismo que siempre fue; y es declarado como falso, y proveniente de un espíritu que no conoce a Dios, ni su poder. Y con respecto al fundamento del evangelio del cual ustedes hablan, yo digo, se debe poner otra vez en todo el mundo. Ustedes nunca estuvieron en el verdadero fundamento verdadero, debido a que el hombre de pecado estableció su fundamento falso (formas) sin poder. Hasta que ustedes puedan poseer la luz de Cristo que los santos predicaron, y posean la vida y la práctica, por vergüenza; dejen de hablar acerca de su fundamento, o su obra gloriosa, o su estremecimiento y su temblor. Estas son las experiencias de los santos, las cuales el mundo no conoce y no poseen; ni tampoco ustedes pueden leer de alguien que no tenga estas experiencias y que haya declarado que conoce a Dios, o que haya recibido su palabra. En su exhortación ustedes me mandan a amar a Cristo, donde sea que yo lo vea. Pero acaso me han dicho dónde uno debe venir a verlo, o cómo uno puede llegar a conocerlo, ustedes se han mostrado más como cristianos en esa declaración que en todo el resto de lo que ustedes han pronunciado. Pero al parecer ustedes no están unidos en pensamiento. Algunos de ustedes dicen que él se ha ido, y que él no será visto otra vez hasta el día del juicio final. Pero si alguna vez ustedes llegan a ver a Cristo en su comodidad, mientras ustedes se oponen a su luz, entonces Dios no ha hablado por medio de mí. Ustedes recordarán esto, cuando hayan gastado su tiempo.

Jorge Fox

Alrededor de este tiempo los sacerdotes y profesantes se opusieron grandemente a la luz de Cristo Jesús. Ellos negaron que fuera dado universalmente a todos los hombres y negaron el derramamiento del espíritu sobre toda la humanidad, por el cual profetizaron los hijos y las hijas. Ellos trataron en gran manera de oscurecer las mentes de la gente para poder mantenerlos dependiendo de sus enseñanzas. Por esta razón fui inspirado por el Señor a escribir las siguientes líneas para abrir las mentes y los entendimientos de la gente y para manifestar la ceguera y la oscuridad de sus maestros:

A todos ustedes creyentes, sacerdotes, y maestros, que están en la oscuridad, y que no conocen el espíritu en la cárcel, o la luz que brilla en la oscuridad, la cual la oscuridad no puede comprender; pero que son infieles, a quienes el dios de este mundo ha cegado, y para quienes el evangelio está escondido. Porque aunque ustedes se refieren a los cuatro libros del Nuevo Testamento como los “evangelios”, el verdadero evangelio está escondido para ustedes; que ahora se preguntan acerca de la obra de Dios, y no creen que Cristo ha iluminado a todos los que vienen a este mundo. A ustedes yo les ofrezco algunas escrituras para leer, lo cual probará sus espíritus, y los enjuiciará, lo contrario que son al espíritu de los apóstoles, el espíritu de Cristo, y de los santos. "Cristo fue y le predicó a los espíritus encarcelados." 1 Ped. 3:19. El que lee que entienda si esta era una medida del espíritu, sí o no, o el espíritu sin medida, al cual él ministró. "Porque aquel a quien Dios ha enviado, habla las palabras de Dios; pues Dios no da el Espíritu por medida." Juan 3:34. Así Cristo no tenía el espíritu dado a él por medida. El apóstol dijo, "Pero nosotros no nos gloriaremos desmedidamente." 2 Cor 10:13. Así que aquí estaba la medida, y no por medida. Cristo, quien no recibió el espíritu por medida, le dijo a sus discípulos que él les "enviaría el consolador, el espíritu de verdad, para guiarlos a toda verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber." Juan 16:13-14. Piensen, lean, y aprendan; el consolador recibirá de lo mío, dijo Cristo, y se los mostrará; quien tiene la medida, recibe de él que no tiene la medida. El consolador, cuando él venga, debe reprender el mundo de pecado, de rectitud, y de justicia, Juan 16:8. Ahora piensen en la gran obra de Dios; el espíritu de verdad, lo cual lleva a los santos a toda la verdad, el cual recibe de Cristo, y lo muestra a los discípulos, quienes están en la medida, él reprenderá el mundo de pecado, porque ellos no creen,.. El consolador, a quien Cristo enviará, toma de lo suyo y se lo enseña a los discípulos; el mismo reprende al mundo. Ahora piensen, si esta es la medida, sí o no, lo que viene de aquel que no recibió su espíritu por medida. Aquel que lleva el creyente a toda la verdad, reprende a los incrédulos del mundo, por el pecado, la justicia y el juicio. Aquel que es llevado a toda la verdad ve aquello que es reprendido, por el espíritu de verdad que lo guía. Cristo dijo, "Él tomará de lo mía, y se los mostrará a ustedes." ¿Es esta una medida, sí o no, de aquel a quien Dios dio el espíritu sin medida?

Otra vez el Señor dijo, tanto por su profeta, Joel 2:28 como por su apóstol en Hechos 2:17-18. "Y en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán." Miren, ustedes engañadores; así dijo el Señor, él derramará su espíritu; tomen nota de la palabra del espíritu del Señor sobre toda carne. ¡Qué! Hombres jóvenes, hombres viejos, hijos e hijas, y criadas, ¿todos estos tienen el espíritu de Dios derramado sobre ellos? Así, dicen ellos, éstos niegan los medios. No esos son los medios. Y el día grande y notable del Señor viene, y pasará, en el cual quien sea que llame el nombre del Señor será salvo. El Dios de los espíritus de toda carne es conocido; y, dijo el apóstol, quien no se gloriará desmedidamente, "Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó." Rom.1:19. Por aquello que fue manifestado por Dios en ellos, ellos conocieron la codicia, malicia, asesinato, engaño, y impiedad; sabían que los juicios de Dios estaban sobre tales cosas; y que ellos eran dignos de muerte; no sólo los que cometieron tales actos, sino aquellos que tomaron placer en los que los hicieron. Por lo tanto, dijeron los apóstoles, "la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres," … Ahora esto que es de Dios se manifiesta en ellos, lo cual Dios les mostró, por medio de lo cual ellos conocen la injusticia, y los juicios de Dios sobre ellos, y que los que son culpables de tales cosas son dignos de muerte; si es que esto es una medida, sí o no, la cual es de Dios, y la cual él les enseñó a ellos. Qué fue lo que estaba en ellos que "hacen por naturaleza lo que es de la ley, lo cual les mostró la obra de la ley escrita en sus corazones." Rom 2:14-15. Tomen nota de la palabra "escrita;" ¿no juzgará esto a aquellos que tienen la ley externa, pero están fuera de la vida de ella? El apóstol dijo, "Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho." 1 Cor 12:7. Hay diversidad de dones, pero el mismo espíritu; Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Tomen en cuenta, "Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere." Tomen en cuenta estas palabras: “a cada uno en particular como él quiere."

Otra vez el apóstol dijo: "Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente." Tito 2:11-12. Ahora que ustedes se han alejado de esta gracia, la cual trae salvación, y se han ido a la concupiscencia, ustedes la niegan y dicen que aquello que enseña a los santos, quienes son salvos por gracia, no ha aparecido a todos los hombres. Judas dijo: "He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él." Judas 1:14-19. Tomen nota aquí otra vez; aquel que viene con decenas de millares de sus santos, a convencer a todos de sus obras impías y cosas duras que han hablado; aquí dice TODAS sus obras impías, y TODAS las cosas duras que han hablado; nada es dejado fuera, sino que TODOS deben ser convencidos y juzgados, el mundo debe ser reprendido, por aquel que viene con decenas de miles de sus santos, y reinará, y será rey y juez. Y acaso no tienen todos ustedes algo dentro de ustedes que los reprende por sus palabras duras, y por sus obras impías, los más impíos entre ustedes, que viven hablando palabras duras en contra de él, y en contra de su luz y su venida espiritual a su pueblo.

Nuevamente el apóstol, escribiendo a los gentiles, dijo: "Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo." Efe 4:7. Ahora, tomen nota, esta es la medida del don de Cristo, "quien ilumina a cada hombre que viene a este mundo," Juan 1:9,"para que todos los hombres puedan creer por medio de él. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado,... Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo," Juan 3:18-19. Ahora, cada hombre que viene al mundo para ser iluminado, algunos lo aman, y lleva sus obras a la luz, para que con la luz puedan ver si son hechas de Dios; otros odian la luz, "porque sus obras eran malas;" aquellos no llevarán sus obras a la luz, porque saben que la luz los reprenderá. De manera que ellos odian la luz, con la cual Cristo los ha iluminado, porque saben que la luz los reprenderá por sus obras malas; y por lo tanto no vendrán a la luz.
 
Otra vez, el Señor por su profeta dijo con respecto a Cristo: "Lo daré por luz a las naciones, para que sea mi salvación hasta lo postrero de la tierra." Isa 49:6. ¿Y a qué son desobedientes los hijos, esto es, aquellos hijos desobedientes que caminan de acuerdo con el camino de este mundo, de acuerdo con el príncipe del poder de los aires, el "espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, a qué ellos son desobedientes?" Efe 2:2. Tomen nota y lean por sí mismos, quienes, siendo desobedientes, caminan de acuerdo con los caminos de este mundo, de acuerdo con el poder del príncipe del aire; tomen nota, yo les digo, ¿a qué son desobedientes los tales? El que tiene oído, que oiga. El apóstol Pablo le dice a los colosenses: "La ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia." Col 3:6. Vengan, ustedes que son creyentes, ¿no es esto que es desobedecido algo de Dios? ¿No es aquello que es manifestado de Dios en ellos, lo cual Dios les ha enseñado, lo cual les permite ver que los juicios de Dios están sobre ellos, cuando actúan impíamente? ¿No es esta la medida de Dios, el espíritu que está en la cárcel, y el espíritu de Dios que es afligido?

Y ustedes, profesantes, vengan, leamos la parábola de los talentos, y consideremos juntos, y veamos ¿quién es el que ha escondido el dinero del Señor en la tierra? Vengan, ustedes que han obtenido ganancia, entren el el gozo de su maestro. Vayan, ustedes que han escondido el dinero del Señor en la tierra, en la oscuridad completa; "quítenselo a él, y dénselo a alguien que tenga;" cada hombre recibirá su recompensa; porque el Señor ha dado a "cada uno conforme a su capacidad." Mat 25:15. Tomen en cuenta que dice, "a cada uno conforme a su capacidad." Lean esto, si pueden. Ahora el Señor viene a llamar a cada hombre individualmente para rendir cuenta, a quienes él ha dado individualmente, conforme a su capacidad. Ahora el siervo malo y negligente, que escondió el dinero del Señor en la tierra, será hallado; y el dinero del Señor le será quitado, aunque él lo haya escondido. Los mandamientos del Señor han sido gravosos para él; pero para nosotros no lo son, los que amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. "Y,"  dijo el apóstol a los Romanos, "Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno." Rom 12:3. Lean y tomen nota, ésta es la medida de fe.
 
"Y," dijo otro apóstol, "Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios." 1 Ped 4:10. "Porque la gracia de Dios se ha manifestado a todos los hombres." Ahora los buenos mayordomos pueden rendir cuentas con gozo; pero ustedes malos mayordomos, que se alejan de la gracia de Dios hacia la concupiscencia, ustedes serán contados con el resto; ustedes tendrán su recompensa. "Pero," dice el mundo, "¿deben ministrar todos como aquel que ha recibido el don?" Sí, digo yo, "pero que hable conforme a las palabras de Dios; y que lo haga conforme a la habilidad que Dios le da," 1 Ped 4:11. Juan dijo en el Apocalipsis: "Y fueron juzgados cada uno según sus obras." Apoc 20:13. Cristo dijo, "En el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado." Mat 12:36. "Ustedes que invocan el nombre de Cristo, apártense de la iniquidad." 2 Tim 2:19. "Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras." Mat 16:27. Aquel que se ha ido a un lugar lejano, y ha dado sus talentos a cada uno de ustedes, conforme a sus muchas capacidades, "pagará a cada uno conforme a sus obras." Rom 2:6. "Y más aún les digo, si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia." Rom 8:9-10. Así que permitan que la luz, la cual viene de Cristo, los examine; porque el Señor viene. Ustedes que han recibido conforme a su capacidad, no golpeen a sus compañeros. Y no piensen que el Señor retrasa la hora de su venida. No sean como los que dijeron: "Comamos y bebamos, que mañana moriremos."

El apóstol le dice a los efesios, que a él "esta gracia le fue dada para aclarar a todos cual sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas por medio de Jesucristo." Efe 3:9. Todos ustedes lean y entiendan con la luz que viene de Cristo, el misterio; y esta luz será la condenación de ustedes, si no creen en ella. Esto es para todos los que tropiezan con la obra del espíritu de Dios, la manifestación de la luz, "que es dada a cada uno para provecho con los demás." Vengan, ustedes profesantes, que tropiezan con ella; leamos las parábolas. "Un sembrador salió a sembrar. Y parte de la semilla cayó en el camino, y parte cayó en los pedregales, y parte cayó entre espinos; la semilla es la palabra, y el hijo del hombre es el sembrador. El que tiene oído, que oiga." Mat 13:3-43. Ahora miren, ustedes los profesantes, ¿qué tipo de tierra son ustedes? ¿Y qué han dado? Y vean si es que el sembrador maligno no ha sembrado de su semilla en el terreno de ustedes. "El que tenga oído, que oiga." Y vengan, lean otra parábola acerca de un hombre, padre de familia, que contrató obreros para su viña, y convino con ellos la paga de un denario al día. Mat 20:1-20. Cada hombre debe obtener su denario; el último que entró, así como el primero; "y los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos; porque muchos son llamados, pero pocos los escogidos." "El que tenga oído, que oiga." A Caín le fue dada una promesa: "Que si hacía el bien, sería enaltecido." Gen 4:7. Y Esaú tenía la primogenitura, pero la despreció. Sin embargo no "depende del que quiere," Rom 9:16, "sino que por gracia ustedes son salvos." Efe 2:8. Y estén firmes, y vean su salvación. Ex 14:13. Y ustedes que son hijos de la luz, pónganse la armadura de la luz, para que puedan llegar a la unidad de la fe, y al conocimiento del hijo de Dios; a "un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no sean niños fluctuantes, llevados por doquiera." Efe 4:13.

'El Señor dijo que él haría un pacto nuevo, al "escribir su ley en los corazones de la gente, y al poner su espíritu en sus mentes," por medio del cual ellos llegarían a conocer el Señor, por quien el mundo fue creado. Ahora cada uno de ustedes esté seguro que la ley está escrita en sus corazones, y que este espíritu ha sido puesto en sus mentes, que no sea necesario que se les diga: "conozcan al Señor"; sino que ustedes puedan testificar de la promesa de Dios que ha sido cumplida en ustedes. Pero el mundo y los profesantes dicen: "si todos deben venir a testificar de la ley de Dios escrita en sus corazones, y el espíritu que ha sido puesto en sus mentes, ¿qué debemos hacer con todos nuestros maestros?" Cuando llegamos a testificar de esto, no necesitamos que ningún hombre nos enseñe a conocer al Señor, teniendo su ley escrita en nuestros corazones, y su espíritu puesto en nuestras mentes. Este es el pacto de la vida, el pacto eterno, el cual no decae, y no cambia; y éste es el camino al Padre, sin el cual ningún hombre viene al Padre. Éste es el sacerdocio eterno, el fin del sacerdocio antiguo, los labios del cual eran para preservar el conocimiento; pero ahora, dijo Cristo, "aprendan de mí;" quien es el sumo sacerdote del nuevo sacerdocio. Y, dijo el apóstol, -- "para que ustedes puedan crecer en el conocimiento de Jesucristo, en quien están escondidos los tesoros de sabiduría y conocimiento." De manera que somos sacados del antiguo sacerdocio que sí cambió, y llevados a Cristo, al nuevo sacerdocio que no cambia; sacados del primer pacto que decae, y llevados al pacto eterno que no decae, Cristo Jesús, el pacto de luz, de parte de quien cada uno de ustedes tiene una luz, para que ustedes puedan creer en el pacto de luz. Si ustedes no creen, son condenados; porque la luz ha venido al mundo, y los hombres aman las tinieblas más que la luz, porque sus obras son malas. "Yo he venido como una luz al mundo," dijo Cristo, "para que el que crea en mí no permanezca en las tinieblas, sino que en la luz de la vida." Juan 12:46. "Crean en la luz para que puedan ser hijos de la luz." Ustedes que no creen en la luz, sino que la odian porque pone en manifiesto que las obras de ustedes son malas, son condenados por la luz. Por lo tanto, mientras tengan tiempo, aprécienlo. Busquen al Señor mientras pueda ser hallado, y llámenle mientras esté cerca; para evitar decir "el tiempo se ha pasado;" porque el tiempo del rico glotón se ha pasado. Por lo tanto, mientras que todavía no se haya pasado el tiempo completamente, consideren, examínense a sí mismos, y vean si es que ustedes no son aquellos que odian la luz, y que así son edificadores que tropiezan con la piedra de angular; porque aquellos que odiaron la luz, y no creyeron en la luz, lo hicieron en tiempos pasados. "Yo soy la luz del mundo," dijo Cristo, "quien," dijo el apóstol, "ilumina a cada hombre que viene al mundo." Cristo también dijo: "Aprendan de mí;" y Dios dijo de él, "Este es mi hijo amado, escúchenlo a él." Aquí está su maestro. Pero ustedes que odian la luz no aprenden de Cristo y no quieren que él sea rey sobre ustedes; él, a quien es dado toda potestad en el cielo y la tierra, quien lleva el gobierno sobre sus hombros, quien ahora ha venido a reinar, que ilumina a cada hombre que viene a este mundo, y quien le dará a cada hombre su galardón de acuerdo con sus obras, ya sean buenas o malas. Así cada hombre, con la luz que viene de Cristo, verá sus obras, tanto el que la odia, como el que la ama. Y aquel que no lleva sus obras a la luz, porque la luz lo reprende, esta luz es su condenación; y él tendrá su recompensa de acuerdo con sus obras. Porque el Señor ha venido a jugarlos a ustedes, y él busca los frutos; y ahora el hacha está puesta a la raíz de ustedes; y cada uno de sus árboles, que no lleven fruto bueno, deben ser cortados y echados al fuego.'  

Jorge Fox

Comentarios del editor del sitio: Muchos de los ministros y sacerdotes del protestantismo alegan en contra de los siguientes versículos y tuercen su significado:

Aquél era la luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo. Juan 1:1-9
Pero a cada hombre le es dada manifestación del Espíritu para el bien de todos. 1 Cor 12:7
Sucederá en los últimos días, dice Dios, que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne. Hechos 2:14-18

Ellos insisten en su incredulidad de que los versículos recién mencionados se apliquen a todo hombre. ¿Por qué? Porque entonces no hay diferencia entre los pecadores en su secta y los pecadores afuera de su secta; ellos pierden su distinción imaginaria; la cual existe porque ellos niegan la posibilidad de alguna vez ser liberados del pecado. Si todo hombre en el mundo tiene la luz, y si a todo hombre en el mundo se le ha dado el espíritu, entonces ¿qué tienen que ofrecer las sectas? ¡Nada! Porque ellas son sólo una apariencia de piedad sin el poder para cambiar al hombre para que llegue a ser piadoso, puro, santo, limpio, y perfecto. Y por lo tanto usted leerá en este libro como los falsos profetas luchan constantemente en contra de los versículos que testifican acerca de que la luz y el espíritu están en todo hombre. Negar la luz es negar los más de cien versículos (haga clic aquí para verlos) que hablan de una luz espiritual y sobrenatural.

Luego que hube estado algún tiempo en Londres, y hube visitado las reuniones de Amigos, en la ciudad y por los alrededores, y cumplí allí los servicios que el Señor me encomendara en aquella época, me fui a viajar por Kent, Sussex y Surrey, para visitar a los Amigos, con los que celebré grandes reuniones; muchas veces encontré con la oposición de bautistas y otros profesantes pendencieros, mas el poder del Señor fue sobre ellos.

Celebramos una pequeña reunión en Farnham, donde pasamos una noche; y la gente de este lugar era excesivamente ruda, pero finalmente, el poder del Señor descendió sobre ellos. Después fuimos a nuestra posada y mandamos a decir, que todos los que temieren al Señor, podían venir a vernos, y, entonces, vinieron los magistrados de la ciudad y algunos profesantes y también abundancia de gente ruda. Les declaré la verdad, y los magistrados echaron de la habitación a los que se comportaron rudamente. Luego que éstos se marcharon, vino otro grupo de profesantes groseros y algunos de los peores habitantes de la ciudad. Pidieron leña y bebidas, a pesar de que se lo prohibimos, y eran la gente mas ruda que jamás encontrara. Encadenados por el poder del Señor, no pudieron hacernos ningún daño; pero se marcharon, dejando que todas la leña y bebidas que trajeron a la habitación, las pagáramos nosotros a la mañana siguiente. Le hicimos ver al posadero lo indigno de tal acción, y, sin embargo, nos dijo que teníamos que pagarlo, y así lo hicimos. Antes de que dejásemos la ciudad, escribí a los magistrados, a los más significados, y al sacerdote, mostrándole como había enseñado a su pueblo, y poniendo de manifiesto la conducta incivil y grosera de aquella gente con forasteros que querían su bien.

Luego que dejamos aquel lugar, fuimos a Basingstoke, ciudad muy brutal, donde anteriormente habían maltratado mucho a los Amigos. Al atardecer, celebré allí una reunión, que transcurrió en calma, porque el poder del Señor encadenó a los revoltosos. Cuando llegaba a su fin, me sentí dirigido a quitarme el sombrero y orar al Señor, para que abriera la comprensión de aquellas gentes; y sobre esto, hicieron correr un rumor que yo era muy buen hombre, que me había quitado el sombrero ante ellos, y que les había dado las buenas noches; todo lo cual jamás estuvo en mi corazón. Después de la reunión, luego que estuvimos en la posada, mandé a buscar al posadero (según era mi costumbre); el cual vino a nuestra habitación y demostró ser un hombre muy grosero. Lo amonesté a la sobriedad y al temor del Señor; mas el pidió leña y una pinta de vino, que se bebió; entonces, llamó a otro individuo y hasta media docena más que hizo entrar en nuestra habitación. Ante esto lo amonesté a que saliera de ella, y le dije que allí no tenía que beber, pues nosotros lo habíamos mandado a buscar para hablarle de lo concerniente a su bien eterno. Era sumamente loco, grosero y borracho; mas le dije que la habitación era mía, mientras me alojara en ella, y le pedí la llave. Finalmente, se marchó enfurecido. Por la mañana no se dejó ver, mas yo le expliqué a su mujer la manera grosera y nada cristiana como se había comportado con nosotros.

Después de esto nos fuimos a Bridport, llevando a cabo reuniones a través del camino. Fuimos a una posada, y enviamos a la ciudad una petición para reunirnos con los que temieran a Dios; llegó un comerciante con un profesante, quien se quitó su sombrero ante nosotros. Cuando él vio que nosotros no nos quitamos nuestros sombreros ante él, y que lo tratamos de tú, nos dijo que él no era de nuestra religión; y después de discutir un poco se fue. Después de un tiempo nos envió un mensaje a la posada pidiéndonos que fuéramos a su casa para que unas personas pudieran hablar con nosotros. Tomás Curtis fue a su casa. Cuando Tomás llegó, encontró allí al hombre con el sacerdote y los magistrados, y ellos hicieron alarde de que habían agarrado a Jorge Fox, pensando erróneamente que Tomás era yo. Cuando ellos se dieron cuenta de su error, se enojaron mucho; sin embargo el poder de Dios descendió sobre ellos, de manera que lo dejaron libre otra vez. Mientras tanto yo tuve una oportunidad de hablar con alguna gente sobria que habían venido a la posada. Cuando Tomás había regresado, y ya nos habíamos ido de la ciudad, alguna gente sobria vino a nosotros, y nos dijeron que los oficiales venían a arrestarme; pero el poder del Señor descendió sobre ellos, de manera que no tuvieron poder para tocarme. Hubieron algunas personas en la ciudad que se convirtieron al Señor, y se han mantenido fieles en su testimonio de la verdad desde entonces, y ahora se ha establecido una hermosa reunión en ese lugar.
 
Lléndonos de allí visitamos Portsmouth y Pool, donde tuvimos reuniones gloriosas; y muchos se convirtieron al Señor. En Ringwood tuvimos una gran reunión general, donde el poder del Señor descendió sobre todos. En Weymouth tuvimos una reunión; y de allí viajamos a través de Dorchester a Lime, donde la posada hacia donde fuimos estaba ocupada por vendedores ambulantes de medicinas; de manera que apenas había lugar para nuestros caballos. En la tarde reunimos algunas preguntas con respecto al fundamento de todas las enfermedades, y la naturaleza y virtudes de los remedios naturales para la salud, y se las enviamos a estos charlatanes; dejándoles saber que si ellos no las contestaban, las pegaríamos en la esquina del mercado al siguiente día. Esto los derrumbó y los enfrió, ya que ellos no pudieron contestarlas; pero en la mañana razonaron un poco con nosotros. Dejamos las preguntas con algunas personas amigables en la ciudad que fueron convencidas para que las pegaran en la esquina del mercado. El poder del Señor alcanzó algunas de las personas sobrias en ese lugar, quienes se convirtieron por la luz y el espíritu de Cristo a sus enseñanzas gratuitas.

Seguimos viajando hasta que llegamos a Exeter, y en el signo de las Siete Estrellas, una posada al pié del puente, celebramos una reunión general de Amigos que vinieron de Cornwall y Devonshire; a la cual vinieron Humphry Lower, Tomás Lower, y Juan Ellis de Land's end, Henry Pollexfen, con Amigos de Plymouth, Elizabeth Trelawny, y muchos otros Amigos. Fue una bendita reunión celestial, descendiendo sobre todos el poder infinito del Señor, y allí vi y dije que el poder del Señor, había rodeado la nación, cual muralla y baluarte, y que Su semilla iba de mar a mar. Los Amigos estaban afirmados en la Semilla infinita, Jesucristo, su vida, roca, maestro y pastor.

A la siguiente mañana, el mayor Blackmore envió soldados para arrestarme; pero yo me había ido antes que vinieran. A medida que cabalgaba por la calle, vi a los oficiales yendo hacia mi oficina. De manera que el lobo perdió la oportunidad de agarrar el cordero, y el Señor contrarió sus designios, y los Amigos pasaron pacífica y tranquilamente. Los soldados examinaron algunos Amigos después que yo me había ido, preguntándoles '¿qué estaban haciendo ellos allí?' pero cuando ellos les dijeron 'estaban en la posada, y tuvieron algunos negocios en la ciudad;' entonces ellos se fueron sin molestarlos más.

Desde Exeter me fui teniendo reuniones por el camino, hasta llegar a Bristol; y me fui a la reunión en ese lugar. Después que terminó la reunión no me quedé en la ciudad, sino que me fui a Gales, y tuve una reunión en el Slone. De allí, camino a Cardiff, un juez de paz me mandó a llamar, deseando que yo fuera con media docena de mis Amigos a su casa. Así que me llevé a uno o dos Amigos y me fui con él, y él y su esposa nos recibieron muy cortésmente. Al día siguiente tuvimos una reunión en Cardiff en el ayuntamiento; y ese juez envió alrededor de diecisiete miembros de su familia a esa reunión. Llegaron algunos alborotadores, pero el poder del Señor descendió sobre ellos; y muchos se convirtieron al Señor. Habían algunos que se habían ido con Jaime Naylor que no vinieron a las reuniones, a quienes les enviamos el mensaje de que 'el día de su visitación se había acabado;' y ellos nunca prosperaron después.
 
Viajamos de Cardiff a Swansea, donde tuvimos una bendita reunión; y allí se estableció una reunión en el nombre de Jesús. En nuestro camino hacia ese lugar cruzamos el río en un bote con el alguacil principal de la región. Al próximo día fui a hablar con él, pero él rehusó.
 
Nos fuimos a otra reunión en el campo; donde la presencia del Señor estaba con nosotros en gran manera. De allí nos fuimos a la casa de un hombre muy importante, quien nos recibió de manera muy cariñosa; pero la mañana siguiente él no se veía por ninguna parte; después de nuestra reunión alguien lo había venido a ver y lo había enemistado con nosotros de tal manera que no pudimos hablar con él otra vez, debido a la manera en que había cambiado.

Seguimos por otras regiones, celebrando reuniones y reuniendo gente en el nombre de Cristo, para Él, su Maestro celestial; hasta que llegamos a Brecknock, donde dejamos nuestros caballos en una posada. Fui a pasearme un poco por el campo y cuando volví a la ciudad, ésta estaba en gran tumulto. Entré en la posada y fui a la habitación, que encontré llena de gente hablando en el lenguaje del país de Gales; les pedí que hablasen inglés, a lo que accedieron, y tuvimos una larga discusión. Al cabo de un rato se marcharon, pero al anochecer, los magistrados se reunieron por las calles con gran muchedumbre, a la que mandaron gritar; y ello fue que por dos horas armaron tal ruido, que nunca habíamos oído semejante estruendo; y los magistrados los incitaron a que volvieran a gritar, luego que ellos ya lo habían dejado. Este tumulto nos pareció igual al de los artífices de Diana, de que habíamos leído. El alboroto continuó hasta la noche; y de no haberlo terminado el poder del Señor, parecía que iban a tirar la casa abajo, y a despedazarnos.

Por la noche, la posadera quería que fuésemos a cenar a otra habitación, pero rehusamos comprendiendo su estratagema; luego quiso que seis hombres entraran en nuestra habitación, bajo pretexto de que querían discutir con nosotros; y le dijimos que aquella noche nadie entraría en nuestra habitación y que tampoco nosotros saldríamos a ver a nadie. Entonces insistió en que teníamos que ir a cenar a otra habitación, un gran vestíbulo, mas le dijimos que no cenaríamos, de no ser en la nuestra. Finalmente, viendo que no conseguía hacernos salir, enfurecida, nos subió la cena. De esta manera, tanto a ella como a los otros les fallaron sus designios, pues tenían intención de hacernos alguna maldad: mas el Señor Dios los contuvo. A la mañana siguiente, escribí a la ciudad con respecto a su conducta tan poco cristiana, mostrándoles los frutos de sus sacerdotes y magistrados; al salir de la ciudad, hablé a aquella gente y le dije que eran una vergüenza para la cristiandad y la religión.

De este lugar nos fuimos a una gran reunión en el patio de una iglesia, donde había un sacerdote, y Walter Jenkin, quien había sido juez, y otro juez. Tuvimos una reunión gloriosa y bendita. Debido a que habían muchos profesantes, fui inspirado por el Señor a abrirles las escrituras, y a responder a las objeciones a las cuales ellos se aferraron en su profesión, (porque yo los conocía muy bien), y a llevarlos a Cristo, quien los había iluminado con la luz para que ellos pudieran ver los pecados y transgresiones en los cuales estaban muertos, y a su salvador que había venido a redimirlos para alejarlos de estas cosas, quien sería su camino a Dios, la verdad, y la vida para ellos, y su sacerdote fue elevado más allá de los cielos; de manera que ellos pudieran venir a sentarse bajo sus enseñanzas. Tuvimos una reunión pacífica y muchos fueron convencidos y establecidos en la verdad ese día. Después de la reunión, me fui con Walter Jenkin a hablar con los otros jueces, quienes me dijeron: 'Este día usted le ha dado gran satisfacción a la gente, y a respondido a todas las objeciones que estaban en sus mentes.' Ya que la gente tenía las escrituras, pero no se habían convertido al espíritu, el cual les permitiría ver qué es lo que les ha hablado, el espíritu de Dios, el cual es la llave para abrirlos.

De aquí nos fuimos a la casa de Richard Hanborow en Pontemoil donde tuvimos una gran reunión. Otro juez, y varias personas influyentes vinieron a la reunión; el entendimiento de ellos fue abierto por el espíritu del Señor y el poder y la luz de Jesucristo; y ellos se convirtieron al Señor Jesucristo de quien vino. Hubo un gran convencimiento; una gran reunión se estableció en aquellas partes, y se estableció en el nombre de Jesús.

Después de haber regresado a Inglaterra, fuimos a Shrewsbury, donde tuvimos una gran reunión; y visité Amigos en todas partes del país en sus reuniones, hasta que llegamos a la casa de William Gandy, en Cheshire, donde tuvimos una reunión con una cantidad de entre dos a tres mil personas, como fue estimado; y la palabra eterna de vida fue proclamada y recibida ese día. Fue una bendita reunión; porque los Amigos fueron establecidos por el poder de Dios sobre Jesucristo, la roca y el fundamento.

Por aquella época, hubo una gran sequía, y luego que aquella reunión general se terminó, se puso a llover tan copiosamente, que los Amigos pensaron que no podrían cruzar los arroyos de tanto como habrían crecido las aguas. Pero yo estaba seguro de que la lluvia no se extendería hasta el lugar de donde habían venido los Amigos para asistir a la reunión. Al día siguiente, por la tarde, volvimos a algunos lugares del país de Gales y vimos que los caminos estaban polvorientos sin que por allí hubiera llovido. Y era generalmente aceptado, por la gente, que yo llevaba la lluvia adonde iba. Y así fue por muchos años.

Cuando Oliverio Cromwell publicó una proclama para que se ayunara en todos los lugares donde había sequía, para que así lloviera, se observó que, en el Norte, hasta por donde la verdad se había difundido, hubo buenos nublados y lluvia suficiente, mientras que, en muchos sitios, hacia el Sur, estaban casi arruinados por falta de lluvia. Por esta época, me sentí dirigido a escribir una respuesta a la proclama Oliverio Cromwell, en que le decía que de haber venido a nuestra verdad del Señor, hubiese tenido lluvia; y que esta sequía era la prueba de su esterilidad y de su falta de agua de vida.

Más allá de los mares, se observó lo mismo, y, cuando hay sequía, esperan que haya una reunión general de cuáqueros, porque entonces saben que tendrán lluvia. Y así como reciben la verdad y se vuelven fértiles para el Señor, así también reciben de Él estaciones fértiles.

Alrededor del mismo tiempo escribí el siguiente documento para distinguir entre el ayuno verdadero y el ayuno falso.

Con respecto al ayuno verdadero y el ayuno falso.

A todos ustedes que están guardando ayunos, quienes "golpean con el puño de la iniquidad, y ayunan para debates y contiendas;" la voz a clamado en contra de ustedes en voz alta, como una trompeta, para que ustedes puedan llegar a conocer el ayuno verdadero que es aceptado, y el ayuno que se encuentra en el debate y la contienda, y "golpea con el puño de la iniquidad;" este ayuno no es exigido por el Señor. "He aquí, en el día del ayuno ustedes buscan su propio gusto, y oprimen a todos sus trabajadores; he aquí, ustedes ayunan para contiendas y debates, y golpean con el puño de la iniquidad; no ayunen como lo hacen hoy, para que la voz de ustedes sea oída en lo alto. ¿Es tal el ayuno que yo escogí,"  dijo el Señor, "que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y ceniza? ¿Llamarán a esto ayuno y día agradable de Jehová?"

Consideren todos ustedes que ayunan, piensen si es que no están "inclinando la cabeza como juncos por el día," y "ayunando por contiendas y debates," y “golpeando con el puño de la iniquidad, para que la voz de ustedes pueda ser oída en lo alto." Pero el Señor no acepta el ayuno, a menos que los guíe para alejarse de la contienda, del debate, y de la iniquidad; lo cual no es "inclinar la cabeza como juncos por el día," y aún así vivir en la tiranía y el placer; esto no es aceptado por el Señor; a menos que el ayuno los separe de todas estas cosas mencionadas anteriormente. Aquello que nos separa de la “iniquidad, debate, contienda, placer, y golpear con el puño de la iniquidad," nos lleva a conocer el verdadero ayuno, el cual "quiebra las cadenas de la iniquidad, rompe las cadenas de la maldad, y parte el pan con el hambriento; alberga en su casa a los pobres errantes; y cuando ve al desnudo lo cubre, y no se esconde de su hermano." Éste es el verdadero ayuno, el cual los separa de estas cosas, en las cuales están las cadenas de la iniquidad, en las cuales permanecen las cargas pesadas de los oprimidas, y los yugos no son quebrantados; las que no parten el pan con el hambriento, y no albergan al pobre en su casa; y ven al desnudo, pero lo dejan ir sin ropa, y se esconden de sus hermanos. Sin embargo los tales harán que sus voces sean oídas en lo alto, como Cristo les dice a los fariseos, quien "sonó la trompeta ante ellos, y demudaron sus rostros," para parecer que están ayunando; pero las cadenas de la iniquidad permanecen, la contienda y el debate permanecen, el golpear con el puño de la iniquidad permanece; ellos hicieron que sus voces fueran oídas en lo alto, quienes tenían su recompensa.
 
Pero aquello que lleva al verdadero ayuno, lo que no aparece en frente de los hombres como ayuno, sino en frente del Padre, "quien ve en secreto; el Padre que ve en secreto recompensará esto públicamente." Este ayuno nos separa del ayuno de los fariseos, y aquellos que “inclinan la cabeza por el día como un junco." Esto es lo que lleva "a partir el pan con el hambriento, y a quebrar las cadenas de la iniquidad;" tomen en cuenta, este es el ayuno; y "a deshacer cada carga pesada, (tomen nota también), y a liberar a los oprimidos;" este es el ayuno; y "a romper cada yugo." Cuando ustedes observen este ayuno, "entonces tu luz nacerá como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía." La luz nos lleva a conocer este ayuno; y este ayuno se guarda al caminar en él; y aquel que cree en la luz, no permanece en las tinieblas. Y nuevamente, "Jehová te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan." Isa. 58,v11. Estos son los que son guiados con la luz, la cual viene de Cristo donde están los manantiales.

Y nuevamente; "Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar." Isa. 58,v12. Ahora aquello que permite ver el fundamento de muchas generaciones, es la luz que separa de todo aquello que está fuera de la luz; y aquellos que se apartan de la luz, aunque puedan aparentar estar ayunando, e inclinando la cabeza por un tiempo; sin embargo están lejos de este ayuno, que levanta el fundamento por muchas generaciones, y es el reparador de brechas, y el restaurador de calzadas. Aquello que permite ver este fundamento de muchas generaciones, y estas brechas que deben ser reparadas y restauradas, y las calzadas para habitar, es la luz la cual lleva a conocer el verdadero ayuno; y donde es conocido este ayuno, el cual es de iniquidad, del debate, de la contienda, de los placeres, de exigencias, de la voz que se oye de lo alto, y de hablar vanidad, de las cadenas de iniquidad, lo cual rompe cada yugo, y libera al oprimido; así crece la salvación, así la mañana es conocida, la justicia es conocida; la gloria del Señor es la retaguardia, la luz se levanta, el alma es atraída a los hambrientos, y satisface el alma afligida; y los manantiales de agua se conocen y se sienten. Las aguas aquí no fallan; el Señor guía continuamente, y el fundamento de muchas generaciones viene a ser visto y levantado; el reparador de brechas así es testificado, el restaurador de calzadas para habitar.

Pero todos los que están fuera de la luz en la cual estaban los profetas, con la cual vieron a Cristo, y los que estaban en ayunos donde había contienda, donde había iniquidad, donde había debate, donde estaba "el inclinar la cabeza como junco por el día," levantando sus voces en lo alto, y permaneciendo todavía las cadenas de iniquidad, las cargas no han sido soltadas, el oprimido no es liberado, el yugo no es quebrantado, la desnudez no es vestida, el pan no es partido con el hambriento, y este fundamento de muchas generaciones no es levantado; hasta que estas cosas que han sido mencionadas no sean derribadas, en los tales la luz no brillará como el alba, y el Señor no los escuchará. Los tales tienen su recompensa; sus iniquidades los han separado de su Dios, sus pecados han escondido el rostro de aquellos que él no oirá, sus manos son manchadas con sangre, y sus dedos con iniquidad; los labios de los cuales han hablado mentiras, y sus lenguas han murmurado perversidad. "No hay quien clame por justicia, ni quien juzgue por verdad; confían en vanidad, y hablan vanidades; conciben maldades, y dan a luz iniquidad. Incuban huevos de áspides, y tejen telas de arañas; el que comiere de sus huevos morirá; y si los apretaren, saldrán víboras. Sus telas no servirán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos." Tomen nota de esto: "Sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapiña está en sus manos; sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos. No conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuera, no conocerá paz." Tomen nota que los tales se apartan de la luz, por lo tanto el juicio está lejano, y la justicia no se apodera. Aquí está la oscuridad, aquí está el caminar en oscuridad, aquí está en andar a tientas como ciegos, como si no tuvieran ojos, y su tropiezo es en el mediodía en lugares desiertos, como hombres ciegos. Aquí está el gruñir como osos, y el gemir lastimeramente como palomas; aquí se busca el juicio, pero no hay ninguno, y la salvación es puesta en un lugar lejano; porque la luz es negada, la cual permite ver. Pero aquí está la multiplicación de las transgresiones, y sus pecados que testifican en contra de ellos, y las transgresiones que estaban dentro de ellos, y sus iniquidades las cuales conocieron al transgreder y al mentir en contra del Señor, hablando las cosas que no debían; cuando ellos conocieron aquello que es de Dios en ellos, ellos no lo hablaron. De manera que al así apartarse del camino de Dios, hablando opresión, rebelándose, concibiendo y hablando del corazón palabras falsas; y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. Sí, la verdad falla; y el que se aparta de la iniquidad, se hace a sí mismo una presa. El Señor lo vio, y le desagradó. Estos son aquellos que están en el ayuno que Dios no acepta; y no están en el verdadero ayuno, la luz de quienes "nace como el alba;" pero así son aquellos que están en el ayuno falso, quienes andan a tientas como hombres ciegos.
 
Aquello que les da a conocer el verdadero y el falso ayuno, es la luz, la cual permite al ojo ver cada ayuno; donde se encuentra el verdadero juicio, y la iniquidad no permanece, ni el transgresor, ni el que habla mentiras; sino que es juzgado y condenado con la luz, la cual lo hace manifiesto. Y aquellos que están en este ayuno, cuando claman al Señor, el Señor les contesta "Heme aquí." Así la verdad es juzgada y la falsedad se aleja. Pero aquellos que están fuera de este ayuno en la perversidad, sus lenguas hablan cosas perversas, están tropezándose y andan a tientas como hombres ciegos, fuera de la luz, en la iniquidad que los separa de Dios, quien esconde su rostro de aquellos que no oirá; alejándose de la luz, ellos se alejan del Señor y su rostro. De manera que de esto debemos ayunar, porque esto es lo que nos separa de Dios; y así obtenemos el galardón abiertamente, el cual condena todo lo que es contrario a la luz; injusticia, iniquidad, transgresión, vanidad, y aquello que trae malicia; lo cual incuba los huevos de las víboras, y teje telas de arañas; aquel que come de estos huevos, muere. Tomen nota, “si los apretaren, saldrán víboras.” Nuevamente tomen nota, "sus telas no serán para vestir, ni de sus obras serán cubiertos; sus obras son obras de iniquidad, y obra de rapiña está en sus manos.” Todo esto se aleja de la luz, y va a la iniquidad. “Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos son pensamientos de vanidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos.” Todo esto está lejos de la luz. Nuevamente, “no conocieron camino de paz, ni hay justicia en sus caminos; sus veredas son torcidas; cualquiera que por ellas fuere, no conoce la paz." Tomen nota; quien anda por sus caminos, quienes no conocen el camino de la paz, no conocerán la paz. "Sus veredas son torcidas, no hay justicia en sus caminos;" tomen nota, "no hay justicia en sus caminos;" esto es todo de la luz, la cual manifiesta aquello que debe ser juzgado; donde es conocido el pacto de la paz, donde todo lo que es contrario a ella es mantenido lejos. Todos los que viven en aquellas cosas contrarias a la luz, en el ayuno falso, ellos marcan su camino, y contemplan su recompensa; quienes están fuera de la luz, tropezando y andando a tientas como hombres ciegos. Aquellos que están en el ayuno verdadero son separados de todas estas cosas; sus palabras, sus acciones, y frutos, y sus ayunos; pero aquellos que tienen el ayuno que rompe las cadenas de la iniquidad, a quienes oye el Señor, y a quienes viene la justicia, y va ante ellos, la gloria del Señor es su retaguardia.

Jorge Fox

Y, en los días del viejo parlamento, muchas personas que acostumbraban a llevar cintas y lazos, a vestirse lujosamente, e iban por convites y festejos con los eclesiásticos y sacerdotes; dejaron tales vanidades al convencerse de la eterna verdad de Dios, y vivieron y sirvieron a Dios en el Espíritu, como hacían los apóstoles. Dejaron sus lujosas vestimentas, cintas y lazos, y también sus recreos y festines en compañía de eclesiásticos y sacerdotes; de modo que no fueron más a veladas ni a juegos y representaciones, como antes hacían, y no llevaron más oro ni plata, ni cintas y encajes, ni tampoco los hicieron.

Entonces, los profesantes y sacerdotes se enfurecieron con nosotros, e imprimieron libros en contra nuestra: dijeron que nuestra religión no se fundaba más que en no llevar ropas finas, lazos y encajes; y en no celebrar buenos banquetes, cuando no podíamos hacer festines para los sacerdotes y profesantes, según era nuestra costumbre, ni festines para grupos numerosos, en las ciudades; mas, si cuando ellos hacían festines, querían unírsenos para festejar a los que luego no podían devolverles el festín, lo haríamos nosotros para todos los pobres de la parroquia que luego no nos podían festejar, ni a nosotros ni a ellos. Esto estaba de acuerdo con los principios de Cristo, pero, en esto, ellos, con sus principios egoístas, nunca se nos quisieron unir.

Les dijimos que cuando iban a sus diversiones, juegos, representaciones y cosas por el estilo, mejor harían en servir a Dios, que en perder el tiempo de manera tan vana; y en cuanto a toda la costosa vestimenta, solo con el lazo, que antes nos caía por la espalda sin darnos calor alguno, se podría sostener a un grupo de gente pobre que no tenía ropas que ponerse.

De modo que nuestra religión no se basaba en no comer, ni en no beber, ni en no poner ropas finas, ni en tutear, ni en no quitarnos el sombrero, ni en no hacer cortesías (por lo que estaban ofendidísimos, al tutearlos y no quitarnos el sombrero y no inclinarnos ante ellos); y en consecuencia decían que nuestra religión solo se basaba sobre tales cosas. Mas nuestra respuesta era, "No; porque si bien el Espíritu de Dios lleva a todo lo que es decente y honesto, y aparta de salones e impudicias, de recreos, pasatiempos y festines, como día de degollina en matadero, de llevar costosas vestimentas, como así lo mandan los apóstoles, y de honores mundanos, modas y usos—nuestra religión se basa en todo lo que es visitar al pobre, al huérfano y a la viuda, y en todo lo que aparte de las impurezas del mundo (religión pura e impoluta ante Dios). Esta es nuestra religión, la religión de los apóstoles 1600 años atrás; nosotros negamos toda religión vana, que desde entonces se haya levantado; que no solamente están manchadas por el mundo, sino que abogan por un cuerpo de pecado y de muerte hasta la tumba: Y sus viudas y sus huérfanos van por sus calles y ciudades pidiendo limosna.

En los tiempos anticristianos de los presbiterianos y los independientes, que estaban en contra del evangelio de paz, celebrábamos reuniones en Palace Yard; pero estaba tan apestado de sacerdotes rudos, barqueros, lacayos y profesantes groseros, que alguna vez se contaron por cientos; y raramente podíamos conservar un cristal entero en las ventanas, de como aquella gentuza nos los rompía.

Y una vez, que en el Palace Yard, estaba yo declarando la eterna palabra de vida y predicando la Semilla infinita de vida, estando allí reunidas cientos de personas, algunas escuchando con atención, sucedió que los más, gente grosera, me cubrieron de tal modo de porquerías e inmundicias, que apenas se distinguían mis cabellos, ni mis ropas ni mi cara, de tanta suciedad y porquería como me cubría; ante esto, algunos extranjeros y otros, más serenos, se sintieron tan avergonzados de ver qué deshonor para la cristiandad era todo aquello, que contuvieron y reprendieron a aquella gentuza, mas los levantiscos se echaron sobre ellos y tuvieron que buscar amparo en Westminster Hall, y correr para allá para encontrar seguridad. Tales altercados tuvimos en nuestras reuniones de la ciudad, y también en muchos lugares en el campo.

 

CAPÍTULO X

A Swarthmoor pasando por Gales 1657

Pasando por Montgomeryshire fuimos a Gales y también a Radnorshire, donde se celebró una reunión que parecía una confederación general. Fui a dar un paseo mientras la gente se reunía, y cuando todos estuvieron sosegados entré en la reunión, y por tres horas estuve de pie encima de una silla; teniendo algunas veces que descansar apoyando mi mano en la cabeza de alguien. Antes de hablar, estuve quieto por bastante rato; al cabo de algún tiempo sentí que el poder del Señor era sobre todos los reunidos y que su vida y verdad infinita brillaban sobre todos. Las Escrituras fueron reveladas y se respondió a las objeciones. Fueron encaminados a la luz de Cristo, el Hombre celestial, para que en ella todos pudieran ver sus pecados y que su Salvador, su Redentor, su Mediador, era Jesucristo, pan de vida celestial del que se alimentarían. Muchos volvieron aquel día al Señor Jesucristo y a sus enseñanzas de gracia: y la gente decía que, de volver yo otro día, estaban seguros de que se convertiría toda la región. Todos se inclinaron ante el poder del Señor, de tal manera, que, con todo y que la multitud era muy grande, al extremo de que algunos estaban escuchando montados a caballo, no hubo oposición alguna. Un sacerdote, que con su mujer estaban oyendo montados en su caballo, escuchó atentamente y no hizo ninguna objeción. La gente se separó en paz y tranquilidad, llena de satisfacción; y muchos decían que jamás oyeran un sermón semejante, o las Escrituras, de tal modo reveladas. Ya que el nuevo pacto fue abierto, y el antiguo, y la naturaleza y términos de cada uno, y las parábolas fueron explicadas. El estado de la iglesia en los días de los apóstoles fue declarado, la apostasía fue puesta al descubierto, y las enseñanzas gratuitas de Cristo y los apóstoles fueron puestas sobre todos los maestros asalariados; y el Señor tuvo la alabanza sobre todo, porque muchos fueron llevados a él ese día.

De allí pasé a Leominster, donde, en un cercado, se celebró una gran reunión a la que asistieron cientos de personas, y, entre ellas mezclados, unos seis predicadores y sacerdotes Congregacionales; y Tomás Taylor estaba conmigo, quien había sido un predicador pero ahora se había convertido en ministro de Cristo Jesús. Me subí sobre algo, y hablé por tres horas; y ninguno de los sacerdotes fue capaz de abrir la boca para oponérseme; así los había atado el poder del Señor y tan a lo profundo les había llegado. Finalmente, un sacerdote se alejó, como a un tiro de ballesta, de donde yo estaba, y arrastrando tras él a varias personas, empezó a predicar. De modo que yo celebré mi reunión y el celebró la suya. Después de un rato Tomás Taylor fue inspirado a ir y hablarle; esto causó que él desistiera, y él y la gente que él se había llevado vinieron a nosotros otra vez. El poder del Señor descendió sobre todos. Al final un bautista que había sido convencido dijo: "¿Dónde está el sacerdote Tombs? ¿Por qué él no viene?" Este Tombs era sacerdote de Leominster. Entonces alguna gente fue y le dijo al sacerdote, quien vino con los alguaciles y los oficiales del pueblo. Cuando él llegó, ellos lo pusieron sobre un banquillo en mi contra. Yo estaba hablando de la luz celestial y divina de Cristo con la cual él 'ilumina a todo aquel que viene al mundo; para darles el conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Cristo Jesús su salvador.' Cuando el sacerdote Tombs escuchó esto, el clamó: 'Esa es una voz natural, y una luz fabricada.' Entonces yo quise que la gente sacara sus biblias, y le pregunté al sacerdote si es que él afirmaba que la luz de Cristo era una luz creada, natural y fabricada, de la cual Juan, un hombre enviado por Dios, nos dio testimonio cuando él dijo: "En él, (por ejemplo, en el verbo), estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres." Juan 1,v4. Yo le dije: "¿Acaso usted afirma y quiere decir que esta luz de la cual aquí se habla era una luz creada, natural y fabricada?" Él dijo, sí. Entonces yo le mostré por medio de las escrituras que la luz natural, creada y fabricada es la luz externa en el firmamento externo, que procede del sol, la luna y las estrellas. Yo le dije: ‘¿Y continúa usted afirmando que Dios envió a Juan a testificar de la luz del sol, la luna y las estrellas?' 'Entonces él dijo: ‘¿Acaso dije eso yo?' Yo le respondí: '¿Acaso usted no dijo que era una luz natural, creada y fabricada de la cual Juan dio testimonio? Si a usted no le gusta lo que dijo entonces retráctese, y cámbielo.' Entonces él dijo: 'Esa luz, de la cual yo hablé, era una luz natural y creada.' Yo le dije: ‘Él no había cambiado para nada su posición; porque la luz de la cual yo hablé, era la misma de la cual Dios había enviado a Juan a testificar; la cual era la vida en la palabra, por medio de la cual todas las luces naturales, como el sol, la luna, y las estrellas, fueron hechas. "En él, (el verbo), estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.” Yo dirigí a la gente a ir al lugar en sus biblias, y les recité las palabras de Juan: 'En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era dios. Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.' (De manera que todas las luces naturales y creadas fueron hechas por Cristo, el Verbo.) 'En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres; y esa era la luz verdadera que ilumina a cada hombre que viene al mundo.' Y Cristo dijo de sí mismo; Juan 8:12,'Yo soy la luz del mundo;' y les pidió que 'crean en la luz.' Juan 12:36. Y Dios dijo de él por medio del profeta, Isaías 49:6: ‘también te di por luz de las naciones, para que seas mi salvación hasta lo postrero de la tierra.' Así Cristo salva en su luz. Y el apóstol dijo: 'La luz, que resplandeció en nuestros corazones, debía darnos la luz del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo;' la cual era su tesoro en sus vasos de barro. 2 Cor 4:6-7.

*Comentarios del editor del sitio: Este es otro típico profeta falso que nunca ha visto la luz de Dios, por lo tanto él insiste que las referencias bíblicas a la luz se refieren a la luz natural, pero la Biblia hace una distinción clara entre la luz natural del sol y la luna, y la luz de Dios o de Cristo:

No vi en ella templo, porque el Señor Dios Todopoderoso, y el Cordero, es el templo de ella..
La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna, para que resplandezcan en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara.
Las naciones andarán a la luz de ella, y los reyes de la tierra llevan a ella su gloria. Apoc 21:22-24.

El sol nunca más te servirá de luz durante el día, ni te alumbrará el resplandor de la luna. Jehovah será para ti luz eterna; tu Dios será tu gloria. Isa 60:19.

Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día. Lo mismo te son las tinieblas que la luz. Sal 139:12

¿Por qué no pueden oír la palabra en sus corazones? ¿Por qué no tienen luz para ver las revelaciones de Dios? Porque ellos enseñan error, llevando a otros al cautiverio y la destrucción, y son así condenados al cautiverios ellos mismos. Debido a que ellos nunca fueron llamados, nunca fueron enseñados, nunca fueron enviados por el Señor. Debido a que ellos predicaron por dinero por su codicia para ser admirado por los hombres. Debido a que ellos tratan con prepotencia a sus congregaciones. Debido a que ellos son como los fariseos: líderes hipócritas que no han sido limpiados ni purificados, que externamente parecen ser justos, pero quienes son hipócritas, cuyos corazones están llenos de impiedad e iniquidad (pecado). Porque ellos son enemigos de la cruz, y su dios es su vientre, (sus deseos y afectos), y sus mentes están en las cosas terrenales.

Luego que, en esta forma, hube expuesto mis principios, el sacerdote se puso a gritar a los magistrados, "Llévense a ese hombre de aquí, o de lo contrario no hablo más." "Pero," le dije, "sacerdote Tombs, no te engañes a ti mismo, que ahora no estás en tu púlpito, ni en tu vieja casa para oír misas; ahora estamos en el campo." Y quedó tan confundido, que se quiso ir; y Tomás Taylor se puso de pie, y comenzó a probar nuestro principio por medio de la parábola de Cristo con respecto al sembrador. Mat 13:1-30. Entonces el sacerdote dijo: 'Que ese hombre hable y no el otro.' Entonces Tombs procedió a escupir tonterías sin sentido por un rato; hasta que el poder del Señor lo tomó otra vez, lo detuvo y lo confundió. Entonces un Amigo se puso de pie y le dijo que él lo había demandado por huevos para diezmos y a otros Amigos por otros diezmos; porque él era un predicador anabautista, sin embargo tenía una casa parroquial en Leominster, y tenía varios trabajadores a su cargo. Él dijo: ‘Tombs tenía una esposa, y él tenía una concubina; su esposa era la gente bautizada, y su concubina era el mundo.' Pero el poder del Señor descendió sobre todos, la verdad eterna fue declarada ese día, y muchos fueron llevados por ella al Señor Jesucristo, su maestro y el camino a Dios. Esa reunión fue un gran servicio para esa región. Al día siguiente Tomás Taylor fue con este sacerdote, razonó con él, y lo venció por el poder de la palabra.

De este lugar seguí viajando hasta Gales; y celebré varias reuniones hasta que llegué a Tenby, donde, al pasar cabalgando por la calle, salió de su casa un magistrado de la paz que quiso que me quedara en ella a descansar; lo cual hice. El primer día, el alcalde y su mujer, y también varias personas importantes de la ciudad, vinieron a eso de las diez, y se quedaron todo el tiempo que duró la reunión, que fue gloriosa; y John, que estaba conmigo, la dejó para irse a la iglesia, y el gobernador lo metió en la prisión. El Segundo día, por la mañana, el gobernador me mandó a buscar a casa del juez por uno de sus oficiales; y esto ofendió al alcalde y al magistrado que, cuando llegó el oficial, estaban conmigo en casa del magistrado. El alcalde y el magistrado fueron a ver al gobernador antes que yo, y, al cabo de un rato, fui yo con el oficial. Cuando entré, dije, "La paz sea en esta casa;" y pregunté al gobernador, antes de que pudiera interrogarme, por qué había metido a mi amigo en la prisión; y el me respondió, "Por estar en la iglesia con el sombrero puesto," a lo cual le repliqué, "¿No lleva el sacerdote dos gorros, uno blanco y otro negro? Dejen aparte los extremos del sombrero y mi amigo no llevaba más que uno, y los extremos eran para que la lluvia no le mojara el cuello." "Esas son frivolidades," dijo el gobernador, "Entonces, ¿Cómo es," le pregunté, "que por tales frivolidades metes a mi amigo en la prisión?" En esto empezó a preguntarme si yo sabía de la elección y de la reprobación; y le respondí, "Sí, y tú estás en la reprobación." Al oír esto se enfureció y dijo que me mandaría a la prisión hasta que se lo probase; mas yo le repliqué que se lo probaría enseguida, si quería confesar la verdad, y, entonces, le pregunté si la cólera, la furia, la ira y la persecución, no eran pruebas de la reprobación: porque el nacido de la carne perseguía al nacido del Espíritu, mientras que Cristo y Sus discípulos nunca persiguieron ni encarcelaron a nadie. Entonces el confesó francamente, que, en su interior, había demasiada cólera, inquietudes y pasiones; y yo le dije que Esaú, el primer nacimiento, era en él, y no Jacob, el segundo nacimiento. El poder del Señor lo penetró de manera que confesó la verdad, y el otro magistrado vino y me tomó de la mano.

Cuando ya me disponía a marcharme, me sentí dirigido a volver a hablar con el gobernador, que me invitó a comer con él, y puso a mi amigo en libertad. Volví después a casa del otro magistrado, y, al cabo de un rato, cuando ya nos marchábamos, vinieron, el alcalde y su mujer, el magistrado y su mujer y otros Amigos de la ciudad; y, todos juntos, nos acompañaron como cerca de media milla, hasta la orilla del río; y allí, cuando nos separábamos, el Señor me inspiró a que me arrodillara con ellos y rogara al Señor que los guardara; luego que los hube encomendado al Señor Jesucristo, su Salvador y Maestro de gracia, nos marchamos en el poder del Señor. Al Señor sea dada la gloria. Una reunión continúa en ese pueblo hasta este día.

Viajamos a Pembrokeshire; y en el pueblo de Pembroke tuvimos un servicio para el Señor. De allí nos fuimos a Haverford-west, donde tuvimos una gran reunión. Todo estaba en quietud; el poder del Señor descendió sobre todos, muchos fueron establecidos en el nuevo pacto, Cristo Jesús, y edificados sobre él, su roca y fundamento: y hasta este día ellos tienen preciosas reuniones. Al día siguiente, siendo su día de feria, pasamos por la feria y 'anunciamos el día del Señor, y su verdad eterna entre ellos.'

Después de esto llegamos a otro condado en el mediodía, a un pueblo con un gran mercado. Fuimos a varias posadas antes que pudiéramos obtener algo de comida para nuestros caballos. Al final llegamos a una posada donde la pudimos conseguir. Entonces John, quien estaba conmigo, fue y habló a través del pueblo, declarando la verdad a la gente; y cuando él regresó conmigo, dijo que pensaba que toda la gente del pueblo estaba dormida. Después de un rato él fue inspirado a ir y declarar la verdad en las calles otra vez; esta vez el pueblo estaba alborotado, y lo echaron en la cárcel. Después de un rato varios de los principales del pueblo vinieron con otros a la posada donde yo estaba y dijeron: ‘hemos echado a tu amigo en la cárcel.' Yo les pregunté '¿Por qué?' Ellos dijeron: ‘El predicó en nuestras calles.' Yo les pregunté: ‘¿qué dijo? ¿Acaso él reprendió a algunos de los borrachos y de los que juraban, y les advirtió a que se arrepintieran, y dejaran sus malas acciones, y se acercaran al Señor?' Yo les pregunté, ‘¿quién lo echó en la cárcel?' Ellos dijeron: ‘el alguacil principal, los jueces y el alcalde.' Yo les pregunté sus nombres y si es que ellos se entendían a sí mismos, y si es que ésa era la manera en que trataban a los viajeros que pasaban por su pueblo. ¿Acaso era ésta la manera que trataban a los forasteros que los amonestaban, y los exhortaban a temer al Señor, y reprendían el pecado en sus puertas? Esta gente se fue y le dijeron a los oficiales lo que yo había dicho; y después de un rato trajeron a John resguardado con armas, preparándose para echarlo del pueblo. Yo estaba a la puerta de la posada y le pregunté a los oficiales que quitaran sus manos de él. Ellos dijeron que el alcalde y los jueces les habían mandado a echarlo del pueblo. Yo les dije que yo hablaría con el alcalde y los jueces al mediodía, con respecto al trato descortés y poco cristiano de parte de ellos hacia él. Le dije a John que fuera a cuidar los caballos, y que los preparara; y les encargué a los oficiales que no lo tocaran; y después que les hube declarado la verdad a ellos, y les hube mostrado los frutos de sus sacerdotes, y su trato descortés y poco cristiano, ellos se fueron y nos dejaron. Ellos eran una clase de independientes; un pueblo muy impío, y falso. Le pedimos al posadero que le diera a nuestros caballos un poco de avena; y no nos habíamos alcanzado a dar la vuelta completamente cuando la avena había sido robada de nuestros caballos. Después que nos hubimos refrescado un poco y estábamos listos, nos subimos a nuestros caballos y cabalgamos a la posada donde estaban el alcalde, el alguacil y los jueces. Yo quise hablar con ellos y preguntarles la razón por la cual ellos habían encarcelado a John y lo habían retenido en la prisión por dos o tres horas. Pero ellos no me contestaron ni una palabra; sólo me miraron por la ventana. Yo les enseñé cómo su trato había sido poco cristiano con los forasteros y viajeros, y este trato manifestaba los frutos de sus maestros; y les declaré la verdad, y les advertí que el día del Señor vendría sobre todos los impíos; y el poder del Señor descendió sobre ellos de tal manera que se veían avergonzados; pero no pude obtener ni una palabra en respuesta. Así que después de advertirles que se arrepintieran y se acercaran al Señor, nos fuimos; y por la noche llegamos a una pequeña posada, muy pobre, pero muy barata, donde nuestro aprovisionamiento y el de nuestros dos caballos no costó más que ocho peniques; pero los caballos no quisieron comer de su avena. Declaramos la verdad a aquella gente, e hicimos que el día del Señor resonara por aquellas regiones.

De allí nos fuimos a una ciudad grande, y nos fuimos a la posada. Eduardo Edwards se fue al mercado declaró la verdad entre la gente; los que le siguieron a la posada, llenaron el patio de la posada, y fueron extremadamente rudos. Si embargo tuvimos un buen servicio para el Señor entre ellos. Porque la vida de la cristiandad y el poder de ella atormentó sus espíritus de paja, y descendió sobre ellos de tal manera que algunos de ellos fueron alcanzados y convencidos; el poder del Señor descendió sobre todos; y los magistrados fueron atados. No tuvieron poder para interferir con nosotros.

Después de esto llegamos a otra ciudad grande en el día del mercado, donde John declaró la verdad eterna a través de las calles, y proclamó el día del Señor. En la tarde muchos se reunieron alrededor de la posada; y algunos de ellos, estando borrachos, aparentaron tratar de llevarnos a la calle otra vez; pero al ver sus designios, yo les dije que si había alguien que temiera a Dios y que deseara oír la verdad, ellos podrían venir a nuestra posada; o de otra manera nosotros tendríamos una reunión con ellos la siguiente mañana. Tuvimos un servicio para el Señor entre ellos, tanto esa noche como en la mañana; y aunque ellos resistían recibir la verdad, aún así la semilla fue sembrada; y en esa área el Señor tiene un pueblo reunido con él. También, en esa posada, cuando yo le estaba dando la espalda al hombre que le estaba dando avena a mi caballo, miré hacia atrás, y él estaba llenando sus bolsillos con avena. ¡Que gente tan impía y ladrona era esta, para robarle a la pobre criatura su comida! Yo hubiera preferido que me robaran a mí.

Dejamos esta ciudad y seguíamos nuestro camino, cuando nos alcanzó un hombre rico que se proponía (según nos dijo después) detenernos en la primera ciudad por vagabundos; pero antes de que llegásemos a la ciudad, fue voluntad del Señor que le hablara. Todo cuanto le dije, llegó al testigo de Dios en el hombre, el cual, se impresionó de tal manera, que nos llevó a su casa y nos trató con mucha cortesía. El y su mujer quisieron que, en prueba de nuestros principios y en contra de los sacerdotes, les citáramos algunos pasajes de las Escrituras; y nosotros, contentos de hacerles este servicio, los proveímos de pasajes suficientes, que el escribió; y, por el Espíritu de Dios, en su propio corazón, así como por las Escrituras que fueron para él una confirmación, se convenció de la verdad.

Luego nos dejó en nuestro camino y seguimos hasta que encontramos una colina, que la gente de la región dice que tiene dos o tres millas de altura; desde la ladera de esta colina podía ver un gran camino. Me sentí impulsado a volver la cara en varias direcciones y hacer oír allí el día del Señor; le dije a John, en qué lugares el Señor levantaría un pueblo para El, que se recogiera bajo Sus enseñanzas; tomó él nota de esos lugares y, desde entonces, se ha levantado en ellos un gran pueblo. Esto mismo me he sentido dirigido a hacer, en muchos otros sitios rudos, en los que, a pesar de ello, me sentí impulsado a decir que el Señor tenía allí una semilla; y más tarde, en esos lugares se ha levantado, en el pacto de Dios, un pueblo valiente que se ha reunido en el nombre de Jesús, en quien tienen Salvación y enseñanzas gratuitas.

De esta colina nos fuimos a Dolegelle, y nos fuimos a una posada. John se fue a declarar a través de las calles; y la gente del pueblo se levantó y se reunió alrededor de él. Habían dos sacerdotes independientes en el pueblo; ellos vinieron juntos y ambos comenzaron a hablar con John. Yo me fui hacia donde estaban ellos; y viendo que ambos estaban hablando en el idioma de Gales, les pregunté de qué asunto estaban hablando, y por qué ellos no eran más moderados y no hablaban uno después del otro. Porque las cosas de Dios, les dije, eran importantes, y ellos debían hablar de ellas con temor y reverencia. Entonces yo quise que hablaran en inglés para que yo pudiera conversar con ellos; y ellos así lo hicieron. Ellos afirmaron que la luz, de la cual John había testificado, era una luz creada, natural y fabricada. Yo tomé la biblia y les mostré (como lo había hecho con otros anteriormente), que las luces naturales, las cuales fueron hechas y creadas, eran el sol, la luna, y las estrellas: pero esta luz de la cual Juan testificó, y la que él llamaba la luz verdadera que ilumina a cada hombre que viene al mundo, es la vida en Cristo, el verbo, por medio de quien fueron creadas y hechas toda las cosas. Lo mismo que es llamado la vida en Cristo, es llamado la vida en el hombre. Esta es la luz celestial y divina, la cual hace que los hombres vean sus palabras y obras malas y les muestra todos sus pecados; y (si ellos le hacen caso), los lleva a Cristo, de quien proviene, para que ellos puedan conocerle y ser salvos de su pecado, y que éste sea borrado. Esta luz, yo les dije, brillaba en la oscuridad de sus corazones, y la oscuridad en ellos no la podía comprender; pero en esos corazones, donde Dios había mandado que ésta brillara de la oscuridad, le dio a ellos el conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo Jesús su salvador. 2 Cor 4:6. Yo les abrí las escrituras en gran manera, y los llevé al espíritu de Dios en sus corazones; lo cual les revelaría los misterios de las escrituras, y los llevaría a toda la verdad, a medida que se sujetaban a ella. Yo los dirigí a aquello que les daría a cada uno de ellos el conocimiento de Cristo, quien murió por ellos; para que él pudiera ser su camino a Dios, y pudieran tener paz entre Dios y ellos. La gente estaba atenta, y yo le pedí a John que se pusiera de pie y les hablara en el idioma de Gales; lo cual él hizo; y ellos lo recibieron en forma general, y con las manos levantadas, bendijeron y alabaron a Dios. Las bocas de los sacerdotes fueron cerradas, de manera que estuvieron en silencio todo el tiempo; ya que yo los había llevado a estar sobrios al principio, al decirles que cuando ellos hablaran de las cosas de Dios y de Cristo, ellos debían hablar con temor y reverencia. Así la reunión se disolvió pacíficamente en las calles. Mucha de la gente nos acompañó a nuestra posada y se regocijaron en la verdad que se les había sido declarada, y en que ellos habían sido llevados a la luz y al espíritu en sí mismos, por medio de los cuales ellos podrían ver su pecado, y conocer su salvación. Cuando nos fuimos de ese pueblo, la gente fue afectada de tal manera, que ellos levantaron sus manos y bendijeron al Señor por nuestra venida. El Señor tiene una semilla preciosa allí y en las regiones circundantes; y un gran número de personas en esas partes se ha unido desde entonces al Señor Jesucristo, para sentarse bajo sus enseñanzas gratuitas; y ellos han sufrido mucho por él.

De este lugar nos fuimos a Caernarvon, un pueblo que parecía un castillo. Cuando habíamos puesto nuestros caballos en la posada y nos habíamos refrescado, John se fue y habló por las calles; las cuales eran tan estrechas y cortas, que uno se podía parar en medio del pueblo y ver ambas entradas. Yo seguí a John, y una multitud de gente pronto se había reunido alrededor de él; un sacerdote muy oscuro comenzó a murmurar entre ellos; pero su boca pronto fue cerrada. Cuando John hubo aclarado las cosas acerca de sí mismo, yo declaré la palabra de vida entre la gente, dirigiéndolos a la luz de Cristo en sus corazones, para que por medio de ella pudieran ver todos sus propios caminos, y maestros, y se pudieran alejar de todo eso para ir a Cristo, el camino verdadero y viviente, y maestro gratuito. Algunas de las personas se comportaron de manera grosera, pero la mayoría fueron corteses; y nos dijeron que ellos habían oído que nosotros habíamos sido perseguidos y abusados en muchos lugares, pero que ellos no harían eso con nosotros. Yo los felicité por su moderación y sobriedad y les advertí acerca del día del Señor que venía sobre todo pecado e iniquidad; testificando a ellos que Cristo ahora había venido a enseñarle a su pueblo él mismo, por medio de su espíritu y poder.

De allí fuimos a Beaumaris, ciudad en la que anteriormente John había sido predicador con una congregación. Luego que dejamos nuestros caballos en la posada, John se fue y se puso a hablar por las calles y, habiendo una guarnición en la ciudad, lo cogieron y lo metieron en la prisión. La mujer del posadero, vino y me dijo que el gobernador y los magistrados me mandaban a buscar para meterme también en la prisión, y yo le respondí que ya habían hecho bastante más de lo que debían, habiendo actuado en contra de la cristiandad por encarcelar a mi amigo, a causa de reprobar el pecado y declarar la Verdad por las calles. Al poco rato vinieron otras personas simpatizantes y me dijeron que, de salir a la calle, me encarcelarían a mí también, y en consecuencia querían que no me moviese de la posada. Ante esto, me sentí dirigido a pasearme por las calles y a decir a la gente cuan descortés y poco cristiano era el haber metido a mi amigo en la prisión; y, siendo profesantes ilustres, les pregunté si ése era el trato que daban a los forasteros; si querrían ser ellos tratados de la misma manera, y si ellos, que hacían de las Escrituras su norma de conducta, habían encontrado en ellas algún ejemplo, en Cristo o en Sus apóstoles, de lo que habían hecho. Al cabo de unos momentos pusieron a John en libertad.

Al día siguiente, que era de mercado, teníamos que cruzar un gran río, y, no muy lejos de donde teníamos que tomar la barca, se acercaron a nosotros muchos mercaderes; entre ellos hicimos buenos servicios para el Señor. Luego que la verdad les fue declarada, en el poder de Dios, y que Cristo, el Maestro gratuito, fue elevado sobre todos los maestros asalariados; pedí a John que llevara su caballo a la barca, que en aquel momento ya estaba pronta a partir, pero, estando allí un grupo de caballeros salvajes, según los llamaban, y que a nosotros nos parecieron hombres muy groseros, entraron en la barca, y ellos, junto con otros, sacaron su caballo de la barca. Montado en el mío me acerqué a ella, y les hablé haciéndoles ver cuan inhumana y poco cristiana era su conducta; y les dije que daban prueba de poseer un espíritu indigno, muy por debajo de la cristiandad y de la humanidad. Conforme hablaba, hice saltar a mi caballo dentro de la barca, donde ellos estaban, creyendo que el caballo de John seguiría, al ver como el mío entraba delante de él; pero como el agua era muy profunda, John no pudo meter su caballo en la barca, y, en vista de esto, salté al agua sobre mi caballo, y me quedé con John en aquella orilla hasta que la barca volviera. Estuvimos allí desde las once hasta las dos, en que nos vino a buscar la barca; y luego teníamos que cabalgar, aquella misma tarde, cuarenta y dos millas, habiéndonos quedado, después de pagar el pasaje, cuatro peniques entre los dos. Cabalgamos unas diez y seis millas, y, después de detenernos para un poco de paja para los caballos, continuamos, llegando por la noche a una cervecería, pero no habiendo allí ni paja ni avena seguimos viajando toda la noche; allá por las cuatro de la madrugada, llegamos a un lugar, a seis millas de Wrexham, donde nos encontramos con muchos Amigos y celebramos aquel día una gloriosa reunión. Estábamos muy débiles de tanto viajar por Gales, siéndonos difícil, en algunos sitios, conseguir forraje para nuestros caballos, y también en muchos, comida para nosotros.

Al día siguiente seguimos hasta Flintshire, proclamando el día del Señor por las ciudades, y, por la noche, fuimos a Wrexham, adonde vinieron a vernos muchos Amigos de Floyd; eran muy rudos, salvajes y también muy vacíos, no habiendo comprendido muy bien lo que era la verdad, y, sin embargo, algunos se convencieron en aquella ciudad. A la mañana siguiente, una dama, que tenía en su casa un predicador me mandó a buscar. Fui, pero encontré que tanto la dama como el predicador eran muy vanos y ligeros; demasiado ligeros para recibir las consistentes verdades del Señor; en su ligereza, ella me preguntó si no debería, ella misma, cortarme el cabello, y yo, que me sentí dirigido a reprenderla, la amonesté a que, con la espada del Espíritu de Dios, se cortara la corrupción que era en ella. Más tarde, con su mentalidad frívola, se jactaba de que, poniéndose detrás de mí, me había cortado un mechón de cabello. Pero decía mentira.

De Wrexham nos fuimos a Westchester; y como el clima era favorable, nos quedamos allí un tiempo y visitamos Amigos. Ya que yo había viajado por todos los condados del país de Gales, predicando el evangelio infinito de Cristo; y ahora hay allí un pueblo valiente, que habiéndolo recibido, se reúne bajo las enseñanzas de Cristo. Pero antes de irme de Gales, le escribí a los magistrados de Beaumaris con respecto al encarcelamiento de John; haciéndoles ver su condición, los frutos de su cristiandad, y la de sus maestros. Después me reuní con algunos de ellos cerca de Londres; y ¡Oh, cómo estaban avergonzados por sus acciones!

De Westchester llegamos a Liverpool, donde se estaba llevando a cabo una feria; y cuando cabalgué a través de la feria, un Amigo se puso de pie en el cruce declarando la verdad a la gente. Cuando me vio cabalgando por allí, sabiendo que yo había convocado a una reunión el día siguiente sobre una colina no muy lejana, él le anunció a la gente que Jorge Fox, el siervo del Señor, tendría una reunión al día siguiente sobre esa colina; y que si alguno temía al Señor, que ellos podían venir allí y escucharle declarar la palabra de vida a ellos. Esa noche fuimos a la casa de Ricardo Cobban, quien había sido convencido, aunque no su esposa; pero durante mi visita ella se convirtió también.
 
Al día siguiente nos fuimos a la reunión sobre la colina, la cual era muy grande. Vinieron algunas personas groseras junto con la esposa de un sacerdote, los cuales que hicieron ruido por un rato; pero el poder del Señor descendió sobre ellos, y la reunión se volvió silenciosa, y la verdad de Dios fue declarada entre ellos. Ese día muchos fueron establecidos sobre la roca y el fundamento Cristo Jesús, y bajo sus enseñanzas, el cual puso paz entre Dios y ellos.

Tuvimos una reunión pequeña con unos pocos Amigos y otras personas en Malpoth. De allí nos fuimos a otro lugar, donde tuvimos una reunión. Un alguacil llegó allí con una espada, y él fue muy grosero; pero el poder del Señor descendió sobre él, y los Amigos fueron establecidos en la verdad.

Después fuimos a Manchester, y, por celebrarse aquel día la sesión del tribunal, vinieron del campo muchas personas groseras. En la reunión, me tiraron carbones, terrones, piedras y agua; y, no obstante, el poder del Señor me elevó sobre ellos de manera que no pudieron hundirme. Finalmente, viendo que tirándome agua, piedras e inmundicias no se salían con la suya, fueron al tribunal a hablar a los magistrados, los cuales, en consecuencia, mandaron a los oficiales que me llevaran ante ellos. Llegaron los oficiales mientras estaba yo declarando la palabra de vida, y, tirando de mí, me llevaron a la sala de sesiones. Cuando llegué, todo estaba en desorden y armaban todos mucha gritería: Ante esto, pregunté dónde estaban los magistrados que no obligaban a la gente a comportarse civilmente. Algunos magistrados, dijeron que ellos eran magistrados, y les pregunté porque no aquietaban a la gente, para que se comportasen sobriamente, ya que uno se puso a gritar, "Yo juraré," y otro también, "Yo juraré." Declaré ante los magistrados cómo la gente grosera nos había maltratado en nuestra reunión, tirándonos piedras, terrones y agua, y como me habían sacado de la reunión, para llevarme allí, en contra de la proclama del gobierno que dice, "Nadie será molestado en las reuniones donde se profese a Dios, y se posea al Señor Jesucristo," lo cual yo hacía. Así la verdad descendió sobre ellos, de modo que, cuando uno de aquellos individuos se puso a gritar que juraría, un magistrado lo reprendió, diciéndole, "¿Qué es lo que quiere jurar? Detenga su lengua." Finalmente, pidieron a un guardia que me llevara a mi alojamiento, y que allí me dejara en seguridad hasta la mañana siguiente; hasta que ellos volvieran a mandar por mí. El guardia me llevó, y cuando íbamos, la gente se comportó de manera muy grosera; pero yo les hice ver los frutos de sus maestros, como eran una vergüenza para la cristiandad y deshonraban el nombre de Jesús, que profesaban. Por la noche, fuimos a la ciudad, a casa de un magistrado, que era hombre muy moderado, y con él tuve muchas discusiones. A la mañana siguiente mandamos recado al guardia para saber si tenía algo más que decirnos; y nos mandó unas palabras de que no tenía nada que decirnos, fuera de que podíamos ir a donde quisiéramos. Desde entonces el Señor levantó en aquella ciudad un pueblo que se mantiene, en Su nombre y verdad, por encima de aquellos profesantes vanos.

Salimos de Manchester, y fuimos celebrando bellísimas reuniones, hasta llegar a Preston; entre esta ciudad y Lancaster tuve una reunión general, después de la cual me fui a Lancaster. Allí en nuestra posada me reuní con el coronel West, quien estaba muy contento de verme; quien, al reunirse con el juez Fell le dijo que yo había crecido poderosamente en la verdad; cuando en realidad era él quien se había acercado más a la verdad, y la podía discernir mejor.

De Lancaster nos fuimos a la casa de Roberto Widders. Al siguiente Primer día tuve una reunión general cerca de Sands-side con Amigos de Westmoreland y Lancashire. El poder eterno del Señor estaba sobre todos; en los cuales la palabra de la vida eterna fue declarada, y los Amigos fueron establecidos sobre el fundamento, Cristo Jesús, bajo sus enseñanzas gratuitas; y muchos fueron convencidos, y llevados al Señor.

Al siguiente día llegué, por los arenales, a Swarthmoor, donde los Amigos se regocijaron al verme. Allí estuve dos Primeros días, visitando a los Amigos en sus reuniones de por aquellos contornos, y se regocijaron conmigo de la bondad del Señor, que, por Su eterno poder, me sacara de tantas dificultades y peligros como había pasado, en Su servicio. ¡A Él sean dadas alabanzas eternamente!

Habiendo descansado un poco de los viajes, fui inspirado a escribir una epístola a los Amigos, como sigue a continuación:

A todos los Amigos del Señor en todas partes, las mentes de quienes son llevadas al interior hacia el Señor, tengan en cuenta la luz que está dentro de ustedes, la cual es la luz de Cristo; la cual, al amarla ustedes, llevará sus mentes al interior, las cuales están fuera en las cosas del mundo; para que así sus mentes sean renovadas por ella, y llevadas a Dios en aquello que es puro, para adorar al Dios viviente, Jehová de los ejércitos, sobre todas las cosas en el mundo. Aquello que llama a las mentes de ustedes a salir de las concupiscencias de este mundo, las llamará para salir de los afectos y deseos, y en vez los llevará a poner sus afectos en las cosas del cielo. Lo mismo que llama a las mentes a salir del mundo, juzgará sobre los afectos y concupiscencias del mundo; eso mismo llamará a sus mentes a salir de los maestros y las cosas del mundo, para que sus mentes sean renovadas. Allí la obediencia es conocida y hallada; allí la imagen de Dios es renovada en ustedes, y ustedes llegan a crecer en ella. Aquello que llama a sus mentes a salir de la tierra, las lleva hacia Dios, donde el niño puro es nacido de la virgen; y la comida del bebé es conocida, el pan de los hijos, el cual viene del Dios viviente, y alimenta la vida eterna; y estos bebés y niños reciben su sabiduría de lo alto, del Dios puro y viviente, y no de los hombres mundanos; porque esa sabiduría celestial es pisoteada bajo los pies de tales hombres. Todos los que odian esta luz, las mentes de los cuales están afuera en las cosas del mundo, en el mundo, y en la imagen del diablo, reciben las palabras de los santos, (que recibieron su sabiduría de lo alto), en sus viejas naturalezas y sus mentes corrompidas. Las tales personas son asesinos de los justos y enemigos de la cruz de Cristo; en estas personas habita el príncipe del aire, hijos de perdición, traicioneros de los justos. Por lo tanto tengan en cuenta esa luz, la cual es oprimida con la naturaleza carnal; y esa luz, a medida que se levanta, condenará toda esa naturaleza maldita, la expulsará, y la echará de la casa. Así ustedes llegarán a ver la vela encendida, y la casa barrida y limpia. Entonces después la perla pura se levanta, y entonces el Dios eterno es exaltado. La misma luz que llama sus mentes para salir del mundo (las que están afuera), la misma las lleva a Dios el Padre de las luces. Aquí, en la mente pura se espera al Dios puro para obtener sabiduría de lo alto; y el Dios puro se ve de noche y de día, y la paz eterna se disfruta, la cual no tiene fin. La gente puede tener revelaciones, y aún así sus mentes van a las concupiscencias de la carne; pero allí los afectos no son mortificados. Por lo tanto escuchen aquello, tomen en cuenta aquello, que llama sus mentes para salir de los afectos y las concupiscencias del mundo para que sean renovadas. Eso mismo llevará sus mentes a Dios; esa misma luz pondrá sus afectos en lo alto, y los llevará a esperar la sabiduría pura de Dios de lo alto, para que pueda ser justificada en ustedes. Todos ustedes esperen en aquello (la Luz) que llama a sus vidas hacia el interior y los convierte a Dios; aquí está la cruz verdadera. Esa mente se alimentará de nada de lo que es del mundo, sino que se mantendrá en la luz pura hacia Dios, para alimentarse de la comida viviente que viene del Dios viviente. Que el Señor Dios Todopoderoso sea con todos ustedes, estimadas criaturas, y los guarde a todos en su fortaleza y poder para su gloria, por encima de todo el mundo, ustedes cuyas mentes son llamadas a salir de él, para ir a Dios, a adorar al creador y servirle, y no a la criatura. La luz de Dios que llama a la mente a salir de las criaturas, y la lleva a sí mismo, lleva a un estado de gozo y paz sin fin. Aquí siempre está presente un Dios vidente, el que no es conocido en el mundo, el corazón de quien está en las criaturas, el conocimiento de los cuales está en la carne, las mentes de quienes no son renovadas. Por lo tanto Amigos, piensen y moren en la semilla de Dios, para que reine sobre los injustos; y moren en el poder de Dios, para guardarlos limpios en sus entendimientos, para que la semilla de Dios pueda reinar en todos ustedes; la semilla de Dios, la cual no es sino una en todos, es Cristo en el hombre y la mujer, para quienes es la promesa. 'Esperen en el Señor para que el justo reine sobre el injusto, para que la semilla de Dios reine sobre la semilla de la serpiente, y sea la cabeza; y para que todo lo que es mortal pueda morir; porque a partir de eso se levantará la presunción. De manera que me despido, y que el Dios Todopoderoso los bendiga, los guíe y los guarde en su sabiduría.'

Jorge Fox

Alrededor de este tiempo los Amigos que fueron inspirados por el Señor para ir a las iglesias y los mercados, para reprender el pecado, y advertir a la gente acerca del día del Señor, sufrieron muchas dificultades a causa de la gente grosera, y también por causa de los magistrados; siendo regularmente abatidos, bofeteados, golpeados, y enviados frecuentemente a prisión. Razón por la cual fui inspirado a emitir la siguiente declaración para ser repartida entre la gente, para mostrarles cuan contrarios habían actuado hacia la doctrina y práctica de los apóstoles, y para llevarlos hacia más moderación.

¿No es acaso mejor para ustedes que han echado en la cárcel a los siervos y los hijos del Señor Dios por hablar, cuando ellos eran inspirados, en las iglesias o los mercados, no es mejor, yo les digo, que ustedes "prueben todas las cosas, y retengan lo que es bueno?" ¿Acaso no es de más honor y reconocimiento, probar todas las cosas, e intentar todas las cosas, que prender en las iglesias, arrancar los pelos de sus cabezas, y echarlos en la prisión?" ¿Es esto un honor para la verdad y para el evangelio que ustedes profesan? ¿Acaso esto no muestra que ustedes están fuera de la verdad, y que no están listos para instruir aquellos que niegan a Cristo? ¿No ha dicho el Señor que "Él derramará su espíritu sobre toda carne, y sus hijos e hijas profetizarán, y los ancianos soñarán sueños, y los jóvenes verán visiones, y sobre sus siervos él derramará su espíritu?" ¿No fue esta profecía en tiempos pasados enfrentada por hombres sabios y enseñados en su propia sabiduría, y por los maestros de la sinagoga? ¿No fueron los tales arrastrados de las sinagogas y los templos, los que testificaron que el espíritu era derramado sobre ellos? ¿No muestra esto que ustedes no han recibido el derramamiento del espíritu sobre ustedes, los que llenan las cárceles con tantos hijos e hijas, y ponen como ejemplo a los tales maestros que son criados en la enseñanza de Oxford y Cambridge, y son hechos por la voluntad del hombre? ¿Acaso no muestra esto que ustedes, que son criados allí, que son hechos maestros por la voluntad del hombre, y que persiguen por la profecía, son extraños al espíritu que es "derramado sobre los hijos y las hijas;" y por este espíritu ellos llegan a "ministrar a los espíritus que están en la prisión?" El Señor tiene una polémica con ustedes que encarcelan y persiguen a aquellos sobre los cuales el Señor ha derramado su espíritu. ¿Acaso no muestran sus frutos en toda la nación de donde ustedes vienen, en pueblos, ciudades y aldeas, y países, que ustedes son sembradores creados por la voluntad del hombre, que plantan para la carne, a partir de la cual nada corrupto es cosechado en las naciones, países, ciudades y aldeas? Ustedes y sus frutos se ven, y aquello que es reunido es visto por todos los que están en la luz, a medida que pasan a través de sus países, pueblos, ciudades y aldeas, que todos ustedes son los sembradores que siembran para la carne. Tomen nota de esto, ustedes que están en ese nacimiento que es nacido de la carne; ustedes siembran para lo suyo propio, persiguiendo a aquel que es nacido del espíritu, que siembra para el espíritu y del espíritu cosecha vida eterna. Ustedes, que siembran para la carne, echan a aquellos que son nacidos del espíritu en la cárcel. ¿Acaso ustedes no los arrastran a las sinagogas, los persiguen y golpean en las sinagogas, y los derriban? ¿No son estas las obras de la carne? ¿No han sido muchos casi asesinados y sofocados en sus sinagogas? ¿No han sido algunos arrastrados de sus sinagogas, solamente por mirar al sacerdote, para ser después echados en la prisión? ¿Acaso todo esto no manifiesta de qué espíritu son ustedes, y que sus frutos son de la carne? ¡Qué placeres y deportes en cada pueblo han de ser vistos entre sus rebaños que siembran para la carne y son nacidos de ella! Mientras que los ministros del espíritu claman en contra de los que "gozaron de placeres cada día," los que "comieron y bebieron, y se levantaron a jugar," los que "vivieron disipadamente sobre la tierra en los placeres," los que vivieron "abundancia de pan y de ociosidad," los que contaminan la carne;" a los tales Dios derrocó, destruyó, y puso como ejemplos para todos los que después vivirían una vida impía. ¿Pero no son los frutos de esto cosechados en cada ciudad? ¿Acaso no pueden ustedes ver de aquí que esto es sembrar para la carne? Nuevamente, ¡que desdén, burla, escarnio, y contienda; que juramentos, borracheras, impureza, y conversaciones malditas; qué concupiscencia y orgullo se ve en las calles! Vemos que estos frutos son cosechados de la carne. De manera que aquí vemos al sembrador, el que siembra para la carne, de la cual no se cosecha nada sino corrupción, como lo manifiestan los países, pueblos, ciudades y aldeas. Pero los ministros del espíritu, quienes siembran para el espíritu, llegan a cosechar vida eterna. Estos distinguen al otro sembrador, que siembra para la carne, y de la carne cosecha corrupción. Porque el día ha manifestado a cada sembrador, y lo que cada uno cosecha es puesto a la vista; ¡gloria sea al Señor Dios para siempre! Los ministros del espíritu, nacidos del espíritu, hijos e hijas que tienen el espíritu derramado sobre ellos, y testifican la promesa de Dios que es cumplida en ellos, por el espíritu de Dios predican y ministran a ese espíritu que está encarcelado en cada uno, a la vista de Dios, el padre de los espíritus. La mano de Dios es llevada para ir en contra de todos ustedes que destruyen las criaturas de Dios por causa de la concupiscencia. La mano de Dios es llevada para ir en contra de todos ustedes que han hecho mal por medio del trato injusto, que han estafado, y oprimido al pobre, y han respetado a los orgullosos, y no le han dado oído a los llantos de los pobres. La mano y el brazo del Señor son llevados para ir en contra de todos ustedes, y su sentencia justa y juicio sobre todos ustedes será llevado a cabo y pagado, los que tendrán una recompensa, cada uno de acuerdo a sus obras. ¡Oh! ¡la abominación y la profesión hipócrita que está sobre la tierra, donde Dios y Cristo, la fe, la esperanza, el espíritu santo y la verdad son profesados, pero no se vive en el temor de Dios, ni en la fe que purifica y da victoria sobre el mundo! ¿Acaso no parece que la sabiduría que reina sobre todos ellos, para los cuales siembra el sembrador que siembra para la carne, y quienes son nacidos de la carne, es de abajo; terrenal, sensual, y diabólica, su entendimiento es salvaje, y su conocimiento natural como las bestias salvajes? Porque si los hombres y las mujeres en ese estado no tienen paciencia para hablar los unos con los otros acerca de las escrituras, sin que aparezca mucha corrupción y mucha carne: sin embargo tienen una humildad fingida, una adoración de la voluntad, y justicia del yo; pero no tienen la luz, a cual "ilumina a cada hombre que viene al mundo, Cristo Jesús, la justicia de Dios:" la cual cuando se tiene, el yo, y la justicia del yo, llegan a ser negadas. Esa es la humildad que es contraria a la luz, y que es de abajo y es fingida. Esta es la sabiduría que es de abajo, terrenal, sensual y diabólica: porque la gente puede a penas diferenciar los unos de los otros sin destruirse los unos a los otros, encarcelando y persiguiéndose los unos a los otros, cuando hablan de las escrituras. Esta es la sabiduría diabólica que está asesinando y destruyendo. Esta no es la sabiduría que viene de arriba, la cual es pura y apacible, suave, a la cual es fácil rogar, llena de misericordia y buenos frutos. Así todos pueden examinar a cada sembrador, cada uno tiene su propia sabiduría. El que siembra para la carne, y es nacido de ella, tiene la sabiduría que es terrenal, sensual y diabólica; el que siembra para el espíritu, que es ministro del espíritu, tiene la sabiduría de arriba, la cual es pura apacible, suave, a la cual es fácil rogar; la sabiduría por la cual fueron creadas y hechas todas las cosas. Ahora se descubre cada sabiduría, y cada sembrador; el día, el cual es la luz, los ha descubierto.   

Jorge Fox

Fui inspirado también a emitir la siguiente epístola a los Amigos, para estimularlos a ser audaces y valientes por la verdad, y a animarlos en sus sufrimientos a causa de ella.

A todos los Amigos y hermanos en todas partes, hoy es el día del juicio para ustedes, ahora es el tiempo para que ustedes sean valientes, y para ver que el testimonio del Señor no cae. Hoy es el día para ejercitar sus dones, su paciencia, y su fe. Ahora es el tiempo para estar armados de paciencia, con la luz, con la justicia, y con el yelmo de la salvación. Ahora es el juicio del siervo negligente, que esconde su talento, y que será juzgado duramente por Cristo. Ahora felices son los que pueden decir: "La tierra es del Señor, y la plenitud de ella, y él es el que da el aumento;" por lo tanto, ¿quién es el que se los quita? ¿No es el Señor el que todavía lo soporta? Porque el Señor los puede probar como lo hizo con Job, a quien hizo rico, hizo pobre, y después hizo rico otra vez; quien aún así conservó su integridad en todas las circunstancias. Aprendan la lección de Pablo, en todas las circunstancias estén contentos; y tengan fe "de que nada nos puede separar del amor de Dios, el cual tenemos en Cristo Jesús." Por lo tanto sean ricos en vida, y en gracia, la cual perdurará, ustedes que son herederos de la vida, y son nacidos del seno de la eternidad, ese nacimiento noble que no puede rebajarse hacia aquello que es nacido en el pecado, y concebido en iniquidad; los que son nacidos y criados mejor, la religión de los cuales es de Dios, por encima de todas las religiones que son de abajo; y que caminan por fe, por aquello que Dios les ha dado, y no por aquello que el hombre hace, quien camina por vista, del libro de misa al directorio. Los tales son susceptibles a tropezar y caer, los que caminan por vista y no por fe. Por lo tanto pongan atención a aquel que destruye al original del pecado, el diablo y sus obra, y corta aquello que es de Satanás, esto es, el pecado; quien quisiera darles una herencia de pecado a los hombres y mujeres de generación en generación, y suplica por ella por medio de todos sus abogados y consejeros. Porque aunque la ley, la cual no hizo nada perfecto, no lo cortó; aún así Cristo al venir, destruyó al diablo y sus obras, cortó el pecado. Esto enfureció a todos los abogados y consejeros del diablo, de manera que Satanás no tenga el pecado en los jardines de ustedes, ni en sus campos, en su templo, su tabernáculo. Por lo tanto guarden sus tabernáculos, para que allí ustedes puedan ver la gloria del Señor aparecer a sus puertas. Sean fieles; porque ustedes ven lo que los que son dignos y valientes por el Señor no alcanzaron por fe: Enoc por fe fue trasladado. Noé por fe fue guardado sobre las aguas en su arca. Abraham por fe abandonó la casa y la religión de su padre, y todas las religiones del mundo. Isaac y Jacob por fe siguieron sus pasos. Vean como Samuel y los otros profetas del Señor, con David, por fe fueron presentados a Dios por sus enemigos. Daniel y sus tres amigos por fe escaparon los leones y el fuego, y conservaron limpia su alabanza, y por ella fueron guardados sobre las alabanzas del mundo. Los apóstoles por fe viajaron de arriba a abajo por el mundo, y presentaron la religión pura al mundo oscuro, lo cual ellos habían recibido de Dios; y de la misma manera su comunión fue recibida de arriba, la cual está en el evangelio que es eterno. En esto, ni poderes, ni potestades, ni espinas, ni dominios ni ángeles, ni cosas presentes ni cosas por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni la muerte, ni burlas, ni toma de bienes, ni prisiones ni cadenas fueron capaces de separarlos del amor de Dios, lo cual ellos tenían en Cristo Jesús. Y Amigos, "no apaguen el espíritu, ni desprecien la profecía," donde ésta inspira; ni entorpezcan a los bebés y a los que amamantan para que griten Hosanna; porque de sus bocas Dios ordenará su fortaleza. Había algunos en los días de Cristo que estaban en contra de los cuales, a quienes él reprendió; y había algunos en los días de Moisés, que hubieran detenido a los profetas en el campamento; a quienes Moisés reprendió, y les dijo para animarlos: "¡Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta!" Así les digo a ustedes ahora. Por lo tanto ustedes que lo detienen en sí mismos, no lo apaguen en otros, ni en los bebés ni en los que amamantan; porque el Señor oye los llantos de los necesitados, y los suspiros y gemidos de los pobres. No juzguen aquello ni los suspiros y los gemidos del espíritu, los cuales no pueden ser pronunciados, por temor a juzgar la oración; porque la oración tanto yace sobre los suspiros y los gemidos al Señor como en cualquier otra cosa. Por lo tanto no dejen que ni los hijos ni las hijas, ni los siervos dejen de profetizar, ni que los jóvenes dejen de ver visiones, ni los ancianos dejen de soñar; sino que dejen que el Señor sea glorificado en todo y a través de todo, quien está sobre todo, ¡sea Dios bendito para siempre! De manera que todos pueden mejorar sus talentos, todos pueden ejercitar sus dones, y todos pueden hablar como el el espíritu les dé que hablen. Así cada uno puede ministrar, como ha recibido la gracia, como un buen mayordomo hacia aquel que se la ha dado; de manera que todas las plantas puedan brotar, y "llevar fruto" para la gloria de Dios: "a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho." Asegúrense que cada uno haya aprovechado las cosas celestiales; hombres y mujeres, miren hacia sus propias viñas, vean qué fruto ustedes llevan para Dios; miren dentro de sus propias casas, vean cómo son adornadas y arregladas; vean qué olores, mirra e incienso, ustedes tienen dentro, y qué olor y sabor ustedes tienen que puede ascender hacia Dios para que él pueda ser glorificado. Todos ustedes traigan sus obras a la luz, a la cual ustedes se les enseña a creer por medio de Cristo, la cabeza de ustedes, el hombre celestial; y vean cómo sus obras son hechas en Dios. A cada hombre y cada mujer: dejen que Cristo more en sus corazones por fe, (Cristo en el hombre y la mujer); y permitan que sus bocas sean abiertas para la gloria de Dios el Padre, para que él pueda gobernar y reinar en ustedes. No debemos tener a Cristo Jesús, el Señor de la vida, puesto ya más en un establo entre medio de los caballos y los asnos; sino que él debe tener el mejor lugar, el corazón; y el espíritu rudo y corrupto debe ser quitado. Dejen que gobierne aquel que tiene el derecho, el que fue concebido por el Espíritu Santo; por medio del cual ustedes le llaman Señor, y en este Espíritu Santo ustedes oran, y tienen consuelo y comunión con el Padre y con el hijo. Por lo tanto conozcan el triunfo en él, y en Dios y su poder (estando el diablo fuera de él), y en la semilla que es lo primero y lo último, el comienzo y el final, la piedra de arriba y la angular; en la cual está mi amor por ustedes, y en la cual yo reposo.

Su amigo,

Jorge Fox

POSTDATA--  'Y Amigos, tengan cuidado de cómo ustedes establecen sus pies entre las plantas delicadas que están brotando de la tierra de Dios, por temor que las puedan pisotear, dañarlas, o aplastarlas en la viña de Dios.'

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