La Cruz Perdida de la Pureza



 

Para nacer otra vez,
usted primero tiene que morir al yo

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Usted debe perder su vida para salvarla.

Usted debe convertirse en una criatura completamente nueva, con un nuevo corazón y una mente nueva.
Esto no sucede al leer las escrituras, decir una oración, mojándose, o diciendo que Jesús es Señor.
Si usted ha nacido otra vez, sus pasiones y deseos han sido crucificados para la muerte del yo.
Todo aquel que es nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 1 Juan 3:9

Del Diario de Jorge Fox:
Debemos tener comunión con Cristo en sus padecimientos; 1 Ped 4:12-13
si vamos a reinar con él, debemos sufrir con él; 2 Tim 2:12
si vamos a vivir con él, debemos morir con él; 2 Tim 2:11
y si morimos con él, debemos ser sepultados con él, Rom 6:4
y al ser sepultados con él en el verdadero bautismo, también seremos levantados con él. Col 2:12

Debe haber un "venir a su muerte, sufrir con Cristo;"
y esto es necesario para la salvación;
y no temporalmente, sino continuamente: debe haber un
"morir diariamente."

(John Richardson, ministro en el siglo 18): "El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios." No, el hombre natural, no regenerado, no puede ver el reino espiritual y celestial de Cristo, el cual permanece no sólo en poder, sino en justicia, gozo y paz en el Espíritu Santo; y el nacer otra vez no se debe hacer de manera imperceptible, no más que el nacimiento natural se puede realizar sin problemas; y pretender estar en Cristo y no ser nuevas criaturas, es absurdo; y pretender ser nuevas criaturas y todavía no poder dar cuenta de cómo esto fue realizado, es irrazonable; porque esto no puede suceder sin nuestro conocimiento; ya que nacer otra vez significa ser despertado y levantado hacia una vida espiritual nueva, por la cual se le da muerte al cuerpo del pecado de la carne y llegamos a vivir una vida de negación propia. Aquellos que son crucificados con Cristo son crucificados a sus pecados, ya que así como él murió por el pecado, nosotros debemos morir al pecado. En ese estado no vivimos por la carne, aunque vivimos, como dijo el apóstol Pablo, en la carne; pero la vida que estos viven es por medio de la fe en el Hijo de Dios. Y supuestamente, el tener todo esto, y mucho más obrado en nosotros, y que nosotros no sepamos nada de esto, es inexplicable.

La presunción de haber nacido otra vez, en vez de experimentarlo en realidad, es un cristianismo falso.
Tal cristianismo es de Babilonia y de la bestia con cuernos como un cordero que todo el mundo sigue.

Si usted ha nacido otra vez, Cristo ha sido revelado [visto, oído, sentido, experimentado] en usted.
Jesús ha resucitado en nosotros
para ser nuestro verdadero Señor. 2 Cor 4:14, Col 2:11-12,3:1, Efe 2:6
.
Pablo dijo: el Padre tuvo a bien revelar a su Hijo en mí, para que yo lo anunciase. Gal 1:15-16

Con Cristo he sido juntamente crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Gal 5:20.
Si usted ha nacido otra vez, su naturaleza egoísta ya no vive, ha sido crucificada en la cruz interna de la negación propia.

El versículo que la gente usa, tomado fuera de contexto, para engañarse a sí mismos para creer que han nacido otra vez es el siguiente:

Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo es nacido de Dios... 1 Juan 5:1.
"Ven," dicen ellos - "las escrituras prueban que he nacido otra vez porque creo que Jesús es el Cristo."

En 1 Juan 5, Juan define cuidadosamente cuáles son las experiencias calificadoras de un creyente que ha nacido de Dios:

  1. un creyente nacido de Dios guarda los mandamientos de Dios, y éstos no son una carga; versículos 2,3
  2. el creyente nacido de Dios ha vencido al mundo al crucificar su naturaleza pecaminosa, (los antojos prohibidos, los deseos apasionados, y la lujuria de ella), versículos 4,5
  3. el creyente nacido de Dios ha visto en su corazón por la luz que manifiesta todas las cosas los tres testigos en la tierra: versículo 8
  4. el creyente nacido de Dios tiene vida eterna en él, la cual es ser restaurado a la imagen espiritual de Dios en verdadera justicia y santidad. versículo 12
  5. el creyente nacido de Dios no peca y no puede pecar porque está protegido por su Padre para no caer en ninguna tentación. versículo 18
  6. Jesús vive adentro y controla al creyente. El creyente está en Cristo. El creyente está en unión con Cristo y el Padre. versículo 20

El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida, 1 Juan 5:12. Debido a la caída de Adán, todos estamos muertos a la vida de Dios, Gen 2:17,3:24, y nuestro acceso al árbol de la vida ha sido cortado. La vida a lo que esto hace referencia es la vida de Dios, que es recibida cuando usted es liberado de todo pecado, trasladado al reino de los cielos, y entra en unión con Dios y Cristo. Tener la vida es tener a Cristo, quien es la vida, y es ser restaurado a la imagen espiritual de Dios en verdadera justicia y santidad. Tener la vida es estar en el reino comiendo del árbol de la vida otra vez. De la Palabra del Señor en el interior: "la nueva vida es tan radicalmente diferente como un hombre que ha vivido en un subterráneo toda su vida, que repentinamente sale a la superficie para ver el sol, el cielo, las plantas, los animales, el viento, las estrellas."

Aquellos que dicen que son cristianos nacidos otra vez que todavía viven en los deseos y placeres carnales del mundo, y por lo tanto todavía son esclavos del pecado, están difamando la verdad y creando confusión. De la Voz del Señor en el interior: "Por su evidente despliegue de pecado, los cristianos hacen que mi nombre sea blasfemado entre la gente. Saber que tú haz nacido otra vez es ver tu salvación aparecer en tu corazón. Tú eres un hijo cuando Jesús aparece en tu corazón para guiarte."

Otro gran error es asumir que nacer otra vez es tener una experiencia espiritual - cuando sólo es un llamado de atención - sólo la visitación de Dios ha usted, dándole una hambre de más de él, y motivándolo a buscarle con todo su corazón - a buscar ver su rostro y estar en su presencia contínuamente.

El siguiente es un testimonio hecho por William Dewsbury, con respecto al nuevo nacimiento:

Mis Amigos,

'A menos que sean regenerados y nazcan otra vez, no pueden heredar el reino de Dios.'


Esta es la palabra del Señor Dios para todo el pueblo este día;
estas no son palabras nobles, ni vanas imaginaciones, ni cualquier otra cosa con la que ustedes se puedan adornar;
ustedes deben nacer otra vez, cada hombre y cada mujer,
de otra manera no pueden entrar en el reino del cielo.
Esta era la doctrina de Cristo, en ese cuerpo preparado en el cual él apareció en el mundo,
y predicó a Nicodemo esa doctrina que permanece hasta este momento en el tiempo,
y será así mientras los hombres respiren sobre la tierra;
no hay otro camino, no hay otra puerta para entrar a la vida,
pero esta es una gran obra de regeneración.
Ahora, para hacer que la gente vaya a esta gran obra,
y para ir desde la tierra hacia el cielo,
siendo que todos han sido echados del paraíso por el querubín que tiene la espada ardiente,
no hay manera de volver a esa vida bendita,
sino por la pérdida de esa vida que afligió al Espíritu de Dios,
y que causa que los hombres sean echados;
no hay otra manera de volver otra vez, sino por este nuevo nacimiento.
Así como todos son echados y forzados a salir del paraíso,
y la espada ardiente y los querubines han sido puestos para resguardar el acceso al árbol de la vida,
así ustedes deben volver al favor de Dios otra vez, por la luz de Cristo;
y ustedes tienen reglón tras reglón, mandamiento tras mandamiento, un poquito allí, otro poquito allá,
para dirigir sus mentes a la luz de Cristo Jesús.
Como el primer Adán fue hecho un alma viviente, así el segundo Adán es un espíritu vivificante.
Sepan esto por seguro, que ningún hombre ni mujer puede ser vivificado,
ni levantado hacia la vida en el segundo Adán,
hasta que la vida del primer Adán sea quitada de ellos.

Así que ahora que cada uno de ustedes se ocupe de su propio corazón con franqueza,
de cómo ustedes llegaron a ser un pueblo muerto a la vida del primer Adán,
en la vida del cual había una obra del misterio de la iniquidad en cada parte del hombre.
Unos claman "Helo aquí a Cristo;" y otros dicen, "Helo allá;"
y cada uno está siguiendo su propia imaginación con respecto a la letra de la Escritura;
esto es todavía nada más que el espíritu vanidoso del hombre, corriendo y esforzándose para recobrarse a sí mismo;
y esta es la razón por la cual hay tanta profesión de Dios,
y tan poca de su naturaleza entre los hijos y las hijas de los hombres.
Ahora, todos ustedes que han venido a ser regenerados,
ustedes deben ir a la luz de Cristo; no hay otro camino.
Él escudriñará sus corazones, y probará sus riendas,
y pondrá sus pecados en orden delante de ustedes,
y buscará las iniquidades que los han rodeado.
Por lo tanto ustedes deben verse a sí mismos como un pueblo perdido, un pueblo pecaminoso,
y así llegar a sentir el peso de sus pecados sobre sus conciencias;
no hay otro camino para llegar a la vida.

Ustedes nunca se quejarán del pecado hasta que hayan sido afligidos por él,
hasta que tengan una trompeta sonando en sus oídos, para despertarlos,
para que puedan levantarse de los muertos, para que Cristo pueda darles luz.
No hay otro camino, mis queridos.
Ustedes deben llevar sus obras a la luz de Cristo, y permanecer en la sentencia de la condenación;
si ustedes salvan sus vidas, las perderán;
si ustedes pierden sus vidas por causa de Cristo, no hay peligro para su vida eterna.

Juan el Bautista, quien vino antes de Cristo, declaró, 'Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento,
pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo.
Él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
Su aventador está en su mano para limpiar su era.
Recogerá su trigo en el granero y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

Cual es el beneficio de que ustedes lean las Escrituras, si no conocen este bautismo de fuego,
el cual todos los que son regenerados deben conocer.
No se engañen a sí mismos. Cristo aparecerá en el fuego ardiente,
y se vengará de todos aquellos que no conocen a Dios,
y no obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Soy testigo del Señor de la vida en este día.
No hay ningún camino para que la gente vaya a la salvación,
sino que deben conocer a Cristo revelado en sus corazones.

Qué está haciendo él sino vengándose de la mente carnal,
auto complaciente, y de todos los afectos desordenados;—
él viene con venganza para quitarle su vida;
él lo bautizará con el Espíritu Santo, y con fuego.
Si usted no ha experimentado esto, usted no es un verdadero cristiano,
usted nunca verá la cara de la muerte con gozo, ni se irá a la tumba de manera triunfante.
Si usted se siente cómodo en su cuerpo, y está corriendo para salvar su vida,
y no está dispuesto a perder su vida por Cristo, si es que es llamado a hacerlo;
y si usted no permite que Cristo lo lave,
(algunos por timidez, y algunos por amor propio rehusarán esto),
si Cristo no lo lava, usted no tiene parte con él.
Usted debe venir a Cristo, para que él le purifique en el horno ardiente.
El día del Señor será ardiente como un horno, como lo dice el profeta;
este será un día temible, un día de venganza,
el día del Señor Jesucristo, quien redimió a su pueblo de sus pecados.
Sión será redimida con juicio, y sus arrepentidos con justicia.
No haga que en su mente y su imaginación el camino al cielo sea más fácil de lo que es en realidad;
ni considere que es suficiente vivir en una observancia externa a los caminos de Dios.
Si su propia voluntad está viva, y su corrupción permanece sin morir,
el juicio de Dios será su porción.
Por lo tanto, en nombre del Señor, venga conmigo,
Yo he llegado a declarar lo que he oído y visto del Padre.
Venga y examine su conciencia. ¿Ha llevado sus obras hacia la luz?
Entonces usted habrá recibido condenación sobre sí mismo, y su arrogancia será derribada,
y echada abajo, y usted se verá a sí mismo como un pobre miserable, ante el Dios eterno.
De acuerdo con lo que usted sabe de la mente de Dios, ¿ha reformado sus caminos?
Venga conmigo, y dígame cuál es el fundamento de su fe, y de su confianza.
¿Acaso es su obediencia y calificaciones?
Porque si su obediencia es correcta, y sus calificaciones son adecuadas, ¿de qué le sirven?
Lea el libro de la conciencia; ¿acaso no tiene fundamento para su fe?
Usted ha asumido una fe reformada, y vive una vida sin reformar.
Examínese y pruébese a sí mismo, ya sea hombre o mujer.
¿Se vigila a sí mismos, y tiene un sentido de su separación de Dios,
a pesar de todas sus calificaciones y reforma parcial?
¿Se esfuerza por entrar por la puerta estrecha, y por el camino angosto?
Esta es la oveja perdida que usted busca, la vida de su voluntad, la vida del primer Adán.
La justicia de Dios no le permitirá que convierta sus deberes y calificaciones en un salvador;
y que tome las joyas de Dios, y se adorne con ellas.
Usted no puede salvarse sin la justicia de Dios en Cristo Jesús.
¿Qué le dice su conciencia, ha sido llevado a este cambio en la mente, y en la conversación?
¿Está dispuesto a alejarse de sus pecados, con su orgullo y arrogancia?
¿Está dispuesto a alejarse de sus viles afectos? Esta es la obra de la gracia sobre usted.
¿Acaso usted pone su confianza en sus deberes y calificaciones,
y toma las joyas y los adornos de Dios, y se adorna con ellos?
Tomaste las alhajas que yo te había dado, dice el Señor, y fornicaste;
si usted vuelve al Señor, y se humilla, y supera esta dificultad, será feliz para siempre.
Este juicio de Dios, esta espada ardiente que se vuelve hacia todos lados,
lo guardará de volver hacia el pecado, y lo llevará hacia Cristo,
y le quitará cualquier esperanza de salvación que no sea a través de él,
y le hará ver su necesidad absoluta de un Salvador,
y que su vida está escondida con Cristo en Dios.

Es por la bondad infinita de Dios hacia el hombre, que él quitará el orgullo de ellos, y los humillará bajo su mano poderosa.
Esta es la condición de las pobres personas que son ejecutadas por las manos del Altísimo.
¿Cómo puedo saberlo, cuando yo he sido ejecutado y bautizado,
y poseo esta muerte y este bautismo con sinceridad?
Aquellos que tienen este bautismo, entran en la vida eterna;
si usted ama la luz de Cristo Jesús, será igual con usted.
Dios cumplirá su sentencia prontamente sobre la tierra.
Él pondrá sus pecados en orden delante de usted, y hará que usted vele y ore,
y lo guiará a la santidad de vida y de conversación, y hará que usted se aborrezca a sí mismo,
y que odie toda la pompa y los placeres y vanidades de este mundo.
Cuando él lo haya adornado con sus gracias, entonces mire la luz,
y en la luz de Cristo usted verá luz,
y que todo lo que usted haya hecho para agradar a Dios, y que puede hacer para agradar a Dios, es sólo su deber.
Todas estas cosas usted debe hacer; usted es una criatura de Dios,
y todas estas cosas no lo justificarán para obtener su salvación eterna, porque estos servicios usted se los debe a Dios.
Si usted espera diligentemente, usted verá más luz;
entonces la espada que procede de la boca de Cristo, quien es llamado "el Verbo de Dios,"
cortará toda esperanza de obtener la salvación a partir de cualquier cosa que usted haya hecho,
de cualquiera de sus calificaciones, de cualquier cosa que usted pueda hacer;
para que usted sea un alma sin esperanza, para que sea nada en su propio sentido y aprensión;
el poder del primer Adán debe morir ante él,
y usted clamará: "Soy una criatura muerta, perdida, y deshecha;"
pero hay una vida escondida con Cristo en Dios para mí,
pero nunca la podré tener, hasta que haya muerto en la voluntad de Dios,
y me haya convertido en un niño pequeño, y hasta que haya sido despojado de toda la excelencia que he alcanzado;
y debo llegar a tener un sentido de mi propia miseria, y caer a los pies de Dios;
cuando me haya convertido en un niño pequeño, me haya humillado y haya muerto a mi propia voluntad, y a la confianza en mi propia justicia,
entonces no cuestionaré sino que viviré una vida santa,
pero dejaré toda esa vida que llevaba, para obtener esa vida que está escondida con Cristo en Dios:'
¡Oh!—no hay nadie que llegue tan lejos, y que pierda la vida eterna.
Toda la gente revuelta, que quiere ser salva por Cristo,
pero que no le dejan ejercer su poder celestial, su poder glorioso y espléndido para bautizarlos en su muerte,
son ellos los que no alcanzan la salvación;
pero todos los que se entregan a sí mismos a Cristo para ser redimidos a través del juicio,
y se han convertido como niños pequeños, éstos están en un estado feliz.
Ustedes saben que nuestro Señor Jesucristo tomó a un niño pequeño en sus brazos,
y dijo: "el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrará en él."
Todos ustedes deben llegar a ser como niños, y depender de la misericordia y la gracia gratuita de Dios;
todos ustedes deben llegar a tener una entrega santa de su voluntad a Dios;
si van a Cristo como niños pequeños, y dependen de él, no se pueden perder la salvación;
ésta es otorgada a aquellas almas que oyen la voz de Cristo,
"los que oyen la voz del Hijo de Dios vivirán."

Estoy como testigo para el Dios del cielo,
yo nunca escuché la voz de Cristo*
hasta que morí y fui bautizado, y fui como un niño pequeño bajo sus amonestaciones celestiales;
tan pronto como mi alma fue llevada a esto, en mi humillación,
¡Oh! entonces, el temible juicio fue quitado, y el libro de la vida fue abierto ante mí,
y el Señor me habló tranquilamente: 'con amor eterno te he amado;"
y me hice cristiano por medio del día de venganza, y de un ardor como en un horno;
y la arrogancia y el orgullo de hombre en mí fue derribado.

[* hasta este momento, él había estado oyendo la voz suave del Espíritu Santo, enviado por el Padre en el nombre de JesúsVea la nota de Gal 3:24.]


Ahora, en esta conformidad a la muerte de Cristo, la gente puede morir a la vida,
y "Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen."
Quiten toda su propia voluntad, y su orgullo, y su arrogancia;
y su hipocresía y engaño, y toda dependencia en sus propias calificaciones;
ustedes deben llegar a separar sus vidas de sí mismos, o si no todos perecerán.
Aquellos que mueren con Cristo, y están dispuestos a morir por él, a ellos él se revela como su Salvador.
Él fue antes que nosotros en los días de su carne, y cumplió la voluntad de su Padre; fue clavado en la cruz.
El Hijo de Dios, cuando había llegado a la profundidad de sus sufrimientos,
clamó así: 'Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?'
Esto fue para su beneficio, y para mi beneficio, y para el beneficio de cada hombre y mujer que cree en él;
él bebió de la copa que su Padre le dio a beber.
Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?
Él fue antes que nosotros, y cuando él vuelva, nos tomará a sí mismo,
y nos sacará de la suciedad del pecado, para que podamos ser hechos nuevas criaturas."
Ahora, a menos que tengamos un nuevo nacimiento, no podremos entrar en el reino de Dios,
y no podremos convertirnos en nuevas criaturas, hasta que hayamos muerto al viejo hombre.
Usted debe morir a su orgullo, y su arrogancia, y la corrupción de su voluntad,
y usted debe permitir que Dios destruya todo egoísmo en usted.
El Espíritu Santo no destruirá, ni quemará nada en usted,
sino aquello que traiga un fuego eterno sobre su alma.'

Muéstrame a quién ama tu alma,
dónde está el camino de la vida, las pisadas de los rebaños de tus amigos.

¿Por qué debo ser yo el que ande vagando?'
Ahora, todo los que se hallen cómodos en el seno del yo, tomen esto para ustedes,
aunque ustedes profesen la Verdad, y vivan en una conformidad externa a ella,
sin embargo si ustedes secretamente le dan el gusto a sus voluntades egoístas, y viven una vida auto complaciente,
y consultan con carne y sangre, y no son alejados de sus deseos,
ustedes no pueden disfrutar del Señor de la Vida;
'entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor.'

El cuerpo de pecado es una piedra magnética que lo aleja de la vida de Dios, y de la gloria en la cruz de Cristo:
esta es la carne y la sangre, y la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios.
Por causa del Señor, y por su alma, y por causa de su felicidad eterna,
no postergue esta obra, sino que llévela a cabo, y será perfeccionada.
Vea como Cristo es revelado en usted por medio del Espíritu Santo, y con fuego.
Dios lo redimirá por el Espíritu de juicio y de ardor: éste no estará oscilando en el exterior de sus mentes,
sino que ustedes deben saber "que Cristo está en ustedes a menos que estén reprobados:"
si él ha puesto los ojos y los corazones de ustedes sobre sí mismo, y los ha hecho que mojen sus almohadas con lágrimas;
si él ha roto su sueño, como ustedes han clamado,
"Yo seré condenado, y nunca seré salvo;" (éste será el llanto de ustedes, como fue mi llanto;)

Oh, no dejen que sus ojos de adormezcan, ni que sus párpados obtengan ningún reposo, hasta que estén seguros que el Señor es su Dios.
si ustedes encuentran estas calificaciones, van por buen camino,
de otra manera serán como un arco engañoso, y nunca estarán en el juicio;
si ustedes rechazan el consejo del Dios en contra de ustedes, y rehúsan ser crucificados con Cristo,
y si no son bautizados con su bautismo, nunca tendrán la vida;
sino sólo por medio de su bautismo, y a través de la operación celestial de su Espíritu,
si tienen fe en el nombre de Cristo, estarán desposados con él en la justicia eterna;
la salvación será traída a nosotros, y se nos otorgará la vida eterna;
aún esa vida que está escondida con Cristo en Dios,
él le dará a cada pobre alma doliente que se somete a su bendita voluntad, y cree en el Señor Jesucristo.
Esta no es una fe inventada por nosotros mismos, ni una prenda que nosotros hayamos bordado, sino aquello que el Señor nos ha dado.
¡Oh hombre o mujer feliz, el que obtiene este don de Dios!
¡Oh!, ¿quién no perderá su vida por esta vida eterna?
¿Quién no morirá por esta vida eterna?
Ahora, este asunto depende de la muerte de su propia voluntad;
cuando usted haya hecho la voluntad de Dios, entonces - asegúrese que su propia voluntad haya muerto,
y que su yo maldito no se lleve las joyas de Dios, y sus brazaletes y adornos,
y que nos las ponga sobre sí, para pintar y adornar el maldito yo;
y no tome los miembros de Cristo para hacerlos miembros de una ramera.
Si ustedes están muertos a su propia voluntad, se habrán levantado con Cristo, y recibirán la resurrección a la vida eterna.
Crucifiquen el yo, y tengan el mundo como nada, y pisotéenlo,
y todas las cosas que están en él, y ténganlo todo como pérdida y como basura comparado con Cristo,

a quien el Padre ha revelado para que sea nuestra vida, en los días de nuestro dolor y nuestra pena,
en el día de nuestra calamidad, en el día cuando nosotros clamamos: '¡Nuestra esperanza está perdida!'

Así ha sido con la gente más santa de la tierra;
no es por sus propias obras de justicia que usted puede ser salvo;
Cristo viene a eliminar todas estas cosas, para que ustedes puedan ser injertados en él, y justificados por su gracia.
No hagan de esto un asunto de habladuría, y digan, he oído esto o lo otro;
sino que examinen sus propios corazones, y vean qué obras celestiales hay allí.
Lo que hay allí es del poder del Señor Jesús,
que ha hecho que ustedes odien este mundo, y el amor desordenado del hombre,
para que puedan disfrutar de todas estas cosas como si no las disfrutaran.
Cuando hayamos muerto y seamos crucificados a este mundo, no podremos hacer otra cosa más que decir:
'Mi vida está en Cristo,’ cuando lleguemos a no atribuirnos nada a nosotros mismos, sino todo a Cristo.
Así hay una bendita armonía, corazones quebrantados, espíritus derretidos, y aún así almas gozosas;
pobres criaturas, que estaban llorando, y suspirando, y lamentándose ante el Señor en lugares escondidos,
y aún así gozándose en Cristo Jesús, 'he resucitado con Cristo;'
Yo dije, 'Mi esperanza ha sido destruida, me recostaré en tu voluntad, Oh Dios; haz lo que quieras conmigo,
es tu soberano agrado y don gratuito, ya sea que me des la vida o que me la niegues.'
Debe haber una sumisión de nosotros mismos a la voluntad de Dios.
Así fue con el Señor Jesús y es así con cada verdadero santo de Dios.
Ustedes deben ser humildes como niños pequeños, antes que el juicio sea quitado,
y la bondad amante de Dios sea sellada sobre sus almas.
Si ustedes buscan esta obra de Dios, la encontrarán;
si ustedes la buscan sobre sus camas, en todas sus labores y preocupaciones, en todas sus estaciones y relaciones;
si ustedes buscan el nuevo nacimiento, deben usar este mundo como si no lo usaran,
y vivir una vida de casados como si no estuvieran casados,
porque las modas de este mundo se pasan.
Estos no son conceptos complicados.

Pero, déjenme que les diga, un mundo nuevo viene por la regeneración.
El hombre no es levantado en su propia mente, sino que rebajado en sus propios ojos,
espera la sabiduría de Dios para que lo gobierne,
y es un mayordomo de la gracia de Dios, para dar a aquellos que están en necesidad.
Cuando un hombre es regenerado y ha nacido otra vez,
está tan contento con pan y agua, como con todos los gozos de este mundo:— ¿cuál es la diferencia?
Su propia voluntad ha desaparecido, y ha sido puesta bajo sus pies,
como también todo lo que sea que le da vida a todos sus deseos y afectos vanos;
hay una armonía de todo en el interior, el hombre adorando a Dios, y bendiciendo su santo nombre.
No hay enredos que alejen al corazón del servicio de Dios, y de buscar su gloria;
y si Dios llama al esposo a alejarse de la mujer, o la mujer a alejarse del esposo, para la gloria de su nombre,
no debe haber quejas ni reclamos, ni llantos, sino una sumisión,
y una adoración y bendición hacia Dios, cuando ellos son llamados a tal ejercicio;
y si no son llamados a hacer eso, entonces prepararán sus corazones para glorificar a Dios en sus varios lugares y estaciones;
entonces estarán completamente contentos en una resignación bendita.
Así mueren sus voluntades, pero ellos adoran a Dios, ellos no tienen deseo,
sino, 'Señor, que se haga tu voluntad!', siempre adorando a Dios, siempre teniendo el temor y la gloria de Dios ante sus ojos.
Todas las malicias son concebidas en el complacer la propia voluntad de los hombres;
es decir, el consejo de cada corazón que Cristo no gobierna.
¿Quieren vivir como los cuáqueros? Entonces deben vivir despreciando,
la señora y la sirvienta son 'compañeras de granizo que bien se encuentran.'
Cada uno debe caminar en humildad, y vivir conociendo al Dios del cielo;
y aquella que es obrada por el mismo Espíritu, debe con toda diligencia comportarse como una sierva del Señor.
Y ahora hay un nuevo mundo, y las modas del mundo han desaparecido;
el orgullo, la arrogancia, la ira, y el pisotearse los unos a los otros, todo ha desaparecido,
todo ha muerto a través de la operación de Cristo.

Lo que ahora queda,—Cristo en mí, y todos somos uno en él;
Cristo entregó su vida por usted y por mí; ahora él reina en mí,
y él ha preparado mi cuerpo para morir por la Verdad,
y su cuerpo preparado fue entregado por mi pecado.
Es una profesión insensata hacer profesión de Cristo,
y vivir en la codicia, hipocresía, sensualidad, y cosas por el estilo;
aquellos que han llegado a este nacimiento celestial, busquen las cosas que están arriba, no pueden hacer nada más que esto.
Si el árbol es bueno, el fruto será bueno.
Usted debe estar injertado en la vid de la justicia de Dios:
Oh, no desaíren el día de su visitación.
¿Qué significaba para mí leer acerca de cualquier persona que haya nacido otra vez, hasta que morí,
y conocí el bautismo celestial de Cristo Jesús?
Hasta que vi la espada ardiente lista para matarme en todo sentido, en todo lugar.
La luz de Cristo me convenció de pecado, y su justicia me justificó,
y esas obras eran abominables para mí, que dificultaban el paso de mi alma hacia Cristo;
Cristo Jesús, al desposar mi alma consigo mismo se asió de mí, y obró en mí efectivamente.
Éste es el testimonio de Cristo en mí, él ha sellado mi alma hasta el día de mi redención.
Así hay un cierto paso, y un cierto camino que nunca nadie se pierde, de los que pierden su vida por Cristo.
Si ustedes no están listos y dispuestos a perder su vida por Cristo, ustedes nunca vendrán aquí;
la puerta es estrecha, el camino es angosto, ninguno va allí sino aquellos que mueren, yendo hacia una unión celestial con Cristo.
Oh Amigos, vaciémonos, para que Cristo pueda llenarnos;
no seamos nada en nuestros propios ojos, para que podamos ser todo en él, y recibir de su plenitud.

Ahora los encomiendo al testimonio de Dios, para que ustedes recuerden lo que se ha hablado entre ustedes.
Pero consideren, que si ustedes no lo oyen, éste los seguirá, y será una plaga para ustedes por toda la eternidad.
Si ustedes no se entregan a Cristo, este día que arde como un horno,
deberán morar con este fuego cuando estén fuera del cuerpo, porque este fuego no será apagado para siempre;
pero si ustedes son sabios en sus almas, a medida que se entregan a Cristo,
y van a él como niños pequeños, esto no entorpecerá sus preocupaciones terrenales;
aunque el mundo los considere insensatos, ustedes tienen parte en la sabiduría celestial para hacer lo que hacen como si fuera para Dios.
Usted debe comportarse apropiadamente con su esposa, como a la vista de Dios, para que ella pueda ser santificada en usted, y usted en ella;
y compórtese de manera adecuada con sus hijos y sus siervos,
y así usted abundará en gracia, y en cada buena obra, lo cual será para su bienestar eterno.

Oh, les suplico, pueblo, en el nombre del Señor,
esperen que la luz de Cristo los guíe;
aprendan de él para ser mansos y humildes, entonces serán felices;
porque él mora con los humildes, pero él contempla al orgulloso desde lejos.
Este nuevo nacimiento, el cual es una verdadera obra, una obra sincera y celestial,
lo cual los hará [felices] para siempre.
Oh, hagan lugar para Cristo en sus corazones, o de otra manera él nunca vivirá en ustedes;
él ama morar con los pobres y humildes y de espíritu contrito,
él aborrece al orgulloso; él vaciará sus almas, para poder llenarlas.

Así que los encomiendo a Dios.
He estado encarcelado por mucho tiempo bajo una gran debilidad;
y yo estaba agitado, hasta que vine a esta gran ciudad de Londres,
a predicar el evangelio eterno entre ustedes, y ustedes ven que yo estoy aquí entre ustedes:
oren, cada uno de ustedes, vayan al interior;
no dejen que estas palabras, que pasan por esta vasija deshonrosa, sean como un discurso vacío de Verdad para ustedes,
las cuales ustedes sólo oyen, y no se preocupan más de su salvación.
Tengan cuidado de no despreciar la luz que brilla en medio de ustedes,
y sigan adelante hacia la obra celestial que está en el poder de Cristo Jesús,
incluso a través del juicio hacia la muerte, y entonces él les dará la vida eterna;
el Señor confirma esto, para que pueda descansar en sus corazones, para que ustedes puedan morir a las cosas del mundo.
"No hemos ido al monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud,
sino que nos hemos acercado al monte Sión, la ciudad del Dios vivo, la Jerusalén celestial,
a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos.
y a Dios, Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,
a Jesús, Mediador del nuevo pacto,
y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel.

Esta es la herencia de los redimidos del Altísimo, ¡bendito el nombre del Señor!
Descansemos en esperanza, hasta que él nos lleve a la mansedumbre y la humildad de la mente,
para que él nos pueda vestir con la gloria celestial, de acuerdo con su promesa,
'llenaré de gloria esta casa,' dice el Señor.
Esta es la porción de la gente pobre, que se humillan ante el Señor,
para que él pueda exaltarlos,
y ser todo en todo para ellos,
en la bendita presencia de quien hay plenitud de gozo, delicias a su diestra para siempre.

Fin

Una epístola general dada por el Espíritu del Señor a los primeros cuáqueros

Estimados Amigos,

LLAMADOS en la luz del Señor para permanecer como testigos vivos para él sobre la tierra entre los hijos de los hombres: ¡oh! las entrañas del amor del Señor que está en mi corazón por ustedes, que cuando yo estaba cerca de la muerte, a la vista de todos los que me vieron, como al hombre externo, y apenas capaz de hablar, fui obligado a entregar la sustancia de aquello por lo que fui enviado a ustedes, para un descubrimiento perfecto de sus condiciones. Viendo que muchos son llamados y pocos los escogidos, y muchos convencidos que no están convertidos; por lo tanto estas líneas se han escrito para que ustedes puedan saber que han nacido otra vez, y han sido redimidos de la tierra, sí o no.

Y para eso, que cada hombre y mujer escudriñe su corazón con la luz del Señor, y esto manifestará verdaderamente si ustedes han nacido otra vez, y si se alimentan del árbol de la vida, o si descansan en una conformidad formal externa a la Verdad, teniendo el corazón en la tierra, porque ese espíritu se fue en contra de la Verdad, como ya lo ha hecho. Algunos otros son llevados a deleitar sus corazones en los dones, partes, y el conocimiento que el Señor les ha dado, más que en el Señor, la fuente de donde provienen; y así abusan del don, y se alimentan del fruto del árbol del conocimiento que hace que uno se jacte, y hace al hombre sabio en su propia opinión, y le hace decir en su corazón,—'Soy sabio y rico, y veo, y no tengo necesidad de nada,' cuando en realidad son ciegos, miserables, desnudos, y necesitan de todo. Sea lo que sea que profesen, como para el servicio de Dios, los que están en esta condición, tienen un fin para sí mismos en lo que hacen, lo cual aflige el Espíritu del Señor, cuando hombres y mujeres en un espíritu hablador se toman la libertad de declarar la Verdad, cuando el Señor ni los llama, ni habla por medio de ellos; de modo que los hijos nacidos de la simiente real son agobiados, (porque los tales se han ido en contra de la Verdad, y los hijos nacidos de ella), a quienes el Señor tiene y aliviará en el día determinado, cuando todas las bocas se cierren en silencio, excepto por las que se abren hacia él, y ninguna voz de oye, sino su Espíritu hablando en sus propios hijos y a través de ellos, que han nacido para él, quienes por sí mismos buscan su gloria, y ninguna cosa para sí mismos, lo cual debe ser negado. Por lo tanto, viendo que las tretas del enemigo son muchas y muy grandes, todos teman al Señor; y aquellos que han sido desviados, esperen en la luz que escudriña el corazón, para ver hacia donde los llevó el misterio de la iniquidad, y regresen a la luz, para juzgar al yo orgulloso y exaltado, que se ha ido en contra de la Verdad, para llevar a la verdadera pobreza y el aborrecimiento del yo; esperando el trono de gracia, para que el Señor los levante en la resurrección que levantó a Jesús de los muertos; y en esta vida, el yo contencioso es sepultado en la muerte, y así se conoce la verdadera unidad, en la cual sólo el Señor es exaltado en pureza, gozo, amor, y paz en todo lo suyo, del crecimiento más pequeño hasta el más grande, y toda la carne es humillada ante él, quien es digno de toda obediencia, alabanza, y gloria para siempre, Amén.

Y estimados Amigos y Hermanos que aman la luz, y se gozan en los juicios del Señor, para hacer que el yo sutil sea enterrado en la muerte verdadera, para que cualquiera que sean los dones del Espíritu que el Señor les dé, y el enemigo los tiente en gran manera para que se vanaglorien en un espíritu orgulloso, en lo que han recibido del Señor; sin embargo el temor de él está de tal manera en sus mentes, el cual los mantiene en un verdadero sentido de su insignificancia y su vacío, lo cual hace que esperen en verdadera negación propia, para recibir la ayuda diaria, y la renovación de su fortaleza en la resurrección de la vida en el Señor Jesús; y mientras más manifieste él su poder en ustedes, más vacíos e insignificantes ustedes parecerán en sus propios ojos. Y así se conoce el verdadero conocimiento, el cual hace que el yo no tenga reputación, para que el Señor pueda ser exaltado en su poder ilimitado, en manifestarse a sí mismo en la pobreza, el vacío, y la insignificancia de su pueblo que es nacido de él, para que ninguna carne se gloríe ante él; sino que todos en verdad digan,—'El Señor hace todo en mí, y a través de mí, y el Señor recibirá la gloria; y yo me sentaré en el polvo a sus pies con todos mis hermanos y hermanas, para servirle (con quien nosotros somos resucitados para sentarnos en los lugares celestiales en Cristo Jesús), y su pueblo, en lo que yo pueda, mientras tenga ser entre los hijos de los hombres, para la gloria eterna de su nombre.' Y este es el estado de los verdaderos discípulos de Cristo que no pueden alimentarse del fruto del árbol del conocimiento, aunque en sus viajes y travesías, estimadas vasijas del Señor, ustedes ven que el conocimiento es bueno, donde permanece en su lugar, pero el fruto no es bueno para comer y para alimentarse de él, porque el conocimiento envanece, y en cambio la gracia hace humilde.

Por lo tanto, estimados Hermanos y Hermanas, nacidos de Dios, que no pueden vivir en ningún gozo, sino que se gozan en la vida y la presencia de Dios, de quien proviene toda cosa buena y perfecta; y, estimados corderos, aunque algunos de ustedes sean, ante sus propios ojos, los más pobres de entre el pueblo del Señor; sí, a veces sus pruebas serán tan grandes, que ustedes estarán listos para considerarse como indignos de ser contados entre el pueblo del Señor, y sin embargo ustedes no se atreven a desobedecerle, ni pueden vivir sin su presencia:—¡Oh, mis queridos hijos de Dios! levanten sus cabezas por encima de todas las tentaciones y acusaciones del enemigo; porque sus clamores y lamentos han entrado en los oídos del Señor Dios, quien en las entrañas de su amor y sus misericordias me constriñe a proclamar el día de la tierna compasión del Señor, a todos ustedes que son realmente pobres de espíritu. ¡Oh! benditos son entre los hijos de los hombres, porque de ustedes es el reino de Dios:—por lo tanto no se fatiguen de esperar al Señor, porque en el tiempo adecuado él convertirá sus penas en gozo, y les dará el espíritu de alabanzas en vez del espíritu angustiado, como lo ha hecho con muchos que han soportado similares tentaciones, pruebas, y sufrimientos, bajo los cuales ustedes esperan este día la liberación; y el Señor será el mismo para ustedes. Por lo tanto consuélense; porque como la serpiente fue levantada en el desierto, así el Hijo del Hombre es levantado en la luz y el pacto de la vida, para sanar sus heridas, y salvarlos del pecado, y para darles la victoria sobre el enemigo en todas sus formas; para que ustedes, a través de la fe en el nombre de Cristo, haciendo guerra en justicia, y peleando la buena batalla para mantener la fe, sean más que vencedores por medio del amor que él compartirá en sus corazones, lo cual hará que ustedes hablen de su bondad, y adoren su nombre por todas sus misericordias.

Y queridos hijos del Señor, que testifican en medida que han sido verdaderamente bautizados en su muerte, y que son hechos partícipes de su resurrección, como fue escrito antes, lo cual es la vida que lo adora de acuerdo con su propia voluntad, y así es verdaderamente aceptado por él,—velen y oren, para que puedan ser guiados en el poder de su Espíritu en todos sus caminos; y tengan cuidado de no apresurarse a proferir palabras ante el Señor, ni toleren ningún suspiro ni gemido, ni nada que se pueda oír que pasa por ustedes, sino que han recibido el sello del Espíritu del Señor, que él requiere de ustedes; se me ha encomendado que ponga esto como una carga sobre ustedes, para que así toda carne pueda estar verdaderamente en silencio ante el Señor, y que no se oiga ninguna voz, sino el Espíritu viviente del Señor hablando entre su pueblo, el cual, ustedes que esperan en el temor del Señor, y siguen sus enseñanzas, pueden conocer verdaderamente; como está escrito, así testifican sus hijos,—'El que reciba mi palabra, que la proclame con fidelidad—afirma el Señor—. No es acaso mi palabra como fuego, y como martillo que pulveriza la roca?' Por lo tanto, todos procuren sentir la palabra del Señor hablándoles, para que el ardor puro de la vida del Espíritu pueda ser probado y sentido en cualquier cosa que ustedes hagan, para que puedan tener la completa seguridad que no es la obra de ustedes, como un hombre que habla de Dios, sino el Señor solamente, que hace sonar su propia voz en el contundente poder de su propio Espíritu, en lo que ustedes estén ocupados, ya sea el orar con suspiros, clamores, o en palabras, o hablar en exhortación o alabanzas. No deben apagar el Espíritu del Señor en este día, en el cual él ha venido y se aparece, para dar muchos dones a su pueblo, en su manifestación, como lo hizo entre los discípulos que esperaron en Jerusalén el derrame de su Espíritu desde lo alto; pero aquellos que eran extraños a la obra del Espíritu, no pudieron sentir la vida que hablaba en ellos, sino que dijeron: están locos y borrachos; pero el Señor los justificó, y siendo la obra de su propio Espíritu, y aunque él les dio varios dones, aún así todos en la unidad de sí mismo, en la cual ellos sacrificaron, al volver al Señor con su propia ventaja, para la gloria de su gran nombre, como lo hacen sus hijos hasta el día de hoy. Bendito sea su nombre para siempre, que de la boca de los niños y de los que aún maman, perfeccionaste la alabanza, como sucede con aquellos de crecimiento más alto en el Señor; y así los obreros fieles cosechan el fruto por el cual trabajaron, para que todo el pueblo del Señor pueda ser lleno de su Espíritu, y en ese ejercicio y guía, se conviertan en un cuerpo de ministros vivientes y una familia de profetas; los fuertes guiando de la mano a los débiles y con tierno amor, edificándose los unos a los otros en su fe más santa, lo cual les da la victoria sobre el mundo, para reinar en el dominio celestial, el cual causa que los hijos del Altísimo, en la autoridad del Señor, digan a los grandes perseguidores:—'0h hombre! haz lo que tengas que hacer, el Dios a quien servimos es capaz de librarnos de tu mano; pero si no lo hace, estamos decididos por medio de su fortaleza a sufrir lo que él le permita al hombre hacer;' y ésta es la santa decisión de todos los que han nacido otra vez, y no pueden esconder sus cabezas en el tiempo de la persecución, porque han nacido de la simiente real, y han vencido a los mendigos, cobardes, de espíritu terrenal, a través de la sangre del Cordero, y la palabra de su testimonio, y ya no aman sus vidas hasta la muerte.

Y, estimados vasos escogidos del Señor, siendo que él ha manifestado su gracia de manera tan grande con ustedes, con toda diligencia sean obedientes al caminar apropiadamente hacia el amor y la misericordia que han recibido; para que como testigos vivos de Dios, ustedes puedan brillar en la belleza de la santidad en todos sus caminos. Y tengan cuidado de mantener sus reuniones en la hora señalada, cada uno tratando de ser el primero en llegar a la reunión, para que ninguno de lugar a un espíritu descuidado, como lo han hecho algunos, y lleguen a la reunión cuando otros ya han pasado un tiempo considerable juntos, y así se convierten en una carga para los diligentes y obedientes siervos del Señor; así las reuniones no son tan beneficiosas para su consuelo, como cuando se reúnen diligentemente a la hora, esperando en el temor del Señor para sentir su dulce presencia, que los mantendrá despiertos en la vida de su propio Espíritu, para la gloria de su nombre, y la consolación de los unos a los otros, lo cual causará que ustedes aprecien las oportunidades que Dios les da, sin saber qué tan pronto ustedes pueden estar privados de ellas. Y sean cariñosos los unos con los otros, y velen los unos por los otros con un ojo puro y singular, y cada uno de ustedes procure quitar la viga de su propio ojo, antes de ir a sacarle la astilla a otros; y si algún hermano o hermana comete una ofensa, ustedes que lo saben, háblenle en privado, con todo cariño, para restaurarle; y sepan esto: 'si alguno hace que un pecador se aleje del error de sus caminos, salva un alma de la muerte, y cubre multitud de pecados.' Pero si ellos no quieren oír, tome dos o tres personas más, y háblele a la persona otra vez con un espíritu de mansedumbre, esperando, y buscando al Señor para su recuperación; y si ellos aún no quieren oír, sino que persisten en su maldad, entonces déjele saber a la iglesia, a la cual el Señor ordenará en su sabiduría para tratar con ellos, para su propia gloria.

Y en todo lo que ustedes hagan, yo les suplico, traten a los demás tal y como quieren que los demás los traten a ustedes, para que todos puedan, en sus medidas, ser como salvadores sobre el monte de Sión, para la gloria del Señor, en el poder de su propio Espíritu, lo que causará que los que susurran, murmuran, acusan falsamente, y cuentan historias, sean limpiados, y quitados de la casa del Señor; y así, en el buen orden del Espíritu Santo de Dios, todos podemos vivir; para que sólo él en su dominio pueda reinar en nosotros, y entre nosotros, y su principado está sobre su hombro, y todas las coronas de la gloria del hombre son echadas a sus pies, para que él pueda ser exaltado al ordenar a cada miembro del cuerpo en su lugar y servicio, para su alabanza y gloria eterna.—Aún así, estimado Padre, lleva a cabo tu obra en todas las iglesias de los santos, esparcidas sobre la faz de la tierra, para que puedan ser establecidas en el Señor en la unidad eterna, (siendo uno, y su nombre uno), y todo lo contrario es arrebatado con el aliento de su boca, y el brillo de su venida:—así que ¡ven Señor Jesús! toma para ti tu gran poder, y reina en tu autoridad sobre tus amados hijos y entre ellos, para el asombro de las naciones, y todos los que no han nacido otra vez, y para la exaltación de tu propio nombre y reino sobre todo, porque eres digno de reinar, bendito para siempre, y tu dominio no tiene fin.

Y todos ustedes obreros fieles en el evangelio de Cristo, quienes en inocencia verdadera obran en su fuerza, y no buscan nada para sí mismos en lo que hacen, sino para glorificar al Señor en establecer a su pueblo en la unidad vida de su propio Espíritu:—Oh! benditos son ustedes entre los pueblos; mi alma alaba al Señor por ustedes, y bendice su nombre, que alguna vez el levantó un espíritu tal entre ustedes; que en todas las más grandes riquezas que el Espíritu de Dios les da, ustedes aún permanecen verdaderamente pobres en sí mismos, y en profunda humildad se hacen siervos para su pueblo en nombre del Señor; y al ser pobres, ustedes pueden hacer a muchos ricos en aquello que permanecerá fresco y verde en las tormentas de inviernos, y no se despedazará en las terribles ráfagas que vendrán para probar a su pueblo, y que causarán que los corazones se aflijan, pero que han nacido de su propia naturaleza. ¡Oh! queridos y amados Hermanos, sientan mis entrañas de amor engrandecido, que fluye a ustedes en al amor y la vida que he recibido y disfrutado por la muerte, donde no hay variabilidad ni sombra de cambio.

Yo permanezco como el hermano de ustedes, en la palabra de su paciencia, para soportar el sufrimiento, de acuerdo con su determinación, con todo ese amor que el Señor nos da, que es mejor que sus vidas.

William Dewsbury

Warwick [cárcel común,]
el día 14 del décimo mes, del año 1668

William Dewsbury vivió en el siglo 17 y llegó a ser una extraordinaria nueva criatura en Cristo, hablando y escribiendo con gran autoridad, sabiduría, amor, esperanza, y verdad. Pasó veinte años en las prisiones, sufriendo por su testimonio de la Verdad.

El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.

 


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