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La falacia de tomar cuatro versículos Falacia 1 - El que cree en Él no perecerá, sino tendrá vida eterna.—Tomado fuera de contexto con los versículos adyacentes. Este es el versículo más citado de la Biblia, PERO es citado fuera de contexto sin los versículos acompañantes que califican su significado y muestran que es totalmente opuesto a como la gente lo interpreta cuando lo leen aisladamente. Muchos dicen que este versículo es "la Biblia entera en un versículo." Desafortunadamente están equivocados. Note que Jesús en Juan no dice que si usted cree que Jesús es el Hijo de Dios, él dice si usted cree en él, (o simplemente cree en él). Hay una gran diferencia: 1) asentimiento mental de que Jesús es el Hijo, versus 2) creer lo que él manda y aconseja — suficiente para obedecerle. Él nos manda a buscar, como nuestra prioridad más alta en la vida, el reino de Dios y su justicia — ser perfectos — dar la otra mejilla — venir a él, escucharle, y obedecerle — negarse a sí mismo y levantar su cruz diariamente y arrepentirse o perecer. Los demonios creen que Jesús es el Hijo de Dios, pero ellos no le obedecen — más bien ellos le desobedecen. La versión amplificada de la Biblia nos da más explicación: cualquiera que cree en (confía, se apega, cuenta con) él. ¿Obedece usted los mandamientos de Jesús, o es usted como los demonios, que creen que él es el Hijo de Dios resucitado de los muertos, pero que desobedecen sus mandamientos? Creer es obedecer. La obediencia lleva a la salvación. La obediencia lleva a la justicia. Si usted realmente cree en Jesús, y que Dios lo levantó de los muertos, usted estaría buscando desesperadamente cómo agradar a Dios, cómo recibir sus bendiciones, ser purificado, justo, disfrutar de su compañía y guía — entonces usted probablemente haría cualquier cosa para obtener estas bendiciones. Por creencia, usted debería comenzar el esfuerzo de ser salvo. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 1 Juan 5:5. Ahora pregúntese a sí mismo si usted ha vencido al mundo, porque Juan nos ha dicho que el que cree que Jesús es el Hijo de Dios es el que vence al mundo; vencer al mundo es pelear la buena batalla de la fe, tener victoria sobre el pecado. Todo encaja con la interpretación común, fuera de contexto, hasta que los versículos 19, 20 y 21 son incluídos:
Ahora pregúntese a sí mismo: ¿Cuántas obras, o acciones, he hecho yo que han sido hechas, o inspiradas por Dios y con su ayuda? ¿Cuántas obras he hecho que Dios me ha dicho específicamente que haga, y que después me ayudó a hacerlas? - No cuantas obras usted ha hecho, esperando agradar a Dios. La primera obra que todos deben hacer es el arrepentimiento - y que Dios le diga o le muestre de qué debe arrepentirse, y después usted, por medio del remordimiento, hace la resolución de mejorar - esto es arrepentimiento. Pablo dijo: Sino que anuncié primeramente... que se arrepintieran y se convirtieran a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento. Hechos 26:20 Falacia No. 2. No por obras, sino por gracia—Las obras no son necesarias para ir al cielo Lea los versículos recién mencionados y vea como los falsos profetas toman el siguiente verso fuera de contexto y crean una salvación falsa: Quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos. 2 Tim 1:9. Este verso es usado para racionalizar el no hacer nada. No por nuestras obras, sino por la gracia—es el grito de guerra de aquellos que esperan que nada se requiera de ellos, aparte de decir que ellos creen en Jesús. Por su puesto que no somos salvos por nuestros propios esfuerzos. Dios hace los cambios en nosotros, pero sólo si somos obedientes a sus mandamientos. Si usted es un creyente, usted buscará a Dios, el único propósito de la vida; usted buscará el Reino, dentro y alrededor suyo, y la justicia de Él es su prioridad más grande en la vida. En este proceso de buscar, usted primero oirá la Palabra viviente de Dios, Cristo instruyéndole y reprobándole. Después la Luz de Dios en cada hombre, Cristo, le revelará los pecados de su corazón; y si usted cree que el que le muestra sus pecados es Cristo, el amante Cristo, usted reconocerá su pecado y usted sentirá remordimiento - usted se arrepentirá. Con arrepentimiento sincero, Cristo entonces quitará el deseo de pecar que está en su corazón, (una obra inspirada por Dios y asistida por la gracia de Dios). Este arrepentimiento y la resultante limpieza es el proceso de purificación, descrito en 1 de Juan, (presione aquí para leer). Este es un proceso repetitivo, hasta que su corazón haya sido limpiado de todo pecado, hasta que esté purificado. Así él ahora puede hacerlo perfecto para toda buena obra para que hagan su voluntad, Heb 13:11; una limpieza y perfección eterna con una unión resultante que ahora está disponible a todos los que van a él para ser cambiados. Ésta es la operación de la verdadera gracia, la cual no es salvación - en cambio, la gracia nos trae salvación al enseñarnos y purificarnos con el tiempo - com lo describe Pablo en Tito 2:11-14: Su fe en Jesús y la gracia de Dios deben resultar en buenas obras impulsadas por la fe y vigorizadas por la gracia de Dios. Después que usted haya sido purificado, hecho puro de corazón, usted será inspirado por Dios para hacer más obras para su gloria, de acuerdo con su voluntad. Usted será dirigido hacia una vida virtuosa, y usted tendrá un celo por hacer buenas obras. En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios. Juan 3:21 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Juan 3:20 Falacia No. 3. Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo levantó de entre los muertos, serás salvo—ignorando el significado de confesar y creen en el corazón, además tomándolo fuera de contexto. * Confesar es reconocer que Jesús es su Señor, que controla sus palabras y sus hechos - esto solo sucede después de la muerte del yo. Incluso Adolfo Hitler era creyente; él dijo que Jesús era su Señor y Salvador. De seguro usted no pensará que él se salvó. Los miles de sacerdotes católicos que torturaron lentamente y asesinaron brutalmente 9,000,000 de personas por ser brujos durante la Edad Media eran creyentes también. Todos fueron bautizados, tomaron la comunión, oraron frecuentemente, confesaron a Jesús como su Señor, leyeron las escrituras, etc. Pero nunca crucificaron su naturaleza pecaminosa en la cruz interna de la negación propia, que destruye la naturaleza pecaminosa, aún el atractivo del pecado. Y racionalizaron que sus torturas y asesinatos masivos no eran pecado; su naturaleza animal y egoísta participó libremente en la tortura y la ejecución de todos aquellos que tenían una opinión diferente de la religión. Ellos todavía pecaban. Pero su pecados eran escala masiva; nuestros pecados son más fácil de pasar por alto y de excusar, al ser nosotros indiferentes a la inmoralidad, impurezas, deseos, arrebatos de ira, envidias, celos, etc. Sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia. Rom 6:16 Veamos varios otros versículos que están en conflicto directo con los versículos acerca de creer tomados fuera de contexto: Falacia No. 4—nadie puede decir que Jesús es Señor, sino por el Espíritu Santo—citado fuera de contexto Los falsos profetas le dicen que cualquiera que diga las palabras "Jesús es Señor" está controlado por el Espíritu Santo. De manera que ¿cuál es el verdadero significado de la frase: nadie puede decir que Jesús es Señor, sino por el Espíritu Santo? Decir las palabras "Jesús es Señor" no es una indicación de que usted está controlado por el Espíritu Santo, o de su salvación. Más acerca del versículo antes de Juan 3:16, citado fuera de contexto: Examine el versículo que esta justo antes del versículo que dice 'para que todo aquel que crea': El versículo 14 se refiere a las siguentes escrituras acerca de travesía de los israelitas a través del desierto, buscando la tierra prometida, como se cita a continuación: Mientras viajaban a la tierra prometida, ellos se quejaron, ellos pecaron. De modo que el Señor envió serpientes venenosas entre ellos. La gente le pidió a Moisés que orara al Señor para que las quitara. Pero eso no fue lo que hizo el Señor. Él le dijo a Moisés que hiciera una serpiente y la pusiera en un asta, para que todos los que habían sido mordidos la pudieran mirar y no morir. Note que las serpientes no fueron quitadas; ellos todavía estaban siendo mordidos mientras caminaban por el desierto, buscando la tierra prometida, su salvación física. Ellos fueron mordidos, pero mientras continuaron mirando a la serpiente de bronze en el asta, no murieron. De modo que en nuestra búsqueda de la tierra prometida, (el Reino del Cielo que está dentro y alrededor de nosotros, la primera prioridad de nuestra vida), continuaremos pecando, hasta que seamos puros. Parte de este viaje es el sufrimiento sobrenatural. Somos afligidos con duras pruebas y tribulaciones. Cuando ocurran estas aflicciones, nuestra naturaleza pecaminosa egoísta incluso tratará de enojarse y quejarse. Como los israelitas, nosotros creeremos que hemos sido castigados injustamente sin agua y con un pan despreciable, el cual odiamos; pecaremos en contra de Dios. Seremos tentados a dejarlo todo, a abandonar nuestro viaje. Pero si seguimos manteniendo nuestros ojos espirituales en el ejemplo de Jesús sufriendo en la cruz, y el pago que él hizo por nuestros pecados, continuaremos viajando y no moriremos espirtualmente en el desierto. Y mientras buscamos, nuestro viaje a través del desierto espiritual no sólo es seco y sin comida, sino que también incluye sufrimiento, porque debemos participar en Sus sufrimientos para llegar al Reino del Cielo, el fin de nuestro viaje. Esta es la cruz de Cristo, a la cual debemos de continuar mirando, para estar concientes de nuestros sufrimientos y poder aliviarlos. Así que, mientras estemos pecando y sufriendo en el desierto, si creemos en el nombre de Jesús, el Hijo de Dios, quien murió por nosotros en la cruz, no pereceremos, sino que pasaremos a la muerte del yo carnal, la unión con Dios, y la entrada al Reino del Cielo, y la vida eterna con el Hijo de Dios. No os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Pablo estaba estableciendo y fortaleciendo las almas y los corazones de los discípulos, Si somos muertos con él, también viviremos con él; Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Para más información acerca del sufrimiento, como una parte necesaria del camino cristiano a la salvación, presione aquí. Para el sufrimiento de la cruz es necesario ser limpiado de las obras (prácticas) de la carne..: éstas son la inmoralidad, impureza, indecencia, idolatría, hechizería, enemistad, condienda, celos, ira (mal temperamento), egoísmo, divisiones (disensiones), sectarismos (facciones, sectas con diferentes opiniones, herejías), envidia, borracheras, orgías, y cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Gal 5:19-21. Y Porque pueden estar seguros de que nadie que sea avaro (es decir, idólatra), inmoral o impuro tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios.6 Que nadie los engañe con argumentaciones vanas, porque por esto viene el castigo de Dios sobre los que viven en la desobediencia. Efe 5:5-6 Alguien que verdaderamente cree, busca y se arrepiente, para eventualmente llegar a estar puro y producir el fruto del espíritu, que es amor, gozo (regocijo), paz, paciencia (un temperamento templado, abstensión), amabilidad, bondad (benevolencia), fidelidad, humildad (mansedumbre) y dominio propio. Gal 5:22-23 Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento. Mat 3:8 Jesús nos dijo que muchos que están convencidos que son cristianos, que lo llaman Señor, que incluso hicieron milagros en su nombre, serían rechazados en el juicio - porque ellos todavía practican el mal - todavía pecan - y por lo tanto todavía eran esclavos del pecado. "Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado," respondió Jesús. Si realmente creemos en Jesús, continuaremos buscándole hasta llegar a ser puros. La cruz de Cristo es donde crucificamos nuestros deseos y nuestros afectos. Todo el que tiene esta esperanza en Cristo, Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Este sitio está diseñado para destruir la esperanza falsa, creada al tomar un grupo de escrituras, así como Juan 3:16, aisladamente, ignorando el resto; y para mostrarle la verdadera esperanza. Cuando usted comprende y cree en esta esperanza verdadera, el poder de Dios para cambiarlo es liberado. El nombre de Jesús, la fe en el evangelio verdadero, y la cruz de Cristo son el poder de Dios para hacerlo a usted una criatura completamente nueva. Todo lo demás en cristiandad falsa, basada falsamente en la presunción. La cristiandad ha descartado la cruz de Cristo, perdiendo así la promesa de Dios. Tomando un solo versículo, o incluso un grupo de escrituras, mientras que se ignora el resto, es un error desastroso - universal en la cristiandad; que está creando hipócritas - aquellos que hablan acerca de ser religiosos mientras caminan en el pecado. Esto es intentar hacer de la perla de gran precio una oración del pecador sin costo, y después mojarse. Para salvar su alma, usted debe perder su vida carnal, porque usted no puede agradar a Dios en la carne. El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir |
