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Persecuciones en la Edad Media
De El verdadero William Penn, por Sidney George Fisher, 1900, págs. 78-82
En la Edad Media todo había sido absorbido por la teología y el dogma. Los artistas podían pintar sólamente pinturas eclesiásticas, y la abilidad de los arquitectos estaba dedicada principalmente a la construcción de catedrales. Los políticos generalmente eran sacerdotes, y el testamento de cada hombre debía ser aprobado primero y sus pertenencias debían ser distribuídas por un obispo. Las relaciones domésticas de la vida estaban completamente en las manos del sacerdocio. No había casi ninguna ciencia física, y lo poco que había, era remitida a los teólogos. Si estaba de acuerdo con los dogmas, era correcta; si no coincidía con ellos, estaba equivocada. Si un hecho de la naturaleza era contrario a algún dogma, qué lástima por la naturaleza. Todo razonamiento era hecho por métodos académicos, en el cual los dogmas de la iglesia eran tomados como un punto de partida del cual uno podía razonar, pero al cual se debía regresar so pena de muerte. Las investigaciones independientes y originales, y el cuestionamiento libre eran crímenes. Lo dogmático, lo milagroso y lo imposible eran las únicas cosas importantes. Los dogmas habían sido forjados por el ingenio humano más astuto hasta llegar a ser un magnífico sistema.
Comenzando en el cuarto siglo, cuando el Obispo de Roma comenzó a reclamar autoridad como el obispo principal o papa, el desarrollo fue constante. Comenzó la adoración a la Vírgen. La adoración a las imágenes, lo cual había sido una herejía, fue permitida comenzando en el siglo siete. La transubstanciación, que al final llegó a ser una de las doctrinas más importantes, ni siquiera había ido nombrada hasta el siglo once, y no fue decretada definitivamente hasta el año 1215 D.C. También así con la confesión auricular, la cual fue decretada el mismo año. Hasta el siglo doce sólo habían dos sacramentos.
Después de esto habían siete. El celibato del clero, el cual fue intentado infructuosamente en el siglo cuatro, finalmente se hizo obligatorio en el siglo once.
Además de todo esto, milagros estaban siendo realizados casi todos los días, en toda Europa, en miles de santuarios y por miles de personas, y todos ellos tenían que ser creídos; y miles de santos estaban siendo creados los cuales debían ser adorados; y trapos y huesos santos, y pedazos de madera sagrada, capaces de curar enfermedades y proteger del peligro, estaban siendo multiplicados en números sin fin.
De los acompañamientos de este sistema podemos hablar sólamente en forma breve. El más típico era tal vez la brujería, ya que durante la Edad Media se le dio muerte a más de nueve millones de hombres y mujeres. Otras religiones habían sido afectadas con este engaño, pero ninguna religión lo había desarrollado con tal exceso como la cristiandad [la que se supone que era la cristiandad, pero que en realidad era la Ramera de Babilonia] de la Edad Media. Más de cuatro mil libros fueron escritos sobre el tema, y los métodos de detectar y castigar este supuesto crimen eran tan regulares y tan bien reconocidos como nuestro sistemas modernos de policía.
La mayoría de nosotros hemos oído de la crueldad de esta religión. Hemos sido asombrados con el organizado sistema de la Inquisición, con sus oficiales designados regularmente como una corporación moderna o un departamento de gobierno.
Nos maravillamos con los hombres que estudiaron el cuerpo humano y las artes mecánicas con el propósito de producir la cantidad más grande de sufrimiento posible; quienes inventaron métodos ingeniosos de estirar y aplastar las articulaciones y arrancar las uñas; quienes escribieron manuales para guiar a sus sucesores a detectar los errores teológicos más pequeños e infligir la cantidad de tortura más grande; y quienes siguieron la ruta más segura a la agonía con el mismo entusiasmo con el cual los hombres ahora construyen caminos para el comercio y desarrollan sistemas de vapor, electricidad y cirugías.
Adición del editor del sitio obtenido de los escritos de San? Tomás de Aquina: "Todos los miembros de una parroquia deben prometer bajo juramento al obispo que ellos continuarán en la fe católica y persiguirán a los herejes de acuerdo con sus posibilidades. Este juramento debe ser renovado cada dos años. Los hombres y mujeres que han alcanzado el uso de la razón deben confesar sus pecados a un sacerdotes tres veces al año, o con el permiso de su sacerdote a otro sacerdote. Ellos deben llevar a cabo humildemente las penitencias que les han sido impuestas y de acuerdo a su fortaleza, y recibir el santo sacramento de la eucaristía tres veces al año. El que no haga esto estará bajo sospecha de ser hereje. A las personas laicas no se les permite poseer los libros del Antiguo y el Nuevo Testamento..."
De manera que la cristiandad [la versión falsa y apóstata] llegó a ser la religión más cruel como también la más supersticiosa que nunca haya prevalecido entre los hombres. Pero su parte cruel era perfectamente lógica; porque la gente había aceptado y creído literalmente no solamente esa gran cantidad de dogmas, sino que también el dogma que coronó y completó todo el sistema, la doctrina de la salvación exclusiva. Por esa doctrina, a menos que un hombre creyera todas los otros dogmas, no podía ser salvo. Si él rehusaba consentir a ella con su mente, debía quemarse para siempre en el infierno. Ésta era la piedra angular del arco, y si era verdad, cada protestante, disidente, y hereje merecía la muerte instantánea, y la muerte sería un castigo muy suave.
Los hombres que por su ejemplo y aliento estropeaban la salvación eterna de otros merecían no sólo la muerte, sino que toda clase de tortura: que se le sacaran y quemaran sus entrañas frente a sus propios ojos, ser partidos por la mitad en vida por cuatro caballos, o cualquier cosa que hiciera que la herejía fuera algo terrible. En la faz de la aflicción eterna para millones, la angustia de unos pocos cientos no era nada; y así razonaban los que en la Edad Media llevaron a cabo la Inquisición.
Nota del editor del sitio: Los miles de sacerdotes católicos que participaron en estas masivas torturas y asesinatos eran todos creyentes, bautizados, que tomaban comunión, confesaban sus pecados, oraban de manera regular, leían las escrituras - todos asesinos de la muy santa misa. Muchas persecuciones católicas romanas fueron justificadas por las famosas palabras de San? Agustín: "¿Por qué ... no debería la iglesia usar fuerza para forzar a sus hijos perdidos a regresar, si los hijos perdidos fuerzan a otros a ir a su destrucción?" Tomás de Aquinas también escribió: De parte de la iglesia, sin embargo, hay una misericordia que busca la conversión del errante, por lo cual ella no condena de inmediato, sino "después de la primera y la segunda amonestación," como manda el apóstol; después de esto, si la persona continúa siendo rebelde, la iglesia ya no espera su conversión, sino que busca la salvación de otros, al excomulgarlo a él y separarlo de la iglesia, y además lo lleva al tribunal secular para ser eliminado así del mundo por medio de la muerte. Ambos de estos gigantes de la fe romana mostraron una ignorancia clásica, al creer que el fin justifica los medios, lo que les hizo perder de vista el mandato principal de Cristo de "amar a los enemigos," no destruirlos. Y ellos también ignoraron la respuesta de Cristo a sus discípulos cuando ellos quisieron castigar a la gente que no le oía, reprochándolos severamente con lo siguiente: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois. Si alguien está violando los estándares de la iglesia, (pecando), ellos deben ser advertidos por una persona, después advertidos por dos o tres, después censurados por todo el cuerpo de creyentes, y si ellos no se arrepienten de su error, deben ser expulsados y rechazados - no asesinados, ni encarcelados, ni torturados ni privados de su propiedad.
Todos conocemos la historia de la Reforma: cómo el reavivamiento de la enseñanzas antiguas de Grecia y Roma y la invención de la imprenta desinfló esta vasta burbuja de engaño que había sido inflada por los esfuerzos de mil años; y en esos tiempos Europa bullía y hervía y se mecía de un lado a otro con las luchas de la reforma y el fanaticismo.
Pero fue, después de todo, un proceso lento que se extendió sobre varios cientos de años. Aún los reformadores más ardientes solamente podían deshacerse de un dogma a la vez. Wycliff, el líder más grande de la Reforma, rechazó solamente la transubstanciación y dejó casi todo el resto. Huss, su sucesor, atacó solamente los milagros fraudulentos de los eclesiásicos y profesó aceptar todos los dogmas, aunque golpeó la raíz de todo el sistema cuando declaró su creencia en la libertad religiosa. [Calvin participó en la ejecución de 23 personas por causa de herejía, incluyendo la quema de Servet en la estaca por haber negado la base escritural de la "Trinidad."] Lutero, quien apareció cien años después de Huss, también era conservador. Sus famosas noventa y cinco proposiciones fueron dirigidas solamente a la venta de indulgencias, la cual era llevada a cabo excesivamente en ese entonces. Después el negó la autoridad del papa, lo cual ciertamente fue ir bastante lejos. Pero él se aferró a varios dogmas que fueron rechazados por casi todos los otros protestantes.
La misma indecisión de no poder romper completa y repentinamente con el pasado fue mostrada por todas las iglesias grandes o divisiones de la Reforma. La iglesia de Inglaterra, los luteranos, los presbiterianos, y los independientes dejaron algunos de los dogmas, pero se aferraron al resto con gran determinación. Pero las numerosas sectas pequeñas y mal organizadas siempre fueron más progresivas. Compuestas principalmente de gente de baja clase, con nada que perder con el cambio y sin los prejuicios de la educación, muchos de ellos se deshicieron de una vez de todo el sistema dogmático, y dependieron completamente de sus propios pensamientos y su juicio, y la dependencia en la conciencia y el juicio individual fue la prueba de el avance en la Reforma.
Actualización moderna del Señor: El Señor me ha dicho: "Donde hay obediencia, hay justicia; sin ella tenemos la segunda guerra mundial." No nos olvidemos, la Alemania Nazi era una nación "cristiana". Desde que se formó el partido Nazi y a través del período de conquista y crecimiento, Hitler expresó su apoyo cristiano a la ciudadanía y los soldados alemanes. A continuación está una cita de Hitler:
Mis sentimientos como cristiano me dirigen a mi Señor y Salvador como un combatiente. Ellos me dirigen al hombre que una vez en soledad, rodeado solamente por unos pocos seguidores, se dio cuenta de como eran realmente estos judíos y instó a los hombres a luchar en contra de ellos, y quien, ¡siendo la verdad de Dios! fue más grande no como sufriente sino como un combatiente. En amor ilimitado como cristiano y como hombre, yo leo los pasajes que nos hablan acerca de cómo el Señor al fin se levantó en su poder y tomó el látigo para echar del templo a la generación de víboras y serpientes. Qué tremenda fue su lucha por el mundo en contra del veneno judío. Hoy, después de dos mil años, con profunda emoción reconozco más profundamente que nunca antes el hecho de que fue por esto que él derramó su sangre en la cruz. Como cristiano no tengo el deber de dejarme ser engañado, sino que tengo el deber de ser un combatiente por la verdad y la justicia.... Y si hay alguna cosa que puede demostrar que estamos actuando correctamente es la angusta que crece día a día. Porque como cristiano también tengo un deber hacia mi propio pueblo.... Cuando salgo en la mañana y veo a estos hombres de pie en sus filas y veo sus rostros apretados, entonces es que creo que no sería ningún cristiano, sino el diablo mismo si no sintiera lástima por ellos, si no estuviera en contra de aquellos que explotan y saquean a esta pobre gente, así como lo hizo nuestro Señor hace dos mil años.
-Adolfo Hitler, en su discurso en Munich el 12 de Abril de 1922
A pesar de lo horrible y lo desagradable que es el discurso anterior, éste ilustra cómo la dependencia en un pequeño grupo de escrituras bíblicas, mientras que se ignora o se es indiferente a las escrituras como un todo, puede producir una religión monstruosa. Hoy hay más de 30,000 sectas cristianas, cada una de ellas con su grupo diferente de escrituras, cada una con sus interpretaciones diferentes, cada uno sin obediencia, cada uno sin justicia. Como dijo el Señor anteriormente: con obediencia hay justicia, sin obediencia hay una segunda guerra mundial.
¿Pueden ver lo absurdo que es creer que alguien sea salvo, mientras todavía sigue pecando? Hitler pensó que él era salvo; él pensaba que recibía la justicia de Cristo por medio de la sangre de Cristo. ¿Pueden imaginar a Cristo abrazando a Hitler? ¿Pueden ver cómo la mente humana puede interpretar las escrituras y crear una fantasía, una fe de mentira, que puede justificar cualquier nivel de pecado? ¡Podría el diablo haber creado un evangelio peor para servir mejor sus propósitos: la perpetuación del pecado, la caída contínua del hombre, la ilusión de ser salvos, pero la garantía de la muerte del alma para un pecador salvado -- por gracia!
Como dijo Isaac Penington: "Ya no puede haber reconciliación entre Dios y el hombre, sino por medio de un cambio de esta naturaleza en el hombre; porque Dios no cambia, él es luz, él es vida, él es santidad que no cambia y nunca será reconciliada, o tendrá comunión con la oscuridad, con aquello que está muerto o es impío, lo cual es el hombre en su estado caído, hasta que es engendrado por Dios otra vez, cambiado y renovado de su naturaleza impía y pecaminosa, hacia una naturaleza buena y santa, y hasta que es alejado de sus obras impías, y llega a saber lo que significa ser la obra de Dios, creado de nuevo para buenas obras.
Esto no sucede al hablar palabras, mojándose, o comiendo pan y vino. ¡Hitler hizo esto también! Penington nos dice otra vez cómo sucede esto:
"Nada puede producir este cambio en el hombre, sino el espíritu y el poder de Cristo, pero la gracia y la verdad la cual vienen de Jesucristo. Por lo tanto, un hombre necesita estar seguro que él recibe este espíritu y poder,
y que él siente el valor su valor operativo y de cambio, y ser realmente cambiados por él, siendo creados nuevos, [la nueva criatura], engendrado nuevamente para Dios, en la santidad y justicia de la verdad, un hijo y siervo del Dios viviente;
- sino nunca puede conocer lo que pertenece a la verdadera reconciliación con Dios, y a la comunión con él en la luz y la vida de su Hijo."
"Nada puede producir este cambio en el hombre, sino el espíritu y el poder de Cristo, pero la gracia y la verdad la cual vienen de Jesucristo. Por lo tanto, un hombre necesita estar seguro que él recibe este espíritu y poder,
y que él siente el valor su valor operativo y de cambio, y ser realmente cambiados por él, siendo creados nuevos, [la nueva criatura], engendrado nuevamente para Dios, en la santidad y justicia de la verdad, un hijo y siervo del Dios viviente;
- sino nunca puede conocer lo que pertenece a la verdadera reconciliación con Dios, y a la comunión con él en la luz y la vida de su Hijo."
"Todas las religiones y profesiones sobre la faz de la tierra, que no alcanzan a tener este Espíritu, y poder, y en las cuales esta nueva creación en Cristo Jesús no es testificada, [en vez de ser sólo asumida] ni reciben poder para abstenerse de lo que es malo, ni para llegar a ser hijos de Dios, - no son la religión pura, poderosa, basada en el evangelio, en la cual operan la virtud divina y el poder de la vida; sino que son aquello que la sabiduría terrenal ha formado sin vida. Y, todas las religiones que tienen sólo una apariencia de piedad, y no tienen su poder, se deben alejar de ellas, y deben testificar en contra de ellas, aquellos que son llamados a ser testigos de la religión y de la alabanza verdaderas del evangelio, las cuales permanecen en el Espíritu, la vida y el poder."
"Esta religión y adoración, las cuales permanecen en el Espíritu, la vida y el poder, es la religión y la adoración que Cristo estableció cerca de mil seisientos años atrás. Juan 4:23-24, 1 Cor 4:20, Rom 6:4. Y, esta es la religión que Dios ha revivido y ha establecido otra vez, como lo predican ahora los que reciben el evangelio; y, creyendo en el poder, el cual es tanto testificado externamente como también revelado internamente, ellos tienen el testimonio de éste en sus propios corazones. Apoc 14:6-7, 1 Juan 5:11-12, Isa 50:1. Oh, ¡qué dulces son estas Escrituras, cuando son leídas apropidamente y entendidas correctamente, cuando el Señor da el entendimiento correcto, y nos guía hacia la verdadera experiencia de ellas! Aquel que está establecido correctamente, quiero decir, en la verdadera y sensible experiencia
de ellas en su corazón, no puede sino recibir la guía de Dios para progesar en ella segura y felizmente; siempre y cuando aquella persona esté esperando diariamente al Señor, para ser enseñado y guiado por Él,
más y más, hacia la vida, el Espíritu y el poder de la Verdad; de manera que, aquella persona será enseñada por Dios para llegar a conocer a su Hijo Jesús, y la libertad que viene por la Verdad como se encuentra en Jesús, diariamente más y más."
Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos.
El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.
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