La Cruz Perdida de la Pureza


 

Introducción del editor del sitio

Mientras Jorge Fox todavía vivía, varios libros de sus escritos fueron publicados por la Sociedad de los Amigos. Uno de esos libros fue las respuestas de Jorge Fox a las muchas acusaciones y objeciones en contra de las doctrinas y creencias del movimiento de los primeros cuáqueros del siglo XVII. La oposición y las acusaciones vinieron de hombres que deliberadamente hicieron la vista gorda a las escrituras que habían pasado años estudiando. La desesperación de mantener sus posiciones de poder y su salario los llevó a mentir con hipocresía, lo cual cauterizó sus consciencias más allá de toda posible operación. Ellos incluso negaron los versículo específicos que apoyan la perfección, la unión con Cristo y Dios, Cristo en usted, el reino del cielo dentro de usted, ser enseñado directamente por Dios, la luz en cada hombre que viene al mundo, la revelación de Dios, oír al Espíritu Santo, y más. Con respecto a los ministros y sacerdotes en ese libro, como también los sacerdotes y ministros de hoy, la Palabra del Señor en el interior pronunció los siguientes mensajes:

  • "Ellos abogan fuertemente que las escrituras es lo último que ustedes tendrán,
    y después predican en contra de otros que han tenido revelaciones.

  • Ellos no pueden entender lo que el Espíritu está haciendo.

  • Ellos enseñan los mandamientos de los hombres.

  • Ellos se hacen odiosos.

  • Ellos comerán el fruto que han creado.

  • La puerta se cierra en todos ellos.

  • Estos tendrán su remesa; ora, escucha la razón."

Ellos estaban (y así están los ministros hoy en día) tan hinchados en su propio conocimiento carnal de las escrituras, que no pueden imaginar que alguien tenga más Espíritu que ellos; y si ellos admitieran la posibilidad, tendrían que reconocer que son los discípulos no perfeccionados quienes son guías ciegos, de quien Cristo nos advirtió y nos dijo que los dejáramos. Ellos estarían sin ningún seguidor, sin un ingreso, sin el prestigio de su trabajo. En el siglo XVII muchas iglesias fueron vaciadas por la verdad del movimiento de los primeros cuáqueros, lo cual aterrorizó a los sacerdotes para que suscitaran a sus seguidores y los oficiales de gobierno a perseguir violentamente a los cuáqueros en una escala masiva: 869 cuáqueros murieron en la cárcel (sin incluir aquellos que fueron atacados en sus reuniones por violentas masas protestantes y soldados), decenas de miles fueron encarcelados por no jurar o por no pagar los diezmos legislados a los sacerdotes protestantes, y muchos, muchos más sufrieron la confiscación de sus bienes. Tres hombres piadosos y una mujer fueron ahorcados en Boston por los congregacionalistas presbiterianos. En la mayoría de los casos fueron los sacerdotes y ministros los que avivaron el fuego del odio en contra de los cuáqueros, así como el sumo sacerdote judío insistió en la muerte de Jesús y el concilio mismo apedreó a Esteban. Como fue la condenación de Cristo a los fariseos quienes tenían las escrituras:

Nunca habéis oído su voz, ni habéis visto su apariencia, ni tenéis su palabra permaneciendo en vosotros; Juan 5:37-38

De la misma manera, la condenación anterior se aplica a los predicadores de hoy en el cristianismo, quienes niegan el espíritu de Cristo (la palabra en el interior y la luz en el interior), para ser el maestro, el limpiador, el purificador, y el perfeccionador ` de sus discípulos.

¿Por qué no pueden oír la palabra en sus corazones? ¿Por qué no tienen la luz para ver las revelaciones de Dios? Porque ellos enseñan errores, llevando a otros al cautiverio y la destrucción, y son así condenados a ser cautivos ellos mismos. Porque ellos nunca fueron llamados, nunca fueron enseñados, nunca fueron enviados por el Señor. Porque ellos predicaron por dinero en su codicia para ser admirados por los hombres. Porque ellos se enseñorean sobre sus congregaciones. Porque ellos son como los fariseos: líderes hipócritas no limpiados, impuros, quienes externamente parecen justos, pero quienes son hipócritas, cuyos corazones están llenos de maldad e iniquidad (pecado). Porque ellos son los enemigos de la cruz, y su dios es su vientre (sus deseos y afectos) y sus mentes están en cosas terrenales.

La Biblia es un libro complejo, especialmente si usted comienza con entendimientos incorrectos que son pasados por muchas generaciones; mientras más complejo, más fácil es que alguien sea engañado con enseñanzas erróneas. Todos hemos sido confundidos por Babilonia, cuyo nombre significa confusión. Es fácil para que los charlatanes existan dentro de asuntos complejos, y el cristianismo está lleno de millones de ministros y maestros que son charlatanes — así como la Biblia predijo que el mundo seguiría a la iglesia falsa, la ramera, la bestia y diablo — todos estos transformados para parecer como ministros de justicia.

El prólogo de Eduardo Burrough para ese libro viene a continuación, y es un documento fuerte y autoritario que describe las diferencias fundamentales entre la iglesia falsa (todavía es falsa hoy); sus ministros y sacerdotes; y su forma vacía e impotente — en comparación con la iglesia verdadera de Cristo, los cuáqueros del siglo XVII.* Con la excepción de las persecuciones masivas que sufrieron los primeros cuáqueros, todo lo que Burrough escribe a continuación del cristianismo en sus tiempos es lo mismo hoy; y cuando la iglesia verdadera llegue a ser pública otra vez, persecuciones similares resultarán cuando la iglesia verdadera niegue y condene la adoración por la voluntad y la salvación falsa e instantánea del cristianismo hoy en día, que ignora las declaraciones claras de las escrituras acerca de los requisitos de la salvación, las condiciones de la salvación, y las exclusiones de la salvación.

* Sin embargo, hoy en día los cuáqueros son igual que el resto del cristianismo, y ya no son cristianos válidos. Hay una página web que detalla la triste separación de los cuáqueros de la verdad. De sus escritos aquí incluidos (que describen el evangelio verdad, la verdadera esperanza, y el único camino de la cruz a la salvación verdadera), una rama de los primeros cuáqueros se levantará para establecer otra vez la iglesia verdadera.

Burrough nos dice que él amó al Señor desde su cuna, y sus escritos muestran el profundo amor y conocimiento del Señor, transmitido con claridad, brevedad, elocuencia, poder y autoridad; sus frases son flechas apuntadas con seguridad, que alcanzan tanto los corazones tiernos de los santos como los corazones endurecidos de sus perseguidores. Al leer sus cartas de testimonio, surge un profundo anhelo de conocer a este extraordinario siervo del Dios Altísimo. Sus escritos son excepcionalmente claros, lógicos y construidos cuidadosamente.

 

La epístola al lector

por Eduardo Burrough

añadida como una introducción a

Las obras de Jorge Fox, Volumen 3 de 8


El gran misterio

de la

gran ramera descubierto;

y el reino del anticristo es revelado

El texto en azul claro o azul claro “en negrita” se puede presionar para obtener la escritura correspondiente.

Usando el diccionario Webster de 1828 para obtener ayuda en traducir el significado obsoleto de algunas palabras, este documento tiene algunos cambios menores que reflejan el lenguaje y uso de palabras actual, pero en todos los casos se tenido mucho cuidado de preservar el significado original.

A todo el mundo que pueda llegar a leer esto, que lean con un buen entendimiento, y así puedan llegar al conocimiento perfecto del fundamento de la diferencia entre los sacerdotes, y profesantes, y todas las sectas en estas naciones, y nosotros que somos despreciados y llamados cuáqueros; mostrando que la controversia de nuestra parte es justa e igual contra todos ellos, y que tenemos suficiente causa de clamar en contra de ellos, y negar su ministerio, su iglesia, su adoración, y toda su religión, porque no están en el poder, y no tienen el espíritu del Dios viviente, como fue ordenado por él, o alguna vez practicado por sus santos; pero esto declara que su terreno y fundamento son otra cosa, que aquello en lo cual la verdadera iglesia, y ministerio, y práctica, y adoración, y verdadera religión fueron edificados en los días de los apóstoles. Esto también es una invitación a todas las sectas y profesiones de las personas para venir y probar si lo que sostienen y profesan está de acuerdo con las escrituras de verdad; y para hacer esto al probar todo, por argumentos evidentes y sólidos, y por las mejores armas espirituales que ellos tienen, y poner de lado toda su persecución y tratos injustos, y poner en el cepo, y azotar, y encarcelarnos por hablar en contra de su religión; y que ellos salgan con una disputa justa, para contender en el espíritu de mansedumbre, por lo que ellos profesan y practican, y para probar, de acuerdo a las escrituras, su ministerio, iglesia, y toda su religión, en la que están y por el espíritu y poder de Dios, o de otra manera renunciar y negar toda su religión, y su profesión y prácticas, para que todo hombre pueda estar satisfecho acerca de quienes son los que están en el camino verdadero y recto, y de la verdadera adoración, y la religión verdadera, y quienes no están; y esto deseamos quienes somos llamados cuáqueros. Este también es un informe verdadero de nuestro comienzo y venida hacia el mundo; y del gran sufrimiento que hemos sostenido, y cómo hemos sido llevados y preservados hasta este día.

El Señor Dios eterno, quien es verdadero y fiel, ha cumplido su promesa en nosotros, y a nosotros, y somos reunidos de las bocas de todos los pastores mudos, y fuera de las bocas de todos los asalariados, quienes han hecho presa de nosotros, y se han alimentado con la grasa, y han devorado las almas por ganancias deshonestas. Hemos venido al redil del reposo eterno, donde Cristo Jesús es el Pastor principal, y él es el pastor y obispo de nuestras almas, quien alimenta a su rebaño con el pan viviente que nos nutre para vida eterna. Él nos ha llamado por su nombre, y nos a sacado, y nos ha alimentado en pastos verdes, y somos alimentados con maná escondido, y nos acostamos al mediodía con el rebaño que él ha reunido. Fuera de naciones, familias, multitudes y pueblos somos redimidos para Dios, y hemos salido del mundo, y fuera de la gran Babilonia, y fuera de la Sodoma y Egipto espirituales, donde el Señor Cristo fue y es crucificado, y es asesinado hasta este día. Encima del mundo el Señor nos ha puesto, sobre la montaña de su propia casa y morada; donde nosotros contemplamos y sentimos la vida, y gloria, y corona del mundo que no tiene fin; y el mundo que tiene fin es visto, y su corona y gloria son su estrado que reina entre nosotros. En cuanto a todo lo que este mundo que perece nos trae, que los hombres buscan, es reconocido como nuestra tentación, aunque todos los hijos de Adán están buscando su gloria, sus riquezas, sus coronas, sus contenidos. Pero nosotros somos de ese nacimiento que no tiene corona, ni gloria, ni reposo bajo el sol; un nacimiento es producido entre nosotros que es heredero de otro reino y dueño de otra corona, cuya gloria es en el Señor todo el día; y él es nuestro refugio, nuestra roca, y nuestra fortaleza en contra de todos nuestros enemigos con cualquier cosa con la que se armen nuestros enemigos, y con que los impíos doblen su arco. — ¡Aunque todo tipo de personas, desde el príncipe sobre su trono hasta el mendigo sobre el estercolero, se exalten en contra del pueblo despreciado de la herencia del Señor, quienes, por causa de su nombre, son asesinados todo el día! — ¿Qué pasa si los hombres sabios presentan sus argumentos, y los gobernantes presentan sus juicios injustos en contra de la simiente que Dios ha bendecido? — ¿Qué pasa si los juerguistas y despreciadores abren sus bocas, y los informantes y juerguistas echan sus palabras amargas como una inundación en contra del remanente de la simiente de la mujer, que por mucho tiempo ha huido hacia el desierto? ¿Qué pasa entonces si los maestros, los profetas y los ancianos, y los que son cabeza, y los hombres sabios del mundo se pusieran a orar, y predicar, e imprimir en contra de la simiente escogida de Jacob? — A pesar de todo esto, aunque esto ha sucedido, y el infierno ha abierto su boca, y sus inundaciones se desbordan y se multiplican mucho; sin embargo el Rey de justicia gobernará entre su pueblo, y su presencia no abandonará a sus escogidos. El Señor está con nosotros, poderoso y terrible, y el grito del un rey está entre nosotros, y el temor del Todopoderoso nos cubre, y va ante nosotros, y rodea; ¡y el Señor está haciendo una obra en la tierra, poderosa y maravillosa! Él está reuniendo a los dispersos, y vendando a los quebrantados de corazón, y su pueblo morará en seguridad, y nadie los atemorizará, y ningún arma que está formada en contra de ellos prosperará, ni mano que sea levantada prevalecerá. ¡Porque Sión se levantará del polvo, se vestirá con sus hermosos vestidos! Y el luto y la tristeza huirán; y su luz se levanta, que es eterna, y el sol nunca se apagará, pero su día permanecerá para siempre, y la noche no cubrirá otra vez su resplandor, ni el sol se pondrá sobre sus habitaciones. La ciudad que ha sido devastada por mucho tiempo otra vez será edificada, y la morada que por mucho tiempo ha estado deshabitada, será llenada otra vez; porque la simiente sin número de Jacob está saliendo de Egipto, que llenará otra vez la toda la tierra, y la simiente de Esaú llegará a ser esclava. Y ¿dónde están ustedes reunidos? ¿Y con qué propósito han gastado sus fuerzas los impíos para oponerse a lo que el Señor está trayendo? ¿Acaso nuestros enemigos no serán despedazados, y no los pulverizará el Señor? ¿Acaso no estropeará su belleza, y manchará su orgullo? ¿Acaso no derribará sus coronas, y corromperá su gloria, y la manchará con su fuego de ira, y los avergonzará por sus caminos y doctrinas? ¡Oigan esto ustedes sacerdotes, y aúllen, y laméntese por la miseria que viene sobre ustedes! El Señor los ha desnudado, y los descubierto, y ustedes son vistos como son, y los elegidos se levantan entre nosotros a quienes ustedes no pueden engañar. Pero, ¡ay! ¡Ay de mi! ¡Cómo ustedes han causado que la gente se equivoque, y cómo ustedes han hecho que los ciegos se salgan del camino, y cómo ha caído la verdad en sus calles! Ustedes han embadurnado falsamente con mortero intemperado, y han clamado paz a los impíos, y condenaron a los justos, y todo esto ha irritado al alma justa, y el Señor ahora se levantará, y se levanta, y ustedes no resistirán, ni escaparán al golpe de su mano, que vendrá sobre ustedes, y los herirá como piedra de molino; porque ustedes han causado que los impíos se regocijen, y que los justos lloren, y ustedes han entristecido el corazón de aquellos a quienes Dios no ha entristecido.

Acaso ustedes no se han alimentando con la grasa, y se han vestido con la lana, y no han muerto de hambre las almas del pueblo, y la flaqueza ha estado sobre todos ellos. Sus plantas son árboles secos y estériles que no producen buen fruto; y el pueblo de ustedes es como un desierto que está sin labrar, y sin arar, y sin preparar; y sus rebaños son como asnos salvajes sobre montañas indomadas, tan duros como el caballo y la mula que no conocen frenos. Y ahora se ve el fin de su ministerio, y el fruto que ha producido. El Señor ha tomado nota, y ha contemplado como ustedes han holgazaneado y han estado ociosos, y las naciones todavía yacen como suelo en barbecho que no da fruto; y los corazones de los hombres no son tocados con la ausencia de la palabra de Dios, y no hay un sentido sólido, verdadero y perfecto entre su pueblo de los asuntos del Señor, ni de la operación de su espíritu, sino que ellos permanecen en gran ceguera e ignorancia, vaciados del conocimiento de Dios. Porque ustedes no han hecho que ellos oigan su palabra, sino que ustedes han contado sus sueños, y sus falsas visiones, y han hablado de las imaginaciones de sus corazones, y no de la boca del Señor; ni tampoco ustedes han permanecido en su consejo, ni escuchado su voz, y por lo tanto el pueblo permanece sin beneficio. Y lo que ellos y ustedes saben es natural, y no por el espíritu del Padre; pero como ustedes son árboles secos, no enseñados por el Padre, y como cabras ásperas, en la naturaleza de los cerdos que están contaminados con la inmundicia del mundo, y en la naturaleza de los perros, y los leones, devorándose los unos a los otros, y mordiéndose los unos a los otros, y matándose los unos a los otros; y estas cosas no estaban en las iglesias de Cristo. Tenemos una gran controversia con ustedes, y esto del Señor. Los hemos probado, escudriñado, y hemos descubierto su fundamento, y no es sólido, ni permanecerá en el juicio. Hemos traído su línea de la primera original, y hemos encontrado sus comienzos, y encontramos el suyo de esa raza, que Cristo profetizó que vendría, que engañaría a muchos, vestido como ovejas, pero internamente voraces; y de quienes Juan vio que vendrían, y salieron de los apóstoles e iglesias verdaderas, salieron de la verdad, y fueron hacia el mundo, y tenían la apariencia de piedad sin el poder. Aquí comenzó la raza en la apostasía de las iglesias. Y cuando ellos apostataron de la fe verdadera, entonces vino su iglesia falsa original, y el mundo fue tras ellos, y todos los que moraron sobre la tierra adoraron a la bestia, que ha reinado en todo este tiempo de apostasía, que ha existido desde los días de los apóstoles.

Encontramos que su original no va más allá que los hermanos falsos, y los falsos apóstoles, quienes salieron de los apóstoles verdaderos, y corrieron tras regalos y recompensas, y predicaron por ganancias inmundas, y por medio de la codicia hicieron mercancía de las almas, buscando dinero y ganancias para sí mismos. Yo digo que nosotros encontramos que su iglesia falsa original comienza allí, y su linea no va más allá, y su primer ascenso nunca llegó tan lejos como los verdaderos apóstoles. Ustedes no eran, en su comienzo, de la vida y nacimiento de ellos, ni pueden ser contados de su original, ni tampoco ustedes los suceden; pero ustedes verdaderamente suceden a los profetas falsos, y falsos hermanos, que Cristo profetizó que vendrían después de sus días, y Juan vio que habían venido y estaban viniendo en sus días. Nosotros encontramos que ustedes son de este linaje y generación, y ahora ustedes son descubiertos como contrarios a los apóstoles verdaderos, y que están de acuerdo con los apóstoles falsos en llamado, en práctica, en mantenimiento, y en todas las cosas; y la linea del juicio verdadero es puesta sobre todos ustedes, y ustedes son medidos, y son hallados muy cortos, y han sido pesados, y hallados muy ligeros. Lidiaremos verdaderamente con ustedes en el juicio:

Primero, tenemos una controversia con ustedes con respecto a su llamado, su ministerio, con el cual no está de acuerdo, sino que es contrario al llamado de los apóstoles; ellos fueron llamados por poder de lo alto y fueron hechos ministros por el don del espíritu santo recibido de Dios, y el ministerio de ellos fue un don absoluto de Dios, no comprado ni vendido por dinero; y fueron ungidos del Padre, por su espíritu de promesa, para predicar el evangelio. Pero el llamado de ustedes está en las escuelas y colegios, para este o el otro fin, los cuales fueron alcanzados a través de esfuerzos naturales al estudiar y tales artes y ciencias, y títulos, habiendo pasado tantos años estudiando artes naturales y lenguajes naturales; esta es su ordenación y su llamado, sin consideración a recibir o esperar por el don del Espíritu Santo, para así ser hechos ministros; y esto es diferente a los apóstoles y verdaderos ministros, e igual y de acuerdo a los falsos profetas y engañadores.

Segundo. Nuevamente ustedes no están de acuerdo, sino son contrarios al verdadero ministerio y ministros de Cristo en práctica; porque ellos fueron guiados por el espíritu del Padre que moraba en ellos, y predicaron el evangelio por el espíritu, y hablaron como el espíritu les daba a que hablasen, y fueron de allá para acá en el mundo por las naciones, convirtiendo al pueblo al conocimiento de la verdad. Lo que ellos habían tocado, probado, visto y sentido de la palabra de vida en sí mismos, que ellos declararon a otros, y predicaron el evangelio que ellos no habían recibido del hombre, ni por el hombre, sino por la revelación de Jesucristo en ellos. Pero la práctica de ustedes no es así, sino contraria, porque el espíritu de este mundo los guía, y ustedes lo siguen en todas sus obras, en sus predicaciones, orando, y en toda su adoración, en forma y tradición; lo que ustedes han estudiado de libros y viejos autores, ustedes predican al pueblo, y lo que ustedes han notado en un libro, que ustedes predican por un reloj de arena, y no como el espíritu de Dios les da a que hablen.

Ustedes buscan y consultan acerca de grandes ingresos, y mucho dinero por año, y dónde hay muchos diezmos y propiedades parroquiales, y cosas así; allí, y a un lugar así, ustedes van y buscan ser ministros allí, y se quedan allí por veinte o cuarenta años, más o menos según estén de acuerdo con el pueblo, y mientras ellos les dan lo que los contente y los mantenga, sus esposas y familias, como ustedes dicen; y no consideran si alguien se convierte a Dios por su predicación, sino que el pueblo permanece siempre en ceguera e ignorancia general, y sin el conocimiento de Dios. Porque ustedes predican las palabras de otros hombres [repitiendo las palabras de la Biblia] y lo que ustedes imaginan que sus palabras [de los santos] significan, en un tiempo fijo asignado, apoyados sobre un cojín suave, y por dinero y predicación contratada al pueblo, y esta es su forma de práctica, y ministerio en estas naciones.

[Incluso Jesús no predicó sus propias palabras y opiniones:
Yo no puedo hacer nada de mí mismo. Juzgo sólo según lo que oigo. Juan 5:30
lo que yo hablo, lo hablo tal y como el Padre me dice que hablar. Juan 12:49-50
el Hijo no puede hacer nada de sí mismo (por su propia voluntad);
sino Él [el hijo] i sino sólo hace lo que ve hacer al Padre. Juan 5:19
El que habla de sí mismo busca su propia gloria,
pero el que busca la gloria del que le envió,
éste es verdadero, y en él no hay injusticia. Juan 7:18
]

Pero los apóstoles o ministros de Cristo no hicieron lo mismo; sino lo contrario. Por sus frutos y obras parece que ustedes no son seguidores de ese espíritu por el que Cristo y sus ministros fueron guiados, ni son ustedes sucesores legítimos de los apóstoles; sino por sus frutos y práctica ustedes manifiestan que el Señor nunca los envió, y Cristo nunca los llamó a su servicio para ser sus ministros. Porque en todas sus prácticas y en toda su ejecución de adoración ustedes difieren; y no están de acuerdo, sino que son contrarios, a lo que era la práctica y adoración de los ministros e iglesias de Cristo en los días de los apóstoles. De esto yo los culpo a ustedes, en el nombre y por la autoridad del Señor Dios; y puedo probar en contra de ustedes, cara a cara, o de otra manera mostrar que ustedes no son del mismo espíritu, sino contrarios a los santos y apóstoles de antes, y por lo tanto no verdaderos sucesores de ellos, ni ministros legítimos de Cristo; en cuanto a lo que es de todo el pueblo, y será manifestado.

Tercero. Ustedes están en desacuerdo y son completamente contrarios al verdadero ministerio, y a los apóstoles, con respecto a su mantenimiento y salarios; porque el salario que Cristo le permitió a sus ministros era que en cualquier casa que entraran, que fuera digna, que ellos podrían comer las cosas que fueran puestas ante ellos, porque el obrero (dijo él) es digno de su salario. Y los apóstoles comían sólo del fruto de la viña que ellos habían plantado, y de la leche del rebaño que ellos mantenían, por un regalo gratis del pueblo, quienes ellos habían engendrado a la fe. Para aquellos a quienes ellos habían plantado cosas espirituales, no era más que un asunto pequeño si ellos cosechaban sus cosas carnales; y aunque ellos estaban dispuestos a aceptar un regalo gratis no solicitado, sin embargo el apóstol dijo que él no haría que el evangelio fuera algo por lo que se pudiera cobrar. De esta manera funcionaban los salarios y regalos de los ministros y ministerios de Cristo, sostenidos y mantenidos externamente en el mundo.

Pero la práctica y mantenimiento de ustedes no son como Cristo dijo, sino al contrario, como está manifestado plenamente; porque cada año ustedes tendrán tanto prometido a ustedes en diezmos, dinero o tierras parroquiales, o estipendios; y de personas borrachas, y mal habladas, y profanas, quienes no son ovejas del rebaño de Cristo, ni plantas de su viña. Ustedes exigen un porcentaje de cada uno de ellos, y de cada hombre en su parroquia; y si alguno ya sea por su codicia, o buena conciencia, no puede pagarles, ustedes los demandan en las cortes y los echan en la cárcel para obtener su salario; ustedes toman las propiedades, tomando tres veces el valor, no, incluso diez veces el daño*, y por medio de violencia, injusticia y crueldad ustedes son mantenidos en esa manera, y no como lo fueron los verdaderos ministros y apóstoles, sino en una forma y manera completamente contraria, como se ha mostrado; y así aquí se prueba que ustedes no son los sucesores legítimos de los apóstoles y ministros de Cristo.

*Nota del editor del sitio: Debido a que los cuáqueros a menudo rehusaron pagar multas por acusaciones injustas (por ejemplo, no pagar diezmos a la parroquia local), yendo a la cárcel para evitar darle credibilidad a las acusaciones injustas, el parlamento pasó una ley permitiendo que el sacerdote de la parroquia local incautara la propiedad personal de los cuáqueros para cubrir multas y diezmos atrasados, llamándolos despojo de bienes, (el cual era el término que los ejércitos usaban cuando saqueaban pueblos que habían conquistado). Los bienes de los negocios, muebles en las casas, herramientas agrícolas, cultivos, animales — cualquier cosa que pudieran cargar se llevaban. Si los cuáqueros no hubieran permanecido unidos como un pueblo amante, compartiendo liberalmente con todos los que habían sido saqueados, la vida hubiera sido casi imposible para decenas de miles de los primeros cuáqueros que fueron despojados de todas sus posesiones por sacerdotes y ministros que son perros codiciosos y mudos, quienes hicieron guerra con aquellos que no ponían comida en sus bocas. El libro de los Hebreos nos dice que este mismo despojo de bienes fue experimentado por los miembros de la iglesia primitiva; el Señor ciertamente no ordena estas obras de oscuridad, pero Él usa estas persecuciones para llevar a muchos a la perfección.

Cuarto. Nuevamente, ustedes no siguen a los apóstoles y verdaderos ministros de Cristo, sino son contrarios a ellos en doctrina, como este siguiente volumen manifestará claramente, lo cual para este mismo fin es recolectado de sus propias bocas y plumas, para que todos los hombres puedan ver lo que ustedes son, y lo que ustedes sostienen y profesan; y al ser verdaderamente establecidos y respondidos, comparen ustedes, y todos los hombres sobrios, sus doctrinas y dichos con las doctrinas de los apóstoles, y ellos pueden ver que ustedes no están de acuerdo con ellos, sino que son contrarios a ellos. Ahora, amigos, a todos ustedes que profesan que son ministros del evangelio, yo aquí les declaro, en el nombre y autoridad del Señor, que tenemos controversia con ustedes, y una gran acusación en contra de ustedes en todas estas cosas, en su llamado, en su práctica, en su mantenimiento, y en sus doctrinas; y nuestras bocas el Señor ha abierto, y ellas no pueden ser acalladas para no declarar ni clamar en contra de ustedes, como los que el Señor nunca envió, sino que son contrarios a Cristo, sus profetas, y apóstoles, en todos sus caminos y prácticas; y la mano del Señor ciertamente está en contra de ustedes, y su poder y temor vendrá sobre ustedes, y estará sobre sus conciencias.

Ahora, lector, el que lea este siguiente volumen, si sus mentes son sobrias, y su corazón es recto hacia Dios, ustedes pueden llegar a un buen entendimiento del fundamento y la causa de esta gran controversia entre los sacerdotes y profesantes de esta nación y nosotros que somos despreciados y llamados cuáqueros, porque no es sabido por las naciones. De este gran debate y batalla, ahora por algunos años de continuidad en esta nación, ningún hombre puede ser ignorante. ¡Qué encarcelamientos, y qué persecuciones, y qué predicaciones y publicaciones en contra de nosotros, y qué reportes y difamación se han producido en esta nación en estos últimos años! Los así llamados cuáqueros han escrito, y hablado, y publicado en contra de los sacerdotes, y sus adoraciones, y caminos, y doctrinas, y han declarado en contra de ellos, como engañadores y profetas falsos, y que nunca fueron enviados por Dios. Por otro lado, así los sacerdotes, más abundantemente, han clamado en contra, y publicado en contra de los cuáqueros, como herejes, y engañadores, y brujos, y todo lo que ellos podían decir que era maligno. Ya que estas cosas no eran desconocidas, sino que sucedieron públicamente, será bueno revelar a cada hombre el primer fundamento y causa de esta gran contienda, y el asunto de ella, y sus comienzos, para que todos puedan saber la certeza de estas cosas, y saber que ellos no están sin un buen fundamento y razón suficiente en nuestra parte, a saber, que tenemos causa justa para hacer, y luchar en contra de esa generación de sacerdotes y maestros, y que no hagamos nada precipitadamente, y sin razón suficiente.

Han pasado siete años desde que el Señor nos levantó en el norte de Inglaterra, y abrió nuestras bocas en este su espíritu; y lo que éramos antes en nuestra religión, profesión y prácticas es bien conocido en esa parte del país; que generalmente éramos hombres de la secta más estricta, y del celo más grande en el desempeño de nuestra rectitud externa, y pasamos y probamos a toda clase de maestros, y hemos corrido de montaña a montaña, y de hombre a hombre, y de una forma a la otra; como muchos hacen hasta este mismo día, quienes todavía permanecen sin reunirse con el Señor. Así éramos (para no decir más de nosotros) los que buscaron al Señor, y deseamos el conocimiento de sus caminos más que cualquier otra cosa. Yo hablo como uno que desde ser un niño de pocos años de edad, me puse a buscar y encontrar al salvador, y más que la vida y el tesoro o cualquier corona mortal, busqué con todo mi corazón la única cosa necesaria, a saber, el conocimiento de Dios.

Después de una larga búsqueda, el Señor apareció a nosotros, y reveló su gloria en nosotros, y nos dio de su espíritu del cielo, y lo derramó sobre nosotros, y nos dio de su sabiduría para guiarnos; por la cual vimos a todo el mundo, y el verdadero estado de las cosas, y la verdadera condición de la iglesia en su estado presente. Primero el Señor nos llevó por su poder y sabiduría, y la palabra por la cual todas las cosas fueron hechas, a conocer y entender, y ver perfectamente que Dios nos había dado, a cada uno de nosotros en particular, la luz de sí mismo brillando en nuestros corazones y conciencias; y esta luz, Cristo su hijo, el salvador del mundo, había iluminado a todos los hombres; y encontramos que esta luz en nosotros es suficiente para reprobarnos y convencernos de toda mala acción, palabra y pensamiento, y por medio de ella en nosotros llegamos a distinguir el bien del mal, lo correcto de lo incorrecto, y lo que es de Dios, y de acuerdo a él, de lo que es del diablo, y lo que es contrario a Dios en movimiento, palabra y obras.

Esta luz nos dio a discernir entre la verdad y el error, entre cada camino falso y correcto, y nos descubrió perfectamente el verdadero estado de todas las cosas; y nosotros así llegamos a conocer al hombre, lo que él era en su creación antes de la transgresión, y cómo él era engañado y vencido por el diablo, y su estado en la transgresión, y en la desobediencia, y cómo él es expulsado y desterrado de la presencia del Señor, y el dolor y la angustia en la cual él está y sufrirá. También por medio de la luz en nosotros, llegamos a conocer perfectamente el camino de la restauración, y los medios por los cuales podemos ser restaurados, y el estado del hombre cuando salió de la transgresión y fue restaurado. Estas cosas en nosotros fueron reveladas por la luz dentro de nosotros, que Cristo nos había dado, y con la cual nos había iluminado; lo que el hombre era antes de la transgresión, y lo que él es en la transgresión, y que él está siendo redimido para salir de la transgresión. También, a medida que nuestras mentes se volvieron, y nuestros corazones fueron inclinados a la luz que brilló en cada uno de nosotros, llegamos a conocer el estado perfecto de la iglesia; su estado antes de los días de los apóstoles, y en los días de los apóstoles, y desde los días de los apóstoles; y encontramos su estado presente como una mujer que una vez había estado vestida con el sol, y la luna estaba bajo sus pies, quien dio a luz a aquel que gobernaría las naciones; pero huyó hacia el desierto, y allí se sentó desolada en su lugar que fue preparado por Dios para ese tiempo, al final mismo de este tiempo, cuando el tiempo de su peregrinación iba hacia un final completo, entonces fuimos engredados.

Si alguno tiene oído que oiga. Para que todas estas cosas que conciernen al hombre, y concernientes a los tiempos y las estaciones, y el cambio y la renovación de los tiempos, y todas las cosas que tienen que ver con la salvación, y la redención, y la vida eterna, necesaria para que los hombres conozcan, todas estas cosas fueron reveladas, descubiertas, y dadas a conocer a nosotros por la luz que estaba en nosotros con la cual Cristo nos había iluminado a todos.

Encontramos que esta luz es un maestro suficiente para llevarnos a Cristo, de donde vino esta luz, y así nos dio para recibir a Cristo, y para testificar [experimentar] que él mora en nosotros; y por medio de esto llegamos a entrar en el nuevo pacto, para ser hechos herederos de la vida y la salvación.

En todas las cosas encontramos que la luz con la cual fuimos iluminados (la cual es Cristo) estaba sola y era suficiente para llevarnos a la vida y la salvación eterna; y que todos los que tenían la luz en ellos con la cual Cristo ha iluminado a todo hombre, no necesitaban que ningún hombre les enseñara, sino el Señor era su maestro por su luz en sus propias conciencias, y ellos recibieron la santa unción.

Así que cesamos de las enseñanzas de todos los hombres, y sus palabras, y sus adoraciones, y sus templos, y todos sus bautismos e iglesias; y cesamos de nuestras propias palabras, y profesiones, y prácticas en la religión, en tiempos anteriores celosamente practicadas por nosotros a través de varias formas, y llegamos a ser necios por causa de Cristo para que podamos llegar a ser realmente sabios. Por esta luz de Cristo en nosotros fuimos sacados de todos los caminos falsos, y falsas predicaciones, y de los falsos ministros, y nos reunimos a menudo, y esperamos al Señor en silencio puro de nuestras propias palabras, y todas las palabras de los hombres, y escuchamos la voz del Señor, y sentimos su palabra en nuestros corazones, que quemó y derribó todo lo que era contrario a Dios; y nosotros obedecimos la luz de Cristo en nosotros, y seguimos los movimientos del espíritu puro del Señor, y llevamos la cruz a todas las glorias, coronas y caminos terrenales; y nos negamos a nosotros mismos, nuestras relaciones, y todo lo que estaba en el camino entre nosotros y el Señor; y escogimos sufrir con y por el nombre de Cristo, más bien que disfrutar de todos los placeres sobre la tierra, o todas nuestras profesiones celosas anteriores y prácticas en la religión sin el poder y espíritu de Dios, en los cuales el mundo todavía vive. Mientras esperamos al Señor en silencio, tan a menudo como hicimos juntos por muchas horas, con nuestras mentes y corazones hacia él, manteniéndonos en la luz de Cristo dentro de nosotros, de todos los pensamientos, movimientos carnales, y deseos, en nuestra espera diligente y el temor de su nombre, y oyendo su palabra, recibimos a menudo el derramamiento del espíritu sobre nosotros, y el don del espíritu santo y eterno de Dios como en los días antiguos, y nuestros corazones fueron alegrados y nuestras lenguas soltadas, y nuestras bocas abiertas, y hablamos con nuevas lenguas, como el Señor nos dio para decir, y como su espíritu nos guió, que fue derramado sobre nosotros, sobre hijos e hijas. A nosotros fueron así reveladas las cosas profundas de Dios, y cosas indescriptibles fueron conocidas y manifestadas; y la gloria del Padre fue revelada, y entonces comenzamos a cantar alabanzas al Señor Dios Todopoderoso, y al Cordero para siempre, quien nos había redimido para Dios, y nos sacó del cautiverio y de la esclavitud del mundo, y puso un fin al pecado y la muerte; y todo esto fue por medio y a través y en la luz de Cristo en nosotros. Mucho más se puede declarar aquí, lo que no se creería si se dijera, de las varias y particulares operaciones y manifestaciones del espíritu eterno que nos fue dado y revelado en nosotros.

Pero este es el resumen: la vida y la inmortalidad fueron llevadas a la luz, poder de lo alto y sabiduría fueron manifestadas, y el día eterno apareció ante nosotros, y el sol alegre de justicia se levantó y resplandeció ante nosotros y en nosotros; y recibimos la santa unción, el consolador eterno; y el bebé de gloria nació, y el heredero de la promesa fue dado a luz para reinar sobre la tierra, y sobre el infierno y la muerte, por el cual entramos en la unión eterna, y comunión y pacto con el Señor Dios, cuyas misericordias son seguras e infinitas, y su promesa nunca falla. Nosotros fuimos levantados de la muerte a la vida, y cambiados del poder de Satanás a Dios, y reunidos de todos los pastores mudos, y fuera de todas las montañas estériles, hacia el redil de la paz y el reposo eternos, y cosas poderosas y maravillosas el Señor obró por nosotros, y por medio de nosotros, por medio de su propio brazo extendido.

Así llegamos a ser seguidores del Cordero donde quiera que él va; y él nos ha llamado a hacer guerra en justicia por causa de su nombre en contra del infierno y la muerte, y todos los poderes de la oscuridad, y en contra de la bestia y el profeta falso, quienes han engañado a las naciones. Nosotros somos de la simiente real, elegida y fiel, y hacemos guerra en verdad y juicio justo; no con armas que son carnales, sino por la espada que sale de su boca, que destruirá a los impíos, y los cortará en pedazos. De esta manera fue nuestro nacimiento y alumbramiento, y así el Señor nos ha escogido y nos ha hecho un ejército temible y terrible, ante quien los impíos temen y tiemblan; y nuestro baluarte es la verdad, la justicia, la rectitud y la equidad; y todo lo que viene a nosotros debe adherirse a esto, y luchar bajo ese baluarte sin temor, y sin duda, y ellos nunca serán avergonzados ni puestos en fuga, ni serán ellos conquistados por el infierno ni la muerte, ni por los poderes de la oscuridad; sino que el Señor será su armadura, sus armas y su defensa para siempre. Aquellos que siguen al Cordero vencerán, y tendrán la victoria sobre la bestia, y sobre el dragón, y sobre las puertas del infierno; porque el Señor está con nosotros, y quién podrá atemorizarnos.

Entonces, habiéndonos así armado con poder, fortaleza y esperanza, y dominio, de acuerdo a su mente, y habiendo nosotros aprendido de él, y siendo enseñados por él en todas las cosas, y habiéndonos él escogido para su obra, y habiendo puesto su espada en nuestra mano,* y habiéndonos dado un mandato perfecto para ir en su nombre y su autoridad, teniendo la palabra de su boca para saber qué cortar y qué preservar, y teniendo el evangelio eterno para predicar a los habitantes de la tierra, y siendo ordenados en espíritu para dejar todo, y seguirlo, y avanzar en su obra; sí, una necesidad absoluta fue puesta sobre nosotros, y ay de nosotros si no predicáramos el evangelio.

* Nota del editor del sitio: Con respecto a la siguiente cita: "y habiéndonos él escogido para su obra, y habiendo puesto su espada en nuestra mano", esta significa que el Señor le ha dado a sus ministros escogidos las palabras para hablar inmediatamente antes de abrir sus bocas, y estas palabras cortan y destruyen la iniquidad en los deseados oyentes porque las palabras de la boca del Señor (oídas e inmediatamente pronunciadas por sus ministros), son más penetrantes que toda espada de dos filos, capaz de penetrar y hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, Heb 4:12. Todos los verdaderos ministros del Señor (limpiados por Él, perfeccionados por Él, autorizados por Él y enviados por Él), sólo hablan palabras de la boca del Señor; porque los que están en unidad con Cristo son de una boca. El arma de un verdadero hijo de Dios es la espadad del Espíritu, palabras para hablar de la boca del Señor; pero los hijos por presunción ilegítimos sólo pueden citar la Biblia y hablar de sus mentes carnales, buscando su propia gloria.

Porque cuando buscamos en el exterior y contemplamos el mundo, he aquí, era completa oscuridad, e incluso como un desierto, y desolado, y estéril sin buen fruto; y la muerte reinaba sobre el hombre, y ningún buen fruto fue producido para Dios, sino que contemplamos hojas sobre cada alma. Todos los hombres y pueblos habían sido embriagados con el vino de las fornicaciones, y ellos habían bebido la copa de la ramera, y estaban cometiendo fornicación con la gran ramera, y ella reinó sobre los reyes y pueblos de la tierra. El anticristo fue establecido en el templo de Dios, reinando sobre todo, habiendo traído naciones bajo su poder, y establecido su gobierno sobre todos por muchas edades; desde los días de los apóstoles y las iglesias verdaderas cuando él reinó, mientras la mujer había huido hacia el desierto, y el niño varón había sido arrebatado hacia Dios. Cristo dijo que el anticristo vendría [profetas falsos] y se vestiría de oveja, y sería interiormente un lobo voraz; y Juan vio que el anticristo había venido en sus días, y que él había entonces salido de la iglesia verdadera, y fue hacia el mundo, y engañó al mundo; y desde entonces su reino ha reinado sobre las naciones; porque entonces él comenzó a exaltarse a si mismo, y han pasado mil seiscientos años, y en todo ese tiempo el anticristo se ha vestido de oveja, pero internamente es voraz, y ha gobernado. Esto vimos, y percibimos en el tiempo mismo de nuestro nacimiento y alumbramiento; y vimos a las naciones como un desierto sin labrar, y los corazones de los hombres como terreno en barbecho, sin romper, y sin labrar ni sembrar con la buena semilla del reino de Dios. De modo que vimos a todos los estados y órdenes de los hombres corruptos y degenerados de lo que deberían ser, y de lo que Dios les había ordenado una vez. Con respecto al ministerio, primero, lo veíamos con un solo ojo, en la luz del espíritu de Dios que nos ha ungido, lo contemplamos claramente (ante el cual habíamos tropezado anteriormente, con mucha duda de que no era el ministerio perfecto de Cristo, por muchos años antes), que no era de Cristo, ni enviado por él, ni tenía la comisión, poder ni autoridad de Cristo, como su ministerio tenía en los días de las iglesias verdaderas; pero en todas las cosas, como en llamado, práctica, mantenimiento, y en todo lo demás, en frutos y efectos encontramos que estaba en desacuerdo, y era completamente contrario al verdadero ministerio de Cristo en los días de los apóstoles. De la misma manera, lo contemplamos verdaderamente que era en llamado, práctica, y mantenimiento; y todas las cosas, igual en frutos y efectos que los ministros falsos, y falsos profetas, y falsos apóstoles, y engañadores de antes. Esto testifico, y puedo probar en el espíritu y autoridad del Señor, que el ministerio público como generalmente es ahora, está completamente degenerado de lo que alguna vez fue el verdadero ministerio de Cristo, y difiere, y es contrario en todas las cosas a lo que eran los ministros de Cristo, y está de acuerdo, y es igual en todas las cosas a lo que los falsos profetas y engañadores eran en todas las edades. Esto lo encargo, en el rostro y vista de todos los hombres a quien esto pueda llegar; porque esto vimos con respecto a eso, en el comienzo, y nuestra primera seguridad.

En cuanto a otros lugares y órdenes de hombres y llamados, los vimos también como corruptos y degenerados, y el mal y la iniquidad abundan entre todo tipo de personas; y la ceguera y oscuridad cubrieron el rostro de la tierra y del mundo; y todo el pueblo estaba en su transgresión, e invalidando la ley de Dios; y era tiempo para que el Señor obrara, y se levantara para liberarse de sus adversarios. En cuanto a todas las (así llamadas) iglesias, y profesiones y reuniones de personas, los contemplamos a ustedes como a todos en la apostasía y degeneración de la iglesia verdadera, no reunidos por el espíritu del Señor, ni ungidos, como estaban los miembros verdaderos de Cristo, sino que estaban en la forma, y en las formas de la religión sin el poder, y en imitaciones sin vida ni conocimiento perfecto. De modo que contemplamos todas las prácticas de religión sin poder ni vida, aunque algunos tenían una sinceridad en ellos, y un celo y un deseo hacia Dios. Sin embargo todo el pueblo erró en juicio, y nadie era guiado en juicio por el espíritu eterno; y el error en juicio hizo que su celo sea ciego, y que sus cumplimientos de la justicia no fueran aceptados, aunque actuados en alguna sinceridad y celo; porque ellos no eran guiados en práctica, ni eran guiados en juicio por el espíritu del Señor, que sólo guía hacia todo la verdad, y nadie está en la verdad sino aquellos son guiados sólo por ella. De modo que contemplamos toda profesión como nada más que cubiertas con hojas de higuera, mientras la naturaleza de la transgresión permaneció sin ser condenada ni crucificada. Entonces también vimos no sólo que la realización y la práctica en el estado de la iglesia, y en las órdenes religiosas fueron corrompidas, sino también que los gobiernos, y magistrados, y todas las cosas en el estado civil no eran correctas ante la vista del Señor, ni eran como el Señor exigió, ni tampoco como él había ordenado al comienzo. Porque el gobierno, nosotros sabemos, es ordenado por Dios, es para castigar, y limitar, y atemorizar a todos hacedores del mal, y para preservar y defender todos los que hacen bien; y para que las conciencias de los hombres sean liberadas, para ser gobernadas sólo por el Señor, y guiadas por su espíritu; y ese espíritu exterior y los magistrados civiles y (así llamadas) leyes, no deben enseñorearse ni gobernar en las conciencias de los hombres, ni sobre ellos. Pero nosotros vimos cómo la injusticia y la iniquidad, y el pecado y la maldad fueron fortalecidas y alentadas en el gobierno, y por los que estaban en autoridad; y cómo el ejercicio de una buena consciencia en el temor de Dios fue abusado; de modo que se alejó de lo que debía ser; aquellos que hicieron bien fueron castigados y limitados como transgresores, y los hacedores del mal fueron liberados, y no atemorizados. Para que podamos llorar verdaderamente, la verdad había caído en las calles, y la justicia y el juicio verdadero se habían vuelto hacia atrás, y la equidad no tenía lugar para entrar, y los inocentes fueron devorados por causa de la falta de verdad y juicio justo, y los necesitados fueron arruinados y hechos presa. Así fue enmarcado, porque apenas habíamos abierto nuestras bocas los magistrados comenzaron a ponernos en la cárcel, y nos hicieron gran injusticia, y llegaron a ser opresores de los inocentes, e imponían graves cargas injustas sobre nosotros, que no podían soportar, y la verdadera justicia y juicio fueron descuidados, y el juicio equivocado fue traído, y el buen gobierno abusado, y los hombres en autoridad no eran gobernados por el Señor, ni tampoco estaban gobernando por el Señor entre los hombres. Entonces, así sucedió con nosotros, por medio de la corrupción y degeneración en el gobierno y los magistrados, lo que vimos que así era, como se cumplió en ellos, a saber, no como el Señor exigía, ni como él en el comienzo ordenó, sino más bien lo contrario. Esto vimos en el comienzo, cuando el espíritu del Señor fue derramado sobre nosotros, y el poder de lo alto fue revelado para declarar en contra de todas las abominaciones de la tierra, y para hacer guerra en contra de toda la corrupción, en todas las órdenes, y lugares, y hombres.

Entonces, siendo preparados por el Señor, y habiendo recibido poder de lo alto, procedimos como nos ordenó el Señor, dejando todas las relaciones y todas las cosas del mundo atrás, para que podamos llevar a cabo la obra del Señor a la cual él nos ha llamado. No consultamos con carne ni sangre, ni con ninguna criatura, ni tomamos consejo de los hombres, sino sólo del Señor; quien levantó nuestras cabezas por encima del mundo, y sobre todos los temores y dudas. Él estaba con nosotros en poder y dominio, sobre todo lo que se opuso a nosotros, lo cual era grande y poderoso; y nos dio poder sobre todo, y para encadenar reyes, y nobles en grilletes de hierro; y este es el honor de los santos. Proclamamos la palabra del Señor, y no escatimamos, e hicimos que los sordos oyeran, que los ciegos vieran, y que el corazón endurecido fuera despertado; y el temor del Señor fue ante nosotros, y detrás de nosotros, y el terror se apoderó de nuestros enemigos. Primero que nada, nuestras bocas fueron abiertas, y nuestros espíritus llenos de indignación en contra de los sacerdotes y maestros. Con ellos y en contra de ellos nosotros comenzamos a luchar, y a ser las fuentes del pueblo para errar; los líderes ciegos que llevaron a los ciegos hacia zanja; la fuente de toda iniquidad abundó en las naciones, y como su fuera tema de perversidad. Porque de ellos ha salido la perversidad en todas las naciones; y en contra de ellos clamamos a alta voz, siendo redimidos de sus bocas que nos habían hecho presa, como hacen con todos los que siguen sus caminos. En iglesias los visitamos a menudo, y en mercados y otros lugares, como el Señor nos movió e hizo camino para nosotros, mostrándoles a ellos y todo su pueblo que ellos no eran ministros legítimos de Cristo enviados por él, sino que eran engañadores y anticristos, y los que el Señor nunca había enviado. No escatimamos públicamente, y en todo tiempo, pronunciar los juicios del Señor en contra de ellos y sus caminos, y en contra de sus iglesias, y adoraciones, y prácticas, como que no eran de Dios, ni eran ordenados por él, por lo cual ellos engañaron al mundo. Esta fue nuestra primera obra en la cual entramos, para abatir a los engañadores, y dejarlos abiertos, para que todo el pueblo pueda ver su vergüenza, y lleguen a alejarse de ellos, y recibir el conocimiento de la verdad, para que pueden ser salvos.

Esto lo hicimos pero no con poca oposición ni peligro, sí, a menudo estuvimos en peligro de nuestras vidas, por medio de los golpes, abuso, castigo, arrastres, al ser derribadas las murallas, golpeados con palos y garrotes, y derribados en el suelo; aparte de reproches, burlas, injurias e insultos, mofas, difamaciones y todos los abusos que se podían pensar o actuar por medio de manos y lenguas malignas. A menudo fuimos llevados ante los magistrados, con graves amenazas, y a veces puestos en el cepo, y azotados, y a menudo encarcelados, muchos tratos duros en contra de nosotros, lo peor que las lenguas o manos pudieran ejecutar, salvando la vida. De esto todos los países del norte pueden testificar; y todas estas cosas son sostenidas y sufridas de parte del pueblo y de los gobernantes, debido a nuestra fidelidad al Señor, y por declarar en contra de los engañadores. Porque nada, aparte de la mano del Señor y su poder, nos podía haber preservado y llevado a través de todo esto. Ni tampoco por ninguna recompensa externa, o alguna ventaja para nosotros mismos, nos hubiéramos expuestos a esa violencia, y a esos sufrimientos, y peligros, que nos sucedieron a diario. Pero el Señor fue nuestra gran recompensa en todas estas cosas, y nos guardó en el hueco de su mano, y bajo la sombra de sus alas, y nos dio dominio en espíritu sobre todos nuestros enemigos, y los sometió ante nosotros. Aunque los gobernantes y el pueblo se unieron en contra de nosotros, y ejecutaron su injusticia y violencia en contra de nosotros, sin embargo el Señor nos hizo prosperar, y crecer extraordinariamente en fortaleza, sabiduría, y número, y los corazones del pueblo se inclinaron hacia nosotros, y el testigo de Dios en muchos se conmovió hacia nosotros, porque a aquello en todas las consciencias en nuestras palabras y sufrimientos, y caminos, nos encomendamos para ser conocidos y aprobados.

Al principio éramos sólo unos pocos en número, fuimos sólo unos pocos los que así fuimos llevados y tratados, y que habíamos recibido el poder de lo alto en tal medida, y para tal obra. Apenas se nos apareció el Señor y estuvo con nosotros, el diablo y su poder se levantó en contra de nosotros para destruirnos; y obró en gobernantes, sacerdotes y el pueblo, y en todos los caminos y medios inventados por el diablo que podían ser ejercidos por sus siervos, fueron creados para apagar la obra del Señor, y para detener nuestro paso a lo cual fuimos llamados. Si ustedes supieran perfectamente, como nosotros encontramos perfectamente, la astucia, y política, y maldad del diablo, para vencer a este bebé recién nacido, y para arrancar para siempre esta planta que recién brotó, ¡se admirarían y se maravillarían! Todos los sacerdotes y gobernantes estaban alborotados. Los sacerdotes le pidieron a los magistrados, y corrieron de allá para acá de una sesión y judicatura a la otra, y tomaron juramentos impíos, y calumniaron a los justos con mentiras y reproches, a propósito, para enfurecer al pueblo en contra de nosotros. Los magistrados emitieron órdenes para aprehender a algunos, y nos dieron órdenes para disolver nuestras reuniones, y que no debíamos reunirnos en la noche, y tales hombres no podían ir al exterior; y hubo tal agitación y oposición en contra de nosotros, como difícilmente puede ser expresado o declarado. Hubo tumultos en las iglesias, y tumultos en los mercados, y a menudo hubo quienes que fueron arrastrados ante los magistrados. Fuimos abusados, y amenazados, y calumniados, y todo tipo de mal fue hecho y hablado en contra de nosotros; y gran injusticia, crueldad y opresión fueron hechas en contra de nosotros, donde quiera que fuéramos, y todo por medio de los sacerdotes, quienes no escatimaron promulgar y concebir maldades en contra de nosotros, y buscaron diariamente a los magistrados para realizar persecución. Ellos predicaban en sus púlpitos, orando en contra de nosotros, y apartando días para buscar a su Dios en contra de nosotros, clamando sin cesar, en público y en privado, herejía, error y blasfemia, y que éramos engañadores, brujos y seductores, y cosas por el estilo, lo peor que ellos podían decir e imaginar, para incitar los corazones del pueblo en contra de nosotros. Ellos corrieron a menudo a las sesiones judiciales, y cortes, para quejarse, e informar con falsos juramentos en contra de nosotros; y por medio de ellos todos los países estaban en furia y locura, los gobernadores y el pueblo a menudo encarcelando, y abusando, y resistiéndonos con violencia, desterrándonos de las ciudades, y sacándonos de nuestras posadas, y a menudo amenazando con quemar las casas sobre nuestras cabezas; el número entero de personas groseras en la ciudad, a menudo reuniendo y asediando una casa o posada donde habíamos entrado para alojarnos, en nuestros viajes. A menudo fuimos expuestos a viajes y travesías difíciles y duras, entregándonos a la cruz, para tomarla en contra de todo lo que era terrenal; a menudo bebiendo agua y acostándonos sobre la paja en los graneros, después de un día duro; y a pesar de todas estas cosas, el poder y presencia del Señor estaban con nosotros, y fuimos llevados con mucha osadía y fidelidad en valor, y sin temor ni dudas. A menudo hubieron riesgos para nuestras vidas en muchas maneras; en tumultos, por hombres malignos, y en mercados, e iglesias, y también en viajes por ladrones, y en toda forma fuimos expuestos a peligros y riesgos, pero a través de todo y sobre todo fuimos llevados, y somos preservados hasta este día.

Así sucedió con respecto a nosotros. Mucho más se podría decir, pero esto es en breve cómo fuimos tratados por los sacerdotes, gobernadores y el pueblo, a través de todos los condados del norte de Inglaterra, en nuestra primera salida; por estos condados nosotros viajamos al principio en Westmoreland, a través de Cumberland, Northumberland, y hacia algunos lugares de Escocia, Durham, Yorkshire, Lancashire, Cheshire, etc. En todos estos condados tuvimos mucha oposición, y sufrimientos grandes, y tratamientos crueles de parte de hombres de toda clase. Cada cárcel puede testificar, en cada condado, cómo cualquiera de ellas raramente estuvo sin alguno de nosotros, o nuestros amigos, encarcelados en ellas estos seis años; y escasamente una iglesia o mercado en todos estos condados, podrían sino testificar qué palizas, qué ataques violentos, golpes en el cuerpo, cómo fuimos arrastrados ante las cortes, los abusos y peligros que hemos sufrido y sostenido. Ni un sacerdote en todos esos condados puede librarse del odio y la malicia, y de envidiarnos, y hacer maldad en palabras y obras, o pensamiento, o deseos en contra de nosotros; ni escasamente un juez, ni un oficial de paz, puede ser excusado en todos esos condados por conspirar y cometer injusticia con nosotros, y amenazar y cometer crueldad en contra de nosotros. Llamo al cielo y a la tierra para que registren, y la luz en la consciencia de cada hombre, y apelo a aquello en todo tipo de personas, y que por todo tipo de personas nosotros sufrimos mal, y las palabras y acciones injustas de ellos. Que el testigo de Dios en las consciencias de todos los hombres en todo el norte, dé testimonio de qué tratos y crueldad sufrimos, y cómo hemos sido tratados, y también de nuestra paciencia e inocencia bajo todo lo que nos han hecho.

Nota del editor del sitio: La cristiandad de Inglaterra encarceló a más de quince mil cuáqueros; más de 869 cuáqueros murieron en la cárcel; otros murieron a causa de ataques de turbas cristianas durante sus reuniones silenciosas; y decenas de miles de cuáqueros sufrieron el saqueo de sus propiedades. Fueron castigados por rehusarse a jurar, que fue prohibido por los mandamientos de Jesús y Santiago, no quitarse sus sombreros en la corte, viajar durante el día de reposo, tener reuniones que no estaban de acuerdo a la liturgia episcopal, y rehusarse a pagar los diezmos a las sectas cristianas en su vecindario, (aun cuando ellos no asistían a esa secta). Los puritanos creyentes de la Biblia de Norteamérica encarcelaron a los cuáqueros, los azotaron brutalmente, les cortaron sus orejas, y ahorcaron a cuatro de ellos, incluyendo una mujer. La bestia recibió poder para vencer a los santos, Apoc 13:7. Sin embargo los cuáqueros nunca le hicieron daño a nadie, y oraron por sus perseguidores, aun cuando morían. ¿Acaso las ovejas matan a los lobos? No, los lobos matan a las ovejas; y por lo tanto los lobos del cristianismo mataron a las ovejas de Cristo así como Jesús predijo: Y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate pensará que rinde servicio a Dios. Juan 16:2. El cristianismo se había convertido, y todavía es, la ramera de Babilonia, embriagada con la sangre de los santos, y con la sangre de los mártires de Jesús.

Cuando la verdadera iglesia de Cristo salga del desierto para ser vista y oída otra vez, el cristianismo señalará este versículo y alegará que el Espíritu de Cristo es el Espíritu de Satanás vestido de oveja; y a pesar de que las escrituras señalan claramente 2.000 años atrás que el tiempo "es" y que los anticristos "habían" aparecido, el cristianismo también dirá que es el tiempo del fin y que el anticristo ha aparecido. El cristianismo perseguirá otra vez a la iglesia verdadera de Cristo; pero esta vez, cuando las persecuciones cesen, los santos serán vengados, Babilonia cae, todo el pecado debe ser limpiado de la tierra, y (de la Palabra del Señor en el interior:) "los santos serán esparcidos y poblarán toda la faz de la tierra."

Pero a pesar de todo lo que se hizo y se dijo en contra de nosotros, muchos cientos de personas honestas y sobrias nos aceptaron, y también muchas personas groseras e impías se convirtieron a la verdad; yo digo, muchos cientos en todos estos condados, en un período de dos años, fueron llevados al conocimiento del Señor y a aceptarnos. Y durante todo este tiempo trabajamos, y viajamos con paciencia, entregándonos a vivir o morir, y a toda clase de sufrimientos y reproches, y pruebas difíciles, para poder cumplir fielmente lo que fuimos llamados a hacer. Sufrimientos en el exterior, de los que eran abiertamente nuestros enemigos y de nuestras familias y parientes, y sufrimientos en el interior, por causa de la simiente -- todos estos nos hicieron experimentados con el sufrimiento; sin embargo, en nuestras pruebas y aflicciones, el Señor nunca nos abandonó, sino que su sabiduría, amor y vida, y presencia aumentaron en nosotros y con nosotros.

Entonces, en el año 1654, a medida que fuimos movidos por el Señor, nos esparcimos hacia el sur, y entramos en estas partes del sur, y fuimos los primeros de nosotros en esta ciudad de Londres, en el quinto mes de ese año, y trabajamos en la obra del evangelio, y estuvimos en continuos sufrimientos y opresiones de varias formas, y fuimos oprimidos y contradecidos por los hombres sabios, y los eruditos, y fuimos reprochados y despreciados por todos los profesantes altaneros y arrogantes y orgullosos, y fuimos hechos como nada y rechazados por las bestias gordas del sur. Es bien conocido por miles en esta ciudad y el sur del país, qué oposición sufrimos de todo tipo de personas; opuestos en nuestras propias reuniones, y desdeñados, y difamados por lenguas envidiosas y reprobadoras; encontrados pública y privadamente por todos los más sabios de la ciudad y del país, desafiados, invitados, y envueltos en disputas por los sumos sacerdotes y (así llamados) miembros de iglesia; y los principales de los que eran considerados sabios y religiosos escribieron y publicaron en contra de nosotros. Los cuales de cualquier secta, y de todos los más sabios en profesión, y los más celosos en prácticas de la (así llamada) religión, ¿no nos han atacado en un momento u otro, y no han tenido encuentros con nosotros en disputa y controversia? ¿Cuáles de estos no nos oponían en nuestra cara, y no se opusieron a nuestra doctrina y prácticas, y negándonos y resistiéndonos completamente, y clamando en contra de nosotros como engañadores, herejes y blasfemos y cosas por el estilo, y que nuestras doctrinas eran engañosas, y error, y facciosas otras cosas; y que nuestras prácticas eran destructivas para los hombres, las leyes, y el gobierno? Estas cosas han sido dichas en la peor naturaleza en contra de nosotros sin cesar, por los más sabios, y los hombres de las partes más grandes y los más religiosos (falsamente así considerados), durante estos ciertos años, en el sur, como también en el norte.

Además, qué otro tipo de pérdidas hemos sostenido en el sur, por medio de golpizas, y palizas, y abusos, y difamaciones, y reproches falsos, y al ser arrastrados ante los magistrados, y los encarcelamientos, y todos los tratos similares de parte de los sacerdotes, gobernadores y el pueblo; sí, hemos sufrido el mismo tratamiento duro y crueldad de todo tipo de personas, y diariamente, así como en el norte. Tanto así que ahora estamos acostumbrados al yugo, y bien experimentados con dolores y tristeza de parte de todo tipo de personas. Si el Señor no estuviera en nuestro lado, nuestros enemigos nos hubieran tragado rápidamente, y desde hace mucho tiempo hubiéramos sido devorados por los dientes de los impíos. De modo que ahora yo podría llamar a testificar a todas las cárceles y prisiones en el sur, como en el norte, y todos los magistrados, y jueces, y gobernadores, y todos los oficiales de la ley, acerca de qué sufrimientos hemos sostenido, y qué tratamiento cruel y duro hemos soportado, y qué injusticia, y qué juicio desigual y falso ha sido ejecutado sobre nosotros en este período de cinco años. ¿Cuál de las cárceles puede parecer libre, donde algunos de nosotros no hemos sufrido la pérdida de nuestra libertad injustamente? ¿Quién de cualquiera de los jueces de paz, o cualquier otro oficial, desde el juez hasta el alguacil, puede liberarse de la culpa de esta manera, y que no ha participado en nuestros sufrimientos injustos?

Al testigo de Dios en todas las personas de todo tipo, a través de toda esta nación y en algunas otras, yo apelo con respecto a este asunto, con respecto a cómo fuimos tratados y lo que hemos soportado en nuestras personas y nuestros nombres, y cuántos actos y palabras de crueldad e injusticias hemos soportado y sufrido. Estos sacerdotes han sido como la fuente y causa de todo esto, y el principal en toda esta iniquidad e injusticia por todo lo que ellos pueden hacer para enfurecer a los gobernantes y al pueblo en contra de nosotros, al predicar, y orar, y escribir, y publicar, por estos siete años. A pesar de todo esto, el gran poder y presencia del Señor ha estado con nosotros, y nos ha preservado de los muchos y grandes peligros, y nos ha llevado a través de las pruebas, y perplejidades y sufrimientos; y no sólo eso, sino que él nos ha aumentado en número, de modo que miles y decenas de miles nos han aceptado y nos podrían aceptar, y la verdad de la que dimos testimonio, y en la que hemos vivido. Porque los ojos de toda la gente se están comenzando a abrir, y los oídos de los sordos están abiertos, y el camino a la vida eterna es manifestado, y el Señor está reuniendo a su rebaño, que ha sido esparcido en el día nublado y oscuro, mientras estos pastores falsos y ociosos (quiero decir, estos sacerdotes y maestros), se han alimentado con la grasa, y se han vestido con la lana, y se acostaron a dormir, y no reunieron al rebaño, ni lo alimentaron, sino que los esparcieron y ahuyentaron; y con fuerza y con crueldad ellos han gobernado sobre la herencia del Señor. Ay, ay de estos pastores, dijo el Señor Dios, ellos serán confundidos y avergonzados perpetuamente, y ellos serán quebrantados y nunca edificados otra vez, y el Señor los arrancará de raíz, y ellos nunca serán plantados otra vez.

Además de todas sus peticiones y magistrados en contra de nosotros, y predicaciones y oraciones en contra de nosotros, y todo el mal y la impiedad, en acción, palabra y deseo presentado en contra de nosotros de vez en cuando; aquí, sobrios lectores, ustedes tienen un catálogo y número completo de libros impresos y escritos en contra de nosotros, y abundancia de sus doctrinas pronunciadas en contra de nosotros, y en oposición a nosotros, resumidos en este volumen, con nuestra respuesta a ellos; y si ustedes son uno en corazón y mente, podrían así entender, en medida, la diferencia en doctrina entre ellos y nosotros, y comparar cada uno de ellos con las escrituras, y ver si sus doctrinas y principios expuestos como el tema de sus libros, y nuestras doctrinas y principios presentados como respuesta a los de ellos, concuerdan con las escrituras. Si ustedes son imparciales en este asunto, y unidos como uno en esta búsqueda y juicio, yo no dudo que ustedes en gran medida estarán satisfechos, y resueltos con respecto a los sacerdotes y profesantes de Inglaterra, y nosotros que somos llamados cuáqueros. Cuando ustedes hayan hecho esto, acéptenlos o niéguenlos a ellos o a nosotros, como el Señor los haya persuadido; porque ustedes pueden percibir completamente que diferimos en doctrinas y principios, y que tienen que justificar a uno, y al otro deben condenar, como contrario al otro en principios. Yo quisiera también que ustedes nos midieran, y nos compararan en vida y conducta, y verdaderamente juzgaran si ellos o nosotros seguimos a Cristo y sus discípulos en práctica y conducta. En todas las cosas póngannos a nosotros y a ellos en la línea del juicio verdadero, y con un corazón recto juzguen de acuerdo a esto; porque sepan esto, no hay ningún principio que sostenemos, ni alguna obra que practiquemos en nuestra religión y adoración, sino que estamos dispuestos, y completamente deseosos de ser llevados a la ley de la verdadera justicia, y en todo particular de principio y práctica, examinados y probados por completo. Cada uno de nosotros juzgamos en verdad y equidad, si es que son ellos o nosotros los que somos de la verdadera religión, y la verdadera fe y verdadera adoración de Dios en la que estaban los apóstoles; y quién de nosotros están en un camino equivocado, y en una religión falsa, y falsa fe y adoración. En esto nos unimos con ellos en este asunto, ante los ojos de toda la nación, si ellos comparecen en el juicio (si lo que ellos ya han presentado en contra de nosotros, y nosotros en contra de ellos, por estos siete años, en disputas, y en publicaciones, y de otras formas, no es suficiente para que todo el pueblo nos pruebe, y nos juzgue, si ellos o nosotros estamos en lo correcto.)

Ahora apelo a aquello de Dios en las consciencias de todas las personas en la nación, para juzgar entre los sacerdotes y profesantes, y todas las sectas, y nosotros. Ustedes han oído sus doctrinas, y han oído algo de la nuestra; ustedes han visto su conducta, y han visto algo de la nuestra; ustedes los han oído por largo tiempo, y han oído algo de nosotros por corto tiempo, y ahora den su evidencia, ¿no es con ellos como nosotros hemos dicho? ¿Acaso sus sacerdotes no están en los pasos de los falsos profetas y de los engañadores, y acaso ellos no buscan su ganancia en sus propios caminos, como lo hicieron cuando Isaías clamó en contra de ellos? ¿Acaso ellos no predicaron por salario y adivinaron por dinero, como lo hicieron cuando Miqueas clamó en contra de ellos? ¿Acaso ellos no son aquellos por medio de quienes ustedes no han aprovechado, como Jeremías clamó? Que aquello de Dios en ustedes responda a estas cosas. ¿Acaso no son ellos hombres orgullosos, y codiciosos, y envidiosos, y hombres cabezones y altaneros, y dados a las ganancias sucias? ¿Acaso no son ellos los que por medio de la codicia hacen mercancía de las almas, y que por buenas palabras y discursos imparciales engañan a los corazones de los simples, en contra de lo cual declararon Pablo y Pedro? ¿Acaso no son ellos aquellos contra los cuales clamaron los verdaderos profetas, Cristo y los apóstoles? ¿Acaso ellos no producen los mismos frutos que los profetas falsos, y los falsos apóstoles? Yo lo dejo a sus consciencias para que juzguen; compárenlos, y pónganlos en la línea del verdadero juicio. Si ustedes no cierran sus ojos, también lo podrán ver.

¿Los hemos culpado falsamente, o acaso no hemos hablado la verdad con respecto a ellos? Nosotros hemos dicho que ellos son ministros falsos y engañadores, y no ministros verdaderos de Cristo; ¿y acaso no es así? Que la luz en sus consciencias responda. Nosotros hemos dicho que ellos han corrido, y nunca fueron enviados, y que ellos no beneficiaron al pueblo; ¿y acaso no es así? Al testigo de Dios en ustedes yo apelo, y que esto testifique que nosotros no hemos hablado nada más que la verdad. Examinen y prueben todas las cosas con las que las hemos acusado, y ¿no son ellos culpables de todas las cosas con las que los hemos acusado? Que el testigo de Dios en ustedes testifique esto.

¿Qué juzgan de ellos, no son ellos de esa estirpe que Cristo dijo que vendría, y que serían lobos vestidos de ovejas, y que engañarían a muchos, y que Juan vio que habían venido en sus días, y que el mundo entero había seguido? ¿Y no están ellos en la naturaleza de los lobos, devorando y rasgando a los corderos de Cristo? ¿Acaso no rasgan al pueblo al hacer que sus cuerpos sean encarcelados y sus bienes sean usurpados (su propiedad confiscada por las cortes por no jurar)? ¿Acaso ellos no engañan a muchos? Sin embargo están vestidos de ovejas, las palabras de los santos y sus prácticas, pero internamente no son voraces? ¿Acaso el mundo no va detrás de ellos, y no ha corrido el mundo detrás de ellos por mucho tiempo; y acaso no es así con ellos? ¿Han recibido ellos el don del espíritu santo, o no son ellos hechos ministros por la voluntad del hombre, y no por la voluntad de Dios? ¿Acaso no difieren en llamado, en práctica, en mantenimiento, y en frutos y efectos de los verdaderos ministros y verdaderos apóstoles? ¿Acaso no están ellos de acuerdo con los profetas falsos, ministros falsos, y engañadores, en su llamado, práctica, mantenimiento, frutos y efectos? Escudriñen las escrituras, y pónganlos a ellos en esa línea, y entonces que el testigo en sus consciencias juzgue y responda. ¿Acaso ellos no preparan guerra en contra de los que no alimentan sus bocas? ¿No se alimentan con la grasa, y se visten con la lana? ¿Acaso no oprimen a la nación y la creación? ¿Acaso no son ellos aquellos cuyo llamado, y prácticas, y mantenimiento, y ministerio completo, tienen una dependencia en [habiendo evolucionado de] el papado? ¿Acaso no parece tiene todo un sabor [parecido] al papado, y no son sus partes principales ordenadas por el papa? Esto puede ser manifestado completamente. ¿No son todos los profesantes, y sectas del pueblo, los que tienen la forma pero están sin el poder de la piedad? ¿Acaso no son las personas todavía codiciosas y con mente carnal, y dados al mundo, y orgullosos y vanos, incluso aquellos que profesan la religión, para ser un pueblo separado? ¿Acaso no son los profesantes tan codiciosos y orgullosos como aquellos que no profesan? ¿Acaso no son ellos dados al mundo, y acaso no muestran que no han cambiado ni han sido trasladados, sino que la muerte reina entre ellos? ¿Acaso no se ha manifestado que ellos han tomado la forma de las palabras y prácticas de los apóstoles y de Cristo, y están sin la vida, y no son guiados por el espíritu de Cristo hacia los apóstoles en sus oraciones y predicaciones? ¿No están las almas de ustedes delgadas y muertas de hambre? Al testigo de Dios en ustedes yo hablo; que puede testificar que mucha gente tiene un espectáculo de religión sin vida, y por lo tanto ¿no hemos hablado la verdad de ellos, en lo que hemos dicho? En el día del juicio ustedes lo responderán.

En cuanto a los cuáqueros, ¿qué dicen de ellos? Ustedes han visto su conducta; hay pocas ciudades donde algunos de ellos no han estado y están entre ustedes. ¿Acaso ellos no temen a Dios? ¿Acaso ellos no caminan justa y verdaderamente entre sus prójimos, y hablan la verdad, y hacen la verdad en todas las cosas, haciendo a todos nada más de lo que ellos quieren que se haga con ellos? ¿No son ellos mansos, y humildes, y sobrios? ¿Acasos ellos no reciben mucho mal, en vez de dar mal a alguien? ¿No son ellos tal deleite en los caminos del Señor? ¿Acaso ellos no niegan al mundo y sus placeres y abandonan toda la iniquidad más que ustedes mismos? ¿Acaso ellos no llevan diariamente la cruz de Cristo a todos sus caminos y glorias terrenales? ¿Acaso ellos no predican en el poder de Dios, alcanzan sus consciencias, cuando ustedes los oyen? ¿Acaso la luz en ustedes no responde que ellos dicen la verdad? ¿Acaso su doctrina, y práctica, y mantenimiento no son los mismos que los de los apóstoles y los ministros fieles? Compárenlos con las escrituras, y entonces juzguen en sus consciencias. ¿Acaso ellos no sufren muchas cosas crueles y duras, incluso toda clase de mal que se ha dicho y hecho en contra de ellos falsamente por el nombre de Cristo? ¿Son ustedes ignorantes de sus grandes sufrimientos a través de esta nación? ¿Y qué piensan ustedes? ¿Es el sufrimiento de ellos por causa de hacer el mal, o no es acaso por causa de la justicia? ¿Qué daño le hacen a la gente, por acción o palabra? ¿Por qué son reprochados, y burlados, y despreciados? ¿Por qué son puestos en las cárceles, y azotados, y así terriblemente abusados? ¿Es por hacer el mal, o acaso no es porque ellos son siervos del Señor? Comparen sus frutos con los frutos de los sacerdotes, y su conducta con la conducta de los sacerdotes, y vean cuál es más parecida a la de los apóstoles. Estas cosas dejo con ustedes, para que puedan llegar a considerar y juzgar justamente de todas las cosas; porque el Señor Dios ha resucitado, y su luz en la consciencia del pueblo está resplandeciendo, y responderá a lo que yo digo, en este mundo o en el día del juicio, cuando nosotros, y toda la humanidad, apareceremos y nos presentaremos ante el juicio, y la obra de cada hombre será probada, y cada uno recibirá de según sus obras.

Nota del editor del sitio: Aquí ha sido omitida una larga invitación a todas las sectas y profesiones de las personas para venir y probar si lo que sostienen y profesan está de acuerdo con las escrituras de verdad; y para hacer esto al probar todo, por argumentos evidentes y sólidos, y por las mejores armas espirituales que ellos tienen, y poner de lado toda su persecución y tratos injustos, y poner en el cepo, y azotar, y encarcelarnos por hablar en contra de su religión; y que ellos salgan con una disputa justa, para contender en el espíritu de mansedumbre, por lo que ellos profesan y practican, y para probar, de acuerdo a las escrituras, su ministerio, iglesia, y toda su religión, en la que están y por el espíritu y poder de Dios, o de otra manera renunciar y negar toda su religión, y su profesión y prácticas, para que todo hombre pueda estar satisfecho acerca de quienes son los que están en el camino verdadero y recto, y de la verdadera adoración, y la religión verdadera, y quienes no están; y esto deseamos quienes somos llamados cuáqueros.

Los que vencen, que sea manifestado que el Dios de verdad está con ellos. Que todos dejen de defender su iglesia, y ministerio, y religión, con prisiones, y látigos, y correccionales; porque la verdadera iglesia, ministerio y religión nunca fueron defendidas por tales cosas, sino sólo el poder y autoridad de Dios los preservó, y resistió a todos sus enemigos; y así es en este día. Que todos dejen de clamar acerca de los engañadores, y de temer que serán engañados; porque si ellos son la iglesia verdadera, todos, o cualquiera de estas sectas y profesiones de religión, entonces si somos engañadores, y vamos entre ellos, ellos no podrán ser engañados si son los elegidos; porque ni los engañadores ni las puertas del infierno pueden prevalecer en contra de la iglesia verdadera de Cristo, ni en contra de aquellos que son elegidos, contra quienes el diablo no puede hacer nada. Si nosotros somos la iglesia verdadera de Cristo, y somos los elegidos, entonces si todos los engañadores de la tierra vienen a nosotros, ellos no podrían prevalecer en contra de nosotros, ni engañarnos; porque los elegidos no pueden ser engañados. Sobre estos términos podemos comprometernos con cualquier pueblo y secta sobre la tierra. Por lo tanto vengan a esto, y únanse a esto; tomen ustedes la libertad para declarar en soberanía que lo que ustedes poseen y profesan, y no serán perseguidos, ni sus cuerpos ni personas serán dañados con violencia; y tengamos esa libertad para declarar entre ustedes en mansedumbre y sobriedad, en la autoridad de Dios lo que sostenemos y profesamos, y no seamos perseguidos, ni tratados violentamente; y entonces que sea notorio si nosotros o nuestros enemigos tienen un testimonio más grande, y más poderoso en los corazones del pueblo. ¿No es acaso un camino lleno de equidad para probar todas las cosas? Pero haciendo lo contrario, como ustedes han hecho todos estos años en contra de nosotros, con violencia, y azotes, y persecuciones, muestra que ustedes no tienen las armas espirituales, ni la autoridad de Dios en ustedes, ni entre ustedes. Esta es la causa de correr hacia los magistrados, y ponernos en la cárcel, y de los azotes, y toda la violencia, porque la autoridad del espíritu de Dios no está entre ustedes, la cual todas las sectas falsas e iglesias falsas, desde los días de los apóstoles, han carecido, para defenderse a si mismos y resistir a sus enemigos. De modo que todas las sectas han estado luchando las unas con las otras, y matando personas, y se han defendido por medio de prisiones, e inquisiciones, y destruyendo vidas. Estos han estado fuera del poder de Dios, y en el poder del dragón, y de la bestia, quien a hecho que todos adoren, y a los que no querían, él tenía el poder de matarlos, y los mandó a matar, por fuegos, y torturas, y muertes crueles. Todos estos han perdido las armas espirituales, y han estado sin el poder y espíritu de Dios. ¡Qué iglesia es esta la de ustedes, que tiene la necesidad de ser defendida con cárcel, y prisiones, y azotes, y cepos, y tratos violentos! Esta iglesia no es la iglesia de Cristo, porque el poder y espíritu de Dios siempre la defiende, y no las inquisiciones, ni prisiones, ni azotes. Estas son las armas de Caín, y no las armas del espíritu de Dios, por el cual su iglesia verdadera siempre fue defendida. Porque debido a que el sacrificio de Caín no fue aceptado, él asesinó a su hermano y lo persiguió; y así ustedes que son de la simiente de Caín hacen lo mismo sobre el mismo fundamento porque sus obras son rechazadas, y las de ellos aceptadas, a quienes ustedes tratan de esta manera violenta de persecución e impiedad.

Esta es la así llamada iglesia protestante, y sus ministros, con quienes yo ahora estoy tratando, que parece ser la verdadera iglesia, y más que la iglesia de Roma. Porque ustedes ministros protestantes niegan y claman en contra de la iglesia de Roma como la iglesia falsa, y sus ministros como engañadores, lo cual en sí mismo es muy cierto, sin embargo la hipocresía de ustedes en esto es evidente, y su doble mente; porque permítanme decirles que mientras ustedes claman en contra de la iglesia de Roma como una idólatra falsa, y como perseguidora de la iglesia verdadera, y en contra de sus ministros como engañadores, y contraria a los apóstoles, su espíritu es el mismo, y sus obras las mismas en naturaleza, aunque no en medida, y en particular esta obra de ustedes de encarcelar a la gente, y azotarlos, y ponerlos en el cepo, y golpearlos, y abusar sus personas, quienes sólo hablan en contra de ustedes y su religión; ¿no es esta obra de la misma naturaleza que la obra de la iglesia romana? Para defenderse a sí misma ella tiene inquisiciones, y destierros, y muchas torturas crueles, y con estas cosas ella se defiende, matando y afligiendo los cuerpos de las personas que se oponen a ella, y que niegan su religión; y ustedes tienen cepos, y látigos, y correccionales, e imponen grandes multas y tareas sobre las personas, y los destierran de las ciudades, y confiscan sus bienes, y los echan en la cárcel [donde muchos mueren] quienes se oponen a su iglesia y niegan la religión de ustedes. ¿No es esto igual y justamente de acuerdo en naturaleza a la persecución que está en la iglesia romana?

¿Cuál es la diferencia entre la defensa de la iglesia de Roma y su iglesia de protestantes? Ellos tienen sus inquisiciones, y ustedes tienen sus correccionales; ellos tienen a sus esclavos en las galeras, y ustedes tienen látigos y el cepo; ellos tienen sus varios tormentos, y tratos crueles hacia las personas que se oponen a ellos, en una manera, y ustedes tienen sus tormentos y tratos crueles hacia nosotros en otra manera; aunque no en la misma manera, sin embargo en la misma naturaleza. ¿Qué diferencia hay entre ustedes y ellos? En esto aparece la hipocresía de la iglesia protestante y sus ministerios, en que ellos claman en contra y niegan la iglesia de Roma y su persecución y crueldad en contra de otros, y sin embargo en naturaleza y manera practican lo mismo en nosotros, como se testifica este día en Inglaterra.

No sólo en este particular puede la iglesia y ministros de los protestantes ser condenados por hipocresía, sino también en muchas otras cosas, incluso la mayoría de sus prácticas en su adoración son de la misma naturaleza, y por el mismo espíritu, por el cual y en el cual son realizadas las prácticas de la iglesia de Roma. No sólo esto, sino que puede ser verdaderamente probado y manifestado que muchas de las prácticas de su iglesia han procedido de la iglesia y el papa de Roma, quien sí ordenó e instituyó muchas de las prácticas de ustedes, y una gran parte de su servicio de adoración, que es realizado en la iglesia y por el ministerio de los así llamados protestantes. Esto en su tiempo y temporada yo puedo hacer aparecer completamente, y descubrir a las naciones; y puedo mostrar en los particulares, qué particulares de adoración y práctica en la iglesia protestante tuvieron su surgimiento y origen en la iglesia de Roma. Aunque son limitados con disminuciones y adiciones, de acuerdo a como sus imaginaciones los han guiado, ellos todavía retienen el sabor más fuerte de la iglesia de Roma, y tuvieron su comienzo y se originaron allí. A pesar de que en su realización ellos pueden ser alterados y cambiados en apariencia y forma, ellos son perfectamente lo mismo en fundamento y naturaleza, como habiendo brotado de la iglesia de Roma, y ella es la madre de la iglesia protestante, y de la mayoría de sus prácticas y desempeños en su adoración. Esto puede ser probado como, Dios quiera, en alguna ocasión, como el Señor me inspire, puedo mostrar que aunque la iglesia de los protestantes ha a abandonado la iglesia de Roma, sin embargo su ministerio, su llamado, y ordenación, y su práctica y mantenimiento tienen una dependencia de la iglesia de Roma, como lo original de lo que es practicado por ellos, aunque en algunas cosas se han desviado de la forma y práctica exacta de ella.

También toda la adoración, y todos los particulares en relación a la iglesia protestante, su ministerio y su adoración, tienen una dependencia en la iglesia de Roma como la primera y original. Aunque ellos claman en contra de ella y sus ministros, y la han negado, sin embargo ella es la madre de donde procedió la iglesia protestante, su ministerio, adoración y prácticas; y esto puede ser manifestado completamente, que la iglesia protestante, su ministerio y adoración, principalmente tiene el sabor de la iglesia y adoración de Roma, y tuvieron su origen en ella. También, se puede mostrar que además la iglesia protestante, y su adoración y ministerio, no es otra en naturaleza y ser que la iglesia romana, su ministerio y adoración, sino que han surgido como ramas de la misma raíz, y el fundamento es uno y el mismo aunque diferentes en apariencia. Porque en sus comienzos y primer desacuerdo con la iglesia romana, ella no la negó en fundamento y ser, ni dijo que no era en absoluto la iglesia de Cristo, sino que sólo en algunos particulares disintieron, siempre, entonces y hasta este día, reteniendo varias prácticas en adoración y gobierno de la iglesia; lo cual muestra que la iglesia protestante no es perfectamente otra, ni su ministerio, gobierno ni adoración son otros; sino el mismo fundamento y ser, y sólo hicieron se diferenciaron y se desviaron en particulares.

Esto puede ser manifestado completamente en su debido tiempo, que la iglesia protestante, y su adoración y ministerio, han surgido de la iglesia romana, como una rama de ella, no contraria a ella, ni en contra de ella. Todas estas cosas el Señor está descubriendo y abriendo, para que las naciones y los pueblos puedan llegar a contemplar a la madre de las rameras, el ministerio de la iniquidad, y todos sus hijos, y pueden ver el estado y cambio de los tiempos y las cosas, desde los días de los apóstoles y las iglesias verdaderas. Que todas estas varias sectas, y todas estas iglesias, así llamadas falsamente, se han levantado una de la otra, de una simiente y vientre, y aunque diferentes en apariencia, y muchas en prácticas y profesiones, sin embargo son todas una en fundamento y naturaleza, brotaron de la madre de las rameras de todas ellas, y son sus hijas. Ella ha corrompido la tierra con sus fornicaciones y adulterio, e hizo a las naciones y a los reinos beber de su copa de idolatría; pero el Señor Dios se ha levantado y le implorará, y le dará su doble, y los santos profetas y apóstoles se alegrarán con ella; y esto está sucediendo, y esto he visto del Señor, y lo recibí de él.

Eduardo Burrough

Londres, el onceavo mes, 1658.

ESTOS son los principales de los sacerdotes, y profesantes, y pastores en la apostasía, quienes se han levantado desde los días de los apóstoles, que en este día se han levantado en contra del cordero, y en contra de los santos. Porque desde los días de los apóstoles, la bestia ha tenido el poder, el falso profeta, y madre de las rameras, que internamente era voraz sin el espíritu de Dios, quienes estaban vestidos de ovejas, y por ese medio han engañado a las naciones, y entraron en los reyes de la tierra, y los vistieron con lo exterior, por lo cual los reyes de la tierra, y la bestia, y el falso profeta, dragón, diablo, madre de las rameras, y gran ramera se han unido en uno en contra de los santos, los han vencido, y los echaron en la prisión, y bebieron la sangre de los santos, y profetas, y mártires. Pero ahora los santos y el cordero tendrán la victoria, quien mata y destruye con la espada,* que son las palabras de su boca. De acuerdo con la doctrina del apóstol, 'que no luchan contra sangre ni carne.'

Ahora la bestia, el falso profeta, y la madre de las rameras, el diablo, y el anticristo, que han bebido de la sangre de los santos, que se visten de oveja, estos son los que matan con la espada, los que destruyen con la espada, los encarceladores y perseguidores; lo cual no era la obra de los verdaderos apóstoles, verdaderos ministros, que tenían la fe y la paciencia de Jesús. Los mártires, los santos, y los profetas sufrieron. Ahora bien, ellos estaban en el espíritu que nos dio las escrituras, pero los otros obtuvieron las escrituras: anticristos, falsos profetas, madre de rameras, el diablo, la bestia, y todos sus nombres, que mataron y destruyeron con la espada. Estos eran internamente voraces sin el espíritu de Dios, el espíritu del cordero, el espíritu de los apóstoles, quienes mataron y destruyeron con la espada, que son las palabras de su boca. Por lo tanto, todos estos nombres, en todo el cristianismo entre todos aquellos que son llamados cristianos, se han levantado entre ellos desde los días de los apóstoles, que se han salido de la vida, y fe, y espíritu en el que ellos estaban, en el cual tenían unidad, que era el vínculo de paz. Ellos han tenido las palabras, pero vorazmente se alejaron de la vida, y así todos están en montones de palabras, y dándose nombres los unos a los otros. Por lo tanto, miren en todo el cristianismo y vean qué abundancia de nombres ellos tienen, quienes deberían ser una familia.* Todos estos nombres, astas y coronas, y edificando y derribando, todos son una señal entre ellos de que han tenido las palabras pero estaban fuera de la vida, y esta vida ahora se ha levantado, en la cual los apóstoles vivieron, de la cual ellos han estado fuera desde los días de los apóstoles, en muchos nombres y montones, en la apostasía. Ahora, con la vida todo esto es comprendido y entendido, en la cual está la unidad, y esta vida lleva a la gente a conocer a Dios, y la unidad con él, y con las escrituras, y los unos con los otros; y todos son uno aquí, aunque sean diez mil veces diez mil. Ustedes quienes leen este libro pueden leer y ver cosas que ustedes nunca leyeron ni vieron publicadas. ¿Acaso los corderos alguna vez preocuparon a los lobos? ¿Acaso los lobos no se vistieron de ovejas, y fueron voraces con las ovejas y los corderos, para poder estar entre ellos? El orgullo, y la locura, y el placer se han tragado al pueblo, a los maestros y los ministros, diciendo que si alguno es sobrio y está quieto, ¡actualmente es un cuáquero! Por lo tanto la modestia es devorada.

* Nota del editor del sitio: Hay 41,000 sectas en el cristianismo hoy. Es la mente carnal del hombre, en vez del Espíritu Santo, la que controla el aprendizaje a partir de los estudios bíblicos; porque es El propósito del Espíritu Santo es tener la unidad de la fe; sin embargo hay 41,000 sectas en el cristianismo hoy, cada una con una creencia diferente acerca de lo que dice la Biblia. Cada secta toma un subconjunto de las escrituras y crea su propia imagen de Dios y de Jesús, basada en su opinión colectiva acerca de cuáles versículos son inválidos y cuáles ellos piensan que les dan vida eterna. Pero todas las escrituras son compatibles; y si usted tiene que ignorar un versículo para mantener su entendimiento, entonces usted no entiende las otras escrituras que usted piensa que entiende. Esto es evidencia contundente de que estudiar la Biblia crea lo opuesto de lo que el Espíritu Santo desea, (una fe) y no resulta en verdad. En vez de estudio bíblico, nosotros necesitamos ser enseñados directamente por el Espíritu Santo [por medio de oír] quien desea enseñarnos todas las cosas. Juan 14:26.

El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.


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