La Cruz Perdida de la Pureza


LA PROTECCIÓN DE LOS INOCENTES
POR EL MAGISTRADO

POR ISAAC PENINGTON

En aquel día haré por ellos un pacto con los animales del campo,
con las aves del cielo y con las serpientes de la tierra. 
Quebraré el arco y la espada, y anularé la guerra
en la tierra. Y les haré dormir seguros. Oseas 2:18

1661

""Yo no digo esto en contra de ningún magistrado o personas que se defienden a si mismas en contra de invasiones extranjeras, o de usar la espada para dominar a los violentos y malhechores dentro de sus fronteras, porque esto es lo que el estado presente de las cosas requiere o puede requerir, y una gran bendición asistirá a la espada donde es portada rectamente para ese fin, y su uso será honorable; y mientras haya necesidad de una espada, el Señor no permitirá que el gobierno, o esos gobernadores, deseen [carezcan] los instrumentos apropiados [espadas] para que ellos la manejen, para esperar en él, en su temor, tener el filo de ella [de la espada] dirigido correctamente." Isaac Penington

LA PREGUNTA

Si el magistrado, en justicia y equidad, se compromete a defender a tales, que,
por la paz y el amor que Dios ha forjado en sus espíritus,
y por esa ley de vida, misericordia, buena voluntad y perdón, que Dios,
por su propio dedo, ha escrito en sus corazones, son sacados de la lucha,
y no puede usar un arma, destructiva para cualquier criatura, para defenderlo.

LA RESPUESTA

EL MAGISTRADO [la autoridad gubernamental] fue concebido por Dios para la defensa del pueblo; no sólo de aquellos que tienen capacidad, y pueden luchar por ellos, sino también de aquellos que no pueden, o están prohibidos por el amor y la ley de Dios escritos en sus corazones para que así lo hagan. Así, las mujeres, los niños, los enfermos, los ancianos, y también los sacerdotes en las naciones (que tienen la capacidad de luchar, pero están exentos por su función, que no es equivalente a la exención que Dios hace por la ley de su Espíritu en el corazón), tienen el beneficio de la ley y de la protección del magistrado, sin luchar por la defensa de ninguno de los dos: ¿y no es más justa e igual esa lucha que vino por la caída, debe llegar a su fin en los que Dios saca de la caída; y que los magistrados (a quienes Dios les ha dado poder para gobernar y deben gobernar bajo él) no deben exigir la pelea de aquellos a quienes el Señor de los señores ha redimido de la naturaleza combativa y escogidos como ejemplos de mansedumbre y paz en los lugares donde viven? ¿Cómo puede él pelear con las criaturas, en quién está el amor y la buena voluntad hacia esas criaturas, y cuyas entrañas circulan sobre ellas, debido a sus deambulaciones en las lujurias, en la contienda y en las guerras? Luchar no es adecuado para un Espíritu del evangelio; sino [lo es] para el espíritu del mundo, y a los hijos de él. La lucha en el evangelio se vuelve hacia dentro contra las lujurias, y no hacia afuera contra las criaturas. Habrá un tiempo cuando "la nación no levantará espada contra nación, ni aprenderán más la guerra". Cuando el poder del evangelio se extienda por toda la tierra, así será por toda la tierra; y donde el poder del Espíritu se apodera de cualquier corazón en el presente, así será en este momento con ese corazón. Este estado bendito, que se producirá en general en el tiempo de Dios, debe comenzar en lo particular; y ellos por medio de esto no son perjudiciales para el mundo, ni se verían así, si el ojo derecho en el hombre estuviera abierto para ver con él, sino [son] emblemas de ese bendito estado en el que el Dios de gloria ha prometido establecer en el mundo en los días del evangelio. Y aunque por este medio puede parecer un debilitamiento de la fuerza del magistrado y de la defensa de esa nación en la cual Dios hace que la virtud y poder de su verdad se difundan en los corazones de su pueblo; pero en verdad no es así, sino un gran fortalecimiento. Porque si la justicia es la fortaleza de una nación, y la simiente de Dios el sustento de la tierra, entonces, donde se produce la justicia, y donde la semilla de Dios brota y florece, esa nación se fortalece; y en lugar de las armas y la fuerza del hombre, la fuerza eterna se extiende en esa nación, y esa sabiduría brota en los espíritus de los hombres, la cual es mejor que las armas de guerra; y la sabiduría que es de arriba es pura y pacífica, y enseña a hacer la paz, y quitar la causa de la contienda y las guerras, y une el corazón al Señor, en espera de él para obtener consejo, fuerza y preservación en este estado, quien nos trajo a ella. Ahora bien, ¿no es esto mucho mejor y más seguro que el estado presente de las cosas en el mundo; primero, (el prerequisito), de quitar la causa de las guerras, y un espíritu dulce, pacífico, justo en el lugar de él; segundo, para tener una generación pacífica y justa, a quien el Señor ha hecho y conservado así, aspirando al Señor por la paz, el bien y la prosperidad de la nación, y a los magistrados de la misma, y extendiendo su brazo para ser una defensa de ellos; tercero, [después de que Dios haya hecho una generación justa en esa nación] para que el Dios de los cielos esté comprometido por su poder para defender ese poder y magistratura que defiende la justicia en general, y particularmente su pueblo en su obediencia a él, quién es más justo para que ellos obedezcan, y para el magistrado, quien reclama su gobierno y dominio bajo Dios, para protegerlos? ¿No era esto mucho mejor tanto para los magistrados como para las personas que el estado actual? ¡Oh que despertaran en el hombre que puede discernir y juzgar con razón!

Objeciones: Pero este es un estado utópico, o un mundo en la luna. ¿Es posible que exista tal estado aquí en la tierra?

Respuesta: 1. Cuando el principio de Dios, que está oculto en los corazones de los hombres, sobre el cual ha crecido la naturaleza corrupta, y sobre el cual pisotea el espíritu de oscuridad en los hombres, será elevado y llegará al dominio; la justicia, la paz y la buena voluntad brotarán como de manera natural entre los hombres, como lo hacen ahora las guerras, las contiendas, las divisiones, las emulaciones, quemas en el fogón, etc. (Penington está diciendo que el espíritu de Dios debe estar en control, [llegar al dominio] antes de que las guerras puedan cesar.

Comentario del editor del sitio: Este artículo está testificando cómo podría suceder esto; pero como él detalla a continuación, no está defendiendo que las naciones dejen de protegerse a sí mismas o a sus ciudadanos antes de que el poder de Dios se haya extendido por el mundo.

2. Hay una promesa de tal estado, "cuando el león comerá paja como el buey, y se acostará con el cordero, cuando la tierra será llena del conocimiento del Señor, como las aguas cubren el mar, y nada será herido ni destruido en el santo monte de Dios;" sino las naciones, que han estado llenas de guerra, arrojarán sus armas, se someterán al espíritu de paz y justicia, y no aprenderán más la guerra; cuando la sabiduría de los sabios y la fortaleza de los fuertes se rompa en pedazos; y el niño jugará en el agujero del áspid, y en la guarida de la cocatriz, y él los conducirá a todos. Tan ciertamente como el Señor Dios es verdadero, así también esto debe ser en el tiempo del Señor: ¿y no será feliz cuando llegue a suceder? ¿Quién lo estorbará? ¿Quién se esforzará por mantener el viejo cielo y la vieja tierra en pie, los cuales deben ser disueltos antes que el nuevo cielo y la nueva tierra, (en los que mora la justicia) puedan ser formados y producidos?

3. Este estado estaba en un ímpetu justo una vez, antes de la apostasía universal que alejó de la verdad y poder que Dios había sembrado en la tierra, sobre el soplo y el envío de su Espíritu entre sus discípulos, de acuerdo a su promesa. Preciosa era la semilla, el crecimiento de ella, la mujer o la verdadera iglesia, llena de hermosura y gloria, y dio a luz al hijo varón que iba a gobernar todas las naciones; pero le ha agradado al Señor posponer ese día hasta después de la noche de la apostasía, llevando al niño-varón al cielo, y haciendo que la mujer vuele al desierto, donde ella ha estado oculta desde entonces de todo menos el ojo interno del Israel interno: y el mundo, en la naturaleza pagana, ha estado clamando "¡santa iglesia, santa iglesia!" a aquella que está sobre la bestia, y que está embriagada con la sangre de los mártires de Jesús; pero la tierna esposa, la esposa del Cordero, madre de todos los corderos, ha sido desterrada de la tierra, y desde entonces una cruel y sangrienta madrastra se ha puesto sobre todos los de conciencia sensible. ¡Oh, lamentable, lamentable ha sido el estado de la verdadera iglesia, y de todos los hijos de la verdad, toda esta oscura noche de la apostasía! Pero el Señor le está poniendo fin; y aunque esta falsa mujer parece estar recuperando terreno, y poniendo sus pies sobre el cuello de los corderos otra vez, y aunque comienza a pensar que prevalecerá, y que se sentará como una dama y reina sobre la consciencia de la heredad de Dios para siempre; sin embargo, descubrirá que el Señor es fuerte, quien ha comenzado a juzgarla; y en el mar en el que ella se levanta, se hundirá como una piedra, y su caída será grande y rápida; porque aun en un día su miseria la alcanzará y la devorará.

4. Después de esta larga noche de apostasía el Señor ha comenzado a hacer algunos preparativos hacia este estado otra vez. Ha abierto sus tesoros; ha liberado el poder de su verdad; ha derramado su Espíritu para santificar y reunir a un pueblo para sí mismo; ha abierto el principio de la vida en los corazones de muchos, y en gran medida los ha atraído hacia él; quienes, en la medida en que son renovados y hallados allí, son hechos pacíficos, puros, mansos, tiernos, inocentes, de corazón recto, y los de tierna conciencia, tanto hacia Dios como ante los hombres. Y aunque se les ha lanzado multitud de reproches, sin embargo, el Señor se ha complacido en hacer brillar su inocencia e integridad, en enjugarlos en gran medida, y en su debido tiempo traerá su justicia como la luz, y su juicio como el mediodía. ¿Y qué queda para llevar a cabo esta obra, sino que el Señor prospere de este principio y desacredite el otro? Cuando el Señor haga esto, así continuará; y las naciones, los reyes, los príncipes, los grandes, a medida que este principio se eleve en ellos, y la sabiduría contraria, la política terrenal, que deshace todo, derribada, así sentirán la bendición de Dios en sí mismos y se convertirán en una bendición a otros. ¡Oh que hubiera un oído para escuchar! Porque esta es la única forma de sanar a esta nación (que ha sido tan profundamente desgarrada), como se reconocerá cuando la experiencia lamentable lo haga manifiesto. Pero el hombre en prosperidad no puede oír, y eso impone del Señor, por el giro de su mano, traer sobre él el día de su adversidad; lo cual, si hubiera podido escuchar en el día de su prosperidad, podría haberse escapado; porque Dios no aflige voluntariamente, ni angustia a los hijos de los hombres; le es necesario para su propia gloria, la preservación y defensa de su verdad y de su pueblo, y para la realización de su obra.

Objeciones: Pero si todos los hombres pensara de esta manera, y ninguno peleara, supongamos que una nación fuera invadida, ¿no sería la tierra necesariamente arruinada?

Respuesta: 1. Siempre que tal cosa sea producida en el mundo, debe tener un comienzo antes de que pueda crecer y ser perfeccionada. ¿Y dónde debería comenzar sino en algunos particulares en una nación, y así extenderse por grados, hasta que se haya esparcido por toda la nación, y luego de nación a nación, hasta que toda la tierra sea leudada? Por lo tanto, quien quiera ver este hermoso estado presentado en general, si quisiera favorecer su propio deseo, debe apreciarlo en lo particular [él mismo]. Y ¡Oh! Que los hombres no gastaran su fuerza, arriesgando la pérdida de todo por acariciar pretensiones y nombres de cristianismo, sino que oraran al Señor detenidamente para que él abriera ese ojo en ellos que puede ver la hermosura de la verdad, el poder y la virtud del cristianismo; para que puedan apreciar esa sensibilidad de conciencia en la cual la verdad crece y brota en su virtud y poder. Y entonces tal vez pronto reconocerían que la felicidad del mundo depende del crecimiento de ese principio, y de ese pueblo, que ahora es despreciado por el mundo, y no puede sino ser así por el espíritu y la sabiduría del mundo, que se encuentra en la maldad, siendo sacados de él, y testificando en contra de él, [el espíritu del mundo en lugar de Cristo, no la guerra].

Comentarios del editor del sitio: Penington habla de corazones cambiados, que entran en el principio de la vida y del evangelio - y entonces así se extiende por grados, hasta que se ha esparcido por toda la nación, y luego de nación a nación, hasta que toda la tierra es leudada, (lo cual la Voz del Señor me ha dicho que ocurrirá en los próximos años). A continuación, Penington amplifica: pero aún hay un estado mejor, al cual el Señor ya ha introducido a algunos, y el cual las naciones deben esperar y ir hacia él. El Señor ha dicho que la justicia se extenderá por la tierra a través de los profetas, y el Apocalipsis predice cómo ocurrirá. Para que la justicia se extienda por toda la tierra, todos los pecadores serán destruidos; pero el tiempo de grandes tribulaciones de Apocalipsis le dará a algunas personas la motivación para buscar la gracia purificadora del corazón y del alma que él siempre ha ofrecido, pero que la cristiandad ha convertido en algo impío. Edward Burrough profetiza el mismo evento mundial, como lo hace Esteban Crisp.

Si usted es un defensor de la paz, primero deje que Dios cree en su corazón la paz que sobrepasa todo entendimiento - y luego usted verá cómo promover la verdadera paz en el mundo. ¡LA PAZ COMIENZA EN CASA! (En su corazón). Jorge Fox fue arrestado, encarcelado, arrastrado ante los tribunales y escoltado por hombres bajo las armas muchas veces a lo largo del Diario, pero nunca les dijo una palabra acerca de que portar armas era algo impío. Los cuáqueros de hoy han cambiado su Testimonio de Paz de los llamamientos personales sumisos de los primeros cuáqueros a la persecución de las políticas gubernamentales, para convertirse en una oposición grupal organizada y protestas contra las políticas gubernamentales de guerra; y de su pacífica negativa de conciencia a portar armas, a convertirse en confrontación agresiva con otros que llevan armas; por lo tanto, sus ideales originales han sido torcidos para llegar a ser el exacto opuesto de sus orígenes. Olvidando los testimonios de los primeros cuáqueros contra la mentira, las modas inútiles, la codicia, la inmoralidad sexual, los juramentos, los falsos profetas, etc., por lo cual fueron perseguidos en gran medida, los cuáqueros modernos se toman las calles para oponerse a las fuerzas armadas de su gobierno - concluyendo evidentemente que el único mal del hombre es portar armas; en marcado contraste con las advertencias y definiciones del mal en la Biblia. Y tales tergiversaciones diabólicas siempre ocurren en pequeños pasos:

  1. Un individuo es condenado por Cristo, de modo que su conciencia no le permite llevar armas contra otro ser humano. Así como él debe dar la otra mejilla, en lugar de tomar venganza cuando es golpeado por alguien.
  2. El individuo comienza a decirle a otros que también deben dejar de portar armas, en vez de dejar la enseñanza a Cristo de lo que no está prohibido por las Escrituras. En ningún lugar está prohibida la guerra en las Escrituras - ya que la guerra es a veces necesaria para proteger a los inocentes
  3. El grupo hace que no portar armas sea una regla para la iglesia.
  4. Entonces la iglesia comienza a decirles a los que están fuera de la iglesia que la guerra es incorrecta.
  5. La iglesia comienza a interferir en los asuntos del ejército, como parte de su declaración contra la guerra.

Como era de esperar, Satanás atacó a la Iglesia verdadera con gran poder, para engañarla con una serie de pequeños pasos, convirtiéndose en otro suburbio de Babilonia. Pero, como Isaac Penington dice: "Las vasijas de Babilonia hacen un gran espectáculo, parecen ser muy santos, muy celestiales, muy celosos de Dios y de Cristo". Vea Sumisión para más detalles sobre este tema.

2. No le corresponde a una nación que ha venido a la vida y al principio* del evangelio [él está hablando de toda una nación, con corazones cambiados - en algún momento, ojalá en un futuro cercano] cuidar de antemano cómo serán preservados; pero el evangelio enseñará a una nación, (si ellos lo escuchan), así como también a una persona en particular, a confiar en el Señor, y esperar en él para su preservación. El antiguo Israel no permaneció por su propia fuerza y ??sabiduría, y por sus preparativos contra sus enemigos; sino en quietud y confianza, y esperando en el Señor para recibir dirección, Isaías 30:15, ¿y acaso ahora tales, que son verdaderos israelitas, y han alcanzado el verdadero estado del evangelio, no seguirán al Señor en la vida pacífica y el Espíritu del evangelio, a menos que vean por demostración racional de antemano cómo serán preservados por ella?No digo esto en contra de que algún magistrado o pueblo se defienda contra las invasiones extranjeras, o haga uso de la espada para reprimir a los violentos y malvados dentro de sus fronteras, (porque esto el presente estado de cosas puede requerir y requiere, y un gran bendición acompañará a la espada donde sea llevada rectamente para ese fin, y su uso será honorable; y mientras haya necesidad de una espada, el Señor no permitirá que ese gobierno, o esos gobernadores, tengan necesidad [falta] de instrumentos apropiados [espadas] debajo de ellos para el manejo del mismo, para esperar en él en su temor a tener el borde de ella [espada] correctamente dirigido); pero aún hay un estado mejor, al cual el Señor ya ha traído algunos, y que las naciones deben esperar e ir hacia él. Sí, es mucho mejor conocer al Señor como el defensor, y esperarle cada día, y ver la necesidad de su fuerza, sabiduría y preservación, que ser tan fuerte y hábil en armas de guerra.

*Comentario del editor del sitio: "No le corresponde a una nación que ha venido a la vida y al principio del evangelio cuidar de antemano cómo serán preservados"; en otras palabras, una nación no debe asumir que deben abandonar todas las armas sin que el Señor los guíe. Mire cómo la gente cita a Penington; siempre fuera de contexto, pretendiendo que él abogaba dejar todas las armas ahora, antes de que la nación se convierta totalmente al verdadero evangelio de Dios. La agenda de esa persona es resistencia orgullosa, en vez de sumisión pacífica; obras de la carne, en vez de muerte de su carne; la acción social que los hace sentirse y verse santos, en vez de llegar a ser santos. Así, su sociedad se ha convertido en lo que Penington describe como otro suburbio de Babilonia con la paz de Babilonia .. bajo una apariencia de santidad.

Como Penington dice arriba en el punto 1 anterior: "Habrá un tiempo cuando la nación no levantará espada contra nación, ni aprenderán más la guerra. Cuando el poder del evangelio se extienda por toda la tierra, así será por toda la tierra; y donde el poder del Espíritu se apodera y vence a cualquier corazón en el presente, así será en este momento con ese corazón. Este estado bendito, que se producirá en general en el tiempo de Dios, debe comenzar en lo particular." Pero hasta entonces, como dice en el punto 2 anterior: "No digo esto en contra de que algún magistrado o pueblo se defienda contra las invasiones extranjeras, o haga uso de la espada para reprimir a los violentos y malvados dentro de sus fronteras, (porque esto el presente estado de cosas puede requerir y requiere, y un gran bendición acompañará a la espada donde sea llevada rectamente para ese fin, y su uso será honorable; y mientras haya necesidad de una espada, el Señor no permitirá que ese gobierno, o esos gobernadores, tengan necesidad [falta] de instrumentos apropiados [espadas] debajo de ellos para el manejo del mismo, para esperar en él en su temor a tener el borde de ella [espada] correctamente dirigido."

3. Si el Señor emprendiera la defensa de una nación por su Espíritu y poder, ¿qué puede hacerle daño a esa nación? ¿Qué poder del hombre puede alcanzarla, perturbar su paz? "Los egipcios son hombres y no Dios, y sus caballos son carne, y no espíritu." Isaías 31:3. ¿Qué podía hacer Senaquerib y su ejército contra un ángel en el tiempo de la ley? ¿Cuántos de sus soldados fueron muertos en una noche? ¿Y qué poder entonces podrá prevalecer sobre una nación llevada al espíritu pacífico del evangelio y defendida por el gran poder de Dios mismo? ¿No será Dios una defensa tan segura sobre el verdadero Israel, en el camino y la dispensación en que los conduce, como siempre fue sobre el Israel representativo, en el camino y la dispensación en que los condujo a ellos? ¿No preservará y defenderá a aquella nación a la que enseña primero para que abandone la guerra, para que no se conviertan en presa mientras enseña a otras naciones la misma lección?

Dios prometió a Israel antiguo que cuando fueran tres veces al año para presentarse ante el Señor, de acuerdo a su mandato, él mantendría fuera de los corazones de las naciones de siquiera desear su tierra, mucho menos de entrar y tomarla de ellos mientras tanto, aunque pudieran parecer vigilantes después, y suficientemente codiciosos de tal oportunidad, fueron arrojados fuera de la tierra, después que ya había sido tomada de ellos antes. Exod. 34:24. El Señor también puede mantener fuera de los corazones de las naciones el invadir o perjudicar a esa nación que él primero atrae hacia el Espíritu pacífico. O si él no ve a bien hacer eso, puede defender a los que le han seguido saliendo del espíritu, sabiduría y fortaleza terrenales, por caminos que el hombre no conoce; ni tampoco le conviene conocer, hasta que el Señor lo lleve. El Israel antiguo no debía conocer la liberación de antemano; sino confiar en el Señor. Bajo el evangelio, el Señor da más fe que al Israel antiguo bajo la ley, y por lo tanto, puede justamente exigir mayor confianza en mayores apuros. ¡Y despertad, oh tierra! He aquí el Israel del Señor, a quien ha engendrado y criado en la tierra, después de la larga y oscura noche de la apostasía, y ustedes verán qué corazones el Señor les ha dado para confiar en él, en todos los apuros y pruebas con que él se complace en ejercerlos, y lo que el Señor hará por ellos cuando lleguen al borde de la fosa, y cuando les parezca imposible escapar de la ruina total y la destrucción. El ojo que el Señor les ha dado ve al Señor y su fortaleza; y el corazón que ha creado de nuevo en ellos, teme naturalmente el poder eterno, que llega al cuerpo y al alma para siempre; pero como para toda una multitud de naciones, no son más que "la gota de una cubeta", y en su mayor sabiduría y fuerza, no son más que "vanidad, como el pequeño polvo de la balanza, como nada delante de él y menos que nada para él".

¡Consideren esto, oh grandes hombres! ¡Oh, hombres sabios y políticos profundos! Todo lo que han hecho, o pueden hacer alguna vez, en relación con el derrumbamiento de cualquier cosa que Dios ha propuesto, ¿qué son ustedes para ella? ¿O a qué llegará el trabajo de ustedes? Es como "el pequeño polvo de la balanza"; no obstaculiza en absoluto el peso de su poder, sino que continuará su obra, llevará a cabo lo que ha propuesto en sí mismo y prometió a su pueblo; y todos sus consejos, sabiduría, fuerza, esperanzas, resoluciones y ventajas presentes o futuras contra él y su obra, no le impedirán más que el pequeño polvo en balanza que el viento sopla, y ya no está. Por lo tanto ¡sean sabios, hijos de los hombres! Teman ante su Hacedor; esperen su consejo en su temor, para él no sufra que ustedes hagan algo en contra de él, no sea que antes de que lo sepan caigan delante de él. ¡Oh! Que todo el que está en el temor recuerde ese pasaje: "He aquí, éste es el hombre que no hizo a Dios su fortaleza, sino que confió en la abundancia", etc. Olvidar al Señor en el día de la prosperidad causa mucho aumento de la angustia y el dolor de corazón en el día de la adversidad. ¡Oh ustedes que están en el poder presente! ¡Consideren que tan poco dispuestos estarían de que el Señor volviera su mano sobre ustedes, y los derribara otra vez! Oh, no lo provoquen, porque él es capaz de hacerlo, así como él iba a derrumbar los que fueron antes. Es mucho mejor para ustedes ahora temer al Señor, y evitar eso, que lamentarse y arrepentirte después. ¡Oh! No rechacen el amor y el consejo del Altísimo, (que ahora los preservará), como aquellos que fueron antes de ustedes.

Hay un deseo en todos los hombres (en quien el principio de Dios no está enteramente destruido) tras la justicia; cuyo deseo será cada vez más encendido por Dios en las naciones, antes de que la justicia y la paz se reúnan y se establezcan en ellas. Ahora, tal y tan grande ha sido el encender de este deseo en esta nación, y tal es el estado de ella, que nada puede satisfacer el corazón de ella sino la justicia: ella anhela esto en el fondo: esto los gobernadores que estaban antes podían tener, y en él los gobernadores que ahora son (al pedir consejo del principio de Dios dentro de sí mismos, y mantenerse cerca de él) pueden responder a la nación; pero si las consultas no son con el Señor, en el principio de la vida que viene de él, sino con la sabiduría y la política que es de la tierra, y de abajo, y no de arriba, que se inclinará hacia el yo y a la corrupción, y nunca traerá justicia; ni la bendición de Dios puede asistir, ni la paz que acompaña a la justicia ser cosechada de ella.

Comentarios del editor del sitio: Los cuáqueros modernos citan deliberadamente este documento de Penington fuera de contexto para justificar su movimiento de paz. Otra justificación para el movimiento por la paz es el error de Barclay al usar la declaración de Juan el Bautista en Lucas 3:14, la versión en inglés de King James (KJV) dice: "No hagáis violencia a ningún hombre". Pero casi todas las versiones en español y otras versiones en inglés contradicen a la versión King James al decir: "No hagáis extorsión a nadie".

Por lo tanto la versión de King James en inglés está equivocada. Desafortunadamente Robert Barclay, uno de los primeros escritores cuáqueros, quien admitió no haber llegado a la perfección, escogió defender el derecho de los cuáqueros a rehusar llevar armas, basado en "no hagáis violencia a nadie." Esto después llegó a ser la base para que las generaciones siguientes de los cuáqueros le dijeran a otros incorrectamente que todos las fuerzas armadas estaban mal. Sin embargo recuerde que los soldados romanos en Israel eran los que guardaban la paz, eran como la policía. Por lo tanto, Juan el Bautista les estaba diciendo que llevaran a cabo sus deberes, sin oprimir a nadie. Ellos se desempeñaron como el magistrado, quien lleva la espada en contra del maligno, para el beneficio de aquellos que estaban comprometidos a hacer el bien. Ellos previenen el comportamiento criminal. Claramente él no consideró que era inmoral servir como un soldado; si él hubiera pensado eso, les habría dicho de manera directa que cambiaran de trabajo. Él definitivamente no tenía ningún problema al dirigirse a los fariseos: Pero cuando él vio que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: "¡GENERACIÓN DE VÍBORAS! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?

El propósito de este sitio web es mostrar cómo llegar a ser
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