La Cruz Perdida de la Pureza



 

UNA SELECCIÓN DE CARTAS DE

FRANCIS HOWGILL AL REBAÑO

UNA EPÍSTOLA A LOS AMIGOS EN IRLANDA

{Nota: Francis Howgill y Eduardo Burrough una vez viajaron juntos a Irlanda, de acuerdo a las instrucciones del Señor para ambos, para prediar el verdadero evangelio. Ellos tuvieron éxito, alcanzando a mucha gente, y después fueron arrestados y expulsados de vuelta a Inglaterra. Esto parece haber sido escrito cuando estaban detenidos en Dublín, esperando ser transportados de vuelta a Inglaterra. Él le está escribiendo a aquellos que ellos habían recién convencido y establecido en reuniones silenciosas en las semanas antes de ser arrestados. Esto sirve como una excelente afirmación de lo que sucede en una caminata espiritual: del toque a la tribulación, al reino, y después la unión.}

Para todos ustedes que creyeron el informe, y que recibieron el testimonio, y a quienes la palabra del Señor vino con poder, para llevarlos, en cualquier medida, de la oscuridad a la luz, nuestras almas desean la multiplicación y la abundancia de la gracia y el amor de Dios en ustedes y entre medio de ustedes; para que así ustedes puedan crecer en unión y favor con Dios, y en la comunión con todos los hijos de la Luz; y puedan ser alimentados como niños recién nacidos, por la leche de la palabra, que perdura para siempre. Y verdaderamente, aunque ahora estamos separados de ustedes en el cuerpo, estamos presentes con ustedes en espíritu, no dejando de orar por ustedes; pero con un corazón respirando hacia Él, nuestras almas son derramadas en el trono de gracia por causa de ustedes, para que su fe no sea vana, conociendo el estado y condición de ustedes; siendo completamente sensibles a la debilidad de ustedes para resistir las tentaciones del enemigo, pero jóvenes y tiernos en la experiencia del camino y la operación de Dios; y los que no están familiarizados con las artimañas de Satanás, que no cesará de buscar a quien devorar, y a quienes él puede descarriar hacia los caminos de la iniquidad, lejos de la obediencia y fe en Cristo Jesús; para que abandonar aquellos buenos deseos que ahora se han engendrado en ustedes, por medio del ministerio de Cristo enviado a ustedes; por quien una buena obra a comenzado en ustedes, que producirá la redención y la salvación de sus almas, si ustedes permanecen en la paciencia, soportando la cruz y los sufrimientos hasta el fin.

Y estimados ammigos, este encargo, en el nombre del Señor, ponemos en ustedes; que en el temor del Señor ustedes se reúnan, esperando en la paciente esperanza, en la Luz que nos saca de la noche y de todas las obras de las tinieblas, hacia el día, la gloria y la venida del Sol de justicia, que todas las nubes y velos puedan ser quitados y la noche de las tinieblas y el tropiezo pueda acabar completamente; para que como hijos de la Luz, y del día, ustedes puedan caminar, produciendo frutos de justicia, para la gloria de Dios; siendo juzgados en la carne, y condenados como hobmres en la carne, y cambiados, de su naturaleza de trasngresioón y desobediencia, hacia la naturaleza divina de Dios, y a la semejanza del Padre; para que de ahora en adelante, como pueblo redimido por Él, y salvado por él, ustedes puedan servirle en novedad de vida, por el Espíritu de su Hijo; quien mora en ustedes, así como ustedes moran en la Luz.

Que el Señor Dios Todopoderoso los guarde, para terminar su curso con gozo, en el camino del Señor; para que ustedes puedan conocer como son conocidos; y se les pueda dar victoria sobre la muerte, el infierno, y la tumba; y para que por medio de la guerra ustedes puedan tomar parte de la corona inmortal, que no se desvanece. Por lo tanto, sean fieles en obediencia a la voluntad de Dios, que es manifestada en la Luz, que condena el mal, y escoge el bien. Diariamente estén sujetos a la cruz de Cristo, tomando su yugo y carga, que mata y crucifica al hombre carnal, con sus afectos, deseos, y lujuria; que siendo destruídos a todo lo mortal, ustedes puedan reinar la inmortalidad sobre todos sus enemigos internos y externos; en contra de lo cual ustedes deben hacer guerra, incluso en contra de la impiedad espiritual en lugares altos, y cíñanse con su poder; y sean humildes de corazón, y sujetos al Padre en todas las cosas; y no sean altaneros, sino teman; y permanezcan en sobrecogimiento, y no pequen; ni huyan de la cruz de Cristo, sino dejen que sea su gozo; y dejen que el amor abunde entre ustedes, incluso el amor con el cual ustedes son amados por el Padre; siendo de un corazón, y del mismo pensamiento los unos con los otros, y perdonándose los unos a los otros, y humildemente reprendiéndose los unos a los otros, si alguno es vencido con una falla.

Esperen el discernimiento, para tener sal en sí mismos, para conocer y probarse los unos a los otros en el espíritu, y operación, y las obras de él; que siendo sensibles, y sintiendo la condición los unos de los otros en el espíritu, ustedes puedan hablar para informarse los unos a los otros, para la edificación los unos de los otros, en la preciosa fe. Pero sean lentos para hablar, y rápidos para oír; y no alimenten la sabiduría mental de los otros, que es el lugar de la serpiente. Porque palabras sin conocimiento oscurecen el consejo, y traicionan la sencillez. Pero hagan caso de la medida de la Luz de Cristo, y tengan cuidado con ella; teniendo los lomos de sus mentes ceñidos, como siervos obedientes, esperando la voluntad de Dios; para ser hacedores de su voluntad de la simpleza y sinceridad de su corazón. Velen, con temor de que el tentador por las imaginaciones se presente a sí mismo en un camino y voz, como el camino y la voz del verdadero Pastor; y así la sencillez es atrapada, y su camino y sabor está perdido, y la oscuridad y nubes vienen sobre ustedes; y así el engaño se fortalece a sí mismo; y se ofende por causa de Cristo Jesús. El fin de quienes será peor que su comienzo, y el camino de la verdad será blasfemado; y la gracia de Dios se convertirá en falta de restricción; y la puerta de la vida se cerrará otra vez en contra de ellos. Pero sean rectos de corazón; y de una sola mente hasta el fin; porque aquel que vence comerá del maná escondido. Apoc 2:17, Juan 6:31-35.

No luchen los unos con los otros, ni se juzguen los unos a los otros, en lo que ustedes no vean en la Luz; sino manténganse en su propia condición, esperando hasta que el juicio sea perfeccionado en victoria, y su redención sea producida. Aunque ustedes tengan angustia en el mundo, y reciban sufrimientos y reproches de él; sin embargo en Cristo ustedes tendrán paz, y gozo en el Espíritu Santo. Porque sus problemas y sufrimientos presentes no son dignos de ser comparados con la gloria que será revelada en ustedes. Pasando por la misma entrada de tribulaciones con nosotros, y siendo hechos partícipes de la misma vida, y gloria, y herencia, para regocijarse, y cantar el cántico del Cordero para siempre, y sobre su marca, y sobre el número de su nombre.

Todos ustedes, ya sean amos o siervos, padres o niños; cualquiera sea su llamado o condición, caminen como corresponde al evangelio de Cristo Jesús, en toda santidad, y pureza, y humildad en su conducta; y sean ejemplos de rectitud los unos a los otros, para que en sus varios lugares ustedes puedan honrarlo a quien los ha llamado, por medio de obras de fe y justicia; para que así la boca de aquellos que esperan la interrupción de su progreso puedan ser detenidos; y por sus buenas obras Dios sea glorificado ante la vista de sus enemigos. Porque el evangelio predicado a ustedes no debía llevarlos sólo hacia las palabras, sino hacia la vida y el poder, y nuestra unidad permanece con aquellos que están en la vida y el poder; y nunca nos avergonzaremos de llamarlos hermanos y hermanas. Por lo tanto, estimados hijos, sean diligentes en la obra del Señor, y firmes en velar sobre sus propios corazones en particular; y velen los unos por los otros en general para bien, y no para mal; para que ustedes puedan crecer en un cuerpo, miembros de una cabeza, unidos por el Espíritu con Cristo Jesús, quien es la Luz del mundo; en quien ustedes han creído para salvación, si ustedes continúan en la fe. Y su roca de defensa y salvación, ha llegado a ser piedra de tropiezo, y roca de ofensa para los príncipes y gobernantes. Amados, verdaderamente nuestras entrañas están afligidas por ustedes, no siendo ignorantes del propósito mismo de Satanás; quien ahora ha agitado a sus agentes, pensando invalidar vuestra fe y creencia, y aún destruir al niño [en el interior] mientras es joven. Pero nuestra confianza en el Señor en esto es fuerte, que Él los guardará en su alabanza, y la pequeña simiente nunca será olvidada por Él; sino que aunque fue plantada en debilidad, se levantará, y brotará, y será levantada en poder para el tormento de todos los enemigos del Señor.

Ustedes cuyos corazones Dios ha tocado, y quienes han entrado en el camino, no miren hacia atrás a alguna gloria que haya quedado atrás; sino libremente dejen todo, y prosigan en el camino derecho, a través de la muerte del enemigo sobre la cruz; y a medida que se niegan a sí mismos por Cristo, así su recompensa será de Él multiplicada. Moren en el juicio hasta que la base de toda injusticia sea quitada; y así la paz eterna será manifestada a la simiente de la inmortalidad. No miren hacia atrás a las dificultades o a las multitudes de tentaciones; sino que piensen en la Luz, la cual es la armadura de Dios, por la cual ustedes reciben fortaleza para vencer a todos sus enemigos; y el pacto de Dios será establecido con ustedes, en el cual ustedes recibirán la bendición en todas las cosas, y sabrán cómo usar todas las cosas para la gloria de Dios; viendo su presencia pura en todas sus bendiciones. Permanezcan siempre en la cruz de lo carnal, y vuestro entendimiento será mantenido abierto y claro, para recibir las enseñanzas puras del Padre; y su sabiduría de lo alto crecerá en ustedes; y la sabiduría de lo terrenal morirá. Si ustedes permanecen en la Luz que existe desde el principio, no necesitan que nadie les enseñe; sino que por el ungimiento que ustedes recibirán, se les enseñará todas las cosas en el camino de Dios perfectamente; y así permanezcan como testigos para el Señor, y en contra de todo el mundo y sus engaños. Tengan cuidado del amor del mundo; y del mal terreno; y del hombre envidioso, para que él no siembre cizaña entre la buena semilla, y ustedes lleguen a ser corrompidos, y el principio justo en ustedes sea traicionado; y así Satanás se exalte a sí mismo sobre la medida del Espíritu de Dios que es revelada en ustedes; y así ustedes perezcan en el argumento. Pero nuestros corazones esperan cosas mejores de ustedes, incluso su crecimiento en la herencia con Cristo; para reinar con Él sobre el mundo, en la herencia incorruptible; para que podamos reinar juntos en un corazón y mente, unos con otros. Y verdaderamente así nuestro gozo será aumentado, en medio de nuestras aflicciones y sufrimientos, para oír y entender de su fe y obediencia, en la fe del evangelio declarado a ustedes.

A la gracia de Dios, en quien ustedes han creído, los consignamos, en las entrañas del amor eterno y la compasión, con ternura de alma y espíritu, para ser guardados en el poder de Dios hasta el día de salvación. La presencia eterna del Señor Dios, el Padre eterno esté con todos ustedes. Amén, amén.

Somos vuestros en el Señor y somos prisioneros también por el testimonio de Jesús, que sostenemos, conocido a ustedes, y no al mundo.

De la casa del sargento de armas en Dublín, el día 24 del duodécimo mes, del año 1655

Francis Howgill

Eduardo Burrough

UNA EPÍSTOLA A LOS AMIGOS EN LONDRES

Un siervo de Jesucristo, a todos los escogidos, obedientes y fieles amigos y hermanos, en Londres y sus alrededores, deseos de un aumento de la justicia, fe, obediencia, paciencia y amor, para que ustedes puedan conocer y sentir un aumento en la presencia de Dios; para que su gozo, reposo, y paz puedan ser completos en Él, quien es la vida eterna misma: quien ha comprado, y está trayendo la inmortalidad a la luz a través del Evangelio, hacia todos, y en todos quienes lo reciben, y creen en él; el cual es poder de Dios para salvación, a todos los que creen. Sólo por medio de él son testificados la remisión y el perdón de los pecados; y en ningún otro nombre más que el de él, quien es el poder de Dios, se testifica la vida eterna, o victoria y dominio sobre el pecado, el mundo, y el diablo, por Cristo Jesús, la Palabra de Dios, el Poder de Dios; por cuyo poder solamente se testifican la fuerza y la victoria sobre la muerte y la tumba, por todos los que creen en Él, y lo reciben; y a ellos Él les da poder para llegar a ser hijos de Dios, y para recibir una herencia con los santos en luz, entre aquellos que son santificados. Por lo tanto, queridos y estimados en el Señor, cumplan nuestro gozo, quienes hemos obrado y pasado tribulaciones entre ustedes; y les hemos declarado el Evangelio, que es predicado a toda criatura bajo el cielo; y la salvación común que fue entregada a los santos, quienes están reposando en el Señor; y ahora es entregada otra vez y declarada a nosotros, en este su propio día de misericordia, amor, y gracia; y la revelación de su justicia; que ellos sin nosotros no pueden ser perfeccionados; porque todos forman sólo un cuerpo, y si un miembro falta, el cuerpo entero no es perfecto.

Ustedes mismos son nuestros testigos, que les predicamos a ustedes a Cristo el Señor, de quien nosotros fuimos hechos partícipes; y nosotros solo somos vuestros siervos, por causa de él. El Señor es nuestro testigo, y su Espíritu en todos ustedes es nuestro testigo, que nosotros no seguimos fábulas inventadas; ni tampoco, por medio de palabras tentadoras de sabiduría de hombres les declaramos a ustedes; ni usamos la palabra de verdad engañosamente, sino en mucho temor, y sobriedad, y ternura a todos quienes tienen oído para oír, o algún deseo en sus corazones para el Señor. Ni tampoco buscamos ejercer dominio sobre ustedes; sino que nos regocijamos cuando alguno tuvo dominio sobre el engaño en el Señor; y cuando ellos reinaron nosotros reinamos también. No dimos lugar, ni por un momento, a aquellos que reinaron sin nosotros, y que no reinaron en el Señor, y quisieron entrar por medio del engaño y las artimañas en algún camino hacia la viña del Señor, y han arruinado las plantas, y quisieron socavar las bases de la fe. La indignación justa del Señor caerá sobre aquellos que han hecho cesar la ofensa de la cruz, y se han gloriado en la carne, y hubieran querido traer todo allí [de vuelta a la carne] otra vez, y han desbaratado el rebaño de Cristo por quienes él murió, y quienes él hubiera querido que vivieran y reinaran, quienes le dieron muerte a Él; y contaron aquello que limpia del pecado como una cosa vana y baja.

Estimados amados del Señor, quienes son obedientes a la palabra de su gracia, estas cosas han venido como una prueba, para que ninguno pueda tomar gloria futura en el hombre, ni en ninguna cosa sino en el Señor, la Vida misma, y en aquellos que están en la Vida; y todos pueden estar en lo suyo singularmente; y por lo tanto no serán movidos fácilmente. Ustedes quienes el Señor ha guardado en la hora de prueba y tentación, de manera que ustedes no se unieron con el error de los impíos, aprecien su amor y manténganse humildes; permanezcan en asombro de la pura presencia del Señor, de otra manera ustedes conocerán su ira para que se encienda en contra de ustedes otra vez; pero el temor, asombro, y terror del Señor los mantenga limpios, claros, y puros ante su vista. Todos recuerden su primer amor, y aquello que mantiene sus corazones abiertos y tiernos al Señor, y los unos a los otros. Quiten todo conflicto y contienda; velen los unos por los otros para no dejar aquello que se regocija en lo que está en la transgresión misma. Moren en el amor y la paz los unos con los otros. Hagan caso de la seguridad, y el descuido, y la facilidad en la carne; porque aquello traerá pobreza, sequedad, y esterilidad.

Pero sientan todos la vida y el poder de Dios; y dejen que su fe permanezca en sólo eso; y aquellos que confían en ello nunca serán movidos porque allí ustedes serán guardados del cambio y las cosas que cambian, que adulteran la mente de Dios, quien nunca cambia.

Aquel que tiene la llave de David, abre la puerta de la tesorería de la sabiduría eterna; y Él da una medida a todos de acuerdo a lo que le agrada a su voluntad. A aquellos que esperan en Él, y son fieles, Él les da de su sabiduría y conocimiento, que están más allá de ser encontrados por los hijos de desobediencia, cuya sabiduría es corrupta; sino en todos los que creen, Él derrama una medida de su espíritu de Vida, de pureza, y poder; y en la medida todos los que esperan tienen unidad con Él, quien es la plenitud de todas las cosas; y de su plenitud reciban gracia por gracia. Su justicia, amor, sabiduría, misericordia, y plenitud son revelados de fe en fe. A medida que ustedes creen, así ustedes están cerca de Él, cuyos caminos no pueden ser medidos; y a medida que ustedes crecen en la fe de Él, y en Él, quien los ha iluminado y ha brillado en sus corazones, ustedes verán más de su amor, de su pureza, santidad, sabiduría y gloria, y lo sentirán y entenderán, y recibirán eso también de Él, quien es invisible y eterno; bendito por siempre y para siempre. Amén

Por lo tanto, amigos, continúen todos hacia la meta para que ustedes puedan conocer el estado completo en Él, quien es todo justo, y todo deseable; y ustedes que conocen su amor, y el amado, aférrense a Él para siempre, y no lo dejen ir. Nada puede separar [a ustedes de Él] sino un corazón que no es casto. Pero si ustedes se unen a una carne extraña o ídolo, o a otros amantes, y así alejan su amor de Él, estén seguros de esto: Él esconderá su rostro de ustedes; y entonces el dolor llenará sus corazones. Por lo tanto no miren hacia Egipto otra vez, ni a aquello de lo cual ustedes se han apartado, para que no se conviertan en una estatua de sal. “Recuerden a la esposa de Lot." Hay muchos de la misma naturaleza de ella, quienes están como ejemplo, para que ustedes para siempre tengan cuidado, para que la misma raíz de amargura no brote como lo ha hecho entre muchos, de quienes nada se puede esperar, sino diariamente buscando con temor los juicios diarios de Dios por sus obras impías y duros discursos en contra de la Verdad y sus siervos.

Todos permanecen en la cruz, para que la naturaleza de la cual los deseos y la guerra se levantan en contra del Señor, pueda marchitarse, morir, y desgastarse; y así ustedes verán más descanso y paz en el Señor y con él; y Aquel que ha comenzado la obra la terminará. Todo poder es dado a Él, tanto en el cielo como en la tierra. Él obrará la justicia en la tierra, y guardará a todos en paz en sí mismo para siempre, los que creen en su poder.

Por lo tanto, amigos, esto les debo decir: Si ustedes están en apuros, es en sus propias entrañas; como a veces yo también he dicho cuando estaba presente con ustedes, aún lo mismo les escribo ahora. La destrucción es del yo; y la esterilidad es del yo; pero a medida que ustedes creen en Aquel que está cerca, y en su gracia, el yo es juzgado y herido; y ustedes lo sentirán a Aquel que es el primero y el último para engrandecer sus fronteras, y fortalecer sus montañas, y hacer buena su herencia, y su terreno justo y agradable, donde el fruto agradable de la justicia es producido; el cual crece en los valles de la justicia, donde los senderos son verdes, y el jardín lo es también, que da un dulce aroma; y donde todos los que moran, viven y permanecen, son frescos, hermosos, y encantadores ante la vista del Señor, y ante la vista de todos los hijos de la Luz para siempre.

Amigos, sobre todas las cosas manténganse humildes; y no juzguen ustedes mismos, ni se estimen a sí mismos más de lo que es correcto. Tengan cuidado con la vanidad y el orgullo, y la exaltación, y la presunción, y de discutir, y resistir a aquellos que han trabajado entre ustedes en la palabra de la doctrina; cuyo ejemplo tienen diariamente como un patrón ante ustedes. Que no haya jactación, o contención, o disputas, o imitación, o especulación; sino con un solo corazón, todos sopórtense los unos a los otros; y tengan la misma mente que tenía Cristo Jesús; para que la paz esté en sus moradas, y el reposo y la prosperidad en sus habitaciones; y abundancia, riquezas de lo alto de la sabiduría celestial serán multiplicadas en sus reuniones; y la presencia pura de Dios y su poder los rodearán, los que tienen un corazón recto ante el Señor. Para que puedan ser ejemplos y patrones de santidad y rectitud en vuestra generación; para que sus enemigos puedan confesar que Dios está realmente entre ustedes. Para que el poder del Señor Jesucristo repose y permanezca entre todos ustedes, para que ustedes puedan continuar hasta el fin; lo cual es su deseo para que todos se regocijen en nada más que la prosperidad de todos ustedes, en la verdad eterna del Hijo, heredero de todas las cosas, bendito para siempre, y por siempre, en el mundo sin fin.

Un siervo para los más pequeños, en el nombre de la Verdad.

Francis Howgill

UNA EPÍSTOLA GENERAL A LA SIMIENTE DE DIOS

Estimados amigos en todas partes, quienes han creído en nuestro Señor Jesucristo, y son llamadas con un llamado santo a la gran salvación de Dios, que es manifestada en este día de su poder; manténganse en su primer amor, y no dejen que las amenazas de los hombres, ni los ceños fruncidos del mundo, los atemoricen de lo que ustedes han apreciado más que todo el mundo. Ahora el sol se ha levantado, y el tiempo del calor abrasador ha llegado, y lo que no tenga raíz se marchitará; ahora todo terreno será probado; y bienaventurado es el buen terreno que produce la Simiente que debe heredar la promesa. ¡Oh! no dejen que los cuidados de esta vida presente ahoguen aquello que Dios ha engendrado; y, viendo que el Señor ha obrado maravillosamente para nosotros en esto, en medio de una gran oposición, no dejen que falle su fe, ni su confianza en Dios; quien liberó a Jacob de su adversidad y a Israel de todas sus aflicciones; cuyo cuidado está sobre su pueblo ahora.

Y habiendo visto el vacío del mundo, y sus caminos y su adoración, no dejen que nada ciegue sus ojos otra vez; y no dejen que las cosas presentes, ni las cosas por venir, los separen del amor de Dios en Cristo Jesús; y no le pongan atención a aquellos que vuelven atrás hacia la perdición, sino que dejen que les enseñe aún más diligencia, para ser como aquellos que avanzan hacia la gloria, la inmortalidad, y la vida eterna. El camino de Dios siempre fue odiado por el mundo, y los poderes de él. Nunca le hagan caso a los espíritus duros, porque su término está establecido, y su límite es conocido, sino presten atención a la Simiente que tiene dominio sobre todo; y no dejen de congregarse juntos, en lo cual ustedes han encontrado a Dios y su promesa y poder entre ustedes, y su entendimiento ha sido abierto. ¡Oh! Más bien soporten todas las cosas, en vez de dejar ir aquello en lo cual han creído; porque el que haga eso, perderá la evidencia del Espíritu de Dios en él; y su paz y gozo se perderán. Que el Señor los guarde fieles a todos ustedes hasta el fin.

Su estimado hermano, para testimonio de Jesús,

Francis Howgill

La cárcel de Appleby, el día décimo del tercer mes del año 1664

UNA VISITACIÓN DE AMOR, PAZ, Y BUENA VOLUNTAD A TODO EL REBAÑO DE DIOS;
AHORA EN ESTE SU DÍA DE PRUEBA Y HORA DE TENTACIÓN

Estimados amigos y hermanos, quienes han sido llamados para creer por el santo llamado del Señor, para santificación y santidad, para que ustedes puedan heredar las promesas de Dios; y que sus almas puedan vivir, y ser partícipes de su bondad; para que ustedes puedan admirarle a Él, y alabar su nombre para siempre, viendo al Señor, que de su gran amor y misericordia, los ha visitado, quien alguna vez se sentó en la región y la sombra de la muerte, y que fueron echados fuera de su presencia, en el tiempo de la incredulidad; y viendo que Él ha hecho que su milagrosa Luz brille sobre ustedes en su visitación de gracia, y les ha dado a creer en su nombre, aprecien su amor hacia ustedes; y no dejen que el beneficio de su gracia se escabulla de sus mentes; con temor de que sus corazones se llenen con otras cosas; eso corromperá sus corazones y los hará una habitación inadecuada para que el Señor habite en ella y entre ustedes.

¡Queridos amigos! Acepten mi fraternal amonestación y exhortación porque el Señor me ha inspirado en el corazón para escribirles en las entrañas de este amor amable y tierno, y la inspiración de su Espíritu celestial, para despertar sus mentes y conciencias hacia una firmeza en la fe de nuestro Señor Jesucristo; y tanto más que ustedes sean todos vigilantes, viendo que los tiempos son peligrosos; porque ahora el adversario anda rugiendo y devorando, a diestra y siniestra, para destruir y devorar aquello que Dios ha producido en ustedes; para que él pueda recuperarlos a ustedes también bajo su poder y su gobierno; y para que él se pueda rebelar del reino de nuestro Señor Jesucristo, que permanece en el poder y justicia, y que ha venido, y ha sido de una verdad manifestada en gran gloria.

Esta es una hora en que el poder de la oscuridad es soltado para probar la fe de aquellos que habitan sobre la tierra; y él es soltado por un tiempo. Bienaventurados son aquellos que se esconden bajo la sombra del Todopoderoso, y bajo las alas de Cristo Jesús, quien es dado como redentor, salvador, y guardador de los hombres, de manera que el impío no los toca. Ahora el diablo está airado, porque uno que es más fuerte que él, quien gobierna el mundo, ha venido, y ha comenzado a despojar al hombre fuerte, y a atarlo, y echarlo fuera. Ahora él está airado y provoca todas las tentaciones, interiores y exteriores, y todos sus instrumentos para unirnos con él, para hacer guerra con él; para que Cristo no pueda gobernar; quien es heredero de todas las cosas, y puesto como líder, y para ser cabeza del cuerpo, su iglesia, sobre la cual sólo Él tiene el derecho a gobernar; porque el Señor de toda la tierra, sí del cielo y la tierra, ha puesto todo el poder en sus manos, para atar y desatar; para sacar del cautiverio, y llevar cautiva a la cautividad. Para que la vida y la inmortalidada puedan otra vez inhibir a los hijos de los hombres. Para que la verdad y la justicia puedan predominar. Para que la misericordia y el amor puedan sentarse en el trono. Para que la salvación se pueda establecer hasta los confines de la tierra, y este poder sea conocido de mar a mar. Para que todos los que le esperan y aman su venida ahora cuando Él es manifestado, puedan regocijarse en la bondad y la vida, y puedan ser alegrados como Zabulón y Neftalí más allá del Jordán, en el tiempo antiguo, sobre quienes brotó una luz maravillosa. Para que la tierra entera pueda ser llena de su alabanza y gloria, la cual ha sido llena con oscuridad, violencia, y crueldad, en el tiempo del reino del diablo y del anticristo, que ha sido largo y grande sobre la tierra. De manera que los corazones de los hijos de los hombres han sido corrompidos, y ellos han vuelto hacia atrás, alejándose del Señor; y se han degenerado en una naturaleza extraña; y han producido un fruto impío y corrupto como el de Sodoma. Aquellos que hacen lo malo no se avergüenzan, ni se sonrojan, sino que han llegado a ser insolentes por medio de un hábito largo de maldad, y son duros e impenetrables; sobre quienes el martillo del Señor debe caer, y su indignación debe ser derramada.

Pero ustedes a quienes Dios ha llamado fuera de este estado, hacia un estado de redención y pureza, por medio de su Hijo, la Luz del mundo, quien ha iluminado los ojos de sus mentes, conciencias, y entendimientos, para que ustedes puedan dar testimonio de que Aquel que es verdad, y un testimonio en contra del mundo que está en la maldad, y ruegan por él, y viven en él, como si fuera el camino hacia la felicidad, - aférrense a su libertad, aférrense a su fe, aférrense a su esperanza, aférrense a su testimonio. No dejen que nadie tome su corona; y tanto más a medida que son rodeados con tentaciones, y los tiempos son peligrosos; mucho más todos ustedes necesitan mantenerse cerca del Señor.

Estimados amados, no dejen que los filisteos tapen sus pozos; porque entonces ustedes podrían perecer en la sequía, por falta de humedad. El Señor realizará su promesa, y guardará el pacto con aquellos que guardan el pacto con Él; pero si ustedes le abandonan en sus corazones en lo que es manifestado, entonces Él los abandonará a ustedes; y entonces ustedes serán dejados a la misericordia de vuestro adversario, quien será cruel. Por lo tanto no le hagan caso al orgullo de Moab, ni a las afrentas de los hijos de Amón; porque ellos son impíos de corazón, y la polilla se los comerá como una prenda de vestir.

¡Oh! Si alguno se aleja para no seguir al Cordero a través de sufrimientos, serán afligidos; y el Señor no se agradará de ellos. ¿Qué dirá Amalec, cuando Israel le de la espalda en el día de la batalla, sino "¿Dónde está su Dios, en quien ellos confiaron?" Y, "¡Aquel que los sacó no los pudo liberar hasta el fin!" ¡Oh! Que tales cosas nunca se digan ahora en Gat y en Ascalón; como en los días antiguos. Para que los hijos de los filisteos no triunfen, ni las hijas de ellos se regocijen en su impiedad; porque esto haría que los corazones de Israel de Dios lloraran.

Este es el día de la guerra del Cordero en nuestra era, y un día de batalla, aunque sus armas no son carnales, sino espirituales. No hay nadie que vaya a la guerra, y que se enrede a sí mismo, que tenga un propósito de resistir y esté resuelto a continuar con Él en el sufrimiento; pero él sacudirá estas cosas que estorban, para que ellos no obtengan la victoria, la promesa o la corona, la cual todos los que soportan dificultades hasta el fin recibirán. ¡Oh estimados amigos! Miren por encima de todas las cosas visibles; y estén fuera de todas ellas, y desprendidos de ellas, para que el enemigo no los atrape. ¡Qué! ¿Acaso no es la tierra del Señor, y la plenitud de ella? Y ¿no ha dado la parte mayor de la tierra como posesión para su Hijo? ¡Qué! ¿No fue Abraham nuestro padre bendecido, cuando él fue fiel, y obedeció la voz del Señor; y salió de su tierra, sin saber hacia dónde? ¿Acaso no estuvo el Señor con él donde quiera que fue; y su bendición estuvo con él, cuando él habitó en tierra extraña? ¿Acaso Dios no lo trató benignamente en Mesopotamia, entre los heteos? ¿Y no fue él amado y temido entre sus enemigos? ¿Acaso Juan, el discípulo amado y fiel de Cristo, no fue desterrado en Patmos por el testimonio que él dio? ¿Acaso Sadrac, Mesac y Abed-nego, hijos de la cautividad, no fueron echados en el horno? Y Daniel también entre los leones, por el testimono que él tenía en contra de la adoración común de las naciones ordenada por la ley.

¿Acaso Cristo no soportó la muerte en la cruz, y la contradicción de los pecadores? ¿Acaso no fue Él condenado por la mayoría? ¿Acaso los hebreos creyentes, quienes fueron desterrados, no anduvieron en pieles de ovejas y de machos cabríos, en las guaridas y cuevas de la tierra, por la esperanza que ellos tenían y el país que ellos buscaron? ¿Acaso Moisés por fe no abandonó la corte del faraón, y llegó a ser compañero de los pobres fabricantes de ladrillos en cautiverio?

Una nube de testigos puede ser traída, incluso aquellos que murieron en la fe, y sin embargo no serían partícipes de las promesas, quienes muchos de ellos no vieron lo que ustedes han visto, ni oyeron aquellas cosas que ustedes han oído; ni disfrutaron aquello de lo que Dios los ha hecho partícipes; y ¿acaso no tenemos una gran nube de testigos en esta nuestra propia época? ¿Algunos de quienes no amaron su vida hasta la muerte, por el testimonio que ellos recibieron, creyeron y sostuvieron hasta el fin, hasta la muerte? ¿Acaso muchos no murieron en la cárcel con malgaste severo? ¿Acaso no fueron algunos ahorcados y murieron una muerte vergonzosa, y terminaron su curso con gozo y paz? ¿Acaso no han soportado muchos grandes encarcelamientos que han sido duros y largos por años? ¿Acaso no están cansados todavía? No, ¿acaso no han sufrido muchos la confiscación de sus propiedades; y acaso no tienen una recompensa siete veces más grande en sus senos?

¡Oh! Dejen que la consideración de estas cosas more en sus corazones, y los provoque a sufrir con gozo, para que en medio de la tribulación, así como abunda, ustedes puedan sentir de acuerdo a la promesa de Dios, que su gozo abunda mucho más, para llevarlos por encima de aquello. Ciertamente, ahora ha llegado el tiempo, quien se manifieste a sí mismo como estando de lado del Señor debe sufrir; y aquel que no lo haga, sino que se vuelva hacia el camino ancho, y corra con una manada de cerdos hacia el mar de contaminación común, debe perecer allí; y ciertamente no hay lugar para detenerse. Si Dios es Dios, síganlo; si es Baal, síganlo a Él. Por lo tanto, no dejen que nadie los descarríe de lo que ustedes están persuadidos en su conciencia por el Espíritu del Señor; ni se unan con aquello que ustedes saben que Él no permite; y en la obendiencia ustedes tendrán paz y gozo. No miren a aquellos que los llevan hacia atrás, porque ellos van hacia la perdición, sino más bien miren aquellos que continúan siendo fieles, quienes recibirán honor, gloria, inmortalidad y vida eterna.

En el poder de Dios fresco y celestial, reúnanse y adórenlo, como en otros tiempos; aunque el decreto haya sido promulgado; y más aún porque ustedes han sido así refrigerados, consolados, y edificados; y no dejen que nadie los persuada de ese deber inocente, de adorar a Dios en su Espíritu, y congregarse juntos, para el fortalecimiento los unos de los otros. Porque esta es la voluntad de Dios, y aceptable ante su vista; como muchos de ustedes saben bien. Velen y oren, para que no caigan un tentación, y en la trampa del maligno. El Dios del cielo y la tierra establece todos sus corazones, para que ustedes puedan glorificarle en su generación, y ser un olor dulce para Él en cadenas o en libertad, en la vida o en la muerte, es la oración de aquel que ha buscado al Señor, y está determinado así a hacer por ustedes, hasta que que el Señor por su poder, pisotee a Satanás bajo vuestros pies, para que ustedes puedan triunfar sobre todo, regocijándose y alabando a Dios, y al Cordero, que vive para siempre, por siempre, Amén.

Su estimado hermano en la paciencia y los sufrimientos de Cristo, quien abunda en amor perfecto con todo el rebaño fiel de Cristo en todo lugar,

Francis Howgill

De la cárcel de Appleby, el lugar de mi reposo, donde mis días y horas son agradables para mí,
el cuarto día del quinto mes, del año 1664

UNA EPÍSTOLA GENERAL A TODOS LO QUE HAN CREÍDO EN LA LUZ DEL SEÑOR JESÚS,
Y SON LLAMADOS POR DIOS A SEGUIR AL CORDERO A TRAVÉS DE LA GRAN TRIBULACIÓN.

Estimados amigos, que son llamados a salir del mundo y las vanidades de él, a servir al Dios viviente en novedad de vida, y a ser adoradores de Él en espíritu y verdad, y para ser seguidores de Cristo en la regeneración, y ser bautizados con Él en su sufrimiento y muerte; para que ustedes puedan ser partícipes de su resurrección y vida, y manifestar a todos que ustedes han resucitado con Él, saliendo de la tumba del pecado, la impiedad, y la muerte, al ser renovados sus corazones, y sus afectos y mentes puestos para buscar aquellas cosas que son de arriba, que no son temporales y visibles, sino eternas e inmortales; por lo cual las almas de todos los hijos justos y obedientes son refrigeradas, y alimentadas para Vida eterna; por medio del poder eterno del Hijo de Dios, que ha sido y es manifestado entre aquellos que creen en la medida de su Espíritu, y guardan su primer amor e integridad hacia el Señor. Todos los suyos son guardados de la tentación del adversario en el interior y el exterior, quienes buscan desarraigar aquello que Dios ha plantado, y cortar las flores y la raíz que Dios ha causado que broten, por medio de su tierno amor, en nuestros corazones, para que ustedes puedan morir al bien, y ser arruinados en aquello donde está toda vuestra felicidad ahora y para siempre.

¡Oh! Por lo tanto, velen todos y sean cautelosos, tanto más en contra de las tentaciones, para que ustedes no caigan y sean enredados, y falle toda su fe, y ustedes queden cortos de la promesa de Dios al no continuar fieles hasta el fin. Amigos, un cuidado, y un amor tierno, y un celo piadoso están en mi corazón por ustedes, y sobre todos ustedes los que han creído; que ninguno de ustedes se pierda, y sea esparcido otra vez en los desiertos y montañas, y lugares secos y marchitos, donde ustedes a veces han estado en el tiempo de la incredulidad; donde los machos cabríos que son bruscos se pueden alimentar, eso debe ir hacia la mano izquierda y tener la maldición.

El celo del Señor y su verdad, quien tan gloriosamente ha sido manifestado entre ustedes, sobre todos los pueblos y familias de la tierra en nuestra generación, me constriñe así a escribirles; y a despertarlos hacia la fidelidad en este día de prueba. Porque ahora Satanás desea aventarlos en el interior, y cernirlos en el exterior. Por lo tanto velen todos y oren, para que su fe no falle, que ahora será probada, y también su esperanza, y su amor, y su celo por el Señor y su verdad; probando si vuestra voluntad es hacia él ante los hombres; vuestro camino, adoración, leyes, y estatutos, que Él ha revelado en vuestros corazones, contra lo cual los hombres caídos se pueden oponer, y contradecir, y discutir en contra de ello, y no quieren que él gobierne, ni que sus siervos le obedezcan. Por lo tanto que sea manifiesto ante todos, que ustedes temen a Dios en vez de a los hombres, y le aman, y le obedecen por encima de los preceptos de los hombres que están en contra de Él; y si ustedes aman las cosas que están arriba más que las cosas que son terrenales; y si ustedes le aceptarán a Él, su cruz, reproche y sufrimiento, o le negarán y tendrán la libertad o el mundo, que es salvación, y libertad de justicia.

No es tiempo de reservas, disimulos, merodeos, o vacilaciones; porque hay una gran discordia entre Cristo y Belial. A medida que Cristo, su poder, y su reino, son establecidos; tanto más son el odio, la envidia, y la ira del diablo encendidas, quien ha engañado a las naciones, cegado sus ojos, y se ha manifestado a sí mismo en sus individuos que se oponen al Cordero de Dios, y pisotean la sangre del pacto. Por lo tanto, hijos todos del día, pónganse la armadura de la Luz y tengan sus pies calzados ahora cuando caminemos por lugares espinosos; y no tengan temor ni dudas, sino tengan corazones creyentes. No estén distantes y ociosos cuando otros están ocupados en la guerra espiritual. No saquen sus cuellos fuera del yugo cuando otros se acerquen. No se refugien cuando vean a otros en peligro. No amen al mundo cuando ustedes vean que otros lo han descartado. No estén enredados en cosas pesadas cuando vean a otros quitarse todo el peso de encima. No den la espalda en el día de la controversia; sino sigan al Cordero.

Este es el día de la tribulación en el cual debemos seguirle a Él en nuestro tiempo, como todos los mártires y profetas lo hicieron en su tiempo; cuyas vestiduras fueron emblanquecidas con la sangre del Cordero. Entonces todos los que continúan y no son débiles, recibirán la corona, el honor, la recompensa; y ellos reinarán con Cristo, quienes ahora sufrenr con Él. Por lo tanto todos los queridos hijos de Dios, y seguidores de Cristo Jesús, que los lomos de sus mentes sean ceñidos; y estén listos cuando el Señor llame: "¿Quién está de mí lado? ¿Quién tomará parte conmigo? ¿Quién aceptará mi reprensión? ¿Quién se comprometerá conmigo? ¿Quién se unirá a mi estandarte de salvación que está levantado, y a mi insignia de justicia, que es presentada al mundo para redimirlo?" Que todos digan en sus corazones: "Heme aquí, listo para hacer tu voluntad, listo para obedecerte y seguirte, y sufrir por tí;" porque cualquiera que se aleje, el Señor no se agrada de él.

Aquel que salve su vida la perderá; y aquel que salve su libertad la perderá en el Espíritu; y aquel que salve sus poseciones terrenales, y por ellas niegue que Dios lo ha persuadido que debe ser fiel, perderá su herencia en el reino celestial.

En pocas palabras, cualquiera que no de el testimonio que sabe que Dios requiere, y que es su deber rendirle, perderá el testimonio de su Espíritu, que ellos a veces han sentido en sí mismos, y se deteriorará; y su amor se acabará. Por lo tanto, el que esté resignado y rendido al Señor, será aprobado, y será manifestado que está de lado del Señor, por la obediencia a estas cosas ya mencionadas.

Amigos, ¿acaso no creen que es un deber en el que cada cristiano debería estar ejercitado, congregarse juntos para esperar a Dios, y adorarle, y amonestar, exhortar, y fortalecerse los unos a los otros; para orar juntos en el Espíritu Santo, y los unos por los otros; y para edificarse y consolarse los unos a los otros? ¿Acaso no creen que "Dios no habita en templo hecho con manos," ni tiene comunión con ídolos; sino que es adorado en cualquier lugar, y en todo lugar donde los santos se reunen en su nombre? Y nuevamente, ¿acaso ustedes no han sido consolados, edificados, ni fortalecidos al reunirse; y acaso no han encontrado la presencia del Señor y su rostro; y acaso no han sentido su gran poder obrando en sus corazones, cuando ustedes estaban congregados juntos en su Nombre; obrando en ustedes para abrir sus corazones, y despertar y vivificar sus almas a Dios, y para juzgar lo malo? ¿Acaso no han sentido su amante misericordia esparcida exteriormente en ustedes, y el manantial de Vida abierto, y la santa Simiente refrigerada, y el testimonio de Dios alcanzado en todos, y muchos convencidos y convertidos a Dios en sus reuniones; para que todos se vayan consolados y refrigerados, y resueltos a continuar en la gracia de Dios.

La consideración de estas cosas morando en sus corazones, y el sentido de su propia condición presente, debería sacudirlos y provocarlos a la firmeza, en la fe y la práctica que ustedes han recibido y en la cual han caminado, desde el comienzo de la manifestación del amor de Dios en ustedes; de manera que debería haber poca necesidad de exhortación. Los enemigos de Dios están resueltos para hacerles mal; por lo tanto estén resueltos a hacer su deber. Ellos buscan por todos los medios hacer que caigan de su principio y firmeza. ¿Están ustedes buscando escapar de sus trampas, y ser guardados limpios en sus conciencias ante Dios? Sean valientes por la Verdad; no la vendan, sino que vendan todo por ella, para que ella pueda ser todo para ustedes; y entonces ustedes verán que su suerte ha caído en un buen lugar, y que su posesión es agradable.

El Señor ahora llama al sufrimiento; ahora pongan sus cuellos en el yugo, "lleven las cargas los unos de los otros, y así cumplan la ley de Cristo:" y tengan cuidado de no escuchar a aquello que dice: "Salva tu libertad; salva tus propiedades; posee lo tuyo propio, y provee para tí mismo; y sálvate a tí mismo;” esa es al voz del enemigo de sus almas. Por lo tanto manténganse por encima del mundo y su espíritu; no dejen que aparezca la haraganería, porque eso hace que los sufrimientos sean más largos; y eso le da lugar a sus enemigos para tener esperanza de prevalecer; y eso debilita las manos de otros y no fortalece. Esto confirma a nuestros enemigos en su creencia que sólo somos como otros hombres y personas, quienes han profesado a Dios en verano y con buen clima, pero que destruirán todo en una tormenta y en sufrimiento; y cada vez que nos alejemos del santo mandamiento de Dios, esto abre la boca de los enemigos de Dios. No busquen sólo su propio beneficio, facilidad, vida y libertad; sino busquen todos el bien del otro; y no se preocupen sólo de un miembro, sino del todo el cuerpo. No escuchen a aquellos que se alejan; ellos no son un precedente para que ustedes sigan; sino aquellos que siguen hacia adelante, y que no son ofendidos en los tiempos difíciles, ellos son vuestro precedente. No hagan caso a aquellos que les dicen que pueden mantener sus cabezas rectas ante Dios, y mantienen su amor por la verdad y los amigos; y sin embargo no soportarán presentarse en vuestras asambleas, sino escaparán el sufrimiento, y negarán la cruz, y descuidarán su deber presente; porque eso es engaño; y sus propios corazones los engañarán.

Do not put off until tomorrow; do not defer the time until you can see some more ease, and some greater calm. Beware of that; for then coldness, fearfulness, and slavishness will enter in, and you will lose your strength. Moreover, if any, have begun well, and are persuaded of the truth of what they have believed, and do not continue to the end, and do not finish; such will be reckoned foolish builders, that could not finish; and all will mock them; and our adversaries will glory over them.

Nuevamente, cuando alguno sufra o sea llevado a las cadenas por Cristo por causa del evangelio, no dejen que se escape por algún medio indirecto, ni que haga algún pacto con el adversario, quien los vendería a ambos, y toda la fe y esperanza de dinero; porque eso alienta el engaño; y ese espíritu se compraría para sí una manera de salirse del servicio de Dios, y se cansaría. No de den lugar a eso; que todos estén contentos con su condición presente, hasta que Dios se levante y ruegue por nuestra causa, y haga que nuestra inocencia y justicia aparezca al mediodía, y ponga a sus adversarios como estrado bajo sus pies; lo cual sin duda Él hará, y le hace a todos saber que el Altísimo debe gobernar, y que gobernará en los reinos de los hombres; y no le den gloria a otro, ni le permitan a otro que la tome.

No se conformen a nada que tenga una pretención de amor, para persuadirlos o aconsejarlos a que se alejen del deber de Dios; ni se sometan a aquellos que los traicionarían, ni el consejo de aquellos que se preocupan de su propio placer, facilidad, provecho y cosas terrenales; no dejen que los afectos naturales ni el amor, ya sea por las tierras, esposa, o hijos, ciegue vuestros ojos; sino ámenlos, y recíbanlos en el Señor, y disfrútenlos como si nos les estorbaran. Manténganse alejados de todas las cosas, y de los enredos; y pongan sus cuidados sobre el Señor, quien se preocupa de los huérfanos y las viudas, y aquellos que no tienen ayuda en la tierra. No le den ocasión ni ventaja a ninguno que trate de alejar sus corazones de seguir al Señor; para que su amor no los traicione. Abandonen todo lo que tienen y disfrutan por el Señor y su servicio; y sus almas, cuerpos, y espíritus, como sacrificio al Señor, para que Él pueda aceptarlos, y derramar y continuar sus bendiciones entre ustedes. Nunca hagan caso de las amenazas de aquellos que son como las encinas de Basán, ni de los hombres de la tierra, que se preocupan de sus placeres y lujurias; quienes los encierran en las cárceles, y los llevan ante los juzgados por la adoración de Dios, y los acusan falsamente, y los condenan cuando Dios los justifica.

¡Amigos! Moren encima de todas estas cosas, y del diablo y su ira. La tierra es del Señor y la plenitud de ella; nosotros no podemos ser desterrados de la presencia del Señor, ni ellos podrán desarraigar el testimonio que está entre ustedes. El Dios de poder los fortalezca a todos; para que ustedes se puedan conducir como hombres de Dios, como hijos del Altísimo, cuya herencia no está aquí en el mundo, sino en el reino que no se desvanece.

El Señor Dios de poder esté con ustedes, y los haga considerar lo que yo les digo, y les haga recibir este verdadero amor mío hacia todos ustedes, por causa del Señor; quienes son partícipes con todos los miembros sufrientes de Cristo en sus cadenas; y se regocijarán y podrán regocijarse en consuelo y gozo. La paz de Dios more en sus corazones, y su Luz celestial brille sobre todos vuestros tabernáculos; para que ustedes puedan ser tan hermosos ante los ojos del Señor, como las rosas de Sarón; y florecerán como los lirios del valle; y darán su fruto como la higuera que no echa su fruto. El Señor toma nuestra parte; no dejen que nadie lo dude; - y ruega por nuestra causa; que todos consideren eso; - nuestros enemigos lo verán, y estarán afligidos por esto; y el tiempo lo manifestará; por lo tanto sean de corazones creyentes, y confíen en el Señor; para que nunca sean confundidos, ni avergonzados; sino sean como el monte de Sión que no puede ser quitado. Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así Jehovah está alrededor de su pueblo, desde ahora y para siempre.

Amigos, la fe está sellada en mi corazón, y el amor en mis venas, y la alegría en mi corazón, y paz en mi conciencia; de manera que nadie estorba ni puede estorbar mi regocijo. Alabado sea el Señor por siempre y para siempre. Amén.

El siervo del Señor, y vuestro en todo amor verdadero, no fingido, y puro.

Francis Howgill

El propósito de este sitio web es mostrar cómo llegar a estar
libre de pecado
al beneficiarse del poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz,
el cual lleva a la unión con Dios en su reino.

 


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