La Cruz Perdida de la Pureza


ALGUNOS PRINCIPIOS QUE GUÍAN PARA SALIR DE LA APOSTASÍA,
HACIA EL ESPÍRITU CRISTIANO Y LA VIDA OTRA VEZ

1. Que no hay salvación sino por el verdadero conocimiento de Cristo. Los judíos habían recibido las ordenanzas de Dios, y sabían acerca del Mesías que había de venir, y lo creían, y eran muy celosos en su adoración en la observación de la circuncisión, la pascua, las lunas nuevas, y sábados, etc , ("¿Con qué me presentaré a Jehovah y me postraré ante el Dios Altísimo?"), y sin embargo Dios se queja de ellos por medio de su profeta: "Mi pueblo es destruido porque carece conocimiento." Y el estado es el mismo bajo la apostasía anticristiana, en la cual la ramera ha hecho que todas las naciones, pueblos, tribus y lenguas estén embriagadas con el vino de su fornicación. El verdadero conocimiento y adoración se han perdido; pero los ojos de aquellos que han estado en la apostasía, y bebido con esa copa, no lo podían ver, no más de lo que los judíos pudieron ver en sus días.

Pero para ser más específicos.

El conocimiento de Cristo no es literal, tradicional o carnal, ni puede ser recibido por el entendimiento natural; pero es espiritual, y el entendimiento debe ser dado por Dios que lo recibe. "Nos ha dado entendimiento para conocer al que es verdadero," 1 Juan 5:20. Un hombre puede leer escrituras, oír sermones, etc., y así recibir un conocimiento en el viejo entendimiento: pero ni este entendimiento en el cual el conocimiento es recibido, ni el conocimiento mismo que es recibido, son espirituales, sino carnales, y no pueden salvar. El que viene una vez a recibir un entendimiento de Cristo, y a tener el conocimiento de Cristo que derramado de parte de Cristo en su corazón, conoce la diferencia entre aquello y el entendimiento en el cual recoge las cosas. El conocimiento de Cristo según la letra [la Biblia], (y una fe en él que responde a tal conocimiento), no salvará; pero el hombre debe conocerle en ese Espíritu, vida y poder en los cuales él vivió, si está firmemente establecido en la esperanza de ser salvo por él, (2 Cor 5:16-17).

[Todas las cosas me han sido entregadas por mi Padre. Nadie conoce bien al Hijo, sino el Padre. Nadie conoce bien al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Mat 11:27. El Padre y el Hijo sólo son conocidos por medio de la revelación, por medio del hijo revelándolo; porque el Hijo y el Padre uno son. Porque lo que se conoce acerca de Dios se revela en ellos, pues Dios se lo manifestó, Rom 1:19; no de leer acerca de Dios, no por escuchar a alguien hablar acerca de Dios, porque Dios es conocido por medio de la revelación en su corazón, donde usted lo oye y lo ve a él enseñándole acerca del pecado, la justicia, y acerca de sí mismo.

Jesús dijo: "Venid a mí...Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí," Mat 11:29. Jesús dijo "venid a mi muchas veces". Usted debe ir a Él al sentarse silenciosamente y escuchar esperándolo a Él para que le hable. Usted no aprende del Espíritu leyendo las escrituras, yendo a la "iglesia", yendo a las reuniones de oración, círculos de oración, discusiones con otros "cristianos" carnales, escuchando sermones pronunciados por predicadores no perfeccionados, cantando himnos, etc.

De la Palabra del Señor en el interior:

2. Que Cristo salva por el nuevo pacto: no por nada que entra en la mente por lo antiguo de la letra [Biblia]; sino por una vida engendrada, que es nueva. Hay dos pactos que se mencionan en las escrituras, uno de los cuales se llama el antiguo y el otro el nuevo. El antiguo pertenecía a los judíos, el cual ha sido cancelado, y tenía que ver con sus ceremonias, su estado y gobierno. El nuevo es mejor que el primero, y Cristo es su Mediador, (Hebreos 8: 6). Mediante la mediación entre Dios y el hombre, o reuniéndolos en, y de acuerdo con, este pacto, él salva. El hombre, por su desunión y distancia de Dios, perece; pero al ser llevado de nuevo a Dios, [en unión con Dios] vuelve a vivir; lo cual Cristo produce a través del nuevo pacto. Cualquiera que no sea guiado por Cristo en ese pacto, no está en el estado de salvación.

[El cristianismo enseña que siendo que Cristo es el mediador, él es como un abogado defensor que gana cada caso y va a excusar su vida de pecado porque ellos "creen"; pero esa no es la función de Cristo el mediador. La función del mediador no es excusar, es cambiar al hombre para que llegue a ser santo y puro, liberado de todo pecado por el mediador, perfeccionado para siempre y en unión con Cristo y Dios, hablando y obrando según la voluntad de Dios, ya no más su propia voluntad.

"Quien al ser el resplandor de su gloria y la imagen exacta de su persona, quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, cuando él había preparado una limpieza de pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. Heb 1:3

¡Tome nota! Jesús entonces estaba listo para limpiar pecados, no para excusar pecados ni ignorar pecados, sino para liberarlos de la esclavitud del pecado para limpiarlos totalmente y perfeccionarlos, santificarlos y hacerlos santos para siempre, Heb 10:14. Eso es lo que la verdadera gracia hace; la verdadera gracia redime de toda iniquidad (pecado, obras ilícitas), y purifica un pueblo que es de Él, ferviente para buenas obras, lo cual él hace por medio de su guía para saber qué hacer y qué decir.

De la Palabra del Señor en el interior:

3. Que el nuevo pacto está escrito en el corazón. Sin esto, no hay otra manera de entrar en el nuevo pacto, del cual Cristo es Sumo Sacerdote y Mediador, sino teniendo las leyes de Dios escritas en el corazón. "Este es el pacto ... pondré mis leyes en la mente de ellos, y en sus corazones las inscribiré... Nadie enseñará a su prójimo, ni nadie a su hermano, diciendo: 'Conoce al Señor'; porque todos me conocerán, desde el menor de ellos hasta el mayor." (Heb 8:10-11). Él está hablando del pacto del cual Cristo es el Mediador (Heb 8:6), que él llama un nuevo pacto, (Heb 8:8) y que dijo que no es como el antiguo, (Heb 8:9), dando ejemplo en dos principales detalles, en los que es muy distinto: 1) El antiguo fue escrito exteriormente en letras, para ser leído por el ojo externo; pero este está escrito internamente en el corazón y en la mente, y por lo tanto sólo puede ser leído por el ojo espiritual, y 2) bajo el antiguo necesitaban ser enseñado de los hombres; los labios del sacerdote debían preservar el conocimiento, y debían buscar la ley de su boca; pero ahora deben tener la ley tan cerca de ellos, tan claramente escrita en ellos, que no necesitan a nadie que les enseñe. De la ley viene el conocimiento de Dios; la ley está en el corazón; y de la ley en el corazón surge el conocimiento de Dios en los más pequeños y en los más grandes que están dentro de este pacto, quienes no necesitan decir: Conoce a Jehovah. — Este es el estado del nuevo pacto, al cual los cristianos llegaron en estos días, (1 Juan 2:27). Pero ha sido una cosa extraña en esta oscura noche de apostasía, y sigue siendo algo extraño para muchos. Pero que ellos consideren esto: ¿Puede un hombre ser un cristiano y estar fuera de ese pacto en el cual Cristo es el Mediador? ¿Puede un hombre ser llevado de nuevo a Dios por Cristo, y sin embargo estar fuera de ese pacto por el cual Cristo lleva a los hombres de regreso a Dios? ¡Oh! Cómo Satanás ha engañado a las pobres almas en esta espesa noche de oscuridad, para hacer creer a los hombres que tienen fe en Cristo, y que serán salvos por ella; mientras ellos son completamente ignorantes y ajenos al pacto por el cual Cristo el Mediador salva. "Todos ellos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande". ¡Tomen nota! Allí el hombre más pequeño en este pacto tiene la ley así escrita en su corazón, que él no necesita buscar externamente para obtener conocimiento.

[Cuando usted oye un mandato del Espíritu, hablando desde el interior de su corazón, eso le imparte la vida de Dios a usted; y ese mandato es establecido como una ley nueva en su corazón, añadida a la ley interna existente de Dios en el corazón de cada hombre. De la Palabra del Señor en el interior: "Cuando tú has oído las palabra muertas en la Biblia, y las recuerdas, haz caso de lo que se dice — siempre obedientes a sus comandos. Tú debes obedecer toda ley que el Espíritu establezca."]

4. Que sólo el Espíritu de Dios puede escribir el pacto en el corazón; O que Cristo escribe el pacto por su Espíritu, - el hombre, con toda su sabiduría, no puede alcanzarlo. El hombre es expulsado de la presencia de Dios, y no puede encontrar el camino de regreso a él sin las enseñanzas y la guía del Espíritu de Dios. No es ser educado de alguna forma de religión desde la niñez de uno, ni el dejar eso y correr después hacia alguna secta, eso no producirá ningún beneficio; sino sólo al escuchar la verdadera voz del verdadero Espíritu. Está escrito en los profetas con respecto a los hijos de este pacto, que todos serán enseñados por Dios; "Y todos tus hijos serán enseñados por el Señor". Es solamente el Señor quien, por su Espíritu, les enseña a venir a Cristo y recibir de Cristo el nuevo pacto en sus corazones; porque el hombre es incapaz de conocer o recibir a Cristo, o su pacto, hasta que el Espíritu lo haya preparado y le haya enseñado, (Juan 14:17). Pero cuando ha preparado y ajustado su corazón, entonces con su propio dedo escribe la ley pura de la naturaleza y de la vida de Cristo con eso; con la recepción de lo cual él sale de su propio espíritu y naturaleza oscuros hacia el verdadero conocimiento de Dios, y la unión con él. "Yo pondré mi Espíritu dentro de vosotros" (Eze 36:27). Esto es parte del pacto, y de hecho esa parte por la cual todo el resto es forjado.

5. Por lo tanto, el primer paso apropiado en la religión es saber cómo encontrarse con el Espíritu de Dios. No hay progreso, no hay verdadero progreso en la verdadera religión, hasta que el hombre entra en el pacto; y no hay una venida hacia el pacto sino por el Espíritu: por lo tanto, lo primero que es absolutamente necesario que sea conocido en la religión es el Espíritu, su escritura [en el corazón], o al menos sus movimientos y agitaciones, en el corazón. También puede ser evidenciado así: todas las cosas en la religión, aceptables para Dios, fluyen del Espíritu; todo conocimiento ha de venir de él; porque solo él ha revelado y puede revelar la verdad, y es designado por Cristo para conducir a toda verdad. Toda adoración debe ser ofrecida en él. Los que adoran al Padre, deben adorarle en Espíritu y en verdad; porque el Padre busca a los que le adoran; pero rechaza todos los demás adoradores y adoraciones, por más gloriosa que pueda parecer su adoración; particularmente, orar debe hacerse siempre en el Espíritu, (Efesios 6:18, Judas 20). Así también el cantar, etc, sí, toda la vida y conversación debe ser en el Espíritu, (Gal 5:25). La mortificación de toda corrupción debe ser hecha por el Espíritu. "Pero si por el Espíritu hacéis morir las prácticas de la carne, viviréis" (Romanos 8:13). De hecho, un cristiano no es nada, y no puede hacer nada, sin el poder y la presencia del Espíritu de Dios en él. Así pues, si no se puede hacer nada en la religión (con aceptación de Dios), sin el Espíritu, entonces el Espíritu es lo primero que debe ser cuidado por aquel que quiere estar verdaderamente bien establecido en cuanto a la religión.

6. La primera manera de encontrarse con el Espíritu de Dios es como un convencedor de pecado. Aquí está la verdadera entrada; esta es la llave que se abre a la vida eterna; el que puede recibirlo, que lo haga. No es elevándose hacia altas imaginaciones y formas de adoración; sino bajando a este punto bajo. Esta es la primera y más apropiada obra del Espíritu de Dios hacia el hombre caído, por la cual él hace un camino para escribir la ley de Dios en el corazón; a saber, convencer de pecado. ¿Y dónde debería mirar primero el hombre para encontrarse con él, sino a su primera obra en él? Cuando Cristo prometió al Consolador, el Espíritu de verdad, dijo esto acerca de él, "que convencería al mundo de pecado" (Juan 16:8). Los que han sido creados de nuevo en Cristo, y se han convertido en sus discípulos, reciben consuelo del Espíritu; pero ¿qué es él para el mundo? ¿O cómo pueden sentir alguna operación de él? Porque es él un convencedor de pecado para ellos, y pueden encontrarlo examinándolos y convenciéndolos de sus pecados. De modo que la gran obra para el hombre, mientras está en la oscuridad (porque cuando sea trasladado a la luz será fácil) es distinguir los movimientos y agitaciones del Espíritu de Dios.* Y esta es la mejor manera para que el hombre en este estado los conozca: lo que descubre lo que es malo, ESO es bueno. Lo que descubre lo que es espiritualmente malo, ESO debe ser espiritualmente bueno; porque el mal es oscuridad, y no puede manifestarse a sí mismo. Lo que descubre lo que es indudablemente puro e inclina hacia él, ESO debe ser de Dios. Ahora bien, conocer esto y unirse a él es una unión de la criatura con Dios, por parte de aquel que viene de su Espíritu, y por lo tanto es el verdadero comienzo de la vida eterna.

[* "La gran obra para el hombre, mientras está en la oscuridad, es distinguir los movimientos y agitaciones del Espíritu de Dios" (distinguirlos de su propia mente y de Satanás). Todos los hombres se sientan en tinieblas y caminan en tinieblas hasta que sus corazones han sido limpiados del mal que los contamina. Cuando un hombre "es trasladado a la luz, será fácil" distinguir los movimientos del Espíritu de Dios de los del enemigo.

De la Palabra del Señor en el interior:

7. Aquello por lo cual el Espíritu de Dios convence de pecado, es su luz que brilla en la conciencia. El hombre caído es oscuridad; la luz brilla en la oscuridad, y muestra al hombre el mal, que de otro modo estaría cubierto en él. El hombre cayó de la presencia de Dios, perdió la imagen de Dios y se convirtió en completa oscuridad; pero el Espíritu de Dios es luz, y brilla en las tinieblas, y se esfuerza con el hombre para reducirlo de nuevo a la luz de la que cayó. "Dios, quien mandó a que la luz resplandeciera de las tinieblas, ha resplandecido en nuestros corazones, para dar la luz del conocimiento de la gloria de Dios " ... 2 Cor. 4:6. ¿Dónde se encontraron los apóstoles y los cristianos en aquellos días con la luz del conocimiento de la gloria de Dios en Cristo? Dios brilló en sus corazones. El que hizo resplandecer la luz de la oscuridad profunda (Génesis 1:2), por su Espíritu, por el mismo Espíritu hizo brillar la luz del conocimiento de la vida en sus oscuros corazones; y allí es también que la obra de la convicción es realizada por el mismo Espíritu. El que perfecciona la buena obra en el corazón, es el que allí la comienza; y su principio es, al reprobar y convencer de pecado, y apartar así el corazón de él hacia Dios, y hacia la obediencia de la justicia que él manifiesta. Y el que no se encuentra con el Espíritu en el comienzo de su obra, o se escabulle, y no continúa con él, sino que sofoca sus reproches, no tolerando eso, ni separándose de aquello por lo que es reprobado, es probable que al final nunca se encuentre con él. Y entonces será demasiado tarde para que culpe a esa religión en la que sólo había una forma muerta, pero no el poder vivo de Dios. El que quiere llegar a la vida eterna, debe ser trasladado de su entendimiento muerto, y de todos sus caminos y adoraciones muertas, los cuales agradan a ese entendimiento, a un principio viviente, y mantenerse en ese principio; y entonces conocerán la vida verdaderamente, y el alimento verdadero de esa vida, y la verdadera adoración y servicio de esa vida, y la recompensa que pertenece a todos.

8. Que esta luz que convence de pecado, brilla en toda conciencia. "Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno" (Miqueas 6:8). "La vida", que estaba en Cristo, era "la luz de los hombres" (Juan 1:4). Cristo es "la luz del mundo" (Juan 8:12). Dios, así como amó al mundo, así también manifestó su amor al mundo, enviando su luz hacia él, para iluminar a todo hombre que viene al mundo, para que con la luz vean a su Hijo; y a todos los que le reciben, les da poder para ser hijos de Dios. Así como Dios quiere que "todos los hombres sean salvos, y lleguen al conocimiento de la verdad"; así ha dado esa luz a todos, que puede llevar al conocimiento de la verdad que salva. Él es "la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que viene al mundo" (Juan 1:9). "La gracia de Dios, que trae la salvación, ha aparecido a todos los hombres", etc. Así como el enemigo tomó posesión del corazón de cada hombre, llenándolo de oscuridad; así Cristo busca, y procura desposeer al enemigo, por la luz que él envía después de él a cada hombre. Y esta es la condenación del hombre: no es que carezca de una luz para testificar en contra, y apartarlo del enemigo; sino que ama al enemigo, y elige ser uno con el enemigo; pero aborrece la luz, y se aleja de ella, Juan 3:19-20. Escucha los razonamientos de su mente contra la luz, y así la asfixia y la ahoga; pero no se dirige a la luz, para que todos los razonamientos de su mente sean contenidos por ella y sometidos a ella.

[Los hombres rechazan las súplicas suaves de la luz porque aman las pasiones y placeres de su estilo de vida egoísta; ellos no tienen interés en el cambio y por lo tanto rechazan cualquier sugerencia de cambio.]

9. El verdadero camino a la vida eterna es creer en la luz del Espíritu, que brilla en la conciencia. El hombre está en tinieblas, la cual lo mantiene en la muerte; y no hay manera de salir de la muerte, sino al salir de las tinieblas; y no hay manera de salir de las tinieblas, sino siguiendo esa luz que la descubre, y llama a salir de ella; y el que sigue eso no puede permanecer en las tinieblas, sino que debe salir. Hay un principio impío en el hombre que pide el mal; y hay un buen principio que llama a salir del mal hacia el bien; ahora, el que sigue el bien no puede seguir el mal, sino que se aparta de él. "Yo soy la luz del mundo (dijo Cristo). El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida," (Juan 8:12). Pero esto es lo que deshace al hombre; él ama la oscuridad, ama el mundo, el curso del mundo, las adoraciones del mundo; él ama su propio entendimiento y su propia voluntad, y así odia esa luz que cruza estos, y que le quiere enseñar, mediante la negación de ellos, para crucificar esa naturaleza desde donde surgen, y para la cual son aptos. Y a partir de esto sucede (siendo que el amor al pecado en el interior es fuerte, y Satanás, el hombre fuerte, mantiene la casa) que los movimientos del Espíritu de Dios son fácilmente oprimidos, ya sea por razonamientos de la comprensión, o por la perversidad de la voluntad; pero si alguno se atrevía a confiar en ellos, pronto encontraría de qué naturaleza eran, por la fuerte oposición del hombre fuerte en contra de ellos. Es ciertamente un camino estrecho y angosto, en el cual ninguna carne puede entrar y caminar; y sin embargo es el único camino porque no hay vida en Dios, ni paz con Dios, mientras el enemigo vive en el corazón. Pero cuando recibimos y nos acercamos a la luz, entonces el poder comienza a funcionar, que destruye al enemigo en el corazón; y cuando se hace eso, no hay más guerra, sino paz. Entonces la paz verdadera, que sobrepasa el entendimiento, llena y refresca el corazón; y en ese punto la paz que estaba en el alma antes, no era más que la paz del enemigo, y no permanecerá más tiempo de que lo se le permite al enemigo mantener posesión en silencio.

10. Que creer en la luz del Espíritu, que brilla en la conciencia, une el alma con Dios, y le abre los manantiales de vida. La creencia en las tinieblas (que es la incredulidad hacia Dios) desunió el alma y le cerró los manantiales de la vida. La creencia en la luz, la cual es enviada para ayudar a salir de las tinieblas, vuelve a unir, y vuelve a abrir los manantiales. Dios es luz; Él habita en la luz, y allí goza la plenitud de la vida. Él da una medida de su propia luz para sacar de las tinieblas. El que cree y sigue esto, es guiado por ella a Dios, de quien vino; y saliendo de las tinieblas hacia él, comienza de nuevo a sentir los manantiales de la vida, los manantiales frescos de la vida, que están en él. El que cree viene al pozo de la salvación, y saca de él agua viva, y bebe constantemente del agua viva, para ya no tener sed; sí, "de su vientre fluyen ríos de agua viva". Este es el fruto de la verdadera fe; pero este no es el fruto de la fe de la apostasía; sino que allí el alma sigue siendo desunida a Dios, y unida a las tinieblas, y no bebe de los arroyos vivos, sino que bebe agua muerta. La fuente de la vida pura no está abierta a ella, sólo la fuente de la iniquidad está abierta a ella; y esa sangre que purifica y quita el pecado no es conocida. Sólo hay un sueño de estas cosas en la noche oscura de la apostasía; por cuyo sueño la conciencia está ligeramente calmada por el presente; pero cuando el testigo se despierta, y la luz del día brilla, el alma, que es delgada, se encontrará en manos del enemigo, en los lazos del pecado, y sentirá que nunca conoció ese poder que podía redimirlo; pero la serpiente sutil la engañó con un nombre, en lugar de la sustancia del nombre.

Este es el camino verdadero, el camino estrecho (sobre el que puedo, en la presencia del Dios viviente, poner mi sello en su verdad), lo cual le ha agradado a Dios descubrir, y manifestar de nuevo, después de la larga noche oscura de la apostasía. No llegamos a él al oír o recibir nuevas nociones o aprehensiones de las cosas; sino al sentir lo que pone fin a todas las nociones y aprensiones del hombre; y crecemos en él a medida que esto aumenta en nosotros. La simiente a la cual se le hizo la promesa, la simiente que existía antes de Abraham, es sentida, y su día se ve, en el cual nos regocijamos; y por la luz de ella se descubre las tinieblas, y el reino de las tinieblas es asaltado. Así como cae diariamente en muchos detalles, así también caerá en general; y los reinos de este mundo serán los reinos del Señor y de su Cristo; y él reinará sobre la tierra, donde el pecado y el anticristo han reinado mucho tiempo, y lo han suprimido. Y aunque hay gran ira y clamor entre el pueblo y los profesantes paganos, sin embargo el decreto ha salido, y el rey de Sión reinará en el santo monte de Sión, y las colinas y los montes se derretirán delante de él, y la tierra será sacudida alrededor de él.

Por lo tanto reúnanse, reúnan sus grandes fuerzas, ¡Oh ustedes que son de varios tipos de profesantes carnales! Que se caigan todas sus diferencias una en contra de otra, y únanse en contra de aquel que está en contra de todos ustedes. Tengan más sabiduría que la serpiente, y formen argumentos de las Escritura con la mayor habilidad y entendimiento de la carne; pongan a su lado a los reyes, gobernantes y magistrados de la tierra; manejen hábilmente todas las armas de la carne; disputen, reprochen, injurien, latiguen, pongan en el cepo, encarcelen, hagan morir de hambre - no, ejecuten. Vean si pueden sostener su reino, porque hay uno que es poderoso que viene contra ustedes, el cual tomará la viña, el reino, la heredad de ustedes, y se las dará a otro; y sobre ustedes vendrá esa muerte y tinieblas, esa miseria y destrucción de la que ustedes se han alejado; y que han despreciado como la porción de otros. Por lo tanto, consideren su condición en el temor del Señor; y si no se sienten capaces de combatirlo, hagan su paz en el momento oportuno, y dejen que sus más grandes coronas (su sabiduría más selecta y su fuerza en la carne) sean puestas a los pies de Cristo, en la más mínima aparición de su luz en la conciencia. No permitan que ni el menor control de su Espíritu sea así despreciado; sino que sea estimado por encima de las más altas nociones de luz en la que ustedes se han reunido, o que pueden reunir con sus entendimientos carnales. - Y de hecho no es menos de lo debido; porque esto que sale fresco del Espíritu está más vivo en sí mismo, y es más apropiado para el estado presente del hombre a quien viene, que lo que él mismo por su entendimiento puede obtener de la letra.

Ha habido una simiente preciosa de Dios que se ha movido por mucho tiempo en esta nación; pero ha sido oprimida y sujeta por el espíritu del faraón y sus sabios egipcios, que lo quieren someter a sus leyes y adoraciones, y no quieren dejar que Israel salga de Egipto ante el llamado de Dios, para adorarle en Espíritu y verdad; sino lo quieren mantener en formas y caminos inventados por el hombre. El Señor ha derramado sus plagas sobre este espíritu, y ha obrado cada vez más la libertad de su pueblo; pero a medida que cesan las plagas, este espíritu se endurece, e intenta reducir a Israel a la esclavitud otra vez. Y así como el faraón renueva la esclavitud de Israel, así Dios renueva las plagas del faraón y sus egipcios. El faraón tiene una voluntad obstinada, y una gran sabiduría y poder, y es reacio a dejar ir a Israel; pero el Señor también es sabio y fuerte, y tiene una voluntad más justa que la del faraón; y con su sabiduría y fuerza hará su voluntad, y el faraón no quedará de pie.

¿Quién es tan extraño en Israel, que no ha observado que cuando Dios comenzó a levantar la simiente en esta nación, y la llamó hacia la libertad, así el espíritu de los sabios egipcios se levantó en contra de ella, exclamando error, herejía, blasfemia, nuevos caminos, nuevas luces, etc.? Y sin duda han surgido muchas cizañas; pero el objetivo del enemigo no era tanto arrancar la cizaña, sino destruir la única buena semilla de trigo. Herodes no se propuso matar a todos los niños de Belén; pero prefirió matarlos a todos, que permitir que Cristo viviera. ¡Qué predicación, por un lado! ¡Qué manera de correr al magistrado por otro lado! Y todo para destruir a este niño. Cuando apareció algún otro modo de culto, como el de la Independencia, Anabaptismo, o de buscar y esperar la verdad, ¡cómo avanzaron en contra de ellos, y clamaron en contra de ellos, por temor de que el niño naciera y apareciera allí! Y ahora que ellos ven su propia imagen presentada allí, están en paz con ellos. Y habiendo descubierto eso, donde ninguna parte de la imagen o de la marca se puede recibir, sino que hay otra naturaleza en la vida y la verdad que es presentada, y ninguna forma sin vida descenderá; ahora, ellos sabían dónde disparar todos sus dardos; ahora ellos sabían contra quién inventar y hablar toda clase de mal, y en contra quien dirigir toda su envidia, rabia y gritos, y para predisponer todo tipo de personas en todas partes con toda clase de prejuicios, para que la verdad no pueda ser difundida en cualquier lugar, sino que sea resistida en todas partes. Y la mente de todas las personas está así tan llena de antemano con el veneno de la serpiente, que la verdad no puede llegar a ninguna parte, sino encuentra la enemistad ya agitada y preparada para soportarlo.

Esta es un nuevo camino, una nueva luz, dice uno; nosotros conocíamos una religión antes de que esto surgiera, y seguiremos con eso, dejando a quienes corran hacia estas nuevas sectas y caminos. Una luz natural, la luz antigua de la naturaleza, dice otra, o la luz corrompida de Adán, que ha corrido a lo largo de toda su posteridad. Otro clamor es aquello que hace las Escrituras inválidas e inútiles. Otros claman, que ella enseña cosas contrarias a las Escrituras; que establece libre albedrío; que conduce a un pacto de obras; que quebranta relaciones, leyes, gobiernos; quita el debido respeto de la magistratura y de los superiores, y vuelve al mundo al revés. Así el espíritu mundano está indignado en todas partes, y un celo es encendido en todas partes para mantenerlo fuera de cada corazón, y fuera de cada lugar y país.

Ahora bien, éstas no son cosas reales; pero tales calumnias y reproches como siempre han atendido la verdad. Los profetas de Dios, Cristo y sus apóstoles, aunque se ha hablado bien de ellos después, sin embargo, en su tiempo fueron odiados, se habló mal de ellos y fueron perseguidos por la generación de profesantes de su tiempo. Los escribas y los fariseos no hubieran podido perseguir a Cristo y sus apóstoles con tan gran ventaja, sin un celo aparente por la ley y los profetas; y sin embargo fue el mismo espíritu el que clamó con vehemencia la ley, los profetas, las ordenanzas de Moisés, que persiguió al Espíritu y la vida en Cristo y sus apóstoles, de donde vino la ley, los profetas y las ordenanzas. Y es igual hoy en día; aunque ese espíritu es tan ciego ahora como lo era entonces, y no puede ver a través de su propia cubierta; aunque es tan débil y limitado como el de ellos. El culpable imputa al inocente, para poder ocultar su propia culpa, y mantener su cobertura. Los judíos culpables, y los escribas y fariseos culpables, acusaron a los profetas, a Cristo y a sus apóstoles, para que no fueran hallados culpables por ellos, y para que no se les quitara su cobertura formal. Y es igual hoy en día; la verdad se ha levantado para mostrar los revestimientos falsos de los hombres, y la culpa y la hipocresía que se esconden debajo de ellos. Ahora bien, para salvarse a sí mismos, ellos están preparados de antemano para hacer esa acusación en contra de la verdad, que la verdad tiene contra ellos.

Busquen en su corazón, no resistan la luz, ustedes que han acusado a la verdad con cualquiera de estas cosas, y la encontrarán en su propia condición. La verdad no es una nueva luz, ni un camino nuevo; y los que la sostienen, no abren camino nuevo, ni nueva luz; pero es usted quien ha dejado la buena luz antigua, el buen camino antiguo, que existía antes de la apostasía, y ha caído con una nueva luz, un camino nuevo, inventado y establecido desde la apostasía. Es usted otra vez quien establece la luz natural, la sabiduría caída, la sabiduría que está fuera de la vida, y en enemistad con la vida; con esto usted alimenta esa comprensión que ha de ser reducida a nada; y cuando usted mismo ha hecho esto, entonces llama a la luz espiritual, por la cual Dios lo ha buscado en todas las edades, una luz natural. Es usted quien, buscando en las Escrituras con esta sabiduría, y reuniendo la antigüedad de la letra en el antiguo entendimiento, hace a las Escrituras vacías e inútiles para su alma, y no puede encontrarse con esa vida y poder del que hablan; pero aún está vivo en sus pecados, y muerto para Dios; y entonces usted clama en contra de lo que viene a descubrir esto para usted, y para sacarlo del conocimiento muerto hacia la vida de las Escrituras; usted clama contra esto, como si esto hiciera inútiles las Escrituras. Y cuando usted ha establecido un cuerpo entero de conocimiento, religión y adoración, muy contrario a las Escrituras, que la verdad viene a manifestar, entonces la naturaleza de Caín se eleva en usted, y tomas las armas de Caín, y voluntariamente usted mataría a su hermano, porque su sacrificio en la fe testifica contra el suyo, el cual está fuera de la fe, y contrario al verdadero testimonio de las Escrituras. Nuevamente; por un libre albedrío y un pacto de obras, usted ha establecido una religión en la voluntad y las obras antiguas; no según el nuevo pacto de vida, sino conforme al antiguo pacto de muerte. Y por medio de esto usted predica que esa voluntad es libre, que está en lazos; y establece las obras de la justicia del hombre, y la conformidad a la letra, para las obras de la nueva alianza. Y para los gobiernos y las leyes, lo que es según Dios, que es un terror para el mal, y una alabanza a los que hacen bien; lo que es libertad a los justos, y freno a los injustos; usted está en contra de esto, y clama diariamente por el giro de la espada del magistrado contra los inocentes, porque ellos son una luz que descubre sus obras de tinieblas, que están fuera de la luz, y perturban su paz y su asentamiento en lo que es carnal, y del hombre, y no de Dios. Así que para las relaciones, y el honor a los magistrados; la naturaleza transgresora ha traído una cosa incorrecta, una cosa carnal, un honor y un deber que son de la carne, y agradan a la carne, y no son conforme a Dios. Y esto en verdad no es honor; no un honor que se mantenga; no un honor que sea justificado ante la vista de Dios; sino que es una vergüenza para los que lo dan, y una vergüenza para los que lo reciben; descubriendo que son siervos de la carne, dando y recibiendo de la parte carnal lo que la parte carnal, que crucifica la vida, requiere, y con lo que se complace.

Todo lo que la luz hace a estas cosas, es descubrirlas y condenarlas; y el fin de su descubrimiento es que sean quitados, y que la verdad y la justicia sean traídas en su lugar. Pero el corazón impío del hombre, que es la causa de estas cosas, clama contra la luz, como si la luz los trajera. Mientras que si el hombre pudiera estar quieto y en silencio, y permitir la obra de la luz sobre él, encontraría que la misma luz que las descubre, también las limpiaría, y no dejaría raíz ni rama de iniquidad, ni en los corazones de los hombres, ni en las relaciones, ni en las familias, ni en los pueblos, ni en las ciudades, ni en las leyes, ni en los gobiernos; y no habría falta de honor. Ahora bien, la sabiduría de la serpiente es irreconciliable, y ese entendimiento que está allí no puede ser satisfecho, sino que debe ser confundido y reducido a nada, 1 Cor. 1:19, sin embargo, porque debajo de todo esto hay una sencillez en algunos, es traicionado; para el alivio de eso, algo más puede ser pronunciado en respuesta a estas cosas.

Objeción: 1. A la primera objeción, que este es un camino nuevo, o una luz nueva, yo contesto:

Respuesta: Es nueva para los que han estado mucho tiempo en la apostasía, y han establecido otra luz; pero no es nueva en sí misma, sino la misma que fue en el principio; sí, y antes del comienzo también. Cristo era el mismo ayer, hoy y para siempre; y la luz que viene de él es como él; que también es la misma ayer, hoy y para siempre. Era la misma bajo la ley, la misma ante la ley, la misma desde la ley. Así como la oscuridad ha sido siempre la misma, la luz ha sido siempre la misma. Era la misma en los judíos, y la misma en los gentiles. Era ella a lo cual Dios esperaba obediencia de los judíos; y el profeta (en el nombre del Señor) desprecia sus sacrificios, y los lleva a ella; Miqueas 6:8. "¡Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno! ¿Qué requiere de ti Jehovah? Solamente hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Dios." Sus ojos estaban sobre los sacrificios y el aceite; pero el profeta les señala lo que les llevaría al sacrificio correcto, y al verdadero aceite. Y los gentiles, mientras fueran obedientes a ella, serían aceptados y excusados en sus propias conciencias; cuyo fiel testimonio es de Dios, y permanecerá en el día de Cristo. Rom. 2:15-16. "Lo que era desde el principio", dijo el apóstol Juan, "os declaramos", 1 Juan 1:1. Y "éste es el mensaje que hemos oído de parte de él y os anunciamos: Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas", versículo 5. Y el fin de predicar este mensaje es sacar de las tinieblas hacia la luz; para llevar a los hombres a sentir la luz de Dios en ellos, y así a la unión con él; la cual, cuando nos volvemos hacia ella, nos saca de la oscuridad. Dios, quien es luz, está cerca de todo hombre, quien es tinieblas; aunque el sentido del hombre es muy espeso, y apenas puede verlo o sentirlo. Y su luz resplandece en las tinieblas del hombre; pero la oscuridad del hombre no la comprende. De modo que esta luz no es nueva en sí misma, sino sólo nueva en el espíritu antiguo, que ha permanecido escondido en la región de las tinieblas y de la muerte, y no ha conocido la luz de la vida.

[Cristo, la luz, era el nuevo pacto, profetizado para venir a los gentiles, para ser la salvación de Dios hasta los confines de la tierra:

Yo, Jehovah, te he llamado en justicia, y te asiré de la mano. Te guardaré y te pondré como pacto para el pueblo, y como luz para las naciones, Isaías 42:6 [Isaías vivió 778 antes que Cristo naciera.]

dice: "Poca cosa es que tú seas mi siervo para levantar a las tribus de Israel y restaurar a los preservado de Israel. Yo te pondré como luz para las naciones, a fin de que seas mi salvación hasta el extremo de la tierra." Isaías 49:6

Entonces las naciones vendrán a tu luz, y los reyes al resplandor de tu amanecer. Isaías 60:3

Luz para revelación de las naciones y gloria de tu pueblo Israel. Lucas 2:32

Porque así nos ha mandado el Señor: Te he puesto por luz a los gentiles, a fin de que seas para salvación hasta lo último de la tierra. Hechos 13:47

Que el Cristo había de padecer, y que él sería el primero en resucitar de los muertos y anunciar luz al pueblo [judío] y a los gentiles. Hechos 26:23]

Objeción: 2. Que es una luz natural o la luz de la naturaleza de Adán.

Respuesta: Es en cierto sentido una luz natural; es de la naturaleza de aquel de quien viene; de la naturaleza de Dios y de su Cristo, por quien aparece; pero no es de la naturaleza de Adán corrupto, a quien siempre reprobó, y contra de quien sigue siendo testigo, y condena toda corrupción. El hombre es oscuridad; y cuando Cristo viene a redimirlo, lo encuentra en tinieblas; y Cristo no encuentra luz en él para ayudarle a descubrir el pecado en él; pero todos los descubrimientos del pecado que se hacen en el corazón, son por la luz de Cristo, y no por ninguna luz de la naturaleza del hombre. El Señor es el que escudriña corazón, y lo escudriña con su propia vela, y no con ninguna que quede en la naturaleza del hombre. El hombre cayó en la oscuridad, y no supo dónde estaba; pero el Señor viene tras él con su vela, y le descubre su estado. Es la luz de la cual cayó el hombre, y contra la cual él peca, que solamente es capaz de manifestar su desobediencia. "Sabemos", dice el apóstol, "que la ley es espiritual, pero yo soy carnal", Rom. 7:14. La ley es la parte más baja de la luz; y sin embargo eso es espiritual, y de la naturaleza de Cristo, y no de la naturaleza de Adán; "lo sabemos", dice el apóstol. Los que conocen la naturaleza de lo que manifiesta el pecado, saben que es espiritual. Es el hombre caído de la luz, el hombre de las tinieblas, que llama a la luz tinieblas; pero lo que descubre las tinieblas y reprende las tinieblas, y hace guerra contra las tinieblas, no es tinieblas, sino la luz de la vida. Y los que son espirituales, y sienten la naturaleza y el poder de ella en sus espíritus, saben que es así. Pero el hombre ha creado una luz propia; ha levantado una luz por su estudio e invención, en la fuerza de la sabiduría caída; y ahora estableciendo esto por luz, él debe llamar a la verdadera luz oscuridad, como los fariseos hicieron con Cristo.

[Debido a que los falsos profetas nunca han visto la luz de Dios, ellos insisten que las referencias bíblicas a la luz se refieren a una luz natural, pero la Biblia hace una distinción clara entre la luz natural del sol y la luna, y la luz de Dios o Cristo:

No vi en ella templo, porque el Señor Dios Todopoderoso, y el Cordero, es el templo de ella.
La ciudad no tiene necesidad de sol ni de luna, para que resplandezcan en ella; porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lámpara. 
Las naciones andarán a la luz de ella, y los reyes de la tierra llevan a ella su gloria. Apoc 21:22-24.

El sol nunca más te servirá de luz durante el día, ni te alumbrará el resplandor de la luna. Jehovah será para ti luz eterna; tu Dios será tu gloria. Isa 60:19.

Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día. Lo mismo te son las tinieblas que la luz. Sal 139:12
]

Objeción: 3. Que hace que las Escrituras sean vanas e inútiles.

Respuesta: Proviene del Espíritu que dio las Escrituras; es de la misma naturaleza que la luz que brilló en los que nos dieron las escrituras; habla lo mismo con las Escrituras, conduce a lo mismo, abre y da testimonio de las palabras de las que hablan las Escrituras; y así trae las escrituras, que han sido abusadas durante mucho tiempo, a su verdadero uso. De hecho, pone fin al uso corrupto de las escrituras, a la invención del hombre y la formación de las cosas a partir de ellas, y los lleva a su verdadero uso y servicio. Quita las Escrituras de la mano del hombre, que ha matado la vida por medio de ellas, y las pone en las manos del Espíritu, quien vuelve a hacer las palabras puras, rápidas y vivas; purificando las concepciones y las interpretaciones contaminadas y muertas del hombre.

El hombre debe conocer el Espíritu, venir al Espíritu, unirse y estar en unión con el Espíritu, antes de que pueda tener el verdadero entendimiento de las Escrituras. Las escrituras de la verdad son las palabras de Dios, o diversas expresiones de su mente; lo cual el que busca, antes de tener su Espíritu, no puede saber; y así el hombre, en este estado, sólo puede adivinar e imaginar cosas, pero no puede ver la verdad. Y a partir de esto es que muchas sectas y montones se levantan en el mundo, según la variedad de sus imaginaciones. Una clase de hombres clama: Este es el camino, esta es la verdad, esta es la iglesia, esta es la adoración. Otra clase de clamor: eso no es; eso es superstición y error; pero esto es así: y así un tercero y cuarto, etc. Así que acerca de las escrituras, uno dice que este es el significado; otro dice que no es así, sino ese es el significado. Los papistas dicen que la iglesia debe juzgar el significado de las escrituras; y los protestantes, quienes toman más ámbito, ¡cómo ellos dudan y difieren, y se oponen unos a otros, acerca de la interpretación de las escrituras! Lo cual demuestra claramente que no aran con el buey correcto; sino entonces habría unidad y certeza. Ellos dejan sueltos sus propios razonamientos e imaginaciones, y no hay fundamento de certeza. Pero si hubiesen esperado al Espíritu para empezar, y no hubieran ido más allá de lo que él les había abierto, todas estas dudas y disensiones habrían sido estranguladas en el nacimiento, o matriz, o no hubieran llegado tan lejos como el nacimiento o la matriz. Sin embargo, no negaré totalmente la lectura de las Escrituras, aun en este estado, si el hombre lee con temor y temblor; no estableciendo su propio entendimiento, o la comprensión de cualquier otro hombre; sino esperando al Espíritu, el cual es el único que puede darle un entendimiento para recibir el verdadero conocimiento. Pero esto, me atrevería a afirmar, que la lectura de las Escrituras por parte de los hombres en su propia sabiduría y confianza en sí mismos (o confianza en la interpretación que otros han dado), no les sirve de nada, sino les hace mucho daño, y tiende a construir lo que Dios destruirá de nuevo. Pero el que comienza con el Espíritu de Dios, entregándose a la luz que viene de él, llega a la verdadera unión con Dios y al sentimiento de la vida, y así al verdadero crecimiento y conocimiento del Espíritu de Dios, por el cual llega a conocer y entender las Escrituras, que proceden del mismo Espíritu; y por esto mismo él llega a ser capaz de medir el engaño de su propio espíritu, que antes lo sacó hacia a un lado, y también a ver y medir los espíritus de engañadores. Pero el que está en el engaño, en la imaginación, fuera del verdadero conocimiento, no puede conocer el engaño de su propio espíritu, o los espíritus de engañadores; sino llama a la verdad engaño, y al engaño, verdad.

[En 1456, antes que la Biblia fuera publicada, había mucho menos de 100 sectas en la cristiandad. Quinientos años de estudiar la Biblia después, hay 41,000 sectas. Es la mente carnal del hombre, en vez del Espíritu Santo, la que controla el aprendizaje a partir de los estudios bíblicos; porque es El propósito del Espíritu Santo es tener la unidad de la fe; sin embargo hay 41,000 sectas en la cristiandad, cada una con una creencia diferente acerca de lo que dice la Biblia. Esto es evidencia contundente de que estudiar la Biblia crea lo opuesto de lo que el Espíritu Santo desea, (una fe) y no resulta en verdad. En vez de estudio bíblico, nosotros necesitamos ser enseñados directamente por el Espíritu Santo (por medio de oír) quien desea enseñarnos todas las cosas. Juan 14:26]

Objeción: 4. Que esta luz enseña cosas contrarias a las Escrituras.

Respuesta: Esa luz que proviene del mismo Espíritu del que proceden las Escrituras, no puede enseñar cosas contrarias a las Escrituras. Pero el hombre, que ha tomado las herramientas de su entendimiento, y ha formado imágenes y semejanzas de las Escrituras (me refiero a significados y sentidos inventados, y juzgó que éstos son aceptables a las Escrituras), él debe juzgar lo que es contrario a éstos, como contrario a las Escrituras: y en este punto la verdad es una en sí misma, y está de acuerdo con todo lo que es verdad en este tiempo, o en épocas anteriores; y difiere sólo de lo que no es verdadero. Y sabemos que existe esa verdadera unidad con ese Espíritu del que proceden las Escrituras, y con las Escrituras, y los unos con los otros, en esa luz que la sabiduría del hombre no puede menos que despreciar, como no ha ocurrido en ninguna época desde la apostasía hasta ahora.

Objeción: 5. Que esto establece el libre albedrío. Cuando las personas son exhortadas a acoger la luz, a dejar entrar la luz, y cuando se les dice que la condenación viene por no creer o recibir la luz, entonces claman: ¿Puede el hombre creer? ¿Puede el hombre recibir la luz? ¿Tiene el hombre libre albedrío?

Respuesta: La voluntad del hombre está atada; pero hay libertad y poder en la luz que visita al hombre, y llega a desatarlo y salvarlo. Y el hombre siente este poder, prueba esta libertad, siente que lo desconecta un poco del mal, y lo saca de él; pero ya que él está enamorado del mal, se retrae de esa atracción, cerrando sus oídos a la sabiduría de la luz, y abriendo sus oídos a los razonamientos de la serpiente; y luego la libertad y el poder que estaban en la luz se retiran junto con la luz, y los lazos se fortalecen sobre él. Y esta es la condenación; no que hubiese falta de poder de Dios, sino él que eligió el poder del enemigo al no amar a la luz en la que estaba el poder de la vida. Dios conoce el estado del hombre en la caída y conoce la fuerza del enemigo; y el Salvador que él envía tiene poder suficiente contra él; y la luz que el Salvador envía es más fuerte que las tinieblas, y puede vencer las tinieblas, y no puede ser vencida por las tinieblas. Y si usted se une a las tinieblas, y no cede a los llamados del Padre, sino que se entrega a sí mismo a la atracción y los razonamientos de las tinieblas; sin embargo, la fuerza de la luz permanece en sí misma. Y aunque por el momento usted lo ha derribado y lo ha destruido; sin embargo, levantará un testimonio fuerte y vivo en contra de usted y las tinieblas a las que se ha unido. Cuando un hombre sale de la luz, entra voluntariamente en la voluntad; entonces toma y elige en la carne. Cuando un hombre sigue la luz, la voluntad de la carne muere en él, otra se levanta y escoge por él. Ahí está la verdadera libertad.

Pero en cuanto a lo que usted habla del libre albedrío, no sabe de qué habla; porque la voluntad, con su libertad, está en la imagen y el poder de quien la hizo, o en una imagen y poder contrarios. Mientras está en la imagen y el poder de quien la hizo, es libre para el bien, y no para el mal; mientras está en la imagen y el poder de aquel que la corrompió, es libre al mal, y no para el bien. La voluntad no es de sí misma, sino que permanece en otra, y es sierva de aquello en quien está, y allí su libertad está atada y comprendida. Pues no hay un estado intermedio entre ambos, en el que la voluntad se mantenga por sí misma, y sea libre a ambos igualmente; sino que es sierva, y está bajo el mando de uno de estos poderes. Si está bajo el mando del pecado, del poder de las tinieblas, está libre de justicia; y si está bajo el mando y el poder de la justicia, está libre del pecado; pero el libre albedrío del que los hombres hablan comúnmente es mera imaginación y no tiene fundamento en el verdadero estado de las cosas.

Y esto puede responder a otra objeción, que es como un gran bloque en el camino de muchos, que sienten una convicción, pero son retenidos de la obediencia, bajo una pretensión de falta de poder; y en ese momento el poder reside en esa luz que convence y que se recibe en la obediencia y en la cruz. A medida que entra el poder del enemigo, al escucharlo, así el poder de la verdad es recibido al escuchar y recibir las reprensiones de la verdad. Lo que controla el mal, lo que se opone a la mente, lo golpea en su curso de vanidad y placer en el estado caído, en eso es el poder. Eso que viene del poder sale en el poder, y el poder está en él, y no puede estar separado de él. Así que el que lo deja entrar, deja entrar al poder; y el que lo deja afuera, deja afuera al poder. Y en este estado el hombre puede quejarse todos sus días por falta de poder, y no encontrarse con él; porque ¿cómo puede él, cuando lo rechaza en la forma en que el poder lo busca, y lo espera de una manera en que no se encuentra? La apariencia del poder al principio es pequeña y despreciable al ojo de la sabiduría carnal; y no se recibe de una manera tan grande y abrumadora, (aunque eso también se conoce después), como el hombre ha de esperar; pero todo está en una pequeña semilla, donde se conoce el día de los pequeños comienzos. La luz, la vida, el poder, la pureza, la sabiduría, etc., se esconden allí; y al recibir esa cosa pequeña, todo es recibido; y en el crecimiento de eso, todo crece. Pero al ser tentados por el enemigo a descuidar esto, y esperar un gran poder y aparición de Dios, el alma está retenida en los lazos de la iniquidad, y alejada de la vida, tan fuertemente como por la forma más grosera.

Objeción: 6. Que esto establece un pacto de obras; porque se le dice al hombre que haga, se le dice que obedezca la luz; y cuando lo hace, cuando obedece, tiene paz; y cuando no obedece, no tiene paz.

Respuesta: Esto no establece las obras de la ley; sino que conduce a través de las obras de la ley a la justicia de la fe. "Cuando el mandamiento vino, el pecado revivió; y yo morí," Rom. 7:9. El apóstol estaba vivo en su adoración y estado judío, hasta que llegó la ley; pero cuando llegó la ley, mató la vida que tenía, y él murió, tanto a la vida por la que vivió antes, como a la ley que lo mató; y entonces surgió una vida en él que respondió a la ley, y pudo cumplirla, y lo condujo a una justicia más allá de ella. Entonces su vida y su justicia no fueron obras de la ley, sino de la fe y en la fe. Gal 2:19-20. Pero no se puede pasar a esto, sino a través de la administración de la ley en el corazón, en la mano del Mediador. Cuando la vida es resucitada y recibida, aun así no hay paz sino en la obediencia a la vida. La paz vive en lo que trae la paz; y si hay un alejamiento de eso, hay un alejamiento de la paz. Cualquier pensamiento carnal, cualquier movimiento carnal, como está fuera de la vida, así mismo está fuera de la paz; y la mente que se une a ella, siente la muerte y el problema de ella. Así dijo el apóstol, Gal 6:15-16. "Ni la circuncisión ni la incircuncisión valen nada, sino la nueva criatura. Para todos los que anden según esta regla, paz y misericordia sean sobre ellos". La paz llega a la nueva criatura, y al hombre que camina según la regla de la nueva criatura; y no hay condenación a los que no andan conforme a la carne, sino que [más bien] caminan conforme al Espíritu. Rom 8:1. Pero si se escucha a la carne y hay un cumplimiento de la injusticia de ella en cualquier cosa, Dios es justo, y por lo tanto no puede hablar paz a los impíos, o al que se une con los impíos. Por lo tanto, donde hay paz verdadera, debe haber una salida de la naturaleza inicua, y una vida fuera de la naturaleza inicua, en aquel que es la vida, la justicia, la paz. Yo sé que ha habido invenciones curiosas en la mente de los hombres acerca del pacto de gracia; pero ellos no han conocido la naturaleza de ella, y de las obras que fluyen de ella, y así es probable que llamen a las obras de la nueva vida, surgiendo del pacto de la vida, las obras del pacto antiguo. Pero la sabiduría es justificada de sus hijos, y conocen su nacimiento. En la verdadera luz se ve la verdadera naturaleza de las cosas, y el verdadero nombre y descripción son dados, que el que está fuera de la luz no puede recibir, sino que tropieza con ello. Mientras más sabio es, en su propio camino concebido y conocimiento de las cosas, más piedras de tropiezo tiene, y más tropezará.

Objeción: 7 (y última). Que quebranta familiares, leyes, gobiernos; quita el debido respeto a la magistratura y a los superiores, y vuelve al mundo al revés.

Respuesta: La iniquidad ha reinado, la injusticia se ha enrollado y retorcido alrededor de cada cosa. Y ahora la verdad viene a descubrir y purificar la iniquidad; el hombre fuerte, que antes había mantenido la posesión de la casa, clama, como si la destrucción de esta cosa estuviera dirigida a él. No, sólo está apuntada hacia el mal; pero la cosa misma no debe ser destruida, sino liberada del mal, y preservada. Los parientes son buenos, las leyes son buenas, los gobiernos son buenos, de Dios; pero la injusticia de la carne, el agradar la carne con la pretensión de éstos, dar la libertad a los injustos, esto no es bueno. ¿Y no es así en los parientes, en el gobierno, en la ejecución de las leyes? Si el hombre fuere carnal, y andare en ellos conforme a la carne, la ley no se apodera de él, sus parientes no se ofenden con él; pero si llega una vez a sentir el poder de Dios y alejarse del mal, y ser testigo de Dios en contra de él, entonces los parientes, y las potestades de la tierra, y las leyes, todos le atacan; y la razón es porque están en unión con el mal, y por lo tanto no pueden soportar que el mal sea rasgado de esto. De aquí es que cada vez que el Evangelio viene en poder, enciende una llama alrededor, poniendo padre contra hijo, e hijo contra padre, esposo contra esposa, y esposa contra esposo, etc. Sí, va más cerca que eso; establece una parte en el hombre contra otra; y la lucha es muy amarga y aguda, hasta que uno de ellos es sometido, y luego hay paz; paz carnal, si prevalece la parte sabia y carnal; paz espiritual, si la cosa débil, necia, (para el mundo), en el corazón, que es de Dios, prevalece.

En cuanto al honor a los magistrados y superiores, no se les niega; pero el honor de la carne, el honor corrupto, el honor de la parte carnal y hacia la parte carnal, esto no puede ser negado por aquellos que son de Dios. Lo que es nacido de Dios no es de este mundo, ni puede dar honor a lo que es de este mundo; sino que honra a todos los hombres en el Señor. Todo lo que es de Dios en la magistratura, a esto honra; todo lo que está en superioridad según Dios, (como padre, marido, maestro), a esto honra con verdadero honor. Cristo, el unigénito de Dios, no pudo recibir el honor de los hombres, ni pudo dar honor a los hombres; y le dijo a los judíos: "¿Cómo podéis vosotros creer? Pues recibiendo la gloria los unos de los otros, no buscáis la gloria que viene de parte del único Dios". EL recibir el honor de los hombres no puede permanecer con la verdadera fe, (cuando usted conozca la fe, lo sabrá). El que hace distinción de personas comete pecado y es un transgresor contra la ley de la fe que conduce a la vida que está en Dios, fuera de los honores, las adoraciones, las costumbres del mundo y todo lo que no es de la fe, sino del mundo. Mardoqueo no se inclinó ante Amán; no, se sentó en la puerta del rey, donde Amán debía pasar, y sin embargo no se puso de pie, ni se movió, ni se inclinó ante él. ¡Qué afrenta era esto para aquel espíritu altanero, orgulloso y arrogante! Sin embargo, era del Señor. Este era un tipo, (como el estado judío en general era un tipo), de lo que Dios haría en el mundo, y que ahora está haciendo. El Señor ha levantado la naturaleza de Mardoqueo, y ha descubierto la naturaleza de Amán, y ha dado el mando a Mardoqueo, para que no se incline ante Amán. Si ustedes pudieran escudriñar su corazones, encontrarían que no es aquello de Dios en ustedes lo que se ofende por falta de lo que ustedes llaman honor; sino el espíritu de Amán, el orgullo carnal y la altivez que el Señor derribará; y sólo él será exaltado en este día de su gran poder. El hombre sólo será honrado cuando venga de él, y cuando sea encontrado en él; pero el honor que la parte carnal ha buscado y ganado en la transgresión, caerá con el transgresor, contra quien el Señor ha preparado su espada para herirlo.

En cuanto volver al mundo al revés, se ha reconocido: el poder del Señor ha venido para hacerlo. Lo que es alto, lo que es sabio, lo que es fuerte, lo rico, lo lleno, lo que es grueso, el Señor derribará, lo hará necio, débil, pobre, vacío, magro; porque está en la maldad. Él alimentará al ganado grueso y fuerte con ese juicio que los hará magros y débiles. El humilde, el necio, el débil, el pobre, el vacío, el magro, él se levantará y los hará sabios, fuertes y ricos, llenos y gruesos, con el verdadero honor, la verdadera sabiduría, la verdadera la fortaleza, las verdaderas riquezas, las misericordias seguras y vivas de David; quien pone sus pies sobre la cumbre de los lugares altos de la tierra; de quien Cristo vino según la carne.

Así que con claridad de corazón y claridad de palabra, he puesto la verdad y el error delante de ustedes, y he prestado mi mano para quitar algunos bloques que se encuentran en su camino, en amor y compasión por sus almas. Ahora bien, si alguno, al leer esto, siente un toque secreto en sus corazones, que los sorprende y les da algún testimonio de la verdad, aunque muy pequeño, y a través de una cubierta gruesa y oscura, está aquello a lo que hablo; hay un testigo dentro del velo; y allí está el testimonio que se levanta, que conduce a la vida, si se le da atención. Manténganse en esto, y esto picará y herirá, juzgará y condenará la naturaleza contraria, aunque siempre es fuerte. Cuando pica y hiere, mantengan la herida fresca y abierta, como ustedes ama su vida, hasta que se encuentren con el verdadero sanador. Porque el falso profeta se levantará en ustedes, y los llenará de razonamientos, y tal vez multitudes de promesas y consuelos de las escrituras, desollando la herida, y clamando paz, paz, cuando no hay paz. Y cuando así hayan superado la angustia, entonces el falso profeta, que les trajo esta paz, los levantará en contra del testimonio, exaltando la sabiduría y los razonamientos de la carne, y alegrándose con ustedes por el testimonio que testificó contra ustedes y contra él, y sobre la tribulación que vino por él; y esto los llevará a la dureza de corazón que es para destrucción. Cuando ustedes han destruido el testimonio en ustedes mismos, y exaltado su razonamiento carnal y el entendimiento sobre él, entonces el falso profeta que los sedujo encenderá un celo en ustedes contra el testimonio en otros; y ustedes probarán que son perseguidores de la vida, bajo el nombre de engaño, error, herejía y blasfemia; y en ese punto ustedes mismos ha caído en el engaño, en el error de la vida, y en la blasfemia contra ella, y están en la naturaleza de Caín, y estarían dispuestos voluntariamente a manejar las armas de Caín para destruirla.

Por tanto, tengan cuidado de la sabiduría de la carne; tengan cuidado de su propio entendimiento; presten atención a sus razonamientos o disputas; porque estas son las armas por las cuales el testigo es muerto. Para que la sabiduría pueda ser destruida, y que la comprensión sea reducida a nada, y ustedes se convierten en niños, y aprenden como un niño, si alguna vez conocen las cosas de Dios. "¿Dónde está el sabio, dónde está el escriba, dónde está el disputador de este mundo?" ¿Alguna vez ellos, desde el principio del mundo hasta el día de hoy, alcanzaron el conocimiento de las cosas de Dios? ¿Dónde están los concilios? ¿Dónde están las grandes convocaciones? ¿Dónde están los sínodos? ¿Dónde están las asambleas de eruditos en griego, hebreo y latín? ¿Qué ha sido de todos ellos? ¿Qué han hecho? ¿Han sido alguna vez capaces de conducir fuera de la apostasía que aleja de la verdad hacia la verdad otra vez? No: esa sabiduría es maldecida; es de la tierra y está fija en la tierra, y es el gran enemigo de la sabiduría que es de arriba; y donde está la sabiduría no hay entrada para lo otro. Esto hizo que fuera tan difícil para este tipo de personas, en todas las edades, poseer la verdad. Tu sabiduría y tu conocimiento te han pervertido. Esto hizo que el espíritu fornicario fuera tan capaz de usar hechizos y encantamientos de la vida en todas las edades. Y es más fácil para los publicanos, las rameras, los borrachos, los juramentadores y todo tipo de pecadores poseer la verdad, y entrar en la vida, que por éstos. Porque es más fácil vaciarlos de su profanidad, que es vaciarlos de su religión establecida y presuntuosa y de su devoción. Y sin embargo, éstos, con su religión y devoción, no pueden entrar, no más que el otro con su profanidad. Ustedes tienen un conocimiento, una justicia, una esperanza, una fe, etc., fundada en su pretensión de las Escrituras. ¿Quién puede sacudir esto, dicen ustedes? Y sin embargo, éstos deben caer, antes de que ustedes puedan edificar por encima, y crecer, en la vida de la cual provienen las Escrituras. Porque las Escrituras no fueron dadas para que los hombres se reunieran saliéndose de ellas, y pusieran un fundamento de fe allí por su propia voluntad; sino para descubrir y testificar del fundamento. Y el que viene a ese lugar, y es edificado allí, conoce la verdad; no porque las Escrituras lo digan, sino porque siente aquello, está fundado en aquello, crece en aquello, y esto está en él, de lo cual hablan las Escrituras. Y este conocimiento permanecerá, y esta fe, y esta justicia, y esta santidad, y esta redención; en cuyo punto lo otro no es sino un nombre, puesto en lo que no es esto.

Estas son palabras preciosas y fieles, (aunque a través de una vasija debilitada, y débil más allá de toda medida); y dichoso el que tiene oído para oírlos; pero aflicción de parte del Señor al ojo cerrado, al oído cerrado, al corazón endurecido, en las invenciones e imaginaciones de la mente carnal del hombre, en contra de la verdad de Dios. Dejen que el testimonio de Dios en ustedes se agite y hable, ahora me responderá; pero si ustedes, por la fuerza de la carne y las vanas imaginaciones que abrazan en su corazón, ahogan ahora su voz, sin embargo yo sé que un día me responderá; pero entonces será demasiado tarde para que lo oigan.

El Señor es ahora apacible y tierno, buscándolos con su amor, y siguiéndolos de allá para acá con su luz. Aunque ustedes huyen de él en pecado y transgresión, y escuchan la sabiduría de la carne; sin embargo su voz los sigue para recuperarlos. Si ustedes oyen y se entregan sólo a él, él no los pondrá a hacer nada; sino dominará a todos sus enemigos por ustedes; sí, matará la sabiduría serpentina en ustedes, con todos sus inventos, y derribará a todos los hijos de Babilonia contra las piedras, sin compasión por ellos, aunque con gran piedad para con ustedes. Pero si ustedes rehúsan, y eligen el placer de la carne, y las ollas repugnantes de carne de Egipto, y alejan sus oídos de su voz, dando paso a los razonamientos de la carne, y reprimiendo el testimonio, el día de la ira y la gravedad de la cual todas las Escrituras han hablado, vendrán, y ustedes tendrán su porción con los hipócritas, quienes en todas las edades se han cubierto con una forma de religión, agradable a la carne y al mundo; pero han alejado sus corazones del poder de la vida. Por lo tanto, aprecien el amor de Dios por ustedes al darles esta advertencia; y no sean incircuncisos de corazón y de oídos, como siempre lo ha sido esta generación de profesantes; sino que permitan que Cristo reine en sus corazones, y que pisotee las formas inventadas de conocimiento y de adoración de todos los hombres bajo sus pies, y dense a si mismos para ser conducidos por él al verdadero conocimiento y adoración en el espíritu y en la verdad.

Y ahora ustedes que hallan sus corazones tocados y convencidos de la verdad, y hallan algún deseo ardiendo en ustedes por el Dios viviente, y tienen hambre y sed de su justicia, tomen nota de estas tres cosas que tengo sobre mi corazón para decirles a ustedes, a modo de consejo:

1. Conozcan y tomen su cruz, la cruz de Cristo, la cruz diaria de Cristo. La cruz de Cristo es lo que interfiere con lo natural; y este es el poder de Dios para liberar de lo natural. ¿Cómo deben ser crucificados y muertos el entendimiento terrenal, la voluntad terrenal, los afectos terrenales, con la naturaleza elemental (que han tenido su oscilación en la tierra) sino por la cruz de Cristo? Aquel que, por lo tanto, desea tener una religión para complacerse a sí mismo en cualquier cosa, no debe venir aquí; y el que, después de haber venido aquí, admite algo agradable a lo terrenal, y se aparta de la cruz, que quisiera negar y apartar de eso; en la medida en que lo hace, él va hacia atrás y no hacia adelante. No es de extrañar que haya tal enemistad en toda clase contra la verdad; porque golpea su vida, sí, en la raíz misma de su vida. Si hubiera alguna nueva manera o forma de religión sostenida, los entendimientos y los afectos de los hombres podrían gradualmente ser forjados hacia ella, y encontrar placer en ella; pero esta [la cruz de la negación propia] es la muerte directa a esa naturaleza y espíritu que ha vivido en cualquier forma de religión, y a todo el curso de esa naturaleza y espíritu; pero a través de esta muerte, la vida verdadera brota, en los que reciben los golpes de ella. Por lo tanto, estén dispuestos y aprendan a morir diariamente, y traigan todo lo que es contrario a Cristo a la cruz. Niéguense a sí mismos en todo, tomen la cruz en todo, sigan a Cristo en todo. Este es el camino que el mismo Cristo prescribe para ser sus discípulos:"Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame". No busquen facilidad en la carne, no, no en lo más mínimo; sino que tomen la cruz todos los días, en todo, hasta que el espíritu terrenal dentro de ustedes sea muerto; hasta que la sabiduría y la fuerza de la carne sean completamente sometidas, y entonces la sabiduría y el poder de Dios se volverán naturales.

2. Mantengan el sentido, mantengan el sentimiento; tengan cuidado con el entendimiento, tengan cuidado con la mente que imagina y concibe. Estos no pueden ser para Dios, ni producir nada para Dios, hasta que sean nuevamente formados, y nuevamente moldeados. La única semilla de la vida está en lo invisible, en el hombre escondido del corazón, entre multitudes de semillas de muerte; todas los cuales tienen su crecimiento, y fuerza, en lo natural corrompido. De modo que esta semilla no puede crecer en ninguna parte de lo natural, pero las otras semillas crecen con ella, y tratan de ahogarla. Ahora las otras semillas brotan de dos maneras, ya sea en una forma de oposición contra la semilla verdadera, o en una forma de imitación. No puede haber un buen pensamiento, o deseo, o rayo de luz, que entra en el entendimiento o la voluntad, sino una multitud de malos pensamientos, malos deseos, o razonamientos carnales contra ella, brotarán con ella y se esforzarán por dominarla. Y si el enemigo al final es vencido por el poder de Dios que lucha con él y lo derrota, entonces tiene su vestido de luz; entonces trae pensamientos y deseos, y movimientos como los de Dios, que fácilmente pasan por buenos, si el alma no mantiene su guardia. Es probable que el entendimiento directo parezca poseerlos a ellos, y la voluntad presuntuosa parezca aceptar, y los afectos presuntuosos parecen dejarse entrar en ellos, hasta que el alma llegue a sentir una pérdida en la vida, y pierda el poder y la presencia de Dios, y encuentre al enemigo fuerte otra vez. Sí, el enemigo todavía tiene un camino más sutil; a saber, levantar movimientos como los movimientos del espíritu de Dios, y de repente, antes de que la luz haya dado discernimiento de ellos, plantear oposiciones y razonamientos contra ellos; de modo que por la oposición, que es manifiestamente maligna, el movimiento mismo, que también es malo (aunque sea bueno en apariencia) podría ser menos sospechado, y podría ser engullido. Ahora, el único camino de la seguridad es mantenerse fuera de lo natural, que el enemigo posee, y donde está su fuerza, y mantenerse en el sentido y el sentimiento de la semilla invisible, y sólo salir con él en lo natural, en ese sentido y sentimiento. Y cuando venga, vendrá con fuerza, por encima de la fuerza que tiene el enemigo en lo natural, y poco a poco lo conquistará. Pero no descansen ni permanezcan en lo natural, sino que descansen en el Señor, (que no habitará allí hasta que sea purificado), hacia el lugar de descanso. Estas palabras pueden serles difíciles en este momento; pero después (a medida que ustedes entren en el ejercicio), las sentirán. Y esta es la razón por la que la parte formal y exterior de la religión tan comúnmente come fuera de la vida, porque las cosas son adecuadas para, y ejercitan, la parte en la que está la fuerza del enemigo, y nunca puede haber libertad y seguridad perfectas hasta que esa parte sea sometida, y todo lo que pertenezca a esa parte sea removido. El Señor ha resucitado para sacudir, para que el reino que no puede ser sacudido puede aparecer; y felices son aquellos que por su mano son sacudidos en todo lo que es exterior, y establecidos en la vida interior, el poder y el reposo, que permanece para siempre, y no puede ser sacudido.

3. Esperen pacientemente la tranquilidad del Señor. No se apresuren para alcanzar la vida y la salvación en la voluntad de la carne; sino dejen que el Señor elija su propio tiempo para derramar su misericordia y bendición. El Señor no recibirá ahora en su seno al espíritu que ha adulterado alejándose de él (prostituyéndose con extraños y contaminándose a sí mismo); sino debe haber un tiempo de dolor, un tiempo de purificación y limpieza. El alma debe saber y sentir que ha sido una cosa mala y amarga, que ha abandonado al Señor, la fuente viva de las misericordias vivas, y ha buscado la vida en las vanidades, y entre los ídolos muertos. Y todos los ídolos deben ser echados fuera, y el corazón debe ser lavado de la naturaleza que corría tras ellos, y convertirse en una virgen pura, para llevar y dar a luz la simiente viva; y por la fidelidad a esa simiente, y esperando en esa simiente, en el tiempo del Señor él recibirá la misericordia y la bendición y la herencia que pertenecen a esa simiente. El labrador no cosecha en la actualidad, sino que espera mucho, hasta que la simiente crezca hasta la madurez. Jacob, el tipo de la simiente, dijo: "Señor, he esperado tu salvación." Es la elección la que obtiene; es a la simiente, y por amor de la simiente, que se da la misericordia; y debe haber una espera hasta que la simiente haya crecido en edad, y sea capaz de defender su porción de su hermano mayor, quien de otra manera estaría dispuesto a apoderarse de ella, y a desperdiciarla de nuevo con las rameras. Por lo tanto, permanezcan quietos, y soporten la indignación del Señor en contra de lo que ha transgredido, hasta que él lo juzgue, y libere de él, y conduzca a la inocencia y a la justicia, y entonces encontrará un tiempo para levantarse y suplicar la causa del inocente, y dar la corona de la vida inmortal a lo que él ha preparado para ella. Por lo tanto, no piensen en la larga carrera ni en la batalla dura, ni se cansen de las aflicciones y castigos en el camino; sino sigan al Capitán, el Guía, el Líder; cuya luz, fuerza, valentía y sabiduría, vencerán a todos, y traerán al alma que permanece en ella a su propio trono.

Ahora, mientras esperan, tomando la cruz y manteniéndose en el sentimiento; lo natural corrupto, lo mortal, en lo cual ha estado el trono y el poder de Satanás, se marchitará, se desintegrará y se debilitará cada día; y la planta tierna de Dios, la simiente inmortal, se disparará, y reunirá fuerza cada día; y ustedes vendrán a la voluntad en Dios, y a un entendimiento en Dios, y lo que es de Dios se manifestará; y ustedes llegarán a conocer, y desear, y a deleitarse en las cosas de Dios. Entonces el alma, que es inmortal, llegará a oír y recibir, y se alimentará de la palabra inmortal, que es el pan de la vida, y que solo es capaz de preservar y nutrir la vida eterna. Entonces sabrán lo que es temblar ante esta palabra, y hacer que todos los poderes de la naturaleza se derritan y fracasen ante ella. Entonces conocerán la fe que da la victoria, y el conocimiento que deja entrar en la vida, y el temor que mantiene limpio el corazón, y la esperanza que ancla el alma inmortal en el Dios inmortal, y la paciencia que gana la corona. Así ustedes llegarán a testificar las diversas condiciones de los santos en las Escrituras a medida que crezcan en ellas, y no necesitarán que los hombres les den los significados de las Escrituras a partir de sus estudios cerebrales, y las artes y entendimientos que han adquirido; sino que ustedes conocerán el significado de parte de la cosa misma en sus propios corazones, y oirán las palabras de la voz viva de aquel espíritu que primero las habló, quien solo es capaz de interpretar su propia mente y abrir las palabras que él mismo habló. Entonces ustedes conocerán y amarán la vida y no necesitarán más exhortaciones para apartarse de todas las formas muertas, corrompidas y corruptoras que siempre fueron, y serán siempre, enemigos y traidores de la vida. Por lo tanto, la paz de Dios, el reposo de Dios, el verdadero sábado de Dios, la luz eterna y la vida de Dios, llegarán a ser de ustedes y serán disfrutados por ustedes, más allá de toda contradicción o disputa en ustedes; mientras que la comprensión natural de los demás está razonando, contendiendo y disputando acerca de ellos, pero nunca puede saber, mientras que son de la cosa adentro, porque esa mente no es el heredero, ni puede heredar el reino de Dios.

POSTDATA

Para aquellos que han tenido una seriedad y profundidad en su religión, quienes no podían sentarse en formas vacías y sombras de las cosas, sino que han estado siguiendo la sustancia viva; y perdiendo eso, a través del error de juicio, (el ojo verdadero no está fijo en la cabeza), han llegado a una pérdida; y así han regresado, y están cubiertos y endurecidos en la vieja naturaleza; y han tomado un lamentable descanso y un centro en la tierra, habiendo dejado caer la búsqueda de sus espíritus tras del verdadero centro de descanso en la vida: una palabra a los tales de parte del amor en la vida.

HABÍA un espíritu, alma, o imagen de Dios producida, y permaneciendo en su vida, antes de la caída.

Esta alma fue llevada a la muerte, bajo la carga y la esclavitud de la corrupción, fuera de su propio centro y lugar de descanso, por la caída.

Ahora bien, como hay en este estado una verdadera pérdida, así hay en este espíritu una sensibilidad, un gemido bajo la carga, un sentimiento de la amargura del cautiverio, y un anhelo de la redención y la restauración a su estado anterior.

Ahora bien, aunque la parte adúltera que sedujo alejando de la vida, hace un gran ruido en la carne acerca de las palabras de los santos, y tienta a los placeres de la parte externa, y a los placeres en la mente, y lleva hacia las formas y el culto religioso, y enmarca profundamente los centros de satisfacción en el entendimiento, (quizás de verdaderas aperturas de la vida, saciándolas), y así busca silenciar el alma, y calmar el clamor; sin embargo, siendo que el estado perdido permanece, el alma no estando verdaderamente redimida, sino un falso reposo es tomado por el camino, en la parte falsa, esto fracasará, y el sentido es renovado otra vez en el día del juicio y de los dolores. Porque el alma, por cualquier imaginación o noción o sentimiento de un centro en la mente corrupta, no puede ser sanada ni restaurada; sino sólo al tener la verdadera vida elevada de nuevo en ella, y llevada ella misma hacia su propio lugar y mansión en la fuente de la vida.

Ha habido, en las sacudidas de esta nación, grandes movimientos, mientras la semilla está brotando y hay una gran apertura a la semilla; el espíritu de la profecía se ha ampliado en nosotros, por encima de lo que muchos de nuestros antepasados sentían; pero el camino hacia la fuente de la vida no ha sido conocido, donde está la preservación. Así que la parte adúltera, la parte corrupta, el entendimiento que no fue purificado y sometido a la verdad, esta ramera arrebató las aberturas y profecías del verdadero espíritu concebido con ellos y dio a luz a los hijos a la carne; produciendo una aprehensión más interna de las cosas, una especie más espiritual de conocimiento, como de Dios para ser todo, para que todo sea bueno, y en Dios, y todo el pecado y el mal sea eliminado allí, etc. Los que se centran aquí forman la mente carnal, por decirlo así, en él, como no era sabido antes. Y ahora la redención es olvidada, el anhelo de la vida es destruido, y la carne puede acostarse en silencio en el estado no redimido, y decir, es su voluntad, es bueno; y puede descansar satisfecha allí en su voluntad que es buena. Así surgió la gran abominación de la carne sutil, que desoló a muchos corazones de muy valiosos brotes y movimientos de la verdadera vida y poder de Dios.

Pero después de esta gran pérdida y traición de la vida en ellos, ha agradado a Dios levantarla en otros, y descubrir el martillo, la espada, el fuego, que puede derribar, cortar y quemar esta parte adúltera; y allí es llevada la ramera, cuando ella llega a traicionar de nuevo, y los resurgimientos de la vida retroceden, y se encuentran seguros en el centro, mientras la ramera está ardiendo. A medida que la ramera es quemada, el heredero sube, y el espíritu (que es la porción de su herencia), desciende y descansa sobre él; y por esto es conocido; y lo que está en unión con él lo conoce. Por lo tanto, si quieren vivir, vengan a ese martillo, a esa espada, al fuego que la carne teme, y que la carne sea entregada a él; y no desprecien el día de las cosas pequeñas, esperando alguna gran venida; sino conózcanlo en su toque más bajo porque su poder de redención está verdaderamente allí, como en su venida más grande. El que tiene oído, oiga, y su alma vivirá.

Entonces, que aquellos a quienes esto concierne consideren sus caminos, (como la gracia que me apareció a mí me ha enseñado a hacer), y prueben este fundamento, sobre el que están en pie; y que no matan lo que está abierto, y viven en las aberturas muertas, y así al final llegan a ser oscuros, irreales, secos, marchitos, girando y volviéndose a la tierra, al convertirse ella en su reposo y fundamento otra vez, y así perdiendo las alegrías que antes abrió el abridor. Esto, conmigo, muchos de ustedes pueden testificar; hacia quienes es mi deseo, que también puedan presenciar el regreso a lo que entonces se abrió, y vivir en el abridor, y ser preservados por él para no abusar más de sus preciosas aperturas.

Pues aunque tuve una verdadera probada de la vida y el poder de Dios; sin embargo, sin conocer el fundamento, no puede haber una edificación verdadera con él; y así el espíritu fue apagado, la vida desperdiciada, la porción gastada en las rameras, el verdadero pan perdido, y la paja y las cáscaras consumidas, sin la menor satisfacción del alma; el sentido de lo cual, cuando el espíritu del Señor me despertó, casi me abrumó. Sí, las bandas de la muerte fueron tan fortalecidas sobre mí, y el espíritu del mundo me había tomado tan fuerte, que encontré mi regreso muy difícil. Sí, cuando se me mencionaron palabras vivas de esperanza, para volverme al principio de vida del que había salido, no pude recibir nada; sino clamar, ¡imposible! ¡imposible! ¡imposible! Me sentía como un árbol dos veces muerto, arrancado por las raíces, sin la capacidad de vida, sentido o movimiento en el ser eterno. Pero, al fin, le complació a la vida moverse en medio de los poderes de la oscuridad en mi corazón; y al hundirme fuera de la sabiduría, fuera de la razón, de toda imaginación alta, y confiando en mí mismo con ella; aunque los poderes de las tinieblas sintieron golpes y oposiciones terribles; pero al final hubo alguna apariencia del libertador, de una manera tan pobre, baja, débil y despreciable, que nunca se hubiera podido recibir, si el alma no hubiera sido llevada primero a la angustia *, y la elevación de la parte imaginaria derribada. Y luego, saliendo de eso en el sentimiento, en otra parte, hubo una simiente que surgió en un niño; y a medida que el niño crece, y se alimenta de la leche de la Palabra inmortal, yo vivo, y soy fortalecido en él, y cada día debilitado en esa parte que vivía antes. Estas son palabras verdaderas, de un corazón honesto, para el alivio de aquellos que pueden haber sido enredados en la misma trampa.

*[De la Palabra del Señor interior: "Nadie puede venir a mí a menos que primero hayan tenido una experiencia dramática en sus vidas".]

UN TESTIMONIO de gran interés para todos aquellos
que se llaman cristianos,
pero no han conocido la verdadera iglesia,
que es la única de la cual los verdaderos cristianos pueden nacer.

HA habido una gran guerra entre la mujer y su simiente, y la ramera y su simiente, desde el comienzo hasta este día; y cada uno de ellos ha tenido su dominio en la guerra. Esta mujer y su simiente ha sido fortalecida en Dios, para conquistar algunos de los territorios de la muerte, y para establecer su vida en el mundo. Así, en el estado judío, Dios preparó un cielo y una tierra para la mujer y su simiente, y cuando ese cielo y tierra fueron sacudidos, él preparó un cielo y tierra más gloriosos en el estado cristiano. Ahora, en cuanto la iglesia y si simiente se sentaron en uno de estos, pero el dragón hizo guerra en contra de ella, y en la guerra se le dio poder para quitarle la sede a ella. Así, el diablo tomó posesión del estado judío, de modo que no hubo lugar para la verdadera iglesia allí, sino todo estaba en idolatría y corrupción; y el Señor no fue servido por sus ceremonias, por sus sacrificios, por sus sábados, por sus lunas nuevas, por las adoraciones en sus templos, etc., más bien el diablo fue servido. El diablo también tomó posesión del cielo y la tierra en el estado cristiano; de modo que en sus ordenanzas, y sus adoraciones, en sus deberes, en aquellos que ellos llaman sus iglesias, Dios no ha sido adorado en la verdad, sino el diablo, por estas muchas edades. Porque tomen nota: ¿quién fue el que entró en el templo de Dios? ¿Acaso no fue el anticristo? ¿Acaso no fue el espíritu de Satanás? 2 Tes 2:4. Y ¿quién fue adorado en todo el mundo, a quien se le dio poder sobre todos los pueblos y lenguas y naciones, y a quien todos los que moran en la tierra adoran? ¿Acaso no fue el dragón? Apoc. 13:7-8. ¿Acaso no todo el mundo se maravilla tras la bestia, y adora al dragón que le dio poder a la bestia? ver. 3,4. de ese capítulo. La mujer fue asaltada allí, su fortaleza le fue quitada, de modo que no pudo estar segura en el cielo y la tierra que Dios había hecho para ella; por lo tanto hubo otro lugar preparado por Dios para ella, en el desierto, y ella recibió alas de águila para volar allí; pero el dragón entró, y tomó posesión del cielo donde ella estuvo antes. Apoc. 12. De modo que nadie ha conocido la iglesia todo este tiempo sino aquel que ha nacido de ella en el desierto; el cual era un lugar que el mundo nunca soñó, sino búsquenla en el cielo y en la tierra, del cual el diablo tomó posesión. ¡Y allí ellos claman las ordenanzas! ¡las ordenanzas! ¡deberes! ¡la iglesia! ¡el ministerio! etc., (como hicieron los judíos "¡el templo del Señor! ¡el templo del Señor!"), sin saber en las manos de quién estaban estos, y a quién adoraron por ellos. Ahora bien, consideren estos, ¡Oh ustedes cristianos! Yo hablo lo que yo sé por seguro, que Dios no puede ser verdaderamente adorado en alguno de estos, mientras ellos están en las manos del diablo; pero el espíritu adúltero y su simiente adoran allí; y la adoración de la iglesia y su simiente era una adoración del desierto, o una adoración que ella aprendió de Dios en el desierto. Tomen nota ahora, y consideren mi testimonio, ¡Oh ustedes cristianos! Yo niego todas las adoraciones, todas las ordenanzas, que fueron enseñadas por los cristianos antiguos, ahora practicadas por el espíritu adúltero; porque el diablo la había obtenido y la había corrompido; y habiéndola corrompido, Dios ya no puede ser adorado en ella; pero el espíritu anticristiano se sentó allí, presentando estas cosas como su ley. Él se sentó en el templo de Dios, e hizo uso de las vasijas y ordenanzas que él había llevado cautivo a su Babilonia; y yo niego que es posible tener algún verdadero uso de estos hasta el tiempo de la recuperación. Y ahora el tiempo de la recuperación ha venido, y la restitución ha comenzado; la gente no lo sabe, sino claman el cielo antiguo y la tierra antigua, que Satanás había corrompido, estableciéndola en oposición en contra de lo nuevo, que Dios había formado otra vez, y está trayendo en verdadera belleza y gloria.

Ahora, en esta guerra, aunque el diablo, aunque la ramera y su simiente obtuvieron la simiente de ella, y desterraron a su simiente, por así decirlo, fuera de la tierra, sin embargo no fueron capaces de tocar a la mujer, ni vencer la vida de Dios en su simiente, sino sólo destruir sus cuerpos; pero la vida todavía era vencedora sobre ellos, y no sometida a ellos. Ellos pueden levantar iglesias, y ordenanzas, y ministros, y deberes, y hacer que todos los habitantes de la tierra para adoren en alguna parte de su Babilonia; pero ellos nunca pueden hacer que la simiente se incline ante alguna de sus imágenes; ni pueden herir a la mujer así, quien estaba en el desierto, fuera del alcance de éstos; y allí ella comió el pan de la vida con lágrimas, lamentándose por su estado desolado, y la pérdida de sus hijos. Y sólo allí estaba el verdadero pan de vida, que no debía ser conocido ni probado en ninguna de las ordenanzas de la apostasía. Todos ustedes reconocerán esto algún día, que es un testimonio verdadero, entregado a ustedes en verdadero amor; si ustedes lo pudieran ver ahora, sería bueno para ustedes.

Un breve relato de lo que somos,
y cuál es nuestra obra en el mundo

NOSOTROS [los primeros cuáqueros] somos un pueblo que Dios ha convertido a sí mismo; un pueblo en quien Dios ha levantado la simiente de su propia vida, y la ha hecho reinar sobre la parte terrenal en nosotros mismos; un pueblo al que Dios ha divorciado del espíritu de fornicación y lo ha unido a su propio Espíritu. Nosotros, muchos de nosotros, buscamos verdaderamente y sólo a Dios desde nuestra infancia; nuestras conciencias nos dan testimonio ante los ojos de Dios; pero la honestidad de nuestros corazones todavía fue traicionada, y fuimos dejados de lado por el espíritu de fornicación, y no supimos cómo volvernos a aquello de Dios en nosotros, que nos inclinaba hacia Dios. Por este medio llegamos a estar en gran angustia y miseria más allá que todos los hombres. No es que todos los hombres tuvieran tan grande falta de Dios, su vida, poder, y presencia como nosotros; pero el sentido de esto no fue vivificado en otros como lo fue en nosotros. Ahora bien, le agradó al Señor, por fin, tener compasión de nosotros, e informar nuestras mentes hacia si mismo; para mostrarnos dónde estaba la vida, y dónde estaba la muerte; y cómo volverse los unos a los otros, y nos dio su mano amiga para hacernos volver; y al volvernos a él, hemos probado la verdad, la verdadera sabiduría, el verdadero poder, la verdadera justicia, la verdadera redención; y al recibir esto de Dios, y probarlo y manejarlo, llegamos a saber que lo que el mundo ha establecido en su lugar no es la cosa misma. Ahora, tomen nota, no somos personas que han salido de la antigua raíz hacia otra apariencia, como una secta ha hecho de otra, hasta que muchos han subido uno tras otro, mientras la tierra todavía permanece la misma que era cuando todos ellos crecieron; pero esa tierra ha sido sacudida y está sacudiendo, ha sido destruida y está destruyendo, ha sido quitada y quita en nosotros; y la antigua raíz de Isaí se ha manifestado en nosotros, y hemos sido trasplantados por el poder eterno de la vida, y un cambio real ha surgido en nosotros a partir de ese espíritu en el cual vive y adora el mundo, hacia otro Espíritu, hacia el cual nada que es de este mundo puede entrar. Y aquí nos hemos encontrado con el llamado de Dios, la conversión hacia Dios, la regeneración en Dios, la justificación, la santificación, la sabiduría, la redención, la verdadera vida y poder de Dios, cuyo nombre el mundo no puede soportar. Y lo que somos de Dios en Cristo, sabemos que es verdad, y no es mentira; y cuando testificamos de esto al mundo, en la medida de la vida de Dios en nosotros, hablamos la verdad, y no la mentira; aunque el mundo, que no conoce la verdad, no puede oír nuestra voz.

Ahora, nuestra obra en el mundo es sostener las virtudes de aquel que nos ha llamado; para vivir como Dios; a no poseer nada en el mundo que Dios no posee; a olvidar nuestro país, nuestra tribu, la casa de nuestro padre, y a vivir como las personas de otro país, de otra tribu, de otra familia; a no hacer nada de nosotros mismos, y que sea agradable a la antigua naturaleza; sino todas nuestras palabras, toda nuestra conversación, sí, todo pensamiento en nosotros, debe llegar a ser nuevo. Todo lo que viene de nosotros, debe venir del nuevo principio de vida en nosotros, y a responder a eso en otros; pero no debemos agradar en lo absoluto a la antigua naturaleza en nosotros mismos, ni en nadie más. Y caminando fielmente así con Dios, tenemos una recompensa en el presente, y una corona al final, que contrarresta y contrarrestará todos los reproches y dificultades que encontramos o podemos encontrar en el mundo.

Nosotros también debemos ser testigos para Dios, y propagar su vida en el mundo; ser instrumentos en sus manos, para sacar a otros de la muerte y el cautiverio hacia la vida y libertad verdaderas. Debemos luchar en contra de los poderes de las tinieblas en todas partes, a medida que el Señor nos llama. Y esto debemos hacer en su sabiduría, de acuerdo a su voluntad, en su poder, y en su amor, dulzura y mansedumbre. No debemos tomar caminos de acuerdo a nuestra propia sabiduría, (pero debe haber una estricta vigilancia establecida en la vida, para prevenir que eso se levante otra vez); ni tampoco debemos hablar tales palabras como las que la sabiduría del mundo podría llamar sabia; ni podemos ir en nuestra propia voluntad para buscar a alguien; pero el Señor debe ir ante nosotros guiando. Tampoco podemos hacer uso de nuestra propia fuerza, sino sentir su brazo en nuestra debilidad. Ni podemos salir en ese amor, dulzura o mansedumbre, que es agradable a la mente carnal; sino debemos ser fieles a Dios, manejando la espada hábil y fielmente, juzgando y derribando al transgresor en el poder y autoridad de Dios. Y cuando lo manso, lo modesto, lo humilde es alcanzado y elevado en otro, entonces el verdadero amor, la dulzura, la ternura, la mansedumbre deben salir hacia eso. El Señor Dios es duro con el transgresor, y a través de las escrituras lo corta y lo juzga; y si venimos en el mismo Espíritu, encontraremos las mismas indicaciones para hacer lo mismo; porque el Señor Dios nunca será suave allí; ni tampoco puede lo que viene de él, vive en él, es guiado por él, ser suave allí, donde él no lo es.

Ahora bien, la raíz misma de esta severidad es buena, y es de Dios, y tiene amor y dulzura en su fondo. Sí, en piedad, amor, y entrañas usamos la espada. Es en piedad a la pobre criatura cautiva, de modo que podamos cortar lo que la mantiene en ataduras y cautiverio. Y aunque parecemos ser enemigos a toda clase de hombres por causa del Señor, no somos enemigos, ni podemos dañar en lo más mínimo a ninguno de ellos en ninguna manera; sino somos amigos verdaderos para sus almas, y sus cuerpos también. Nuestra única controversia es con lo que los cautiva y los hace miserables; porque no luchamos para nada con carne y sangre, sino con el principado y la potestad que alejó de Dios, y gobierna en la persona en contra de Dios, para la ruina y destrucción de la pobre persona. Sí, si tuviéramos todo el poder de la tierra en nuestras manos, no podríamos establecer nuestro propio camino (si, según la manera de los hombres, lo puedo llamar así), ni tanto como molestar a otros en su camino por medio de tal poder; sino que tuvimos que esperar con paciencia hasta que Dios nos diera una entrada por medio de su poder.

Ahora, que los hombres no corran en argumentos en contra de nosotros; sino que consideren seriamente si somos de Dios o no. Que consideren, no con la razón y entendimiento que están alejados de Dios, sino con el testimonio que está escondido en el corazón. Hay un gran argumento palpable de que nosotros somos de Dios, que es este: todo el mundo está en contra de nosotros; la parte mundana en todas partes lucha en contra de nosotros; la parte mundana, en toda clase y secta de hombres, se opone a nosotros; la ira de los hombres en todas partes se levanta en contra de nosotros. Pero aquellos que son tan ardientes en contra de nosotros, si en algún momento llegaran a ser mansos y tranquilos, pacientemente considerando nuestra causa, y consultando con el testimonio que ellos encuentran en sus propios corazones con respecto a nosotros, ellos pronto serían pacificados, y verían que no somos enemigos del hombre, ni estamos en contra de ninguna ley justa, ni en contra de los parientes, ni en contra de los gobiernos, ni en contra de ninguna cosa en el mundo que es buena; sino sólo en contra de lo que es malo y corrupto. Y de una verdad, la corrupción de las cosas que Dios nos ha mostrado, y cada día nos llama de inmediato a testificar.

Por lo tanto, que los hombres sean sobrios, y tengan cuidado con lo que hacen, no sea que sean hallados como combatientes contra Dios; porque los reproches, las burlas, con otras persecuciones que ellos dirigen a nosotros, en realidad caen sobre él. No es cuando somos hombres, sino cuando somos obedientes a él, cuando somos testigos para él, que nos encontramos en estas cosas. Ahora, ya que no somos nosotros los que hacemos estas cosas, sino la vida y el poder de Dios en nosotros; de la misma manera no somos nosotros los que somos golpeados, sino esa vida y poder. Si no fuera por la vida y el poder de Dios, podríamos ser tan aceptables como otros hombres. Debido a que no somos de mundo, sino Dios nos ha llamado a salir del mundo, que somos tan odiados por el mundo. Esta es la verdadera causa; aunque el mundo ahora no lo reconocerá mas de lo que lo hacía en la edad antigua. Sin embargo, yo no digo esto por mi propia causa, para evitar mi parte de la cruz; porque el reproche de Cristo es nuestra riqueza; sí, un tesoro mucho más grande que lo que se encuentra en el palacio de Egipto. Sí, la presencia de Dios, el poder dulce de la vida, compensa todas nuestras pérdidas; de modo que no tenemos motivo para quejarnos. Es muy dulce, agradable y provechoso para nosotros sufrir por Dios; pero sabemos que no será provechoso para ustedes ser hallados como perseguidores. Estos se les dice en verdadero amor y buena voluntad, por alguien que no les desea ningún mal, porque todo ese mal que ustedes han ejercitado hacia el querido y precioso pueblo de Dios por todos estos muchos años. Oh, que Dios les abriera sus ojos para que ustedes puedan ver a quién se han opuesto, y en contra quién ustedes se han endurecido y fortalecido, para que ustedes se puedan inclinar ante él, y recibir la vida de él, y no perecer en sus contiendas y oposición.

Una adición con respecto a la doctrina de la justificación

DEBIDO a que la doctrina de la justificación es de gran interés, y el enemigo de la humanidad se ha esforzado en gran manera para corromperla, y en la apostasía ha prevalecido en gran medida; y la oscuridad que surge en la sabiduría carnal es muy espesa en este día con respecto a esto; por lo tanto, en verdadero amor a las almas, se me ha dado la tarea de buscar en esas escrituras que principalmente hablan de ella, y de allí aclarar a aquellos que no han alcanzado la vida que les dio las escrituras.

El apóstol Pablo lo trata en gran manera y completamente, en su epístola a los romanos, y establece varias cosas con respecto a ella, que si se les hiciera caso, podrían arruinar las aprensiones actuales de los hombres acera de ella, y llevarlos a esperar la apertura de esas escrituras a ellos, en otra luz que la que han aún conocido.

1. Él afirma que la justificación no es "por las obras de la ley." Rom 3:20. Si el hombre pudiera decir con el joven: Todas estas cosas he hecho desde mi juventud; o como Pablo, que él estaba como tocando la ley sin culpa; sin embargo no podía ser justificado por ella.

Y el apóstol da una gran razón: "porque por la ley viene el conocimiento del pecado." Ahora bien, la justificación no viene al hacer conocido el pecado, sino por lo que salva y nos libera de él. El conocimiento del pecado puede motivar al hombre a buscar la justificación; pero no puede justificarlo, sino más bien condenarlo; pero aquello que lo libera del pecado, que la ley da a conocer, eso lo justifica.

2. Él afirma que "la justicia de Dios", (que es la justificación), "se ha manifestado sin la ley." Rom 3:21. La ley da a conocer el pecado, y le muestra al pecador la necesidad de justificación; pero la justificación misma no es de ella, sino es manifestada sin ella. La ley ordena a la naturaleza actuar aquello que concierne a las similitudes, las figuras, los tipos, y las sombras, a la obediencia de ellos; pero la simiente quita la naturaleza que concierne a las similitudes y sombras y las obras de la ley. Por lo tanto, para la obediencia de aquellas cosas que la ley ordena, hay justificación por la ley en la obediencia a las obras que ella ordena; pero la justificación, Cristo, quita la naturaleza que concierne a esas cosas que la ley ordena; por lo tanto esa justificación, la ley, termina en Cristo.

3. Que esta justicia o justificación es "testificada por la ley y los profetas," ver. 21. La ley, aunque no es la justificación, ni puede la justificación ser por obediencia a ella, o por las obras de ella, sin embargo, da testimonio a la justificación; porque la sustancia de lo que la ley y todos los profetas testifican es que nada puede justificar sino la justicia de Dios.

4. Que esta justicia o justificación es "por la fe de Cristo," Rom 3:22, al creer o entrar en lo que justifica. Así como la condenación era por incredulidad, al unirse y entrar en el espíritu de enemistad; la justificación es al unirse y entrar en el Espíritu de amor, por la verdadera unión con Cristo en el Espíritu; y esta unión es por la fe que viene de Cristo.

5. Que esta justificación o justicia es "para todos los que creen." Rom 3:22. Aquel que recibe la fe, cree; y aquel que cree tiene justicia; y aquel que no cree no puede tener la justicia; sino la condenación y la ira moran en él.

6. Que esta justificación es "gratuitamente por la gracia." Rom 3:24. No hay manera de llegar a esta justicia sino por el don de la gracia; y este don es dado gratuitamente. Por lo tanto, si alguna vez el hombre es justificado, debe conocer la gracia, y el don que viene de la gracia, y recibirla; y al recibirla, no puede perder la justificación; y al no recibirla (sino siendo ignorante de ella, y resistiéndola), no puede ser justificado.

7. Que esta justificación es por la "redención de Cristo." Rom 3:24. Cristo es el redentor; la redención (en la cual está la justificación), está en él, y no hay manera de encontrar la justificación o redención, sino al recibirla de él en quien está; y aquel que está en él, tiene la justificación, y es hecho partícipe de la redención; y aquel que no lo tiene a él, no la tiene.

Tomen nota, entonces, la justificación o redención no viene por creer algo que es hecho fuera del hombre (aunque eso también debe ser creído), sino al recibirlo en el corazón. Porque la virtud de todo lo que Cristo hizo afuera, está dentro de él; y no puedo ser partícipe de eso al creer que él hizo tal cosa afuera, o que él lo hizo por mi, excepto al recibir su virtud en mi, y sintiendo su virtud en mí. Esto es lo que me salva, y hace que lo que fue hecho afuera sea mío.

8. Que Cristo es la "propiciación," Rom 3:25, o lo que pacifica y abre el camino para que los pecadores vayan a Dios; de modo que aquel que verdaderamente recibe a Cristo tiene la expiación; pero aquel que no lo ha recibido, sólo sueña con la paz con Dios; pero todavía permanece en la enemistad, y es responsable a la ira, teniendo el vínculo de iniquidad sobre él, y está en la noche, [y no tiene paz, estando todavía sujeto a la lujuria y la pasión de la vida natural].

9. Que esta propiciación es por "fe en la sangre." Rom 3:25. No hay nada que pacifique a Dios sino la sangre del Hijo; y no hay nada que sienta la sangre sino la fe, y lo que está en la fe. El hombre puede leer las escrituras, y reunir nociones acerca de la justificación, y pensar que cree lo correcto, y que será justificado; pero él nunca puede llegar a sentir la sangre, ni la vida que está en la sangre, hasta que él reciba la fe, y entones él conocerá la verdadera propiciación y la verdadera paz, de la cual él sólo hablaba anteriormente.

10. Que esta fe es "la justicia;" la fe es el don de Dios, y este don justifica; este don es la justificación; esto es lo que Dios "imputó como justicia." Rom 4:3-5. La fe es en la sangre, y la sangre en el Hijo; y al recibir al Hijo verdaderamente, tanto la fe como la sangre son conocidas y sentidas. Estas son verdaderas palabras, aunque difíciles para el oído carnal. No tropiecen en la sabiduría, sino esperen con calma la revelación del espíritu, y entonces ustedes dirán, el precio de este conocimiento no debe ser valorado; y si alguna vez ustedes llegaron así a probar la verdad, todo su conocimiento en la letra será nada más que basura para ustedes. "Ustedes han venido a la sangre que es rociada." Oh, no descansen en una manera externa de creer, una cosa externa; sino busquen el camino para llegar a la sangre que es rociada.

11. Que la justificación es de los "impíos" ver. 5. Aquel a quien Dios hace justo, era impío antes que él lo hiciera justo. No había nada sino injusticia que pudiera serle imputada a él en la transgresión, antes que él le diera a su Hijo, y que lo hiciera justo en su Hijo; porque nada es justo con Dios sino Cristo, y el hombre sólo a medida que él es llevado hacia su justicia; lo cual no se hace por creer en una letra desnuda, sino al recibir la fe en la vida.

12. Que la justificación de los impíos es por creer en aquel que justifica, ver. 5. El don de fe procede de él, y es recibido en el corazón. Ahora, tanto por el don mismo como por su ejercicio son la justificación; al recibir el don es la persona justificada; por el ejercicio del don son todas sus acciones justificadas. Cristo, cuando se le permite entrar en el corazón, justifica el corazón en el cual él es recibido; y Cristo, estando en el corazón, justifica cada movimiento y acción que viene de su vida; y cualquier otro movimiento o acción no es justificada; porque está fuera de lo que es justificado, y está en aquello que es condenado y viene de aquello. "Abraham creyó en Dios, y le fue contado como justicia," ver.3. Dios le prometió una simiente; él creyó a Dios. Dios le dijo que sacrificara a este tipo; él creyó. Esto fue lo que le fue imputado como justicia. Ahora, si él no hubiera creído; si él no hubiera recibido el don, o no hubiera ejercido este don, ¿podría él haber sido justo? De modo que Abraham no fue justificado por ninguna obra que haya hecho, ni que podía hacer; sino por recibir y ejercer esta fe en la simiente; por salir de su país, su familia, y la casa de su padre, no por si mismo, sino por fe, y por vivir para Dios, y obedeciendo su voz en esa tierra a la cual él fue llevado; no en su propia voluntad o poder, sino en la fe. Y al oír el llamado de Dios, y recibir la fe, y vivir fuera del yo, fuera del entendimiento del hombre, y su voluntad y poder, en la fe, en el poder viviente, y sabiduría de Dios, está la justificación ahora; y los que hacen esto son hijos de Abraham, nacidos de la mujer libre; cuando aquellos que toman las prácticas de la letra, sin ser injertados en la vida, no son más que hijos de la esclava; sino tales son hijos de Abraham como lo fueron los judíos (si es que tanto); y no pueden heredar esa promesa que pertenece a la simiente espiritual, mientras ellos viven en ese estado.

13. Que donde es hallada la fe que es imputada para justicia, allí "el pecado no es imputado, sino cubierto"; lo cual es un estado bendito, ver. 6,7,8. El pecado nos separa de Dios, quien es vida y bendición. El pecado nos abre a la ira del creador la cual es muy grande para que la criatura la soporte. La aflicción y la miseria será la porción de aquel a quien Dios imputa el pecado; ¡pero bienaventurado es aquel a quien el pecado le es cubierto! Esta es una condición feliz; la vida y la inmortalidad pronto le serán abiertas. Ahora, esta bendición no viene por las obras de la ley, porque ellas no pueden quitar el pecado; sino por la justificación por la fe, que puede cubrir el pecado aún del ojo puro de Dios. ¡Oh cristianos, cristianos! No imaginen que ustedes están cubiertos del pecado; sino conózcanlo, siéntanlo; [óiganle a él hablarles de la justicia de ustedes y que él los aprueba], nunca descansen hasta que sean así hechos partícipes de la verdadera justicia, para que, por su virtud en ustedes, puedan estar más allá de toda duda de que es eso. Creer por la letra que está fuera de ustedes que ustedes están justificados, pudiera engañarlos; pero si una vez que ustedes llegan a sentir verdaderamente en sí mismos aquello que justifica, y así encuentran el poder y la vida de esto en ustedes, por encima del poder de todo lo que condena, echando fuera lo condenado, y el condenador, con todas sus obras, fuera de sus corazones; esto no puede engañar. La virtud de la vida se perdió en la apostasía; y lo que estaba viviendo no disfrutó tanto la vida sino más bien se lamentó por ella; y el poder y seguridad de la vida entonces aparecieron más en el lamento; pero ahora la apostasía lleva hacia un fin, y la virtud comienza a dispararse nuevamente; y aquel que quiere ser cristiano ahora, debe serlo, no al retener sus antiguas nociones, sino al sentir esta nueva virtud, y al crecer en esta nueva vida y poder de Dios, cuya venida es nueva para nosotros, quienes no hemos estado familiarizados con ella, sino hemos sido criados en las tinieblas de la apostasía, y vivimos en las aguas donde el gran leviatán gobernaba, y ¿quién era capaz de hacer guerra contra él allí? Pero aquel que busca, es unido y se mantiene con aquel poder que seca las aguas, y pone un anzuelo en la nariz del leviatán; encontrarán que el mundo, con todo su curso, termina en él, y es el comienzo y crecimiento de una vida sin fin; y aquel en quien vive esa vida, también vivirá; pero donde la muerte reprime el poder de la vida, aquel no vivirá, ni conocerá la bendición, sino permanecerá bajo la maldición de la miseria y la muerte, y bajo los poderes de las tinieblas. Por lo tanto, miren alrededor de ustedes, y hagan una elección sabia; porque ustedes son siervos de aquel a quien obedecen, ya sea el príncipe de oscuridad, en sus formas inventadas de piedad, o el príncipe de luz, en el poder vivo; y su recompensa será de acuerdo a su elección y sus obras, ya sea muerte en la muerte, si ustedes escogen y se unen a eso; o vida en la vida, su ustedes se unen a eso. Aquel que tiene oído para oír, que oiga.

El propósito de este sitio web es mostrar cómo llegar a ser
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al beneficiarse del poder de Dios que produce cambio a través de la cruz,
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