|

Las declaraciones de Cristo con respecto a:
Ir a Él,
Oír, Escuchar, y
Obedecer
¿Qué es necesario para la salvación?
La obediencia a los mandamientos que has oído
Ustedes estudian con diligencia las Escrituras porque piensan que en ellas hallan la vida eterna. ¡Y son ellas las que dan testimonio en mi favor!
Sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener esa vida.
Inclinad vuestro oído y venid a mí, escuchad y vivirá vuestra alma;
Obedézcanme,
así yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo. Condúzcanse conforme a todo lo que yo les ordene.
¿Por qué me llaman ustedes "Señor, Señor" , y no hacen [practican] lo que les digo?
No todo el que me dice: "¡Señor, Señor!", entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Y ¿cómo debemos hacer la voluntad del Padre, y así ir al cielo?
Entonces salió de la nube una voz que dijo:
«Éste es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo.»
El que me ama, obedecerá mi palabra, Mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.
El que no me ama, no obedece mis palabras.
[Jesus] llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen.
Escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; amando a Jehová tu Dios,
atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días.
Pero si tu corazón se aparta y no obedeces, te dejas extraviar, te inclinas a dioses ajenos y los sirves, (otros dioses son cualquier cosa que usted posea con orgullo, o cualquier pasatiempo, placer, pasión)
yo os declaro hoy que de cierto pereceréis.
«Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón». Esta es la palabra de fe que predicamos.
Así que la fe es por el oir, y el oir, por la palabra de Dios.
Cuando usted oye a Cristo desde el interior de su corazón hablándole, su fe crecerá a pasos agigantados.
Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.
Hablando de Jesús, Moisés dijo: "El Señor su Dios hará surgir para ustedes, de entre sus propios hermanos, a un profeta como yo; presten atención a todo lo que les diga. Porque quien no le haga caso será eliminado del pueblo." (Esto se aplica a los gentiles también — debemos oír la voz de Cristo por dentro y obedecer lo que él nos manda para salvar nuestras almas de la destrucción.)
Recuerda lo que has recibido y oído; obedécelo y arrepiéntete.
Cuando usted oiga un mandamiento familiar de la Biblia, éste es dado para que usted comience a obedecer ese mandamiento inmediatamente.
Cuando el Señor le de un mandamiento, él también le dará la abilidad para obedecerlo.
Usted hace 10%, Él hace 90%. Pero usted debe hacer lo mejor que pueda para obedecer; él hará el resto para asegurar que usted pueda.
Aquel que obecece mis enseñanzas
-experimentará muchos resultados
Sanctificación y limpieza—Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras...y luego vengan a mí,
Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,
(De modo que al oír sus palabras, y obedecerle, usted es purificado y santificado).
Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. (La palabra de Dios que se ha oído, la cual es verdad, santifica.)
(La palabra definitivamente no se refiere a la Biblia:)
Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.
Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado.
Ha hecho perfectos para siempre a los que está santificando.
La Biblia no lo puede limpiar, santificar, ni darle una Vida nueva;
pero Jesús, la Palabra de Dios, hablando palabras, sí puede, y lo hace, con aquellos que obedecen.
Jesús dijo: Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida
Perfección y el fruto del espíritu: Sean perfectos, como su Padre que está en los cielos. Produzcan el fruto del arrepentimiento.
En la parábola del sembrador y la semilla, Jesús nos habla más acerca del beneficio de escuchar la Palabra y obedecer:
La semilla es la Palabra de Dios. Y la [semilla] que cayó entre los espinos, éstos son los que oyen, se van, y son de esta vida, y no llevan fruto para PERFECCIÓN. Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia. .
De modo que si usted retiene la palabra oída, la obedece, y las recuerda, entonces usted producirá fruto de perfección.
En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio.
Y fruto es la evidencia de un verdadero seguidor de Cristo:
Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos.
Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
El que permanece en mí y yo en él,
este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.
Producir fruto es poseer el amor de Dios; lo que vale es la fe que actúa mediante el amor.
El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano... en el fuego.
Os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos.
Ahora vuelvo a ti, pero digo estas cosas mientras todavía estoy en el mundo, para que tengan mi alegría en plenitud — para que ellos puedan experimentar el cumplimiento en mi deleite en ellos, para que mi gozo pueda ser perfeccionado en sus propias almas, para que elos puedan tener mi alegría dentro de ellos llenando sus corazones.
El amor de Dios
Pero el que guarda su palabra, en ese verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.
El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.
Así Dios nos ha entregado sus preciosas y magníficas promesas para que ustedes, luego de escapar de la corrupción que hay en el mundo debido a los malos deseos, lleguen a tener parte en la naturaleza divina.
Para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
Yo les he dado a conocer quién eres, y seguiré haciéndolo, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo mismo esté en ellos.
Llegar a ser un hijo de Dios, guiado por el Espíritu de Dios
Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
Ser guiado es oír la voz de Cristo con órdenes directas con respecto a qué hacer y cuándo hacerlo.
Él no lo deja para adivinar acerca de un sentimiento, una llamada, una opinión, una carga, un deseo, o una "puerta abierta" para caminar por ella.
El que venciere [la naturaleza pecaminosa, por medio del arrepentimiento diario en la cruz interna de la negación propia] heredará todas las cosas, y yo seré su Dios y él será mi hijo.
Ser hecho libres del pacado
Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos.
Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.
Así que, si el Hijo os liberta, seréis verdaderamente libres.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
Todo aquel que permanece en él, no peca.
Todo aquel que peca, no lo ha visto ni lo ha conocido.
Todo aquel que es nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
Y su semilla son las palabras que él ha plantado en su corazón, palabras que usted ha oído, la Palabra de Dios.
El regalo de Dios es Él mismo — llegar a ser uno con Dios — Si usted pone atención y obedece, resulta en la unión con Dios. Él se une con nuestra naturaleza purificada.
El que me ama, obedecerá mi palabra,
y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él. [una vivienda el el corazón de aquellos que obedecen]
En aquel día [cuando él aparezca en usted] ustedes se darán cuenta de que yo estoy en mi Padre, y ustedes en mí, y yo en ustedes.
Vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo.
Yo les he dado a conocer quién eres, y seguiré haciéndolo, para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo mismo esté en ellos.
Permaneced en mí, y yo en vosotros.
Pablo dijo: He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí.
Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo. Lo que pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, amar misericordia y humillarte ante tu Dios. Miq 6:8
Oír la voz
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán.
Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco, y me siguen.
Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.
Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas lo siguen porque conocen su voz.
Pero al extraño no seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; a esas también debo atraer y oirán mi voz, y habrá un rebaño y un pastor.
Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón.
Tengan cuidado de no rechazar al que habla, pues si no escaparon aquellos que rechazaron al que los amonestaba en la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si le volvemos la espalda al que nos amonesta desde el cielo.
Usted debe venir a Él -Inclinad vuestro oído, y venid a mí; oíd, y vivirá vuestra alma.
Todo aquel que viene a mí y oye mis palabras y las obedece, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que, al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover porque estaba fundada sobre la roca. Pero el que las oyó y no las obedeció, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó y fue grande la ruina de aquella casa.
Venid a mí, ... Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí.
Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos.
Debemos ir a él como niños pequeños, con confianza, con humildad; con fe para escuchar en silencio, y fe para obedecer lo que oímos.
Cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido. Luc 18:14
Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.
—Yo soy el pan de vida —declaró Jesús—. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed.
Todos los que el Padre me da vendrán a mí; y al que a mí viene, no lo rechazo.
Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió, y yo lo resucitaré en el día final.
"María ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará." Aprender a los pies de Jesús.
Y espérelo - si usted lo espera, aunque no lo oiga, es a su favor.
Fuera de ti, desde tiempos antiguos nadie ha escuchado ni percibido,
ni ojo alguno ha visto, a un Dios que, como tú, actúe en favor de quienes en él confían.
(esperar a Dios, es esperar silenciosamente y escuchar su voz, sus enseñanzas, sus mandamientos, sus palabras, sus entendimientos)
Nunca nadie oyó, nunca oídos percibieron ni ojo vio un Dios fuera de ti, que hiciera algo por aquel que en él espera.
¡Espera en Jehová! ¡Esfuérzate y aliéntese tu corazón! ¡Sí, espera en Jehová!
Que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti.
En Dios solamente descansa mi alma; de él viene mi salvación.
Y vele por él
Volvió luego a sus discípulos y los halló durmiendo, y dijo a Pedro:--¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?
Mirad, velad y orad, porque no sabéis cuándo será el tiempo.
Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá y hará que se sienten a la mesa y vendrá a servirles. Y aunque venga a la segunda vigilia o a la tercera vigilia, si los halla velando, bienaventurados son aquellos siervos.
Velad, pues, orando en todo tiempo que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del hombre.
Por tanto, no durmamos como los demás, sino vigilemos y seamos sobrios.
Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, guardando los postes de mis puertas,
porque el que me halle, hallará la vida y alcanzará el favor de Jehová;
En mi lecho me acuerdo de ti; pienso en ti toda la noche. Salmo
Él está en usted, y siempre ha estado
Entonces si alguno os dijere: Mirad, aquí está el Cristo; o, mirad, allí está, no le creáis.
De modo, que él no es hallado en ningún edificio de iglesia o catedral, porque él no habita en casas construidas por manos humanas.
Pablo nos dice: ¿No se dan cuenta de que Cristo Jesús está en ustedes?
A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.
El Espíritu de Dios ha sido derramado sobre toda la humanidad.
Lo que de Dios se conoce les es manifiesto [revelado],
(Nota: Pablo está diciendo que cualquier cosa que se puede aprender, mostrar, ver y experimentar de Dios, debe ser revelado dentro del hombre.)
¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?
Él mismo le enseñará y lo cambiará
Jesús dijo: Escrito está en los Profetas: "Y todos serán enseñados por Dios". Así que, todo aquel que oye al Padre y aprende de él, viene a mí.
Juan nos dice:
La unción que de él recibieron permanece en ustedes, y no necesitan que nadie les enseñe. Esa unción es auténtica —no es falsa— y les enseña todas las cosas. Permanezcan en él, tal y como él les enseñó.
El discípulo no está por encima de su maestro, pero todo el que haya completado su aprendizaje, a lo sumo llega al nivel de su maestro.
Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir.
Pablo dijo: Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón. Estos, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron al libertinaje para cometer con avidez toda clase de impureza. Pero vosotros no habéis aprendido así sobre Cristo, si en verdad lo habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está corrompido por los deseos engañosos, renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. ¿Está usted comenzando a ver que es crítico que usted oiga, y aprenda de la verdad, de parte de Jesús mismo?
A fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, [la palabra de la verdad no es un libro], el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,
Esta es la base del arrepentimiento y el cambio, ser enseñados personalmente por la gracia lo que debemos negar y como vivir.
Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho.
Usted debe estar en silencio y escuchar
Él está en usted, pero para oírlo, usted tiene que escuchar. ¿De qué otra manera usted puede escuchar a no ser que esté en silencio para oír?
Después de decir el Padre Nuestro, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan. .
Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios.
Calle toda carne delante de Jehová.
El Señor aborrece los planes de los malvados,
pero le agradan las palabras puras.
El sacrificio que ofrecen los malvadoses abominable para Jehová;
la oración de los rectos es su gozo.
Cómo pueden las oraciones hechas en sus mentes carnales ser agradables para Dios, cuando la mente carnal es enemistad contra Dios.
No te apresures, ni con la boca ni con la mente, a proferir ante Dios palabra alguna; él está en el cielo y tú estás en la tierra. Mide, pues, tus palabras.
Quien mucho se preocupa tiene pesadillas,y quien mucho habla dice tonterías.
Sentarse en silencio esperando al Señor es llevar la cruz—en vez de pensar cómo puede agradar a otros.
Considere y recuerde lo que usted ha oído—
Haga caso y obedezca
Consideren cuidadosamente lo que oyen. Con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes—y aún más se les añadirá.
Jesús respondió, "Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la obedecen."
Jesús dijo, Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.
Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitará. Así que recuerda lo que has recibido y oído; obedécelo y arrepiéntete.
Pero los que obedecen a Dios brillarán como el sol en su reino. ¡Ustedes, si en verdad tienen oídos, presten atención!
Oír la palabra de Dios, es oír el Espíritu de Cristo hablándole desde adentro. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.
Escuchad, cielos, y hablaré; y oiga la tierra los dichos de mi boca.
Samuel respondió: ¿Qué le agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice?
El obedecer vale más que el sacrificio,
y el prestar atención, más que la grasa de carneros.
Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas cada día, guardando los postes de mis puertas, porque el que me halle, hallará la vida y alcanzará el favor de Jehová.
La voz del Señor es bondadosa, suave, pura, fácil de entender, fácil de aceptar, apacible, completa, siempre moralmente correcta, estimulante— nunca tiene ni siquiera un indicio de sarcasmo, amargura o condenación—nunca es incompleta, ni lo deja para que usted adivine lo que él quiere; en cambio Sus palabras están llenas de su amor mismo—su espíritu de Amor—porque él es Amor. También su voz siempre será la misma. Hay muchas voces que se pueden oír, pero son amargas, sarcásticas, incompletas, confusas, condenadoras, burlonas, cuestionadoras—la voz del Señor no es así. Distinguir la voz del Señor de aquellas que son engañosas es usar bien la palabra de verdad. Todo lo que provenga de Él también será moralmente correcto, comprobado con escrituras de la Biblia. Él me dijo, "Vale la pena saber lo que la Biblia dice que es incorrecto; todos mis grandes hombres conocían las escrituras."
Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer y se fue a hacer la guerra contra el resto de la descendencia de ella, contra los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.
Aquí está la perseverancia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.
Bienaventurados los que lavan sus ropas para tener derecho al árbol de la vida y para entrar por las puertas en la ciudad.
Después de un tiempo de obediencia a la palabra hablada, la luz de Dios se levanta en sus corazones
Esto ha venido a confirmarnos la palabra de los profetas, a la cual ustedes hacen bien en prestar atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día y salga el lucero de la mañana en sus corazones.
Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo. Cristo es revelando en su corazón; usted ve la gloria de DIos, y tiene conocimiento de la gloria de Dios.
Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros y la sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado.
Aparecerá por segunda vez, ya no para cargar con pecado alguno, sino para traer salvación a quienes lo esperan.
He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación.
Para entender mejor la necesidad de aprender en silencio,
vea los destacados escritos de Jorge Fox titulado ¿Por qué el silencio?, también en la barra lateral.
Y para guía vea Cómo beneficiarse del poder de Dios que produce cambio y la La Guía Espiritual de Miguel de Molinos, que también se encuentra en la barra lateral.
El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.
|