La Cruz Perdida de la Pureza



 

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Del volumen 6, Las obras de Jorge Fox, Libros Doctrinales III

CON RESPECTO AL DIOS VIVIENTE DE LA VERDAD; Y EL DIOS DEL MUNDO, EN QUIEN NO HAY VERDAD.

Y también, cómo el hombre y la mujer cayeron del Dios viviente; y cómo la serpiente se convirtió en el dios del mundo, y cómo Dios era el maestro del hombre y la mujer, quien hizo al hombre y la mujer perfectos; y cuando ellos abandonaron las enseñanzas de Dios, y siguieron las enseñanzas de la serpiente, llegaron a ser imperfectos. Y cómo Cristo viene a destruir al diablo, y lleva al hombre y la mujer otra vez bajo la enseñanza de Dios, quien les enseñó desde el comienzo. Y cómo el hijo de perdición apareció. Y qué es la gloria del mundo, que el diablo le quería dar a Cristo, si él lo hubiera adorado. Y cómo el dios del mundo llegó a tener un reino, y en qué permanece, y debe tener un fin. Y en qué permanece el reino de Cristo, que no tiene fin. Y cómo el evangelio es malas noticias para el dios del mundo; pero buenas nuevas para aquellos que creen. Y cómo el Antiguo Testamento fue leído entre los judíos en su lengua materna; y así deberían leer todos los cristianos el Nuevo Testamento entre los cristianos en su lengua materna.

Con algunas preguntas para que todos consideren, en la última parte de este libro; y otras cosas notables.

—Por Jorge Fox

El Señor Dios del cielo y la tierra es el creador y hacedor de todas las cosas en ellos, quien creó e hizo todas las cosas bien; de modo que él es el gran Señor de todo, tanto de las cosas en el cielo, como de las cosas en la tierra, y por lo tanto todas las cosas son sujetas al gran Señor, especialmente el hombre y la mujer, a quienes él hizo a su propia semejanza e imagen.

De modo que él es llamado Dios Todopoderoso sobre todas sus obras. El Señor Dios Todopoderoso inspecciona todas sus obras, estando presente en todas partes, Dios el Padre; quien es el que nutre y preserva a todas las criaturas que él ha hecho; quien las cuida a todas, quien da vida, ser, y aliento a todo; quien hizo la tierra para que fuera habitada, y puso al hombre sobre ella; y quien es el Dios de los espíritus de toda la carne. De modo que él le ha dado al hombre y la mujer un espíritu y aliento para morar sobre la faz de la tierra, y en ese espíritu el hombre y la mujer deben servir y adorarle. De modo que la tierra es del Señor, y la plenitud de ella. El hombre y la mujer son del Señor, a los cuales hizo juntos de acuerdo a su imagen; él puso a todas las criaturas en las manos del hombre y la mujer, que son de él, para servir al hombre y la mujer. Los hombres y las mujeres deben adorar y servir a Dios, y no servir a las criaturas, sino a su Creador; ni hacer imágenes, o semejanzas o dioses, de ninguna criatura que el Dios Todopoderoso ha creado; sino que todas las criaturas deben servir al hombre y la mujer, y el hombre y la mujer deben servir a Dios el Creador, quien está por encima de las criaturas.

Porque Dios puso al hombre y la mujer, (a quienes él había hecho en su semejanza), sobre todo el resto de las criaturas que él había hecho, y en su poder les dio dominio.

De modo que cuando Dios Todopoderoso había hecho y creado todas las cosas, él vio que éstas eran buenas, sí, muy buenas, y las bendijo; e hizo al hombre y la mujer de acuerdo a su propia imagen y semejanza, y les dio dominio sobre todo lo que él había hecho, y ellos fueron hechos buenos y perfectos, y él los bendijo.

De modo que el hombre y la mujer eran felices, bendecidos, perfectos y buenos; y todo lo que Dios había hecho y creado era muy bueno y bendecido, y así fue mientras el hombre y la mujer estuvieran en el consejo de Dios, y en la obediencia a su voz y mandato celestial. En la obediencia ellos eran felices, bendecidos, buenos y perfectos, y no estaban cargados, ni gemían; y ni el hombre ni la mujer, ni la creación, estaban bajo la esclavitud de la corrupción.

Porque no había nada que los hiciera gemir mientras el hombre y la mujer estuvieran en la justicia y la santidad en la cual el Dios Todopoderoso los hizo, y mientras ellos obedecieran su voz y mandatos.

Ahora ustedes pueden decir: ‘Entonces ¿cómo llegó a suceder la maldición y la imperfección, con la esclavitud y la corrupción, que hace tanto a la creación, y al hombre y la mujer gemir así?’

Yo digo, mientras el hombre y la mujer estuvieran en el consejo de Dios, y la obediencia a su palabra, y sabiduría, y poder, por los cuales todas las cosas fueron hechas y creadas, ellos estuvieron en el estado perfecto, bueno y bendito, y en el dominio, en la imagen santa y semejanza de Dios; y esto no corrompió ni los recargó a ellos ni a la creación, sino que permanecieron bendecidos y perfectos en su buen estado, en el cual Dios, quien es el único Dios, los había puesto.

Y de la misma manera, toda la creación estuvo en su estado bendito y bueno, en el cual el Dios Todopoderoso los había hecho, quien es bueno, e hizo todo bueno, perfecto y bendito.

Y el Señor le dio libertad general al hombre y la mujer, como un dominio; y dijo: ‘De todo árbol del huerto podrás comer,’ y los limitó a sólo comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, diciendo: ‘El día que de él comieres, ciertamente morirás.’

Ahora, el diablo, la serpiente, que no moraba en la verdad, quien era enemiga de la prosperidad y la felicidad del hombre, sabía que el árbol del conocimiento del bien y del mal, que el Dios Todopoderoso le había prohibido al hombre y la mujer que comieran, diciéndoles ‘el día que de él comieres, ciertamente morirás; ’ y la serpiente tomó esas palabras de Dios para seducir y engañar al hombre y la mujer, y con estas palabras Dios le prohibió al hombre y la mujer que comieran de ese árbol. Debido a que la serpiente era más astuta que cualquier otra bestia del campo, él le dijo a la mujer, haciéndole la pregunta: ‘¿Conque Dios os ha dicho: "No comáis de ningún árbol del huerto"?’ De modo que la sutil serpiente viene a tentar desde lejos, a la primera charla en general, como si estuviera yendo a otros árboles de la misma manera que este árbol del conocimiento. Pero la mujer le respondió sabiamente al principio, y si se hubiera mantenido en la sabiduría, ella se hubiera mantenido en la sencillez. ‘Del fruto de los árboles del huerto podemos comer, (dijo ella) pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: "No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis."’

Y entonces la serpiente le dijo a la mujer: No moriréis. Pero Dios sabe (dijo la serpiente) que el día que comáis de él serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y el mal.’

Ahora, así como Cristo dijo: ‘Él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, pues es mentiroso y padre de mentira.’ De modo que él era el padre de esta mentira, la cual fue creída por Adán y Eva, y así llegaron a estar bajo la maldición y condenación, y perdieron su estado bendito; quienes insistieron que tenían los ojos abiertos, al desobedecer a Dios, el dios de verdad, el dios del mundo los cegó alejándolos de la verdad.

'Al ver la mujer que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido, el cual comió al igual que ella.

Y así los ojos de ambos fueron abiertos a lo que estaba prohibido, pero llegaron a estar ciegos a lo interior; y entonces ellos supieron que estaban externamente desnudos; y ellos cosieron hojas de higueras, y se hicieron delantales.

Ahora, sus ojos estuvieron agachados, por causa de su desobediencia a la voz y el mandamiento de Dios; porque sus ojos habían estado muy por encima de la transgresión, mientras ellos se mantuvieron en la obediencia al mandamiento de Dios; en ese entonces ellos no veían su desnudez, ni se espantaban o preocupaban con la aparición de Dios, ni tenían vergüenza alguna. Pero después que ellos habían quebrado el mandamiento de Dios, ellos oyeron la voz voz del Señor Dios, caminando en el huerto al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto; y esconderse y tener temor eran los frutos de su desobediencia al Hacedor.

Y cuando el Señor Dios llamó a Adán, y le preguntó: ‘¿Dónde estás?’, él dijo: ‘Oí tu voz en el huerto y tuve miedo, porque estaba desnudo; por eso me escondí.’

Y el Señor le dijo a Adán: ‘¿Quién te enseñó que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del cual yo te mandé que no comieras?’ Y Adán dijo: ‘La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.’

Y el Señor Dios le dijo a la mujer: ‘¿Qué es lo que has hecho? Y la mujer dijo: La serpiente me engañó, y comí.’

De modo que ésta fue la primera vez que se culpó a otros y se pusieron objeciones, la mujer le echó la culpa a la serpiente, y el hombre a la mujer, después de la transgresión. Pero mientras ellos estaban en la obediencia a la voz y el mandato del Señor, no se encontraba culpa en otros [juzgar algo como malo].

Y el Señor Dios le dijo a la serpiente: ‘Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre te arrastrarás y polvo comerás todos los días de tu vida.’

Y entonces el Señor dijo: ‘Pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el talón.’

Y el Señor le dijo a la mujer: ‘Multiplicaré en gran manera los dolores en tus embarazos, con dolor darás a luz los hijos, tu deseo será para tu marido y él se enseñoreará de ti.

De modo que así comenzó el dolor y la angustia; y así el hombre llegó a tener dominio sobre la mujer, (después de la transgresión;) porque ellos eran ayuda idónea antes de la transgresión, y estaban en la imagen de Dios.

Y el Señor le dijo a Adán: ‘Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer y comiste del árbol de que te mandé diciendo: "No comerás de él", maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida.

Así la serpiente tentó a la mujer a que comiera, y la mujer le dio al hombre, y él escuchó la voz de ella.

De modo que ambos de ellos desobedecieron la voz y el mandamiento de Dios; y eso los llevó al dolor, por haber oído la voz de la serpiente, quien estaba fuera de la verdad, y desobedecieron la voz y el mandamiento del Dios de la verdad.

Y esto trajo la maldición sobre la tierra por causa de la desobediencia del hombre; y así, con dolor él debía comer de aquello sobre lo cual había caído la maldición, por causa de la transgresión de ellos, todos los días de su vida, y espinas y cardos les produciría a Adán y Eva en la transgresión. Por lo tanto, en vez de un huerto y un paraíso, ellos tenían una tierra que estaba maldita, por causa de ellos, y que les produciría espinas y cardos; de modo que ellos tenían espinas y cardos, y la tierra maldita en vez del paraíso, por su desobediencia. ¡Qué cambio más triste! Y el Señor le dijo además a Adán: ‘Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.’

El hombre y la mujer se buscaron esto, al oír la voz de la serpiente, y desobedecer el mandamiento y la voz del Señor. Por lo tanto el apóstol exhorta a los corintios, que ellos no deben ser engañador y alejados de su sencillez, como lo fue Eva.

Y también dijo: ‘el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar. De modo que resístanlo firmes en la fe.’

Porque ¿cómo podían Adán y Eva estar de otra manera, si ellos habían caído de la imagen y la semejanza de Dios, la justicia y la santidad, y el poder en el que el Dios Todopoderoso les dio dominio sobre todo lo que él había hecho?

De modo que por la transgresión del hombre y la mujer la tierra llegó a estar condenada por causa de ellos, a producir espinas y cardos, y al desobedecer la voz y el mandamiento de Dios, cayeron de su imagen, hacia la tierra y el polvo; y sobre la tierra, él debía obtener su pan con el sudor de su frente, hasta que regresara al polvo otra vez.

Y para Adán y su mujer, el Señor fabricó túnicas de piel, y los vistió. De modo que así vistió el Señor a Adán y Eva, después de la transgresión a su mandamiento; y su propia ropa, con la que ellos se vestían después de que habían desobedecido al Señor, y transgredido su mandamiento, eran hojas de higuera que ellos habían cosido. Y ¿acaso no están todos los profesantes, y toda la gente en el mundo, en la transgresión, cosiendo y remendando algo con qué cubrir su desnudez, como Adán su Padre y Eva su madre, quienes no están cubiertos con el espíritu de Dios? Pero todas sus prendas cosidas no los mantendrán alejados de los ayes y las juicios de Dios.

¿Acaso no ha llegado toda la humanidad, por causa de la transgresión, a estar bajo la cubierta de pieles de bestias, y a cubrirse con hojas de higueras, en su vergüenza, las cuales no tenían antes de la transgresión? De modo que después que habían transgredido, ellos se pusieron hojas de higueras, que se secarían y quemarían con el sol natural; y por lo tanto el Señor cubrió al hombre y la mujer con las pieles de las bestias.

Y desde entonces, el hombre y la mujer en las transgresiones se han ido de tal manera hacia los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, que ellos no pueden pensar en qué inventar para cubrirse, ya que ellos han perdido la cubierta con la que el Dios Todopoderoso, quien los hizo, los cubrió.

De modo que el Señor sacó a Adán y Eva del jardín, y los envió a labrar la tierra, de donde ellos habían sido sacados; de modo que no había lugar para aquellos, que habían desobedecido la voz de Dios, para permanecer en el jardín y el paraíso de Dios.

Y Dios puso querubines y una espada encendida, que se revolvía por todos lados, al oriente del jardín, para guardar el camino del árbol de la vida; de modo que el hombre y la mujer no podían ir otra vez al jardín de Dios o al árbol de la vida, excepto al pasar por esos querubines y a través de esa espada encendida [de fuego].

Y ahora, de esta manera toda la humanidad puede ver qué fue lo que trajo la maldición, y la miseria, y el dolor sobre ellos, y qué hizo que la tierra produjera espinas y cardos, y cuál era la causa de la miseria y el trabajo duro de Adán, por lo cual el hombre debe comer su pan. Todo esto vino por causa de su desobediencia a la voz verdadera y el mandamiento de Dios, su hacedor y creador; y al escuchar a la sutil serpiente, y obedecer su voz, quien estaba fuera de la verdad, en quien no hay verdad, quien es el destructor y enemigo común de la felicidad de Dios.

De modo que la sutil serpiente vino, diciendo: ¿Conque Dios os ha dicho: "No comáis de ningún árbol del huerto"?

De modo que él no habla directamente del árbol que Dios había prohibido, sino que cuestiona todos los árboles en general.

Y entonces la mujer le dijo que ellos podían comer del fruto de los árboles del jardín, pero no debían comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, que estaba en medio del huerto, ni debían tocarlo, para que no murieran. Porque Dios les había dicho: ‘El día que de él comieren de cierto morirán.’

Este era el mandamiento y testimonio de Dios para ellos: ‘En el día que de él comieren de cierto morirán;’ por lo tanto él les dijo: ‘No comerán de él.’ Y esta era la enseñanza del Dios Todopoderoso, quien le enseñó al hombre el camino, cómo él debía vivir en el paraíso de Dios, y no morir.

Y la falsa doctrina y enseñanza de la serpiente era: ‘No morirán, sino que sus ojos serán abiertos, y ustedes serán como dioses.’

De modo que esta fue la primera doctrina falsa enseñada por el dios del mundo, quien está fuera de la verdad, quien era un mentiroso desde el comienzo, y un homicida, quien enseñó esa doctrina contraria al Señor Dios, la cual al alimentarse de ella, y obedecer su voz, llevó al hombre y a la mujer a la muerte y la caída, alejándolos de la imagen de Dios, y hacia sí misma, quien no moraba en la verdad.

Y Eva vio que el árbol era bueno para comer; de modo que sus ojos se le salieron. Ahora, ¿acaso puede eso ser bueno para comer, lo cual al comerlo, trajo muerte como Dios les había advertido? Pero la serpiente dijo: ‘No morirán, sino serán como dioses.'

Y la mujer vio que el fruto era agradable para los ojos, y árbol codiciable para alcanzar sabiduría. De modo que así su oído se fue para oír esas doctrinas mentirosas. Pero ¿cómo puede ser eso agradable a los ojos, o codiciable, o hacer sabio, cuando al comerlo uno moriría por seguro? De modo que al pensar ser sabios, se hicieron necios, lo cual puso una vara sobre sus espaldas, y lo cual también viene sobre toda su posteridad en la caída.

Pero así ustedes pueden ver que el oído se alejó de la voz y del mandamiento del Señor, y se fue tras la doctrina de la serpiente; y el ojo se alejó del Señor, y después de eso se alejó la boca también; y entonces la muerte siguió por seguro, y la angustia, miseria y maldición sobre la tierra, y brotaron las espinas y los cardos. Y así, el hombre y la mujer fueron echados y llevados fuera del jardín y el paraíso de Dios. Ellos recibieron este castigo por desobedecer el mandamiento de la verdad de Dios, y escuchar, y obedecer la voz de la serpiente, en quien no hay verdad.

Y así, después de la desobediencia y la transgresión del mandamiento y la voz de Dios, vino la desnudez al ser vistos, cuando ellos habían caído de la santidad y la justicia, y la imagen y la semejanza de Dios, la cual Dios había hecho en ellos, y con lo cual los vistió. Entonces vino la culpa y la vergüenza, y se escondieron entre los árboles, cubriéndose con hojas de higuera, de la presencia del Señor. Pero aquel que está presente siempre y en todas partes, ve la caída del hombre y la mujer hacia la transgresión, y los convence de su desobediencia a sus mandamientos y su palabra, y de su transgresión al comer de aquello que él había prohibido. Entonces él pasó la sentencia sobre la mujer y el hombre, y los echó del huerto y del paraíso, hacia la tierra, como fue dicho antes; y pasó sentencia sobre la serpiente, y la maldijo sobre todos los otros animales, y todas las bestias del campo, y dijo: ‘Sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida'.’

De modo que ésta es la única promesa hecha a la serpiente, todos los días de su vida, quien enseñó doctrina falsa y fue la primera maestra falsa, mentirosa y homicida; esta promesa fue: ‘comerás polvo, y sobre tu pecho andarás;’ y fue maldita sobre todos los otros animales, y toda bestia del campo.

Pero la promesa de Dios a la humanidad fue: ‘La simiente de la mujer herirá la cabeza de la serpiente.’

De modo que esta fue la primera promesa de Cristo, la cual esperaban todos los fieles, para obtener su resurrección y salir de ese estado caído.

Ahora, mientras Adán y Eva estaban en el paraíso de Dios, y guardaban los mandamientos de Dios, y obedecían su voz, ellos eran ayuda idónea en la imagen de Dios, tanto el hombre como la mujer; y Dios les dio dominio sobre todo lo que él había hecho, y los bendijo, y dijo: ‘Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra;’ y su tarea era labrar el jardín, y mantenerlo, y subyugar la tierra, y mantener su dominio en el poder y la imagen de él, como él los había hecho.

De modo que así ustedes pueden ver la obra que Dios le mandó al hombre y a la mujer para que hicieran mientras ellos estaban en su imagen; ellos no debían estar ociosos, ni tenían que hacer esto con el sudor de su frente, ni comer pan con el sudor de su frente, mientras guardaban los mandamientos de Dios, y obedecían su voz; ni Dios puso al hombre sobre la mujer, mientras ellos se mantenían en la imagen de Dios, y obedecían su voz, y guardaban su mandamiento, sino que eran ayuda idónea. Porque ambos tenían potestad, el hombre y la mujer, sobre todas las criaturas que Dios había hecho, mientras ellos se mantuvieran en la imagen de Dios, y obedecieran su voz y su mandamiento. Pero después ellos desobedecieron la voz y el mandamiento de Dios, y oyeron a la serpiente, y así fueron sujetados bajo la esperanza de ser como dioses, y de ser sabios, lo cual los llevó por seguro hacia la muerte ese día en el cual ellos comieron. De modo que Adán y Eva llegaron a estar muertos para Dios; y en vez de ser más sabios, llegaron a ser necios, y tuvieron una tierra maldita, y espinas y cardos, en vez de un paraíso.

Pero ustedes pueden decir que Adán y Eva vivieron después de esto, ¿de qué otra manera podían tener hijos después?

Sí, ellos estaban vivos exteriormente, pero ellos murieron de la imagen y semejanza de Dios, y la justicia y la santidad, en la cual el Dios Todopoderoso los hizo, y de ese poder, en el cual el Señor les dio dominio sobre todas las obras de sus manos. [Ellos murieron internamente].

[Hay una vida externa que nosotros tenemos y conocemos como hombres de carne terrenal. Hay una Vida interna que tenemos cuando entramos en la unión con Cristo, cuando él trae la salvación; la unión con él resulta en una criatura completamente nueva, que entra en la dimensión espiritual más alta del Reino del Cielo dentro y alrededor de nosotros. Cristo, quien es la vida, en la unión con nosotros nos lleva hacia una vida más abundante, siendo restaurados a la imagen espiritual de Dios, y viviendo en su presencia, con su rostro ante nuestra vista, guiándonos y dirigiéndonos como el Señor de nuestros pensamientos, palabras, y acciones. Esa es la razón por la cual el llamado es: Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo (hará que amanezca el día). Efesios 5:14. Esto es ser resucitados para volver a la vida de Dios, por la resurrección de Cristo en nosotros.]

De modo que el Señor Dios dijo: ‘No comerán del árbol del conocimiento del bien y del mal; porque el día que de él comieren de cierto morirán.’

Pero la serpiente dijo: ‘Si ustedes comen de él no morirán.’ Y ellos comieron, y desobedecieron la voz y el mandato del Señor, y efectivamente murieron; y así pasó la muerte a todos los hombres, y todos murieron en Adán.

[Considere que esta maldición no es una maldición física, sino también una maldición espiritual:

De modo que la enseñanza de Dios es verdad, quien es el Dios de la verdad, y la enseñanza de la serpiente era una mentira, quien era mentirosa desde el principio, y homicida; y al hacerse Adán y Eva como dioses, ellos estuvieron muertos para Dios, de acuerdo a la palabra de Dios; sino que la serpiente llegó a ser su dios, y Adán y Eva fueron sus esclavos, y su posteridad desobediente, y fueron lanzados y bautizados en la imagen de la serpiente, su semejanza, poder y sabiduría, por la cual el hombre no conoce a Dios.

Este fue el fruto de su transgresión, y desobediencia a los mandamientos de Dios; y esta era la sabiduría que ellos alcanzaron, y sus hijos e hijas desobedientes, al abandonar las enseñanzas de Dios, y seguir las de la serpiente.

Por lo tanto, como Cristo dijo: ‘Id y enseñad a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo.’ Viendo que todos estaban muertos en Adán, y así sumergidos en la muerte, y escuchando a la serpiente.

De modo que todos deben ser bautizados con el bautismo de Cristo, con fuego y con el Espíritu Santo; y toda su desobediencia, transgresión, pecado y corrupción, y su paja debe ser lanzada y quemada por el bautismo de Cristo, antes de que ellos puedan llegar al paraíso de Dios, y tener derecho a comer del árbol de la vida.

Por lo tanto la serpiente es llamada el dios del mundo, el mundo que está en maldad; y él lo ha convertido en un desierto con sus plantas ásperas, zarzas y espinas, que él ha plantado el corazón transgresor del hombre y la mujer, lo cual, como Cristo dijo: ‘Todas deben ser desarraigadas toda planta que el Padre celestial no plantó.’

Ahora, la serpiente fue la que dijo que si ellos comían, se convertirían como en dioses; pero por causa de esto los llevó hacia la muerte, ya que al comer de esto ellos murieron, y ella se convirtió en Dios.

Y así, este dios del mundo había cegado sus ojos, y hace que las personas sean como los paganos, de modo que no conocen a Dios; de manera que al pasar del tiempo ellos fueron llevados de tal forma hacia la transgresión, que ellos hicieron dioses de madera, y piedras, y plata, y oro, y otros metales.

Por lo tanto los hijos e hijas de Adán y Eva estaban lejos de ser dioses ellos mismos, cuando hicieron dioses de madera y piedra, y otras criaturas, y cayeron en la adoración de ellos, y adoraron a las huestes de los cielos. Y en esto estaban lejos de ellos mismos ser dioses, quienes se habían degenerado de tal manera de la imagen de Dios, como el maestro mentiroso, la serpiente, que estaba fuera de la verdad, les había dicho, y les hizo creer que ellos serían como dioses; pero así ellos se convirtieron en esclavos de ella, y de aquello que el dios de este mundo puso en ellos, en quien no hay verdad.

Porque ustedes pueden ver que los mismos judíos, que eran del linaje de Abraham, Isaac y Jacob, cuando ellos se olvidaron del Señor Dios y sus ordenanzas, y desobedecieron su voz, cómo después de que ellos sintieron su brazo y su poder, y vieron sus grandes milagros y maravillas, ellos comenzaron a hacer dioses de metal, y madera, y piedra. Querían ser más sabios, así como Adán y Eva, que Dios, quien los había hecho y les había enseñado. De modo que sus oídos y sus ojos se salieron del espíritu de Dios, el cual él había derramado sobre toda la casa de Israel, por el cual ellos hubieran podido guardar sus leyes, ordenanzas y mandamientos, como Adán y Eva. Entonces sus bocas también tragaron aquello que el dios de este mundo puso en ellos, ; y así bebieron iniquidad, como el buey bebe agua. Así la maldición cayó sobre ellos, y el juicio, la angustia y la miseria, y ellos eran como espinas y zarzas los unos con los otros, que brotaron del suelo maldito por la transgresión, de la cual ellos tenían suficiente en el interior y el exterior; y así perdieron la bendición tanto interna como externamente, de modo que los cielos eran como bronce para ellos, y la tierra como hierro, y todos los manantiales estaban cerrados, tanto arriba como abajo.

Por lo tanto los juicios de Dios vinieron sobre los judíos, hasta que fueron sacados de la tierra prometida de Canaán, así como Adán y Eva fueron sacados del paraíso, por desobedecer la voz y el mandamiento de Dios.

Y ahora ustedes pueden ver lo que ha cegado al hombre y la mujer, por abandonar y desobedecer al Dios viviente de la verdad, que los hizo, y por escuchar y seguir al dios de este mundo, en quien no hay verdad; es él el que ha cegado al hombre y la mujer, y los llenó con su sabiduría terrenal y sensual, por la cual el hombre no conoce a Dios.

Y, por lo tanto, Cristo, la semilla prometida, que hiere la cabeza de la serpiente, en quien tuvieron fe todos los profetas y hombres santos de Dios, es él el que abre los ojos de los ciegos; de modo que el Señor Dios de verdad hizo todo bueno y bendito, e hizo al hombre y a la mujer para que vieran; pero el dios de este mundo los había cegado al desobedecer ellos al Dios de verdad, y escuchar a la serpiente, que es el dios de este mundo, en quien no hay verdad, y los ha llevado hacia la maldición; y al desobedecer a Dios, ellos perdieron y se cayeron de su imagen, y llegaron hacia el polvo y la muerte. Y al desobedecer al buen Dios, que hizo todo bueno, y obedecer a la serpiente, el dios del mundo, él hace todo mal.

Porque el Señor Dios que hizo al hombre y a la mujer perfectos y rectos en su imagen, en justicia y santidad, y así para que fueran como él, que es su Padre. Y el hombre y la mujer desobedecieron al Señor Dios de verdad, su mandamiento y su voz, y obedecieron a la serpiente, el dios de este mundo, que no moraba en la verdad, y en quien no hay verdad, que los hace a ellos tan imperfectos, impíos, injustos, e irreverentes; no como Dios, el padre de la verdad, (el creador de todo, quien cuida y alimenta y nutre a todos) sino como la serpiente, para llevar su imagen y hacer sus obras. De modo que el diablo es su padre, como Cristo le dijo a los judíos. De manera que ellos tienen la imagen misma de su padre, quien está fuera de la verdad, y era mentiroso y homicida desde el comienzo, aquellos que le obedecieron.

Por un tiempo Adán y Eva obedecieron la voz y el mandato del Señor Dios, moraron en su imagen, y estaban en la semejanza de Dios su creador.

Pero cuando ellos desobedecieron la voz del Dios puro, verdadero y viviente, y obedecieron a la serpiente, el dios del mundo, ellos entraron en su imagen, como los judíos, que abandonaron la ley de Dios, y la voz y el mandato, y las leyes de Dios.

Cristo les dijo que ellos eran de su padre el diablo, y que ellos cumplían sus deseos, aunque ellos profesaban a Moisés y los profetas, y ellos eran de Abraham.’

Y así son muchos de los que se llaman cristianos ahora, y que hacen profesión de Cristo y las palabras de los apóstoles; pero si ellos fueran de Cristo y los apóstoles, ellos harían las obras de Cristo y de los apóstoles. Pero que los cristianos y otros se examinen a sí mismos, si es que ellos no han errado alejándose de ese espíritu, que el Dios viviente de verdad derrama sobre toda carne, por medio del cual ellos deberían oír la voz de Dios y de Cristo, y obedecer sus mandamientos, y no oír el espíritu sucio, impuro, homicida del dios de este mundo, en quien no hay verdad, y prestar oídos y ojos a sus enseñanzas, y alimentarse de aquello que él obra en ellos; y en vez de ser salvadores sobre el monte de Sión, ellos se destruyen los unos a los otros, y son enemigos los unos de los otros, en vez de amar a sus enemigos, o los unos a los otros. Y así, ¿acaso no se ha manifestado que los frutos de este espíritu son de este espíritu sucio e impuro, el dios del mundo, en quien no hay verdad, y no del Dios viviente de verdad?

De modo que está claro, no es la profesión de los judíos, que profesan el Antiguo Testamento, ni de los cristianos que profesan el nuevo, con ese espíritu sucio, impuro y homicida; sino que es el fruto y las obras que han obrado por el espíritu de Cristo y los apóstoles, los frutos y obras del espíritu de Dios, que hace a los judíos en espíritu, y los verdaderos cristianos, como Cristo.

Porque todos los hijos de Adán pueden hacer profesión de que su padre y su madre están en el paraíso, mientras ellos estaban fuera de él, sirviendo al dios del mundo, que los hace ciegos, y los llena con pecado e injusticia, y así no son como el Dios viviente de verdad, sino como el dios del mundo, que está fuera de la verdad. Y este dios del mundo causa que todos ellos defiendan al cuerpo de pecado y muerte, y la imperfección, que él obró en ellos, (y no el Dios viviente y puro), mientras ellos vivan, hasta que lleguen a la tumba.

El Dios viviente de verdad no hizo a Adán y a Eva con un cuerpo de pecado y muerte, ni ciegos, injustos, impíos, ni malos, no como el dios del mundo los ha hecho. El Dios viviente de verdad hizo al hombre para verlo y oírlo, y en su imagen y semejanza, santo, recto y perfecto, sin pecado ni cuerpo de muerte; pero ellos desobedecieron al Dios viviente, y obedecieron a la serpiente, el dios de este mundo, llegaron a ser ciegos, imperfectos, injustos, e impíos, como el dios del mundo, y así llegaron a tener un cuerpo de muerte y pecado. De modo que Adán y Eva cayeron de la vida hacia la muerte, y así adoraron al dragón y a la bestia, y dioses que ellos mismos hicieron; porque el dios del mundo tiene varias maneras de mantener a sus súbditos, y los deja que profesen lo que ellos quieren, y tienen aquello que por fuera muestra lo que ellos quieren; y el dios de este mundo tiene sus ministros, sus profetas, sus maestros, y sus apóstoles — todos falsos, quienes se metieron entre los judíos, y se metieron entre los cristianos antes de la muerte de los apóstoles; y él los dejará que inventen tantas creencias como ellos quieran, para que las profesen, mientras ellos no lleguen a estar en la posesión de la vida.

Pero la fe que es el don de Dios, cuyo autor es Cristo, que es la victoria sobre el dios de este mundo, que purifica el corazón, y los lleva a tener acceso a Dios; esta fe les da la victoria, el dios de este mundo y sus mensajeros y ministros no pueden soportar oír de ello.

Ni puede el dios del mundo y sus ministro soportar oír que alguien pueda creer en la luz, que es la vida en él, (la palabra), por medio de quien todas las cosas fueron creadas, por medio de la cual ellos llegan a ser nacidos de Dios, y a ser hijos de la luz, y por medio de ella ellos vencen al mundo. Y el dios del mundo, y sus ministros, profetas, y apóstoles, no pueden soportar que se hable de esto; sino que lo llaman una luz natural, y una luz hecha y creada, e insuficiente; aunque Cristo dijo: ‘crean en la luz;’ pero el dios del mundo y sus ministros le dicen a la gente que no es salvación: pero el dios del mundo no ha cambiado de sus mentiras; ‘porque cuando habla, habla de sí mismo, y no hay verdad en él,’ dijo Cristo.

Porque ustedes pueden ver, él le dijo a Eva que ellos no morirían si comían, sino que serían como dioses; pero el Dios viviente de verdad les dijo que en el día que ellos comieren, morirían.

De modo que el dios de este mundo es el mismo ahora, quien les dice a ustedes que la luz de adentro (que es la luz de Cristo), a la cual ustedes deben creer, no salva.

Pero Cristo, quien destruye al dios del mundo (el mentiroso) dijo: ‘crean en la luz:’ y dijo el Señor, ‘el que cree en el Hijo tiene la vida eterna:’ y el Dios de verdad dijo: ‘Sed santos, porque yo soy santo; sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto,’ dijo Cristo; y esto debía ser así mientras los hombres y las mujeres estuvieran sobre la tierra.

Porque Dios hizo al hombre y a la mujer perfectos por medio de Cristo Jesús, quien vino a herir la cabeza de la serpiente, quien hizo al hombre y a la mujer impíos e imperfectos, y a destruir al diablo y sus obras, y fue hecho pecado y maldición, para quitar el pecado y la maldición, para que por medio de él, aquellos que creen puedan ser hechos la justicia de Dios en él.

Pero el dios del mundo, y sus mensajeros y ministros dicen: ‘nadie será santo, ni será perfecto en este lado de la tumba; nadie será así bautizado, como para tener toda su paja y su corrupción quemada en el suelo de sus corazones, mientras que ellos están en este lado de la tumba, sino que deben tener pecado en ellos, para humillarlos.’ Pero el pecado eleva, y no humilla a nadie.

De modo que así otra vez, el dios del mundo y sus mensajeros y sus maestros enseñan una mentira; porque no hay verdad en él, quien es un mentiroso desde el comienzo.

Y el apóstol dijo: ‘ellos fueron circuncidados con el espíritu, por el cual el cuerpo de pecado de la carne fue quitado. Pero el dios del mundo, y sus apóstoles, y ministros, y mensajeros dicen y predican, que todos deben llevar este cuerpo de pecado y muerte hasta la tumba. Esta es la doctrina del dios del mundo y sus maestros, en quien no hay verdad, quien ha traído este cuerpo de pecado y muerte sobre el hombre, cuando el hombre lo escucha y le obedece, y desobedece la voz y los mandamientos de Dios.

Porque sin santidad nadie verá al Señor. Heb 12:14

De manera que en el dios del mundo no hay verdad, y él es un contaminador, corruptor, homicida, y mentiroso, y hace a los hombres mentirosos y homicidas. Él es el impío, y hace que aquellos que le obedecen sean impíos. Él es el injusto y maligno, y así hace que aquellos que le obedecen sean injustos y malignos como él. Él es el despiadado y malvado, y así él hace a los suyos despiadados y malvados como él, a los que le obedecen. De modo que el dios del mundo es un enemigo, un adversario, un destructor, y así hace a los hombres enemigos y adversarios los unos de los otros, y destructores los unos de los otros, al obedecer y escucharlo a él.

El dios del mundo lleva a la gente al adulterio, interna y externamente, y a la fornicación, el robo, y toda clase de engaños; porque él es un espíritu mentiroso e impuro, en quien no hay verdad; y así los lleva hacia el deseo de los ojos, el deseo de la carne, y la vanagloria de la vida, y hacia las vanidades y caminos malignos del mundo; y todo esto es del diablo, el destructor, y no del Dios viviente, el Dios de la verdad, quien creó todo para su gloria, y cuida a todos.

Porque Dios, el creador de todo, es el Dios viviente, justo, y eterno para siempre; pero el dios del mundo tiene un comienzo, y debe tener un final en el lago de fuego, y también todos sus seguidores, si ellos no se alejan de él, y obedecen al Dios viviente.

[Obedecer es mucho más que decir que usted cree que Jesús es el Hijo de Dios. Obedecer es hacer su primera prioridad en la vida sea buscarlo repetidas veces al ir a él, escucharlo, y obedecer los mandamientos que oímos de él.

¿Acaso el tentador todavía no le susurra: "puedes mentir, cometer adulterio, engañar, robar, y odiar porque, no ha pagado Jesús por todos tus pecados?" ¿Acaso no dice todavía la serpiente: "Por seguro no sufrirás ningún castigo de Dios por el pecado, porque tú sabes que Jesús será tu abogado? ¿Acaso el diablo y sus agentes no continúan engañándole al decirle: "tú sabes que eres salvo, así que para qué preocuparse por la desobediencia— Jesús eliminó todas las reglas, no es así? "]

De modo que el Dios eterno es el creador y guardador, el santo, puro, justo, y recto Dios, perpetuo, inmortal, y eterno, quien vive para siempre, quien es sin tiempo, y está por encima del tiempo, y tiene todos los tiempos y las estaciones en su mano, un Dios perfecto y puro, santo y glorioso, lleno de riquezas eternas.

Pero el dios del mundo, que está fuera de la verdad, en quien no hay verdad, es un destructor, y lleva hacia la pobreza, la muerte y la oscuridad, y es el príncipe de la oscuridad, y hace a todos oscuros como él mismo, a los que le obedecen, y así llegan a estar bajo el poder de la muerte.

Pero el Dios viviente, eterno y omnipotente, es el Dios de la verdad, quien es luz, y en él no hay ninguna oscuridad, un espíritu santo y eterno, que llena el cielo y la tierra; y el cielo es su trono, y la tierra es su estrado. Él debe ser adorado y servido en su santo espíritu y verdad, que él derrama sobre toda la carne, y el dios de este mundo (el diablo) está fuera de la verdad, en quien no hay verdad.

De modo que aquellos que adoran al Dios santo y eterno en el espíritu de Dios en su verdad, ellos están en esa verdad que está encima de la cabeza del dios del mundo, y él está fuera de esta verdad, y no hay verdad en él.

Y el apóstol dijo: ‘El príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.’ Efe 2:2.

Y Cristo lo llama: ‘El príncipe de este mundo,’ Juan 12:31,14:30,16:11.

De modo que el príncipe de este mundo es juzgado, y ahora el príncipe de este mudo es echado fuera; ‘porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí,’ dijo Cristo.

Y ahora todos pueden ver que el príncipe de este mundo es juzgado por Cristo, y echado fuera; él no halla desobediencia en Cristo, como él encontró en Adán y Eva.

De modo que todos pueden ver cómo este príncipe de este mundo, que está en la impiedad, cómo él entró en Adán y Eva por su desobediencia; y él entró en los judíos por la desobediencia a los mandamientos de Dios y el espíritu que él les dio; porque Cristo dijo que ellos eran 'de su padre, el diablo;’ y él ha entrado en los cristianos desde su desobediencia al mandato y la voz de Dios y de Cristo Jesús, y el espíritu que él ha derramado sobre toda carne; pero Cristo lo juzga, y lo echa fuera; y aunque él vino a Cristo para tentarlo, a aún así no pudo hallar nada en él [para rendirse a sus tentaciones].

Ahora este príncipe de muerte y oscuridad, que rodea la vieja tierra de desobediencia, y es un príncipe y obrero en los corazones de los hijos de la desobediencia, y lleva a su pueblo obediente a caminar y tener conversación de acuerdo al príncipe de la potestad del aire, que obra en ellos, para cumplir las concupiscencias de la carne, y los deseos de la misma, en cuya naturaleza son los hijos de la ira; y él obra en ellos, y los llena de toda clase de males y blasfemia en contra de Dios y de Cristo, y aquellos que moran en él, y tienen su morada en el cielo.

Aquellos que creen en la luz de Cristo, pueden ver [Dios les puede mostrar los eventos] el comienzo del reino de este príncipe, y la cima de su autoridad, la cual comenzó en la desobediencia de Adán y Eva a los mandamientos y la voz de Dios; y él todavía gobierna en los corazones de todos los que son desobedientes a Dios y a Cristo, y a su espíritu, gracia y verdad; y a través de esta desobediencia de los hombres, este dios del reino del mundo es sostenido y engrandecido.

Yo digo el dios del mundo, en quien no hay verdad, entra en los corazones de aquellos rechazan el buen espíritu del Dios de la verdad, y se rebelan en contra de él, y lo afligen y apagan. Pero el espíritu de Dios, (si los hombres le obedecieran y lo escucharan), sería hallado más fuerte que el espíritu sucio que está fuera de la verdad, que gobierna en los desobedientes.

Y de la misma manera aquellos que se alejan de esa fe que es el don de Dios, y cuyo autor y consumador es Cristo Jesús; y aquellos que odian la luz de Cristo Jesús, la cual Cristo les manda a que crean en ella; y que caminan con desprecio en contra del Espíritu de Gracia, y desprecian la palabra de Gracia en sus corazones; y quienes resisten la inspiración del Espíritu Santo, y desobedecen el evangelio, el poder de Dios, y no lo reciben; en estos desobedientes, el dios del mundo, y el príncipe del aire y la oscuridad, es el obrero y gobernante en sus corazones, y su conversación es de acuerdo al príncipe del poder del aire, el dios de este mundo. De modo que ellos son hechos conformes a él, y llevan su imagen y semejanza en ellos, y no conforme a Dios ni a Cristo, ni llevan su imagen. De modo que la imagen que ellos llevan se muestra en sus palabras, caminos, vidas y conversaciones, lo cual muestra a qué dios y príncipe ellos defienden, y adoran y sirven, es decir: ‘El dios de este mundo, en quien no hay verdad.’ Porque ellos defienden su pecado, maldad, impiedad e injusticia, imperfección y cuerpo de pecado hasta la tumba, y dicen que deben cargarlo con ellos. Y este dios y príncipe del mundo les permitirá profesar todas las escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, para que ellos puedan defender sus obras, que él, el dios del mundo, que está fuera de la verdad, ha obrado en ellos.

Ahora, así todos son dejados sin excusa, aquellos que llegan a estar bajo el juicio de Dios y su hijo, quien juzga al mundo en justicia; porque Adán tenía algo que desobedecer, y así también los judíos y los cristianos, y toda la humanidad. Porque la luz, con la que Cristo ilumina a todos los que vienen al mundo, que es la vida en ellos, por medio de quien todas las cosas fueron hechas y creadas, la cual, si ellos creen en ella, son salvos; y si no, ellos por ella son condenados.

De manera que esta luz es más fuerte que el príncipe de las tinieblas, el dios del mundo, que está fuera de la verdad, si la gente cree en ella.

También, la gracia y verdad que viene por Cristo Jesús, es suficiente para enseñar y traer salvación. Pablo tuvo la experiencia de ello; y Dios dijo que debía ser suficiente para él en todas sus tentaciones y problemas.’

Y digo, esta gracia y verdad es muy fuerte para el príncipe de las tinieblas, el dios del mundo, quien no moró en la verdad, y no hay verdad en él. Y es suficiente para enseñar al pueblo, y traer salvación. Y es el dios del mundo y sus seguidores que dicen lo contrario.

Porque el Dios verdadero y viviente y su santo apóstol dijo: ‘es suficiente para enseñarles, y traer salvación.’

De la misma manera la palabra de fe, cuyo autor y consumador es Cristo Jesús, es suficiente para salvar, como dijo Cristo muchas veces: ‘Tu fe te ha salvado, y te ha sanado.’ Y esta fe es suficiente para dar victoria sobre el príncipe del aire, el dios del mundo; y aquello que nos da victoria sobre él, y lo resiste y lo somete, ese escudo es más fuerte que él y todos sus seguidores.

Y también, el Espíritu Santo, y la unción interior, es suficiente para enseñar y llevar hacia toda la verdad, la cual viene del Santo, y procede del Padre y del Hijo; yo digo, esto es más fuerte que el dios del mundo, y el príncipe de la muerte y la oscuridad, en quien no hay verdad, quien es un espíritu inmundo. Este espíritu santo, puro y limpio y la unción del Santo, es muy dura y muy fuerte para ese espíritu impuro, que lleva a todos los desobedientes fuera de la verdad. Pero este Espíritu Santo lleva a los obedientes hacia toda la verdad.

Y en cuanto a la luz, el espíritu y el poder, la gente puede resistir la inspiración de ellos al amar al príncipe de las tinieblas, (el dios del mundo), más que a la luz, y el Dios viviente de verdad, eterno e inmortal, y Cristo, el príncipe de la vida; pero la luz y el espíritu son más fuertes que ellos, y que el dios del mundo, a quien ellos sirven.

La luz misma será su condenación, y por el Espíritu Santo puro, y su poder, ellos serán juzgados; porque Cristo juzga al mundo, de acuerdo al evangelio, el poder de Dios; y para los que creen en él y lo reciben, este evangelio eterno, el poder de Dios, está por encima del príncipe del mundo, y de la muerte y las tinieblas, el dios del mundo, en quien no hay verdad; y es más fuerte que él, cuyo espíritu oscuro e impuro y su poder tuvieron un comienzo, y deben tener un fin, en el lago de fuego; pero el poder de Dios, el evangelio, es eterno y sin fin, aunque tiene un comienzo en los hombres, para la salvación de ellos; y por lo tanto es llamado ‘El Evangelio de la Salvación.’ Pero en sí mismo, el evangelio, el poder de Dios, es eterno; y la luz, que es vida en Cristo, es en sí misma eterna; y aquellos que creen en ella, llegan a tener vida eterna.

La palabra de Dios [el Espíritu de Dios dentro de sus corazones], en sí mismo es eterno, y es un martillo y una espada, y un fuego sobre la cabeza del dios del mundo, y aquellos que se conforman a él y lo siguen.

La verdad y el espíritu de Dios en sí mismos son eternos; aunque los hombres puedan apagar su inspiración en sus corazones, y aman al dios del mundo, el príncipe del aire, más que a Cristo Jesús, el príncipe de la vida, y el eterno e inmortal Dios de verdad.

En este dios del mundo y príncipe del aire no hay verdad, como Cristo y el Dios de verdad han declarado; y si no hay verdad en el dios del mundo, el príncipe del aire, ¿entonces qué hay en él? Nada más que paja, corrupción, pecado, engaño y mentiras, falsedad, envidia, malicia, odio, robo, homicidio, muerte, tinieblas, esclavitud, impiedad, injusticia y maldad, de este espíritu sucio e impuro, por el cual él sobrecarga y esclaviza a la creación, y la hace gemir, y a todos los que le obedecen, y desobedecen a Dios y Cristo.

Y los que obedecen a este espíritu impuro, o lo tocan, o se unen a él, en quien no hay verdad, están contaminados, y son llevados a la esclavitud por él, y están bajo un yugo pesado y una carga abrumadora. Y por lo tanto, Cristo dijo: 'Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Y este príncipe del aire y dios del mundo, quien está fuera de la verdad; él tiene sus principados y potestades oscuras, y maldad espiritual en sus lugares altos en la vieja tierra; y él los llena de aire en palabras, y nociones e imaginaciones, y los hincha con mentiras y engaño en este poder y principados oscuros, y maldad espiritual en lugares altos en la tierra, donde mora su injusticia, con la cual él mantiene y sostiene su reino de oscuridad y muerte.

De modo que con este poder y principados oscuros él lucha con carne y sangre: De modo que su poder de muerte, el dios del mundo, tiene congregaciones de los muertos, y él tiene su fe muerta, por el desobediente (a quien él gobierna), para hacer profesión de ella.

Y él tiene su religión vana y destructiva para que ellos rueguen por ella.

Y él tiene su adoración, que está fuera del espíritu santo, puro y verdadero de Dios, para que sus desobedientes le sirvan y lo adoren en él, en quien no hay verdad: ‘Porque el príncipe del aire, el dios del mundo, es un espíritu impuro, fuera de la verdad, y no hay verdad en él.’

Y él tiene sus caminos muertos para llevarlos en esa desobediencia a la gracia de Dios, su verdad, luz y espíritu. Y tiene una fe para sus seguidores, pero está muerta, y no da victoria. Y una creencia, pero no el vencer de este lado de la tumba, al dios del mundo, que está fuera de la verdad: No, en cambio, su creencia es 'que ellos tienen un cuerpo de pecado y muerte, el cual deben llevar hasta la muerte;’ y esta fe y creencia, y cuerpo de pecado, ellos tienen del dios del mundo, y no del Dios viviente de verdad; y no es que el dios del mundo, en quien no hay verdad, tenga que obrar alguna otra fe o creencia en ellos, o alguna otra cosa sino este cuerpo de muerte y pecado, cuando ellos desobedecen al Dios viviente de verdad, que da la fe viviente, que es la victoria.

Y el dios del mundo, y príncipe del aire, permitirá a sus obedientes, en quienes él obra y gobierna, que hablen del bautismo y la circuncisión; pero ellos no deben creer que su cuerpo de muerte, y pecados de la carne, debe ser quitado, el cual el dios del mundo ha obrado en ellos desde que desobedecieron al Dios viviente de la verdad, mientras ellos estaban de este lado de la tumba; sino aquellas obras que él ha hecho en ellos, ellos deben llevar hasta la tumba con ellos; y que el fondo de sus corazones, mentes y almas, no será completamente limpiado mientras ellos estén sobre la tierra, sino que deben ser limpiados en el purgatorio, cuando estén muertos; y mientras ellos estén sobre la tierra, no pueden hacer otra cosa más que pecar, es decir, hacer la obra del dios del mundo, que está fuera de la verdad, y no las obras del dios santo y viviente de verdad.

Y Cristo, quien dijo ‘Crean en la luz,’ y sírvanle en su espíritu viviente, santo y puro, y su verdad, de los cuales el dios de este mundo, el espíritu impuro, está fuera, y no hay verdad en él. Sí, el dios del mundo permitirá que sus mensajeros, ministros y profesantes clamen en contra del pecado, cuanto ellos quieran, y prediquen acerca de la santificación y la redención, pero ellos no deben ser libres del pecado, ni limpios, ni santificados, ni redimidos, ni ser limpios del dios de este mundo, y las obras que él, el príncipe del aire, ha obrado en ellos, mientras están sobre la tierra.

Y ellos no deben tener ninguna seguridad de su salvación y redención del pecado, ni ninguna elección. Esta es la doctrina del príncipe del aire, quien está fuera de la verdad, que él ha enseñado a sus ministros, mensajeros, y apóstoles para que prediquen y enseñen, en su escuela oscura de la desobediencia, y que no hay victoria sobre este príncipe, el dios del mundo, y sus obras, mientras ellos están sobre la tierra, ni vencer a aquel que está fuera de la verdad.

Y ahora, así como él ha llevado a Adán y Eva hacia la desobediencia por su sutileza, así por su sutileza él mantendría a todos sus hijos y siervos en la desobediencia, y la muerte y la oscuridad.

Y por lo tanto, si alguno testifica de la victoria y de vencer en este lado de la tumba al dios de este mundo, y aquello que él ha obrado en ellos, y de tener el mismo poder y espíritu que tenían los apóstoles y los profetas, esto es llamado presunción por el dios del mundo, y por los desobedientes en quienes él gobierna, y es llamado por ellos ‘una justificación del yo.’

Y tener una seguridad de su elección, y salvación, y vida eterna aquí, como Cristo, la verdad, dijo: ‘Ellos lo han recibido y creen en él.’

[Testificar de la victoria sobre las tentaciones del mundo es testificar de ser liberados de la lujuria, la ira, los placeres, hábitos, etc., del mundo. Y, como dijo Juan: quién es el que cree, sino aquel que ha vencido al mundo — lo cual es hecho por fe, que purifica el corazón - suficiente fe para buscar, escuchar silenciosamente, oír y obedecer. Cuando usted puede testificar de esta libertad del pecado, usted tiene seguridad de elección y salvación por venir.]

Esto sacude al reino del dios del mundo, en quien no hay verdad, y que hace que sus seguidores, que desobedecen el espíritu y los mandamientos de Dios, se aíren en contra de eso.

Ahora, el dios del mundo es llamado ‘el príncipe del aire, quien obra y gobierna en los corazones de los hijos de la desobediencia;’ y todos los desobedientes caminan de acuerdo al curso de este príncipe del aire, y la impiedad, quien está fuera de la verdad. Él obra en ellos por medio de este espíritu inmundo, y los llena con nociones vacías y de engreimiento, lo cual él tiene guardado para ellos; y con maldad, muerte, oscuridad, corrupción, vanidad, necedad, libertinaje y toda clase de injusticia, debate y engaño. Por medio de este espíritu inmundo y voraz, él los llena de nociones , palabras y vidas, y con borracheras, fornicaciones, y toda clase de impurezas e impiedad, que proceden de este espíritu inmundo, que está fuera de la verdad, y para gastar su tiempo fuera del temor de Dios, en desenfreno, placeres, deportes, juegos, vanidades, lujos en comidas, bebidas y ropas, en ociosidad, y toda clase de soltura en conversación, con toda clase de codicia y avaricia, devorando y destruyendo a las criaturas, y la creación sobre sus lujos, con toda avaricia y opresión, injusticia, impiedad, falta de misericordia, malignos, intemperantes, impacientes, crueles y tiranos, y con toda clase de males que el dios del mundo obra en aquellos que desobedecen al Dios viviente de la verdad, y Cristo su hijo. Los frutos de este espíritu maligno son fácilmente discernidos, y conocidos por aquellos que obedecen al Señor en espíritu, luz, gracia y verdad.

Y él es llamado el príncipe del aire, porque su reino e imperio tuvo un comienzo en los desobedientes; y por la desobediencia él entró en Adán y Eva, en los desobedientes él gobierna y obra con su poder oscuro y su espíritu, y establece sus principados, quien está fuera de la verdad, y no hay verdad en él.

Ahora para conocer el comienzo de su imperio, su altura, longitud, anchura y fin:

Primero, él entró en Adán y Eva por desobediencia, y por lo tanto en sus hijos e hijas, tanto judíos como cristianos, y otros. De modo que él gobierna en los hijos de la desobediencia; su gobierno y su obra no va más allá, porque nadie se conforma con él, excepto aquellos que son desobedientes; y nadie camina según su espíritu inmundo, sino aquellos que desobedecen al espíritu puro de Dios, y su gracia, luz y verdad.

De modo que la circunferencia, la longitud y la anchura de su imperio y reino, y su obra no alcanza más allá que aquellos que desobedecen la gracia, luz, espíritu y verdad, voz y mandamientos del Dios viviente, y su hijo Cristo Jesús.

Ahora, la altura de este dios del mundo, y el imperio y reino del príncipe del aire, con todos sus principados, poderes, gobernantes de la oscuridad, maldad espiritual en sus lugares altos, no alcanzan tan alto como la verdad, porque él está fuera de ella, porque no hay verdad en él, y la verdad está sobre él y sus seguidores. Ni su reino o principado alcanza tan alto como la justicia, ni tan alto como la luz y el poder de Dios, ni la vida. Porque el príncipe de este mundo, el dios del mundo, es muerte y oscuridad, injusticia e inmundicia, y es impío, sucio, oscuro, espíritu mentiroso, y es comprendido con la verdad, y con la luz y la vida, como también su reino inmundo de muerte y oscuridad. Yo digo, él y su reino, imperio y principado, con todos sus poderes oscuros, principados y gobernadores de las tinieblas en los desobedientes, su gobierno es visto, su contorno es visto, su altura es vista, su fin es visto en el lago y el fuego, junto con todos los desobedientes que lo siguen y le sirven.

Ahora, Cristo es un príncipe de vida, y un príncipe de paz, quien es llamado luz y vida, y la sabiduría de Dios, y justicia, y el Santo.

Él hiere la cabeza del dios de este mundo y príncipe del aire, que está fuera de la verdad, y quiebra su poder en pedazos, y él abre los ojos y los oídos de la gente, que el dios de este mundo ha cerrado y cegado, y limpia y santifica, purifica y lava a los que el dios de este mundo ha contaminado, y redime a aquellos que creen en él, que el dios de este mundo tiene como cautivos, y lo lleva hacia la cautividad: ‘Y él le dio sus dones a los hombres, quien ascendió a lo alto,' muchos más arriba que todos los principados, poderes, tronos y dominios.

De modo que Cristo le dio dones a los hombres, primero a sus doce, y los setenta, antes de ser crucificado y ascender.

Y también está claro que Cristo le da dones a los hombres después de haber ascendido, para la obra del ministerio, y hace a algunos evangelistas, algunos pastores, algunos maestros, y algunos profetas, de acuerdo a la doctrina del apóstol. Efe 4.

De modo que con estos dones que ellos tienen de Cristo, desde que él ascendió y antes, ellos debían llevar a la gente al conocimiento del Hijo de Dios, de quien ellos habían recibido sus dones, y quien es el autor y consumador de su fe; y entonces vivir por esa fe en la cual ellos tuvieron victoria y unidad; y hasta llegar a ser un hombre perfecto, en el estado en que estaban Adán y Eva antes de la caída; y no sólo así, sino a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, que es un estado más alto que el de Adán en su primer estado, el cual es un estado que nunca caerá.

Y el dios del mundo tiene sus ministros, profetas, apóstoles y asalariados, para hacer comercio con las escrituras del Antiguo y el Nuevo Testamento, con los lenguajes naturales y las artes; y venden esto a gran precio, donde pueden obtener las parroquias o diócesis más grandes, u obtener lo más posible para ellos; y le predican a la gente que ellos 'deben tener un cuerpo de muerte y pecado hasta la tumba; y que es imposible obtener victoria sobre el pecado aquí,’ lo cual sobrecarga a la creación, y causa que gima, y este pecado entró en el hombre y la mujer, y produjo la maldición por su desobediencia a la voz y los mandamientos de Dios. Y si la gente no les da cosas terrenales, y ponen algo en sus bocas, y llenan sus estómagos, lo cual es uno de sus dioses, y establecido por el dios del mundo, quien está fuera de la verdad, entonces ellos echan a los tales en la cárcel. Y si los obedientes y creyentes en Cristo les dicen que ‘todos los ministros creados por los colegios, escuelas mundanas, artes de lenguaje, e idiomas no son ministros de Cristo; y que son ministros sólo de la letra del Antiguo y Nuevo Testamento, con sus imaginaciones e interpretaciones de ellos, para hacerlos encajar con sus espíritus oscuros que están fuera de la verdad, y para mantener a la gente en el pecado, y en la imperfección, en los cuales el Dios de la verdad no los hizo; y que ellos nunca oyeron la voz de Dios, ni de Cristo, como lo hicieron los profetas y los apóstoles;’ porque si lo hicieran, y hubieran recibido libremente, ellos darían libremente, como lo hicieron los ministros de Cristo. Oh, claman los desobedientes, que caminan de acuerdo al príncipe del aire, y obedecen al dios del mundo, que está fuera de la verdad, es ‘presunción que alguien diga que tiene el mismo espíritu y poder que los profetas y apóstoles tuvieron, y que oyen la voz de Dios como ellos la oyeron; no hay tal cosa como ser buscado en estos días, o en sus días;’ los cuales son días de oscuridad, y no de luz.

Y los hijos desobedientes que se hacen a sí mismos de acuerdo al dios del mundo, y no de acuerdo a Cristo, quien no es de este mundo, el mundo que está en la impiedad, son llevados así hacia esta impiedad por el dios del mundo, y por obedecerle a aquel que está fuera de la verdad, y desobedecer al Dios viviente de la verdad; y este mundo odió y odia a Cristo, y todos sus seguidores y discípulos hasta este día, y odió a los profetas, y odia la venida de Cristo Jesús en su pueblo ahora; y no es de maravillarse, porque ellos testificaron en contra del mundo, que sus obras son malas. Y ¿cómo podía ser de otra manera, cuando el dios de él es impío, quien no mora en la verdad, y no hay verdad en él?

De modo que aquí se habla de dos obreros: 1) el príncipe de la potestad del aire, el dios del mundo, quien obra por medio de su espíritu inmundo en los corazones de los hijos que desobedecen a Dios, y 2) su espíritu santo y puro, Efe 2. Y él obra toda clase de inmundicia, pecado, impiedad, maldad, injusticia y malignidad en los corazones de aquellos que desobedecen al Dios viviente de la verdad, y su hijo Cristo Jesús, en su gracia, verdad, espíritu y evangelio, el cual él les da. De modo que el dios del mundo los llena con injusticia e inmundicia, con su espíritu repugnante e impuro, que está fuera de la verdad; porque no hay verdad en él, y él no puede llenarlos con nada más.

Pero el Dios viviente, eterno, e inmortal de la verdad, obra de otra manera; como dijo el apóstol: ‘es Dios el que obra en ustedes tanto el querer como el hacer su buena voluntad.’ Fil 2:13.

Ahora Dios obra en sus hijos obedientes, por su espíritu puro y santo, su poder, gracia, y verdad, tanto el querer como el hacer aquello que es bueno, de acuerdo a la buena voluntad de Dios, es decir, aquello que le agrada al Dios justo, puro, recto y santo.

De modo que él obra rectitud, santidad, justicia, verdad, pureza y piedad en los corazones de los hombres y las mujeres que obedecen a su buen espíritu, por el cual la paciencia, amabilidad, mansedumbre, bondad, humildad, sobriedad, temperancia, misericordia y benignidad, etc. son obradas en los corazones de su pueblo, por el buen espíritu de Dios, que lleva a ‘amar a Dios por sobre todo, y a su prójimo como a uno mismo.’

Y el Dios de verdad, quien obra en los corazones de su pueblo obediente, para desear y hacer aquello que está de acuerdo a su buena voluntad; el arregla aquello que es contrario a su voluntad, y que no está de acuerdo a lo que le agrada.

Porque él obra todas las cosas según el consejo de su propia voluntad, en su pueblo y sus hijos obedientes. De modo que su pueblo es hechura de él, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que sus hijos y su pueblo obediente anduvieran en ellas.' Efe 2:10. Para no caminar fuera de esas buenas obras, las cuales Dios ha ordenado, que están fuera de las ordenanzas del hombre.

Y los tales sirven al Dios viviente de la verdad en la novedad de espíritu, y de vida.

Pero los que desobedecen al espíritu del Dios viviente de verdad, ellos pueden profesar que conocen a Dios, porque ellos pueden leer la letra de los profetas, de Cristo y los apóstoles, que ellos han declarado de él, pero en sus obras ellos niegan a Dios, siendo abominables, y desobedientes, y son reprobados de toda buena obra.

Y que todos los profesantes, maestros, y otros, se examinen a sí mismos, si es que ellos no son así, y entonces, ¿quién es su Dios, sino el dios de este mundo, el príncipe del aire, en quien no hay verdad, cuando ellos son reprobados de toda buena obra, y desobedientes, y en sus obras niegan al Dios viviente de la verdad, y sin embargo con sus lenguas lo profesan? Tales desobedientes no pueden servir al Dios viviente; sino al dios del mundo y el príncipe del aire, quien está fuera de la verdad, y en quien no hay verdad, quien debe ser destruido, y su reino.

Porque, como dije antes, Cristo hiere su cabeza, y aplasta su poder, quien por medio de la muerte destruye a la muerte y al diablo, y su poder.

Y Cristo establece su reino, que es eterno, y nunca tendrá fin, que permanece en justicia, poder y gozo en el Espíritu Santo; de modo que su reino es un reino santo y recto, en su poder, justicia, y Espíritu Santo, y es un reino eterno, y está por encima de todos los reinos y dominios, y nunca tendrá un fin; un reino que es establecido para siempre, que no puede ser sacudido.

Porque ninguna cosa inmunda, imperfecta, o impía puede entrar en este reino, ni tampoco ningún desobediente o contaminado tiene ninguna parte en ello. De modo que es un reino incorruptible; porque ninguna cosa corruptible o inmunda puede entrar en él; sino los santos y santificados toman este reino, y tienen una herencia en este reino eterno.

Y, por lo tanto, ¿por qué debiéramos desobedecer al espíritu, luz y gracia de Dios, que él le ha dado a ellos para provecho, y para instruirlos, y para traer su salvación; y no para servir al Creador, sino al diablo, quien es un destructor, y Satanás, que es un adversario, la serpiente, un enemigo de la prosperidad y felicidad del hombre, y desobedecer al Dios viviente de la verdad, y Cristo su hijo, quien murió por ustedes, y para ser siervos del dios y príncipe del mundo, quien está fuera de la verdad, y no hay verdad en él, cuyo servicio no es más que una esclavitud y esclavitud en su espíritu inmundo, en el cual no hay verdadero gozo, sino miseria al final, la cual es su recompensa y su porción, quienes son sujetos a su reino injusto e impío de muerte, oscuridad y corrupción, que es un reino impío e injusto, que él sostiene en su espíritu repugnante e inmundo, quien se arrastra sobre su vientre, y come polvo todos los días de su vida? Y si la comida de su dios y príncipe es polvo, y él se arrastra sobre su vientre, entonces ¿cómo andarán ustedes desobedientes, en quienes él gobierna? ¿Cuál es la comida de ustedes sino [algo más bajo] que el polvo? Porque ¿piensan ustedes que estarán mejor, o andarán mejor que su dios y príncipe, que está fuera de la verdad, y no hay verdad en él? Oh, no; por lo tanto obedezcan la verdad, de la cual el dios y príncipe del mundo está fuera; y ese espíritu repugnante e inmundo está fuera del Espíritu puro de Dios; y entonces ustedes tendrán leche y vino celestial, y la miel y el panal, y el pan de vida del cielo, por el cual ustedes pueden vivir por Cristo que se los da, el príncipe de vida, quien destruye al príncipe de la muerte, y sus seguidores, que no quieren que Cristo gobierne sobre ellos.

¿Por qué acaso no dice el apóstol que ‘habría una apostasía? ¿Y que el hombre de pecado sería revelado, ese hijo de perdición?’ ¿Y acaso él no fue manifestado cuando Adán y Eva cayeron, y cuando los judíos apostataron? ¿Y acaso él no es manifestado ahora cuando los cristianos han apostatado del poder y espíritu en el que estaban los apóstoles, de acuerdo a su propia confesión?

Y ¿acaso este hombre de pecado no se opone y se exalta a sí mismo sobre todo lo que es llamado Dios, es decir, en el hombre; y no dejará que sus hijos obedientes (aquellos que han apostatado, y han ido tras él, quien está fuera de la verdad) tengan la luz de Cristo, y su gracia, espíritu, fe y ungimiento dentro de ellos, para salvarlos y enseñarles?

Pero este hombre de pecado, el hijo de perdición, se sienta en el templo de Dios, y se muestra a sí mismo como Dios; pero es el dios desobediente del mundo, que está en la impiedad, y en aquellos que están muertos en sus pecados.

[El templo de Dios está en el corazón del hombre. Lo que ocupa este templo o corazón es el espíritu egoísta del hombre, el ego, el espíritu sembrado de Satanás, el hijo del diablo — que debe morir, antes de que Cristo pueda reinar en el corazón del hombre. Pocos de los así llamados cristianos tienen alguna idea de que ellos están gobernados por esta abominación de la desolación, este anticristo, este Satanás, cuya cabeza debe ser aplastada bajo su talón por el Dios de Paz, el Espíritu de Cristo.

Porque como Cristo le dijo a los judíos: ‘Dios no es el Dios de los muertos, sino el de los vivos:’ y por lo tanto él dijo: ‘Yo soy el Dios de Abraham, Isaac, y Jacob,’ quienes estaban vivos. Aunque Cristo por medio de la muerte destruyó a la muerte, y al diablo, el poder de la muerte, quien había llevado a la gente a alejarse de la vida y la verdad, hacia la muerte. Cristo, por su espíritu vivificador nos revive, quien ha resucitado de la muerte, y está vivo, y vive para siempre; y, por lo tanto, él es Dios, no sólo de los vivos, sino de los muertos, quien revive a los muertos, quien revela este hombre impío de pecado, y lo quita, quien ha sido permitido, quien se exalta a sí mismo por encima de todo lo que es llamado Dios en los templos de los hombres y las mujeres, que apostatan de la verdad, y van hacia él, quien está fuera de la verdad; pero el Señor lo consumirá con el santo espíritu de su boca, ese espíritu repugnante e inmundo, en quien no hay verdad, y destruye a ese espíritu repugnante y oscuro con el resplandor de su venida. Porque el dios de este mundo, que está fuera de la verdad, Satanás, el adversario de la humanidad, él viene a los desobedientes de la verdad, con sus señales y maravillas falsas, y con su poder de engaño e injusticia en aquellos que perecen, porque no reciben el amor de la verdad, para poder ser salvos.

De modo que todos ustedes pueden ver claramente, si la gente recibe la verdad, en el amor de ella, este hombre de pecado, hijo de perdición, el dios del mundo, y príncipe del aire, quien está fuera de la verdad, y que no moró en la verdad, y no hay verdad en él, nunca puede engañarlos, ni entrar en su templo, para sentarse allí; si ellos lo reciben, y caminan en el amor de él. Porque la verdad está sobre él, en quien ellos son salvos, la cual aquellos que se alejan de ella, hacia aquel que está fuera de la verdad, perecen; aunque ellos puedan tener la gloria del mundo impío de ese espíritu repugnante e inmundo, que está fuera de la verdad, por un tiempo. Pero esa gloria y gozo perecerá, y será consumada y destruida con su dios, por el Espíritu Santo que sale fuera de la boca del Señor y por medio del resplandor de su venida, quien ha venido y está viniendo. Y anda, Oh Señor, en tu verdad, para consumir al maligno, que ha brotado como la hierba; de manera que los obreros de iniquidad han florecido, para la deshonra de su gran nombre, y el dolor de su buen espíritu.

El dios del mundo ha obrado en el corazón del pueblo, con este espíritu repugnante e inmundo, adulterio, robo, homicidio, y toda clase de injusticia, pecado y maldad, impiedad, falta de restricción, lujos, y placeres de este mundo; y los tales tienen su libertad falsa y desatada en ese espíritu repugnante por un tiempo, pero la miseria eterna será el fin de eso. Ellos son aquellos que matan al justo, aunque él no los resiste, y patean en contra de aquello que les remuerde la conciencia en sí mismos, y son desobedientes a ella, y persiguen a los hijos de Dios y sus siervos que son llevados por él, es decir, el buen espíritu.

Este era y es el camino inmundo de todos los desobedientes, que siguen al viejo homicida, el dios del mundo, y el adversario de la felicidad de los hombres; y él llena a los desobedientes, y los hincha, y los llena con aire, vasijas de la ira de Dios, que no pueden sostener el agua viviente; porque ¿cómo podrían ellos, si son desobedientes a Dios, y el buen espíritu de la verdad?

Entonces ellos son echados abajo hacia el infierno y el fuego encendido, donde ellos colectaron al fin; porque ¿cómo pueden ir al cielo al seguirlo a él que está fuera de la verdad, en quien no hay verdad?

Porque si ellos van al cielo, ellos deben ir hacia la gracia y la verdad, que viene por Cristo Jesús, que los llevará hacia Cristo Jesús, de donde viene, quien hiere a esta serpiente, la cabeza del dios del mundo, y lo destruye a él y sus obras, quien está fuera de la verdad. Y por lo tanto, ellos no le pueden servir a él, a quien destruirá Dios y Cristo, sino que sirven al Dios viviente, y Jesucristo, a través de su gracia, verdad y espíritu, para oír su voz, y seguirle, quien les dará vida eterna.

El dios del mundo, el príncipe del aire, no puede arrancar a las ovejas de Cristo fuera de su redil, en la verdad; porque él está fuera de la verdad, y no hay verdad en él. Por lo tanto él no tiene posibilidad de ir a la verdad, o de entrometerse con las ovejas de Cristo en su redil de verdad. Y, en realidad, ese espíritu mentiroso, repugnante, inmundo, que está fuera de la verdad, no puede prevalecer sobre ninguno, excepto aquellos que primero desobedecen la voz y los mandamientos de Dios y de Cristo, y se alejan de la fe, y apagan el espíritu, y caminan despreciativamente en contra del espíritu de gracia, y odian la luz de Cristo, y desobedecen al poder de Dios, el evangelio, y no consideran la palabra en el corazón y la boca, y la verdad en las partes interiores; él puede entrar en los tales, y exaltarse a sí mismo como Dios, en su casa y su templo, y llenarlo con sus bienes inmundos, y espíritu mentiroso y repugnante.

Pero todos aquellos que viven y obedecen la verdad, y caminan en el espíritu, y practican la palabra, y reciben la gracia, y creen en la luz de Cristo Jesús, que es la vida en él, por medio de quien todas las cosas fueron hechas, y así se convierten en hijos de la luz, y camina así, entonces ellos caminan en aquello que condena al príncipe del aire, el dios del mundo, y todos aquellos en quien él gobierna. Y así caminan en la luz, la vida y la verdad, ellos caminan sobre la cabeza de aquel en quien no hay verdad, y así en la comunión los unos con los otros, y con el Hijo y el Padre, en su luz celestial, que es la vida en Cristo.

Ahora, cuando Jesús fue llevado por el espíritu hacia el desierto para ser tentado por el diablo, y cuando él ayunó por cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre, y este tentador le dijo que si ‘él era el Hijo de Dios, le mandara a las piedras a que se convirtieran en pan.’

Pero Jesús le dijo: ‘Escrito está, no sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios.’

Nuevamente, el diablo lo toma, y lo pone encima del pináculo de templo, y le dice que si él era ‘el Hijo de Dios, échate abajo, porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán,
para que no tropieces con tu pie en piedra.’

Y Jesús le dijo: ‘Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.’

Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: 'Todo esto te daré, si postrado me adorares.’

Entonces Jesús le dijo: 'Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.’

De modo que así ustedes pueden ver, cómo la serpiente, el diablo, se fue en contra de Cristo, para tentarlo hacia lo creado, y a destruirse a sí mismo, y adorarlo.

Pero Cristo, quien hiere su cabeza y lo destruye a él y sus obras, que él estableció en el hombre y la mujer, a quien él engañó por medio de sus tentaciones, y así entró en ellos por medio de su desobediencia a los mandamientos del Dios de la verdad, de otra manera él no pudo.

Pero aquí él no tiene nada en contra de Cristo, ni tiene nada de él, sino juicio, y herir su cabeza, y destruirlo a él y sus obras.

De modo que Cristo, quien ha vencido a este tentador, este adversario de la felicidad del hombre, y bajo una pretensión, que el hombre y la mujer debían ser como dioses, cayendo ellos de la verdad, y alejándose de ella, y entrando él en el templo de ellos, y se convirtió en su dios, y allí él se sienta hasta ser consumado con el aliento de la boca del Señor, y el resplandor de su venida.

De modo que no tenemos un sumo sacerdote que no se compadezca con nuestras debilidades, sino que en todo fue tentado como nosotros, pero sin pecado, y no se encontró engaño en su boca; quien sigue siendo un sacerdote para siempre, y tiene poder para salvar a todos los que van a Dios por medio de él.

Por lo tanto ahora está claro que aquel que fue tentado se compadece de las debilidades de su pueblo, en todo fue tentado, tentado como ellos. De manera que él puede apoyarlos y socorrerlos con su gracia, poder, espíritu, verdad y luz sobre la cabeza del tentador, quien le dijo a sus creyentes, ‘Yo he vencido al mundo, confiad;’ y por lo tanto se dice: ‘Aquel que cree, vence al mundo y a su dios,’ en quien no hay verdad.

Ahora, el diablo le hubiera dado a Cristo los reinos y la gloria del mundo (que él no tenía potestad de dar) si él se hubiera inclinado y lo hubiera adorado, quien está fuera de la verdad, y no hay verdad en él.

Pero ¿qué la gloria del mundo le hubiera dado él a Cristo, que es la verdad? Es su mundo de maldad, que está en la injusticia, que él ha hecho como un desierto; esos reinos y esa gloria él le hubiera dado, y entonces Cristo, quien era la verdad, se hubiera salido de la verdad, si lo hubiera adorado, a aquel que está fuera de la verdad, lo cual él no puede ser; porque el Hijo de Dios no cambia.

Y nadie puede caer y adorar al diablo, el dios del mundo, quien está fuera de la verdad, sino al alejarse del espíritu de Dios, y de la gracia y la verdad en sus propios corazones; deben caer de esto; porque esto guardaría sus corazones, mentes y ojos para el Dios de verdad, quien revela su gloria de otro mundo en su pueblo; sí, ellos son cambiados de gloria en gloria, hasta que lleguen a su imagen.

Pero ¿cuál es la gloria del mundo, y su reino que está en maldad? ¿Qué gloria puede ser, que el diablo puede dar, el dios del mundo, que está fuera de la verdad, en quien no hay verdad? Porque Juan dijo: 'todo lo que está en el mundo, los deseos de los ojos, y de la carne, y la vanagloria de la vida, no es del Padre, sino del mundo, que perece; y los deseos de él, la pompa y la vanidad del mundo, los placeres, los juegos, los espectáculos, la ociosidad, glotonería, borrachera, adulterio, y toda la impiedad y engaño, que no son como Dios: ¿entonces como quién son? Son como él, el dios del mundo, que está fuera de la verdad, en quien no hay verdad, sino presunción y blasfemia, un mentiroso, y padre de todos los mentirosos, quien hincha a sus siervos con nociones vacías, y los llena de orgullo y maldad, el homicida, perseguidor y destructor; él no tiene otra gloria para dar, quien está fuera de la verdad, y no hay verdad en él.

Porque la gloria de la creación es del Señor, quien la creó; porque la tierra es del Señor, y la plenitud de ella, y él le da abundancia.

Porque como Cristo dijo, que “Salomón, el hombre sabio y gran rey, en toda su gloria, jamás se vistió como uno de los lirios.’ Así Cristo estableció al lirio más allá de toda la gloria de Salomón; porque el lirio fue seleccionado por Dios, y toda hierba, y toda planta, y todo árbol fueron seleccionados por Dios con la gloria que ellos tienen.

El dios del mundo, el diablo, el príncipe de la oscuridad, él no puede seleccionar ni una ortiga, ni un cardo, ni una espina; porque él no es creador, sino destructor; porque el Dios eterno de verdad es el creador; pero el dios del mundo está fuera de la verdad, y es un destructor y un adversario de aquellos que se mantienen en la verdad.

De modo que el dios del mundo fuera de la verdad no puede dar a Cristo la gloria de un cardo o una ortiga; porque no era de él para que se la diera a Cristo ni a ningún hombre; porque la tierra es del Señor, y su plenitud, y él la da a los hijos de los hombres, y así para vivir sobre la tierra, y para servir y adorarle en espíritu y en verdad, de la cual el dios de este mundo está fuera.

Ahora, el dios del mundo, que está fuera de la verdad, y no hay verdad en él; si ustedes desobedecen la voz y los mandamientos de Dios y de Cristo, y se alejan de su espíritu, y de la fe verdadera y odian su luz, y caminan con desprecio en contra del espíritu de gracia, que él ha dado para enseñarles, y traerles salvación.

Ahora, yo digo, si los hombres se caen de su gracia, espíritu, y verdad, lo cual debiera guardar sus mentes para el Dios de verdad y Cristo; y cuando el dios del mundo, Satanás, los tiente, y les diga que él les dará 'la gloria del mundo, de impiedad, la pompa del mundo, los deseos de la carne, y los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, la fornicación, adulterio, borrachera, robo, homicidio, fraude, engaño, falsedad, estafa, y toda injusticia, y los llene con tanta malicia, envidia y orgullo, que ustedes se envidien los unos a los otros, y piensen que cada uno es más fino que ustedes; que ninguna moda vana pueda agradar el deseo de sus ojos y la vanagloria de su vida; y así los lleve a la glotonería y borrachera, ociosidad, deportes, juegos, y espectáculos, y todas las modas y costumbres vanas del mundo, honrándose los unos a los otros, de manera que ustedes no honran a Dios, y los enoja, y pelean por ello, y acerca de ello. Todo esto el dios del mundo les dará a los que le adoran; lo cual no es de Dios, el padre de la verdad, sino del dios del mundo, en quien no hay verdad.

Ahora, ustedes no pueden adorar al dios del mundo sino en su espíritu inmundo y repugnante, el cual está fuera de la verdad, y en quien no hay verdad.

Y usted no puede adorar al Dios verdadero, eterno, inmortal, puro y santo de verdad, el creador y hacedor de todo, sino en su espíritu santo y puro, y en su santa y pura verdad, de la cual el diablo, el príncipe del aire, el dios del mundo, está fuera.

Y cuando el dios del mundo ha cegado sus ojos, él los lleva por el camino que él quiere hacia las blasfemias, herejías y errores, y así de un falso camino, fe y religión, iglesia y maestro, a otro, cuando ellos se salen de la verdad en el corazón, y la gracia y el espíritu, de Cristo Jesús, de donde viene, y lo siguen a él, en quien no hay verdad.

Ahora, en el octavo capítulo de Juan, Cristo describe al diablo, lo que él era, y lo que él es, cuando le habló a los judíos, diciendo: 'Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, pues es mentiroso y padre de mentira.'

Pero, ahora, ustedes pueden decir, el diablo, el dios del mundo, puede hablar palabras verdaderas, y decir que Cristo era el hijo de Dios, y que le trajo las escrituras a Cristo.

Y así podían decir los judíos a Cristo, y así pueden decir los cristianos en estos días; pero ¿cuánto mejor son ellos para eso, mientras no están en la verdad, ni en el espíritu en que estaban aquellos que nos dieron las escrituras? Porque Cristo no conocerá a aquellos que no están en la verdad, sino que son obreros de iniquidad; porque él sabe que los tales caminan en la verdad, en el espíritu, el cual ellos tienen de Cristo; así ellos llegan a tener comunión con él, y él los alimenta, y ellos conocen su voz, y lo siguen, y él los guarda en la luz, espíritu y verdad.

De modo que toda la gente aplica las escrituras, y promesas, mientras afligen al buen espíritu de Dios en sus corazones, y odian su luz que resplandece allí, y caminan con desprecio en contra del espíritu de gracia, y así desobedecen la voz y el mandamiento de Dios y de Cristo, los tales no pueden tener el consuelo de Dios, ni de Cristo, ni las escrituras, ni las promesas ni las profecías de ellos. Pero aquellos que caminan en la luz, y el espíritu, y la gracia, y el evangelio, ellos tienen el consuelo de Dios y de Cristo, y las profecías y promesas, y de las escrituras, las cuales los hombres santos de Dios escribieron a medida que eran inspirados por el Espíritu Santo, las cuales no fueron dadas por la voluntad del hombre; y éstas eran para perfeccionar a los hombres de Dios, no a los hombres del mundo, que siguen al dios del mundo, quienes no tienen posibilidades de tener perfección al seguirlo a él, quien está fuera de la verdad, en quien no hay verdad: porque la perfección viene al obedecer a Dios en su gracia, espíritu, y verdad, y seguirlo a él, como Dios y Cristo mandan.

De modo que está claro que Dios Todopoderoso, quien es el creador de todo, y que hizo al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza, en rectitud y santidad, él era su maestro: pero cuando el hombre y la mujer abandonaron a Dios y desobedecieron su voz y su mandato, y escucharon las enseñanzas de la serpiente, y las siguieron, ellos llegaron a llevar su imagen, y a hacer sus obras y sus deseos, (no los de Dios), ese que era homicida desde el principio, y que es hasta este día un mentiroso, homicida, y perseguidor por causa de la religión, la iglesia, y la adoración.

Pero la promesa de Dios era para el hombre caído, ‘que la semilla de la mujer tenía que herir la cabeza de la serpiente;’ quien es la cabeza de todos los falsos profetas, falsos maestros, falsos apóstoles, y falsas religiones, caminos, adoraciones, y las cabezas falsas de ellos. Y de destruirlo a él y sus obras, quien por medio de la muerte destruye a la muerte, y el diablo, que es el poder de ella.

Y Cristo dijo: “Aprendan de mí, yo soy el camino, la verdad y la vida; y nadie viene al Padre sino por mí.’ Y Dios dijo: ‘este es mi Hijo amado, escúchenlo [óiganlo y ríndanse a él y obedézcanle!].’

Y así el apóstol testifica en Heb 1, quien dice: ‘Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.

De modo que ahora, hay tres cosas que deben ser consideradas en estas palabras.

Dios fue el primero que les habló a Adán y Eva en el paraíso; y mientras ellos estaban bajo sus palabras y enseñanzas, ellos guardaban el paraíso de Dios, y estaban en ese estado feliz y bendito, en la imagen de Dios, y en su poder, dominio y sabiduría, sobre todas las cosas que Dios había hecho.

Pero cuando ellos abandonaron las enseñanzas de Dios, y siguieron las enseñanzas de la serpiente, el segundo en hablar, quien estaba fuera de la verdad, en quien no hay verdad, ellos perdieron, y cayeron de la verdad y la imagen de Dios, y el poder en el cual ellos tenían dominio, y cayeron de su perfección, y perdieron su estado bendito en el paraíso de Dios.

No obstante, la promesa para ellos y para la humanidad entonces fue: ‘La simiente de la mujer herirá la cabeza de la serpiente.’ Y todos los padres y los fieles creyeron en esta promesa de Dios, y murieron en la fe de ella.

Y Dios habló por los profetas a estos padres muchas veces, y de diversas maneras, en el antiguo pacto.

Pero habiendo venido la simiente que hiere la cabeza de la serpiente, ese falso maestro, mentiroso, homicida y engañador, quien es la cabeza de todos los falsos maestros, caminos, religiones, iglesias y adoraciones; Cristo, quien es el salvador y la vida, en estos últimos días, del nuevo pacto de gracia, luz y vida, Dios nos ha hablado a nosotros, los hijos del nuevo pacto, por su hijo, el inmortal, eterno y viviente Dios de verdad, quien fue el primero que habló con Adán y Eva en el paraíso, quien era el que hablaba por medio de los profetas a los padres en el pacto antiguo, quien es el que habla a los hijos del nuevo pacto por su hijo, quien hiere la cabeza del príncipe del aire, y destruye a la serpiente, el dios del mundo y que habla mentiras.

De modo que el Dios eterno de verdad, quien fue el primero en hablar, él es el que habla otra vez a su pueblo, ahora por su hijo, en esto últimos días del nuevo pacto, y será por toda la eternidad; quien por su hijo renueva a sus creyentes otra vez a la imagen de Dios, como estaba Adán antes de caer; y los crea nuevamente en Cristo Jesús, para buenas obras, fuera de las malas obras, para que ellos puedan llegar a sentarse en los lugares celestiales en Cristo Jesús, quien nunca cayó, quien es el primero y el último, por medio de quien todas las cosas fueron hechas y fueron creadas, quien está sobre todas las cosas en esta vida, luz, verdad y rectitud, en su reino de gloria. Amén.

¿Y no es que la bestia y la ramera, que se aleja del espíritu santo del Dios de verdad, y recibe el poder del dragón, en su espíritu inmundo y repugnante, cuyo reino está lleno de oscuridad, y obliga a todos, tanto pequeños como grandes, a adorar a la bestia en el poder del dragón, y la ramera, que ha fornicado alejándose del espíritu limpio y santo, del Dios de verdad, que se sienta sobre la bestia, que hace a todas las naciones beber de la copa de su fornicación, y obliga, y quiere obligar a beber de aquella copa repugnante, y a adorar al dragón, en ese espíritu repugnante, en quien no hay verdad; y quisiera alejar a la gente de la luz, y de la gracia, la verdad y el espíritu, y la palabra y la fe dentro de sus corazones, y rodea a todas las mentes terrenales, aunque no puede con las mentes celestiales y espirituales, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida del cordero, antes que existiera este mundo y su dios; a aquellos él no puede poner bajo su poder oscuro, en quien no hay verdad, aunque él puede atraer a aquellos que desobedecen a Cristo y al Dios de la verdad?

¿Y no era la ley y el antiguo pacto y testamento dado a los judíos en su lengua materna, de Dios y sus profetas, y para ser leído entre ellos en sus sinagogas, y sus templos, en su propia lengua e idioma?

Y por lo tanto ¿no deben ser traducidas las escrituras del Nuevo Testamento y el nuevo pacto, y ser leídas, habladas e interpretadas en cada lenguaje de los hombres y lengua materna? Y aquellos que están en contra de él, y se le oponen, ¿acaso no son bárbaros, que dice que ‘todas las naciones no deben tener el Nuevo Testamento en su propia lengua materna o idioma, traducido, para ser leído?’* Ellos son unos bárbaros que no edifican. Y nosotros sabemos, que el dios del mundo y sus seguidores preferirían tener a la gente en la ignorancia de las escrituras, para tenerlas en su propio idioma, así como él alejaría a cada hombre y mujer de la luz de Cristo que los ilumina a todo, para creer en él, y para ser hijos de la luz. Y esta luz resplandece en sus corazones, para darles el conocimiento de Dios, en el rostro de su salvador Cristo Jesús, de donde viene; y para alejar a los hombres del espíritu, que Dios derrama sobre toda carne, dice que ‘no es suficiente para instruirlos y para llevarlos a toda verdad;’ por la cual ellos pueden beneficiarse en las cosas de Dios. Y para alejarlos de la gracia y la verdad, que viene de Jesucristo en sus corazones, ‘y esta gracia ha aparecido a todos los hombres, para enseñarles y llevarles su salvación.’ Pero aquellos que siguen al dios del mundo, en quien no hay verdad, quien es un destructor, niegan que la gracia es un maestro suficiente, y que salva, y trae salvación.

*[Esta es una referencia a la oposición de la secta Romana Católica a cualquier Biblia excepto por la que estaba en Latín. Supuestamente, sólo sus sacerdotes eran dignos de leer la Biblia.]

Y aquellos que caminan con desprecio en contra del espíritu de gracia, y convierten esta gracia de Dios en lascivia, y siguen la impiedad, injusticia y deseos mundanos, ellos siguen al dios del mundo impío, en quien no hay verdad; y entonces los tales crucifican al justo, en vez de crucificar sus afectos y deseos, y se ponen la imagen y el viejo hombre, que es según el dios del mundo, en quien no hay verdad, y quita el nuevo, el cual es según el Dios de verdad.

Y el apóstol Pablo dijo: ‘De esta manera peleo, no como quien golpea el aire; sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.’ Ésta era la práctica del apóstol de Cristo.

Pero Satanás, el dios del mundo, sus ministros y maestros, en vez de mantener sus cuerpos humillados, los dejan libres en toda clase de inmundicia, y en un golpear en el aire, y las otras criaturas, y aquellos que sirven al Dios de verdad en su santo espíritu, y tomar sus bienes, y arrastrarlos a las prisiones hasta la muerte, arruinándolos; y este es el fruto del arruinador, el dios del mundo, y el poder de la muerte, quien no moró en la verdad, en quien no hay verdad, quien es diferente a Cristo, quien le dijo: ‘de gracia recibisteis, dad de gracia,’ a los seguidores de Cristo, y el dios del mundo y sus seguidores no pueden soportar oír este mandamiento.

Y no es sólo engaño en aquellos que dicen que la escrituras son 'la única regla de su fe, su vida, modales y doctrina;' y sin embargo se encuentran sirviendo al dios del mundo, que está fuera de la verdad, en quien no hay verdad; y no pueden soportar oír hablar de la gracia de Dios, que aparece a todos los hombres, para enseñarles, y traerles salvación, para estar en el hombre; y no pueden soportar hablar de que Cristo ilumina a todos los hombres que vienen al mundo con una luz salvadora, para que crean en ella; y que esta luz debería estar en sus corazones, que salva al que cree en ella, y condena a los que son incrédulos. Los engañados no pueden soportar oír hablar de que Dios derrama su espíritu sobre toda carne, para instruirlos, y para guiarlos, para que ellos puedan obtener provecho en las cosas de Dios; o que Cristo ha probado la muerte por cada hombre, por la gracia de Dios, que ha aparecido a todos los hombres, para que todos puedan tener un sentido de ella; o que el evangelio de las buenas nuevas es predicado a cada criatura bajo el cielo, y en cada una de ellas; o que él, por medio de la muerte destruye a la muerte, y al diablo, que es el poder de la muerte. Estas son buenas nuevas para todos los que las reciben; pero malas noticias para el dios del mundo y sus seguidores, que desobedecen la verdad, y él, en quien no hay verdad; quien manifiesta que sus palabras corrompen sus modales, y ellos están muertos en sus pecados y transgresiones, y no sirven a Cristo en el camino nuevo y viviente. Porque sus frutos declaran que su fe está muerta, y sus doctrinas no están de acuerdo a las escrituras; porque ellos son reprobados por los profetas, por Cristo y los apóstoles, quienes confiesan que ellos no tienen el mismo poder y espíritu que Cristo tenía, y que tenían los profetas y los apóstoles; pero por su propia voluntad, y en el espíritu repugnante que está fuera de la verdad, hacen una profesión de las escrituras del Antiguo y el Nuevo Testamento, el cual no viene por la voluntad del hombre, sino que los hombres santos de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.

Pero con la inspiración de este Espíritu Santo, y su guía la verdad de las escrituras, que fueron entregadas por la inspiración del Espíritu Santo, los tales han dicho que ‘las escrituras son la regla de su fe, su vida, modales, doctrina y conversación,' ahora se han burlado de la guía y la inspiración del Espíritu Santo, como lo han hecho con aquellos que las entregaron; y en los tales sus modales, su vida, conversación y doctrina, son muy contrarias a las escrituras, y son reprobadas por ellas y por el Espíritu Santo, que inspiró aquellos que las entregaron.

Ahora, que los hombres impíos, que defienden el pecado y el cuerpo de muerte hasta la tumba, y un purgatorio para limpiarlos de sus pecados cuando estén muertos; que ellos interpreten las escrituras en su propia voluntad, y les den significado con sus espíritus inmundos, que los hombres santos de Dios entregaron siendo inspirados por el Espíritu Santo, y no se preocuparon de la voluntad de nadie. Porque los hombres impíos, con su voluntad y sus espíritus inmundos, que sirven al dios del mundo, que está fuera de la verdad, cómo ellos pueden interpretarlas, y darles significado, sin arrancarlas y pervertirlas, que no tienen el mismo Espíritu Santo que ellos tenían, el cual dio las escrituras, que no vinieron por la voluntad del hombre, sino por el Espíritu Santo, como fue dicho anteriormente, la cual ningún hombre puede interpretar por su propia voluntad; ni ellos pueden ser llevados hacia su verdad, la cual los hombres santos dieron por medio del Espíritu Santo, sino por el mismo Espíritu Santo que las entregó, el cual lleva hacia toda la verdad y los buenos modales, y conversación; y el mismo Espíritu Santo entregó la doctrina verdadera de las escrituras.

Y este Espíritu Santo, que Cristo envía, lleva hacia él, el autor y consumador de su preciosa fe, y a Dios, y a la misma fe de Abraham, y Moisés, y Enoc, que estaba antes que las escrituras fueran escritas, que los guió para ver a Dios, quien es invisible, y a abandonar todo, y seguirle; y así hace ahora la misma fe, y lleva a la unidad con ellos, y al consuelo de las escrituras con todos los fieles, que Dios y Cristo han declarado, y ellos ven qué se ha cumplido, y qué debe ser obedecido.

De modo que Cristo es el autor de su fe, que la aumenta.

Ahora, siendo los hombres desobedientes al espíritu de Dios, y a la voz de Dios y de Cristo, y habiéndose alejado de la luz y la gracia, y obedecido a aquel en quien no hay verdad, ellos hacen oraciones por sí mismos, y por otros, y piensan que decir sus oraciones, y sus Padre Nuestros, y sus rezos con cuentas y libros, piensan que esto pacificará al Dios verdadero, (porque algo en sí mismos los inquieta) lo cual Dios no acepta, las oraciones de aquellos que desobedecen y se rebelan en contra de su buen espíritu, y obedecen al espíritu malo. Porque todas las oraciones que Dios acepta deben proceder de su propio espíritu, que él ha derramado sobre toda carne.

De modo que Dios, que es el Dios santo y puro de verdad, a él debemos orarle en su propio espíritu puro y santo; y él espera esas oraciones y alabanzas, y las acepta; y no las oraciones de los que son desobedientes a su voz y su buen Espíritu, quienes siguen al espíritu repugnante e inmundo, en quien no hay verdad.

Y también, los hombres pueden pensar que agradan al Dios de verdad al dar las gracias, y hacer oraciones de agradecimiento (como ellos las llaman) para que otros las digan; sino que ellos están equivocados, los que caminan con desprecio en contra del espíritu de gracia; no es el que ellos hagan o digan oraciones de agradecimiento lo que los hace aceptables ante Dios. Porque la gracia de Dios, que trae salvación, ha aparecido ante todos los hombres; por lo tanto todos los hombres viven en esa gracia, no como los justos, no como el santo Dios; y entonces en esta gracia el Dios de toda la gracia los aceptará, y su gracias, oraciones y alabanzas por todas sus misericordias.

Pero si ellos caminan con desprecio en contra de este espíritu de gracia, y transforman esta gracia en lascivia, y entonces caen en hacer oraciones de agradecimiento, y en decirlas cuando las han hecho, y en seguir al espíritu impuro y repugnante, que está fuera de la verdad, y que no mora en la verdad, en quien no hay verdad; y en hacer las obras de este espíritu impuro y repugnante que está en ellos, estas obras y este espíritu deben ser condenados (y todos los que actúan en él) por la luz, y son juzgados por el espíritu del Dios viviente de la verdad.

Y el dios del mundo, que está fuera de la verdad, permitirá que todos los que desobedecen la verdad, y siguen a este espíritu inmundo, para clamar en contra de la blasfemia, cuando ellos mismos son los blasfemos más grandes; y por ejemplo, los judíos, a quienes Cristo dijo que ellos eran de ‘su padre el diablo;’ ¿cómo ellos blasfemaron en contra de él, y lo llamaron blasfemo, a quien nunca pecó, ni fue hallado engaño en su boca? ¿y cómo pueden hacer ellos otra cosa más que blasfemar, cuando ellos desobedecen a la verdad, y al espíritu de Dios en sus propios corazones, y blasfeman tanto en contra de aquel que estaba en la verdad, como de aquellos que caminan en la verdad, cuando ellos siguen al dios del mundo, en quien no hay verdad?

Y ¿acaso es como si el dios del mundo y sus seguidores deben seguir su propia revelación, profecía e inspiración estos días, como lo hicieron los apóstoles? ¿Acaso él y sus apóstoles no los llamaron engañadores, quienes no lucharon contra carne y sangre con las armas espirituales, sino con principados y potestades, y gobernadores de las tinieblas en regiones celestiales, que fueron establecidos por el dios del mundo, y en su tierra vieja y oscura tierra, en quien no hay verdad?

Y es acaso como si aquellos que siguen al dios del mundo, en quien no hay verdad, en ese espíritu falso, repugnante e inmundo, deberían tener al Espíritu Santo, el espíritu de verdad, que procede del Padre y del Hijo, que debería llevarlos (o a los santos) hacia toda la verdad.

¿Y acaso es como si el dios del mundo, y aquellos que lo siguen, en quien no hay verdad, y que desobedece al Dios de verdad, en el espíritu santo y en la santa verdad, que Cristo, quien es la verdad, estableció hace más de seis mil años atrás?

Y acaso es como si el dios del mundo, que no mora en la verdad, en quien no hay verdad, y sus seguidores, no deberían tener a Cristo, y su luz verdadera, que es la vida en sí mismo, con la cual él ilumina a cada hombre que viene al mundo, y su doctrina, quien dijo: ‘Crean en la luz, para que ustedes lleguen a ser hijos de la luz;' y 'aquel que cree es nacido de Dios, y vence al mundo;’ y así vence el dios del mundo, en quien no hay verdad? Y por lo tanto ¿piensan ustedes que el dios del mundo y sus seguidores tendrían y obedecerían la doctrina de Cristo, para vencerse a sí mismo y sus seguidores?

¿Y acaso es como si el dios del mundo, que está fuera de la verdad, y sus seguidores harían que la gente creyera y recibiera a Cristo, por la gracia de Dios, que probó la muerte por cada hombre, lo cual el dios del mundo ha llevado hacia la muerte? ¿Y que esta gracia de Dios, que trae salvación, ha aparecido a todos los hombres, para enseñarles y llevarles su salvación alejándolos de aquel que los destruye?

¿Y acaso ustedes creen que el dios del mundo haría que la gente creyera que Cristo, por medio de la muerte, destruye a aquel (el diablo) quien es el poder de la muerte?

¿Y piensan ustedes que el dios del mundo, quien está fuera de la verdad, y en quien no hay verdad, y sus seguidores, quisieran que todas las personas creyeran que Dios derrama su espíritu sobre toda la carne, de modo que con su espíritu toda la carne pueda ver la gloria de Dios, y su salvación para toda la humanidad, y sus hijos e hijas puedan llegar a profetizar y ser observadores y seguidores de la verdad de Dios, y servidores de él en su espíritu?

¿Y piensan ustedes que el dios del mundo, en quien no hay verdad, y sus seguidores, quisieran que la gente tuviera la revelación del Hijo de Dios en estos días? ¿O más bien mantenerlos en la ceguera, en la sabiduría de este mundo, por la cual ellos no conocen a Dios, viendo que Cristo dijo que ‘nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo revela?

De modo que ustedes piensan que el dios del mundo, en quien no hay verdad, quisiera que la gente tuviera la revelación en estos días como era en los días de los apóstoles? El apóstol le dice a la iglesia de Cristo que la fe fue revelada, y la gracia fue traída a ellos, por la revelación de Jesús; y ningún hombre conocía las cosas de Dios, sino como ellas fueron reveladas por el espíritu de Dios,’ que es puro y santo. Y el Hijo de Dios es conocido por medio de la revelación, como Pablo lo conoció; y el evangelio es conocido por la revelación; y la gloria de Dios es revelada a aquellos que la conocen. 1 Ped 1:5-7.

¿De modo que ustedes piensan que el dios del mundo, ese espíritu repugnante, impuro, oscuro, homicida, y aquellos que lo obedecen, quisiera que la gente tuviera este espíritu puro y santo de Dios, y la gracia, luz y verdad, y el evangelio que viene por medio de Cristo Jesús, el cordero sin mancha, y seguirlo a él en éste? Esto es contrario a él y a su reino, a quien el cordero sin mancha destruye, y es el conquistador, y los santos lo siguen y viven en él, quien es el Amén; bendito y alabado sea el Dios de verdad para siempre, por medio de Jesucristo.

el sexto mes, del año 1679

Jorge Fox

El propósito de este sitio es enseñar cómo vivir
libre de pecado
al beneficiarse de poder de Dios que produce cambio por medio de la cruz
que lleva a la unión con Dios en su Reino.

 


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